Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 15.

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Esa noche Sasuke daba vueltas en su cama sin poder dormir. Todos los pensamientos y emociones que durante el día reprimió, por la noche lo atacaron sin piedad.

Sus temores y dudas se materializaron en pesadillas. La voz triste de Sakura pidiéndole que terminara con su existencia, que la liberara. Una sombra sobre él exigiéndole que recuperara el athame.

¡Dame a Sakura vestida de sangre! —la misma sombra le ordenó mientras sujetaba su cuello.

Se despertó sudado y con el corazón agitado. El olor de humo dulce persistía en la habitación, y afuera el gato maullaba.

Sasuke no tenía miedo de la oscuridad; siempre había dormido como un tronco y había tenido más de parte de lugares oscuros y peligrosos. Había visto la mayoría de las cosas por la que debería tener miedo en ese mundo, y en verdad, lo peor de ellos era que hacían temer a la luz.

Las cosas que los ojos ven claramente y no pueden olvidar, son peores que las acurrucadas figuras oscuras dejadas a la imaginación. La imaginación tiene una memoria pobre; se escabulle y se vuelve borrosa. Los ojos recuerdan por mucho más tiempo. Y

¿Entonces por qué tenía escalofríos por un sueño? Porque lo sentía auténtico. En su habitación no había nada, pero sentía que si metía su brazo debajo de la cama algún brazo putrefacto saldría disparado desde debajo y lo arrastraría al infierno.

Intentó culpar a Naruto de esas pesadillas, y luego intentó no pensar en ella para nada. Olvidar la manera cómo terminó su última conversación. Olvidar que ella le encomendó la tarea de recuperar el athame y, después de que lo hiciera, matarla con eso. El aire abandonó mis fosas nasales en un rápido bufido.

— ¿Por qué? ¿Cómo puedo hacerlo? —se cuestionó mientras llevaba un brazo a su cara para taparse los ojos.

¿Cómo podría ver aquello verdes nostálgicos y enterrar el cuchillo en ella? ¿Cómo podría siquiera pensar en mandarla lejos?

Así que no lo haría. No pensará sobre eso, y haría de la dilación su nuevo pasatiempo nacional.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Sasuke agradeció cuando el timbre sonó anunciando el final de historia universal. Se había quedado dormido al menos unos veinte minutos, y el tiempo restante había estado luchando por no volver a hacerlo.

Lentamente se levantó del asiento y se dirigió a los casilleros, específicamente al de Naruto.

Se apoyó contra la puerta al lado del rubio mientras él guardaba sus libros dentro. El rubio evitó mirarlo a los ojos y su expresión era seria

—¿Es gel lo que está en tu pelo? —Sasuke intentó relajar el ambiente bromeando sobre su persona. El cabello de Naruto estaba menos alborotado y su ropa limpia y sin arrugas. Seguramente era por Ino.

—¿Cómo puedes estar tan alegre? — preguntó Naruto volteando a verlo. —¿no las has visto las noticias?

—¿De qué hablas? — preguntó Sasuke decidiendo fingir inocencia. O ignorancia. O ambas.

—Las noticias. — susurró Naruto. —El tipo en el parque. El desmembramiento. — Él echó un vistazo alrededor, pero nadie le prestaba atención.

—Piensas que fue Sakura. —mencionó Sasuke.

—¿No lo crees tú? — preguntó alguien detrás de Sasuke.

Él se dio la vuelta. Ino estaba sobre su hombro derecho. Ella caminó al casillero al lado de Naruto, y se miraron de manera cómplice, dándole a entender a Sasuke que ya habían hablado al respecto.

El de cabello negro se sintió atacado, y un poquito lastimado.

—No puedes negar que es una coincidencia extrema. —agregó la rubia.

—No niego eso. Pero es una coincidencia. Ella no lo hizo. —respondió sin vacilación Sasuke.

—¿Cómo lo sabes? —ambos le preguntaron.

—Oye, Ino. —la voz de Tayuya interrumpió la conversación.

Ella se acercó con otras chicas, la mayoría compañeras de Sasuke, pero él apenas y pudo reconocer a tres. Una de ellas, una morena bajita con cabello ondulado y pecas, le sonrió. Todas ignoraron a Naruto completamente.

—Oye, Tayuya. — Ino le dijo serenamente. —¿Qué sucede?

—¿No ayudarás con el baile de invierno? ¿O nosotras lo haremos por nuestra cuenta?

