Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 3.

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Sasuke bajó las escaleras esa mañana y se dirigió a la cocina. Su mamá terminaba de hablar por teléfono con un nuevo distribuidor de velas que había aceptado inyectarles un tipo de aceite.

Él no sabía mucho más del tema, no le interesaba demasiado. Delka estaba dormido en el suelo recargado de un lado de la encimera, con las patas traseras abiertas.

—Delka está gordo, le hace falta ejercicio. —comentó Sasuke al observar la notable panza del gato. Cuando lo esterilizaron el médico les advirtió que vigilarán su alimentación, pero su madre lo consentía mucho.

—¿Quieres ir al Konoha Gaiden o al colegio Akatsuki? —preguntó Mikoto colocando un plato con tres Hot Cakes frente a su hijo.

Ese era el último día que tenía para inscribirlo en la escuela, hubiera querido hacerlo antes pero el desempacar y el preparar su nuevo producto le quitó tiempo.

—Al Akatsuki. —respondió Sasuke sin interés mientras le untaba mermelada a su desayuno.

—Muy bien, serás un Akatsuki entonces. —exclamó alegre la mujer de cabello negro.

Luego comenzó a narrarle sobre la historia de la escuela. Pero Sasuke no le prestó atención.

A él no le interesaba a que escuela iba, tomaría las clases, pasaría sus exámenes y luego se transferiría a otro colegio.

—("Sólo vine aquí para matar a Sakura") —pensó. Su mamá seguía enalteciendo la escuela y él comentó brevemente que la escuela sería de su agrado. Tenía que fingir ante ella sólo para complacerla.

Cuando su madre por fin dejó de hablar de la escuela y se puso a escribir una lista de materiales que le faltaban, Sasuke se sumió en los recuerdos.

Aunque se mudaban con frecuencia, eran fáciles de localizar, pues su madre ponía el aviso en su página web y se lo comunicaban a los amigos más antiguos de su padre. Así cualquiera podía informarle sobre algún caso. Y siempre se aseguraba de elegirlos correctamente, para no ir tras una pista falsa y toparse con algún "fantasma" salido de Scobby Doo.

Una tarde Sasuke recibió un sobre que contenía un pedazo de papel con la palabra Sakura escrito con sangre y la marca de unas garras en los costados.

Él identificó enseguida la fuente de información, Suigetsu. Un chico de cabello blanco que le había dado tres buenos casos. Recordaba a uno de ellos en particular, estaba colgado del techo del sótano susurrando a través de las tablas de madera para atraer a las personas, le fue fácil entrar, destriparlo y volver a salir.

El mismo día que recibió la carta llamó a su amigo.

Sabía que adivinarías que había sido yo. —exclamó el chico de dientes afiliados con emoción. Él era amante de esos temas sobrenaturales, hasta se había mandado a afilar sus dientes para parecer más terrorífico. Sasuke estaba seguro que lo admiraba tanto que de haberlo permitido viajaría con él a todas partes.

¿Es sangre real? —preguntó Sasuke.

Sí es real. Es humana. —presumió Suigetsu.

Es la tuya. —asumió Sasuke.

¿Quieres saberlo todo a o no?

Claro, continua. —indicó Sasuke mientras observaba el papel. Aunque sabía que era falso le pareció que en sangre el nombre Sakura se veía precioso.

Sakura Haruno fue asesinada en 1963, nadie sabe quién o como lo hizo. —informó el chico.

Eso no le pareció convincente a Sasuke, siempre había información de los casos de asesinato, por muy pequeña que fuera.

¿Cómo lo sabes?

La historia de la chica es la más famosa historia de terror de Konoha. —respondió Suigetsu.

Hay historias de terror que no son ciertas. —reprochó el chico de cabello negro. —¿por qué me haces perder el tiempo? —miró el papel y pensó en arrugarlo, pero no lo hizo.

Esta historia es real, aunque la gente lo sabe no la cuentan con facilidad. Tienes que ir a los lugares correctos. —comentó Suigetsu.

