Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 10.

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Sasuke y su mamá estaban sentados en su auto en el borde del estacionamiento escolar, observando a los autobuses llegar y a los estudiantes bajar de ellos.

Ayer le había contado lo que habló con Kakashi y le pidió ayuda para la mezcla de hierbas, lo cual aceptó hacer.

—¿Estás bien, mamá? — preguntó Sasuke rompiendo el silencio, pues había notado que la mujer tenía unas marcadas ojeras.

—Claro, hijo. Sólo estoy preocupada por ti, como siempre. Y Denka me despertó anoche, saltando hacia el ático. —respondió Mikoto con una serena sonrisa.

—Demonios, lo siento. —expresó Sasuke. —Olvidé subir y poner las trampas. —Seguramente Denka las escuchó y quiso ir a cazarlas.

—Está bien. —Mikoto le restó importancia. — Oí algo moviéndose arriba la semana pasada, y sonaba mucho más grande que una rata. ¿Pueden los mapaches meterse en los áticos?

—Tal vez sea sólo un grupo de ratas.— sugirió Sasuke encogiéndose de hombros. —Será mejor que consigas a alguien para que lo revise.

—Tal vez. —respondió Mikoto suspirando.

Ella parecía triste y Sasuke se sintió culpable, pues en los últimos días ni siquiera había hecho tiempo para preguntarle por cómo le iba en el pueblo, mucho menos para ayudarla con la mudanza o la casa.

Sasuke miró el asiento trasero y vio una caja llena de velas encantadas de varios colores, listas para ser vendidas en una librería local. Normalmente él las habría cargado por ella y enlazado las etiquetas adecuadas a lo largo con cordones de colores.

—Kakashi dijo que has hecho algunos amigos. —comentó Mikoto observando la multitud escolar como si fuera capaz de escogerlos.

—Sólo Naruto e Ino. —respondió el chico. — Los que conociste antes.

—Ino es una chica muy bonita. —mencionó su mamá con ilusión. Y ahí estaba de nuevo tratando de emparejarlo con alguien.

—Naruto parece pensar eso. —explicó Sasuke. Ella suspiró resignada.

—Bien. Le podría servir un toque femenino.

—Mamá. —gruñó él. —Asqueroso.

—No esa clase de toque. —corrigió Mikoto riéndose. —Quiero decir que necesita alguien que lo haga pararse derecho. Ese chico es todo arrugas.

La mujer de cabello negro rebuscó en el asiento trasero por un segundo, y su mano volvió llena de sobres.

—Me estaba preguntando que le pasó a mi correo. —comentó Sasuke ojeando entre ellos. Ya estaban abiertos pero no le importaba, sólo eran pistas de fantasmas, nada personal. En el medio de la pila hay una larga carta de Suigetsu.

—Suigetsu escribió. —comentó él. —¿La leíste?

—Sólo quería saber cómo te estaba yendo. Y contarte todo lo que le ha pasado en el último mes. Quiere que vayas a verlo por algún espíritu de una bruja que anda merodeando alrededor de la base de un árbol. Supuestamente ella solía usar la cosa para sacrificios. No me gusto la forma en que hablo de ella.

Sasuke sonrió satisfecho.

—No todas las brujas son buenas, Mamá.

—Lo sé. Siento haber leído tu correo. Estabas demasiado concentrado para notarlo de todas maneras; muchos de ellos sólo reposaban en el escritorio. Quería entregártelo. Asegurarme de que no te estabas perdiendo nada importante. —explicó.

—¿Estaba?

—Un profesor en Corea quiere que vayas y caces a un Wendigo. —informó Mikoto.

—¿Quién soy? ¿Van Helsing? —preguntó con sarcasmo.

—Dice que conoce al Doctor Barrows, de Holyoke. —agregó su mamá. Sasuke bufó.

—El Doctor Barrows sabe que los monstruos no son reales. —mencionó Sasuke.

—¿Cómo sabemos que es real? Muchas de las cosas que has alejado pueden ser llamadas monstruos por alguien.

— Sí. —dijo él mientras ponía la mano en la puerta. —¿Estás segura que puedes conseguir las hierbas que necesito?

Ella asintió.

—¿Estás seguro de que puedes lograr que te ayuden? —cuestionó preocupada.

—Veremos. —respondió él antes de salir del coche.

De Naruto e Ino estaba seguro, pero no sabía si Sasori aceptaría intervenir.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Mientras el chico de cabello negro caminaba por los pasillos de su escuela, se sentía como en aquellas películas donde el personaje principal camina en cámara lenta y el resto de la gente solamente se movían rápidamente como manchas de diferentes pieles y ropas de colores.

Logró atrapar destellos de Ino y Sasori en la multitud. Pero el chico de cabello rojo al notar su presencia se alejó llevándose a la rubia, quien no lo vio.

Con enfado él se dirigió al casillero de Naruto, esperó varios minutos pero no apareció.

El timbre sonó anunciando la primera clase, con fastidio se dirigió al salón.

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A mitad de una clase de demostraciones, un rectángulo doblado de papel llegó a su banca. Cuando la abrió vio una nota de Saya, una bonita chica rubia que se sienta tres filas más atrás.

