Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 4.

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Naruto permanecía flexionado hacia adelante con las manos sobre sus rodillas, daba grandes bocanadas de aire. A sus pies yacía desmayado Sasuke.

Aunque el chico cazafantasmas le había dicho que no necesitaba su ayuda, él tenía la misión de vigilarlo. Se lo prometió a su abuelo.

Había llegado a la fiesta cuando ellos estaban yéndose, enseguida se imaginó a donde se dirigían. Esperó un poco para seguirlos.

Cuando estacionó frente a la casa de Sakura, la camioneta de Sasori arrancó a toda velocidad, al no ver a Sasuke con ellos se preocupó y corrió hacia la casa.

Se paralizó por un momento a ver el fantasma de Sakura, luego se aterró al ver el cuerpo de Deidara, pero recobró la compostura y aprovechó la distracción de ella para entrar por Sasuke, arrastrándolo al patio.

Sakura no podía salir, así que estarían a salvo.

Cuando por fin se recuperó, Naruto arrastró a Sasuke hasta su auto y lo llevó a su casa.

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—Oye. Oye, ¿estás despierto?

Sasuke conocía aquella voz. No le gustaba aquella voz.

—Sasuke. —Naruto volvió a llamarlo.

El mencionado abrió los ojos y vio a Naruto sentado en una silla frente a él.

—Nos preocupaste por un rato. Probablemente no deberíamos haberte dejado dormir tanto tiempo. Probablemente deberíamos haberte llevado a un hospital, pero en realidad no se me ocurría nada que decir. —mencionó el rubio.

—Estoy bien, Naruto. —respondió Sasuke. Con esfuerzo logró sentarse y apoyar sus piernas en el suelo. Aún sentía el estómago revuelto. Estaba sentado sobre un viejo sofá.

—¿Qué pasó? —preguntó Sasuke.

—Cuéntame tú. —pidió el rubio. — ¿Qué estabas haciendo en la casa Haruno? —preguntó mientras le ofrecía un vaso con agua.

—¿Qué estabas haciendo siguiéndome? — le respondió, aceptando el vaso con agua.

—Lo que dije que iba a hacer. — contestó Naruto. — Sólo que nunca creí que iba a necesitar de tanta ayuda. NADIE entra en su casa. — Sus ojos azules lo miraron detenidamente como si él fuera alguna nueva clase de idiota.

—Pues bien no lo hice, sólo caminé y caí dentro. —rebatió Sasuke dejando el vaso vacío

—No te creo. No puedo creer que ellos hicieran eso, que te tiraran en la casa e intentaran matarte. —comentó con indignación el rubio. Sabía que esos tres se la pasaban molestando a los más débiles, pero nunca imaginó que tuvieran instinto homicida.

Sasuke miró alrededor, no sabía qué hora era, pero a través de una ventana notó que el sol había salido ya. Estaba en una tienda de antigüedades un tanto desordenada, pero llena de cosas bonitas.

—No creo que hayan querido matarme. —contestó Sasuke. —Sólo querían jugarme una broma, no creyeron en la historia y por eso ahora…—él se detuvo al recordar. ¡Deidara estaba muerto!

Naruto vio preocupación en su rostro, y sabía que era por Sakura.

Sasuke ignoraba que le pasaría ahora a ella. Deidara no era un vago más. Él había sido uno de los mejores atletas de la escuela, un chico popular. Y Hidan había visto todo, presentía que no se quedaría callado, aunque deseaba que estuviera demasiado asustado como para ir con la policía.

No era como si los policías pudieran detener a Sakura de todos modos. Si entraban en esa casa sólo habría más muertos, o tal vez ella no se mostraría en absoluto.

—("Pero ella es mía"). —pensó Sasuke. Y su imagen apareció en su mente por un segundo. Amenazante, pálida y chorreando sangre. Pero su cerebro herido no lo pudo contener.

Sasuke miró a Naruto que permanecía quieto, observándolo.

—Gracias por sacarme. —le dijo, y él asintió con la cabeza.

