Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 7.

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—¡Sasuke, despierta!

La voz de Mikoto hizo que el chico de ojos ónix se removiera lentamente entre las sábanas. Abrió los ojos y de pie junto a su cama se hallaba su madre.

—Es mediodía. —informó la mujer.

Sasuke se sentó en la cama, con cuidado bajó los pies al suelo. Todo su cuerpo estaba adolorido.

La noche anterior Mikoto se asustó al verlo llegar en tan mal estado, tenía moretones en los hombros, el torso y las muñecas. Él intentó tranquilizarla diciéndole que sólo había tenido unos inconvenientes no previstos.

Ella sólo le pidió que no se arriesgara de más.

—Te he preparado un baño de hojas de té, lavanda y belladona. —comentó la mujer mientras su hijo se ponía de pie. —Te relajará y ayudará con los moretones.

Sasuke asintió. Ella le extendió el teléfono que llevaba en la mano.

—Llámalo. —indicó.

—Sí, creo que sería bueno obtener algo de ayuda. —respondió Sasuke tomando el teléfono.

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Sasuke se sumergió lentamente en la bañera con una mueca de dolor, cerró los ojos e hizo su cabeza hacia atrás.

Después de unos minutos de relación, tomó el celular del mostrador del baño y marcó un número.

Era consciente de que esta vez había sido superado por Sakura, eso no sucedía a menudo y nunca a ese grado. Pero afortunadamente tenía a alguien a quien recurrir cuando no sabía cómo actuar. Él era un viejo amigo de su padre, y ahora también de él.

—Sasuke. —dijo la voz al otro lado del teléfono cuando atendió.

—Kakashi. —lo saludó el muchacho. Se lo podía imaginar sentado en una casa típicamente inglesa con vista a Hampstead Heath al norte de Londres.

Kakashi era profesor de una universidad en Tokio, pero actualmente se había tomado una licencia de un año para viajar y acrecentar su bagaje cultural sobre espiritismo.

—Ha pasado demasiado tiempo. —comentó Kakashi. —¿No quieres venir a Londres? He escuchado sobre muchos fantasmas interesantes. También hay muchas universidades excelentes.

—¿Has estado hablando con mi madre? —preguntó Sasuke y Kakashi rio.

Por supuesto lo ha hecho. Cuando Fugaku murió él voló desde Tokio el mismo día para apoyarlos, y desde ese día él y Mikoto permanecieron cerca.

Después intercambiaron algunos comentarios acerca del colegio y de su vida cotidiana, hasta que Sasuke retomó el tema importante.

—Necesito ayuda. Me he metido en un lío totalmente difícil. —confesó.

—¿Qué tipo de lío difícil?

—Del tipo muerto.

—Por supuesto.

Sasuke le relató todo respecto a Sakura.

—Ella no es ningún fantasma ordinario, eso parece cierto. —dijo Kakashi al terminar de escuchar el relato.

—Lo sé. Algo la hizo más fuerte.

—¿Cómo murió? —preguntó Kakashi.

—No estoy seguro. Por lo que he oído, fue asesinada igual que tantos otros. Degollada. Pero ahora está rondando su antigua casa, matando a cualquiera que da un paso dentro.

—Ella ciertamente no es sólo un espectro cambiante. — murmuró, sobre todo para sí mismo. —Y su comportamiento es demasiado controlado y deliberado para un poltergeist. —Hizo una pausa, y Sasuke pudo escuchar las páginas de un libro siendo pasadas. —¿La casa no está asentada en un cementerio?

—No lo creo. —respondió Sasuke.

—Hmm. —Kakashi siguió leyendo, intentando dar con algo que le ayudara en el caso.

—Simplemente quemaré la casa para ver qué pasa. —murmuró Sasuke después de un par de minutos de silencio. A veces al deshacerse de la pertenencia de un fantasma estos desaparecían.

—Yo no recomendaría eso. —respondió con firmeza. —La casa podría ser la única cosa que la vincula a ella.

—O podría ser la fuente de su fortaleza.

—De hecho, podría ser. Pero esto requiere investigación. —indicó el hombre de cabello plateado.

