Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Contiene OoC. AU.
Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.
Sakura vestida de sangre
Capítulo 9.
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Sasuke sabía que ella no quería verlo, y no supo porque pero eso lo molestó. Llámenlo idiota pero aun sabiendo que no era buena idea habría entrado en la casa en su búsqueda, pero Ino se encargó de recordarle que no estaba solo.
—¡Sasuke! —lo llamó desesperada. —¡Vámonos de aquí!
Él suspiró hastiado y se giró hacia ella, pero su molestia desapareció al ver que sus ojos azules irradiaban terror y estaban a punto de llorar.
Pudiera ser que él estaba acostumbrado a tratar con la muerte de cerca, e incluso así Sakura lograba despertar pánico en él, Ino por el contrario era ajena a todo ese mundo y era una chica. Era comprensible que ya no deseara estar ahí.
En silencio se acercó a ella y luego susurró un vamos. Caminaron hacia la salida mientras Ino no dejaba de preguntar cosas a las que Sasuke no prestó atención.
Todo en lo que él podía pensar es en que Sakura una asesina. Sin embargo no era mala. Sakura mataba, pero no quería matar. Ella no se parece a ningún otro fantasma al que él se ha enfrentado.
Por supuesto, había oído hablar de fantasmas sensibles, esos que parecen saber que están muertos. De acuerdo con Kakashi eran fuertes, pero rara vez hostiles. No sabía qué hacer.
—¡Sasuke! —gritó Ino jalándolo de la camisa.
—¿Qué? — Le preguntó girándose hacia ella.
—¿Quieres decirme exactamente que estabas haciendo allí? —cuestionó.
—No realmente. —Respondió.
Se sorprendió al notar que los rayos del sol se estaban abriendo paso entre las nubes. Sin darse cuenta había pasado mucho tiempo en casa de Sakura.
—Me has seguido. — dijo Sasuke. — ¿Qué haces aquí?
Ella cambió su peso frente a él con incomodidad. —No podía dormir. Y quería ver si era verdad, así que fui a tu casa y te vi salir.
—¿Querías ver si era verdad el qué?
Ella lo miró por debajo de sus pestañas, como si quisiera que lo averiguara por sí mismo, así ella no tendría que decirlo en voz alta, pero a él no le gustaba ese juego. Después de unos largos segundos de molesto silencio, ella decidió hablar.
—Hablé con Naruto. Él dice que tú…—ella negó con la cabeza como si se sintiera estúpida por creer en él. Sasuke se sintió más estúpido por confiar en Naruto. —Él dice que tú matas a los fantasmas. Como si fueses un cazafantasmas o algo así.
—Yo no soy un cazafantasmas. —respondió hostil. Nunca le había gustado ese sobrenombre.
—Entonces, ¿qué estabas haciendo ahí adentro? —cuestionó Ino.
—Estaba hablando con Sakura. —respondió sereno.
—¿Hablando con Sakura? ¡Ella mató a Deidara! ¡Podría haberte matado!
—No, ella no podía. —respondió él y dio un vistazo a la casa. Se sentía extraño hablando de ella tan cerca de su casa. No le gustaba.
—¿De qué hablabas con ella? —preguntó Ino confusa.
—¿Siempre eres tan entrometida? —a él no le gustaba dar explicaciones de sus actos.
—¿Qué? ¿Como si esto fuera personal?
—Tal vez lo sea. — le contestó. Sasuke quería salir de ahí, dejar el coche de su madre y que Ino lo lleve a despertar a Naruto. Quiere sacar el colchón debajo de él y verlo rebotar aturdido en su caja de resortes. —Escucha, vámonos de aquí, ¿bien? Sígueme a mi casa así puedes llevarme en tu auto a ver a Naruto. Te lo explicaré todo, te lo prometo. — agregó cuando lo miró escéptica.
—Está bien. —cedió Ino.
—E Ino.
—¿Sí?
—Nunca me vuelvas a llamar cazafantasmas, ¿de acuerdo? — Ella le sonrió y asintió. —Solo para que quede claro.
Ella pasó por su lado para entrar en su coche, pero Sasuke le agarró el brazo.
—No le has mencionado a nadie más lo que te dijo Naruto, ¿verdad?
Ella negó con la cabeza.
—¿Ni siquiera a tus amigas? —de las que no recordaba el nombre.
—Le dije a Karin que nos encontraríamos, así me cubre si mis padres la llaman. Les dije que me estaba quedando con ella. —reveló Ino.
—¿Les dijiste que nos encontraríamos? — preguntó Sasuke inquieto. Ella le dio una mirada resentida. Supuso que ella sólo se encuentra con chicos en secreto por las noches debido a razones románticas. Pasó su mano bruscamente por su cabello. —Por lo tanto, ¿qué se supone que debo decir en la escuela? ¿Qué nos besuqueamos?