—¿Cómo que, 'echarles una mano'? Soy la presidenta de ese comité. —no se giró para mirar al resto de chicas, perpleja.

—Bueno. —Tayuya le respondió mirando a Sasuke directamente. —Eso fue antes que estuvieras tan ocupada.

Sasuke y Naruto querían irse de una buena vez de ahí. Eso era más incómodo que hablar de Sakura. Pero si lo hacían Ino se enojaría.

—Aw, Tayuya, ¿estás tratando de escenificar un golpe de Estado? —preguntó la rubia con una sonrisa un tanto perversa.

La de cabello rojo parpadeó. —¿Qué? ¿De qué hablas? Yo solamente preguntaba.

—De acuerdo, relájate entonces. El evento no es hasta dentro de tres meses. Nos reuniremos el sábado. —Ino se dio vuelta ligeramente en un claro y eficaz gesto despectivo.

Tayuya sonrió de forma avergonzada. Ella balbuceó algunas palabras y le dije a Ino qué lindo suéter llevaba antes de alejarse completamente.

—¡Y asegúrense de tener dos ideas para las recaudaciones cada una! — gritó Ino. Ella miró atrás y a los chicos, y se encogió de hombros.

—Wow. — exclamó Naruto. —Esas chicas son unas perras.

Los ojos de Ino se ampliaron y luego ella le dio una gran sonrisa.

—Por supuesto que lo somos. Pero no dejes que eso te distraiga. —respondió, luego miró a Sasuke. — Dinos qué pasa. ¿Cómo sabes que no fue Sakura?

Y Sasuke lamentó que aquella chica no se hubiera quedado más tiempo.

—Lo sé. —contestó. —Fui a verla.

Naruto e Ino intercambiaron miradas astutas.

—¿Cómo puedes estar seguro? —preguntó Naruto. —¿Y podemos tener una oportunidad? Sé que lo que le sucedió a ella fue terrible, pero ella ha hecho alguna mierda terrible, y tal vez sólo la deberíamos enviar… a donde quiera que tú los envías. Tal vez sería lo mejor para todos.

Sasuke quedó algo impresionado por oír a Naruto hablando así, incluso no estaba de acuerdo.

—No. — contestó Sasuke rotundamente.

—Sakura. —comenzó Ino. —no sabes si no lastimará a alguien más. Ella ha estado matando gente por cincuenta años. No es su culpa. Pero probablemente no es tan fácil cortar en seco la adicción.

La hacían sonar como a un lobo que había probado sangre de pollo.

—No. —replicó Sasuke otra vez.

—Sakura…

—No. Dame tus razones, y tus sospechas. Pero Sakura no merece estar muerta. Y si pongo mi cuchillo en su vientre… —casi se atragantó al decirlo. —No sé dónde la enviaría.

—Si consigues una prueba. —intervino Naruto.

Sasuke en ese momento se puso a la defensiva. —Mantente alejado de ella. Es mi negocio.

—¿Tu negocio? —interrumpió Ino. —No fue tu negocio cuando necesitaste nuestra ayuda. No eras sólo tu quien estaba en peligro esa noche en esa casa. No tienes ningún derecho para dejarnos fuera ahora.

—Lo sé. —murmuró Sasuke.

No sabía cómo explicarles. Lamentó que no fueran todos más cercanos, que no hubieran sido sus amigos más tiempo, entonces ellos podrían saber lo que él trataba de decir sin tener que decirlo. Lamentó que Naruto no fuese un mejor adivino.

Pero tal vez si lo era porque puso su mano en el brazo de Ino y susurró que le deberían dar algo de tiempo. Ella le miró como si se hubiera vuelto demente, pero retrocedió un paso.

—¿Eres siempre así con tus fantasmas? —preguntó Naruto.

—¿De qué hablas?

Los ojos azules lo miraron intensamente, buscando sus secretos.

—No sé. —mencionó luego de un segundo. —¿Eres siempre así de… protector?

Y aquella confesión se quedó atorada en la garganta del Uchiha en medio de las docenas de estudiantes que abarrotaron los vestíbulos camino al tercer período.

Sasuke podía oír las chácharas de sus conversaciones mientras ellos iban por ahí. Y se le ocurrió que nunca ha tenido una de esas conversaciones. Quejándose de maestros y preguntándose sobre qué hacer la noche del viernes. ¿Quién tiene tiempo? le gustaría hablar con Naruto e Ino sobre eso. Le gustaría planificar una fiesta, o decidiendo cual Dvd alquilar y a cuál casa ir a verlo. Le gustaría tener una vida normal.