—¿Qué tipo de investigación? —preguntó Sasuke, pero intuía que le diría que no fuera un vago y vaya a la biblioteca, que su padre jamás rehuyó de abrir un libro.

—Vas a tener que encontrar un proveedor de lo oculto.

—¿Eh?

—A esta chica se la debe hacer renunciar a sus secretos. Algo le ha pasado, algo que le ha afectado y antes de poder exorcizar su espíritu en aquella casa, debes saber lo que es. —explicó Kakashi.

Eso no era lo que Sasuke esperaba.

—No hago hechizos. Yo no soy una bruja.

—Por eso necesitas a alguien que lo haga. —mencionó el hombre mayor.

—Mamá es una proveedora de lo oculto. —dijo Sasuke mientras miraba su brazos bajo el agua. Su piel estaba empezando a hormiguear, pero sus músculos se sentían frescos y sus moretones se estaban desvaneciendo.

Kakashi se rio ante el comentario del joven.

—Bendice a tu querida madre, pero ella no es proveedora de ocultismo. Ella es una bruja blanca talentosa, pero ella no tiene ningún interés en lo que hay que hacer aquí. No es necesario un círculo de ramos de flores y aceite de crisantemo. Necesitas patas de pollo, un pentagrama de destierro, algún tipo de agua o espejo de adivinación, y un círculo de piedras consagradas.

—También necesito una bruja. — replicó Sasuke.

—Después de todos estos años, confío en que tienes los recursos para encontrar por lo menos eso.

Dos personas llegan a la mente de Sasuke. Naruto y Jiraiya.

—Déjame terminar de investigar esto, Sasuke, y voy a escribirte un correo electrónico en un día o dos con el ritual completo.

—Muy bien, Kakashi. Gracias.

—Por supuesto. ¿Y Sasuke?

—¿Sí?

—Mientras tanto, ve a la biblioteca y trata de averiguar lo que puedas acerca de la forma en que esta muchacha murió. El conocimiento es poder, ya lo sabes. —sugiere.

Sasuke respondió con un monosílabo afirmativo y colgó el teléfono.

—El conocimiento es poder. —repitió Sasuke.

De eso era consciente. Él no era nada más manos, daga y agilidad. Él ha estado investigando desde antes de usar su athame a los catorce años.

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Después que su padre fue asesinado, tenía preguntas. El problema era que nadie parecía tener ninguna respuesta. O, como él sospechaba, nadie le quiso dar ninguna respuesta.

Así que se puso a buscar por su cuenta. Antes de que se cambiaran de ciudad Sasuke fue a aquella casa donde su padre encontró su final.

Volvió a cerrar los ojos y los recuerdos inundaron su mente.

Podía recordar caminar vacilante por el jardín de aquella casa, maleza seca y alta. La casa era demasiado fea. En su mente de siete años la imaginó viéndolo furiosamente, limpiándose el musgo y desnudar sus dientes.

Él estaba enojado, con su padre, con la casa y con el fantasma, pero aun así dudó en entrar a la construcción.

Se acercó al porche y al pisar el primer escalón se puso a llorar.

Papá. —llamó con angustia. Su corazón le decía que su padre estaba ahí, que se había escondido para esperarlo.

Él miró la puerta esperando verlo salir, sonriendo. Con heridas de medialuna en brazos y cuerpo.

Al no ver movimiento el pequeño Sasuke se acercó a la puerta y la abrió. Dentro había restos de velas pues su madre y Kakashi habían ido a hacer un ritual para alejar a los fantasmas.

Papá. —volvió a llamar el niño. Y cuando comprendió que él se había ido se puso a llorar más fuerte. No importaba que fuera un fantasma, él quería tenerlo cerca.

Cuando se tranquilizó recorrió la sala con su corazón latiendo con fuerza. En un rincón encontró signos de lucha, sangre y objetos tirados. Apartó la vista de inmediato, pues no quería imaginarse a su padre siendo golpeado por un fantasma. Él era su orgullo y ejemplo a seguir, no quería pensar en él teniendo miedo.

Siguió caminando hasta la chimenea. La habitación olía a madera vieja mezclada con sangre.

