Capítulo 6

-Natsuki Kuga – bramó Natsuki, lo más grave posible. "¿Quién se ha creído esta histérica que es?" – la protectora de Shizuru Fujino.

Se hizo silencio. Natsuki miraba todavía fijamente a Haruka, quien al escuchar la última frase de la morena, había quedado petrificada, con la furia pintada en su rostro, mientras poco a poco, el color rojo iba tomando posesión de sus mejillas de forma salvaje.

Shizuru no distaba mucho de Haruka en cuanto haberse quedado petrificada. Ella no esperaba, ni mucho menos, que Natsuki Kuga fuese a ser su protectora. Había imagiado algo tan diferente que no conseguía salir de su trance, y todavía miraba a la joven morena silenciosamente de arriba abajo. Recordó entonces aquella escena, viéndose a ella misma tras la espalda de la morena temiendo su final. Y también cuando la abrazó sin pensar tras el disparo. Aunque no era la primera vez que recordaba aquellas escenas. Ahora que veía a su salvadora nítidamente frente a ella, no pudo evitar sentir... ¿sentir qué?

-Natsuki… – pronunció Shizuru a medio suspiro, sin percatarse de que lo decía en voz alta. Al darse cuenta, decidió continuar con alguna frase. La maestra del disimulo habló otra vez – No te esperábamos, debo decir que Haruka y yo imaginábamos a una persona totalmente distinta – rió Shizuru suavemente.

-¡Espera, Shizuru! – gritó Haruka, sin haberse movido del sitio. Sus mejillas habían perdido algo de su intenso color rojo. Obteniendo una mirada de incomprensión de la castaña, la rubia de ojos violetas volvió a apuntar a Natsuki con el dedo - ¡¿Cómo vas a explicar esto!? – dijo, señalando el paraguas - ¡¿Cómo te atreves a golpearme así, y a apuntarme con una pistola?!

Natsuki estaba rebotada por la acusación que acababa de recibir, y por supuesto, no pensaba quedarse callada

-¡¿A qué idiota se le ocurre abrir la puerta de esa manera, e intentado golpear al primero que se le ponga por delante, con ÉSTO?! – respondió ella, agitando el paraguas delante de la cara de Haruka. Las mejillas de Natsuki también se tiñeron de rojo, pero por el enfado

"Tan niña por fuera" observó Shizuru, mirando hacia el rostro de la morena, su actitud de niña enfadada y molesta "Y tan seria y madura cuando habla… qué lindo" pensó, al recordar por unos segundos su encuentro en la comisaría. Procuró ocultar la sonrisa que luchaba por mostrarse.

-¡¡Con todo lo que ha pasado – continuó Haruka, chillando, claro – y tú caminando tan sospechosamente allí afuera!! ¡¡No podíamos arriesgarnos!!

-¡¿Y tu cabeza hueca no tuvo la genial idea de comprobar primero quién era?! – gritó Natsuki, señalando hacia la mirilla de la puerta.

En este punto, la rubia enmudeció "Mierda". Ante su reacción, Natsuki le lanzó una pequeña sonrisa maliciosa y triunfal.

-Ara… mejor entramos dentro, con la puerta abierta entra el frío, y podría agarrar un catarro – dijo Shizuru con una sonrisita.

-¿Un cata…? Oh - La joven agente había estado tan pendiente de Haruka todo ese tiempo que cuando dirigió la vista por primera vez al atuendo de Shizuru, parpadeó bruscamente.

La joven morena tragó saliva con dificultad, mientras observaba a aquella belleza inusual, vestida con una bata de noche demasiado corta. Al percatarse de que la miraba descaradamente, el rubor que sus mejillas habían tenido por su enfado, regresaban con mucha más fuerza, y su mirada, esta vez tímida, se dirigió a los carmesí de Shizuru.

En aquel momento, el pecho de la castaña dio un salto, una sensación casi notable en su rostro, aunque quedó oculto inmediatamente por la máscara de la joven "Oh… ¿Soy yo, o es tremendamente hermosa cuando se sonroja?... Ara Shizuru, control"

La morena sintió su propio pecho encogerse. "¡Ah…!" gritó su interior, al mirar aquellos ojos rojos brillantes, un brillo que Natsuki no supo identificar "¿Qué demonios me pasa?"