Ella lo miró confundida.
—No eres bueno en esto, ¿verdad?
—No he tenido mucha práctica, Ino. —respondió él.
Ella se rio y Sasuke la observó. Ella realmente era bonita, no era de extrañar que Naruto derramara todos sus secretos. Un bateo de sus pestañas probablemente lo había derribado.
—No te preocupes. —dijo ella. —Voy a hacer algo. Voy a decirles a todos que besas muy bien.
—No me hagas ningún favor. —pidió él. No le interesa estar en los chismes de chicas con las hormonas alborotadas. — Escucha, sólo sígueme a mi casa, ¿sí?
Ella asintió con la cabeza y se subió a su coche. El muchacho de cabello negro caminó al suyo y entró. Luego presionó su cabeza contra el volante hasta que hizo sonar la bocina.
Sonido que ocultó su grito de frustración.
¿Por qué era tan duro este trabajo? ¿Era por Sakura? ¿O es algo más? ¿Por qué no pudo evitar a nadie en su trabajo? Nunca antes había sido difícil. Aceptaban cualquier artículo de portada cursi que se inventaba, porque en el fondo no querían saber la verdad. Como Hidan y Sasori que se tragaron el cuento de hadas de Naruto con bastante facilidad.
Pero ya era demasiado tarde. Naruto e Ino estaban en el juego. Y el juego, en esta ocasión, era mucho más peligroso.
Sólo esperaba que esta vez nadie saliera herido… o muerto.
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Después de dejar el coche en su casa, y de soportar la risa molesta de su madre al verlo llegar con Ino, Sasuke subió al carro de la chica de ojos azules y partieron rumbo a casa de Naruto.
—¿Naruto vive con sus padres? —preguntó Sasuke mientras se estacionaban frente a una casa de dos pisos de color azul.
—No lo creo. —Respondió Ino. —Sus padres murieron en un accidente de coche. Un conductor ebrio cruzó la señal. O al menos eso es lo que dicen en la escuela. Creo que vive con su abuelo. Un anciano un poco raro.
—Bien. —dijo Sasuke y bajó del auto para caminar hacia la puerta seguido de Ino.
En ese caso no había problema por irrumpir tan temprano. Jiraiya entendería la situación y hasta la disfrutaría.
Sasuke golpeó la puerta dos veces, esperó un poco pero no hubo respuesta. Pero después de trece largos golpes fuertes y grandes ruidos, la puerta se abrió y Naruto apareció, de pie delante de ellos con una muy fea pijama naranja con dibujos de rana y un gorro de dormir con un pompón en la punta.
—¿Sasuke? — Susurró adormilado mientras se tallaba un ojo.
Sasuke no pudo evitar sonreír. Era difícil estar enojado con él cuando se veía como un gran niño de cuatro años con el cabello alborotado.
—Naruto. —saludó Ino. Y cuando él se dio cuenta que ella estaba detrás de Sasuke su rostro se tiño de rojo, se limpió rápidamente la saliva de las mejillas y trato de arreglarse el cabello sin éxito.
—Uh, ¿qué estás haciendo aquí? —preguntó el rubio nervioso.
—Ino me siguió a la casa de Sakura. —Respondió Sasuke. —¿Quieres decirme por qué? —cuestionó.
Naruto lo miró con culpabilidad y se hizo a un lado para dejarlos pasar, luego los condujo a través de la casa débilmente iluminada hacia la cocina.
Ahí estaba Jiraiya inclinado sobre la cafetera. Le dio una taza a Sasuke antes de que él pueda pedirla. Quejándose de ellos, él abandonó la cocina.
Mientras tanto Naruto, dejó de arrastrar los pies alrededor de ellos y miró fijamente a Ino.
—Ella trató de matarte. —expresó con ojos muy abiertos. —No puede dejar de pensar en la forma en que sus dedos estaban enganchados en tu estómago.
—¿Cómo sabes eso? —preguntó Ino confusa.
—No deberías hacer eso.— Sasuke le advirtió a Naruto. —Eso hace que la gente se sienta incómoda. Violación a la intimidad, lo sabes.
—Lo sé. —respondió él mirando a Sasuke. —No puedo hacerlo muy a menudo. —volteó a ver a la chica. —Por lo general sólo pasa cuando la gente tiene pensamientos fuertes o violentos, o siguen pensando en la misma cosa una y otra vez. — Él se rio. —En tu caso, los tres.
—¿Puedes leer la mente? —Ella preguntó con incredulidad.
—Siéntate, Ino. — Indicó Sasuke.
