Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Contiene OoC. AU.
Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.
Sakura vestida de sangre
Capítulo 4.
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—¿Dónde está esa casa? —preguntó Sasuke.
Deidara, Sasori y Hidan se miraron los unos a los otros como si eso fuera lo que querían oír.
Hidan ordenó a los curiosos que se retiraran y estos así lo hicieron.
—¡Ni se les ocurra! —chilló Ino soltando a Sasuke. —Es peligroso y…
—Ino. —interrumpió Deidara caminando hacia ella. —Sabes que sólo son leyendas, no hay nada que temer. —comentó. Sasuke presintió que había algo oculto en sus palabras. —Además aquí estoy yo para cuidar de mi princesita. —dijo abrazando a la chica.
Ino sonrió nerviosa y deshizo el abrazo empujándolo un poco. Hubo un tiempo en que amó a Deidara y por eso se hizo su novia, pero todo terminó cuando abrió los ojos y vio que era un chico altanero, egocéntrico y cruel.
—Y yo quiero ir. —expuso Sasuke.
—Entonces se vienen con nosotros en la camioneta. —dijo Sasori. —ya mañana vendremos por tu auto Ino.
La rubia no pudo hacer nada para hacerlos recapacitar. Quería negarse, pero temía por Sasuke, así que aceptó acompañarlos.
Se separaron para salir de la fiesta sin causar revuelo, se encontraron en el área que fungía como estacionamiento.
Abordaron una camioneta negra. Sasori y Sasuke iban adelante, Ino Hidan y Deidara atrás.
Sasori condujo de regreso a Konoha demasiado rápido, no respetando muchas de las señales de tráfico.
Deidara y Hidan hablaban de Sakura y de lo genial que sería verla. Se reían mientras contaban más historias sobre las muertes que causaba.
La sangre en los oídos de Sasuke cantaba con tanta fuerza que se olvidó de aprenderse el camino. Eran raras las veces que se emocionaba tanto.
—Es un viaje largo. —comentó Sasori llamando la atención de Sasuke. El chico de cabello rojo tenía un porte sereno, no encajaba con los otros. Él era demasiado inteligente. Algo en su actitud le hizo creer a Sasuke que él era quien movía las piezas en ese grupo, sin que los demás se enteraran. —Ella aparece por ese camino. —Señaló viendo a una desviación a la derecha que estaba unos metros más adelante.
—¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos allí? —preguntó Sasuke y a excepción de Ino, todos rieron.
Sasori se encogió de hombros.
—Beber un poco de cerveza, lanzar algunas botellas a la casa. No lo sé. ¿Acaso importa? —comentó sin interés.
No. no lo hacía. Sasuke no mataría a Sakura esa noche, no frente a todas esas personas. Él sólo quería estar ahí.
Quería sentirla detrás de una ventana, mirando fijamente hacia él, o tal vez retirándose a lo profundo de la casa. Si era honesto consigo mismo, sabía que Sakura Haruno se había metido en su mente como pocos fantasmas habían podido antes que ella y no entendía por qué.
Sólo había un fantasma aparte de ella que ocupaba sus pensamientos de esa forma, sacando a la luz tal despertar de sentimientos, y ese era el fantasma que mató a su padre.
Sasori dobló hacia la derecha en el camino sin pavimentar y los neumáticos de la camioneta dieron un chirrido, haciéndolos moverse hacia delante y atrás.
Sasuke miró hacia arriba y pudo ver la casa de dos plantas, abandonada desde hace años y comenzando a inclinarse, sólo una silueta negra agazapada en la oscuridad.
Sasori se detuvo en lo que solía ser el final del camino de entrada y Sasuke se bajó. Las lucen daban en la base de la casa, iluminando la descascarada pintura gris, planos y podridos paneles en un porche poblado por pasto y malezas.
La vieja entrada era larga, tenía al menos treinta metros hasta la puerta delantera.
—¿Seguro que es aquí? —Preguntó Hidan.
Sasuke sabía que lo era. Podía distinguirlo por la forma en que la brisa movía su cabello y ropa, pero no movía nada más. Sintió como la casa estaba tensamente en control, mirándolos.
—Estoy seguro. —confirmó el chico de cabello rojo.