Recobrando su serenidad profunda, Shizuru vistió su boca con una cordial sonrisa y recordó que les había dicho a Haruka y Natsuki que entrasen dentro.

Repitiendo que pasasen, Haruka lanzó una última mirada de desafío a Natsuki, la cual fue respondida con un bufido. Cerró la puerta de la calle tras de sí y las siguió hasta la cocina.


- Así que… - dijo la irritante voz de la rubia de ojos violetas, la cual había cambiado ya su vestimenta de calle (vaqueros y camiseta) con su ropa de trabajo, similar a la que había llevado Shizuru aquel día en la comisaría, con una camisa y una falda recta verde oliva, con unos zapatos planos negros. Brazos cruzados sobre la mesa de la cocina – vas a ser su protectora…

A Natsuki no le gustó nada el tono de ese "tú". ¿Dudaba de su eficacia? Pues se aseguraría de que cambiara de opinión.

Apoyada en la encimera de la cocina y también con los brazos cruzados, ella igualmente se había cambiado después que Shizuru se disculpase para abandonar la sala y cambiarse. Había optado por una falda recta, muy parecida a la que vio que llevaba Shizuru, y una camisa de media manga de color azul claro, siendo la falda de un hermoso azul marino. No sabía si su atuendo sería el adecuado, pero le preguntaría a la castaña de todas maneras cuando ésta bajase.

-Sí – respondió la morena de modo cortante - ¿tienes algún problema? – añadió, con desafío en sus ojos.

-Por supuesto que no… - dijo Haruka, sarcástica – seguro que con tus… ¿cuántos, veinte años? Estarás más que capacitada para proteger a vida o muerte a la empresaria más importante de la ciudad…

El rojo de las mejillas de Natsuki no tendrían nada que envidiar a un semáforo. La furia y la rabia se fundió en sus ojos verdes, que miraron desde el otro lado de la cocina a una Haruka que sonreía con superioridad.

A punto estuvo la morena de agarrar el servilletero para lanzárselo a Haruka, pero una suave voz con su peculiar acento, la detuvo.

-Ara… ¿mi protectora tiene veinte años? – preguntó Shizuru divertida desde el marco de la puerta de la cocina. En su rostro bailaba una sonrisa de profundo regocijo.

Natsuki se giró con brusquedad ante la pregunta, y su expresión se transformó de inmediato en asombro y estupefacción al observar a la mujer que tenía delante, vestida con unos pantalones ajustados de color negro y una camisa blanca sin cuello, dejando ver algo del escote de la castaña de ojos carmesí, de pie sobre unos tacones de punta redonda, de color negro.

Los coloretes de la morena, en cambio, siguieron en su lugar.

-¡N…no! – gritó la joven agente, al recordar tras unos segundos de trance lo que había dicho Shizuru - ¡tengo veintitrés, maldita sea!

Ante esto, Haruka puso los ojos en blanco en la dirección de la morena, una reacción que decía: "Oh, ¿veintitrés? ¿Tantos?" ante lo cual, la morena se sonrojó todavía más.

La castaña rió desde su posición "qué guapa es cuando se sonroja así. Esto promete ser divertido"

Aunque la castaña mantenía su calma y tranquilidad en sus gestos, la primera vez que puso los ojos en Nastuki al entrar en la habitación, sintió un escalofrío extraño que cruzó toda su columna vertebral, mientras le embargaba la ternura ante cada gesto de la morena de ojos verdes. Qué extraño, pensaba, que era sentirse así al ver a alguien que apenas conocía. Bueno, a cualquier alguien. Jamás le había pasado nada igual. Verla frente a ella, incluso a pocos pasos, le producía cierta ansiedad. Una ansiedad que, de momento, solo sabía identificar con el cansancio de aquellos días.

-Eh… Shizuru – dijo Natsuki, provocando que la castaña de ojos carmesí abandonase sus pensamientos y volviese a centrarse en sus ojos verdes, haciendo un gran esfuerzo para no dirigir la mirada hacia otros lugares." ¿Una falda? ¿tacones? Ara…"- ¿Hoy trabajas, verdad? ¿No llegamos un poco tarde?