¿Qué más sabes?

Murió a los dieciséis años. Su padre ya había fallecido y su madre tenía una pensión. Sakura estaba yendo al colegio cuando la asesinaron, alguien cortó su cuello. Estaba usando un vestido blanco de fiesta. Cuando la encontraron el vestido estaba manchado de sangre. Por eso se le llama Sakura vestida de sangre.

Sakura vestida de sangre. —repitió Sasuke suavemente. Aquel nombre le llamó la atención.

Hay quienes piensan que fue un huésped el que la mató y huyó. Otros dicen que fue un novio celoso. —Suigetsu contaba la historia con emoción.

¿Y que hizo ella ahora? —preguntó Sasuke.

Ella ha matado a veintisiete adolescentes. Eso es lo que sé.

Veintisiete personas en cincuenta años. Eso a Sasuke le parecía un cuento de hadas o el más extraño encubrimiento de la historia. Al menos alguien debió de hacer algo.

¿Tantos muertos y nadie hizo nada? Debes de estar bromeando.

Bueno. —Suigetsu dudó por un momento. —nunca encuentran los cuerpos. Todos piensan que los jóvenes se han escapado y algunos locos piensan que han sido abducidos por extraterrestres.

La buscaré. —dijo Sasuke para sorpresa de Suigetsu. El caso parecía irreal, pero él presentía que debía ir. Él quería verla vestida de sangre.

Salió de su ensoñación al sentir algo caer sobre sus piernas. Era Denka que había saltado.

—¡Denka no! —gritó demasiado tarde. El siamés ya había mordido el último trozo de Hot Cake.

Quiso ahorcarlo, pero su madre estaba presente.

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Días después, el primer día de clases, Sasuke pasó las primeras dos horas hablando con el consejero escolar. Cuando salió de la oficina la escuela estaba en el receso entre clases.

Sintió varias miradas sobre él por ser el nuevo y por su aspecto. Estaba consciente de que le parecía atractivo a varias mujeres. Se obligó a mirarlos con naturalidad, pues aunque no le gustaba, necesitaba que la gente se acercara a él para poder obtener información del fantasma que buscaba.

Observaba los números de los salones. Eventualmente encontraría el suyo, no había razón para entrar en pánico ¿verdad?

Aprovechó para buscar a la abeja reina entre la multitud, la chica sobresaliente que dominaba el círculo social escolar. Podría intentar relacionarse con el bromista, pero eso no se la daba, tampoco con el deportista, porque aunque era capaz de luchar contra un muerto, no le gustaba el tener que estar sudado y correr tras un balón como un bobo.

Con las mujeres en cambio, es muy poco lo que tenía que hacer. Se le daba fácilmente, quizá por su físico o por su aire enigmático. Quizá por ambos.

—("Ahí está"). —Pensó Sasuke al ver a una chica rubia de coleta alta y ojos azules, rodeada de otras chicas que parecían ser animadoras pues de su mochila colgaban unos pompones. Cruzó miradas con ella y la chica le sonrió.

Estaba seguro que esa era la chica que necesitaba, aquella que le diría lo que quería saber. Pasó a su lado ignorándola a propósito. Enseguida la chica dejó a su grupo de amigas y se colocó junto a él.

—No te había visto por aquí antes. —comentó mirándole con aquellos ojos azules. Era bonita, no lo negaba.

—Me acabo de mudar al pueblo. —respondió Sasuke.

—Entonces vas a necesitar la ayuda de alguien que conozca el pueblo y la escuela. —sonrió la chica mientras extendía su mano. —Soy Ino Yamanaka.

—Sasuke Uchiha. —se presentó estrechando su mano. —¿puedes ayudarme con mi horario?

Ella asintió y observó el papel que él chico le mostró.

—Tenemos la misma clase de biología y el periodo de almuerzo. —comentó ella.

—("Ya ha sido desarmada"). —comentó con orgullo el chico.

Siguieron caminando. Los estudiantes los miraban atentamente y con curiosidad.

