Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Contiene OoC. AU.
Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.
Sakura vestida de sangre
Capítulo 17.
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—Sasuke. —su mamá respiró. —La puerta del ático.
El sonido y la frase hicieron algo en la parte de atrás de la cabeza de Sasuke, pues esta empezó a picar. Y recordó algo que su madre dijo acerca de los mapaches, algo en la forma en que Denka se subió sobre él el día que se mudaron.
Y algo en la tranquilidad magnificó cada ruido, así que cuando escuchó un raspado distinto, supo que lo que estaban escuchando era la escalera desplegable del ático deslizándose hacia el suelo en el pasillo.
Y al chico le hubiera gustado irse en ese momento. Tenía los vellos de la nuca erizados y la mandíbula la apretaba con fuerza para que sus dientes no castañearan.
Dada la opción entre luchar o volar, elegiría tirarse de cabeza por la ventana con o sin cuchillo en la mano. Pero en vez de eso se giró y caminó para ponerse entre su madre y la puerta abierta.
Se escucharon pisadas en las escaleras y los corazones de madre e hijo golpearon aceleradamente. Sasuke captó la esencia de un dulce humo.
—("Quédate quieto"). —se dijo el muchacho, después de que eso acabara podría vomitar. Asumiendo, claro estaba, que siguiera vivo.
El ritmo de los pasos, el sonido de lo que sea que estaba bajando de la escalera estaba haciendo que ambos experimentaran un miedo nunca antes sentido.
Él se había enfrentado a muchas cosas superando sus miedos. Pero enfrentarse al asesino de su padre era muy distinto. Si Fugaku con tanta experiencia no pudo contra él ¿podría hacerlo un chiquillo de diecisiete años?
Sin embargo un pensamiento inundó su mente. No podían ser atrapados en ese dormitorio.
Tenía que lograr salir al pasillo e intentar que ambos llegaran a la escalera antes de que lo que sea, que venía, bloqueara su fuga.
Él agarró la mano de Mikoto, ella sacudió su cabeza violentamente pero él la arrastró hacia delante avanzando poco a poco hacia la puerta, con el athame tendido delante de ellos como si fuera una antorcha.
—("Sakura. Sakura entra arremetiendo contra todo, Sakura ven y salva el día"). —pensó. Pero eso era absurdo, Sakura estaba aislada en el maldito porche delantero.
Tomó un par de respiraciones profundas antes de salir al pasillo. Cuando se movió tuvo una clara vista de la escalera del ático y también de la cosa que descendía por ella.
Y no quiero ver eso, todo el entrenamiento y todos esos fantasmas, todos los presentimientos viscerales y la capacidad se fueron por la ventana. Estaba mirando al asesino de su padre, debería estar enfurecido, debería estar acechándolo pero en vez de eso estaba aterrado.
Estaba de espaldas a ellos y la escalera del ático estaba lo suficientemente lejos al este de las otras escaleras de forma que deberían ser capaces de llegar allí antes que él, siempre y cuando siguieran moviéndonos y en tanto que no se diera la vuelta y los atacara.
Mientras se deslizaron silenciosamente hacia las escaleras él alcanzó el suelo y se detuvo para poner la escalera de vuelta arriba con un desvencijado empujón.
Sasuke se detuvo en lo alto de las escaleras sujetando a su madre para que bajara primero. La figura en el pasillo no parecía haber notado su presencia, simplemente siguió balanceándose de atrás hacia adelante dándoles la espalda como si estuviese escuchando algún tipo de música apagada.
Llevaba puesto una chaqueta oscura y hecha a medida como una especie de chaqueta de traje larga. Podría ser negro grisáceo o incluso verde oscuro, no podría decirlo. En la parte alta de su cabeza había un nido de rastas desprendiéndose, enredadas, enmarañadas y apelmazadas, así como medio podridas. No podía verle la cara pero la piel de sus manos era gris y agrietada. Entre sus dedos estaba retorciendo lo que parecía una larga y café serpiente.
Sasuke le dio a su madre un suave empujón para hacer que siguiera bajando las escaleras, pues si podía salir hasta donde estaba Sakura estaría a salvo.
Y justo cuando Sasuke estaba teniendo un pequeño arranque de valentía, él se giró y lo miró directamente y todo el valor desapareció.
