Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Contiene OoC. AU.
Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.
Sakura vestida de sangre
Capítulo 2.
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La carretera estaba despejada en su carril de ida, del contrario dos o tres coches circulaban cada cierto tiempo. A los costados sólo se observaba maleza semiseca y varios árboles frondosos.
Sasuke y su madre viajaban hacia el norte, al poblado de Konoha. Mikoto conducía la furgoneta negra y Sasuke miraba por la ventana.
—¿Sasuke este fantasma te preocupa? —preguntó Mikoto desviando su vista del camino hacia su hijo, quien volteó a verla.
—¿Por qué dices eso? —preguntó él.
Mikoto señaló con la cabeza su mano, que daba pequeños golpecitos en la bolsa de cuero en donde estaba su daga. Él no retiró su mano y siguió dando golpecitos, restándole importancia a la situación.
—Mamá maté a Kashima Reiko cuando tenía catorce. —mencionó él. —Desde entonces me he dedicado a esto, no hay nada que pueda sorprenderme.
Mikoto endureció sus facciones.
—No lo digas así. —pidió ella con las manos en el volante y viendo a la carretera. —Tú no la mataste, ella te atacó y ya estaba muerta.
Sasuke esbozó una ligera mueca parecida a una sonrisa. Su mamá lo sorprendía por la capacidad que tenía de cambiar las cosas con las palabras correctas.
Él volvió su vista al paisaje de la carretera.
—("Fui atacado por Reiko"). —pensó en las palabras de su madre. Sí era cierto que ella lo atacó, pero sólo después de que él bajara a aquel subterráneo para buscarla.
Ese había sido su primer trabajo, sin el permiso de su madre.
Esa noche tomó el athame de su padre y forzó la ventana para salir. Se dirigió a la línea del tren donde varios años antes unos estudiantes bromistas empujaron a una compañera a las vías del tren. Ella una chica tímida y asustadiza que siempre fue objeto de las pesadas bromas de sus compañeros. Pero en esa ocasión no pudo escapar de una muerta horrenda. Un tren rápido la arrolló partiéndola en dos.
La leyenda contaba que desde ese día ella vagaba por los alrededores en busca de víctimas, personas desprevenidas a las que asusta a la vías férreas para que compartan su destino.
Sasuke podía recordar sus manos temblorosas y su estómago revuelto mientras recorría el subterráneo. Recuerda la desesperación porque no aparecía y no poder hacer lo que debía, lo que su padre hacía.
Finalmente escuchó un ruido raro, algo que parecía tek, tek, tek. Al girarse la vio desplazándose hasta él, arrastrándose con las manos, pues carecía de la mitad inferior. Su cabello negro y alborotado, unos ojos negros llenos de furia, su rostro azuloso daban en conjunto un aspecto siniestro.
Sasuke dio un paso atrás y cerró con fuerza su mano en la daga. Ella dejaba una estela de sangre mientras se acercaba a él.
Algunas veces había acompañado a su padre a matar fantasmas, pero ninguno tan tétrico como este. De verdad casi se desmayaba del susto. Pero cuando ella saltó hacia él, sus instintos reaccionaron. Tomó al athame con las dos manos y lo empuño dirigiendo la punta hacia ella.
La chica conocida como "Teke teke" se clavó la daga y desapareció en una lluvia de cenizas. Él se dejó caer al suelo.
Lo reconocía, sólo había tenido suerte. Cuando regresó a casa su madre lo regaño durante un buen tiempo, luego lo abrazó y comenzó a besar aliviada por verlo a salvo.
Desde aquel día comenzó a entrenar para hacerse más fuerte.
—No te preocupes mamá. —le dijo Sasuke volteando a verla.
Ella tenía un semblante triste. Sasuke lo sabía, que su madre no era la misma desde que su padre murió. Una parte de ella se había ido con Fugaku, también sabía que vivía con el miedo de que él también la dejara. Pero era su trabajo, su legado. No podía darle la espalda. No aún.
—Acabaré con Sakura muy rápido. —confesó. —A lo mejor no tendré que pasar todo el año escolar en Konoha.
Ella volteó a verlo.
—Deberías pensar en quedarte más tiempo. Konoha es un lugar muy bonito. —comenta, aunque sabe que nada cambiara.
Seguirán mudándose de un lugar a otro. Y no puede reprochar nada, ni siquiera culpar a la muerte de su esposo. Porque lo hacían también cuando él vivía. Pero ella quería que su hijo hiciera amigos, que se enamorara, que disfrutara la vida como un chico normal.
—Aun así tendrás que esforzarte en el colegio. Recuerda que los superhéroes también van a la escuela.
—Mamá, no soy un superhéroe. —se queja Sasuke.
Para él es una etiqueta terrible. Él es egoísta y no encaja en ella. No deambula con la ropa interior sobre los pantalones y no recibe elogios por su trabajo. Él trabaja en la oscuridad matando lo que debería de permanecer muerto.
—Si alguien se enterara de lo que hago seguramente intentarían detenerme y se pondrían de lado de Nick casi decapitado. —comentó. —Y entonces tendría que matar a Nick y a ellos después de que Casi decapitado mordiera sus gargantas.
Mikoto sólo movió la cabeza en negación. Su hijo a veces la desesperaba un poco.
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Al fin después de un tramo largo, llegaron a Konoha. Un pueblo casi urbanizado y más grande que la mayoría donde han estado.
Estacionaron la furgoneta frente a su nueva casa y bajaron del coche. La cara era de dos pisos y se situaba en la cima de una colina.
Mikoto sacó a Denka de la caja transportadora y se lo colocó sobre el hombro. El gato comenzó a maullar y frotarse en su piel.