Sasuke dio unos pasos hacia adelante y no tardó para que escuchara otros pasos atrás, pero estos eran vacilantes. Lo comprendió, en realidad él era el único que no tenía miedo por encontrarse con la chica vestida de rojo, de hecho estaba ansioso.
—Sakura ha matado a todo el que entra a su casa. —reveló Deidara mientras avanzaban por el camino de maleza seca.
—Ha matado a varios vagabundos que llegaron en búsqueda de refugio. —comentó Hidan y Sasori asintió.
—No han podido saber eso. —refutó Sasuke, aunque quizá fuera cierto.
Los chicos se encogieron de hombros.
—Esto es estúpido. —exclamó Ino detrás de ellos. —Debimos habernos quedado en la fiesta.
Pero salvo Sasuke, nadie la escuchó. Ellos simplemente daban sorbos a su cerveza y hablaban demasiado alto.
Sasuke sabía que estaban nerviosos.
Se detuvieron al llegar frente a la casa. Ninguno se animó, todavía, a subir las escaleras del porche.
Sasuke pasó su vista de una ventana a otra, ansioso por descubrir cualquier movimiento ajeno a la casa.
Sintió algo pasando cerca de él, apenas pudo esquivarlo ladeando la cabeza. Había sido una lata de cerveza, que se estrelló contra la puerta.
— ¡Sakura! ¡Hey, Sakura! ¡Sal a jugar, perra muerta! —gritó Deidara riéndose.
Hidan se terminó su cerveza de un sorbo y lanzó la lata, que salpicó una ventana.
Incluso en la oscuridad Sasuke pudo ver que sus mejillas estaban ruborizadas por el alcohol y que empezaban a tambalearse en sus pies.
El alcohol los hacía valientes, o estúpidos.
Sasuke alternó la vista entre ellos y la casa. Por mucho que le gustaría investigar más a fondo, iba a parar. Ellos estaban asustados, tratando de fingirlo riéndose de Sakura.
Hidan y Deidara volvieron a lanzar unas latas de cerveza mientras gritaban ofensas para Sakura.
Sasuke apretó los puños. Quería aplastar esas latas sobre las cabezas de los chicos. Y sí, sentía la hipocresía en su deseo de defender algo que estaba tratando de matar.
—Vamos chicos, salgamos de aquí. —pidió Ino, que se había quedado más atrás y que en ese momento se abrazaba a sí misma. Estaba muy nerviosa, y la conducta de los Akatsuki sólo le infundía más miedo.
Sasuke caminó hacia ella pasando entre Deidara y Hidan. Pero cada uno lo tomó de un brazo y lo arrastraron hacia la casa.
Ino intentó detenerlos, pero Sasori, quien ya se había puesto junto a ella, la detuvo.
—No nos vamos a ir sin mirar la casa. —declaró Deidara.
—Está bien. —concedió Sasuke. Ellos lo soltaron y dio media vuelta.
Sasuke no discutió con ellos como debería, porque quería mirar más de cerca. Aunque preferiría que ellos no estuvieran ahí.
Cuando su pie tocó el primer mohoso tablero de los escalones del porche casi pudo sentir a la casa contraerse, como si estuviera inspirando, despertando después de estar demasiado tiempo sin tocar. Subió los dos últimos escalones y se quedó de pie, solo, ante el gris oscuro de la puerta.
Le habría gustado tener una linterna o una vela. No podía decir de qué color solía ser la casa. Desde la distancia parecía que alguna vez fue gris, la pintura descascarada eran astillas de gris cayendo al suelo, pero ahora que estaba más cerca parecían podridas y negras. Lo cual era imposible. Nadie pintaba una casa negra.
Los altos ventanales a ambos lados de la puerta estaban apelmazados con tierra y polvo. Sasuke caminó hacia la izquierda y frotó la palma de su mano contra el cristal en un círculo rápido.
Ino seguía nerviosa y asustada, miraba hacia todos lados. Sasori la abrazó para calmarla y para inmovilizarla para que no interrumpiera lo que seguiría.
Deidara y Hidan observaban a Sasuke, esperando a que se confiara, para poder actuar.
El rubio estaba molesto con él por acercarse a Ino. Habían terminado pero estaba seguro que era cuestión de días para que a ella se le bajara el enojo y regresara con él. No contaba con que aparecería ese chico de cabello negro.