N había nada en la chimenea, excepto décadas de carbón y ceniza. Y entonces lo vio. Sólo una esquina de la misma, negra como el carbón, pero diferente de alguna manera. Más suave. Era conspicua y ominosa.

Estiró el brazo y la sacó de las cenizas: una cruz de color negro delgada, de unos diez centímetros de altura. Allí había una serpiente negra enroscada alrededor, cuidadosamente tejida con lo que supo al instante era pelo humano.

¿Qué es esto? —se preguntó al verla, pero sobre todo porque en ese momento tuvo la certeza que seguiría los pasos de su padre, que todo lo que corría por la sangre, la cosa mágica que le permitió cortar a través de la carne muerta y enviarla fuera de este mundo— fluía por sus venas también.

Sasuke se guardó la cruz entre la ropa y regresó a casa.

Su mamá y Kakashi estaban en la cocina tomando un té.

Fui a la casa donde murió mi papá. —respondió al cuestionamiento de su madre. —y encontré esto. —dijo exponiendo la cruz.

Kakashi se puso de pie y caminó hasta él. El niño pensó que lo abrazaría y calmaría, pues aún seguía inquieto, pero el mayor lo tomó de los hombros y lo sacudió con fuerza.

¡Nunca, nunca vuelvas allí! —le gritó enojado.

Luego tomó la cruz de color negro y Sasuke nunca la volvió ver.

Su madre simplemente se mantuvo apartada y llorando.

Sasuke se asustó, pues Kakashi siempre había sido como el tío consentidor, dándole dulces a escondidas y ese tipo de cosas.

¿Qué es esa cruz?¿por qué no quieres que la tenga? —estaba asustado pero Sasuke se atrevió a preguntar, necesitaba respuestas.

Él lo miró con frialdad, y luego retiró la mano y la estrelló en su cara con tanta fuerza que Sasuke cayó al suelo. Mikoto hizo una especie de quejido, pero no intervino.

Entonces, los dos salieron de la habitación y lo dejaron allí. Cuando lo llamaron para la cena, estaban sonriendo y casuales, como si nada hubiese sucedido.

Eso fue suficiente para asustarlo, nunca más volvió a sacar ese tema a relucir. Pero eso no significó que se le hubiese olvidado.

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El aroma a lavanda regresó a Sasuke a la realidad.

Durante los últimos diez años él había estado leyendo y aprendiendo, siempre que podía. La cruz de color negro era un talismán vudú. No había comprendido el significado de la misma, o por qué estaba adornada con una serpiente hecha de pelo humano. Según la tradición, la serpiente sagrada se alimentaba de sus víctimas comiéndolas enteras. Su padre fue tomado en trozos.

El problema con la investigación era que no podía preguntar a la fuente más fiable que tenía. Se vio obligado a andar a hurtadillas y hablar en clave, para mantener a su mamá y Kakashi en la oscuridad. También haciendo las cosas difíciles estaba que el vudú era alguna cosa desorganizada.

Todo el mundo la practicaba de manera diferente y analizarlo era malditamente casi imposible.

Sasuke se hizo a la idea de preguntarle una vez más a Kakashi después que el asunto con Sakura haya terminado. Él ya era mayor y con más experiencia. No sería lo mismo esa vez.

Y así mientras pensaba en eso, se sumergió más en el baño de té. Porque aún recordaba la sensación de su mano a través de su mejilla y la furia muda en sus ojos, lo que hizo que todavía se sintiera como si tuviera siete.

Después de unos minutos Sasuke salió del agua, se secó y se vistió.

Le habló a Naruto y le pidió que lo pasara a buscar para llevarlo a la tienda, pues tenía que hablar con él y su abuelo.

Sasuke bajó las escaleras esperando que su madre lo regañara por sus acciones y por faltar a la escuela. Pero se sorpendió al ver a su mamá platicando alegremente con Ino en la sala.

—Hola Sasuke. —Saludó Ino al verlo en la sala-

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó serio.

—No seas descortés Sasuke. —lo regañó Mikoto por su actitud fría.

Ino sacó de su mochila una carpeta.

—Traje la tarea de biología. Es en parejas. Pensé que podríamos hacerlo juntos. —comentó.

