Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 8.

.

.

Sasuke entró en la casa, pero el piso del vestíbulo ya no estaba, así que cayó cerca de cuatro metros al suelo. Todo su cuerpo dolió de nuevo, afortunadamente sus reflejos le permitieron meter las manos y su rostro no se vio gravemente afectado.

Esperó un momento a que su respiración se normalizara y se levantó lentamente apoyándose de manos y rodillas.

—¿Qué rayos pasó? —se preguntó mientras sacudía sus ropas. —¿Y dónde estoy? —volvió a preguntarse, pues en donde sea que estuviera, estaba oscuro y apestaba.

Intentó mantener su respiración poco profunda para no entrar en pánico, y también para no aspirar mucho. Apestaba a humedad y putrefacción. Supuso que muchas cosas habían o muerto ahí abajo o muerto en otra parte y habían sido metidos ahí.

Ese pensamiento lo hizo buscar de nuevo su cuchillo, filoso, cortador de gargantas y medida de seguridad, mientras miraba a su alrededor.

Miró hacia el techo. La casa era vieja y deshabitada, así que todavía estaba construida de madera. Por las rendijas del suelo se filtraba la etérea luz gris de la casa.

Se dio cuenta que estaba en el sótano. ¿Pero cómo había terminado ahí?

—¿Sakura? — llamó suavemente, y el suelo tambaleó bajo sus pies. Se pegó contra una pared. La superficie bajo su mano no era tierra pero era blanda y húmeda. ¡Y estaba respirando!

Sasuke se giró de prisa y ensanchó los ojos al darse cuenta de que el cuerpo de Deidara estaba medio sumergido en la pared. Por reflejo miró su mano, estaba ensangrentada.

Hizo una mueca de desagrado al comprender que su mano había estado descansando en el estómago del rubio.

Los ojos de Deidara estaban cerrados, como si estuviera durmiendo. Su piel lucía más oscura y flexible que antes. Se estaba pudriendo, y por la forma en que estaba situado en la pared, le dio la impresión de que la casa estaba lentamente tomándolo, que lo estaba digiriendo.

Sasuke retrocedió unos pasos y un suave sonido de algo arrastrándose obtuvo su atención. Dio media vuelta y vio una figura cojeando hacia él, como si estuviera borracha, tambaleándose y sacudiéndose. El shock de no estar solo fue momentáneamente eclipsado por la pesadez de su estómago.

Era un hombre, y olía a orina y alcohol. Estaba vestido con ropa sucia, un viejo abrigo hecho jirones y pantalones con hoyos en las rodillas. Antes de que Sasuke pudiera quitarse del camino, una mirada de miedo cruzó su rostro pues el cuello del hombre comenzó a girar alrededor de sus hombros como si fuera la tapa de una botella, se escuchó el crujido de su medula espinal y luego se desplomó al suelo, muy cerca de él.

—"No temas a la oscuridad, Sasuke. Sin embargo no dejes que te digan que todo lo que está ahí en la oscuridad está también en la luz. No es así.". —Recordó uno de las muchas perlas de escalofriante sabiduría que le decía su padre.

Quizá no era un buen momento para recordarla. Su sangre bombeó con fuerza en su cuerpo.

—¿Ves lo que hago? —escuchó la voz de Sakura en la habitación, pero no podía verla.

De inmediato Sasuke se vio rodeado de cuerpos, más de los que podía contar, esparcidos por el suelo como basura, y apilados hasta el techo, brazos y piernas arreglados en una grotesca trenza. El hedor era horrible. En el rabillo del ojo, vio uno moverse, pero cuando miró más de cerca se dio cuenta que era el movimiento de insectos comiéndose el cuerpo, torciéndose bajo la piel y levantándose en imposibles pequeños aleteos.

Sólo una cosa en los cuerpos se movía con su propio poder: Los ojos rodaban débilmente dentro y fuera de sus cabezas, cubiertos en moco y lechosos, como si estuvieran tratando ver lo que ocurría con ellos pero no teniendo la energía para lograrlo.

—Sakura. —murmuró Sasuke suavemente. No quiso pedirle que parara aquello, pero lo deseaba.