En ella preguntaba si necesitaba ayuda para estudiar y si quería ir a ver una nueva película. Sasuke guardó la nota dentro de su libro de matemática como si la fuera a contestar más tarde.

Por supuesto que no lo haría. Y si después preguntaba por ella le diría que no estaba interesado.

Después de clases Sasuke salió con rapidez al pasillo y se perdió en la multitud. Escuchó a la chica gritar su nombre, pero no giró. Tenía cosas más importantes que hacer.

Se dirigió al casillero de Sasori por ser el más cercano. Él ya estaba ahí, como era usual, con Hidan. Cuando lo vio, sus ojos hicieron esa cosa sospechosa de derecha a izquierda, como si creyera que no deberían ser vistos hablando.

—Sasori. —se limitó a saludarlo, luego inclinó la cabeza hacia Hidan, quien le dio esa mirada de piedra como de mejor que tenga cuidado o lo golpeará en cualquier minuto.

Sasori no respondió nada. Sólo miró en su dirección y continuó haciendo lo que estaba haciendo, cambiando los libros para su próxima clase.

Sasuke se dio cuenta que Sasori lo odia. Nunca le cayó bien por lealtad a Deidara, y ahora lo odiaba por lo que pasó. Supuso que no se dio cuenta antes ya que nunca le dio mucha importancia a los vivos. En cualquier caso, le alegraba decirle sobre ser parte del hechizo. Le daría algún cierre.

—Dijiste que querías participar. Aquí está tu oportunidad. —informó el chico de cabello negro.

—¿Qué oportunidad? —preguntó Sasori. Sus ojos eran fríos, inteligentes y duros.

—¿Puedes primero sacar a tu mono volador de aquí? —preguntó Sasuke mirando a Hidan, pero ninguno se movió. — Vamos a hacer un hechizo para aprisionar al fantasma. Reúnete conmigo en la tienda de Jiraiya después de la escuela. — ordena con molestia.

—Eres tan extraño, hombre. —escupió Hidan. —Trayendo esta mierda. Haciéndonos hablar con la policía.

—Al menos los policías no piensan que tú estás involucrado. —respondió Sasuke perdiendo la paciencia.

No entendía de qué se quejaba Hidan. Sí los policías fueron tan informales como fueron con él e Ino, ¿cuál era el gran problema? Y tenía que creer que lo fueron, porque él estaba sobre ellos.

La desaparición de Deidara dio lugar sólo a un pequeño grupo de búsqueda que peinó las colinas por casi una semana. Hubo unos pocos artículos en los periódicos que rápidamente se salieron de la primera página.

Todos se estaban tragando la historia de que él huyó. Era lo esperado pues cuando las personas ven algo sobrenatural, lo racionalizan hacia abajo a la tierra. Los policías lo hicieron con la muerte de su papá. Lo llamaron un caso aislado de extrema violencia, probablemente perpetrado por alguien viajando a través de los pueblos. No importaba que hubiera sido jodidamente comido. No importaba que ningún humano pudiera haber hecho tales grandes mordidas.

—Eso no es lo que importa. —Replicó Sasori en voz baja, mirando a Sasuke duramente. —Más vale que esto no sea otra evasiva. Más vale que te aparezcas.

Al terminar de hablan él y Hidan se giraron y caminaron alejándose de él.

—¿Qué pasa con ellos? — preguntó Ino apareciendo a su costado.

—Aún están pensando en Deidara. —dijo Sasuke. —¿Hay algo extraño en eso?

Ella suspiró.

—Sólo que parece que somos los únicos. Pensé, después de que pasó, que estaría rodeada por una manada de personas haciendo un millón de preguntas. Pero ya ni siquiera Tayuya y Karin preguntan. Están más interesadas en cómo van las cosas contigo, si somos un tema caliente y cuando voy a llevarte a las fiestas. —explicó la chica de ojos azules.

Ella observó la multitud que pasa. Muchas chicas le sonrieron y algunas la llamaron y saludaron, pero ninguna se acercó. Era como si estuviera usando repelente para personas.

—Creo que se están como molestando. — continuó Ino. —Porque no he querido pasar el rato últimamente. Es una mierda supongo. Son mis amigas pero... todo sobre lo que quiero hablar no puedo decírselos. Se sienten tan distantes, como si hubiera tocado algo que me quitó el color. O tal vez ahora estoy en color y ellas están en blanco y negro. —mencionó y giró hacia Sasuke. —Somos parte del secreto, ¿no es así, Sasuke? Y nos está sacando del mundo.

—Esa es usualmente la forma en la que funciona. — dijo él suavemente.

Siempre había sido así para él. Desde pequeño se había alejado de cualquiera que intentaba ser su amigo, pues no quería tener a alguien que extrañar cuando cambiara de escuela. Además así evitaba involucrar a otros en su mundo.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

En la tienda después de la escuela, Naruto estaba detrás del mostrador, no en el que Jiraiya registraba las ventas de lámparas de huracán y lavabos de porcelana, sino el del fondo, equipado con frascos con cosas flotando en agua turbia, cristales cubiertos en trapos polvorientos, velas, y paquetes de hierbas.