—No, estoy bien. —comentó ella. —Estoy aprendiendo cosas interesantes sobre Konoha en estos días. — Cruzó los brazos encima de su pecho. —Naruto puede leer la mente, hay algo allí en esa casa matando a mis exnovios, y tú…
—Matas fantasmas. — Sasuke terminó la frase por ella. — Con esto. —Sacó su athame y la colocó sobre la mesa. —¿Qué más te dijo Naruto?
—Que tú padre también lo hacía. — comentó ella. —Supuse que eso lo mató.
Sasuke le dio a Naruto una fuerte mirada.
—Lo siento. —respondió apenado. Ino era muy persuasiva y él muy blando.
—Está bien. Te sientes mal. Lo sé. — Sasuke le sonrió y él lo miró con desesperación. —("Como si Ino no lo supiera ya. Tendría que estar ciega"). —Sasuke suspiró y miró a Ino, —¿Y ahora qué? ¿Es posible que puedas irte a casa y olvidarte de esto? ¿Hay alguna manera de que te puedas evitar formar algún arrebatado grupo de…
¿Un arrebatado grupo de cazafantasmas? —interrumpió Ino sonriendo.
—¡Quiero ser Peter Venkman! —Exclamó Naruto emocionado. Ya formándose toda una historia en su cabeza.
—¡Nadie va a ser nadie! — espetó Sasuke con impaciencia. —Nosotros no somos los cazafantasmas. Yo tengo el cuchillo, yo mato a los fantasmas y yo no me puedo tropezar contigo todo el tiempo. Además, es demasiado obvio que seas Peter Venkman. — Miró fijamente a Naruto. —Tú eres pegagoso.
—¡Teme! —exclamó Naruto indignado por la comparación.
—¡Dobe! —contraatacó Sasuke.
—¡Esperen un minuto! —interrumpió la rubia. —Todavía no llegamos a la última palabra. Deidara era mi amigo, o algo así.
—Eso no significa que puedas ayudar. No se trata de venganza. —mencionó Sasuke.
—¿Entonces de qué se trata? —cuestionó ella. ¿Entonces para que él iba a casa de la chica sino para saber cómo destruirla?
—Se trata de… detenerla.
—Bueno, no has hecho exactamente un buen trabajo. Y por lo que vi, ni siquiera parece que lo estuvieras intentando. — Ino levantó una ceja hacia él. Esa mirada le estaba dando algún tipo de sensación en su mejilla.
¡Sagrada mierda! ¡Se estaba sonrojando!
—Esto es estúpido. —soltó él. —Ella es fuerte, ¿de acuerdo? Pero tengo un plan.
—Sí. —dijo Naruto saliendo en defensa de su amigo. —Sasuke lo tiene todo resuelto. Yo ya tengo las piedras del lago. Las he dejado bajo la luna hasta que se desvanezca. Las patas de pollo están ordenadas.
Hablar sobre hechizos inquietaba a Sasuke por alguna razón, como si hubiese algo que no estaba encajando. Como si hubiese olvidado algo.
Alguien pasó a través de la puerta sin llamar. Sasuke apenas lo notó, porque seguía sintiendo que estaba pasado por alto algo. Después de unos segundos de insistencia de su cerebro, miró hacia arriba y vio a Sasori parado frente a ellos.
Lucía como si no hubiera dormido en días. Su respiración era pesada y su barbilla estaba baja hacia su pecho. Estaba sucio y tenía manchas de aceites en sus pantalones. Sasuke se preguntó si estaría bebiendo.
Sasori miró hacia el cuchillo sobre la mesa, así que Sasuke lo tomó y lo deslizó a su bolsillo trasero.
—Sabía que había algo extraño en ti. —mencionó Sasori. El olor de su aliento era setenta por ciento de cerveza. —De alguna manera, todo esto es tú culpa, ¿no? Desde que llegaste aquí, algo está mal. Deisara lo sabía. Es por eso que no te quería cerca de Ino.
—Deidara no sabía nada. —le dijo Sasuke con calma. —Lo que pasó fue un accidente.
—El asesinato no es un accidente. — murmuró. —Deja de mentirme. Lo sea que estás haciendo, quiero entrar.
Sasuke bufó molesto. Nada estaba yendo bien.
Jiraiya volvió a la cocina e hizo caso omiso de los chicos, en vez de eso, miró el café como si fuera lo más interesante.
—El círculo cada vez es más grande. —fue todo lo que dijo, y el problema en el que no podía pensar Sasuke encajó rápidamente.
—Mierda. —exclamó el chico de cabello negro. Su cabeza cayó hacia atrás, así que miró hacia el techo.
—¿Qué? — preguntó Naruto. —¿Qué pasa?
—El hechizo. —contestó él. — El circulo. Tenemos que estar en la casa para lanzarlo. —explicó preocupado.