—Yo no quería. —le respondió Naruto. —Digo, quise, pero el ver a Deidara descuartizado no me emocionó exactamente. —comentó. — No puedo creer que él esté muerto. No puedo creer que ella lo mató.

—¿Por qué no? Crees en ella. —interrogó Sasuke.

—Lo sé, pero nunca la había visto. Nadie ve a Sakura. Porque sí alguien ve a Sakura…

—No vive para contarlo. —Sasuke terminó con desaliento.

Se escucharon unos pasos en la habitación y Sasuke alzó la mirada.

Un hombre viejo, de larga cabellera gris había entrado.

—Eres un maldito niño con suerte. Tengo que decir que esperé más de un asesino de fantasmas profesional. —exclamó caminando hacia ellos.

Sí, él también esperaba más de sí mismo, o tal vez, esperaba menos de ella.

El hombre le lanzó una bolsa con hielo y Sasuke la atrapó. Luego le sonrió y miró fijamente.

—Tú eres el que le informó a Sugietsu. —afirmó Sasuke. —pensé que había sido Naruto.

El hombre mayor sonrió y asintió con un movimiento de cabeza.

—Él es mi abuelo Jiraiya. —comentó Naruto sonriendo.

—Y yo soy…

—Sasuke Uchiha. —completó Jiraiya. —fui amigo de tu padre. —reveló.

Sasuke se sintió aliviado de que supiera quien era, conociera su reputación y la de su padre. Él no era superhéroe, necesitaba que la gente le indicara la dirección correcta.

—¿Cómo está tu cabeza? —preguntó Naruto.

—¿No puedes notarlo, chico psíquico?

Naruto se encogió de hombros ante la pregunta de Sasuke.

—Te lo dije; no soy tan psíquico. Mi abuelo me dijo que venías y que debía cuidar de ti. Puedo leer la mente algunas veces. No hoy. Tal vez es la contusión. Tal vez sólo no la necesito más. Viene y va. —aclaró el rubio.

—De acuerdo. Esa mierda de adivinador del pensamiento me pone los pelos de punta. —confesó Sasuke y miró a Jiraiya. —¿Entonces, por qué envió por mí? ¿Y porque no envió a Sugietsu para que se reuniera conmigo en lugar de mandar a Naruto? —preguntó Sasuke.

—Te quise aquí rápidamente.— explicó el anciano. — Conocí a Sugietsu y él te conocía, personal. Me dijo que no te gustaba ser molestado. Pero todavía quise mantenerte vigilado. Asesino de fantasmas o no, eres simplemente un niño.

— ¿Pero cuál es la prisa? ¿Sakura no ha estado aquí durante décadas? —preguntó Sasuke.

Jiraiya se apoyó contra el mostrador de vidrio y negó con la cabeza.

—Algo ha cambiado con Sakura. Ella está más enfadada estos días. Trabajo con los muertos, más de lo que tú lo estás en muchas formas. Los veo, y siento sus pensamientos, pienso en lo que ellos quieren. Puedo sentir cuándo ella mata. Siempre algún desafortunado se encuentra de pronto en su casa. —explicó. — Acostumbraba a no ser nada más que un picor entre mis omóplatos. Estos días es una torsión total de mis entrañas. Tal como eran las cosas, ella ni siquiera hubiera salido por ti. Ella está muerta hace mucho tiempo y no es ninguna tonta, sabe diferenciar entre las presas fáciles y las que no son tanto. Pero se vuelve descuidada. Va a salir en las primeras planas. Y tú y yo sabemos que algunas cosas son mejor mantenerlas en secreto.

Jiraiya se sentó en un sillón de orejas y golpeó ruidosamente su mano contra su rodilla.

Sasuke recordó los acontecimientos de la noche anterior. Ella no fue nada de lo que esperó, aunque ahora que la había visto le costaba trabajo recordar lo que realmente esperó.

Creía que ella sería una chica triste y asustada que mataba por miedo y sufrimiento. Pensó que bajaría por la escalera en un vestido blanco con una mancha oscura en el cuello. Pensó que tendría dos sonrisas, una en su cara y otra en su cuello mojado y rojo. Pensó que ella le preguntaría por qué estaba en su casa, y luego se abalanzaría sobre él con sus pequeños dientes como navajas.