La joven castaña parpadeó varias veces, procesando lo que acababa de oír- "¿Tarde…?" Miró al reloj de la cocina, situado en la pared sobre la encimera. Faltaban apenas unos minutos para la reunión de las nueve.

Haruka la imitó y miró el reloj, poniendo una cara de absoluto espanto

-¡Llegamos tarde, bubuzuke!, ¡Alyssa se nos va a echar encima! ¡¿En qué demonios estabas pensando?! ¡¡Esta reunión nos cuesta la fusión de la empresa!!

Shizuru la miraba mientras la rubia de ojos violeta lanzaba aspavientos con los brazos y se dirigía enfurecida y corriendo hacia la salida de la cocina. Pero realmente no la escuchaba.

Era la primera vez que Shizuru Fujino llegaba tarde a una reunión, y más una reunión de aquellas características. Pero, ¿Qué le había hecho olvidar algo tan importante? Estaba muy confundida, y preocupada. Ya no por llegar tarde a la reunión, sino por el motivo por el cual llegaba tarde.

Miró entonces a la joven agente, con su traje de falsa mujer de negocios, mirándola con una mezcla de preocupación y confusión.

"¿Por qué me mira tan fijamente y tan… quieta? ¿No se da cuenta de llega tarde?"

-¿Shizuru? – Dijo Natsuki, claramente confundida por la actitud de la castaña, la cual, interiormente, estaba todavía más confundida. Se dio cuenta de que no le importaba llegar tarde, que le daba igual. Que lo importante era que… ¿Qué era lo importante?

"Esos ojos verdes…" se dijo Shizuru, sin percatarse de que la morena, al ver a Shizuru tan perdida en sus pensamientos internos, e inmóvil, había decidido acercarse a ella.

Natsuki, ahora claramente asustada, posó una mano sobre el hombro de Shizuru y la zarandeó suavemente.

La castaña se vio absorbida por esos ojos verdes, que ahora estaban tan… ¡¿tan cerca?! "Ara… ¿cuándo ha pasado eso?"

-Natsuki… - susurró Shizuru, sin dejar de mirar a la morena, cuyas mejillas no parecían querer abandonar su color rojo.

Y estonces Natsuki creyó ver algo. Algo. Algo que nunca había visto en la expresión de la joven de ojos color carmesí. Solo durante unos pocos segundos, la joven agente creyó ver cómo el velo de la serenidad se deslizaba de aquellos ojos y daban lugar a un sentimiento puro. ¿El qué? No lo sabía. Se le encogió el pecho, y Natsuki lanzó un gemido casi inaudible ante esa reacción.

-Ara – dijo finalmente Shizuru, recobrando su expresión serena bruscamente, aunque no su serenidad. El cuerpo de la morena estaba a apenas un paso del suyo – Kannin na, Natsuki. Tenemos que irnos – dijo, con una sonrisa de disculpa, y dándole la espalda rápidamente, como queriendo evadir esa mirada de una vez. "¿Qué me pasa?, ¿qué ha pasado aquí?", se preguntó, una y otra vez, caminando deprisa hacia la puerta de su casa, seguida por el taconeo de una morena no menos confundida que ella.


Haruka conducía demasiado rápido para el bien de las tres viajantes que iban en el coche. En una situación normal al volante, la rubia ya era un peligro total. Ahora, había que añadir que llagaban tarde a la reunión más importante del año.

Las ocupantes de los asientos de atrás en el coche no tenían más remedio que agarrarse a lo que podían ante los volantazos. Habían decidido sentarse ambas en la parte de atrás del enorme coche porque en ella los cristales estaban pintados.

-Tarde, llegamos tarde… ¡aún no lo puedo creer! – balbuceaba Haruka mientras adelantaba a un par de coches a más de ciento veinte kilómetros por hora.

"Vamor a morir, y no en un tiroteo…" pensó Natsuki, agarrada a la puerta del coche, como si su vida dependiera de ello "Espera… ¡depende de ello!"