Tras una inspección más cercana, Sasuke notó que algunas de las velas son trabajo manual de su mamá. Que astuto por parte de ella. Ni siquiera le dijo que se conocían.

—Aquí. — dijo Naruto poniendo frente a su cara algo que lucía como un manojo de hojas. Luego se dio cuenta que eran rostros que lucían como manojos de hojas. Después se dio cuenta que eran patas de pollo secas. —Llegaron recién esta tarde. —mencionó mostrándoselas a Ino, quien intentaba mostrar una expresión más impresionada y menos de disgusto. Luego se agachó detrás del mostrador otra vez y desapareció.

Ino se río entre dientes.

—¿Cuánto tiempo te quedarás en Konoha después de que todo esto termine, Sasuke?

Él la miró esperando que no hubiera caído en su propia mentira y que no esté atrapada en alguna fantasía de damisela en la que él era el gran malo cazador de fantasmas y ella constantemente necesitara ser rescatada. Pero no. Se dijo que era un estúpido por pensar eso. Ni siquiera lo estaba mirando. Estaba mirando la espalda de Naruto que ya estaba de pie rebuscando algo en un anaquel.

—No estoy seguro. Tal vez un tiempo. —respondió Sasuke.

—Bien. —sonrió ella. —En caso de que no lo hayas notado, Naruto te va a extrañar cuando te vayas.

—Tal vez tendrá a alguien más que le haga compañía. —comentó Sasuke mirando a Ino. Hubo una corriente en el aire por un segundo, un cierto entendimiento, y luego la puerta tintineó detrás de ellos y Sasuke supo que Sasori ya estaba ahí. Deseó que sin Hidan.

El pelinegro giró y su deseo se hizo realidad. Sasori estaba solo y cubierto de enojo, por lo que veía. Él caminó con sus manos metidas en los bolsillos, mirando las antigüedades.

—Entonces ¿cómo es la cosa con ese hechizo? — preguntó Sasori sintiéndose incómodo usando la palabra "hechizo." Esa palabra no pertenecía a la boca de personas como él, arraigadas en la lógica y tan en sintonía con el mundo despierto y del trabajo.

—Necesitamos cuatro personas para lanzar un círculo de aprisionamiento. — explicó Sasuke. Naruto e Ino se reunieron alrededor. —Originalmente Naruto sólo iba lanzar un circulo de protección en la casa, pero dado que Sakura le haría trizas el rostro, se nos ocurrió el Plan B.

—Entonces ¿qué hacemos? —preguntó Sasori.

—Ahora practicamos. —habló Sasuke.

— ¿Practicamos?

—¿Quieres estropearla dentro de esa casa? — preguntó el chico de cabello negro y Sasori guardó silencio.

Naruto lo miró inexpresivamente hasta que él le dio una mirada desesperada. Ahora ese era su show. Sasuke le había dado una copia del hechizo para que la revisara. El rubio sabía lo que tenía que hacer.

Naruto se sacudió para despertarse y tomó la copia escrita del hechizo del mostrador. Después caminó alrededor de cada uno de sus compañeros, tomándolos por los hombros y posicionándolos donde necesitaban estar.

—Sasuke se para en el oeste, donde las cosas terminan. También porque en caso que esto no funcione él será el primero en la casa. —explicó posicionando a su amigo. —Ino, tu eres el norte. — dijo, y con cuidado la llevó por los hombros. —Yo estoy en el este, donde las cosas comienzan. Sasori, serás el sur. — Naruto tomó su lugar y leyó el papel probablemente por centésima vez. —Invocaremos el círculo en la entrada, pondremos una formación de trece rocas, y tomaremos nuestras posiciones. Tendremos la poción de hierbas de la mamá de Sasuke en bolsas alrededor de nuestros cuellos. Es una mezcla básica de hierbas protectoras. Las velas se encenderán en el este, a contra reloj. Y corearemos esto. —Le entregó el papel a Ino, quien lo leyó, hizo una cara, y se lo pasó a Sasori.

—¿Lo dices en serio? —preguntó él.

Sasuke no discutió porque también piensa que el canto lucía estúpido. Conocía de palabras mágicas, sabía que eran reales, pero no entendía por qué demonios tenían que ser tan tontas a veces.

—Corearemos continuamente mientras entramos a la casa. El círculo consagrado debería venir con nosotros, aunque dejemos las rocas detrás. Cargaré el tazón de adivinación. Cuando lleguemos adentro, llenaré el tazón y comenzaremos. —continuó el rubio con la explicación.

Ino miró abajo, hacia el tazón, el cual era un plato brillante de plata.

—¿Con que la llenaras? — preguntó. —¿Agua bendita o algo?

—Probablemente Ciel. —respondió Naruto.

—Olvidaste la parte difícil. —Intervino Sasuke y todos lo miraron. —Ya saben, la parte en la que tenemos que llevar a Sakura dentro del círculo y tirarle patas de pollo.

—¿Es en serio? —Sasori gruñó otra vez.

—No tiraremos las patas de pollo. —Naruto giró los ojos hacia ellos. —Las colocaremos cerca. Las patas de pollo tienen un efecto tranquilizador en los espíritus.

