Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 13.

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—("¿Esto es lo que quería?"). —se preguntó Sasuke cuando vio a Sakura saliendo de la casa.

Había dejado libre al fantasma al que se le fue encargado matar.

Sakura caminó suavemente a través de su porche, tocándose los pies en cada paso, mirando fijamente a la oscuridad. Ella era como cualquier animal salvaje fuera de una jaula: cautelosa y observadora. Las puntas de sus pies trazaban la madera del torcido barandal como si fuese la cosa más maravillosa que alguna vez sintió.

Aquellos ojos verdes irradiaban curiosidad y su rostro felicidad. Y Sasuke se sintió contento por ella, pues Sakura nunca mereció lo que le ocurrió.

Y mientras la veía sonreír porque la suave brisa nocturna jugó con sus rosados cabellos, deseó darle más que ese arruinado porche. Quería darle toda una vida… regresarle toda su vida, empezando por esa noche.

Pero otra parte de él sabía que había cuerpos en su sótano, almas que ella robó, y nada de eso fue su culpa tampoco. Sabía que no le podía devolver a Sakura su vida porque su vida se terminó.

Tal vez había cometido un enorme error.

—Creo que deberíamos salir de aquí. —comentó Naruto quedamente. Ino lo apoyó con un monosílabo.

Sakura era peligrosa estando atada a la casa, y ahora que era libre no querían arriesgarse. Además las emociones que sufrieron esa noche los dejó cansados.

Caminaron hacia la puerta con Sasuke delante de ellos, tratando de protegerlos de Sakura, pero él sabía que sin su cuchillo no era tan útil.

Sakura escuchó sus pasos y se volteó hacia ellos.

—Está bien. —dijo ella. —No los lastimaré ahora.

—¿Estás segura? — Preguntó Sasuke.

Sus ojos verdes fueron hacia Ino.

—Estoy segura. —declaró ella.

Detrás de Sasuke, Ino y Naruto exhalaron y torpemente se apartan de él.

—¿Estás bien? —interrogó Sasuke, suponiendo que algún efecto tuvo que tener el rompimiento de la maldición.

—Me siento… cuerda. ¿Es posible eso? —contestó unos segundos después.

—Probablemente no por completo. —Naruto respondió y Sasuke lo codeó en las costillas, logrando hacer reír a Sakura.

—Tú lo salvaste, la primera vez. —comentó Sakura mirando a Naruto cuidadosamente. —Te recuerdo. Tú lo sacaste.

—De cualquier manera no creo que lo hubieses matado. — Naruto contestó y un poco de color subió a sus mejillas. A él le gustaba la idea de jugar al héroe. A él le gustaba que la idea estuviera siendo señalada delante de Ino.

—¿Por qué no lo hiciste? — Ino preguntó. —¿Por qué no ibas a matar a Sasuke? ¿Qué te hizo escoger a Deidara en vez de él?

—Deidara. —repitió Sakura suavemente. —No lo sé. Tal vez porque ellos eran malvados. Sabía que ellos lo habían engañado. Sabía que fueron crueles. Tal vez sentí… lástima por él. —explicó.

—¿Lástima por mí? Yo podía haber manejado a esos tipos. —replicó Sasuke indignado.

—Te golpearon por detrás de la cabeza con un tablón de mi casa. — Sakura lo miró con su ceja levantada.

—Sigues diciendo 'tal vez'. —interrumpió Naruto. —¿No lo sabes con seguridad?

—No. —respondió Sakura. —No con seguridad. Pero me alegra. — agregó y sonrió. Y aunque le gustaría decir más, apartó la mirada avergonzada.

Y Sasuke disfrutó de verla así.

—Deberíamos irnos. —sugirió el chico de ojos negros. —Ese hechizo sacó bastante de nosotros. Todos podríamos necesitar algo de sueño.

—¿Pero regresarás? — preguntó Sakura con temor.

—Sí. —respondió Sasuke. Él regresaría. Para hacer qué, no lo sabía.

Él no podía dejar que Sasori se quedara con su cuchillo, y no estaba seguro de si ella estaría a salvo mientras el chico pelirrojo todavía lo tuviera. Pero pensar en ello era estúpido, porque ¿quién decía que ella estaría a salvo si él también lo tuviera?

—Si no estoy en la casa llámame. No estaré lejos. —comentó Sakura.