—Fue muy amable de ella, ¿no es así, Sasuke? —preguntó Mikoto con una sonrisa. —Ino es una chica guapa, estudiosa y bondadosa.

Sasuke reprimió el rodar los ojos por respeto a su madre. Podía leer perfectamente sus intenciones, pero a él ella no le interesa de esa forma.

—Podríamos empezar a trabajar en ello ahora. —sugirió Ino.

—Esto fue realmente genial de tu parte,—le dijo en serio. Sabía que Ino recibió el encargo porque quería una excusa para hablar con él. Ella quería respuestas. —Tal vez podamos trabajar en la biblioteca.

Ino sonrió y se puso de pie.

Se despidieron de Mikoto y salieron de la casa. Entonces ella reparó en el moretón en la mejilla de Sasuke.

—¡Volviste a la casa sin nosotros! —reprochó.

—Ino

—¿Estás loco? ¡Podrías haber sido asesinado!

—Y si hubiéramos ido todos, todos habrían muerto. Escucha, sólo quédate con Naruto y su abuelo. Van a encontrar algo mejor. Mantén la calma. —indicó Sasuke.

Sasuke miró a la calle, el coche de Naruto ya se acercaba a ellos.

—¿Puedo encontrarme contigo en la biblioteca en una hora o algo así? —le preguntó a Ino.

—Por supuesto que no. Quiero saber lo que está pasando. Si piensas por un minuto que creí algunas de esas tonterías que Naruto y su abuelo trataron de decirnos la última noche... Yo no soy estúpida, Sasuke. Conozco una desviación cuando la veo.

—Sé que no eres estúpida, Ino. Y si eres tan inteligente como creo que eres, te quedarás fuera de esto y nos vemos en la biblioteca en una hora. —mencionó Sasuke empezando a caminar hacia el carro naranja que se había estacionado frente a su casa.

Entró al carro y le indicó a Naruto que arrancara. Ino se quedó observándolos desde la acera.

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—¿Qué estaba haciendo Ino en tu casa? —preguntó Naruto. A Sasuke le pareció que estaba celoso.

—Yo quería un masaje en la espalda y luego lo hicimos durante una hora. —le respondió.

Naruto frenó de golpe y lo volteó a ver con los ojos abiertos.

—Ella estaba dejando mi tarea de biología. Vamos a encontrarla en la biblioteca después de hablar con tu abuelo. Ahora dime lo que pasó con los chicos ayer por la noche. —mencionó reprimiendo una sonrisa burlona por lo fácil que era engañarlo.

—A ella realmente le gustas. —mencionó el rubio mientras retomaba la marcha.

—Sí, bueno, tú la quieres mejor. — le respondió Sasuke. —¿Y qué pasó? —cuestionó. Naruto lo volteó a ver por un momento. Él estaba tratando de creerle que no estaba interesado en Ino.

Sasuke consideraba a Naruto su amigo, por lo que respetaba sus sentimientos hacía ella.

—Los hemos llevado a una búsqueda real de ganso, justo como dijiste. Fue una explosión. En realidad los habíamos convencido que si ellos cuelgan sacos de azufre por encima de la cama, ella no sería capaz de atacarlos en su sueño.

—No lo hagas demasiado irreal. Tenemos que mantenerlos ocupados.

—No te preocupes. Mi abuelo puso un buen espectáculo. Evocó la llama azul e hizo un estado de trance falso y todo. Les dijo que trabajaría en un hechizo de destierro, pero tendrían que pasar la luz de la luna llena siguiente para terminarlo. ¿Piensas que tendremos tiempo suficiente?

—No estoy seguro. —contestó Sasuke. —Volví ayer por la noche y ella pateó mi culo por toda la habitación.

Naruto estalló en carcajadas. Sasuke lo golpeó en el brazo con su puño.

—Entonces, ¿qué vas a hacer? —preguntó el rubio recobrando la seriedad.

—Hablé con un amigo de mi papá. Dijo que tenemos que averiguar lo que le está dando toda esta extra resistencia. ¿Conoces alguna bruja?

Él lo miró de reojo. —¿No es una tu madre?

—¿Conoces alguna bruja negra?

Naruto se retorció un poco y luego se encogió de hombros.