—Tal vez nos puedas contar todo esto más tarde. — añadió Naruto, y Sasuke percibió algo en su voz. Él lo sabía, y eso le alegró. —Sólo deberíamos enfocar nuestra atención en recuperar tu athame. —sugirió. Sasuke asintió con la cabeza débilmente.

—¿Alguno ha visto a Sasori? —consultó el de cabello negro.

—He intentado llamarle unas veces, pero las ignora. —informó Ino.

—Voy a tener que confrontarlo. —declaró Sasuke. —No me cae mal Sasori, y sé qué furioso debe estar. Pero él no puede tener el cuchillo de mi papá. No hay remedio.

La campana timbró anunciando el inicio del tercer período. Los vestíbulos se vaciaron sin que se dieran cuenta. No podían estar ahí en grupo; tarde o temprano algún monitor demasiado entusiasta los perseguiría. Pero Naruto y Sasuke tenían tutoría, y Sasuke no tenía ganas de ir.

—¿Quieres saltarte la clase? — preguntó Naruto leyéndole la mente, o tal vez únicamente era un adolescente común con buenas ideas.

—Definitivamente. —respondió el Uchiha. — ¿Qué opinas, Ino?

Ella se encogió de hombros y jaló su chaqueta crema más apretada alrededor de sus hombros. —Tengo álgebra pero, ¿Quién necesita eso de todos modos? Además, no he perdido una sola clase aún.

—Fenomenal. Vamos a buscar algo que comer. —indicó Naruto.

—Pizza. —Ino y Sasuke dijeron al mismo tiempo y Naruto puso cara de decepción.

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Mientras caminaban por el vestíbulo, Sasuke se sintió aliviado. En menos de un minuto, estarían fuera de la escuela y en el aire frío de noviembre.

Y luego alguien golpeó ligeramente su hombro.

—Oye.

Cuando Sasuke se dio vuelta todo lo que vio es un puño en su cara, luego sintió el golpe en la nariz. Se dobló y cerró sus ojos. Había una humedad caliente y pegajosa en sus labios. Su nariz sangraba.

—Sasori, ¿qué estás haciendo? — gritó Ino, e inmediatamente Naruto se integró al grupo y Hidan se colocó frente a él.

—No lo defiendas. — Sasori le dijo a Naruto. —¿No viste las noticias? Ella mató a alguien.

Sasuke abrió sus ojos.

Hidan estaba ansiando darle a Naruto un empujón tan pronto como su líder le diera luz verde.

—No fue ella. —dijo Sasuke sorbiendo la sangre hacia su garganta. Limpió su nariz con el dorso de la mano dejando un rastro rojo brillante.

—No fue ella. —se mofó Sasori. —¿No escuchaste a los testigos? Dijeron que oyeron lamentos, y gruñidos, pero de una garganta humana. Dijeron que oyeron una voz hablando que no parecía humana en absoluto. Dijeron que el cuerpo estaba en seis pedazos. ¿Suena como alguien que conoces?

—Suena a muchos alguien. — gruñó Sasuke. —Suena como a cualquier psicópata. — Salvo que no lo era... Y la voz hablando sin sonar humana hizo que los vellos en su nuca se erizaran.

—Estás tan ciego. —recriminó Sasori. —Esto es tú culpa. Desde que llegaste aquí. Deidara, y ahora ese pobre hombre en el parque. —Él se detuvo, metió la mano en su chaqueta, y sacó el cuchillo. Le apuntó con él a Sasuke. —¡Cumple con tu trabajo!

—("¿Él es un idiota?") —se preguntó Sasuke. Debía de estar trastornado para sacarlo en medio de la escuela. Si lo descubrían sería confiscada y él sería enviado a visitar semanalmente al consejero o expulsado, y luego Sasuke tendría que irrumpir en Dios sabe dónde para recuperarlo.

—Dámelo. —exigió Sasuke sonando extraño; si nariz había dejado de sangrar pero podía sentir el coágulo allí dentro.

—¿Por qué? —Sasori preguntó. —Tú no lo usas. Entonces quizás lo usaré. — Él le puso el cuchillo a Naruto sobre el hombro. —¿Qué piensas que ocurrirá si hiero a alguien vivo? ¿Los envía al mismo lugar que envían a los muertos?

—Apártate de él. — siseó Ino. Ella se deslizó entre Naruto y el cuchillo.