En cambio, encontró a un fantasma con la fuerza de una tormenta, ojos negros, y pálidas manos, no una persona muerta sino una diosa muerta. Perséfone regresando del Hades, o Hécate medio podrida.

La idea lo hizo temblar un poco, pero decidió culpar a la pérdida de sangre.

—¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó Jiraiya.

— En primer lugar ir a casa, darme una ducha, e intentar evitar que mi mamá se descontrole y me cubra completamente con esencia de romero. —contestó Sasuke. —Después regresar a la escuela, para tratar de controlar un poco los daños con Ino y los otros. Probablemente ellos no vieron a Naruto sacarme; probablemente piensen que estoy muerto y tengan una reunión muy dramática en el acantilado para decidir qué hacer con Deidara y conmigo, cómo explicarlo. Sin duda Sasori tiene algunas buenas sugerencias.

Jiraiya y Naruto asintieron.

—Debo irme. —dijo Sasuke poniéndose de pie. Era hora de volver a la casa. Porque había visto matar a Sakura y tenía que detenerla.

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Sasuke no pudo deshacerse de Naruto, quien lo llevó a su casa. Afortunadamente para él su mamá no estaba. Pero sabía que estaba molesta con él, por no llegar a dormir, por la nota que le dejó en la cocina.

Le explicaba que había comida en el refrigerador pero no la firmó con un corazón como siempre lo hacía.

Mientras Sasuke subió a bañarse, Naruto lo esperó en la cocina.

Cuando Sasuke bajó, Naruto estudiaba cuidadosamente a Denka.

—Este no es un gato ordinario. —mencionó Naruto viendo a los ojos del gato siamés.

Sasuke reprimió una sonrisa cuando Denka lo miró mientras movía la cola, pues le pareció que le estaba diciendo que ese tipo era un idiota.

—Por supuesto que no lo es. —respondió Sasuke mientras abría un cajón en busca de una pastilla para el dolor que aún persistía. —Él es el gato de una bruja.

Naruto rompió el contacto visual con el gato y lo fulminó con la mirada. Sabía que se estaba burlando de él. Sasuke sacó del refrigerador dos latas de refresco y le aventó una a Naruto. Él la atrapó cerca de Denka, que enojado, se bajó de la mesa y salió de la cocina pasando de largo a Sasuke.

—¿Qué vas a hacer con Deidara? —preguntó Naruto, para luego llevarse el refresco a la boca.

—Control de daños. —respondió Sasuke, porque no había nada más que él pudiera hacer. Tendría más opciones si no hubiera estado inconsciente toda la noche. Necesitaba encontrar a Ino. Necesitaba hablar con Sasori y necesitaba mantenerlos callados. —Así que probablemente debes llevarnos a la escuela ahora. —indicó.

No quisiera llegar en ese auto a la escuela, pero no tenía más remedio, ya que él no tenía vehículo propio.

Naruto levantó sus cejas sorprendido de que hubiera dejado de tratar de deshacerse de él.

—¿Qué esperabas? — preguntó Sasuke. — Estás dentro. Tú quisiste participar en esto, fuere lo que fuere. Bueno, felicitaciones. No hay tiempo para pensarlo dos veces.

Naruto tragó grueso y no dijo nada.

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Cuando entraron en la escuela, los vestíbulos estaban vacíos. Por un segundo pensaron que serían atrapados, que habría alguna suerte de vigía siguiendo a Deidara detrás de cada puerta cerrada.

Fue entonces que se dieron cuenta que los pasillos estaban vacíos porque estaban a la mitad de la tercera clase.

—Espero que encontremos a Ino a aquí. —comentó Sasuke deteniéndose frente a los casilleros.

—Sé dónde vive de todas formas. —reveló Naruto.

Sasuke lo vio inquisitivamente y Naruto volteó el rostro sonrojado. Pero ese no era el momento para bromear así que Sasuke no dijo nada más.