Pero esa noche le haría ver que no era bueno meterse con la propiedad de un Akatsuki.
Sasuke acercó su rostro al cristal después de limpiar un círculo de polvo en el cristal.
En el interior, la casa estaba casi vacía, a excepción de unas pocas piezas de muebles esparcidos. Había un sofá en el centro de lo que debió haber sido una sala de estar, cubierto con una sábana blanca y los restos de una lámpara de araña que colgaban del techo.
A pesar de la oscuridad, pudo ver el interior con facilidad. Estaba iluminado con grises y azules que parecían llegar de la nada. Había algo extraño en la luz que no pudo procesar inicialmente, hasta que se dio cuenta de que nada arrojaba una sombra.
Deidara y Hidan intercambiaron susurros y rieron, recordándole su presencia a Sasuke.
Él empezó a darse la vuelta para decirles que no era nada que no hubiera visto antes, y pedirles volver a la fiesta. Pero en el reflejo de la ventana vio que Deidara estaba sosteniendo un pedazo de tabla rota, apuntando a su cráneo con los brazos levantados por encima de su cabeza... tuvo la sensación de que no iba a decir nada durante bastante tiempo.
Deidara golpeó con fuerza a Sasuke, este de inmediato cayó inconsciente al suelo.
Hidan se acercó y chocó manos con el rubio, ambos sonrieron triunfantes.
—¡Sasuke! —gritó Ino preocupada. Intentó en vano correr hacia él. Sasori la aprisionó entre sus brazos. —Suéltame. —forcejeó para soltarse, estaba desesperada. —¿Qué van a hacer? —preguntó al ver a Deidara y Hidan levantar a Sasuke por los hombros, su cabeza caía de lado.
—Sólo le enseñarán a respetarnos. —comentó Sasori.
Los otros Akatsukis arrastraron a Sasuke hasta la puerta, el rubio la abrió y lo aventaron a la sala. Tampoco eran tan estúpidos para entrar a la casa.
—¡Idiotas, son unos idiotas! —exclamó Ino llorando.
Deidara y Hidan volvieron a reír con expresión triunfante.
—Cuando se despierte se orinará en los pantalones. —señaló Hidan viendo el inconsciente cuerpo tirado en la sala.
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Sasuke se despertó con el olor del polvo y la sensación de que la mayor parte de su cabeza yacía en pedazos en algún lugar detrás de él. Entonces parpadeó. Cada respiración que tomó envió una pequeña nube gris sobre los envejecidos e irregulares pisos.
—No se ha despertado. —mencionó Hidan, pues ya habían pasado varios minutos y como Sasuke tenía la cabeza hacia el otro lado, no lo vieron abrir los ojos.
Sasuke rodó sobre su espalda para mirar al techo. Su cabeza estaba intacta, pero su cerebro dolía tanto que tuvo que cerrar los ojos.
No sabía dónde estaba. No recordaba lo que estaba haciendo antes de llegar ahí. Todo en lo que pudo pensar era en el hecho de que su cerebro se sentía como si estuviera dando vueltas dentro de su cráneo.
Una imagen llegó a su cabeza de repente: un patán Neanderthal balanceando una tabla. Las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar. Parpadeó de nuevo en la extraña luz gris.
La extraña luz gris. Sus ojos se abrieron. ¡Estaba dentro de la casa!
Su cerebro se sacudió como un perro mojado y un millón de preguntas volaron desde su pelo.
¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? ¿En qué habitación se encontraba? ¿Cómo podía salir de ahí? Y, por supuesto, la más importante de todas: ¿Esos cabrones lo habían dejado ahí?
—Ves, te dije que no lo maté. —la voz de Deidara contestó su última pregunta.
El rubio golpeó el cristal con un dedo y Sasuke, sin levantarse, giró hacia la ventana. Deidara le sonreía burlonamente.
—Eres hombre muerto Uchiha. —exclamó.
—Si no terminan esta estúpida broma llamaré a la policía. —la voz de Ino se escuchó a lo lejos.
—Ino, estoy bien. —gritó Sasuke, intuyendo que estaba muy asustada por su desmayo.
—Sasuke…no lo sabía. —gritó ella. Sasuke le creyó, sonaba sincera y angustiada.