—¡Ino! — Naruto la jaló un paso.

—Leal a él ahora, ¿huh? — Sasori preguntó, y rizó su labio como si él nunca hubiera visto algo más repugnante. —Cuando nunca fuiste leal con Deidara.

A Sasuke no le gustaba hacia donde iba todo eso. La verdad era que no sabía qué pasaría si el athame fuese usado en una persona viva. Que él supiera, nunca había pasado algo así. No quería pensar en la herida que podría causar, que eso pudiese estirar la piel de Naruto en su cara y en consecuencia dejarle un agujero negro.

Tenía que hacer algo, y algunas veces eso significaba ser un imbécil.

—Deidara era un idiota. —expresó Sasuke en voz alta. Eso sobresaltó a Sasori, pero se tranquilizó enseguida y volteó a verlo, que es lo que Sasuke quería. —Él no mereció lealtad. Ni de Ino, ni tuya.

La hoja del cuchillo brilló intensamente bajo de las luces fluorescentes de la escuela. Sasuke no quería que su piel estirara sobre su cara tampoco, pero era curioso. Se preguntó si su enlace al cuchillo, su derecho de sangre, le protegería en cierta forma. Las probabilidades pesaban en su cabeza.

¿Debería correr? ¿Debería luchar para quitárselo?

Pero en lugar de mirarlo furioso, Sasori le sonrió.

—Voy a matarla, sabes. —declaró el chico de cabello rojo. —a tu dulce y querida Sakura.

¿Su dulce y querida Sakura? ¿Acaso era tan transparente? Era obvio, todo el tiempo, ¿para todos menos para él?

—Ella no es más débil, idiota. — escupió Sasuke. —No pondrás acercarte ni a seis pies, cuchillo mágico o no.

—Ya lo veremos. —amenazó Sasori.

Y el corazón de Sasuke se hundió cuando observó al athame, el athame de su papá, desaparecer dentro en la oscuridad de la chaqueta de Sasori.

Más que nada él quería recuperarlo, pero no podía arriesgarse a que alguien saliera lastimado. Para enfatizar el punto, Naruto e Ino se acercaron, poniéndose hombro a hombro dispuestos a detenerlo.

—No aquí. —dijo Naruto. —Lo recuperaremos, no te preocupes. Lo resolveremos. —mencionó mientras Sasori y Hidan se alejaban por los pasillos del colegio.

—Mejor lo hacemos rápido. —dijo Sasuke, porque no sabía si estaba diciendo la verdad en ese momento. Sakura creía que estaba destinada a morir. Ella sólo podría dejar a Sasori entrar para ahorrarle el dolor de hacerlo el mismo.

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Decidieron desechar la pizza. De hecho, decidieron desechar el resto de día lectivo, y dirigirse a casa de Sasuke. Y él sintió que había convertido a Naruto e Ino en un excelente par de delincuentes.

Ino los seguía en su coche y Sasuke viajaba con Naruto.

—Entonces. — Naruto pronunció, luego se detuvo y mordió su labio.

Sasuke esperó por el resto, pero él jugueteaba con las mangas de su sudadera naranja.

—Sabes sobre Sakura. —mencionó Sasuke haciéndoselo fácil. —Sabes lo que siento por ella.

Naruto asintió. Sasuke se pasó la mano sobre su cabello, pero este cayó de nuevo sobre su cara.

—¿Es por qué no puedo dejar de pensar en ella? — le preguntó. —¿O puedes oír en verdad lo que está pasando en mi cabeza? —quiso saber Sasuke.

Naruto frunció su boca.

—No fue ninguna de esas cosas. He estado intentando mantenerme apartado de tu cabeza desde que me lo pediste. Porque somos. — él hizo una pausa y miró a Sasuke como una oveja, todo labio fruncido y miradas parpadeantes.

—Porque somos amigos. —completó Sasuke. —Puedes decir eso, hombre. Somos amigos. Eres probablemente mi mejor amigo. Tú e Ino.

—Sí. —contestó Naruto riendo de oreja a oreja.

Sasuke se aclaró la garganta para romper el incómodo y vergonzoso momento.

—Yo lo sabía de ti y Sakura por la energía. Por el aura. —mencionó el rubio.

—¿El aura?

—No es sólo una cosa mística. La mayoría de la gente probablemente pueda entender eso. Pero yo puedo verlo más claramente. Al principio pensé que era la forma en que te comportabas con todos los fantasmas. Tenías este tipo de brillo excitado cuando estabas hablando de ella, o especialmente cuando estabas cerca de la casa. Pero ahora lo tienes todo el tiempo.

