Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 16.

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—¿Qué hacemos? —volvió a preguntar Naruto dentro del coche.

En cuanto vio a Sasuke correr, él también emprendió la huida. Estaba asustado, no por verse envueltos en el asesinato de los chicos si los llegaban a descubrir ahí, si no por el asesinato en sí.

¿A que se estaban enfrentando?¿por qué Sasori y Hidan? ¿Por qué una muerte tan violenta?

El celular de Sasuke sonó e incluso sabiendo que era Ino, él lo volvió a ignorar.

Sasuke seguía sentado en silencio en el asiento del acompañante, él tampoco tenía idea de que podían hacer.

Naruto encendió el coche y empezó a conducir hacia ningún lugar en particular. Lo único que quería era alejarse de ahí y olvidar la imagen de los cuerpos mutilados de los chicos.

El chico de cabello negro estaba como en un estado de catatonia. Sin pensamientos de pánico corriendo en su cabeza, sin hacer planes o evaluando la situación.

Otra vez el sonido de un celular repicó en el coche, pero esta vez fue el de Naruto, que no dudó en contestar. Ya que Ino no logró nada con Sasuke optó por marcarle al rubio.

—No lo sé. —Sasuke escuchó responder a su amigo. —Creo que se está volviendo loco. Creo que podría haber perdido el juicio.

El rostro de Sasuke se movió como si quisiera reaccionar a la altura del desafío, pero era lento, como salir de una anestesia. Entonces los pensamientos empezaron a gotear en su cerebro poco a poco.

Sasori y Hidan estaban muertos. La cosa que se había comido a su padre. Naruto conduciendo en ningún lugar. Su athame pedido.

El athame de su padre…

Sakura…. Sakura podría correr peligro.

—Sasuke. —lo llamó Naruto golpeándolo en el brazo. Estaba asustado pues su amigo se veía cada vez más perdido.

Y su acción hizo que el chico de cabello negro regresara a la normalidad

—Llévame a Sakura. —mencionó Sasuke. Naruto sintió alivio, por lo menos había dicho algo.

—Vamos a hacerlo. —Sasuke le escuchó decir en el teléfono. —Sí. Vamos ahora. Reúnete con nosotros ahí. ¡No entres si no estamos allí primero!

Sasuke parpadeó confuso. Naruto lo había entendido todo mal. Pero ¿cómo podía explicarlo? Él no sabía cómo murió su padre. Él no sabía lo que esto significaba.

Que finalmente había sido atrapado, que aquel ser se las había arreglado para encontrarlo, ahora cuando estaba prácticamente indefenso y él ni siquiera sabía lo que estaba buscando.

Casi podía sonreír. El destino le estaba jugando una broma de mal gusto.

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Naruto parloteaba cosas alentadoras mientras se estacionaba en la entrada de Sakura.

Él salió primero y se fijó que Sasuke seguía en shock sentado en el coche. Caminó rodeando el trasporte y se detuvo frente a la puerta del copiloto, la cual abrió.

—Vamos, Sasuke. —dijo Naruto jalando a su amigo del brazo. El chico de cabello negro levantó la vista hacia él con gravedad. —¿Estás listo? —preguntó. —¿Qué vas a hacer?

Pero Sasuke seguía sin saber que decir. Comenzaron a caminar y sus pies hacían crujir la grava fría.

—¿Estás bien? —preguntó Naruto. —Hombre, jamás he visto nada como eso antes. No puedo creer que ella, que sea…— guardó silencio y bajó la vista.

Sasuke volteó a verlo, Naruto estaba recordando de nuevo aquella escena, y tuvo miedo de que si seguía recordando pudiera vomitar.

—Tal vez debamos esperar por Ino. —mencionó Naruto con toda intención de regresar. Pensaba que Sakura fue quien mató a los chicos y el entrar en su territorio, indefensos, ya no le parecía una buena idea.

Pero la puerta de Sakura se abrió y ella salió al porche, suavemente, como un ciervo. Con su vestido de primavera y no haciendo ningún movimiento para abrigarse arriba, aunque el viento estuviera moviéndose a través de ella como hojas afiladas de hielo. Sus desnudos hombros muertos no podían sentirlo.

—¿Lo tienes? —preguntó ella. —¿lo has encontrado?