—Bueno, esa no será la parte difícil. — comentó Sasori. —La parte difícil será colocarla dentro de nuestro círculo humano.

—Una vez que esté dentro, estaremos seguros. Seré capaz de llegar y usar el tazón de adivinación sin siquiera tener miedo. Pero no podemos romper el círculo. No hasta que el hechizo esté terminado y ella este débil. E incluso entonces probablemente deberíamos salir de ahí. —indicó Naruto.

—Genial. —expresó Sasori. —Podemos practicar todo pero la cosa esa podría asesinarnos.

—Es lo mejor que podemos hacer. —dijo Sasuke obligándose a pasar por alto la manera tan despectiva en la que habló de Sakura. Se vería muy raro que la defendiera. —Así que empecemos a corear. —Indicó intentando no pensar en lo amateurs que eran y lo tonto que era eso.

Jiraiya silba mientras caminaba alrededor de la tienda, ignorándolos completamente. La única cosa que delata que sabe lo que estaban haciendo era el hecho de que cambió el letrero en la puerta de la tienda de "Abierto" a "Cerrado".

—Espera un minuto. — pidió Sasori interrumpiendo a Naruto, quien estaba por empezar a cantar. —¿Por qué saldremos de ahí después del hechizo? Estará débil, ¿verdad? ¿Por qué no la matamos entonces?

—Ese es el plan. —acotó Ino. —¿No es así, Sasuke?

—Sí. —respondió. —Dependiendo de cómo salgan las cosas. Ni siquiera sabemos si funcionara. —Y él no estaba siendo terriblemente convincente. Había dicho la mayor parte mientras miraba sus zapatos. Con la suerte que tenía, Sasori fue el único que lo notó. Dio un paso atrás del círculo.

—¡Hey! No puedes hacer eso durante el hechizo. —Chilló Naruto.

—Cállate, fenómeno. —expresó Sasori con desdén, y a Sasuke se le erizaron los pelos.

Naruto hizo el amago de ir sobre él pero Ino logró calamarlo agarrándolo de un brazo.

Sasori miró nuevamente a Sasuke.

—¿Por qué deberías ser tú? ¿Por qué tienes que ser tu quien lo haga? Deidara era mi mejor amigo. —cuestionó. Lo había visto dudar sobre matar al fantasma que mató a su amigo.

—Tengo que ser yo. —dijo rotundamente.

—¿Por qué?

—Porque soy el único que puede usar el cuchillo.

—¿Qué hay de difícil en eso? Atacar y apuñalar, ¿cierto? Cualquier idiota podría hacerlo. —replicó Sasori.

—No funcionaria para ti. Para ti sería solo un cuchillo. Y sólo un cuchillo no va a matar a Sakura. —respondió Sasuke mirándolo fijamente.

—No lo creo.

La situación apestaba, pero Sasuke necesitaba a Sasori en eso, no solamente porque completaba el círculo, sino porque parte de él sentía que se lo debía, que debería estar involucrado. De todas las personas que conocía, a él Sakura le ha costado más.

—Llevaremos tu auto. —indicó Sasuke. —Todos. Nos vamos. Ahora mismo.

Necesitaba demostrarle con hechos y no palabras porque él era "el elegido".

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Sasori conducía sospechosamente con Sasuke en el asiento del pasajero. Naruto e Ino iban atrás. Y Sasuke no tenía tiempo para ponderar qué tan sudorosas se estaban poniendo las palmas de Naruto. Necesitaba probarles, a todos ellos, que era lo que decía ser. Que ese era su llamado, su misión. Y tal vez, después de ser sólidamente golpeado por Sakura (si estaba o no permitiéndolo inconscientemente), necesitaba probárselo a él mismo una vez más.

—¿A dónde vamos? —preguntó Sasori pues ya llevaba casi diez minutos conduciendo sin destino.

—Tu dime. Yo no soy ningún experto en Konoha. Llévame a donde están los fantasmas. —indicó Sasuke.

Sasori digirió esa información. Lamió sus labios tensamente y observó a Ino en el espejo retrovisor. Aunque parecía nervioso, tenía una buena idea de a dónde ir. Todos se agarramos de algo mientras daba un inesperado giro en U.

—El policía. —declaró el chico de cabello rojo.

—¿El policía? — preguntó Ino. —No lo dices en serio. Eso no es real.

—Hasta hace unas semanas, nada de esto era real. —replicó Sasori.

Sasori condujo a través del pueblo, a través del distrito de ventas al por menor y dentro del industrial. El escenario cambiaba cada pocas cuadras, desde árboles maduros con follaje dorado y rojizo hasta los alumbrados públicos y letreros de plástico brillante, y finalmente hasta las vías del tren y duros edificios de cemento sin etiqueta.

El rostro de Sasori era sombrío y para nada curioso. No podía esperar a mostrarle a Sasuke lo que sea que tenía bajo la manga. Estaba esperando que fallara la prueba, cerciorarse de que estaba lleno de humo y espejos.

Detrás de Sasuke, en cambio, Naruto lucía como un excitado Beagle que no sabe que está siendo llevado al veterinario.