Ino caminaba con porte y seguridad, él estuvo seguro de que ella era la popular de la escuela. Aunque no le pareció arrogante o engreída como la mayoría de esas chicas.

Ella lo dejó en el salón y después de sonreírle dio media vuelta y se fue.

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A la hora del almuerzo Sasuke entró en la cafetería analizando los grupos de chicos, preguntándose cuál sería el más adecuado para sacar información.

De reojo observó que Ino le hacía señas. Volvió a ignorarla. Centró su atención en unos chicos sentados en una mesa del rincón. Por su vestimenta parecían góticos.

—("Ellos pueden saber la historia"). —pensó Sasuke. —("Pero si me creen que voy en serio con eso de matar a Sakura probablemente los tendré tras de mí. No quiero tener asuntos con los seguidores de Buffy la Cazavampiros").

—¡Sasuke! —el gritó de Ino lo hizo girar. De inmediato sintió las miradas sobre su persona. Seguramente era por la novedad de verla interesada en el chico nuevo.

Sasuke avanzó hacia ella. Ino era bonita y popular, y para él eso la podría hacer aburrida. Además siempre estaba con esa sonrisa en el rostro. Ella era mucha luz para él, que disfrutaba de las sombras.

De reojo vio a un chico rubio sentado solo, en una mesa contigua a la de Ino.

—Hola. —saludó Sasuke cuando llegó a la mesa. Dos chicas sentadas junto a Ino intercambiaron miradas y sonrisas tontas.

—Hola Sasuke, ¿Qué te parece la escuela? —preguntó.

—No está mal. —respondió él. En realidad le parecía igual a las doce en las que había estado antes.

Él se sentó en la banca, frente a ellas. Las chicas de inmediato se pusieron de pie y luego de sonreírles cambiaron de mesa.

—Y dime ¿por qué te has mudado a Konoha? —indagó Ino.

—Creo que no me creerías si te contará. —respondió él. Estaba siendo más amable de lo que acostumbraba.

—Inténtalo. —sugirió ella. Ino mostraba ser capaz de conseguir lo que quería y al mismo tiempo sintió que le estaba dando la oportunidad de ser franco.

Sasuke estuvo a punto de decir, Sakura, vine aquí por Sakura vestida de sangre. Pero una voz interrumpió.

—Ino. —habló una voz masculina a su espalda. Parecía disgustada.

—("El equipo Akatsuki") —pensó Sasuke.

Por la reacción de Ino Sasuke estuvo seguro que ese chico era su ex.

—¿Vas a venir esta noche? —preguntó ignorando a Sasuke, quien giró de lado para verlo.

Era un chico rubio, con una coleta alta y un mechón tapándole uno de los ojos, los cuales eran azules. A sus costados estaban otros tres chicos, uno de cabellera rojiza, otro de cabello largo oscuro y ojos verdes, el ultimo tenía el cabello plata peinado hacia atrás. Todos llevaban capas con nubes rojas.

—¿Qué hay esta noche? —preguntó Sasuke. El chico rubio hizo una mueca de desagrado.

—La fiesta anual del borde del mundo. —respondió Ino. —Algo que hacemos desde siempre. —agregó con algo de aburrimiento.

—Suena bien. —respondió Sasuke. En ese tipo de fiestas era más probable que la gente soltara información.

Sabiendo que no puede seguir ignorando al Neanderthal que tenía a un costado, se giró de lado y le extendió la mano.

—Sasuke Uchiha. —se presentó. Sólo un idiota se negaría a estrechar la mano de alguien como él. Y al parecer acababa de encontrar al rey de los idiotas porque el rubio no lo saludó.

—¿Qué hay? —se limita a decir moviendo la cabeza.

Por menos que eso Sasuke ya lo hubiera puesto en su lugar, pero no era el momento propicio.

—Él es Deidara. —Ino se apresuró a presentarlo dándole al rubio una mirada desaprobatoria. —Ellos son Sasori, Kakazu y Hidan.