Sasuke sonrío tranquilamente. Ella estaba con él todo el tiempo. Ahora se sentía estúpido por no verlo antes.

Pero al menos tendrías esa extraña historia para contar, amor y muerte y sangre y asuntos con papá. Y mierda, era el sueño húmedo de cualquier siquiatra.

Naruto estacionó su auto en la entrada de la casa de Sasuke. Ino, sólo unos segundos detrás de nosotros. Los alcanzó en la puerta delantera.

—Solo tiren sus cosas en cualquier parte. —indicó Sasuke mientras entraban.

Se deshicieron de sus chaquetas y echaron las mochilas en el sofá. El repiqueteo de pequeños pies oscuros anunciron la llegada de Denka, quien se trepó al muslo de Ino para ser celebrado y acariciado.

Naruto le dio una mirada e Ino mimó al pequeño cuadrúpedo.

Luego siguieron hasta la cocina y se sentaron en la mesa redonda de roble. Sasuke fue al refrigerador.

—Hay pizzas congeladas o podríamos hacernos unos sándwiches. —dijo después de ver lo que había dentro.

Veinte minutos después los tres estaban masticando algunos excelentes sándwiches.

—¿Esto dejará un moretón? —preguntó Sasuke señalando su nariz. Naruto lo miró con atención.

—Nah. —exclamó Naruto. —Sasori no puede golpear tan duro, supongo.

—Bien. —Dijo Sasuke. —Mi mamá se está cansando seriamente de hacer de doctora. Creo que ha hecho más hechizos de sanación en este viaje que en nuestros últimos doce viajes combinados.

—Esto fue diferente para ti, ¿no es así? —Ino preguntó entre mordiscos de pollo. —Sakura realmente te golpeó en un circuito.

Él asintió.

—Sakura, y tú, y Naruto. Nunca he enfrentado nada como ella. Y nunca he tenido que pedirle a civiles que se ocuparan de la caza conmigo.

—Creo que es una señal. —comentó Naruto con la boca llena. —Creo que quiere decir que deberías quedarte. Darles un descanso a los fantasmas por un rato.

Sasuke dio una respiración profunda. Esta era probablemente la única vez en su vida que podría estar tentado por eso. Recordó ser más joven, antes de que su papá fuera asesinado, y pensar que tal vez estaría bien si él lo dejaba por un tiempo.

Que tal vez fuera agradable permanecer en un lugar, y hace algunos amigos, y solo tenerlo para jugar al béisbol con él en una tarde de sábado en lugar de estar al teléfono con algún ocultista o enterrando su nariz en algún mohoso libro viejo..

Ahora estaba teniendo ese sentimiento otra vez. Sería agradable quedarse en esa casa. Era acogedora y tenía una linda cocina. Y sería genial poder pasar el rato con Ino y Naruto, y Sakura. Podrían graduarse juntos, tal vez ir a universidades cercanas. Sería casi normal. Solo él, sus mejores amigos, y su chica muerta.

La idea era tan ridícula que bufó.

—¿Qué? — preguntó Naruto.

—No hay nadie más para hacer lo que yo hago. — respondió Sasuke. —Aún si Sakura no asesina más, otros fantasmas sí. Necesito recuperar mi cuchillo. Y tendré que volver a trabajar, eventualmente.

Naruto estaba cabizbajo. Le entristecía la vida que su amigo llevaba.

—Entonces, ¿Cómo recuperamos el cuchillo? — preguntó Ino. Quería que tanto Sasuke y Naruto dejaran la tristeza a un lado.

—Obviamente él no está de humor para solo entregarlo. —comentó Naruto de mala gana.

—Sabes, mis padres son amigos de los padres de él. —Dijo Ino. —Podría pedirles que nos ayuden, ya sabes, decirles que Sasori robó alguna gran reliquia de la familia. No sería mentir.

—No quiero responder demasiadas preguntas sobre porque mi gran herencia familiar luce como un cuchillo mortal. —mencionó Sasuke. —Además, no creo que los padres sean suficiente presión esta vez. Tendremos que robarlo.

—¿Entrar y robarlo? — preguntó alarmado Naruto. —Estás loco.

—No tan loco. —mencionó Ino encogiéndose de hombros. —Tengo las llaves de su casa. Mis padres son amigos de los suyos, ¿recuerdan? Tenemos llaves de la casa del otro en caso de que alguien se quedara bloqueado afuera, o se pierda una llave, o alguien necesite chequear todo mientras el otro está fuera de la ciudad.