—Bueno, yo, supongo. No soy tan bueno, pero puedo echar barreras y hacer que los elementos trabajen para mí y esas cosas. Mi abuelo es, pero no la practica más.

Se estacionaron frente a la tienda de antigüedades y salieron del auto.

Entraron y encontraron a Jiraiya de pie detrás del mostrador tasando un nuevo anillo, algo hermoso y de época con una piedra negra de gran tamaño.

—¿Sabes algo sobre hechizos artesanales y exorcismo? — preguntó Sasuke.

—Claro. —respondió sin levantar la vista de su trabajo. Este lugar era frecuentado como la mierda cuando lo compré. A veces todavía lo es. Las cosas llegan con sus propietarios todavía conectados, si sabes lo que quiero decir.

Sasuke miró alrededor de la tienda. Por supuesto. Las tiendas de antigüedades deben casi siempre tener un espectro o dos girando alrededor. Su mirada cayó sobre un espejo ovalado largo establecido en la parte posterior de un aparador de roble.

¿Cuántas caras se habrán contemplado en él? ¿Cuántos reflejos muertos esperan allí y susurran a los demás en la oscuridad?

—¿Me puedes conseguir algunos suministros? —Volvió a preguntar el joven de cabello negro.

—¿Qué clase? —esta vez el anciano lo volteó a ver.

—Necesito patas de pollo, un círculo de piedras consagradas, un pentagrama de destierro, y una especie de cosita de adivinación.

Jiraiya le dio una mirada fea.

—¿Cosita de adivinación? Suena muy técnico.

—No tengo los detalles aún, ¿de acuerdo? ¿Puedes conseguirlos o no?

El abuelo de Naruto se encogió de hombros.

—Puedo enviar a Naruto al lago con una bolsa para sacar trece piedras. No vienen más consagradas que esas. Las patas de pollo voy a tener que ordenarlas, y la cosita de adivinación, bueno, estoy apostando a que deseas un espejo de algún tipo, o tal vez un tazón de fuente de adivinación.

—Un tazón de adivinación ve el futuro. —intervino Naruto, junto a Sasuke. —¿Qué iba a querer con eso?

—Un tazón de adivinación ve lo que quieras ver. —Lo corrigió su abuelo. —En cuanto al pentagrama de destierro, yo creo que puede ser excesivo. Quemar incienso de protección, o algunas hierbas. Eso debería ser suficiente.

—¿Sabes con lo que estamos tratando aquí, ¿no? —preguntó Sasuke. —Ella no es sólo un fantasma. Ella es un huracán. Excesivo está bien para mí.

—Escucha muchacho. De lo que estamos hablando no es más que una sesión espiritista inventada. Convocar a los fantasmas y enlazarlos en el círculo de piedras. Usa la taza adivinación para obtener sus respuestas. ¿Estoy en lo cierto?

Sasuke asintió con la cabeza. Él lo hacía parecer tan fácil. Pero para alguien que no hacía hechizos y pasó la última noche siendo lanzado como una pelota de goma, eso iba a ser malditamente casi imposible.

—Tengo un amigo en Londres haciendo los detalles. Voy a tener el encanto en unos pocos días. Yo podría necesitar algunos suministros más, dependiendo.

—La mejor hora para hacer un hechizo vinculante es durante la luna menguante de todos modos. —explicó Jiraiya. —Eso te da una semana y media. Un montón de tiempo. —Él miró a Sasuke. —Ella está consiguiendo lo mejor de ti, ¿no?

—No por mucho tiempo. —respondió Sasuke.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Sasuke y Naruto entraron a la biblioteca pública. Para el primero no parecía impresionante, había visto más grandes en otros pueblos.

Pero tenía una colección de historia local bastante decente, que era lo realmente importante. Ya que tenía que llegar a encontrarse con Ino y resolver todo este asunto de la tarea de biología, puso a Naruto en la computadora, buscando a través de la base de datos en línea por cualquier registro de Sakura y su asesinato.

Sasuke caminó hacia las mesas del centro donde Ino esperaba con varios libros.

—¿Qué está haciendo Naruto aquí? — preguntó mientras él se sentaba.

—Investigando un papel. —respondió.—Entonces, ¿sobre qué es la tarea?