Sasuke debía admitir que también estaba un tanto emocionado. Había tenido pocas oportunidades para mostrar sui trabajo. No sabía qué era lo que estaba esperando más: impresionar a Naruto, o empujar la expresión de suficiencia de Sasori por su garganta.

Claro que para eso Sasori tenía que llegar primero.

El auto disminuyó casi hasta paso de tortuga. El conductor estaba mirando los edificios a su izquierda. Algunos parecían almacenes, otros como complejos de apartamentos de poca renta que no han sido usados en un tiempo. Todos eran de una descolorida piedra arenisca.

—Ahí. —indica señalando un edificio. — Creo. —añadió.

Estacionaron en un callejón y salieron todos juntos. Ahora Sasori parecía un poco menos ansioso.

Sasuke sacó su Athame del bolso y la colgó sobre su hombro, después le entregó el bolso a Naruto.

—Cuídala. —le ordenó. Él lo vio con indignación pero aun así se amarró la bolsa en el pantalón. —Guíanos. —añadió Sasuke viendo a Sasori.

Él los llevó alrededor del frente del edificio y dos más abajo, hasta que llegaron a uno que lucía como un apartamento antiguo. Había ventanas de estilo residencial en la parte superior con paneles de vidrio y macetas de ventana sin usar. Sasuke echó un vistazo a lo largo de un costado y vio una escalera de incendios con los escalones colgando hacia abajo.

Probó la puerta delantera. Estaba abierta. Lo cual era bueno para no llamar la atención.

Cuando caminaron dentro del edificio, Sasori señaló para dirigirse a las escaleras. El lugar tenía ese olor a tapiado, ácido y sin usar, como si demasiadas personas diferentes hubieran vivido ahí y cada una hubiera dejado atrás un persistente olor que no se mezclaba bien con los otros.

—Así que ¿Alguien me va a contar hacia que estamos entrando? —preguntó Sasuke. Ansioso de saber a lo que se enfrentaría.

Sasori no dijo nada, sólo miró a Ino, que obedientemente habló.

—Hace ocho años, hubo una situación de rehenes en el apartamento de arriba. Un trabajador del ferrocarril se volvió loco, encerró a su esposa e hija en el baño y comenzó a agitar un arma alrededor. Llamaron a la policía, y ellos enviaron a un negociador. No salió exactamente bien.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Ella quiere decir. — Intervino Sasori. —que el negociador obtuvo un disparo en la columna, justo antes de que el perpetrador se disparara en la cabeza.

Sasuke intentó digerir esa información y no burlarse de Sasori usando la palabra "perpetrador".

—La esposa e hija salieron bien.—Anadió Ino sonando nerviosa, pero excitada.

—Entonces ¿cuál es la historia del fantasma? — preguntó Sasuke. —¿Están trayéndome a un apartamento con un trabajador ferroviario de gatillo fácil?

—No es el trabajador del ferrocarril. —comentó Ino. —Es el policía. Ha habido reportes de él en el edificio después de que murió. Las personas lo han visto a través de las ventanas y lo han oído hablando a alguien, intentando convencerlo de que no lo haga, dicen que una vez incluso hablo a un pequeño niño en la calle. Asomó la cabeza por la ventana y le gritó, le dijo que se fuera de aquí. Lo asustó casi hasta la muerte.

—Puede ser solo otra leyenda urbana. —comentó Naruto.

Pero en la experiencia de Sasuke usualmente no lo es. No sabía lo que iba a encontrar cuando llegaran a ese apartamento. No sabía si encontrarían algo; y si lo hacían, no sabía si debería matarlo. Después de todo, nadie mencionó que el policía realmente hubiera lastimado a alguien. Y siempre había sido su práctica dejar solos a los que eran seguros, sin importar lo mucho que se lamentaran y agitaran sus cadenas.

El Athame era un gran peso sobre sus hombros. Toda su vida había conocido a ese cuchillo. Había visto a la hoja moverse a través de luz y aire, primero en la mano de su padre y después en la suya. El poder en ella corría a través de su brazo hacia su pecho. Por diecisiete años lo ha mantenido seguro y lo había hecho fuerte.

El lazo de sangre, Kakashi siempre le dijo: "La sangre de tus ancestros forjo este Athame. Hombres de poder, desangraron a sus guerreros, para sacar a los espíritus. El Athame es de tu padre, y es tuyo, y ambos pertenecen a él".

Sasuke pensaba tan fuerte en eso que no notó que los estaba guiando directamente al apartamento. La puerta había sido dejada entreabierta y caminó directo hacia la vacía sala. Sus pies golpearon contra el suelo desnudo.

Sasuke se detuvo tan rápido que Naruto chocó contra su espalda. Por un minuto, cree que el lugar está vacío.

Pero luego Sasuke vio la negra figura acurrucada en el rincón, cerca de la ventana. Tenía las manos sobre su cabeza y se estaba meciendo de atrás a adelante, murmurándose a sí mismo.

—Wow. —susurró Sasori. —No creí que hubiera alguien aquí.

—No hay nadie aquí. —Aclaró Sasuke y los sintió tensarse cuando entendieron a lo que se refería.

No importa si eso era a lo que querían llevarlo. Verlo de verdad era un juego completamente diferente. Sasuke señaló que se quedaran atrás, y caminó en un amplio arco alrededor del policía para tener una mejor visión.