Sasuke pensaba que actúan como idiotas mientras lo saludaban con un movimiento de cabeza, excepto Sasori que le estrechó de la mano. Él era el único que no se veía como un completo estúpido.

—Son miembros del equipo de futbol de la escuela. —explicó Ino. Entonces Sasuke entendió su conducta.

—("Son los bobos que corren tras un balón") —pensó. Quiso preguntar porque las capas ridículas, porque vamos, estaban a más de treinta grados, estaban casi asándose y ellos enredados en eso. Y no le veía la utilidad, sería incómodo correr por el campo con la capa puesta.

—¿Vas a venir o qué? —preguntó Deidara a Ino ignorando de nuevo a Sasuke.

—No lo sé. —respondió ella fastidiada. —lo pensaré.

—Si necesitas que te lleve háblame. Estaré en las cascadas como a las diez.

Después Deidara y su grupo se marcharon. Los estudiantes se abrían hacia un costado para darles paso. Hidan le robó un sándwich a un muchacho flacucho, pero nadie hizo nada.

—¿Qué es eso de las cascadas? —preguntó Sasuke regresando su atención a la rubia.

—La fiesta es en las cataratas Kakebeka, cada año se mueve alrededor para evitar a los policías. El año pasado fue en las cascadas Troubinge, pero todo el mundo se asustó cuando…— Ino se quedó callada.

—¿Cuándo qué? —insistió Sasuke.

—Nada importante, asuntos de fantasmas. —respondió ella incómoda por el tema.

Sasuke no podía sentirse más suertudo, generalmente necesitaba una semana para poder sacar el tema de los fantasmas a colación.

—Amo las historias de fantasmas. —mencionó él. —De hecho me muero por escuchar una buena historia. Además necesito que alguien me enseñe la vida nocturna de Konoha.

Él también sabe cómo actuar para lograr sus propósitos.

Ino lo miró a los ojos.

—Podemos irnos en mi carro. ¿Dónde vives?

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Al salir de la escuela Sasuke caminó hacia su casa. Fue un día fructífero para él. Ino pasaría por él en la noche para llevarlo a la fiesta. Ahí esperaría el momento para sacar a relucir el tema de los fantasmas.

Pasó frente a una panadería y la sensación de ser seguido no disminuyó. Desde que salió del colegio había tenido esa sensación aguda. Pero era demasiado orgulloso como para voltear.

Ya había pasado por mucho lidiando fantasmas como para ser sacado del juego por un atacante humano. Aunque cabía la posibilidad de estar siendo paranoico.

Tercamente hizo pausas extra largas en los semáforos o paraba en algunos negocios. Jaló su mochila hacia adelante y metió la mano para sentir la daga, que iba con él a todas partes.

Era algo bueno que no hicieran revisión de mochilas, de lo contrario ya se imaginaba saliendo en las noticias de las seis.

Sasuke se detuvo al pasar frente a un cementerio rodeado por verjas de hierro. Las tumbas tenían flores secas y el suelo era de tierra. Indudablemente Konoha debía de invertir más en algunos aspectos.

Le dio curiosidad una mujer parada frente a una tumba, pues llevaba un abrigo de lana en pleno agosto. Sintió un tirón en el estómago cuando la mujer volteó a verlo. En lugar de ojos tenía dos piedras grises y sus arrugas estaban muy marcadas. Él no tenía tiempo que perder, así que sacó el athame de su mochila y caminó hacia la entrada.

La mujer dio dos pasos atrás y enseguida se hundió en la tierra.

Sasuke sintió vergüenza por no darse cuenta rápido que esa mujer estaba muerta.

—("Si yo hubiera sido cualquier otra persona puede que no me hubiera dado cuenta, pero estoy metido en estas cosas") —pensó Sasuke guardando su daga.

—Yo también. —la voz a su espalda lo asustó, pero fue lo bastante hábil para fingir compostura.

Sasuke se dio vuelta y se encontró con un muchacho de cabellera alborotada y rubia, ojos azules resplandecientes y una sonrisa. Lo reconoció como el chico solitario de la cafetería.