—¿Tienes qué? — susurró Naruto. —¿De qué está hablando?

Sasuke sacudió su cabeza como respuesta a los dos, y caminó hasta los escalones del porche. Siguió a la derecha más allá de ella, dentro de la casa, y ella lo siguió.

—Sasuke ¿qué pasa? —preguntó Sakura preocupada colocando su mano sobre el brazo de Sasuke.

—¡Atrás, hermana! — chirrió Naruto empujándola y colocándose en medio de Sakura y Sasuke.

Sasuke lo vio haciendo la ridícula cosa del signo de la cruz con sus dedos, pero no lo culpó por ello. Estaba asustado. Sasuke también.

—Naruto. —habló Sasuke. —No era ella.

—¿Qué?

—Ella no lo hizo. —mencionó el de cabello negro dando unos pasos al costado. —Y quita tus dedos— agregó. —ella no es una vampiro, y aunque lo fuera, no creo que tu cruz haga algo.

Naruto dejó caer las manos. El alivio relajó los músculos de su cara.

—Están muertos. — le informó Sasuke a Sakura.

—¿Quién ha muerto? ¿Y por qué no me vas a acusar otra vez? —cuestionó ella.

Naruto aclaró su garganta.

—Bueno él no, pero yo sí. ¿Dónde estuviste anoche y esta mañana?

—Estuve aquí. — respondió Sakura. —Yo siempre estoy aquí.

Afuera se escucharon las quejas de unos neumáticos. Ino había llegado.

—Eso estaba muy bien mientras estabas contenida. —replicó Naruto. —Pero ahora que estás suelta y vas por todo el lugar ¿Por qué no? ¿Por qué quedarte aquí, donde has estado atrapada durante cincuenta años? —dijo mirando a su alrededor, nervioso, aunque la casa estaba en silencio. No había indicación de espíritus furiosos. —Ni siquiera quiero estar aquí ahora.

Pasos golpearon hasta el porche e Ino irrumpió en la propiedad con un bate de béisbol de metal.

—¡Vete al infierno lejos de ellos! — gritó y moviendo el bate en un amplio arco golpeó a Sakura en la cara.

El efecto fue algo así como golpear a Terminator con un tubo de plomo. Sakura solo miró con algo de sorpresa y luego con un tipo de insulto. E Ino tragó del susto.

—Todo está bien. —comento Sasuke saliendo del asombro y el bate bajó una pulgada. —Ella no lo hizo.

—¿Cómo lo sabes? — preguntó Ino. Sus ojos brillaron y sacudió el bate en sus manos. Estaba corriendo en adrenalina y miedo.

—¿Cómo sabe qué? —exclamó Sakura que seguía perdida en cuanto a información. —¿De qué estás hablando? ¿Qué está pasando?

—Sasori y Hidan están muertos. —Anunció Sasuke.

Sakura miró hacia abajo. Entonces alzó la vista y preguntó: —¿Quién es Hidan?

—¿Podría alguien dejar de hacer tantas condenadas preguntas o alguien podría contestar, por lo menos? —exclamó Naruto.

—Él es uno de los chicos que ayudó a Deidara a engañarme, la noche de…— Sasuke hizo una pausa. —Él era uno de los otros por la ventana.

—Oh. —exclamó Sakura.

Naruto le contó todo a Sakura. Ino se encogió ante la sangrienta escena. Naruto la miró en tono de disculpa, pero siguió hablando. Sakura terminó de escuchar el relato y miró a Sasuke.

—¿Quién lo haría? —Preguntó Ino con enojo. —¿han tocado algo? ¿Alguien los vio? — ella miró de Naruto y a Sasuke, y viceversa.

—No. Estábamos con guantes, y no creo que moviéramos nada mientras estuvimos allí. — respondió Naruto.

Incluso si sus voces eran un poco rápidas, Sasuke sabía que se iban a centrar en aspectos prácticos, lo que hacía que fuera más fácil. Pero él no podía dejar que lo hicieran.

No entendía lo que estaba pasando ahí y tenían que averiguarlo. Ellos debían de saber todo, o todo lo que pudiera soportar contar.

—Había mucha sangre. —agregó Naruto con voz débil. —¿Quién haría eso? ¿Por qué alguien...?