—¿Y, qué? —Preguntó Naruto sin comprender. Ino se levantó de inmediato, con su rostro abatido.
—Que Ino entró en la casa esta mañana y Sakura casi se la come. —señaló Sasuke. —La única persona que puede estar en la casa de manera segura soy yo, y no soy un brujo suficientemente fuerte como para invocar el círculo.
—¿No podrías sostenerlo el tiempo suficiente para invocarlo? Una vez que esté, estaríamos protegidos. —comentó el rubio.
—No.— intervino Ino. — No hay manera. Tendrías que haberlo visto esta mañana; ella lo aplastó como si fuera una mosca.
—Gracias. — resopló Sasuke. Sasori seguía intentando procesar la información.
—Es cierto. Naruto nunca lo conseguirá. Y además, ¿no tendrías que concentrarte o algo así? —preguntó Ino.
En ese momento Sasori saltó hacia delante y tomó el brazo de Ino.
—¿De qué estás hablando? ¿Fuiste a esa casa? ¿Estás loca? ¡Deidara me mataría si algo te pasara!
Y entonces recordó que él estaba muerto y su semblante cambió a uno triste.
—Tenemos que encontrar una forma para invocar ese círculo y hacer ese hechizo. — pensó Sasuke en voz alta. —Ella nunca me dirá lo que realmente le pasó.
Finalmente Jiraiya habló.
—Todo sucede por alguna razón, Sasuke Uchiha. Tienes menos de una semana para averiguarlo.
Menos de una semana. ¡Menos de una semana!
Sasuke sabía que no había manera de que pudiera convertirse en un brujo competente en menos de una semana, y no estaba seguro de conseguir ser más fuerte o ser más capaz de controlar a Sakura. Necesitaba respaldo. Tenía que llamar a Kakashi.
—Entonces tengo que llamar a alguien para que me oriente en lo que hay que hacer. —comentó él. —hasta entonces sólo queda esperar.
Los demás asintieron y comprendieron que era momento de retirarse, así que Naruto los acompañó a la salida.
—Sasori. —comentó Ino. —te seguiré a tu casa para platicar un rato. —le dijo sonriente. Él asintió. La rubia sabía que Sasori estaba triste y ella al ser la más cercana decidió animarlo un poco.
Antes de subir a su auto ella se acercó a Naruto.
—Gracias por contarme. —le susurró. —Espero que Sasuke no siga enojado contigo. Pero dile que guardaré el secreto. —luego le dio un beso en la mejilla y subió a su coche, se despidió de Sasuke con la mano y siguió a Sasori.
—Creo que necesitas un vaso para la baba. —Comentó Sasuke. Naruto lo volteó a ver sonriendo y Sasuke tuvo un mal presentimiento.
—¿Viste la forma en que me besó? —preguntó y luego siguió hablando acerca de la conducta de Ino para con él.
—Escucha. —lo interrumpió Sasuke. —Me legra que Ino se fije en ti. Si juegas bien tus cartas podrían tener una oportunidad. Eso sí, no invadas demasiado su mente. Ella se asusta bastante por eso.
—Yo e Ino Yamanaka. — se burló incluso mientras miraba fijamente su coche. —En un millón de años tal vez. Lo más probable es que ella se termine conformando con Sasori. Es inteligente, y alguien popular como ella. No es un mal tipo.
Sasuke pensó que Naruto tampoco era un mal tipo, era escandaloso, un poco tonto, pero tenía un gran corazón. Y algún día tal vez él se daría cuenta de eso.
—Ahora ve a cambiarte. —sugirió Sasuke. —a menos que quieras salir en esas fachas.
Naruto se dio la vuelta y caminó hacia la entrada. Sasuke se dio cuenta que había un camino circular cerca de la casa que se conecta al final del camino. En el centro del mismo había un árbol blanco, un árbol de abedul. Y colgando de la rama más baja había una cruz de color negro delgada.
—Hey. —lo llamó Sasuke y apuntó al lugar. —¿Qué es eso?
—Es una cruz del Papa Legba. —No fue Naruto quien respondió, sino Jiraiya que se encontraba de pie en la puerta de la casa con una taza de café en la mano.
—Tú prácticas vudú. — dijo Sasuke y él se encogió de hombros en lo que creyó era una afirmación. —Yo también.
Jiraiya resopló en su taza de café. —No, no lo haces. Y tampoco deberías hacerlo.
Bueno, era una media mentira. Sasuke no la practicaba, pero aprendía. Y en ese momento vio una oportunidad de oro.
—¿Por qué no debería? —replicó el joven de ojos negros.
—Hijo, el vudú se trata de poder. Se trata de la energía dentro de ti y de que canalices poder. El poder te roba y el poder te quita tu maldita cena de pollo. Y tienes casi diez mil voltios atados a tu costado en ese pedazo de cuero.