—Que pintoresco. —mencionó Naruto y ambos rieron.

—Mis padres tienen las llaves de medio vecindario. Todos se mueren por intercambiar con nosotros. Pero la familia de Sasori es la única que tiene una copia de la nuestra. — Se encogió de hombros otra vez. —Algunas veces vale la pena tener a toda la ciudad hasta el culo. La mayoría de las veces es solo molesto.

Claro que Naruto y Sasuke no tenían idea de lo que quería decir.

Ellos crecieron con extraños padres brujos. Las personas no intercambiarían llaves con ellos ni en un millón de años.

—Así que ¿cuándo lo hacemos? — preguntó Naruto.

—Lo antes posible. —respondió Sasuke. —En algún momento que no haya nadie. Durante el día. Temprano, justo después de que él parta para la escuela.

—Pero probablemente tendrá el cuchillo con él. —comentó Naruto.

Ino sacó su teléfono. —Comenzaré avisando que ha estado cargando un cuchillo alrededor de la escuela y que alguien debería reportarlo. Escuchará sobre eso antes de la mañana y no se arriesgará.

—A menos que decida solo quedarse en casa. —replicó Naruto.

Sasuke lo miró. —¿Has oído alguna vez el término 'Naruto Incrédulo'?

—No se aplica. — respondió con aire de suficiencia. —Eso se refiere a alguien siendo escéptico. Yo no soy escéptico. Yo soy pesimista.

—Naruto. —Ino canturreó. —No sabía que eras un cerebrito. — Sus dedos trabajaban fervientemente en el teclado de su teléfono. Ya ha enviado tres mensajes y recibido dos de regreso.

—Basta, ustedes dos. —pidió Sasuke. —Vamos a ir mañana en la mañana. Supongo que perderemos el primer y segundo periodo, probablemente.

—Eso está bien. —dijo Ino. —Esos fueron los dos periodos que hicimos hoy.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

La mañana encontró a Sasuke y Naruto acurrucados en el coche del rubio, estacionados a la vuelta de la esquina de la casa de Sasori. Tenían sus cabezas ocultas bajo sus sudaderas con capucha. Luciían exactamente como se esperaría que se viera alguien si estuviera a minutos de cometer un gran crimen.

Sasori vivía en una de las más ricas, excelentemente conservadas, áreas de la ciudad y desafortunadamente eso significaba que habría tal vez muchas esposas entrometidas o amas de llaves espiando por las ventanas para ver que estaban tramando.

—¿Ya es hora? — preguntó Naruto. —¿Qué hora es?

—No es el momento. —respondió Sasuke intentando sonar calmado, como si hubiera hecho eso un millón de veces. Lo que no había hecho. —Ino aún no ha llamado.

Naruto se calmó por un segundo y tomó una profunda respiración. Después se tensó y agachó la cabeza detrás del volante.

—¡Creo que vi un jardinero! —siseó alarmado.

Sasuke lo jaló hacia atrás por la capucha. —De ninguna manera. Los jardines están todos marrones por ahora. Tal vez sea alguien clasificando hojas. De todas maneras, no estamos sentados aquí con máscaras de esquí y guantes. No estamos haciendo nada malo.

—Aún no.

—Bueno, no actúes sospechoso. —indicó el de cabello negro.

Sólo eran ellos dos. Entre el momento de la incubación del plan y el momento de la ejecución del plan, decidieron que Ino sería su trampa. Ella iría a la escuela y se aseguraría que Sasori estuviera ahí. Según ella, sus padres se marchaban al trabajo mucho antes de que él partiera a la escuela.

Ino objetó, diciendo que estaban siento sexistas, que ella debería estar ahí en caso de que algo saliera mal, porque al menos ella tendría una excusa razonable para estar entrando un momento. Naruto no quiso escuchar sobre eso. Él estaba intentando protegerla.

El teléfono de Sasuke sonó.

—Es Ino. —informó Sasuke mientras contestaba.

—Él no está aquí. —mencionó ella en un susurro de pánico.

—¿Qué?

—Ninguno de ellos está. Hidan se ha ido también.

—¿Qué? —Sasuke preguntó de nuevo, pero había escuchado lo que ella dijo.

Naruto comenzó a tirar de su manga como un ansioso niño de escuela. —No fueron a la escuela. — chasqueó Sasuke.