—No es un quién exactamente. Más como un qué. —interrumpió Sasuke. Él se sentía cansado, así que se recargó en el respaldo del sillón polvoroso.

—¿Un 'qué'? — preguntó Ino confundida.

—Sí. Una cosa. No una persona. Ya no es así. Es lo mismo que desmembró ese chico en el parque. La marca de mordida probablemente fue retirada. Manteniendo las pruebas cerca del chaleco. —reveló Sasuke. —Ellos no lo transmitieron. Es por eso que no lo supe antes.

—Marca de mordeduras. — susurró Naruto, y sus ojos se abrieron. —¿Es que lo creo que era? No puede ser. Eran demasiado grandes; había grandes trozos arrancados.

—Lo he visto antes. —dijo Sasuke. — Espera. No es cierto. Nunca lo he visto en realidad. Y no sé lo que está haciendo aquí y ahora, diez años después.

Ino estaba de brazos cruzados haciendo sonar la parte superior de su bate de aluminio contra el suelo, el sonido sonaba como un timbre mal sintonizado a través de la casa vacía. Sin decir nada, Sakura pasó junto a ella y levantó el bate para dejarlo en el relleno del sofá.

—Lo siento. — susurró Sakura, y se encogió de hombros a Ino, que se cruzó de brazos y se encogió de hombros de vuelta.

—Está bien. Ni siquiera me di cuenta de lo que estaba haciendo. Y... lo siento por, ya sabes, golpearte antes. —comentó apenada la rubia.

—No me dolió. —declaró Sakura colocándose al lado de Sasuke. —Sasuke. ¿Tú sabes qué es esta cosa?

—Cuando tenía siete años, mi padre se fue detrás de un fantasma. —él miró hacia el suelo, frente a los pies de Sakura. — Él nunca regresó. Lo atrapó.

Sakura puso su mano sobre el brazo del muchacho.

—Él era un cazador de fantasmas, como tú. —mencionó ella.

—Al igual que todos mis antepasados. —agregó él. —Él era como yo y mejor que yo. —La idea del asesino de su padre, hizo que le diera vueltas la cabeza. No se suponía que sucediera de esa manera. Se suponía que Sasuke debía ir tras el asesino. Se suponía que debería estar listo, y tener todas las armas. —Y lo mataron de todos modos.

—¿Cómo lo mataron? — Sakura le preguntó en voz baja.

—No sé con certeza. —respondió él mientras le temblaban las manos. — Fue comido. He oído a la policía lo describirlo. Toma grandes trozos, al igual que lo que fue sacado de Sasori y Hidan .—respondió con las maños hechas puño. —Yo solía pensar que era porque él estaba distraído. O fue emboscado. Incluso tuve la idea de que el cuchillo había dejado de funcionar, que después de un cierto tiempo simplemente deja de hacerlo, cuando su número está para arriba. Pensé que tal vez era yo el que lo había hecho. Que yo lo maté sólo porque era cada vez mayor, y estaba listo para sustituirlo.

—Eso no es cierto. —Intervino Ino. —Eso es ridículo.

—Sí, bueno, tal vez lo sea y tal vez no. Cuando eres un niño de siete años de edad y tu padre muere y su cuerpo parece que ha sido llevado a un bufet para los malditos tigres Siberianos, se te ocurre un montón de mierda ridícula. —espetó Sasuke furioso y caminó hacia el porche.

Ino hizo el intento de seguirlo pero Naruto la detuvo del brazo.

—Naruto déjame disculparme. —pidió ella. No quiso ofenderlo. Pero el rubio le señaló con la cabeza en dirección a Sasuke. Ella volteó y observó a Sakura pararse frente a él, quien estaba recargado en el barandal.

Y ella abrió los ojos por la sorpresa al ser consciente de la situación de los chicos.

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—Sasuke. —llamó Sakura y él alzó la mirada, topándose con dos grandes jades que lo veían con comprensión. —No tienes que enfadarte con ellos. — mencionó la chica. —ellos no entienden lo que es tratar con la muerte.