Tenía los ojos bien abiertos y parecía aterrado. Estaba murmurando y chillando como una ardilla, todo sin sentido. Era perturbador pensar cuan cuerdo debió ser cuando estaba vivo. Sacó su Athame, no para amenazarlo, sólo para tenerla afuera, por si acaso.

Ino dio un grito ahogado, y por alguna razón eso llamó su atención. Fijó sus brillantes ojos en ella.

—No lo hagas. — siseó el fantasma y ella dio un paso atrás.

—Hola. —dijo Sasuke y no tuvo respuesta. El policía tiene los ojos en Ino. Debía haber algo en ella. Tal vez le recordaba a las rehenes, la esposa y la hija.

Ino no sabía qué hacer. Su boca estaba abierta, el principio de una palabra atrapada en su garganta, y estaba mirando rápidamente del policía a Sasuke y viceversa.

Sasuke sintió un familiar agudizamiento. Así es como lo llamaba: un agudizamiento. No era que comenzara a respirar más fuerte, o que su corazón se acelerara y golpeara en su pecho. Era más sutil que eso.

Respiró más hondo y su corazón latió más fuerte. Todo a su alrededor se detuvo, y todas las líneas fueron más nítidas y claras. Tenía que ver con confianza, y su ventaja natural. Tenía que ver con sus dedos zumbando a medida que oprimían el mango de su Athame.

Ni una vez había tenido ese sentimiento cuando fue contra Sakura.

Eso era lo que estaba extrañando, y tal vez Sasori era una bendición en disfraz. Eso era lo que buscaba: esa ventaja, esa forma de vivir en la punta de sus pies.

Sasuke podía ver todo en un instante: que Naruto estaba genuinamente pensando en cómo proteger a Ino, y que Sasori estaba intentando conseguir el valor para intentar algo él mismo, para probar que no era el único que podía hacer eso.

Sasuke pensó que tal vez debería dejarlo. Dejar que el fantasma del policía le diera un susto y lo pusiera en su lugar.

—Por favor. —susurró Ino. —Sólo cálmese. No quería venir aquí en primer lugar, y no soy quien piensas que soy. ¡No quiero lastimar a nadie!

Y luego algo interesante pasó. Algo que Sasuke no había visto antes. Los rasgos en la cara del policía cambiaron. Era casi imposible de ver, como recoger la corriente de un río en movimiento bajo la superficie. La nariz se ensanchó. Los pómulos se desplazaron hacia abajo. Los labios se hicieron más delgados y los dientes cambiaron dentro de la boca. Todo eso pasó en dos o tres abrir y cerrar de ojos.

Frente a ellos estaba otro rostro.

—Interesante. — murmuró Sasuke, y su visión periférica registró a Naruto dándole una cara de ¿Es todo lo que puedes decir?

—Este fantasma no es solo el policía. — explicó. —Es ambos. El policía y el trabajador del ferrocarril, atrapados juntos en una forma.

En ese momento Sasuke creyó que tenía enfrente al obrero del ferrocarril. Y miró hacia abajo, a sus manos, justo cuando estaba levantando un arma hacía Ino.

Ella gritó asustada y Naruto la abrazó y la empujó hacia abajo.

Sasori no hizo mucho. Sólo comenzó a decir que "sólo era un fantasma" una y otra vez muy alto, lo cual Sasuke pensó que era bastante estúpido.

En cambio Sasuke no titubeó. El peso de su daga se movió fácilmente en su palma, volteó la hoja para que no estuviera apuntando hacia adelante sino atrás; la estaba sosteniendo como lo hizo el tipo de Psicosis cuando estaba cortando a través de esa chica en la escena de la ducha.

Pero él no la estaba usando para cortar. El lado afilado de la hoja estaba hacia arriba, y mientras el fantasma alzó el arma hacia sus amigos, Sasuke le sacó su brazo hacia el techo. El Athame conectó y rebanó la mayor parte de su muñeca.

El fantasma aulló y retrocedió; Sasuke también. El arma cayó al piso sin un sonido. Era espeluznante, la visión de algo que debería hacer bulla y aun así no se escuchaba un susurro. Miró su mano, perplejo. Estaba colgando de un hilo de piel, pero no había nada de sangre. Cuando se la arrancó, se disolvió en humo: grasosos tentáculos cancerosos.

Sasuke no necesito decirle a nadie que no respirara.

—Así que, ¿eso es todo? —Sasori preguntó en una voz con pánico. —¡Pensé que se suponía que esa cosa lo mataría!

—No es una 'cosa. —dijo Sasuke de manera uniforme. —Es un hombre. Dos hombres. Y ya están muertos. Esto los envía a donde necesitan ir.

El fantasma fue por Sasuke ahora. El chico lo esquivó y se tiró hacia atrás fácilmente, con tanta rapidez, que ninguno de sus intentos de golpearlo ni siquiera se acercaron. Desprendió más de su brazo cuando Sasuke se agachó debajo de él, y el humo revoloteó alrededor y desapareció en los disturbios que hizo su cuerpo.