—Clasificación taxonómica.

—Asqueroso. Y aburrido. —dijo Sasuke.

—Tenemos que hacer una tabla que va desde el phylum a las especies. Tenemos cangrejos ermitaños y pulpos.

Lo último que quería hacer Sasuke era estar leyendo sobre pulpos. Él quería estar obteniendo noticias impresas con Naruto, buscando a su chica asesinada.

Miró hacia él, lo podía ver encorvado hacia la pantalla, haciendo clic lejos febrilmente con el ratón. Entonces él escribió algo en un trozo de papel y se levantó.

—Sasuke. —escuchó a Ino llamándolo.

—¿Hm? —volteó a verla.

—He dicho, ¿quieres hacer el pulpo o el cangrejo ermitaño?

—Pulpo. —respondió. —Ellos son buenos con un poco de aceite de oliva y limón. Ligeramente fritos.

Ino hizo una mueca. —Eso es repugnante.

—No, no lo es. Yo solía comer con mi papá todo el tiempo en Grecia.

—¿Has estado en Grecia? —preguntó Ino sorprendida.

—Sí. —dijo Sasuke hablando distraídamente mientras hojeaba las páginas de invertebrados. —Hemos vivido allí durante unos meses cuando tenía unos cuatro años. No recuerdo mucho. —comentó. Al parecer su padre se había tardado unos meses en eliminar un fantasma que aterrorizaba en una casa.

—¿Tu papá viaja mucho? ¿Por trabajo o algo así?

—Sí. O al menos lo hacía.

—¿Él no lo hace más?

—Mi padre está muerto, — le dijo. No le gustaba decirle a la gente eso. Nunca sabía exactamente cómo su voz sonaría al decirlo, y no le gustaba la afectada apariencia que obtenían en sus rostros cuando no sabían qué decir de regreso.

Sasuke no miró a Ino ni dejó de leer acerca de diferentes géneros.

—Lo siento. —murmuró Ino apenada por tocar un tema delicado. —¿cómo murió?

—Fue asesinado.

Ino jadeó con sorpresa.

Sasuke había visto y oído tantas veces esas reacciones que no siente nada por el esfuerzo de Ino de ser simpática. Además no había nada sobre el asesinato de su padre que no le pusiera más enojado.

A Sasuke se le ocurrió de pronto que Sakura era su último entrenamiento laboral. Ella era increíblemente fuerte. Era la cosa más difícil que podía imaginar enfrentar. Si él la derribaba estaría listo. Estaría listo para vengar a su padre.

Un golpecito en su hombro lo sacó de su aturdimiento. Naruto colocó un periódico delante de él, una cosa frágil, amarillento viejo que le sorprende que lo tengan fuera de un vidrio.

—Esto es lo que pude encontrar. —menciona.

Y ahí está, en primera página, bajo el titular que dice 'Chica encontrada asesinada'.

Ino se levantó para tener una mejor vista.

—¿Qué es eso?

—Es ella.— exclamó emocionado Naruto. —No hay muchos otros artículos. La policía se quedó atónita. Ellos casi no interrogaron a nadie.

Él tenía un periódico diferente en sus manos, el cual estaba hojeando.

—El último es sólo su obituario: Sakura Haruno, amada hija de Mebuki, fue puesta a descansar el jueves en el cementerio de Kivikoski".

—Pensé que estabas investigando un papel, Naruto. —Ino comentó, y Naruto comenzó a farfullar y explicar.

A Sasuke no le importó un ápice de lo que estaban diciendo. Estaba mirando su foto, una foto de una chica viviente, con la piel pálida y el cabello largo y rosa. No estaba exactamente atreviéndose a sonreír, pero sus ojos eran brillantes, curiosos y emocionados.

—Es una vergüenza. —suspiró Ino. —Ella era tan bonita.

Ella se inclinó para tocar la cara de Sakura, y Sasuke barrió sus dedos lejos. Algo estaba pasando con él y no sabía lo que era.

Esa chica que estaba viendo era un monstruo, un asesino. Esa chica por alguna razón, le perdonó la vida. Con mucho cuidado trazó lo largo de su cabello, que se sostenía con una cinta. Tuvo una sensación de calor en su pecho, pero su cabeza estaba muy fría. Creyó que se podría desmayar.

