CAPITULO 3
Un sudor frío recorría su espalda. Sentía los latidos de su corazón en su oído, y por primera vez, la presencia de la muerte frente a ella.
Sentía que de un momento a otro la pistola se le resbalaría de sus manos; que dispararía… y fallaría; que un solo error podría costarle su vida y la de una mujer de cabello castaño que se encontraba a su espalda. La sentía temblar, mientras sus manos se apoyaban en sus hombros. La agente Kuga sintió terror ante la idea de cometer el más mínimo error.
Podía adivinar la sonrisa del extraño bajo su pasamontañas, negro al igual que el resto de su ropa, mientras apuntaba directamente a la cabeza de Natsuki Kuga con una escopeta… muy grande.
De hecho, ambos apuntaban a la cabeza del otro.
Las rodillas de la morena temblaban. Sabía que finalmente alguien tendría que dar el siguiente paso.
"No puedo fallar… no puedo…" pensaba con todos sus nervios a flor de piel.
Entonces sintió cómo su protegida se aferraba a su espalda, como quien se agarra desesperado al último clavo ardiendo.
-Natsuki… - dijo una temblorosa voz a su espalda, con un acento que a pesar del miedo, no dejaba de ser peculiar y sensual…
FLASHBACK
-Bienvenida a la comisaría de Kioto, Fujino – sama – dijo la comisaria María, al levantarse de la gran silla frente a su también gran escritorio, para tenderle la mano.
Natsuki se encontraba sentada al otro lado de la mesa del despacho de Miss María, como siempre con sus piernas cruzadas. Sin duda, era el despacho más austero que la agente podría imaginar. Además de la gran mesa de madera de roble, y aquella gran silla reclinable, la habitación no contaba con muchas cosas más, solo una estantería metálica llena de archivadores y papeles "muy aburridos", como pensó Natsuki la primera vez que entró.
Sin embargo, no era el momento para Natsuki de observar la habitación donde estaba, sino la mujer que acababa de entrar: la flamante y cautivadora, sin duda, Shizuru Fujino.
Vestida, aparentemente, de mujer de negocios, llevaba un traje de falda y chaqueta de color granate muy oscuro, con unos tacones del mismo color. La apariencia que daba aquella mujer era de seguridad y fortaleza.
Tras observar su vestimenta, Natsuki dirigió sus ojos al rostro. "Oh…". No era orgullo, ni ambición, en fin, lo que podría parecer un gran empresario. Ni siquiera conmoción o miedo por lo que le podría haber sucedido la noche anterior. Nada de aquello fue lo que vio Natsuki en aquella cara angelical. Sino la más pura serenidad y tranquilidad.
"Sus ojos… son muy extraños" pensó Natsuki, al detenerse en ellos. "Juraría que son rojos…"
-Kuga… ¡KUGA! – Natsuki salió de su ensimismamiento dando un respingo - ¿puede hacer el favor de saludar a Fujino – sama? – dijo la comisaria con una amabilidad fingidamente exagerada.
Avergonzada por su distracción, se levantó y se acercó en unos pocos pasos a la castaña. Ambas se miraron con curiosidad.
-Encantada… ¿Kuga – san? – dijo la castaña, con una pequeña sonrisa de cordialidad en su rostro, mientras estrechaban sus manos.
-Mucho gusto, Fujino – sama – "esos ojos… me dan mucha desconfianza…" pensó Natsuki, mientras le sostenía la mirada a Shizuru, que a su vez parecía buscar en los verdes de Natsuki algo que la morena no alcanzaba a adivinar
"Casi la matan esta madrugada, y sin embargo está así de tranquila… ¡sencillamente no encaja!", se dijo Natsuki silenciosamente.
-¿Podemos empezar con lo importante, señoritas? – dijo impaciente la comisaria.