—Cada fantasma se va de manera diferente. —explicó Sasuke. —Algunos mueren otra vez como si pensaran que siguen vivos. — Esquivó otro de sus ataques y aterrizó un codo en su nuca. —Otros se derriten en charcos de sangre. Otros explotan. — Miró atrás hacia sus amigos, a sus amplios ojos prestando atención extasiados. —Algunos dejan cosas detrás, cenizas, o manchas. Otros no.

—¡Sasuke! —exclamó Naruto y señaló detrás de él, pero Sasuke ya sabía que el fantasma estaba en su camino de regreso. Lo eludió y cortó a través de su caja torácica. Cayó en rodilla.

—Cada vez es diferente. —comentó Sasuke. —Excepto por esto. — Miró directamente a Sasori, listo para trabar. Fue en ese momento que sintió las manos del fantasma agarrar sus tobillos y tirar de sus pies. ¡Con ambas manos!

Sin embargo Sasuke recordaba claramente haber cortado una de ellas. Eso le pareció muy interesante justo antes de que su cabeza golpeara el suelo de madera.

El fantasma se lanzó sobre su garganta y apenas logró contenerlo. Observó las manos, una era diferente. Estaba ligeramente más bronceada, y tenía una forma totalmente diferente: dedos más largos, uñas irregulares. Sasuke escuchó a Ino gritarles a Naruto y Sasori que deberían ayudarlo, y eso era lo último que quería. Le quitaría la gracia a todo el asunto.

Aun así, mientras Sasuke estaba rodando con la mandíbula apretada, intentando enfocar su cuchillo hacia la garganta del tipo, deseó haber sido construido más con el físico de alguien tipo "La Roca". Su flaqueza lo hacía ágil y rápido, y era lo bastante fibroso, pero cuando se trataba de esa cosa de cara a cara, sería agradable ser capaz de arrojar a alguien a través de la habitación.

—Estoy bien. —indicó a Ino. —Solo lo estoy descifrando. —Sus palabras salieron en un tenso, poco convincente gruñido. Lo estaban mirando con los ojos bien amplios, mientras seguía rodando en el suelo, y Sasori dio unos bruscos pasos hacia adelante.

—¡Quédense atrás! — gritó mientas se las arregló para poner su pie en el estómago del tipo. —Sólo va a tomar un poco más. — explicó. —Hay dos tipos aquí dentro, ¿entienden? —Su respiración era más pesada. Algo de sudor se escurrió por su cabello. —No hay problema… sólo quiere decir que tengo que hacer todo doble.

Al menos lo esperaba. Era la única cosa que podía pensar intentar, y realmente se reducía a un desesperado rebanar y cortar. Eso no era lo que tenía en mente cuando sugirió que fueran a cazar. ¿Dónde estaban los simpáticos, fáciles fantasmas cuando los necesitaba?

Sasuke se armó de valor y pateó fuerte con el pie, lanzando al policía/trabajador ferroviario lejos de él. Trepando, consiguió un mejor agarre del Athame y se reorientó. Él estaba listo para cargar, y cuando lo hizo, Sasuke comenzó a rebanar y cortar como una procesadora humana. Esperaba que luciera más genial de como creía que se veía. Su cabello y sus ropas se estaban moviendo en una brisa que no podía sentir. Humo negro erupcionaba debajo de él.

Antes de haber terminado, pudo oír dos voces distintas, posándose una encima de la otra, como una sombría armonía. En medio de su corte, Sasuke observó dos rostros ocupando el mismo espacio: dos juegos de dientes rechinantes, y un ojo azul, otro marrón. Estaba contento de haber sido capaz de hacer eso.

El sentimiento incómodo y ambiguo que tenía cuando llegaron se había ido. Si ese fantasma alguna vez hirió a alguien o no, sin duda se había herido a él mismo, y a dónde sea que los estaba enviando tenía que ser mejor que eso, atrapado en la misma forma con la persona que odiabas, volviéndose loco uno al otro más y más con cada día, semana, con cada año que pasaba.

Al final, Sasuke quedó parado solo en el centro de la habitación, con ondas de humo desvaneciéndose, y desapareciendo en el techo. Naruto, Ino y Sasori estaban acurrucándose juntos, mirándolo fijo. El policía y el trabajador ferroviario se habían ido. También el arma.

—Eso fue…— es todo lo que Naruto pudo murmurar.

—Eso es lo que hago. —Respondió Sasuke simplemente, deseando estar menos sin aliento. —Así que no más discusiones.

No reprimió su sonrisa arrogante al ver sus rostros de aceptación.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Cuatro días después Sasuke estaba sentado en la mesa de la cocina, observando a su mamá lavar algunas raíces de aspecto gracioso, las cuales luego cepilló y picó para ser adheridas a las hierbas que usarían alrededor de su cuello esa noche.

La gran noche finalmente llegó. Parecía como si hubiera demorado eternamente, incluso así desearía tener un día más.

Sasuke se había encontrado en la entrada de Sakura cada noche, solo parado ahí, incapaz de pensar en nada que decir. Y cada noche ella iba a la ventana y lo miraba fijo.

No había estado durmiendo mucho, aunque algo de eso era atribuible a las pesadillas.