Y la idea de ella corriendo por Konoha no emocionó a ninguno de los tres chicos. Aún no sabían de lo que Sakura sería capaz, pero no había algo que hacer por el momento.

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—¿Esto fue una victoria? —preguntó Naruto mientras caminaban por la calzada hacia la entrada.

—No lo sé. — contestó Sasuke. Pero sin duda alguna no se sentía como una. Su Athame desapareció y Sakura estaba libre. Y lo único que parecía cierto en su cabeza y corazón era que eso no había terminado.

—No sabía que podías hablar coreano Naruto. —comentó Ino al lado de él.

Él le dio una sonrisa torcida.

—No puedo. Fue un maldito hechizo el que nos conseguiste, Sasuke. Seguro que me gustaría conocer a tu proveedor.

—Te lo presentaré en alguna ocasión. —Le respondió. Pero no lo haría por ahora. Kakashi era la última persona con quien quería hablar cuando acababa de perder el cuchillo.

Los chicos subieron al auto de Naruto y luego él los repartió en sus respectivas casas.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Eran más de las dos de la mañana. Sasuke dormía, pero no tenía un sueño placentero. El haber perdido el cuchillo de su padre le preocupaba. Se removía inquieto en la cama mientras una figura alta y delgada caminaba por la habitación acercándose a su cama.

—El Athame ha desaparecido. Tú lo perdiste. —siseó la figura con enfado. — ¿Dónde está? —preguntó agarrando por la garganta al chico. — ¡Estúpido, estúpido, ESTÚPIDO! —dijo mientras lo golpeaba contra la almohada.

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Sasuke despertó bamboleándose, sentándose en su cama como un robot violento y conmocionado. Enseguida miró toda la habitación, buscando aquella presencia, pero el cuarto estaba vacío.

—("Por supuesto que está vacío; no seas estúpido"). —pensó. Todo había sido una pesadilla.

Pero usar la misma palabra para sí mismo lo regresó de vuelta al sueño. El recuerdo de aquellas manos en su garganta persistía. Llevó sus manos a aquella parte de su anatomía y la talló suavemente.

Todavía no podía hablar, había demasiada tensión, allí y en su pecho. Tomó una respiración profunda, y cuando exhaló salió irregular, casi como un sollozo. Su cuerpo se sentía lleno de espacios vacíos donde el peso del cuchillo debería estar. Su corazón estaba martilleando.

Esa figura del sueño ¿acaso sería su padre?, no pudo evitar preguntárselo.

Aquella idea lo regresó a sus diez años, y la culpabilidad de un niño aumentó abruptamente en su corazón. Pero no. No pudo haber sido él. La cosa en su sueño tenía una voz distinta. Era simplemente otro sueño, como el resto, y por lo menos sabía de dónde venía este. No le tomaba mucho a un intérprete freudiano percatarse de que se sentía mal por perder el Athame.

En ese momento Denka saltó sobre su regazo haciendo que dejara esos pensamientos de lado. En la escasa luz de luna que atravesaba su ventana pudo vislumbrar sus ojos. Él levantó una pata en su pecho.

—Sí. —dijo Sasuke. El sonido de su voz en la oscuridad fue fuerte y también alta. Pero alejó el sueño. Fue tan vívido. Todavía podía recordar el olor acre y amargo de algo parecido al humo.

Denka maulló.

—No más dormir para Sasuke Uchiha. —mencionó él estando de acuerdo. Se levantó con el gato en brazos y se dirigió escaleras abajo.

Cuando llegó a la cocina puso algo de café y se sentó en la mesa de la cocina.

Vio sobre la misma la jarra de sal para el Athame, junto con aceites y telas limpias para frotarlo, enjuagarlo y dejarlo como nuevo que había dejado Mikoto.

Y pudo sentir su cuchillo estando ahí, en alguna parte, en las manos de alguien que nunca lo debería haber tocado. Comienzó a tener pensamientos asesinos sobre Sasori.

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Mikoto bajó más o menos tres horas después, envuelta en una bata azul. Sasuke seguía sentado en la mesa y mirando fijamente la jarra mientras la luz aumentaba en la cocina.

Su llegada calmó a Sasuke inmediatamente, incluso mientras ella le dio un vistazo a la jarra de sal vacía y le volvía a poner la tapa.

—Te robaste a mi gato. —Mikoto dijo sirviéndose una taza de café.