Aunque honestamente Sasuke no podía decir que estuviera mirándolo de lleno ya que uno nunca podía estar seguro de que algo estuviera justo mirándole si los ojos de ese algo han sido cosidos; y estaban cosidos sin duda alguna. Eran grandes puntos entrecruzados de cordel negro sobre sus párpados, aun así tampoco había duda de que pudiera verlo.
—¡Oh! —exclamó Mikoto asustada.
—De nada— dijo la figura frente a ellos con aquella voz de las pesadillas de Sasuke.
—No tengo nada que agradecerte. —escupió Sasuke y el fantasma ladeó la cabeza para mirar fijamente el cuchillo. Luego caminó hacia ellos.
—Entonces quizás debería darles las gracias yo. —mencionó con un acento marcado.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Sasuke. — ¿Cómo llegaste aquí?, ¿Cómo conseguiste pasar la puerta?
—He estado aquí todo el tiempo. —reveló. Tenía unos dientes blancos y brillantes, su boca no era más grande que la de cualquier hombre. ¿Cómo dejaba unas marcas tan gigantes? , se cuestionó el chico.
Luego les sonrió con el mentón inclinado hacia arriba. Tenía una desgarbada forma de moverse, como la de todos los fantasmas, como si sus miembros estuvieran entumecidos o como si sus ligamentos estuvieran pudriéndose. Pero Sasuke no se confío.
—Eso es imposible. —replicó Sasuke. — el hechizo te hubiese mantenido fuera.
No había forma de que él hubiese estado durmiendo en la misma casa todo ese tiempo con el asesino de su padre, que hubiera estado un piso por encima de él observando y escuchando.
—Los hechizos para mantener fuera a la muerte no valen para nada si la muerte ya está dentro. —respondió. —voy y vengo cuando me apetece, traigo de vuelta cosas que los estúpidos niños pierden y desde entonces he estado en el ático, comiendo gatos.
He estado en el ático comiendo gatos.
Aquella frase causó eco en el chico, entonces miró más detalladamente a la serpiente café que había estado tejiendo entre sus dedos. ¡Era la cola de Denka!
—¡Tú estúpido, te has comido a mi gato! —gritó Sasuke y dio las gracias a Denka por ese último favor, por ese encabronado subidón de adrenalina.
De repente el silencio se llenó con el sonido de un golpeteo. Sakura lo había oído gritar y comenzó a golpear la puerta con fuerza.
—¿Sasuke estás bien? —gritó Sakura desde afuera.
La cabeza del fantasma se precipitó alrededor como una serpiente en un movimiento poco natural y alarmante. Mikoto, que no sabía que Sakura estaba fuera, empezó a aferrarse a su hijo sin saber de qué estar más asustada.
—Sasuke ¿qué es eso? — preguntó ella. —¿Cómo vamos a salir?
—No te preocupes mamá. No estés asustada. —intentó tranquilizarla con un tono de voz que demostraba confianza.
—La chica a la que esperamos está justo fuera. — dijo el fantasma y arrastró los pies hacia delante. Sasuke y su madre bajaron un escalón, él sacó la mano y la colocó a través de la barandilla. El athame destelló y lo elevó al nivel de los ojos.
—Mantente alejado de ella. —ordenó el muchacho. No sabía cómo, pero no dejaría que la lastimara.
—Ella es la razón por la que nosotros hemos venido.—y un suave y ahogado crujido sonó al moverse, como si su cuerpo fuera una ilusión y él no fuese nada más que ropa vacía.
—Nosotros no hemos venido a nada. —replicó el chico. —yo vine a matar a un fantasma y voy a aprovechar mi oportunidad.
Sasuke embistió hacia delante sintiendo la hoja partir el aire, la punta de plata sólo rasgó los botones de la parte delantera.
—¡Sasuke, no! — gritó Mikoto intentando arrastrarlo de vuelta con un brazo.
Él se irritó por la actitud de su madre. ¿Qué creía que había estado haciendo todo ese tiempo? ¿Colocar elaboradas trampas usando ballestas, maderas contrachapadas y un ratón en una rueda? Eso era un cuerpo a cuerpo, eso es lo que sabía.
Mientras tanto Sakura martilleaba más fuerte la puerta.