—Estos no son los peores. — siseó ella y él pensó que tenía que estar bromeando.

A algunos de esos cuerpos les habían hecho cosas horribles. Les faltaban extremidades o todos sus dientes. Estaban cubiertos en sangre seca de cientos de costras sobre los cortes. Y muchos de ellos eran jóvenes, con sus mandíbulas arrancadas y moho en sus dientes.

Sasuke miró hacia atrás pues escuchó algo moverse, se dio cuenta de que los ojos de Deidara se habían abierto. Supo que tenía que salir de ahí. Otros cuerpos fueron apareciendo apilándose uno sobre otro, todos en iguales condiciones.

—("Condenado cazador de fantasmas, a la mierda con el legado familiar"). —pensó. Él no se quedaría ni un minuto más en aquella habitación llenándose de cuerpos.

No era claustrofóbico pero no soportaría más estar ahí. Miró alrededor buscando una salida, fue entonces que vio las escaleras que daban al piso principal a un par de metros adelante.

Caminó hacía ellas con la esperanza de salir del sótano, pero apenas dio dos pasos cuando de las paredes y el suelo empezó a brotar agua. Lo sabía, era Sakura quien hacía todo. Casi enseguida la inmundicia de sangre, agua y lodo lo cubrió todo hasta su cintura.

Con esfuerzos dio unos pasos hacia adelante, pero se detuvo al ver flotando frente a él el cuerpo del hombre con el cuello roto. Él pánico se apoderó de él, no quería flotar con ellos, no quería imaginar aquella cantidad de cuerpos bajo el agua.

Con asco y miedo empujó el cuerpo podrido del hombre y siguió avanzando, pero el agua subía rápidamente, al igual que crecían el pánico y la angustia.

Por un momento se imaginó siendo tragado por aquella cantidad de agua, se imaginó siendo arrastrado hacia el fondo por los cuerpos como en una película de terror.

Siguió avanzando, estirándose lo más que podía, pronto lanzó un gemido, se estaba atragantando.

Llegó a la escalera justo cuando una pila de cuerpos se desplazaba y colapsaba con un chapuzón enfermizo.

—Sakura, ¡detente! —Tosió, intentando mantener al agua verde fuera de su boca. Sus ropas estaban tan pesadas como en una pesadilla. Trepó los escalones en cámara lenta, arrastrándose con manos y rodillas. Finalmente llegó arriba y golpeó su mano en suelo seco y se acostó en el suelo.

Pero el alivio duró casi medio segundo, se alejó de la puerta del sótano, esperando que agua y manos muertas salieran a arrastrarlo de regreso. Pero el sótano estaba seco. La luz gris se derramaba hacia abajo y pudo ver los escalones y unos pocos centímetros del suelo. Estaba todo seco. No había nada ahí. Lucía como cualquier bodega en la que se podía almacenar latas. Para hacerlo sentir aún más estúpido, sus ropas tampoco estaban mojadas ni sus manos ensangrentadas.

—¡Demonios Sakura! —exclamó poniéndose de pie. Odiaba esa manipulación tiempo-espacio, alucinación, o lo que sea que hubiera sido.

Observó alrededor. Estaba en lo que solía ser la cocina. Había un polvoriento horno negro y una mesa con tres sillas.

Estaba cansado, así que caminó hacia una de ellas, pero los armarios empezaron a abrirse y cerrarse por sí solos, los cajones se cerraron de golpe y las paredes comenzaron a sangrar. Se escuchó el ruido de puertas cerrándose y platos rompiéndose.

Sakura estaba actuando como un poltergeist común.

—Que vergonzoso. —murmuró él sintiendo como le regresaba la seguridad. Él podía manejar a un poltergeist.

Caminó fuera de la cocina y hacia la sala de estar, donde el sofá con sabanas lucía confortablemente familiar. Colapsó sobre él con lo que esperaba luciera como una decente demostración de valentía. No importaba que sus manos siguieran temblando.

—¡Vete! —Gritó Sakura directamente desde arriba de su hombro. Ojeó sobre la parte de atrás del sofá y ahí estaba ella, su diosa de la muerte, su cabello serpenteaba en una gran nube de humo negro, sus dientes rechinaban lo suficiente para hacer sangrar las encías vivas.