Denka estaba tallándose en los pies de Sasuke. Eso lo hacía únicamente con su mamá, pero Sasuke intuía que el gato percibió su intranquilidad y quería calmarlo.

—Te lo devuelvo. —le respondió él mientras ella llegaba a la mesa. Sostuvo al gato en alto y ella lo tomó para colocárselo en su regazo.

—¿No hubo suerte anoche? — Ella preguntó, y asintió hacia la jarra vacía.

—No exactamente. —respondió él. —Hubo algo de suerte. Ambas clases de suerte.

Sasuke le contó todo lo que vieron, todo lo que aprendieron sobre Sakura, cómo rompió la maldición y la liberó. Terminó con su peor vergüenza: que perdió el Athame de su papá.

Apenas la pudo mirar cuando le dijo esa última parte. Ella estaba tratando de controlar su expresión y él no supo si eso significa que estaba molesta de que hubiera desaparecido o si significaba que ella sabía lo que la pérdida de eso ha provocado en él.

—No creo que cometieses un error, Sasuke. —mencionó gentilmente.

—Pero el cuchillo.

—Recuperaremos el cuchillo. Llamaré a la madre de ese niño, si tengo que.

Sasuke gimió. Ella acababa de cruzar la línea de mamá buena y confortante a reina de los Inválidos.

—Pero lo que hiciste. —continuó ella. —Con Sakura. No creo que fuese un error.

—Era mi trabajo matarla.

—¿Lo era? ¿O tu trabajo era detenerla? —Ella se reclinó en la mesa, acunando su taza de café entre sus manos. —Lo que tú haces ,lo que tu papá hacía, nunca se trató de venganza. Nunca se trató de venganza, ni siquiera de volver a inclinar la balanza. Esa no es tu decisión.

El chico pasó la mano a través de su cara. Sus ojos estaban demasiado cansados para ver bien. Su cerebro estaba demasiado cansado para pensar bien.

—Pero la detuviste, ¿cierto?

—No lo sé, creo que sí. —contestó él.

Pero no lo sabía con certeza, todo había ocurrido demasiado rápido. ¿Realmente se deshizo de la mitad oscura de Sakura, o simplemente permitió que ella lo escondiera?

Mikoto suspiró.

—Deja de beber este café. —mencionó ella quitándole la taza a su hijo. —Regresa la cama. Y luego regresa con Sakura y averigua en lo que se convirtió.

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Sasuke condujo el coche de su madre hasta la casa de Sakura, después de dejarla haciendo algunas compras en el centro.

Mientras se acercó a la casa, creyó ver una sombra moviéndose por el lado oeste. Parpadeó como si fuese un truco de sus demasiado cansados ojos… hasta que la sombra se volvió blanca y mostró su piel pálida.

—No he ido muy lejos. — Sakura mencionó mientras él se acercaba.

—¿Te escondías de mí?

—En ese momento no estaba segura de quién eras. Tengo que ser cuidadosa. No quiero ser vista por todo el mundo. Solo porque puedo salir de la casa ahora no significa que ya no estoy muerta. —Ella se encogió de hombros. —Me alegro de que regresaras.

—Necesito saber si todavía eres peligrosa. —mencionó con franqueza el chico.

—Deberíamos entrar. —sugirió Sakura, y Sasuke estuvo de acuerdo.

Era extraño verla al aire libre, a la luz del sol, luciendo para todo el mundo como una chica que ha salido a recoger flores en una tarde brillante. Excepto que cualquiera que la mirara con atención se percataría de que ella debería estar congelándose ahí afuera llevando simplemente ese vestido blanco.

Sakura lo condujo al interior de la casa y cerró la puerta detrás de ella como cualquier buena anfitriona.

Al dar una leve mirada, Sasuke se dio cuenta que algo en la casa también había cambiado. La luz gris se había ido. El sencillo brillo blanco del sol fluía a través de las ventanas, aunque con una obstrucción de suciedad en el cristal.

—¿Qué es lo que realmente quieres saber, Sasuke? — Sakura preguntó. —¿Quieres saber si voy a matar a más personas? ¿O quieres saber si todavía puedo hacer esto? —Y a terminar de decirlo ella levantó sus manos delante de su cara, y venas oscuras reptaron hasta sus dedos. Sus ojos se volvieron negros y un vestido de sangre apareció a través del blanco, más violentamente que antes, salpicando gotitas por todas partes.