—Lo sé. —murmuró él. Ino sólo estaba tratando de hacerlo sentir mejor, pero él ya estaba tan cansado que terminó explotando con ella. —pero todo esto ha removido en mí el sentimiento de culpa. —agregó. —Además…—se detuvo por unos segundos. Él no era de expresar abiertamente sus sentimientos o emociones, y menos aquellas que lo hicieran parecer débil, pero el rostro de Sakura le infundía confianza, con ella sentía que podía desahogarse. —tengo miedo. —confesó. —miedo de no ser capaz de lidiar con esto. No soy tan bueno como mi padre, quizá no sea capaz de vencer al asesino de mi padre. —dijo bajando la vista.

De pronto su rostro fue rodeado por las pálidas manos de Sakura quien lo obligó a alzar la mirada.

—No tienes de que temer Sasuke. Yo confío en ti. —mencionó con una cálida sonrisa que hizo latir acelerado el corazón de Sasuke. —Sé que con o sin athame serás capaz de derrotarlo. Además yo estaré junto a ti, apoyándote.

Y Sasuke se sorprendió del gran poder de Sakura. No de aquella fuerza sobrehumana que lo hacía rebotar contra las paredes, sino de que era capaz de calmar su corazón con unas simples palabras.

—Sakura. —pronunció él y alzó su mano dispuesto a acariciar la mejilla de la chica.

—¡Sasuke! —la voz de Ino llamándolo rompió la atmósfera. Sasuke bajó la mano y Sakura se apartó pegando un pequeño brinco.

Naruto se talló la cabeza nervioso. Sasuke carraspeó un poco.

—Siento lo de hace rato Ino. —dijo a modo de disculpa y sobre todo para desviar la atención. Lo menos que quería en ese momento era un discurso moralista sobre sus sentimientos hacia Sakura.

—No hay problema. —dijo ella. Pasaría por alto la escena que vio porque ni siquiera la comprendía del todo. —¿Y de verdad crees que esto tiene que ver con quien mató a tu padre? —preguntó retomando nuevamente el tema importante.

Sasuke asintió.

—¿Cómo lo sabes? —cuestionó Naruto.

—Puede que no sea un brujo, pero este trabajo temporal viene con algunos beneficios. Es lo único que sé, ¿de acuerdo? Y en mi experiencia, no hay exactamente un barco lleno de fantasmas que comen carne.

—Sakura. —llamó Naruto suavemente. —¿Nunca has comido algo?

Ella negó con la cabeza. —Nada.

—Pero no tenemos ninguna pista. —comentó Ino. —¿no recuerdas algo que nos pueda ayudar? —preguntó a Sasuke.

Él negó y se frotó los ojos, pensando. Estaba exhausto, lo que no tenía ningún sentido, porque había dormido como una roca la noche anterior, quizá por primera vez en una semana.

Y entonces el clic.

—Las pesadillas. —Mencionó Sasuke. —Ellas han estado peor desde que llegué aquí.

—¿Qué pesadillas? — preguntó Naruto.

—Pensé que eran sólo sueños. Alguien inclinado sobre mí. Pero todo este tiempo, debe haber sido como un presagio. —comentó Sasuke.

—¿Cómo qué? —preguntó Ino.

—Como sueños proféticos. Predecir los sueños. Una advertencia. —Recordó esa voz grave, haciendo eco fuera de la suciedad y pasando por el zumbido de una sierra. —Había un olor algún tipo de humo dulce.

—Sasuke. —exclamó Sakura sonando alarmada. —Yo olí humo cuando te cortaste con tu Athame. Entonces pensamos que probablemente era sólo un recuerdo de tabaco de la pipa de Jung. Pero ¿y si no lo fuera?

—No. —rebatió Sasuke.

Pero incluso mientras lo dijo, recordó que en una de sus pesadillas esa cosa le había reclamado por perder el cuchillo, con esa voz que era como plantas en descomposición y hojas de afeitar.

El miedo de nuevo se arrastró de su espalda hasta sus fríos dedos. Su cerebro estaba tratando de hacer una conexión, empujando con cuidado, dendritas buscando dendritas. Lo que mató a su padre era vudú. Era gran parte de lo que siempre había sabido. ¿Y qué era el vudú, en esencia?

Había algo ahí, era solo un poco de conocimiento fuera del alcance de la luz. Tenía que ver con algo que Jiraiya dijo.

—La voz de la razón. —dijo Ino. —Lo que sea que es esa cosa, y cualquiera que sea el enlace que pueda o no pueda tener el cuchillo, o Sasuke, o el padre de Sasuke, ha matado a al menos tres personas, y se ha comido a más de una de ellas. Entonces, ¿qué vamos a hacer?