Veinte minutos después el timbre que anunciaba el fin de la clase sonó, estremeciendo a Sasuke, pues aún tenía dolor de cabeza.

Los estudiantes comenzaron a salir, Naruto y Sasuke descubrieron con alivio a Ino al final del pasillo. Se veía un poco pálida, como si hubiera estado llorando o vomitando toda la noche, pero no tenía mal aspecto.

Cuando Ino avanzó y levantó su mirada, se encontró con Sasuke viéndola.

Los ojos azules se ampliaron y se pusieron vidriosos.

—¡Sasuke! —exclamó con alivio y corrió hacia él. —Estás… vivo. — La forma en que ella se ahogó en la frase indicaba lo extraña que se sentía al decirlo. Sus ojos recorrieron de arriba abajo el cuerpo del chico de cabello negro. —¿Cómo?

Sasuke señaló con la cabeza hacia Naruto, quien saludó avergonzado. —Naruto me rescató.

Ino le dio una mirada y le sonrió. No dijo ninguna otra cosa ni abrazó a Sasuke como pensó que podría hacerlo.

—¿Dónde están Sasori y Hidan? — le preguntó Sasuke. No preguntó si alguien más lo sabía. Era obvio por la conducta de los pasillos, la forma en que todo el mundo paseaba charlando con normalidad, que lo siguen ignorando. Pero todavía necesitaban resolver las cosas. Aclarar sus historias.

—No lo sé. No los veo hasta el almuerzo. No estoy segura a cuantas clases ellos asisten de todos modos. —respondió Ino mirando hacia abajo.

Ella sentía el deseo de hablar sobre Deidara, de decir algo que expresara como se sentía, que él no era tan malo y no mereció lo que le sucedió, pero en su lugar se mordió los labios.

Naruto la observó, quería consolarla, pero no eran amigos íntimos.

—Necesitamos hablar con ellos. Todos juntos. Encuéntralos en el almuerzo y diles que estoy vivo. ¿Dónde podemos encontrarnos? —cuestionó el Uchiha.

Ella no contestó de inmediato, se movía alrededor pensando. —Vamos Ino, no me decepciones.

—Los llevaré a la cancha de fútbol. Nadie la estará usando. —informó.

Sasuke asintió con la cabeza rápidamente y ella se fue, echando un vistazo atrás una vez, como asegurándose que todavía estaba allí, que Sasuke era real y que no se había vuelto loca.

Sasuke notó que Naruto la siguió con la mirada como un perro sabueso muy triste, leal.

—Hombre. — murmuró Sasuke mientras se dirigían hacia el gimnasio, para pasar por él hasta la cancha de fútbol. —Ahora no es el momento.

—Siempre es el momento. —rio Naruto detrás de él.

Sasuke sonrió burlonamente mientras se preguntaba qué haría para mantener a Sasori y Hidan tranquilos.

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Sasuke y Naruto estaban acostados en las gradas de la cancha cuando Sasori, Hidan e Ino llegaron al lugar.

Ellos se pusieron de pie y esperaron a que se acercaran.

—¡Por jashin! —exclamó Hidan. Sasuke seguía sin saber quién era esa tal jashin al que el de cabello plata mencionaba tanto. —¡Él realmente está vivo!

—¡No gracias a ustedes, imbéciles! —atacó Naruto.

—¿Y a este quien lo invitó? —preguntó Hidan viéndolo con desprecio.

Naruto no pertenecía a ningún club deportivo, no porque no fuera bueno en ellos, si no por su don, ya que muchas veces captaba los pensamientos de los jugadores por estar tan concentrados, y eso a él lo perjudicaba en su rendimiento.

Pero era por todos conocido que él y los Akatsuki eran rivales. El rubio siempre salía en defensa de los chicos débiles.

—Lo invité yo. —señaló Sasuke serio. —Después de salvarme la vida. —reprochó con enojo.

—Oye. —intervino Sasori. —Nosotros no te hicimos nada, ¿entiendes?