—Hey, hombre. — dijo Naruto mientras sacudió sus hombros un poco. —¿Qué pasa?

—Mmp. — Sasuke no supo que decirle, ni a él mismo. Apartó la mirada para ganar tiempo, y vio algo que lo hizo apretar la mandíbula.

Habían dos policías de pie en el mostrador de la biblioteca. Sabe que decirles a sus amigos sería una estupidez, pues mirarían de modo instintivo hacia ellos y sería sospechoso.

De manera discreta Sasuke arrancó el obituario de Sakura del periódico.

—¡No puedes hacer eso! —chilló Ino indignada pero Sasuke la ignoró y lo guardó en su bolsillo.

Luego Sasuke cubrió el periódico con los libros y comenzó a preguntarles sobre la tarea, lo que los confundió un poco, pero enseguida siguieron la conversación. Sasuke de reojo vio que los policías ya caminaban hacia ellos.

—Fingan sorpresa pero no en exceso. —susurró el chico de cabello negro.

Naruto iba a cuestionarlo pero antes de que pudiera hablar las pisadas de los policías hicieron que voltearan a verlos.

—Hola, chicos. —Saludó el primer policía con una sonrisa. Era un tipo robusto, de amable aspecto, que era cerca de siete centímetros más bajo que Sasuke. —¿Estudiando? —preguntó mirando directamente a los ojos de Naruto.

—S, sí. —tartamudeó Naruto, a quien no le gustaba mentir. —¿Hay algo malo, oficial?

El otro policía husmeaba en su mesa, mirando los libros de texto abiertos. Era más alto que su compañero, y más delgado.

—Soy el oficial Sakuragi. —anunció amistosamente. — Este es el oficial Yamada. ¿Les importa si les hacemos algunas preguntas, chicos?

Un encogimiento de hombros grupal pasó entre ellos.

—¿Todos ustedes conocen un chico que se llama Deidara?

—Sí. —respondieron Ino y Naruto.

—Un poco. —respondió Sasuke. —Sólo lo conocí hace unos días. — El sudor brotaba en su frente y no podía hacer nada al respecto. Nunca había tenido que hacer eso antes. Nunca ha tenido a nadie muerto.

—¿Sabían que ha desaparecido? —Sakuragi los observó cuidadosamente a cada uno. Naruto y Sasuke asintieron con la cabeza.

—¿Lo han encontrado ya? —Ino preguntó. —¿Está bien?

—No, no lo hemos encontrado. Sin embargo, según testigos presenciales, dos de ustedes se encontraban entre la gente que lo vieron por última vez. ¿Te importaría decirnos qué pasó? —preguntó el oficial Yamada.

—Deidara no quería quedarse en la fiesta. —respondió Ino fácilmente. —Nos fuimos a pasar el rato en otro lugar, no sabíamos exactamente dónde. Sasori estaba manejando. Estábamos volviendo por el camino secundario. Bastante pronto se detuvo y Deidara salió. —continuó.

—¿Él simplemente salió? —cuestionó el primer oficial.

—Él estaba molesto porque yo salí con Ino— interrumpió Sasuke.

—Sasori y Hidan estaban tratando de hacer las paces, calmarlo, pero él no quiso. Dijo que se iría caminando hasta su casa. Que quería estar solo. —comentó Ino.

—Estás consciente de que Deidara vivía al menos a dieciséis kilómetros de la zona en la que estamos hablando. — dijo el oficial Yamada.

—No, yo no sabía. — le contestó Sasuke.

—Tratamos de detenerlo. —Afirmó Ino. —pero él no escuchaba. Así que nos fuimos. Yo pensé que sólo llamaría más tarde, e iríamos a recogerlo. Pero nunca lo hizo. —La facilidad de la mentira era preocupante, pero al menos explicaba claramente el sentimiento de culpa escrito en los rostros de los tres. —¿Realmente está desaparecido? —preguntó estridentemente. —Yo pensé… yo esperaba que fuera sólo un rumor.