—No te preocupes por esa ancianita. —comentó él poniendo sus manos detrás de su nuca. —Asusta un poco pero es inofensiva.

—("Creo que este chico es el que me ha estado siguiendo") —pensó Sasuke escudriñándolo.

—Ah sí, perdón por eso. —comentó el rubio dejándolo confundido. Parecía como si leyera su pensamiento.—Sólo puedo leer la mente cuando los pensamientos son fuertes. —explicó. —y creo que tú siempre estás pensando fuertemente.

Sasuke encontró desorientadora su confesión de ser telépata.

Recordó su niñez cuando conoció a su primer telépata, amigo de su padre, y demoró una semana con un gorro de aluminio en la cabeza. Ahora sabía que sus esfuerzos habían sido inútiles y vergonzosos.

—¿Quién eres tú y por qué me sigues? —preguntó Sasuke en tono arisco.

—Soy Naruto Namikaze. —se presentó el rubio bajando los brazos y con una gran sonrisa. — ¿quieres ir por algo de comida? Estoy hambriento. —expresó y el ruido de su estómago lo confirmó. —Mi coche está aquí cerca. —dijo y comenzó a caminar calle abajo.

Sasuke lo siguió porque estaba seguro que él era la fuente de Suigetsu. Un chico telepático que se muere por un poco de acción.

Casi le da un tic en el ojo cuando llegaron al coche, era un Ford viejo y color naranja. ¡Naranja! ¿A quién demonios se le ocurría pintar su carro de naranja y dibujarle un zorro llameante en el cofre?

—¡Oye! —se quejó Naruto. —Mi coche es hermoso.

A Sasuke le dio escalofríos por sentir su cerebro ultrajado.

Ambos subieron al carro, que tenía el asiento trasero lleno de envases de ramen y refresco.

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Sasuke y el rubio entraron al Ichiraku, un lugar donde preparan el mejor ramen del mundo. O eso fue lo que le repitió Naruto todo el camino.

Se sentaron en una mesa junto a la ventana y el rubio le gritó a la chica de la barra que quería dos de lo de siempre. Luego lo vio a los ojos.

—Te he visto con Ino Yamanaka. —comentó. —No pierdes el tiempo eh. —exclamó juntando varias veces sus cejas.

—¿Qué quieres? —preguntó Sasuke irritado.

—Ayudar. —dijo él y la muchacha llegó con dos tazones extra grandes de ramen.

—No necesito ayuda. —Su tarea era complicada y peligrosa, no involucraría a más personas.

—No me importa el peligro. —comentó Naruto.

—Deja de hacer eso. —exigió Sasuke.

—Lo siento. —sonrió. —Es que tú eres muy fácil de leer. No siempre puedo hacerlo. —se metió una porción enorme de ramen a la boca y Sasuke trató de no vomitar. —Pero ya te ha ayudado antes "El equipo Akatsuki" ¿Recuerdas?, yo fui el que te dio esa información.

Era cierto, no estaba seguro de porque pensó en aquello. Le irritó que Naruto lo dijera como si él fuera su ángel de la guarda y tuviera que agradecerle.

—Ni pienses que te voy a agradecer. —soltó Sasuke y probó el ramen. Tenía que reconocerlo, era el mejor que había comido.

Naruto rio.

—Creo que no deberías hablar con Ino. —comentó Naruto. Sasuke elevó la vista para mirarlo. —Ella acaba de terminar con Deidara "El explosivo", la semana pasada. Y me he enterado que ha hecho explotar las mochilas o casilleros de los chicos que han osado coquetearle.

—("No me gusta este chico") —pensó Sasuke. —("Es presuntuoso. Aunque es bien intencionado y eso hace que me caiga menos mal.) —Se miraban fijamente. — (" Y si estás leyendo mis pensamientos rayaré tu coche") —amenazó.

Naruto se movió inquieto en su lugar.

—Te repito que no necesito tu ayuda. —dijo Sasuke.