Ésta última tomó asiento tras la gran mesa, mientras que Natsuki escogía la silla donde había estado antes, aunque primero sacaba su pistola del bolsillo trasero de sus vaqueros "Nunca se sabe…", y la depositaba sobre la mesa. Fujino, por su parte, se sentó en otra que yacía preparada para ella, cercana a la silla de Natsuki, frente a la Miss, colocando a un lado su larga melena castaña, que parecía brillar con los reflejos de la luz del sol.
-Fujino – sama - continuó la comisaria – supongo que imagina la grave situación en la que se encuentra.
-Ara, señora comisaria – "¿Ara?", pensó Natsuki – no creo que sea algo tan serio. Este tipo de cosas suceden a menudo. Muchos han intentado extorsionar a los empresarios de los más altos rangos.
Miss María levantó una ceja en señal de incredulidad por lo que oía. Fujino, sin embargo, seguía tranquilamente sentada en su asiento, con sus piernas cruzadas y sus ojos mirando hacia una de las ventanas del despacho.
La joven castaña rió dulcemente ante la expresión de la comisaria. De repente, el pecho de Natsuki sintió cómo se encogía "¿Qué demonios…?" .
-Además, ya ve cómo está de protegido el barrio donde resido, no hay necesidad de …
-Quieren matarla – la cortó Natsuki con su voz grave, mirándola directamente con sus hermosos ojos verdes. No podía soportar que la castaña le quitase tanta importancia a un hecho tan grave. ¡Iban a por ella!
-Ara… - Fujino le devolvió la mirada. Natsuki pudo distinguir un brillo extraño en sus rubíes en aquel momento, pero no supo identificar qué era. Definitivamente había algo raro en aquello ojos.
-Kuga tiene razón – siguió la comisaria – esto se ha puesto feo. Mishima ha confesado que le encargaron su muerte, Fujino – sama.
La aludida parpadeó varias veces, pero su deje de sorpresa se desvaneció casi inmediatamente. "Demonios… ¿es que no hay nada que perturbe a esta mujer?"
-Aún así – continuó con su acento de Tokio, y su expresión relajada y contenida. "Relajada y contenida…" apuntó Natsuki en su mente – se que no es necesario. Gracias por preocuparse por mi seguridad pe-
Natsuki se levantó de su silla estrepitosamente, y con su dedo índice apuntó directamente a la castaña.
-¡¿Es que quieres sufrir la misma suerte que tu padre?!
La sala cayó en el más absoluto silencio. Natsuki no se movió un milímetro de su posición. No podía creer que la gente fuese capaz de exponerse al peligro de aquella forma tan estúpida. Fujino, quien se había girado para observar a Natsuki al levantarse ésta tan derrepente, parecía haberse quedado petrificada, helada. Su rostro relajado hasta entonces parecía tenso, y Natsuki creyó ver, aunque no se atrevería a jurarlo, una lágrima comenzando a tomar forma bajo el perfil de sus ojos. Aún a pesar de todas las emociones que Natsuki quiso intentar adivinar en aquel rostro, éste continuaba impasible, o casi. Miss María había quedado estupefacta, sin saber qué decir ni qué hacer, mirando con los ojos como platos a Natsuki, y después a la castaña de ojos color rubí.
Finalmente el silencio fue roto por una voz algo temblorosa
-Esto es una pérdida de tiempo – concluyó la castaña – no necesito más protección de la que ya poseo, gracias. Buenas tardes.
Y así, se levantó de la silla lentamente y salió de la sala cerrando la puerta suavemente.
La frialdad con la que había hablado parecía haber matado al mismo aire. Natsuki creyó incluso experimentar algo extraño ante la mirada de Fujino, y al recordarlo el pecho se le volvió a encoger. "¿Remordimientos…? Debo de haberla heri-… ¡diablos!, ella se lo ha buscado, ¿no se da cuenta que en un par de días volverá aquí pero para que se le practique una autopsia…?" Natsuki se sentía extraña, se sentía… mal. Pero no entendía por q-…
-¡KUGA! – un escalofrío recorrió toda la espalda de la morena "Y ahora viene la segunda parte… "
-¿…M-Miss?