—¡Cielos, Sakura! —expresó Sasuke saltando hacia atrás, lo había tomado por sorpresa.

Ella flotaba en el aire e hizo un pequeño giro como si algo estuviese tocando su melodía favorita.

—No es bonito, ¿cierto? —Ella arrugó su nariz. —No quedan espejos aquí, pero puedo verme en el cristal de la ventana cuando la luz de la luna sea lo suficientemente brillante.

—Todavía eres así. —susurró horrorizado. —Nada ha cambiado.

Al escucharlo, ella estrechó los ojos, pero luego exhaló y trató de sonreírle. Realmente no funcionó, debido a su aspecto de chica gótica.

—Sasuke. ¿No lo ves? ¡Todo ha cambiado! — Ella se dejó caer al suelo, pero los ojos negros y el retorcido cabello permanecen. —No mataré a nadie. Nunca quise hacerlo. Pero lo que sea que esto es, es lo que yo soy. Pensé que era la maldición, y tal vez lo era, pero. — Ella niega con la cabeza. —Tenía que tratar de hacer esto después de que se marcharon. Tenía que saber. — Ella lo miró directo a los ojos. La profunda oscuridad se disipó, revelando a la otra Sakura que hay debajo. —La pelea ha terminado. Gané. Tú me hiciste ganar. Ya no soy dos mitades. Sé que debes pensar que es monstruoso. Pero me siento… fuerte. Me siento segura. Tal vez no me hago entender.

En realidad, era claramente fácil de entender. Para alguien que fue asesinado de la manera en que ella lo fue, sentirse seguro es probablemente la prioridad máxima.

—Lo entiendo. —dijo él suavemente. —La fuerza es lo que te mantiene. Al igual que a mí. Cuando paso a través de un lugar embrujado con mi Athame en la mano, me siento fuerte. Intocable. Es embriagador. No sé si la mayoría de las personas alguna vez lo han sentido. — Cambió el peso en los pies. —Y luego te conocí, y todo eso se fue a la mierda.

Ella se rio.

—Llegué todo grande y malo, y tú me usaste para un juego de pin pong. —Sasuke sonrió abiertamente. —Haces que un tipo se sienta malditamente varonil.

Ella le devolvió la sonrisa.

—Eso me hizo sentir bastante varonil. — Su sonrisa vaciló. —Hoy no lo traes contigo. Tu cuchillo. Siempre lo puedo sentir cuándo está cerca.

—No. Sasori lo tomó. Pero lo tendré de regreso. Era de mi padre; no voy a dejarlo. —y entonces él reparó en ese pequeño detalle. —¿Cómo es que lo sientes? ¿Qué sientes al respecto? —preguntó con curiosidad.

—La primera vez que te vi, no sabía lo que era. Era algo en mis oídos, algo en mi estómago, sólo un zumbido debajo de la música. Es poderoso. Y aunque sabía que eso me mataría, me atrajo de alguna manera. Luego cuando tu amigo me cortó…

—Él no es mi amigo. —interrumpió Sasuke. —No realmente.

—Me podía sentir desembocando hacia este. —continuó Sakura. — Comenzando a ir dondequiera que eso nos envía. Pero estaba mal. Tiene una voluntad propia. Quería estar en tu mano.

—Así que no te habría matado. —mencionó aliviado. No quería que Sasori pudiera usar su cuchillo. No le importaba lo infantil que sonara, ese era su cuchillo.

—No, me habría matado. — ella respondió seriamente. —Porque no sólo está atado a ti. Está atado a alguna otra cosa. Algo oscuro. Cuando estaba sangrando, pude oler algo. Me recordaba un poco a la tubería de Jung.

Sasuke no sabía de dónde provenía el poder del Athame, y Kakashi nunca se lo ha dicho, si él lo sabía. Pero si ese poder provenía de algo oscuro, pues que así fuera. Lo usaba para algo bueno después de todo.

—Eso probablemente fue sólo algo de lo que estabas asustada después de verte siendo asesinada. —le comentó suavemente refiriéndose al olor de la tubería de Jung. —Tú sabes, como soñar con zombis justo después de ver La tierra de los Muertos.

—¿Tierra de los muertos? ¿Es eso lo que tú sueñas? — Ella preguntó. —¿Chicos que matan fantasmas para ganarse la vida?