El impulso de saltar con su daga en la mano hizo latir a su corazón a doble velocidad. Pero respiró hondo. Sakura no lo mató antes. Y su instinto tenía una corazonada de que ahora ella no quería matarlo. ¿Por qué más desperdiciaría tiempo en el show de luces cargado de cuerpos escaleras abajo?

Sasuke se giró en el sillón y le dio su mejor sonrisa arrogante.

—¿Qué si no lo hago? —preguntó.

—Viniste a matarme. — gruñó ella, decidiendo ignorar su pregunta. —Pero no puedes.

—¿Qué parte de eso realmente te enoja?—preguntó Sasuke. Sangre oscura se movió a través de los ojos de ella y su piel. Ella era terrible, imponente, una asesina. Pero Sasuke sospechaba que estaba completamente seguro con ella. —Encontraré una manera, Sakura. — Prometió. —Habrá una manera de matarte, de enviarte lejos.

—No quiero irme. —respondió Sakura. De nueva cuenta hubo una ventisca a su alrededor y la oscuridad en ella se derritió. Frente a Sasuke ahora estaba Sakura Haruno, la chica de la foto del periódico. —Pero merezco ser asesinada. —agregó.

—No lo hiciste una vez. —dijo Sasuke refiriéndose a sus crímenes. Porque no creía que esos cuerpos escaleras abajo hubieran sido sólo creaciones de su imaginación. Creía que en alguna parte, Deidara estaba probablemente siendo devorado lentamente por las paredes de esa casa, aún si no podía verlo.

Sakura sacudió sus brazos abajo, cerca de las muñecas, tenía venas persistentemente negras. Las sacudió más fuerte y cerró los ojos, y las venas desaparecieron.

A Sasuke le llamó la atención que no estaba solamente mirando un fantasma. Estaba mirando un fantasma, y a algo que se le hizo a ese fantasma. Eran dos cosas diferentes.

—Tienes que luchar contra eso, ¿no? —preguntó él suavemente.

—Al principio no podía luchar para nada. No era yo. Estaba loca, atrapada dentro, y esto era simplemente terror, haciendo cosas horribles mientras yo observaba, acurrucada en un rincón de nuestra mente. —confesó Sakura. Ella ladeó la cabeza y el cabello cayó suavemente sobre sus hombros.

Sasuke no podía pensar en ellas como la misma persona. La diosa y esa chica. Se la imaginó mirando por sus propios ojos como si no fueran nada más que ventanas, tranquila y con miedo en su vestido blanco.

—Ahora nuestras pieles han crecido juntas. — continuó la fantasma. —Soy ella. Soy eso. —mencionó con un tinte de resignación y tristeza.

—No. —interrumpió Sasuke, y en el minuto que lo dijo, sabía que era verdad. —La usas como una máscara. Puedes quitártela. Lo hiciste para perdonarme. —aclaró. Se puso de pie y caminó alrededor del sofá.

Sakura, la chica de ojos verdes parada frente a él, lucía tan frágil comparada con lo que era. Ella no retrocedió ante su acercamiento y tampoco rompió el contacto visual. Ella no tenía miedo. Estaba triste, y curiosa, como la chica en la fotografía.

Sasuke se preguntó cómo era cuando estaba viva, si se reía fácilmente, si era lista. Le resultaba imposible pensar que mucho de esa chica permanecía ahora, sesenta años y Dios sabe cuántas muertes después.

Siguieron mirándose fijamente, en silencio, hasta que Sasuke recordó que seguía molesto.

—¿Qué demonios fue eso? —preguntó mientras señalaba a la cocina y luego a la puerta del sótano.

—Pensé que deberías saber con lo que estás lidiando. —respondió tranquila.

—¿Qué? ¿Una chica malcriada con un berrinche en la cocina? —ella hizo un gesto de disgusto que a él le pareció tierno. —Estabas intentando asustarme. ¿Esa triste pequeña pantalla se suponía debía enviarme corriendo por las colinas? —preguntó orgulloso.

—¿Triste pequeña pantalla? — se burló Sakura. —Apuesto que casi te haces encima.