El lugar quedó en silencio.

—No tengo mi cuchillo. — murmuró Sasuke.

—No empieces con eso otra vez. —reprochó Sakura alejándose drásticamente de él. —pensé que ya había quedado claro que Arturo sin Excalibur, todavía era Arturo.

—Sí. —Ino intervino. —Puede que no tengamos la athame, pero si no me equivoco, la tenemos a ella.— señaló hacia Sakura. —Y eso es algo. Sasori y Hidan están muertos. Nosotros sabemos lo que hicieron. Podemos ser los próximos. ¡Así que vayamos al maldito círculo de vagones y hagamos algo!

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Quince minutos después, todos estaban en el interior del carro de Naruto. Naruto y Sasuke en la delantera, Ino y Sakura en la parte de atrás.

¿Por qué no tomaron el Audi de Ino mucho más espacioso, más confiable, y menos visible, que estaba estacionado frente a ellos? Porque eso era lo que ocurría cuando se tramaba un plan en quince minutos.

Excepto que no era la gran parte de un plan, porque no sabían muy bien lo que ocurría.

Pero en lugar de preocuparse por lo que no sabían, buscarían lo que tenían que hacer. Encontrarían el athame. Seguirían la pista por arte de magia, que Naruto aseguró que podía hacer con la ayuda de su abuelo.

Sakura insistió en acompañarlos, porque a pesar de todo lo que dijo de él siendo como el Rey Arturo, Sasuke creyó que sabía que estaba bastante indefenso. Y no sabía lo bien que ella conociera la leyenda, porque Arturo fue asesinado por un fantasma de su pasado que él no vio venir. Así que no era exactamente la mejor comparación.

Pero a pesar de todo el saber que ella estaba con él lo motivaba a no darse por vencido.

C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C~C

Cuando los chicos llegaron a la tienda, Sasuke recordó a su madre. Si realmente la cosa que mató a su padre estaba en Konoha ella debía de saberlo.

—Espera. —dijo Sasuke después de que todos salieran del auto. —Debo llamar a mi mamá.

—¿Por qué no te limitas a ir a por ella? —preguntó Naruto, dándole las llaves. —Ella podría ser capaz de ayudar. Podemos empezar sin ti.

—Gracias. —respondió Sasuke y subió al coche. —Estaré de vuelta tan pronto como pueda.

Y con sorpresa Sasuke vio a Sakura sentarse en el asiento contiguo.

—Iré contigo. —Advirtió ella y Sasuke no quiso discutir.

Sasuke se puso el cinturón y luego arrancó el coche. Sakura no hizo más que mirar los árboles y los edificios al pasar. Y Sasuke deseó que dijera algo.

—¿Ino te hizo daño allá atrás? — preguntó él iniciando la conversación.

Ella sonrió. —No seas tonto.

—¿Has estado bien, en la casa? —preguntó él.

—Ellos siguen mostrándose. —mencionó ella con cuidado. —Pero siguen siendo débiles. Aparte de eso, he estado esperando.

—¿Esperando qué? —Preguntó Sasuke haciéndose el tonto. Por desgracia, Sakura no atrapó la idea y lo miró con suspicacia.

Sasuke estuvo a punto de decirle que no tenía que hacerlo, que tenía una vida muy extraña y ella encajaba en ella. Pero en su lugar dijo otra cosa.

—No tenía otra opción.

—No importa. —respondió Sakura.

—¿Cómo no?

—No sé, pero no. — respondió ella. Sasuke atrapó su sonrisa por la esquina de su ojo. —Me gustaría que no tuvieras que hacerte daño.

—¿Y tú?

—Por supuesto. Créeme, Sasuke. Nunca quise ser tan trágica.

La casa de Sasuke ya se podía ver coronando la colina. Para su alivio, el coche de su madre se encontraba estacionado en el frente.

Llegaron a la entrada de la casa y salieron del coche, pero a medida que subían los escalones del porche, Sakura empezó a oler. Ella entrecerró los ojos como cuando le dolía la cabeza.