—No. Yo sueño con pingüinos construyendo un puente. No preguntes por qué.

Ella sonrió y se colocó el cabello detrás de su oreja. Cuándo lo hizo Sasuke sintió un tirón en algún lugar profundo de su pecho. Y entonces se sintió confundido, ni siquiera podía recordar que estaba haciendo.

En alguna parte de la casa, una puerta se cerró de golpe. Sakura saltó. Y él se sorprendió, pues no recordaba haberla visto saltar antes. Su cabello se elevó y comenzó a contorsionarse. Ella era como un gato arqueando la espalda y erizando su cola.

—¿Qué fue eso? — Preguntó el muchacho.

Ella sacudió la cabeza con un gesto avergonzado y asustado al mismo tiempo.

—¿Recuerdas lo que te mostré en el sótano? — Ella preguntó.

—¿La torre de cadáveres? No, se deslizó de mi mente. ¿Estás de broma? —por supuesto que lo recordaba.

Ella se rio nerviosamente, un pequeño destello falso.

—Todavía están aquí. — susurró ella.

Y el estómago de Sasuke tomó esa oportunidad para estrujarse, y sus pies se movieron sin su permiso. La imagen de todos esos cadáveres seguía fresca en su mente. La idea de que ellos ahora vagaran por la casa con voluntad propia, que era lo que ella estaba insinuando, no lo hacía feliz.

—Supongo que ahora me están persiguiendo. —explicó Sakura. —Por eso es que salí. No me asustan. —se apresuró en agregar. —Pero no puedo soportar verlos. — Ella hizo una pausa y cruzó los brazos sobre su estómago, como si se abrazara a sí misma. —Sé lo que estás pensando.

—¿En serio? Porque yo no.

—Debería encerrarme aquí con ellos. Es mi culpa después de todo. — Su voz no era malhumorada. Sus ojos, enfocado en las tablas del suelo, eran sinceros. —Deseo poder decirles que me gustaría traerlos de regreso.

—¿Tendría importancia? — Preguntó él quedamente. — ¿Tendría importancia para ti si Mebuki dijera que lo siente?

Sakura negó con la cabeza.

—Claro que no. Estoy siendo estúpida. — Ella miró a la derecha, sólo por un instante, pero Sasuke supo que ella estaba mirando la tabla rota del piso en donde anoche sacaron su vestido. Ella parecía casi asustada de eso.

Él pensó que tal vez debería llevar a Naruto para sellarlo o algo así.

La mano de Sasuke se movió. Reuniendo todas sus agallas dejo a su mano llegar hasta el hombro de ella.

—No estás siendo estúpida. Ya se nos ocurrirá algo, Sakura. Los exorcizaremos. Jiraiya sabrá cómo conseguir que sigan adelante. —comentó, pues ¿todo el mundo merecía algo de confort, no? Ahora ella estaba fuera; lo hecho, hecho está, y ella tenía que encontrar algún tipo de paz.

Pero incluso en ese momento, los oscuros y perturbados recuerdos de lo que ha hecho pasaron por detrás de sus ojos. ¿Cómo se suponía que debe dejar pasar eso?

Decir que no se torturara a sí misma lo empeoraría. Sasuke no le podía dar su absolución, pero quería hacerla olvidar, aunque fuera por un rato. Ella fue inocente una vez, y le mataba que nunca pueda volver a ser inocente.

—Tienes que encontrar el camino de regreso al mundo ahora. —mencionó él.

Sakura abrió su boca para hablar, pero en ese momento la casa literalmente se tambaleó, como si estuviese siendo levantada. Cuando se reacomodó, hubo una momentánea sacudida, y en la vibración una figura apareció delante de ellos. Lentamente apareció de la sombra hasta que quedó allí, un cadáver pálido y calcáreo en el aire tranquilo.

—Sólo quería dormir. —él dijo y sonó como si tuviese la boca llena de grava, pero viéndolo más de cerca se percataron de que era porque todos sus dientes se han caído. Esto lo hacía ver viejo, así como la piel decreciente, pero él no pudo haber tenido más de dieciocho. Simplemente fue otro fugitivo que tropezó en la casa equivocada.