-Natsuki – dijo Shizuru desde el otro lado. Al mirarla la morena, pudo ver algo de miedo en sus ojos carmesí ante las posibilidades de tener un accidente con aquella loca conduciendo, lo cual la hizo sonreír burlonamente por dentro. Pero, oh, la reina de las máscaras hacía dudar hasta de las muestras de sentimiento más elementales, al ir acompañadas siempre por la calma y la tranquilidad en sus suaves facciones – estoy en lo cierto si te digo que no tienes ni idea de cuales son tus supuestas funciones a partir de ahora en la empresa, ¿verdad? – preguntó con una cálida sonrisa que hizo a Natsuki estremecerse, y por supuesto sonrojarse "Ara, lo hice otra vez"

-No, no me han dicho nada sobre… nada – dijo Natsuki, bastante avergonzada por no haberse interesado por el empleo de su protegida - ¡pero no hubo tiempo! – trató de disculparse, al ver a Shizuru formar un pequeño puchero ante la pequeña confesión – Yo no… durante el fin de semana hemos estado haciendo guardias alrededor de la comisaría, y por el centro de la ciudad… ¡de verdad!

Shizuru sintió algo punzante en el pecho ante la ternura que despedían las infantiles y delicadas facciones de Natsuki. Era increíble que, a pesar de ser su naturaleza tan fría y cortante, tal y como la recordó en la comisaría, pudiese alguien ser tan dulce, incluso sin pretenderlo. Estaba segura que Natsuki de ninguna manera pretendía ser dulce.

La joven agente vio con horror cómo aquel pequeño puchero se transformaba en una mueca divertida por parte de la castaña, siempre, por supuesto, guardando la compostura.

Natsuki en cambio regresó a su expresión huraña y de "pagarás por esto"

Ignorando aquella sensación extraña en su pecho, y las dagas ardiendo que le lanzaban aquello ojos verdes, la castaña continuó hablando.

-Bien, para empezar, debes saber que presido una empresa del motor y-

-¿Motores? ¿Quieres decir… coches, motos… motos?– preguntó Natsuki muy desconcertada. A aquella mujer no le pegaba para nada manejar una empresa de aquel tipo.

Shizuru observó su cara de desconcierto por unos segundos. "En serio… ¿esta chica se ha mirado alguna vez al espejo para ver lo guapa que se pone?"Le dedicó una sonrisa que fácilmente podría haber desembocado en una pequeña carcajada.

-¿Te sorprende? – dijo Shizuru, adivinando el por qué de aquella pregunta – bueno… sinceramente yo también lo estuve en su momento. Pero no puedo cambiar el producto que manejamos. Después de todo la empresa nació con mi padre…

De repente Shizuru se cortó en su pequeño discurso. Natsuki creyó ver su labio inferior temblar muy ligeramente. El dolor todavía estaba ahí, y por mucho que pareció tratar de esconderlo de la joven agente, ésta pudo darse cuenta. El pecho de Natsuki pareció retorcerse suavemente con dolor. "¿Qué…?"

Ante el nombramiento de su padre, incluso Haruka, de quien se habían olvidado por un momento, dio un fuerte respingo. Seguía conduciendo de forma temeraria, lo que había provocado que las pasajeras se viesen obligadas a echar su cuerpo hacia atrás.

Instintivamente, sin que la morena fuese dueña de sus actos, ésta posó su mano sobre la de Shizuru para darle un pequeño apretón de consolación, apoyada en el asiento del medio. Sus manos estaban frías…

Ambas se sobresaltaron ante el gesto, incluida Natsuki, que sintió cómo su pecho se encogía bruscamente ante el repentino contacto.

Shizuru abrió los ojos ampliamente, y miró directamente a los verdes de Natsuki. Y vio… ternura. Nadie la había mirado nunca así, además de su padre. Su corazón comenzó a latir más fuerte de lo habitual. "Esto es… muy raro" se dijo ante las reacciones de su cuerpo, sin poder salir de su asombro.

De repente la sensación de calor que había sentido la castaña sobre su mano y todo su ser, se desvaneció, al retirar la morena bruscamente la suya. Aunque tras aquello recuperó su serenidad de nuevo, no puedo evitar echar de menos aquel calor, desconocido hasta entonces para ella.