—Oh.— exclamó Sasuke al recordar. —De acuerdo. Lo siento. Me olvidé del hechizo. —Se encogió de hombros débilmente. —Ya sabes, algunas hierbas y cantos y luego nada de muertos a través de las puertas. Es más seguro.

Sakura se cruzó de brazos y se apoyó en la barandilla.

—Entiendo. Ve a buscar a tu madre. —le dijo.

Sasuke abrió la puerta y entró a la casa.

En el interior, escuchó a su madre tarareando alguna melodía que no conocía. La vio pasar por el arco en la cocina, sus calcetines se deslizaban por la madera y el empate de su suéter arrastraba en el suelo.

Se acercó y la sujetó.

—¡Oye! —dijo con una mirada irritada. —¿No deberías estar en la escuela?

—Tienes suerte de que sea yo y no Denka. O este suéter estaría en pedazos. —mencionó con el suéter en la mano.

Mikoto resopló y le quitó la prenda a su hijo para amarrársela a la cintura. La cocina olía a flores y a caqui. Era un olor cálido de invierno.

— ¿Y? —preguntó Mikoto. —¿No vas a decirme por qué no estás en la escuela?

—Pasó algo. —contó Sasuke después de tomar una respiración profunda.

—¿Qué? —preguntó en tono casi cansado, como si esperara sólo ese tipo de malas noticias. —¿Y bien?

Sasuke dudó. Ella podría reaccionar de forma exagerada.

—Sasuke Uchiha, es mejor que lo escupas. —exigió en tono molesto.

—Mamá sólo no te asustes.

—¿Que no me asuste? —preguntó y sus manos viajaron a sus caderas. —¿Qué está pasando? Estoy en un ambiente muy extraño aquí.

Mikoto mantuvo sus ojos en su hijo y luego fue a la cocina y encendió la TV.

—Mamá. —exclamó él, pero fue demasiado tarde. Cuando llegó a la televisión de pie junto a ella, vio las luces intermitentes de la policía, y en la esquina, fotos de Sasori y Hidan. Los policías y los periodistas inundaban el césped como las hormigas en una corteza de sándwich, preparadas para desmenuzarlo y llevarlo lejos para el consumo.

—¿Qué es esto? —preguntó poniendo llevando su mano a la boca. —Oh, Sasuke ¿Sabías de esos chicos? Oh, qué horror. ¿Es por eso que estas fuera de la escuela? ¿La cerraron durante el día?

Ella estaba tratando muy duro para no mirar a su hijo a la cara. Escupió esas preguntas civiles, pero ella sabía el resultado real. Y no podía ni siquiera consigo misma. Después de unos segundos más, apagó la TV y asintió con la cabeza lentamente, tratando de procesarlo.

—Dime lo que pasó.

—No sé muy bien cómo. —dijo Sasuke.

—Intenta. —insistió Mikoto.

Sasuke le platicó la situación dejando fuera algunos detalles, a excepción de las mordeduras de las heridas. Cuando le dijo acerca de ellas, ella sostuvo su respiración.

—¿Crees que era el mismo? — Preguntó. —El que…

—Yo sé que fue. Lo puedo sentir. —informó Sasuke.

—Pero tú no lo sabes. —dijo angustiada.

—Mamá. Lo sé. —declaró con firmeza.

Los labios de Mikoto se apretaron con tanta fuerza que ni siquiera eran labios más.

—¿Estabas en esa casa? ¿Dónde está la daga? —cuestionó unos segundos después.

—No sé. Simplemente debemos mantener la calma. Vamos a necesitar tu ayuda.

Ella no respondió nada. Tenía una mano sobre la cabeza y la otra en su cadera. Tenía la mirada perdida en la nada. Las arrugas poco profundas de la angustia aparecieron en su frente.

—Ayuda. —dijo suavemente, y luego una vez más, sólo más firme. —Ayuda.

—Bueno quédate aquí. Voy a manejarlo, mamá. Te lo prometo. —agregó Sasuke.

—Empaca tus cosas. —ordenó Mikoto.

—¿Qué?

—Ya me has oído. Empaca tus cosas. En este mismo instante. Nos vamos. — Ella se abrió paso y voló por las escaleras, presumiblemente para empezar a empacar.

Sasuke la siguió con un gemido. No había tiempo para ello. Ella tendría que calmarse y quedarse o ella podía empacar y tirar sus cosas en cajas y cargarlas en un camión de mudanzas, pero su cuerpo no se movería hasta que el fantasma se hubiera ido.