—Mantengan su jodida boca cerrada. — Hidan agregó señalándolos con el dedo.

Por un minuto Sasuke no supo que decir. No había pensado que intentaran callarlo. Luego sonrió de lado.

—Ustedes no trataron de hacerme nada. — dijo honestamente. — Ustedes me llevaron a una casa porque querían asustarme. Ustedes no sabían que su amigo terminaría siendo destripado y desgarrado por la mitad. —Sasori y Hidan cambiaron su rostro a uno turbado y pálido.

Sasuke sabía que eso había sido cruel, que les había recordado el momento que imaginaba lucharon por sepultar. Quiso sentir lastima por ellos, pero no podía, el dolor palpitante en su cabeza no se lo permitió.

Parada detrás de ellos pero en una grada más abajo, Ino se abrazó a sí misma y apartó la mirada.

Sasuke pensó que estaba en todo su derecho de estar enojado. No estaba contento por lo que le sucedió a Deidara, pero nunca habría dejado que eso pasara si ellos no lo hubiesen dejado inútil al golpearle la cabeza con un tablón.

—¿Qué debemos decirla a la gente sobre Deidara? —cuestiono Ino. —Vendrán muchas preguntas. Todo el mundo lo vio dejar la fiesta con nosotros.

—No les podemos decir la verdad. —dijo Sasori con tristeza.

—¿Cuál es la verdad? —preguntó Ino. —¿Qué sucedió en esa casa? ¿Se supone que debo realmente creer que Deidara fue asesinado por un fantasma?

—Yo lo vi. —dijo Sasuke.

—Yo también lo vi. —agregó Hidan luciendo como si fuera a vomitar.

Ino sacudió la cabeza.

—No es real. Sasuke está vivo. Deidara también lo está. Todo esto es sólo alguna jodida payasada que todos ustedes prepararon para vengarse de mí por romper con él. —exclamó Ino alterada.

—No seas tan egocéntrica. —Mencionó Sasori alzando la voz, logrando serenar a la chica rubia. —Vi sus brazos a través de la ventana. La vi jalarlo al interior. Oí a alguien gritar. Y luego vi la silueta de Deidara partida en dos. —miró a Sasuke. —¿Entonces, qué fue eso? ¿Qué estaba viviendo en esa casa?

—Era un vampiro, un hombre. —Balbuceó Hidan.

—("Idiota"). —Pensó Sasuke y lo ignoró completamente. —Nada estaba viviendo en esa casa. Deidara fue asesinado por Sakura Haruno. —Respondió las preguntas de Sasori.

—De ninguna manera, hombre, de ninguna manera. — Hidan dijo con creciente pánico.

—Cállate Hidan. —ordenó Sasori que no podía aguantar escenas de pánico de sus compañeros.

—Le diremos a la policía que estuvimos paseando por un rato. Luego Deidara se enfureció con Ino y Sasuke y salió de l acamioneta. Ninguno de nosotros lo pudo detener. Él dijo que iría caminando a su casa, y ya que no estaba tan lejos, no pensamos en ello. Cuando no apareció en la escuela hoy, nos imaginamos que tenía resaca. —explicó Sasori. —Tendremos que soportar unos pocos días o semanas de grupos de rescate. Nos cuestionarán un montón. Y luego se rendirán.

Sasori miró a Sasuke de manera fría y con un deje de enojo.

No importaba cuán imbécil fuera el rubio, él era amigo de Sasori, y ahora el chico de cabello rojo estaba deseando que Sasuke desapareciera de la existencia.

El Uchiha se sintió por un momento culpable, quizá pudo haber encontrado otro camino hacia Sakura.

—("Al diablo la culpa"). —razonó. Deidara lo había golpeado detrás de la cabeza con un tablón y le tiró en una casa abandonada, todo porque habló con su ex-novia.

—No creo que nos vaya bien. —susurró Ino.

—La policía puede sospechar. —completó Hidan.

—¿Qué hacemos con ella? —preguntó Sasori ignorando las dudas de sus amigos.