—Yo creo que sí. —rebatió el rubio que ya se había terminado su comida. —Supongo que te has mudado hace quince días. —Sasuke asintió sorprendido. —En este tiempo he tenido fuertes jaquecas, hace que todo huela a sal. Es hasta ahora que estamos platicando que se han ido. —comentó. —Y sólo tengo estos dolores de cabeza cuando algo malo va a ocurrir.

Sasuke quería ser escéptico, pero no podía. Su vida en sí, era realmente una locura.

—¿Y con que piensas ayudarme? —preguntó Sasuke reclinándose hacia atrás. —¿Quién crees que soy?

—Por la daga que llevabas eres un cazafantasmas. —comentó el rubio. —Y has venido por Sakura.

Sasuke pensó que Suigetsu es un soplón. En esta ocasión dejó pasar el terminó que ocupó con él.

—¿Qué Sakura? —preguntó fingiendo demencia.

—El fantasma más famoso de Konoha. —respondió. —te puedo ayudar en tu búsqueda.

Sasuke se inclinó hacia adelante y sujeto a Naruto de la camisa.

—Naruto, aprecio la intención, pero no necesito refuerzos. —le dijo y antes de que pudiera refutar le envió imágenes de la chica del subterráneo, de la estela de sangre que dejaba a su paso y del fantasma que mataba perros.

Naruto abrió los ojos sorprendido y aterrado. Cuando Sasuke lo soltó él cayó al suelo.

—("Pobre chico") —pensó Sasuke. —("perderá su ramen" )

Naruto se puso de pie, el color apenas regresaba a su cuerpo. No se opuso cuando Sasuke pidió la cuenta.

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Sasuke entró en su casa después de ver alejarse a Naruto. No le parecía mal chico, pero no quería relacionarse con nadie. Estaba en Konoha para deshacerse de Sakura y no para hacer amigos.

A veces le sorprendía lo mucho que pensaba en aquel fantasma. Pero restándole importancia a la situación caminó a la cocina.

Su madre preparaba algún tipo de estofado en la estufa.

—¿Cómo fue tu día? —preguntó interesada.

Sasuke se sentó en una silla del comedor.

—Bien. —respondió. —Conocí a alguien que me puede ser útil. —reveló. —Y hoy iré a una fiesta.

Mikoto volteó a verlo alegre.

—Que bien Sasuke, te servirá para que te integres a la escuela. —comentó y volvió a mover la cacerola.

Sasuke no la rebatió. A él sólo le interesaba la fiesta para conocer la historia de Sakura. Podía ir a una biblioteca pero no tenía nada de divertido. Prefería escuchar las leyendas, llegar a conocerlos y hacerse una imagen de ellos. Esa era su parte favorita de la cacería.

—¿Y cómo te fue a ti mamá? —preguntó.

—Bien, pero me he llevado un susto terrible cuando subí al ático. —comentó. —vi una cola de rata desaparecer tras unas cajas. Llamaré a un exterminador.

—Y porque no sólo dejas que Denka suba. El cazar ratones es lo que hacen los gatos.

Mikoto puso cara de angustia y asco.

—Ni pensarlo. —declaró. —No quiero que a mi gordo se le pegue algo por mordisquear esos bichos.

Sasuke miró a Denka que jugaba en dos patas con la cortina de la cocina. Si no fuera porque percibía fantasmas sería un completo inútil.

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Ino recogió a Sasuke después de las nueve. Llevaba un Audi plateado.

Condujo rápidamente a través de curvas mientras se alejan de la ciudad. Mientras veía el paisaje Sasuke agudizó su oído en espera de escucharla, a Sakura.

—("Me pregunto si puedes sentirme mientras me alejo") —pensó.

Él si podía sentirla, mezclada entre el barro de un centenar de fantasmas inofensivos y otros llenos de rabia.

A veces se preguntaba porque algunos no se iban y adonde los enviaba él con su daga. Se hacía teorías, pero no lo sabía con seguridad.

Ino lo distrajo con preguntas sobre la escuela y sus gustos, hasta que llegaron a un parque. Desde la entrada se podía escuchar el ligero correr del agua.