—Mamá. —dijo Sasuke viendo como su madre colocaba una caja sobre su cama y abría un cajón. —¿Puedes dejar de moverte? Yo no me voy. —Sasuke se sorprendió de la eficacia de su madre. Todos sus calcetines ya estaban fuera de su cajón y en una pila ordenada en el tocador.

—Nos vamos. —dijo sin perder el ritmo de su saqueo en la habitación de su hijo. —Incluso si tengo que dejarte inconsciente y arrastrarte de esta casa, nos iremos.

—Mamá, cálmate.

—No me digas que me calme. —Sus palabras fueron entregadas en un grito controlado, un grito directamente de la boca de su tenso estómago. Se detuvo y se quedó quieta con las manos en la mitad vacía de los cajones. —Esa cosa mató a mi marido.

—Mamá.

—No te llevará a ti también. —Calcetines y calzoncillos empezaron a volar de nuevo. Y a Sasuke le habría gustado que no hubiera iniciado con el cajón de su ropa interior.

—Tengo que detenerlo. —mencionó Sasuke. Entendía el miedo de su madre, pero no podía sólo escapar.

—Que lo haga otro. — rompió. —Debería haberlo dicho esto antes, debería haber dicho que no era tu deber o tu derecho de nacimiento o algo así, después de que tu padre murió. Otras personas pueden hacer esto. —estaba muy asustada por su hijo. Era lo único que tenía y no lo perdería.

—No hay muchas otras personas. —Respondió Sasuke a punto de volverse loco.

—No tienes que hacerlo.

—Si nos vamos, esto seguirá. Y si no lo mato, comerá gente. ¿No lo entiendes? — Finalmente, le dijo lo que siempre había mantenido en secreto. —Esto es lo que he esperado. Por lo que he entrenado. He estado investigando este fantasma desde que me enteré de la cruz del vudú en la casa donde murió papá.

Su mamá cerró un cajón de golpe. Sus mejillas eran de color rojo y tenía los ojos húmedos y brillantes.

—Eso lo mató. Te puede matar también.

—Gracias. —dijo Sasuke alzando sus manos. —Gracias por tu voto de confianza.

— Sasuke…

—Espera. Cierra la boca. —Nunca le había dicho a su mamá que se callara. Pero ella lo necesitaba. Porque algo en la habitación no tenía sentido. Ahí había algo que no debería estar.

Mikoto siguió la mirada de su hijo y él quiso ver su reacción, porque él no quería ser el único viendo eso.

Su cama estaba como la había dejado. Las mantas estaban arrugadas y medio derribadas. La almohada tenía una huella de su cabeza. Y asomando por debajo, se encontraba el mango tallado de la athame de su padre.

No debería ser. No podía ser. Lo que se supone que estaba a kilómetros de distancia, oculto en el armario de Sasori o en las manos de los fantasmas que lo asesinaron. Pero él se acercó a la cama y la pudo alcanzar, y la madera fue suavemente familiar contra la palma de su mano.

Y los puntos se conectaron.

—Mamá. — le susurró Sasuke mirando el cuchillo. —Tenemos que salir de aquí.

Ella sólo parpadeó, de pie inmóvil, y en el silencio de la casa hubo un crujido irregular que no reconocieron.

—Sasuke. —su mamá respiró. —La puerta del ático.

La puerta del ático. El sonido y la frase hicieron algo en la parte de atrás de la cabeza de Sasuke, pues esta empezó a picar. Y recordó algo que su madre dijo acerca de los mapaches, algo en la forma en que Denka se subió sobre él el día que se mudaron.

Y algo en la tranquilidad magnificó cada ruido, así que cuando escuchó un raspado distinto, supo que lo que estaban escuchando era la escalera desplegable del ático deslizándose hacia el suelo en el pasillo.


Gracias por comentar:

Cinlayj2: Espero que te haya gustado el pequeño momento SasuSaku.

Yuno- Uchiha: Lo del athame ya quedó resuelto, pero ahora la pregunta es ¿por qué se lo devolvió? Sasuke se enfrentará a un gran peligro, pero lo bueno que está vez no estará solo, pues tiene buenos amigos con él.