Sasuke abrió la boca pero inmediatamente la cerró, casi lo hizo reír y aún le gustaría estar molesto. Sólo que no literalmente.

¡Oh mierda!

¡Estaba riéndose! Esa chica había conseguido hacerlo reír contrario a su voluntad.

Sakura parpadeó y sonrío fugazmente. Ella misma estaba intentando no reír.

—Estaba…Estaba enojada contigo. —confesó ella dejando de sonreír. Sasuke también dejó de reír.

—¿Por qué? — preguntó curioso.

—Por intentar matarme. —respondió y luego ambos rieron.

Mikoto, Kakashi y todo el que lo conocía estaría sorprendido de verlo reír de aquella forma tan natural, y sobre todo por la causante de su felicidad. Una hermosa fantasma asesina.

Un momento. ¿Había pensado en ella como hermosa?

—Y después de que has tratado tan duro de no matarme. —respondió él. —Supongo que debo haber parecido bastante grosero. — Seguía sonriéndole a ella. Estaba teniendo una conversación con la chica que trataba de matar.

¿Qué era eso, algún tipo de retorcido síndrome de Estocolmo?

—¿Por qué estás aquí? ¿Viniste a intentar matarme de nuevo? —preguntó Sakura retomando su pose seria.

—Por extraño que parezca, no. Yo… yo tuve un mal sueño. Necesitaba hablar con alguien. —Sasuke agitó su mano a través de su cabello. Había pasado siglos desde que se sentía tan incómodo. Tal vez nunca se había sentido así de incómodo. — Y supongo que pensé, bueno, Sakura debe estar despierta. Así que aquí estoy.

Sakura resopló un poco, después arrugó su frente.

—¿Qué podría decirte? ¿De qué podríamos hablar? He estado fuera del mundo por tanto tiempo.

Él se encogió de hombros. Las siguientes palabras salieron de su boca antes de que supiera que estaba pasando.

—Bueno, realmente nunca estuve en el mundo en primer lugar, así que… —Sasuke apretó su mandíbula y miró hacia el piso. No podía creer que estuviera siendo tan emo. Se estaba quejando con una chica que fue brutalmente asesinada a los dieciséis, estaba atrapada en esa casa de cuerpos y él solamente tenía que ir a la escuela y socializar un poco.

—Caminas con los muertos. —intervino Sakura hablando gentilmente. Sus ojos estaban iluminados y, Sasuke no podía creerlo, tenía una mirada comprensiva. — Has caminado con nosotros desde…

—Desde que mi padre murió. —completó Sasuke. —Y antes de eso, él camino entre ustedes y lo seguí. La muerte es mi mundo. Todo lo demás, la escuela y los amigos, son sólo cosas en el camino hacia mi próximo fantasma.

Sasuke nunca había dicho eso antes. Nunca se había permitido pensarlo por más de un segundo. Se había mantenido enfocado, y haciéndolo. No pensaba mucho en la vida o sobre vivir, no importaba cuán duro su madre lo presionara para que se divirtiera, para que saliera o buscara universidades.

—¿Nunca estuviste triste? —le preguntó Sakura.

—No mucho. Tenía este poder superior, ¿sabes? Tenía este propósito.

Sasuke sacó su daga del bolsillo trasero, extrayéndola de su cuero. La hoja brilló en la luz gris. Algo en su sangre, la sangre de su padre y en la de los suyos, lo hacía más que un cuchillo.

—Soy el único en el mundo que puede hacer esto. ¿No quiere decir eso que esto es lo que estoy destinado a hacer?

Sakura cruzó sus pálidos brazos. Inclinó la cabeza y su cabello quedó sobre su hombro, era extraño verlo ahí tendido, solo regular, hebras rosadas. Sasuke estaba esperando a que se crispara, que se moviera en el aire en la invisible corriente.

—No tener elección no parece justo. —mencionó ella. Él a veces pensó igual. —Pero tener todas las opciones no es realmente más fácil. Cuando estaba viva nunca podía decidir lo que quería hacer, en lo que me quería convertir. Amaba tomar fotografías; quería tomar fotos para los periódicos. Amaba cocinar; quería salir del pueblo y abrir un restaurante. O ser doctora. Tenía un millón de sueños diferentes pero ninguno de ellos era más fuerte que el resto. Al final probablemente me hubieran paralizado. Hubiera terminado aquí, dirigiendo la pensión.