Se bajaron del coche y siguieron a pie.

—¿Te gustó el recorrido? —preguntó Ino mientras esquivaban unas ramas bajas.

—Sí. —mintió, pues no prestó atención al trayecto por estar pensando en la muerte y en una chica muerta en particular, trayendo puesto un hermoso vestido, manchado con el rojo de su propia sangre.

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La fiesta era como cualquier otra. Una multitud de chicos tomando. Sasuke estaba aburrido recargado al barandal que funcionaba como mirador. Detrás de él había una formación rocosa de la que se desprendía una caída de agua. Había sido presentado con un gran número de chicas y chicos, para él fue inútil todo. Nunca recordaría sus nombres.

Miraba hacia Ino que platicaba con Deidara. Desde que llegaron el chico rubio no dejó de interrumpirlos hasta que finalmente se la llevó. Y si no era él eran sus amigas Tayuya y Karin.

Él necesitaba quedarse a solas con ella para investigar sobre la leyenda.

—Sasuke – kun. —susurró una chica a su costado. ¿Era Karin o Tayuya?, no importaba, le daba lo mismo. —¿No quieres ir a caminar. —comentó pegándose a él y sonriendo.

Él negó con la cabeza. ¡Las vivas eran tan irritantes!

El ruido de una chica vomitando cerca de la barandilla distrajo a la chica y él aprovechó para escapar, también para llevarse a Ino a un lugar más apartado.

—Ibas a contarme de fantasmas. —dijo Sasuke después de un largo silencio, deteniéndose en el paseo de rocas.

—Así es. —comentó Ino y se aclaró la garganta. Luego le narró la historia de los jóvenes que murieron siendo empujados por un acantilado. Terminó narrando un encuentro con algo parecido a un enorme puma peludo que al ser alumbrado por los faros de coche en el que viajaba, se paró en dos patas y corrió hacia el bosque.

—Eres mala contando historias. —dijo Sasuke e Ino empezó a reír.

—Ino. —De nuevo Deidara los interrumpió.

Sasuke se dio la vuelta. También estaban Sasori y Hidan. Lo miraban serios.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Deidara dando un paso hacia el frente.

—Nada. —respondió Ino. —Sólo le contaba una historia de terror.

Deidara sonrió. Sasuke captó que había algo diferente en esa sonrisa y no era por el hecho de que había estado bebiendo.

—Así que ya descubriste un defecto de Ino. —comentó Deidara.

Y Sasuke se dio cuenta de lo que pasaba. Deidara estaba siendo amable con él. En ese momento no veía a Ino, sino a él. Por supuesto Sasuke no creyó genuina su actitud, Deidara estaba pensando en algo.

—¿Así que te gustan las historias de fantasmas? —preguntó Sasori llenando el silencio.

—Las adoro.

— Más cuando no terminan con un pie grande cruzando la carretera sin atacar a nadie. —agrega Sasori y se rio.

Ino le reprochó en broma.

Sasori era el más inteligente y analítico de los tres, eso lo sabía Sasuke, por eso de él es de quien más debía cuidarse.

—¿Conoces alguna mejor? —preguntó Sasuke, intuyendo que Deidara y Sasori querían guiar el tema por ahí.

Supo que estaba en lo cierto cuando los tres Akatsukis se miraron e intercambiaron sonrisas.

—Unas cuantas. —respondió el chico de cabello rojo.

—¿Por cierto? —interrumpió Hidan. —Escuché que tu mamá es algún tipo de bruja. —comentó. Sasuke asintió.

—Lee la fortuna. —aclaró.

—¡No jodas! —expresó Deidara. —Si tú mamá es una bruja ¿en qué te convierte eso a ti? ¿En Harry Potter?

Sasuke se molestó por la comparación, sin dudarlo de ser uno de esos magos el habría pertenecido a Slytherin.

—¡Deidara! —lo regañó Ino. —¡No seas idiota!