Sasuke con esfuerzos, se arrodilló y frotó su nuca. Sintió la sangre en sus dedos.
Esos idiotas se la iban a pagar, pero no en ese momento.
Intentó ponerse de pie, pero su cabeza empezó a dar vueltas, así que tuvo que acostarse de nuevo.
—Míralo, está abajo de nuevo. Probablemente deberíamos sacarlo de aquí, hombre. Podría tener una conmoción cerebral o algo así. —comentó Hidan llevándose una mano al cabello. Quizá la broma había ido demasiado lejos.
—Le pegué con una tabla, por supuesto que tiene una conmoción cerebral. No seas idiota. —regañó Deidara. Ambos seguían mirando por la ventana. —Vamos a dejarlo. Ya encontrará su propio camino de regreso.
—Amigo, no podemos. Mírale la cabeza, está sangrando por todo el lugar. —externó Hidan con culpa. Ya una pequeña mancha roja había rodeado el piso bajo la cabeza de Sasuke.
Mientras ellos discutían sobre cuidarlo o dejarlo morir, Sasuke sintió que la oscuridad de nuevo se apoderaba de él.
—("He sido asesinado por los vivos, bastante increíble") —pensó irónico mientras cerraba los ojos.
—¡Por jashin, ¿Qué madres es eso? —la voz de Hidan había subido considerablemente.
— ¿Qué? — Gritó Deidara, su voz irritada y con pánico al mismo tiempo.
—¡Las escaleras! ¡Mierda, mira las jodidas escaleras! —expresó el de cabello plata.
Sasuke se esforzó en abrir los ojos y levantar la cabeza dos o más centímetros. Al principio no vio nada extraordinario en las escaleras. Eran un poco estrechas, y la barandilla estaba rota en no menos de tres lugares. Pero entonces miró más allá. Al inicio de las escaleras.
¡Era ella!
Estaba parpadeando como un espectro oscuro tratando de abrirse camino a la realidad. Cuando su mano agarró el pasamanos se volvió corpórea, y este se quejó y crujió bajo la presión.
Sasuke sacudió la cabeza con suavidad. Todavía desorientado. Sabía quién era, sabía su nombre, pero no podía descubrir por qué estaba ahí. Se le ocurrió de pronto que estaba atrapado. No sabía qué hacer.
Sus respiraciones rápidas se mezclaron con las de Deidara y Hidan, que estaban muertos de pánico. ¡Estaban viendo a Sakura vestida de Sangre!
—Deberíamos de sacarlo. —por fin murmura Hidan.
—Olvídalo, huyamos de aquí.
Sasuke ya no prestó atención a ellos. Veía atónitamente a Sakura.
Ella estaba descendiendo de las escaleras, hacia él, sin sujetar el pasamanos. Sus brazos caían a sus costados. Arrastraba horriblemente los pies como si no pudiera utilizarlos en absoluto. Venas oscuras y de color púrpura cortaban a través de su pálida piel blanca. Su pelo largo y rosado se movía a través del aire como si estuviera suspendida en el agua, serpenteando detrás y a la deriva como juncos. Era la única cosa sobre ella que parecía viva.
No llevaba sus heridas de muerte como otros fantasmas lo hacían. Todos mencionaron que su garganta fue cortada, pero la garganta de esta chica era larga y blanca.
Sasuke concentró su vista en el vestido. Estaba húmedo y rojo, y en constante movimiento. Goteaba sobre el suelo.
Sin ser consiente Sasuke se deslizó hacia atrás, hasta que topó con la pared y sintió la presión fría en su espalda. Siguió sin poder apartar la vista de los ojos del fantasma, eran negros completamente.
Le era imposible decir dónde estaba mirando, pero no era tan tonto como para esperar que no pudiera verlo o no lo hubiera visto ya.
Había conocido muchos fantasmas, pero ninguno como ella. Era terrible, no grotesca, pero de otro mundo.
Su corazón latía con fuerza en su pecho, y el dolor en su cabeza era insoportable. Su razón le dijo que no podía salir, que no tenía la fuerza para luchar.