Sasuke miró a Ino. Tenía miedo pero creía que estaba dispuesta a cooperar.

—Tú no puedes hacerle nada a ella. —contestó Naruto. —Ella está fuera de tu liga.

Ahí fue cuando Sasuke cayó en cuenta que en realidad Sasori preguntó por Sakura.

— Ella mató a mi mejor amigo. —Sasori escupió con coraje. —¿Qué se supone que debo hacer? ¿Nada?

—Sí. —respondió Naruto con un encogimiento de hombros y una sonrisa ladeada.

Ino observaba con sus ojos amplios y tristes.

—Si ella es real entonces probablemente deberíamos hacer algo. —dijo la rubia. —No podemos dejar que siga matando a las personas. —comentó angustiada.

—No lo haremos. — le dijo Naruto con una sonrisa reconfortante.

—("No escuchó mi discurso de ´ahora no es el momento´ ").—pensó Sasuke queriendo lanzarlo por las gradas.

—Miren. —Sasuke regresó la atención a él. —No vamos a ir buscarla. Cualquiera que regrese a esa casa está muerto. Y a menos que quieran terminar desgarrados por la mitad y mirando una pila de sus propias tripas en el piso, se mantendrán alejados. —Mencionó con rudeza.

Alguien ya había muerto por involucrarlos y no cometería ese error de nuevo.

—Voy a regresar. —declaró Sasori. —Tengo que hacer algo.

—Yo voy contigo. — agrega Ino y miró a Sasuke como desafiándolo a tratar de detenerla.

Sasuke quiso reír por aquello. Ella olvidó que él estuvo mirando la cara de una muerta con oscuras venas en su cara hacía menos de veinticuatro horas. No le impresionaba nada su rutina de mujer enojada.

—Ninguno de ustedes va a ninguna parte. — dijo Sasuke. —No sin ser preparados. —agregó. El chico de cabello negro miró a Naruto que tenía la boca abierta por la impresión. —Naruto tiene un abuelo que sabe de espíritus, él nos puede ayudar.

Sasuke pensó que lo único que ganaría con negarles participar era una muerte segura por ir a solas, así que les jugaría con inteligencia.

—¿De cualquier manera, cómo matas a algo así? —preguntó Hidan. —¿Atravesándole el corazón con una estaca?

A Sasuke le hubiera gustado mencionar otra vez que Sakura no era un vampiro, pero esperaría hasta que él sugiriera balas plata para empujarlo por las gradas.

—No seas estúpido. —Se bufó Naruto. —Ella ya está muerta. No la puedes matar. Tienes que desterrarla o algo así. Mi abuelo lo ha hecho un par de veces. Hay este gran hechizo, velas, hierbas y cosas así. — Había entendido el plan de Sasuke y le estaba siguiendo la corriente. —Los puedo llevar. Esta noche, si quieren.

Sasori alternó la vista entre Naruto y Sasuke un par de veces.

—Bien. —aceptó Sasori. — Nos encontraremos después de la escuela.

—Yo no puedo. — Dijo Sasuke rápidamente. — Cosas de mi mamá. Pero puedo estar en la tienda después.

Sasori, Ino y Hidan comenzaron a bajar las gradas torpemente. Naruto sonreía mientras se iban.

—Bastante bien, ¿eh? —preguntó Naruto sonriendo. —¿Quién dice que no soy un psíquico?

—Probablemente sólo es intuición femenina. —Respondió Sasuke.

—Teme. —masculló Naruto indignado.

—Sólo asegúrate de que tú y tu abuelo les den una búsqueda sin sentido lo suficientemente convincente. —dijo Sasuke y comenzó a bajar las gradas.

—¿A dónde vas a estar? —preguntó Naruto.

Pero Sasuke no respondió. Él sabía a donde iba.

—("Voy a estar con Sakura"). —pensó el chico de cabello negro.


Gracias por comentar: CardCaptorUchiha, Lunakari, Gabi.

Se viene otro encuentro Sasuke- Sakura. ¿Será que el Uchiha podrá contra ella o Sakura terminará aplastándolo?

Saludos.