—No creo eso. —replicó el chico.

Parecía tener una gran fuerza. Esa razonable chica que asesinaba con un chasquido hubiera dejado todo eso atrás, si hubiera tenido la oportunidad.

—Honestamente no recuerdo. —continuó ella. —No creo que fuera fuerte en vida. Ahora parece como que amé cada momento, que cada respiración fue encantadora y fresca. — Ella juntó sus manos en su pecho y respiró profundo por la nariz, luego sopló en una rabieta. —Probablemente no fue así. De todos mis sueños y fantasías, no recuerdo haber sido… ¿cómo lo llamarías? alegre.

Sasuke sonrió y ella también, después ella metió su cabello detrás de su oreja en un gesto tan vivo y humano que hizo que Sasuke olvidara lo que iba a decir.

—¿Qué estamos haciendo? — Preguntó él al darse cuenta de toda la situación. —Estás intentando que no te asesine, ¿no es así? —Sakura cruzó sus brazos.

—Considerando que no puedes matarme, creo que eso sería un desperdicio de esfuerzo. —comentó riéndose.

—Estás muy confiada.

—¿Lo estoy? Sé que no me has mostrado tus mejores movimientos, Sasuke. Puedo sentir la tensión en tu hoja por retenerse. ¿Cuántas veces has hecho esto? ¿Cuántas veces has luchado y ganado?

—Treinta en los últimos tres años. —mencionó con orgullo. Eran más de los que su padre nunca hizo en la misma cantidad de tiempo. Era lo que llamarían un triunfador. Quería ser mejor de lo que él fue. Más rápido. Más intenso. Porque no quería terminar como él.

Sasuke sabía que sin su cuchillo no era nada especial, solamente un regular chico de diecisiete años. Pero con la daga en su mano pensarían que era triple cinturón negro o algo. Sus movimientos eran seguros, fuertes y rápidos.

—No quiero lastimarte, Sakura. Sabes eso, ¿no? No es nada personal.

—Justo como yo no quería matar a toda esa gente pudriéndose en mi sótano. —Sonrió tristemente. Su comentario le confirmó a Sasuke que los muertos del sótano eran reales.

—¿Qué te pasó? — preguntó él. —¿Qué te hizo hacer esto?

—No es de tu incumbencia. — contestó ella.

—Si me cuentas…—Sasuke no terminó la frase. Si le contara, podría entenderla. Y una vez que lo hiciera, podría matarla.

Todo se estaba volviendo más complicado para él. Se preguntó si cuando deslizara su cuchillo a través de ella las separaría, si Sakura iría a un lugar y eso a otro o si Sakura sería aspirada por lo que sea que impedía al resto irse.

Él ya no pensaba en aquello desde hacía tiempo. Su padre le había dicho que no era su trabajo juzgar, que sólo eran el instrumento para enviarlos lejos de los vivos. Pero ahora con Sakura no podía evitar sentirse inseguro.

No quería que ella fuera a un lugar sin tranquilidad, en donde no pudiera ser feliz.

Ella lo seguía viendo con aquel rostro pálido y ojos verdes tristes.

Sin pensarlo Sasuke alzó su mano para tocar su rostro, para rozar sus dedos a lo largo de sus mejillas. Y se sorprendió al descubrir que eran suaves, no hechas de mármol. Ella se quedó paralizada por un momento, luego tímidamente levantó su mano para depositarla sobre la de él.

Aquel contacto provocó muchas emociones en ellos, cosas que no habían sentido. No podían apartar la mirada uno del otro, no querían alejar su contacto. El hechizo fue tan fuerte que ninguno se dio cuenta cuando la puerta se abrió e Ino entró.

—Sasuke ¿Qué estás haciendo? —preguntó Ino y ellos se separaron, dándose cuenta por primera vez de su presencia.

—Ino. —dijo Sasuke bruscamente. Ella seguía con la mano en la perilla, aunque estaba un paso adentro. Parecía que estaba temblando. Ella dio otro paso.