Sakura lo iba a matar, y estaba sorprendido de darse cuenta de que preferiría ser asesinado por uno como ella, con su vestido hecho de sangre. Preferiría sucumbir en el infierno que tenía en mente para él que irse en silencio en un hospital porque alguien lo golpeó en la cabeza con una tabla.
—¿Qué pasa chicos? —el grito de Sasori despertó de su letargo a los tres. Deidara y Hidan se habían quedado paralizados al ver a Sakura deslizarse hacia ellos, ya que Sasuke estaba sentado bajo la ventana por la que ellos miraban.
Estaba cada vez más cerca y los ojos de Sasuke estaban cerrándose, pero podía escuchar sus movimientos a través del aire.
Cuando abrió sus ojos ella estaba de pie encima de él.
—Sakura. —susurró con una débil sonrisa. La diosa de la muerte estaba frente a él con manos frías y labios negros.
Ella lo miró como una cosa patética empujada contra su pared. Para ella él no era ningún problema.
El ceño de Sakura se frunció mientras flotaba, algunas gotas de sangre cayeron a los pies de Sasuke. Luego ella apartó la mirada hacia la ventana, por encima de su cabeza.
Deidara y Hidan volvieron a gritar, pero antes de que pudieran moverse, Sakura alzó sus brazos y atravesó el cristal, rompiéndolo.
De nuevo los gritos de Deidara y Hidan se escucharon mezclados con los de Ino.
Sakura sujetó a Deidara de la camisa y lo arrastró al interior de la casa. Hidan cayó de sentón al suelo.
Sasuke miraba sorprendido como Deidara gritaba y luchaba para librarse del agarre de Sakura. El rubio no se atrevía a mirarla a los ojos. Ella era alguien salida de sus peores pesadillas.
Pero para Sakura no significó nada aquel esfuerzo, sus brazos seguían inmóviles sobre su camisa, mientras lo alzaba como si se tratara de una pluma.
Sasuke intentó ponerse de pie, quería ayudar al joven, pero su cabeza volvió a punzar con fuerza, obligándolo a permanecer quieto.
—Déjame ir. —Balbuceó Deidara. — Déjame ir, hombre, ¡Era sólo una broma! ¡Era sólo una broma! —Del chico arrogante y burlón no quedó nada.
Los ojos del rubio trasmitían el terror que sentía en ese momento.
Sakura lo puso sobre sus pies. Él estaba sangrando de cortes en la cara y manos. Ella se deslizó hacia atrás y descubrió sus dientes.
—¡Detente! —gritó Sasuke.
Deidara no tuvo tiempo de gritar antes de que Sakura empujara sus manos dentro de su pecho, desgarrándole piel y músculo. Empujó los brazos hacia los lados, como si estuviera forzando su camino a través de una puerta cerrándose, y Deidara fue destrozado por la mitad. Ambas mitades cayeron de rodillas, sacudiéndose y deslizándose como partes de insectos.
Hidan volvió a gritar aterrado, luego su voz se escuchó más lejos. Finalmente un coche se puso en marcha. Sasuke no se preocupó por ser abandonado.
Él trataba de apartarse del caos que solía ser Deidara. Trataba de no mirar la mitad del cuerpo que todavía estaba conectado con la cabeza. No quería saber si todavía estaba vivo. No quería saber si estaba viendo la otra mitad de su cuerpo contraerse.
Se sentía como un niño indefenso, como un niño que necesitaba ser salvado.
Sakura miraba hacia abajo, al cuerpo, con calma. Su mirada era fría. Luego puso su atención en Sasuke, a quien casi se le detuvo el corazón.
Afuera de la casa una sombra extraña apareció junto a la puerta, que permanecía abierta.
Sakura volvió a ver a Deidara.
Sasuke no se movió, no podía hacerlo. Esperaba el momento en él que ella encajara sus manos en su pecho, pero en lugar de eso sintió unas manos sobre sus hombros, luego el estar siendo arrastrado hacia atrás.
Estaba siendo sacado de la casa y lejos de la sangre, sus piernas golpeaban los escalones del porche.
Cuando lo soltaron él sintió su cabeza chocar contra el suelo y luego ya no vio más.
Guest: Gracias por comentar, y finalmente se encontraron.
Ya hubo el primer encuentro de Sasuke y Sakura, no fue romántico pero de que ella lo impresionó no hay duda.
Saludos.