Los policías se ablandaron por la preocupación de la chica. Después le dijeron que Sasori y Hidan los llevaron a donde habían dejado a Deidara y que había un grupo de búsqueda comenzando. Después de unos minutos más, los oficiales dijeron su adiós y ellos pudieron hundirse de nuevo en sus sillas.

—Eso fue estresante. —declaró Naruto.

Ino recibió una llamada en su celular y la atendió. Después de que ella colgó su mirada era tensa.

—¿Todo bien? — Preguntó Sasuke. Ella asintió. Sólo era una amiga tratando de consolarla.

—Tenemos que hacer la tarea. —sugirió Ino.

Sasuke asintió.

Debían tener tiempo para algo de normalidad. Debían trabajar, estudiar y salir bien en su examen el viernes. Porque podía sentir el recorte de periódico en su bolsillo como si pesara mil kilos. Podía sentir la foto de Sakura, mirando desde hace sesenta años, y no podía evitar el deseo de protegerla, queriendo salvarla de convertirse en lo que ya era.

No habría tiempo para la normalidad más adelante.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Era de madrugada y Sasuke se encontraba durmiendo en su cuarto. La cortina de la ventana que daba a la calle estaba medio corrida, por lo que la luz de la lámpara de la calle se filtraba en la habitación, dejándola a media luz.

La puerta de la habitación se abrió con un chirrido, pero no fue suficiente para despertar al chico.

Una figura alta y delgada caminó despacio hasta la cama y se inclinó hacia él.

—Pronto, pronto lo harás…—susurró mientras acariciaba su cabeza con dedos largos y curveados y aliento fétido, olía como si hubiera estado comiendo personas por décadas sin lavarse los dientes.

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Sasuke despertó con el sudor recorriéndole el rostro. Se incorporó en la cama y notó que tenía agarrada su daga en una mano.

Había tenido un sueño, más bien una pesadilla. Alguien estaba inclinado sobre él y cuando buscó su daga bajo la almohada por un momento creyó sentir una cruz enrollada con una serpiente áspera.

Un chillido lo hizo mirar hacia el suelo. Denka estaba sentado en el suelo mirándolo fijamente y moviendo la cola. Los latidos de su corazón empezaron a normalizarse.

Sé preguntó si Denka estaba durmiendo sobre su pechó y al momento de despertarse lo había lanzado lejos. No lo recordaba, pero deseó hacerlo, porque hubiera sido muy gracioso.

Recostó su cabeza sobre la almohada nuevamente, pero no podía dormirse. Su cuerpo estaba tenso.

Miró el reloj sobre el buró. Eran las 3:47 am. Al menos era sábado y no tenía que ir a la escuela.

Se levantó de la cama sin pensarlo y se puso unos jeans y una camiseta. Metió su daga en el bolsillo trasero y bajó las escaleras con los zapatos en la mano para no despertar a su mamá.

En la sala tomó las llaves del carro de su madre y se colocó los zapatos. Salió de la casa y subió al carro.

Manejó a través de calles oscuras bajo la luz de una luna creciente. Sabía a dónde se dirigía, aunque no recordaba haberlo decidido.

Estacionó al final de la entrada cubierta de Sakura y salió del auto, todavía sintiéndose como si estuviera mayormente sonámbulo. Nada de la tensión de la pesadilla se había ido aún de sus extremidades.

Ni siquiera escuchó el sonido de sus propios pies en los escalones del destartalado porche, o sintió sus dedos cerrarse alrededor del pomo de la puerta.

Luego entró, y se sintió caer en el vacío.


Gracias:

Yuno Uchiha: Gracias por leer, la respuesta a tu duda se verá muy pronto.

Blackpanterkjes: Me alegra que te gustara el capítulo, también es uno de mis favoritos, pues es raro leer a Sakura dándole una paliza a Sasuke.

Strikis: Las dudas se irán resolviendo poco a poco. Por lo menos ahora sabemos que Sasuke se está comenzando a interesar en Sakura.

Setsuna17: Gracias por comentar.

Cinlayj2: Gracias por comentar, pues como se vio en el capítulo a pesar de todo Sasuke quiere protegerla, así que es un progreso.

Lizie- azul: Gracias por leer y comentar. Pronto se revelará como murió Saku, se van a sorprender.


Saludos.