Konoha debía estar maldita. Nada salía bien en ese estúpido pueblo. Y ahora tenía a Ino preocupándose en su oído y Naruto haciendo conjeturas en su otro oído y había demasiadas condenadas personas en ese auto como para que pudiera pensar correctamente.

—¿Qué hacemos ahora? — preguntaron Ino y Naruto al mismo tiempo.

Sakura. ¿Qué había de Sakura? Sasori tenía la daga, y si se enteró del señuelo del truco de los mensajes de texto de Ino, quien sabe lo que pudo haber decidido hacer. Era lo suficientemente listo como para llevar a cabo una doble traición; Sasuke sabía que lo era. Y, por las últimas semanas al menos, él había sido lo suficientemente tonto como para caer en una.

En ese momento Sasori podría estar riéndose de ellos, imaginándolos saqueando su habitación mientras caminaba por la entrada de Sakura con su cuchillo y su peliplateado lacayo tras él.

—Conduce. — gruñó Sasuke y le colgó a Ino. Tenía que llegar con Sakura, y rápido. Por lo que sabía, ya podría ser muy tarde.

—¿A dónde? — preguntó Naruto, pero ya tenía el auto encendido y estaba girando alrededor de la cuadra, hacia el frente de la casa de Sasori.

—A casa de Sakura.

—No crees... —Naruto murmuró. —Tal vez solo se quedaron en casa. Tal vez están yendo a la escuela y solo van tarde.

Él continuó hablando pero los ojos oscuros notaron algo cuando pasaron por la casa de Sasori. Había algo mal con las cortinas de una habitación del segundo piso. No es solo que estaban corridas cuando todas las otras ventanas estaban claras y abiertas. Era algo en la forma en la que estaban corridas. Parecían… desordenadas, de alguna manera. Como si hubieran sido arrojadas juntas.

—Detente. — ordenó Sasuke. —Estaciona el auto.

—¿Qué está pasando? — preguntó Naruto. Y Sasuke mantuvo sus entrenados ojos en la ventana del segundo piso.

Él estaba ahí, sabía que estaba ahí, y de repente Sasuke estaba enfadado como el infierno.

Era suficiente, iba a entrar e iba a recuperar su cuchillo y era mejor que Sasori se quedara fuera de su camino.

Sasuke estuvo fuera incluso antes de que el auto se detuviera. Naruto se revolvió tras él, buscando a tientas su cinturón de seguridad, pero enseguida lo alcanzó.

—¿Qué estamos haciendo? ¿Qué vas a hacer tu? —preguntó el rubio sorprendido por la actitud de su amigo.

—Voy a recuperar mi cuchillo. — respondió él.

Recorrieron la entrada y subieron los escalones del porche. Sasuke empujó lejos la mano de Naruto cuando él iba a golpear y usó en cambio la llave. No quería darle a Sasori ninguna advertencia.

Naruto tomó sus manos evitando que abriera la puerta.

—¿Qué? —preguntó molesto Sasuke.

—Usa estos al menos. —respondió el rubio sosteniendo un par de guantes.

Sasuke quiso decirle que ya no estaban entrando a robar, pero era más fácil solo ponérselos que discutir.

La única cosa buena de entrar en la casa era que la necesidad de tranquilidad evitó que Naruto siguiera haciendo preguntas.

El corazón de Sasuke estaba martillando contra sus costillas, silencioso pero insistente. Sus músculos estaban tensos y nerviosos. No era para nada como acosar un fantasma. No se sentía seguro o fuerte. Se sentía como un niño de cinco años en el borde de un laberinto después del anochecer.

—Vamos a tomar mi cuchillo y salir de aquí. —le susurró a Naruto mientras atravesaban la sala.

Subieron las escaleras y giraron a la derecha en la cima, hacia la habitación con las cortinas corridas. A Sasuke se le ocurrió que podría estar completamente equivocado. Podría no ser una habitación para nada. Podría ser un almacenamiento, o una habitación de juego, o alguna otra habitación que tuviera concebiblemente sus cortinas cerradas. Pero no había tiempo para eso ahora.

Se detuvieron frente a la puerta cerrada.

El mango giró con facilidad cuando Sasuke probó y la puerta se abrió parcialmente. Dentro estaba demasiado oscuro para ver bien, pero pudieron distinguir la forma de una cama y lo que parecía una cómoda.