Instintivamente Sasuke tocó el athame en su bolsillo trasero.
—Si fueras vudú y lo canalizaras, bueno, mirándote sería como ver una polilla volando directo a un exterminador de insectos. Estarías brillando, todo el tiempo. Tal vez algún día pueda enseñarte.
—Me gustaría. —mencionó Sasuke mientras Naruto apareció en el porche con ropa limpia pero sin dejar aquel color naranja.
—¿A dónde vamos? — Preguntó Naruto.
—A ver a Sakura. —respondió Sasuke y Naruto se volvió un poco verde. —Tengo que descubrir ese ritual, o dentro de una semana voy a estar mirando tu cabeza degollada y los órganos internos de Ino. — Naruto se volvió aún más verde y Sasuke le dio palmaditas en la espalda.
Antes de marcharse Sasuke le dio un vistazo a Jiraiya. Él los miraba por encima de su taza de café.
—("Así que canalizar el poder del vudú. Él es un tipo interesante. Y me ha dado demasiado en que pensar como para dormir"). —pensó el moreno mientras subía al coche de su amigo.
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—No te quiero en ningún lugar cerca de la casa. —le ordenó Sasuke al salir del coche. —Puedes quedarte en el coche, o seguirme por la calzada. Pero ella probablemente esté inestable después de esta mañana, por lo que debes permanecer en el porche.
—No tienes que decírmelo dos veces. —contestó Naruto. Él podría enfrentarse con un hombre más alto y fuerte, pero con un fantasma, nunca.
El rubio optó por esperar en el coche, así que Sasuke caminó solo hasta la puerta de la casa.
Cuando abrió la puerta principal, miró hacia abajo para asegurarse de que entrará en el vestíbulo y no que caerá de cara hacia una barcada de cadáveres.
—¿Sakura? — la llamó. —¿Sakura? ¿Estás bien?
—Eso es una pregunta tonta. —respondió ella en lo alto de las escaleras. Se apoyó en la baranda, no la oscura diosa, sino la muchacha. —Estoy muerta. Ya no puedo estar mejor de lo que no estoy.
Sus ojos lucían abatidos. Se sentía sola, culpable y atrapada. Se compadecía de sí misma. Y Sasuke no podía decir que la culpa.
—No pienso así para nada. — dijo Sasuke francamente, y dio un paso hacia la escalera. —No quería ponerte en esa situación. Ella me siguió.
—¿Está bien? —Sakura preguntó con una curiosa voz aguda.
—Sí.
—Que bien. Creí que podría haberla lastimado. Y tiene una cara tan bonita.
Sakura no lo estaba mirando. Estaba jugueteando con la madera del pasamano. Ella quería conseguir que Sasuke dijera algo, pero él no supo lo que era.
—Necesito que me digas que te pasó. Necesito que me digas como es que has muerto. —comentó él.
—¿Por qué quieres hacerme recordar eso? — ella preguntó suavemente.
—Trato de entenderte, y tengo que saber por qué eres tan fuerte. — explicó él. —Por lo que sé de ello, tu asesinato no fue extraño u horroroso. Ni siquiera fue brutal. Así que no puedo entender por qué no sigues el camino. Tiene que haber algo…—Sakura lo contempló con ojos amplios, indignados. —¿Qué?
—Comienzo a lamentar no haberte matado. —respondió ella.
El cerebro privado del sueño de Sasuke necesitó un minuto para entender y luego se siento como un total asno. Había estado alrededor de demasiada muerte. Había visto tanta mierda enfermiza y retorcida que era tan fácil de decirlo como las canciones infantiles.
—¿Cuánto es que sabes? — ella preguntó. —sobre lo que me pasó.
Su voz era más suave, casi sometida. Hablar de asesinatos, escupir los hechos es algo con lo que Sasuke creció, sólo que ahora no sabía cómo hacerlo. Con Sakura parada frente a él, era más que solo palabras o cuadros en un libro.
—Sé que fuiste asesinada en 1963, cuando tenías diecisiete años. Alguien cortó tu garganta. Estabas camino a un baile escolar.
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de la chica pero no la sostuvo.
—Realmente quería ir. — dijo quedamente. —Iba a ser mi último baile. El primero y último. — Ella se miró hacia abajo y sostuvo el dobladillo de su falda. —Este era mi vestido.
A Sasuke no le pareció gran cosa, ¿pero que sabía él de moda?, no era una chica.