—Sakura. —murmuró Sasuke agarrando su brazo, pero ella no dejó que la apartara. Ella se quedó de pie sin inmutarse mientras él extendió ampliamente sus brazos y la sangre comenzó a escurrir a través de sus harapientas ropas, oscureciendo la tela por todas partes, en cada extremidad. Su cabeza colgaba y luego la movió de un lado al otro salvajemente. Luego se quedó rígido y gritó.

El sonido de desgarre que escucharon no fue sólo su camisa. Los intestinos se desparramaron en una grotesca cuerda y golpearon el piso. Él comenzó a caer hacia delante, hacia ella, y Sasuke la sujetó y la jaló lo suficientemente fuerte hasta llevarla hacia su pecho.

Sasuke se colocó entre ella y el cadáver y al momento otro cuerpo chocó contra la pared, enviando polvo y astillas por todas partes. Este voló a través del piso en pedazos esparcidos, con brazos y piernas harapientas. La cabeza se les quedó mirando mientras daba vueltas por el suelo, pelando los dientes.

Sasuke no estaba de humor para ver una ennegrecida y podrida lengua, así que envolvió sus brazos alrededor de Sakura y la jaló a través del piso. Ella gimió suavemente pero se dejó jalar, y se lanzaron atravesando rápidamente la puerta hacia la seguridad de la luz del día. Por supuesto que cuando miraron hacia atrás ya no había nadie allí. La casa seguía igual, sin sangre en el piso, ni grietas en la pared.

Mirando fijamente a través de su puerta principal, Sakura parecía miserable, culpable y aterrada. Sasuke ni siquiera lo pensó, simplemente la jaló y la apretó más fuerte. Su respiración se movió rápidamente en su cabello. Los puños de Sakura temblaron mientras agarraba su camisa.

—No puedes quedarte aquí. —comentó preocupado el chico.

—No hay ningún sitio al que pueda ir. —contesta ella. —No es tan malo. No son tan fuertes. Una exhibición como esa, probablemente sólo puedan arreglarla una vez cada cierto tiempo. Tal vez.

—No lo puedes decir en serio. ¿Qué pasa si se vuelven más fuertes?

—No sé qué podíamos haber esperado. —dijo Sakura y se apartó, fuera de su alcance. —De que todo esto vendría sin un precio.

Sasuke quiso argumentar, sólo que nada sonaba convincente, incluso en su cabeza. Pero no quería que se quedara así, eso la volvería loca.

—Iré a por Naruto y Jiraiya. —comentó él. —Ellos sabrán qué hacer. Mírame. —le dijo levantando su barbilla. —No dejaré que esto se quede así. Lo prometo.

Ella se encogió de hombros. Para ella, eso era castigo justo.

—¿Estarás bien? —preguntó él.

Sakura le dio una sonrisa torcida. —Estoy muerta. ¿Qué podría ocurrir? —respondió. Y aun así Sasuke tenía el presentimiento de que mientras no estuviera, ella iba a pasar la mayor parte de su tiempo fuera de la casa.

Sasuke empezó a caminar por la calzada.

— Sasuke. —lo llamó ella.

—¿Sí? —se giró para responderle.

—Me alegra de que regresaras. No estaba segura si lo harías. —mencionó un poco avergonzada.

Él asintió y puso sus manos en los bolsillos.

—No voy a ir a ninguna parte. —respondió y caminó hacia su coche.

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Dentro del coche, encendió la radio a todo volumen. Eso era algo bueno de hacer, cuándo se estaba enfermo a morir del espeluznante silencio. Él lo hacía a menudo.

Pero la canción fue interrumpida por las noticias.

— "El cuerpo fue encontrado justo al interior de las puertas del Cementerio Park View, y pudo haber sido víctima de un ritual satánico. La policía aún no puede hacer comentarios de la identidad de la víctima, sin embargo Canal 6 se ha enterado de que el crimen fue particularmente brutal. La víctima, un hombre a finales de sus cuarenta, parece haber sido desmembrado." —informó el locutor.


Gracias por comentar:

Strikis: Cómo pudiste leer todavía quedan muchas cosas por descubrir. Sakura no se ha ido, simplemente ya puede salir de la casa.

Yuno- uchiha: Me alegra que te gustara el capítulo. Cruel destino tuvo Sakura, pues murió en manos de quien se supone debía amarla y cuidarla.

Tammy Fray: Todas tus preguntas serán contestadas poco a poco, pero creo que habrá algunas cosas que sucederán que no te esperas.

Saludos. Muchas gracias por leer.