-¡¿Cómo se le ocurre soltarle eso a la cara sin más?! ¡¡No hace ni un año que su padre murió!!
-Pero solo era para hacerla entender… - dijo Natsuki mientras recuperaba la pistola y se la metía de nuevo en el bolsillo "desde luego nunca viene mal estar armado al estar cerca de esta mujer…". No se atrevía a levantar la vista. Estaba demasiado avergonzada como para mirara a la comisaria a la cara.
-¡¿Usted sabe el significado de la palabra DELICADEZA?!- la comisaria estaba fuera de sí.
-Lo-lo siento Miss Ma-
-¡¡No me lo diga a mí!! ¡¡Ya está corriendo para buscarla y pedirle perdón, y si tenemos suerte, quizás aún podamos convencerla para que se deje ayudar!! ¡¡¡YA!!!
Al segundo, Natsuki era una ráfaga que salía volando del despacho.
Con un rubor todavía en sus mejillas por la vergonzosa situación, Natsuki corría por el pasillo de la comisaría para alcanzar a la castaña. "Debe de estar ya afuera…, supongo que habrá venido en coche". Con esto en mente, salió disparada hacia el aparcamiento, que se encontraba en la parte de delante del edificio
A pesar de los tacones, la joven agente consiguió llegar al lugar sin terminar con un esguince.
Se detuvo en la entrada y escudriñó el lugar para captar a la castaña. "Ahí estás" se dijo Natsuki, cuando vio a la castaña dirigirse a buen paso a un coche negro aparcado en una de las esquinas. Esperaba encontrar a algún guardaespaldas junto a ella, pero no fue así.
"¿Ha venido hasta aquí ella sola?, definitivamente está loca" pensó, cuando comenzó a correr hacia ella. Ésta última sintió su presencia a su espalda, y giró la cabeza, observándola desde lo lejos.
Finalmente la agente llegó a su altura. Ambas se miraron. Nada, silencio.
Por segunda vez, Kuga la miró detenidamente. Sus ojos rojos la miraban intensamente, bajo los mechones de su flequillo, que seguía lanzando rayos de luz bajo el sol. Su rostro, tan imperturbable como cuando abandonó la sala, seguía todavía algo tenso, pero sin lugar a dudas, la serenidad parecía haberle regresado. Fue entonces cuando Natsuki descubrió en una de sus mejillas el rastro de una lágrima. Su pecho se encogió otra vez "Demonios…"
-Siento mucho lo de antes, Fujino – sama – dijo Natsuki con seriedad – no quise dañarla en ningún momento…
-Creía que ya no me trataba de usted, Kuga – san – la cortó la castaña, su cara ya relajada completamente. Sus ojos volvían a mirarla, escrutiñadores.
-¿Disculpe…? Oh… - "¡¿Es que quieres sufrir la misma suerte que tu padre?!... claro, muy aguda…"
Una ligera risita cruzó sus labios, ante la expresión confusa y pensativa de la agente.
-Puedes seguir haciéndolo, de todas formas – dijo con toda su serenidad y tranquilidad, dirigiéndose a su coche – si es así yo también lo haré, eh…
-Natsuki – le respondió la agente, sorprendida de haberle facilitado el nombre así sin más. "Otro café, otro café…"
-Muy bien, Natsuki- dijo en su suave acento- pero como dije antes, no necesito esa protección extra – dijo sonriendo, mientras se disponía a abrir la puerta de su coche.
Antes de que la morena pudiese abrir la boca para detenerla por segunda vez, el ruido del motor de una moto la cortó. Fuerte, como el rugido de una bestia, el ruido se materializó tras Natsuki, que se encontraba frente a Shizuru y su coche.
La joven agente, al darse la vuelta, descubrió tras de sí una enorme moto amarilla con líneas negras. Aunque no tuvo mucho más tiempo para observarla más detenidamente, pues tuvo la necesidad de agarrar su pistola nada más ver al conductor.