—No es demasiado. —agregó ella como leyendo el pensamiento del chico. —Uno de los huéspedes que teníamos en aquel momento era una costurera. María. De España. Yo creía que ella era muy exótica. Ella había tenido que abandonar una hija, solo un poco más joven que yo, cuando llegó aquí, le gustaba hablar conmigo. Ella tomó mis medidas y me ayudó a coserlo. Quería algo más elegante pero nunca fui buena costurera. Tengo dedos torpes. — mencionó Sakura levantándolos como si pudiera ver los líos que podían hacer.
—Luces hermosa. —añadió Sasuke porque fue lo primero que se vino a su estúpida y vacía cabeza. Consideró utilizar el athame para cortar su lengua. —¿Por qué iba a ser tu último baile? — preguntó rápidamente para desviar la atención.
—Iba a escaparme. —Explicó Sakura. Sus ojos brillaban en desafío, justo como lucieron en ese entonces. Y Sasuke vio en esos ojos jade un fuego triste. —No sé si lo hubiera hecho. Lo quería. —mencionó pareciendo confundida.
—¿Por qué?
—Quise comenzar mi vida. — explicó. —Yo sabía que nunca sería nada si me quedaba aquí. Habría tenido que dirigir la pensión. Y estaba cansada de las peleas.
—¿Peleas? —preguntó Sasuke y dio otro paso más cerca. Sakura era tan pálida y pequeña que él apenas podía imaginarla peleando con alguien. De cualquier manera, no con sus puños.
—Yo no peleaba. —se apresuró a explicar la chica de cabello rosa. —Era ella contra él. Me estaba escondiendo, haciendo que ellos pensaran que yo era débil, porque eso era lo que ellos querían. Eso es lo que ella me dijo que mi padre había querido. Una muchacha tranquila y obediente. No una vagabunda. No una puta.
Sasuke respiró hondo. Preguntándose quién la llamó así, quién le diría así. Quiso preguntarle, pero ella ya no lo escuchaba.
—Él era un mentiroso. Un holgazán. Le juró amor a mi madre pero no era verdadero. Él dijo que se casaría con ella y después tendría todo lo demás.
No sabía de quién estaba hablando pero pudo imaginarse qué era 'todo lo demás'.
—Eras tú. —susurró suavemente. —Eras tú lo que realmente obtendría después. —expresó indignado.
—Él me… acorralaba, en la cocina, o por afuera. Estaba paralizada. Lo odiaba. —comentó Sakura abrazándose a sí misma. El hombre ya no le podía hacer daño, pero los recuerdos dolían.
—¿Por qué no le dijiste a tu madre?
—No podía. Pero no podía dejarlo. Iba a escaparme. Lo haría. —El rostro de Sakura se puso pálido, ni siquiera sus ojos estaban vivos. Ella se quedó ida.
Sasuke dio un paso más hacia ella y alzó su mano para tocar su mejilla, fría como el hielo. —¿Fue él? ¿Fue él quien te mató? Te siguió esa noche y…
Sakura dio un paso hacia atrás y rompió el contacto. Sasuke sintió desagrado.
—Es suficiente. —indicó ella en una voz que trataba de ser dura.
—Sakura, tengo que saberlo.
—¿Por qué tienes que saberlo? ¿Qué pretendes? — Ella puso su mano en su frente. —Apenas puedo recordarme. Todo es fangoso y sangrante. — Ella sacudió su cabeza frustrada. —¡No hay nada que pueda decirte! Fui asesinada, todo se volvió negro y luego estaba aquí. Yo era esto, y maté, y maté, y no podía parar. — Soltó su aliento. —Ellos me hicieron algo, pero no sé qué. No sé cómo. —Estaba angustiada y Sasuke quiso consolarla, pero necesitaba saber más.
—¿Ellos? —preguntó con curiosidad, pero vio que eso no lleva a ningún lado. Pudo verla, literalmente, cerrarse, y fue consciente de que en un par de minutos podría estar parado ahí tratando de sostener a una muchacha con venas negras y un vestido goteante. —Hay un hechizo. —añadió. —Un hechizo que puede ayudarme a entender.
Ella se calmó un poco y lo miró como si estuviera loco. —¿Un hechizo? — Una pequeña sonrisa se le escapó. —¿Me crecerán alas de hadas y saltaré a través del fuego?
—¿De qué estás hablando? —preguntó confundido por su tono de burla.
—La magia no es real. Es lo que te hacen creer en supersticiones y viejas maldiciones en las lenguas de mis abuelas.
Sasuke no podía creer que ella pusiera en duda la existencia de la magia cuando estaba parada ahí, muerta, frente a él y hablando.
Pero no tuvo la oportunidad de convencerla, porque algo comenzó a pasar. Un recuerdo llegó a ella y se movió nerviosamente.
—¿Sakura? —la llamó al verla distante.
—No es nada.
La miró detenidamente más cerca. —Eso no fue nada. ¿Recordaste algo verdad? ¿Qué fue? ¡Dime! —exigió saber el chico.