Los sueños habían empeorado desde que llegaron a Konoha. El momento no podía ser peor. Estaba exhausto cuando no debería estarlo, cuando menos se podía permitir estar exhausto.

No podía recordar si su papá tenía los sueños o no, pero aún si los tenía no se lo habría contado. Kakashi tampoco nunca mencionó nada, y no había sacado el tema, porque ¿qué si solo era él? Significaría que era más débil que sus ancestros. Que no era tan fuerte como todos esperaban que fuera.

Era siempre el mismo sueño. Una figura inclinándose sobre su rostro. Estaba asustado, pero también sabía que esa figura estaba vinculada a él. No le gustaba.

Sasuke pensaba que podría ser su padre, pero no realmente su padre. Su padre ha seguido adelante. Su mamá y Kakashi se aseguraron de eso; estuvieron rodeando la casa donde fue asesinado durante noches enteras, lanzando runas y quemando velas. Pero él se había marchado. No podía decir si su mamá estaba feliz o decepcionada.

Sasuke salió de sus pensamientos y observó a su mamá mientras se apresuraba a tijeretear y triturar las diferentes hierbas, midiéndolas, vertiéndolas de un tazón a su mortero. Sus manos eran rápidas y limpias. Tuvo que esperar hasta el último minuto porque la hierba Cinco Dedos fue difícil de encontrar y tuvo que conseguirla por medio de un proveedor desconocido.

—¿De todas maneras, qué es esta cosa? — Preguntó Sasuke tomando un trozo de ello. Era deshidratado y marrón verdoso. Era como un trozo de heno.

—Te protegerá del daño de cualquier dedo. —respondió distraídamente, luego miró hacia arriba. —Sakura tiene cinco dedos, ¿no?

—En cada mano. —respondió Sasuke a la ligera, y dejó el pasto abajo. También unos bellos ojos, pero eso no lo mencionó.

—Limpié nuevamente el Athame. —informó Mikoto mientras adhería batidos de rebanadas de raíz de cólico, la cual dijo que era útil para mantener a los enemigos a raya. —Lo necesitarás. Por lo que leí del hechizo, sacará mucho de ella. Serás capaz de terminar tu trabajo. Haz lo que viniste a hacer.

Sasuke notó que no estaba sonriendo. Aunque no ha estado mucho con ella, su mamá lo conocía. Sabía cuándo algo estaba mal, y usualmente tenía una muy buena idea de que era. Cosas de mamás.

—¿Qué está mal sobre esto, Sasuke? — preguntó Mikoto. —¿Qué es diferente?

—Nada. Nada debería ser diferente. Ella es más peligrosa que cualquier fantasma que he visto. Tal vez incluso más que cualquiera que papá vio. Ella ha asesinado más; es más fuerte. — Miró hacia la pila de hierba Cinco Dedos. —Pero ella está más viva también. No está confundida. No es algún cambiante, una cosa medio-existente que mata por miedo o rabia. Algo le hizo esto a ella, y lo sabe.

—¿Cuánto sabe?

—Creo que sabe todo, solo que tiene miedo de contarme. —comentó Sasuke.

Su mamá empujó algunos cabellos fuera de sus ojos.

—Después de esta noche, sabrás a ciencia cierta. —mencionó.

—Creo que ya lo sé. —dijo Sasuke con enojo. —Creo que sé quién la asesino. — No había sido capaz de dejar de pensar sobre ello. Seguía pensando en el hombre que la aterrorizó, y quería martillear su rostro. En una robótica voz, le contó a su mamá lo que Sakura le dijo.

—Es terrible. —susurró Mikoto acongojada.

—Sí.

—Pero no puedes reescribir la historia.

Y Sasuke lo sabía, pero deseaba poder hacerlo. Deseaba que ese cuchillo fuera bueno para algo más que muerte, que pudiera cortar a través del tiempo y caminar hacia esa casa, hacia esa cocina en la que estaba atrapada, y sacarla de allí. Él se aseguraría de que tuviera el futuro que debió tener.

—Ella no quiere asesinar personas. —comentó Mikoto.

—Lo sé. Entonces cómo puedo…

—Puedes porque tienes que. —interrumpió su madre. —Puedes porque ella lo necesita.

Sasuke miró su cuchillo, descansando en su frasco de sal. Algo que olía como caramelos negros impregnó el aire. Mikoto comenzó a picar otra hierba

—¿Qué es eso? —cuestionó intrigado Sasuke.

—Estrella de anís.

—¿Para qué es? —Sasuke no había escuchado de sus propiedades.

Mikoto sonrió un poco antes de contestar. —Huele rico.

Sasuke respiró hondo. En menos de una hora todo estaría listo, y Naruto lo recogería. Él llevaría las pequeñas bolsas de terciopelo aseguradas con largas cadenas y las cuatro velas blancas de pilar infundidos con aceite esencial, y Naruto tendrá el tazón de adivinación y su bolso de piedras. Y todos intentaran asesinar a Sakura Haruno.

La pregunta era ¿llegado el momento, él podría asesinarla?


Gracias por comentar:

Setsuna17, Lunakari, Strikis, Yuno-Uchiha.

Siento la demora, pero tuve algunos problemas.

Saludos.