Alto, vestido todo de negro y con un pasamontañas, agarraba la escopeta que llevaba atada a la espalda con una correa y saltaba de la moto como un rayo, apuntando a Shizuru. Pero en ese instante Natsuki se había colocado delante de la ojirrubí y apuntaba a la cabeza del contario. Éste la imitó.
FIN DEL FLASHBACK
-Natsuki…
Se estremeció. Si tuviese que disparar lo haría, pero podría hacer sus intenciones demasiado obvias y lograr que él disparase primero.
-Baja el arma, y no te haré ningún daño – dijo casi amablemente el tipo – solo la quieren a ella.
El extraño había comenzado a caminar lentamente hacia la morena, apuntando todavía hacia ella. El tipo se detuvo a tan solo un paso de Natsuki.
-Vamos… - repitió – no vas a dispararme, ¿verdad que no?
Si disparaba podría provocar su propia muerte y la de la mujer que temblaba a sus espaldas. La sentía agarrada a sus hombros. "¿Cómo será ahora su rostro, encontrándose en un peligro tan grande?" llegó a preguntarse.
Se le ocurrió otra cosa. No debía disparar a menos que fuese absolutamente necesario, y tampoco alcanzaba a saber si el tipo la mataría en el acto o la raptaría primero. " ¿En una moto?, poco probable…" La mente de Natsuki intentaba trabajar a toda velocidad, demasiada presión, no podía pensar…
-¡Vamos!, u os mataré a las dos - el tipo comenzaba a impacientarse. Después de todo se encontraba encapuchado, armado, y apuntando a dos mujeres en el aparcamiento de la comisaría se policía...
Se le ocurrió entonces una posibilidad. Si fallaba, morirían, pero era la única salida.
-De acuerdo… de acuerdo… - dijo Natsuki intentando sonar calmada – voy a agacharme y la dejaré en el suelo, ¿bien?
El enemigo asintió.
Natsuki cogió la pistola con una mano, y comenzó poco a poco a descender. "¡Ahora!" La agente agarró a Shizuru por el cuello de la camisa que sobresalía de su chaqueta y la tiró al suelo de rodillas, justo a tiempo de esquivar el disparo que se acababa de producir desde la escopeta del hombre de negro.
Anticipándose a lo que vendría después del primer disparo, un segundo, Natsuki, estando agachada junto a la castaña, lanzó una zancadilla lo más fuerte que pudo al encapuchado, quien perdió el equilibrio y cayó de espaldas al suelo.
La morena, que aunque agachada, no había soltado la pistola en ningún momento, apuntó al pecho del motociclista, y antes de que pudiese apuntar con su escopeta a Natsuki, ésta apretaba el gatillo.
Jadeos, escalofríos, temblores… alivio.
Natsuki escuchó suaves sollozos a su espalda, y al darse la vuelta, alguien la abrazaba con mucha fuerza, apoyando su cabeza entre el hombro y el cuello de la morena. La agente la observó mientras la calmaba dándole unas palmaditas en la espalda. Ni ella misma podía explicarse cómo habían conseguido salir vivas. Todo se había resuelto tan rápido y de forma tan... inesperada.
La castaña, tras un rato de conmoción incontrolable, encontró sus ojos con los de Natsuki, para después volver a apoyarse en su hombro. Por primera vez, estuvo segura de encontrar en ellos la ligera sombra de un sentimiento: admiración. Aquella fue la primera vez que Natsuki Kuga vio, durante un segundo, a Shizuru Fujino desenmascararse.
aqui el tercerO!! yuhuu!.
al estar en verano tengo todo el tiempo libre del mundo, por eso actualizo rapido, jaja, ya veremos si puedo mantaner este ritmo... :S
Bien, aqui esta Shizuru. Todavia no ha habido mucho tiempo para q se conozcan, LOL, pero ya iremos avanzando.
Bueno, parece q lo de matar a Shizuru se lo han tomado en serio. ¿Qué pasará a partir de ahora, que shizuru se da cuenta que está en veradero peligro?
COMENTAD PLEASE!! =)