-Lo-lo siento – tartamudeó Natsuki – no pretendía-

-No te preocupes – la cortó Shizuru. Y le sonrió cálida y sincera. Tras un profundo suspiro (para calmarse), continuó – en fin… a donde quería llegar es que… serás mi "secretaria"- hizo una pausa, esperando el asentimiento de Natsuki para seguir - así podrás estar a mi lado todo el tiempo sin necesidad de escusas.

Ambas se estremecieron ligeramente ante aquello de a mi lado todo el tiempo.

-Y entonces… ¿qué clase de cosas tendré que hacer para fingir que soy tu secretaria? Yo… - dijo la joven agente mientras se giraba para mirar por la ventanilla, ocultando así su sonrojo – no tengo ni idea sobre papeleos y ese tipo de cosas…

-Tranquila, solo tendrás que mostrar tu presencia ante las reuniones, y compartir despacho conmigo – dijo tranquilamente, alisándose delicadamente la falda – quizás unos cuantos papeles sobre tu mesa, fingir leer algo en el ordenador… prepararme un té… - concluyó la castaña de ojos carmesí con una risita muy diferente a la que Natsuki acostumbraba a escuchar. Parecía una risa llena de inocencia.

Natsuki asintió. Es curioso cómo en una vida donde jamás hubo nada que llamase su atención, apareciese sin previo aviso alguien tan extraño e inescrutable para ella. El misterio que le inspiraba aquella mujer de cabello castaño claro podría ser una maraña de complejos pasillos laberínticos sin salvación posible.

O resumirse en la pureza más simple, como la risa de hacía unos segundos.

¿Qué era esa mujer? Natsuki podía adivinar sus cualidades de diva. Sólo había que observar su cuerpo, su rostro, la gracia de cada uno de sus movimientos al andar, apoyarse, sentarse… . Natsuki se sonrojó al darse cuenta de lo observadora que era, sobre todo con la castaña.

¿Pero utilizaba esas cualidades? Normalmente quien las tiene las utiliza. La joven agente no se consideraba poseedora de éstas, aunque toda la comisaría se empeñase en asegurar lo contrario.

No sabía si tenía que apreciarla por su amabilidad, odiarla por todas sus máscaras, reconfortarla en momentos como el que había vivido hacía unos minutos al nombrar a su padre… ¿Podía confiar en ella? A penas la conocía. Y sus ojos parecían siempre querer ocultar algo que a veces – quizás hasta entonces solo una - no llegaba a ocultar… Sin embargo, había algo cautivador en esa mujer, algo que invitaba a la morena a mirarla sin pestañear, creyendo a veces que Shizuru Fujino era solo una dulce criatura que había perdido a su padre sin estar preparada. ¿Pero cómo estar segura?

La corriente de estos pensamientos se vio cortada bruscamente con un frenazo del coche, haciendo que las pasajeras de la parte de atrás se balancearan hacia delante, aunque solo ligeramente gracias a los cinturones.

-¡Rápido! – disparó Haruka, abriendo rápidamente la puerta de su lado, y saliendo al exterior.

Natsuki y Shizuru la imitaron. Ante la morena apareció un enorme edificio de unos treinta pisos, lleno de ventanas correderas. Se vio avanzando hacia la puerta principal, tras Shizuru, quien a su vez seguía a Haruka.

Incluso corriendo y con unas prisas del demonio, Shizuru Fujino era delicada sobre sus tacones.


Ahí va el 6º!!

no os preocupeis por el 7º, está planeado, solo que... falta escribirlo... xD

Ya se que el puro/autentico/verdadero Shiznat se esta haciendo esperar, pero asi supongo que cuando llegue aun vais a apreciarlo mas, ne?? =D hay que crear primero un poco de tension!!, y espero no estar fallando desmasaido en ese aspecto (suspiro...)

El capitulo no es largo, lo se... pero asi es como va a ser por ahora, perdon por ello, =)

En fin... ah!! muchas gracias por los reviews!!! realmente me animan muuucho!! de verdad =DDDD!!!

asi que.. seguid comentando!! me dais confianza, ;)

hasta pronto!