—Me gusta Konoha. —comentó Mikoto viendo el cielo. —Y por como lucen las nubes creo que estaremos un buen tiempo aquí.
Mikoto se dedicaba a lo espiritual, vendía velas preparadas, hacía pociones, leía el tarot y limpiaba el aura. También vendía suministros en línea.
Sasuke quiso decirle que estaba siendo supersticiosa, que las nubes quietas no significaban nada. Pero no lo hizo porque estaría siendo un hipócrita ya que le permitía limpiar su daga con sal bajo la luz de la luna.
—¿Qué te parece la casa? —preguntó ella.
—Me gusta. —respondió el chico. —puedes ver cosas venir.
Sasuke agarró la caja trasportadora y caminó hacia la entrada de la casa seguido de su madre. Ella abrió la puerta principal y entraron.
Olía a cerrado y humedad. La casa estaba amueblada. Dan un vistazo rápido y luego Mikoto bajó a Denka al suelo.
Ese era un truco que habían aprendido de Fugaku.
Cuando Sasuke tenía doce su padre había estado siguiendo a un fantasma de una fábrica de conservas que se incendió. No puso atención en la historia de la casa que rentó, así que ignoraba que ahí un hombre había matado a su mujer embarazada aventándola por las escaleras.
La primera tarde que desempacaron el fantasma de la mujer los atacó en la escalera mientras subían las cajas. Ella arrojó a Mikoto por las escaleras y había asustado a Sasuke. Afortunadamente Fugaku acabó con ella.
Desde entonces Fugaku investigaba la historia de la casa y aunque Denka apenas tenía dos meses, lo utilizó para cerciorarse de que no hubiera fantasmas en la casa.
En ese momento Denka ojeaba el techo y olfateaba las paredes. Sasuke y Mikoto lo siguieron mientras él inspeccionaba toda la planta baja.
Cuando llegaron al baño Denka se olvidó de su trabajo y comenzó a jugar con el azulejo del piso. Sasuke tronó los dedos impaciente.
Denka lo miró resentidamente pero se puso de pie y continuó su trabajo. Dudó cuando llegó a las escaleras pero terminó subiéndolas.
En el piso superior hay tres habitaciones además del baño y hay un ático con una escalera plegable.
Denka recorrió todo el piso y finalmente se sentó en medio del pasillo y comenzó a lamer sus patas.
—No hay nada aquí. —comentó Sasuke. —podemos meter las cosas y sellar la casa.
Dio unos pasos hacia el frente y bajó la escalera que daba al ático.
Denka saltó hacia la pierna de Sasuke clavándole las uñas y empezando a ronronear.
Él lo miró enojado y Mikoto se apresuró a separar a su gato de la pierna de su hijo antes de que él lo arrojara violentamente.
—Sólo estaba jugando. —señaló Mikoto.
—Genial. —soltó con sarcasmo el chico volviendo a cerrar el ático.
Luego ellos comenzaron a sacar las cajas de la furgoneta y las metieron a la casa para acomodarlas después.
Ya estaba ocultándose el sol cuando Mikoto terminó de preparar unos aceites de hierba en la cocina. Con ellos untaron ventanas y puertas para prevenir que algo que no estuviera vivo entrara a la casa.
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Sasuke estaba en la terraza de la casa sentado en el barandal blanco. Miraba las luces de la ciudad. El estar en alto le permitía tener una bella vista.
La brisa nocturna le llevó los olores de la noche.
Humo y un olor a inmundicia.
El pueblo estaba más encantado de lo que creía que estaba.
Susurros escondiéndose entre las voces de las personas, figuras escondiéndose entre las sombras, quejidos en la oscuridad.
Pero todos esos fantasmas no le preocupaban a Sasuke, muchos eran inofensivos.
—Sakura. —susurró tratando de adivinar donde estaba su casa. En algún lugar estaba el fantasma que importaba, aquel ser capaz de extraer la vida de las personas. —Sakura vestida de sangre. —volvió a murmurar. Aquel fantasma ocupaba sus pensamientos. — ¿Qué trucos intentarás?¿Serás inteligente? ¿Flotarás, reirás o gritarás? —se preguntó, ansiaba conocerla. —¿Cómo intentarás matarme?
C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C
Esa misma noche, a varios metros de ahí, un vagabundo entraba a una casa abandonada. Tenía días durmiendo a la intemperie por lo que se sentía afortunado de encontrarse con una casa abrigadora.
Entró al jardín ignorando aquella atmosfera pesada. Subió los escalones y abrió la puerta. Dentro todo estaba inundado en polvo. Vio un sofá en medio de la sala cubierto por una sábana blanca también llena de polvo.
Se acercó a él, limpiándolo serviría para dormir.
De pronto sintió escalofríos y el aire pesado. Giró hacia una de las esquinas y lanzó un grito de terror.
Una mancha negra parpadeaba como en una película. Pero pronto se hizo corpórea.
Al hombre se le fue el color y las piernas le temblaron. Una mujer de cabello largo y rosado que se agitaba libremente por el aire lo miraba amenazante.
Por un momento pensó que sería alguien tratando de jugare una broma, pero al darse cuenta de su apariencia y de que estaba flotando quince centímetros por encima del suelo desechó la idea.
Ella ladeó la cabeza hacia la izquierda y enseguida se abalanzó contra el pobre hombre que no pudo ni correr.
Un grito lastimero y de dolor se escuchó por la casa, mientras ella le atravesaba el pecho con su mano y estrujaba el corazón sangrante.
Lunakari: Gracias por comentar. Espero te guste este capítulo.
CardCaptorUchiha: Gracias por leer, y aunque tal vez haya toques de otra pareja (muy leves) básicamente la trama es en relación a Sasuke y Sakura.
Saludos.