—Es para lo que estás aquí chico.—dijo el hombre entre dientes e hizo un movimiento sobre Sasuke.
Parecía desganado, falló el golpe por escasos centímetros, y Sasuke supo que sólo estaba jugando con él. Otra pista fue que se estaba riendo.
—Me pregunto cómo te irás. Me pregunto si te resecarás o si te derretirás. —mencionó el Uchiha.
—No haré ninguna de esas dos cosas. — dijo sin parar de sonreír.
—¿Y qué tal si amputo tu brazo? —preguntó mientras alcanzó de golpe las escaleras, su cuchillo replegado y después cortando como un arco afilado.
—¡Te matará por sí mismo!
Esa cosa lo golpeó en el pecho y él y su madre cayeron rodando por las escaleras. Con dificultad Sasuke ayudó a su madre a ponerse de pie.
—¿Estás bien? ¿Hay algo roto? — preguntó y ella movió la cabeza en negación. —ve a la puerta.
Mientras ella avanzó. El fantasma estaba bajando los escalones sin ninguna señal de aquella antigua rigidez fantasmal, estaba tan ágil como cualquier hombre joven y vivo.
—Podrías simplemente evaporarte, ya sabes. —dijo Sasuke porque no era capaz de mantener su maldita boca cerrada. —pero personalmente espero que explotes.
El hombre cogió un profundo respiro, luego otro y otro y no los dejó salir. Su pecho comenzó a hincharse como un globo, extendiendo su caja torácica. Entonces, antes de que supiera lo que estaba pasando, sus brazos se proyectaron hacia Sasuke. Todo pasó tan rápido que apenas pudo verlo.
Mikoto al escuchar el ruido, se detuvo y giró hacia ellos.
Una de sus manos, la del cuchillo, estaba sujeta contra la pared y lo tenía cogido por el cuello. Sasuke lo golpeó en el cuello y los hombros con su otra mano pero era como un gatito golpeando el hilo.
El fantasma dejó salir el aire extendiéndose a través de sus labios en un fino y dulce humo, pasando sobre los ojos ónix y entrando en los orificios nasales de Sasuke, tan fuerte y empalagoso que sus rodillas se doblaron.
Mikoto logró sostenerlo de los hombros, por la parte de atrás y lo arrastró lejos. El fantasma no se movió.
—Me entregarás a la chica, hijo mío, o morirás. —declaró. —La mugre en tu cuerpo hará que te descompongas, tu mente se desaguará por tus orejas.
Sasuke no podía moverse ni hablar. Podía respirar pero no mucho más y se sentía lejos, entumecido.
Mikoto comenzó a sollozar con su hijo en brazos.
Y Sakura de un fuerte golpe con las manos logró arrancar la puerta con todo y bisagras.
—¿Por qué no me coges tú mismo? —preguntó Sakura de forma arrogante desde el umbral de la puerta. Seguía sin poder entrar, pero lo miraba con furia.
—("Sakura, mi fuerte y terrorífica Sakura"). —pensó Sasuke. Quería decirle que estuviera atenta, que esa cosa tenía trucos escondidos en sus podridas mangas pero no podía, así que su madre y él se acurrucaron entre ese ruidoso encuentro de los espíritus más fuertes que jamás habían visto.
—Cruza el umbral preciosa chica. —pidió él.
—Cruza tú el mío. —le retó ella, presionando contra la barrera protectora del hechizo, aunque eso le provocara un fuerte dolor de cabeza. Un fino riachuelo de negra sangre goteaba de su nariz y sobre sus labios. — Coge el cuchillo y ven cobarde. — gritó Sakura. —¡sal y quítame esta correa!
Él estaba furioso, sus ojos estaban fijos en ella y sus dientes rechinaban.
—Tu sangre en mi hoja o el chico se nos unirá por la mañana. —amenazó.
Sasuke intentó apretar el agarre de su cuchillo, sólo que no podía sentir su mano. Sakura estaba gritando alguna otra cosa pero no sabía que era. Sentía los oídos rellenos de algodón, no podía oír nada más.
Y luego todo se volvió oscuro.
Gracias por comentar:
Cinlayj2. Tammy Fray, Yuno- Uchiha. Lety-Traumada
Saludos. Muchas gracias por leer.