Deidara comenzó a reclamarle a Ino por juntarse con un fenómeno como él. Ino pareció asustarse al pensar que en cualquier momento Deidara arremetería contra Sasuke y lo arrojaría por el acantilado.

Sasuke veía todo pensando que si eso ocurría su fantasma no dejaría de perseguir a Deidara hasta que le arrancara el corazón.

—Deidara, contrólate. —habló Sasori. —Si Sasuke quiere una historia de fantasmas, le daremos la mejor.

El rubio se tranquilizó y asintió.

—¿Cuál es esa? —preguntó Sasuke con el cabello picándole en la nuca.

—Sakura Haruno. —señala Sasori.

—Sakura vestida de sangre. —pronunció Hidan en un tono más dramático.

—Sakura murió a los dieciséis años. —comenzó Sasori. —Su garganta estaba cortada de oreja a oreja. Iba camino a un baile escolar cuando sucedió. Encontraron su cuerpo al día siguiente, ya cubierto de moscas, y su vestido blanco manchado de sangre.

—Dijeron que fue el novio. —acotó Deidara.

—Tal vez pensaron eso. —respondió Sasori encogiéndose de hombros. —porque el chico dejó el pueblo unos meses después. Pero todo el mundo lo vio esa noche en el baile preguntando por Sakura y creyendo que lo había dejado plantado.

—Pero no importa cómo murió o quien la mató. —intervino Deidara nuevamente. —lo que importa es que ella no se quedó muerta. Más o menos un año después de que la encontraron, ella apareció de nuevo en su antigua casa. Verás, la vendieron después de que la mamá de Sakura muriese de un ataque al corazón seis meses antes. Un pescador y su familia la compraron y se mudaron allí. Sakura mató a todos. Los despedazó miembro por miembro. Ella dejó sus cabezas y sus brazos amontonados al pie de las escaleras y colgó sus cuerpos en el sótano.

Sasuke dio un vistazo a su alrededor, en algún momento varios estudiantes se acercaron a ellos. Y al igual que Ino lucían incómodos y asustados.

—¿Cómo sabes que no fue un vagabundo?¿o algún psicópata que irrumpió en la casa del pescador? —Sasuke trató de sonar escéptico. Pero su corazón latía con fuerza.

—Por como lo encubrieron los policías. —comentó Sasori. —Apenas e investigaron. Sellaron la casa y pretendieron que no pasó nada. Las personas no objetaron, porque siempre es más fácil olvidar una cosa así.

—Además en las paredes estaba escrito el nombre de Sakura con sangre. —comentó Deidara sonriendo burlón.

—Él no nos cree. —dijo Hidan.

Sasuke no quiso sacarlo de su error.

—Simplemente está asustado. —se burló Deidara.

—Cállense. — Ino intervino bruscamente y tomó por el brazo a Sasuke. —No les prestes atención. Han querido entrometerse contigo desde el minuto en que vieron que podríamos ser amigos. Es ridículo. Es una estupidez de la escuela primaria, es como decir 'Bloody Mary' delante de un espejo en una pijamada.

A Sasuke le hubiera gustado decirle que eso no es nada parecido a ese cuento, pero no lo hizo. En su lugar volteó a ver a al grupo de Akatsukis.

—¿Dónde está esa casa? —preguntó Sasuke.

Deidara, Sasori y Hidan se miraron los unos a los otros como si eso fuera lo que querían oír.


Guest: Vaya que sí le queda bien su apodo, y todavía falta un pequeño detalle respecto a eso. Gracias por comentar.

Blackpanterkjes: Gracias por darle una oportunidad a la historia, y mientras la sigas leyendo para mi es suficiente.

Cinlayj2: Gracias por comentar, espero te guste el capítulo.

Lunakari: Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior, espero que este también lo haya hecho.


Me he dado cuenta que inconscientemente he mezclado los tiempos verbales en los capítulos anteriores, me comprometo a arreglarlo más adelante.

Este capítulo lo hice largo para avanzar con la trama, pero los siguientes volverán a ser cortos.

Saludos.