La habitación estaba vacía. Naruto y él se deslizaron como viejos profesionales. Hasta ahora, todo iba bien. Sasuke caminó hacia el centro de la habitación. Sus ojos parpadearon para activar mejor la visión nocturna.

—Tal vez deberíamos intentar encender una lámpara o algo. —Naruto susurró.

—Quizás. — respondió Sasuke ausentemente. No estaba realmente prestando atención. Podía ver un poco mejor ahora, y lo que estaba viendo, no le gustaba.

Los cajones de la cómoda estaban abiertos. Había ropas sobresaliendo de las pilas, como si hubieran sido revueltas en un apuro. Incluso la posición de la cama lucía extraña. Estaba posicionada en un ángulo hacia la pared. Había sido movida.

Girando en un círculo, Sasuke pudo observar que la puerta del armario estaba abierta, y un póster cerca de éste medio roto.

—Alguien ha estado aquí antes. —dijo Naruto, dejando de lado el susurro.

Sasuke se dio cuenta de que estaba sudando y secó su frente con la parte trasera de su guante.

No tenía sentido. ¿Quién habría estado aquí antes? Quizás Sasori tenía otros enemigos. Esa sería una maldita coincidencia, pero desde luego, las coincidencias parecían estar sucediendo alrededor.

En la oscuridad Sasuke distinguió algo cerca del póster, algo en la pared. Parecía como escritura. Se acercó hacia eso y su pie golpeó algo en el piso con un familiar ruido sordo.

Supo lo que era incluso antes de decirle a Naruto que encendiera la luz. Cuando el brillo inundó la habitación, ya había comenzado a retroceder, y pudieron ver en medio de qué han estado parados.

Ambos estaban muertos. La cosa que golpeó el pie de Sasuke fue el muslo de Hidan, lo que quedaba de él, y lo que pensó que era escritura en la pared era realmente largos y gruesos chorros de sangre. Oscura, sangre arterial en arcos.

Naruto agarró la camiseta de Sasuke por detrás y comenzó a hacer ese sonido de pánico jadeando. Sasuke se liberó gentilmente. Su cabeza se sentía desconectada y clínica. El instinto de investigar era más fuerte que la urgencia de correr.

El cuerpo de Sasori estaba detrás de la cama. Estaba recostado en su espalda y sus ojos los tenía abiertos. Uno de sus ojos estaba rojo, y al principio creyó que todos los vasos habían estallado, pero solo era rojo de una salpicadura de sangre.

La habitación a su alrededor estaba demolida. Las sábanas y mantas estaban desprendidas y en una pila en el brazo de Sasori. Aún usaba lo que Sasuke asumió eran sus pijamas, solo un par de pantalones de franela y una camiseta. Hidan estaba vestido.

Sasuke estaba pensando como la haría una persona de CSI, ordenándolas y tomando nota, para evitar pensar sobre lo que había notado desde el momento en que las luces se prendieron.

Las heridas.

Habían heridas en ambos: brillantes, rojas, y todavía filtrándose. Medias lunas grandes, irregulares de ausente musculo y hueso. Sasuke reconocería esas heridas en cualquier lugar, aunque solo las había visto en su imaginación. Eran marcas de mordidas.

Algo los devoró.

Igual como devoró a su padre.

—¡Sasuke! — Naruto gritó, y por el tono de su voz Sasuke entendió que había dicho su nombre algunas veces ya y no obtuvo respuesta. —¡Tenemos que salir de aquí!

Era obvio que si alguien los encontraba no tendrían una buena explicación para su presencia ahí.

Pero las piernas de Sasuke no podían moverse. Entonces Naruto lo rodeó con un brazo del pecho, sosteniendo sus brazos abajo y arrastrándolo fuera.

No fue hasta que Naruto golpeó para apagar la luz y la escena en la habitación se volvió negra que Sasuke se estremeció y empezó a correr.


Gracias por comentar:

Cinlayj2: Me alegra que te haya gustado el capítulo. Y si ya hubo un romance entre un vampiro y una humana y un zombie y una humana ¿por qué no el de un fantasma y un vivo? Jajaja, bueno no, la verdad que aquí no será todo color de rosa.

Tammy fray: Concuerdo contigo, el capítulo anterior también me dejó una sensación agridulce. Creo que este capítulo ha dado más pistas sobre la misteriosa figura y que es lo que quiere.

Yuno- uchiha: Me alegra que te haya gustado el capítulo, espero que este te haya aclarado un poco más sobre quien mató al hombre del parque.


Saludos. Muchas gracias por leer.