—Ino, no te muevas. —ordenó él. Ella miró a Sakura, quien se alejó de Sasuke haciendo muecas y agarrándose la cabeza.

—¿Eso es ella? ¿Es eso lo que asesino a Deidara? —cuestionó Ino adentrándose más a la casa.

Ella actuaba estúpidamente para gusto de él. Sasuke volteó hacia Sakura, ella se alejaba rápidamente pero sus ojos se estaban volviendo negros.

—Sakura, no, ella no sabe. —exclamó Sasuke.

Pero era muy tarde, lo que sea que le permitía a Sakura perdonar a Sasuke era obviamente cosa de una vez. La diosa de la muerte estaba de regreso. El cabello rosado se movía en el aire, los ojos eran negros completamente. El vestido teñido en sangre y goteando.

Ino no podía ver lo que creía, esa chica le infundía un miedo atroz. Sin poderlo evitar empezó a retroceder temblando.

Sakura se abalanzó contra ella lista para atravesar su estómago con las manos.

Pero Sasuke se puso frente a Ino, cuando sintió la terrible fuerza del empuje sobre él pensó en que era un idiota. Pero al menos había podido alterar el curso de Sakura, quien se alejó de Ino. La rubia también había podido brincar.

—("Tal vez algunas personas sólo tengan inteligencia en los libros") —pensó Sasuke al darse cuenta que Ino había saltado al lado equivocado, alejándose más de la puerta. Tenía que hacer algo para ayudarla, pues Sakura la destrozaría, literalmente.

Sakura se agachó en el piso, la sangre fluía de su vestido manchando el suelo, sus cabellos rosas aún flotaban en el aire.

Sasuke caminó hacia ella.

—Sasuke ¿qué está haciendo? —Ino preguntó aterrada.

—Cállate y ve hacia la puerta. —le ordenó.

Sakura alzó la vista y él alzó su cuchillo. Ella lo vio sin miedo, luego se levantó y echó correr.

Ahora iba tras él, Sasuke lo sabía.

El chico logró tomar la muñeca de ella con la mano libre, usando la otra para intentar mantenerla acorralada con su cuchillo.

—Sakura, ¡detén esto! — Susurró, y el blanco volvió a sus ojos.

—¡Llévatela de aquí! — se quejó ella haciendo un esfuerzo por controlarse.

Sasuke la empujó fuerte otra vez para tirarla de espaldas una vez más. Luego tomó a Ino y corrieron a través de la puerta. No giraron hasta que bajaron los escalones del porche y estaban de vuelta en la tierra y el pasto.

La puerta se cerró de golpe y pudieron escuchar a Sakura en el interior, rompiendo cosas y desgarrándolas.

—Cielos, ella es horrible. —Susurró Ino enterrando su cabeza en el hombro de Sasuke. Él la apretó suavemente por un momento antes de liberarse de ella y caminar de regreso a los escalones del porche.

Ella no era horrible, no vio lo que él había visto. Una chica frágil, comprensiva, triste. A Sakura intentando detenerse.

—Sasuke ¡Sal de ahí! —gritó Ino a sus espaldas. Pero él la ignoró.

Cuando el pie de Sasuke tocó el porche, el rostro de Sakura apareció en la ventana, sus dientes al descubierto y las venas resaltando contra la blanca piel. Ella golpeó su mano contra el vidrio, haciéndolo sonar. Había un agua oscura saliendo de sus ojos.

—Sakura. —susurró él caminando hacía la ventana, pero antes de que pudiera poner su mano en el cristal, ella se alejó flotando, luego giró y deslizándose por la escalera, desapareció.


Gracias:

Setsuna17: Espero este capítulo te haya gustado, gracias por leer.

Strikis: Ahora sabemos que hay algo más dentro de Sakura que la obliga a hacer lo que hace, aún falta aclarar que es. La otra duda tardará un poco más en aclararse, pero habrá pequeñas pistas en los próximos capítulos.

Cinlayj2: Me alegra que te guste la historia, lamentablemente no puedo adelantarte nada respecto a tu duda o quitaría la intriga.

Saludos.