—No, yo… no fue nada. No lo sé. — Ella tocó sus sienes. —No sé qué fue eso.
Eso no iba a ser fácil para él, si ella no ayudaba el hechizo no se llevaría a cabo. Un sentimiento pesado, desesperado se arrastró en sus agotados miembros. Sintió que sus músculos comenzaban a atrofiarse, y, para empezar, no tenía muchos músculos.
—Por favor, Sakura. —dijo Sasuke. —Necesito tu ayuda. Necesito que nos dejes hacer el hechizo. Necesito que otras personas entren aquí conmigo.
—¡No! —exclamó ella. —¡Sin hechizo! ¡Y sin otras personas! Sabes lo que pasaría. No puedo controlarlo.
—Puedes controlarlo conmigo. También puedes hacerlo con ellos.
—No sé por qué no tengo que matarte. ¿Y a propósito, no crees que ya es suficiente? ¿Por qué estás pidiéndome más favores? —preguntó molesta.
—Sakura, por favor. Al menos necesito a Naruto, y probablemente a Ino, la chica que conociste esta mañana.
Sakura recordó a aquella chica rubia y miró los dedos de sus pies. No quiso que Sasuke viera la tristeza reflejada en su rostro.
"Menos de una semana"
Sasuke recordó las palabras de Jiraiya.
No quería que eso terminara así. No podía dejar que Sakura se quedara otro mes, posiblemente recogiendo a más personas para su sótano. No importaba que le gustara hablar con ella. No importaba que ella le gustara. No importaba que lo que pasó con ella no fuera justo.
—Deseo que te marches. —dijo suavemente Sakura. Cuando levantó la mirada él vio que estaba a punto de llorar.
—Tú sabes que no puedo. —replicó Sasuke.
—Tú me haces querer cosas que no puedo tener. —mencionó con tristeza.
Antes de que él pudiera entender lo que eso significaba, ella comenzó a bajar, hacia el sótano, donde sabía que no la seguiría.
C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C
El teléfono de Sasuke empezó a sonar justo cuando entraba en su casa. Naruto ya se había marchado.
—Buenos días, Sasuke. Perdón por despertarte tan temprano un domingo. —comentó Kakashi del otro lado de la línea.
—Me he levantado hace horas, Kakashi. Ya con fuerza para trabajar. —menciona mientras saludó con la cabeza a su madre en señal de buenos días, quien estaba persiguiendo a Denka por las escaleras y diciéndole que las ratas no eran buenas para él.
—Qué vergüenza. — se rio entre dientes el hombre de cabello plateado. —He estado esperando llamarte por horas, tratando de dejarte descansar. Qué dolor fue. Eran casi las cuatro de la tarde por aquí, lo sabes. Pero creo que tengo la esencia para tu hechizo.
—No sé si eso importará. Iba a llamarte más tarde. Hay un problema.
—¿Qué clase de problema?
—La clase de que nadie puede entrar en la casa excepto yo, y no soy brujo. — Sasuke le contó un poco más sobre lo que había pasado, pero por alguna razón excluyendo el hecho de que había estado teniendo largas conversaciones con Sakura en la noche.
—¿Has sido completamente incapaz de someterla? — Finalmente preguntó Kakashi.
—Completamente. Ella es Bruce Lee, Hulk, y Neo de The Matrix, todos en uno.
—Sí. Gracias por las referencias completamente incomprensibles de la cultura popular.
Sasuke sonrío. Al menos Kakashi sabía perfectamente bien quién era Bruce Lee.
—Pero el hecho parece ser que debes hacer el hechizo. Algo sobre el modo en que esta muchacha murió le infunde un terrible poder. Solo es cuestión de encontrar los secretos. Recuerdo a un fantasma que le dio a tu padre algunos problemas hace varios años. Por alguna razón era capaz de matar sin alguna vez ser corpóreo. Sólo después de tres sesiones de espiritismo y un viaje a la iglesia satánica en Italia descubrimos que la única cosa que le permitía permanecer en el plano terrenal era un hechizo hecho en un cáliz de piedra bastante ordinario. Tu padre lo rompió y así como así, ya no había fantasma. Será lo mismo para ti. — Sasuke recordó que esa historia era mucho más complicado que eso. Pero lo dejó pasar.
—¿Qué hará exactamente este hechizo? — preguntó Sasuke.
—Las piedras benditas forman un círculo protector. Después de ser invocadas, ella no tendrá ningún poder contra los que están dentro. El brujo que realice el ritual puede tomar cualquiera de las energías que poseen la casa y reflectarlas en una bola de cristal. La bola de cristal te mostrará lo que buscas. Por supuesto que no es tan simple como parece, hay algunas patas de pollo y una mezcla de hierbas con las que tu madre te puede ayudar, y luego algunos cantos. Voy a pasarte el texto por correo electrónico.
Él lo hacía parecer tan fácil. ¿Acaso creía que estaba exagerando? ¿No sabía lo difícil que era para Sasuke aceptar que Sakura podía tomarle cada vez que ella quisiera? ¿No entendía que le arrojaría como a un muñeco de trapo, le daría coscorrones y le haría calzón chino, y luego le mostraría el dedo medio y se reiría?
—Eso no va a funcionar. No puedo invocar el círculo. Nunca he tenido habilidad para la brujería. Mamá te lo debió decir. Estropeé sus galletas Beltane cada año hasta que tuve siete.
—Hm. —exclamó pensativo Kakashi.
—Hm, ¿qué?
—Bueno, sólo estoy pensando en todos los rituales que he hecho en mis años de parapsicología y misticismo. Él tenía algo y Sasuke comenzó a sentirse esperanzado. Sabía que Kakashi valía más que sólo puré con salchichas. —¿Dices que tienes unos adeptos a tu disposición?
—¿Unos qué? —preguntó Sasuke.
—Algunos hechiceros. —explicó el mayor.
—En realidad, tengo un brujo. Mi amigo Naruto. —Y Sasuke se arrepintió de haber dicho aquello. Kakashi se pondría muy emocional con la idea de que él tuviera un amigo, luego se lo diría a su mamá y ella lo molestaría también. —No está muy avanzado.
—Si tú confías en él, es todo lo que importa. Pero lo necesitarás más que él a ti. Tú y dos más. Cada uno debe representar una esquina del círculo. Invocarás el círculo, ves, y entrarás en la casa listo para trabajar. — Él hizo una pausa para pensar un poco más. Estaba muy contento consigo mismo. —Atrapa a tu fantasma en el centro y estarás completamente a salvo. Conectarte con su energía hará el hechizo más fuerte y revelador. Esto podría debilitarla lo suficiente como para que termines el trabajo.
Sasuke tragó con fuerza y sintió el peso del cuchillo en su bolsillo trasero.
—Absolutamente. —Respondió. Escuchó durante más de diez minutos mientras Kakashi repasaba los detalles, pensando todo el tiempo en Sakura y en lo que iba a mostrarle.
Al final de todo creyó recordar la mayor parte de lo que se supone que debía hacer, pero todavía pidió que él le envié por correo electrónico una copia de las indicaciones.
—¿Ahora a quién podrías encontrar para completar el círculo? Aquellos que tengan una conexión con el fantasma son los mejores. —comentó Kakashi, pues sabía que faltaban dos.
—Tendré a este tipo, Sasori y a mi amiga Ino. —respondió. — Y no digas nada. Sé que tengo algunos problemas para mantener a las personas lejos de mis asuntos.
Kakashi suspiró.
—Ah, Sasuke. No se suponía que esto te mantuviera solo. Tu padre tenía muchos amigos, y él tenía a tu madre, y a ti. Con el tiempo, tu círculo se hará más grande. No es nada de lo que tengas que avergonzarte.
Adquirir un círculo más grande. ¿Por qué seguía diciendo eso? Los círculos grandes eran más personas con las que tropezarse. Él tenía que irse de Konoha. Lejos de ese desastre y volver a su rutina de moverse, cazar y matar.
Moverse, cazar, matar. Como enjabonar, enjuagar y repetir. Su vida estancada en una simple rutina. Se sintió vacío y pesado al mismo tiempo y pensó en lo que Sakura dijo, sobre desear lo que no puede tener. Tal vez entendía lo que quiso decir.
—Avísame si hay algo que necesites. —pidió Kakashi trayéndolo a la realidad. —Aunque yo esté entre libros polvorientos y viejas historias lejos del océano. El verdadero trabajo es lo que tú harás.
—Sí. Yo y mis amigos.
—Sí. Maravilloso. Serán como los cuatro protagonistas de una película. Tú sabes cuál, la que tenía un súper-gigante malvavisco*. —mencionó serio.
¡Tenía que estar bromeando!
*Kakashi se refirió a la película de los Cazafantasmas.
Gracias:
Setsuna17: Gracias por comentar, espero te guste este capítulo.
Cinlayj2: Bueno ya hay un avance con los sentimientos de Sasuke, ya aceptó que ella le gusta.
Strikis: Falta poco para conocer la historia de Sakura, entonces varias dudas se despejaran. Ino no es mala, pero hasta ahora sólo ha visto el lado terrible de Sakura, por ello le tiene miedo y rencor.
Yuno-Uchiha: Gracias por leer, me alegra que te guste la historia. Pronto se aclarará si solamente fue una pesadilla o no.
Saludos.
