Hello everybody, aquí Mimi con un nuevo capitulo de las humillaciones y ridiculeces de Oikawa xD
Siento el retraso, pero entre ponerme al dia con mis series y actualizar otros fics, se me ha ido totalmente, pero en fin, aqui lo tienen ^^

Siento que ya me habían hecho esta pregunta, pero por alguna mística razón y descuido no la respondí.
Godness-of-shaoi1313 supuestamente es un OikawaxIwa-chan, o sea que el lindo Iwaizumi es el uke aquí, pero por lo que he leído de mi fic, se podría tomar (por el momento) de ambas formas.

Muchísimas gracias a sus comentarios, me alegran el día y no teman en ser sinceros, me ayudan un montón en todos sentidos :D
Espero disfruten el cap, que en cada ocasión intento hacerlo un poquito mas largo para su deleite(?)


Día cuatro.

- Ahhh – dio un largo suspiro de júbilo, atrayendo las miradas de los chicos que se aseaban tras la práctica matutina – la vida es hermosa y el amor es un tesoro que trae felicidad – suspiraba el capitán como toda una chica enamorada, rodeado de un aura rosa con brillos y flores.

- ¿Y a este que bicho le picó? – interrogó Makki en voz baja a los pocos miembros que aún quedaban.

- Ni idea, pero por lo que sé, ha estado así desde que llegó, aunque afortunadamente no se notó en la práctica – explicó Kunimi terminando de colocarse el uniforme al igual que el resto, a excepción de Oikawa, que continuaba en la tierra de las hadas.

- Es escalofriante – el colorín se estremeció viendo la sonrisa embobada de oreja a oreja del castaño, preguntándose si todo este asunto finalmente lo había sobrepasado y hecho que perdiera la escasa cordura que poseía.

- No seas así Makki-chan – puso su brazo sobre los hombros del rematador lateral – el estar enamorado es la cosa más maravillosa que hay, no es para nada escalofriante~ - canturreó en su oído, crispándolo de pies a cabeza.

- Solo aleja tu desagradable cara de la mía, me pone de los nervios – espetó empujándolo con una mano, consiguiendo así la tan ansiada libertad.

- Ni tu pesimismo ni frialdad podrán arrebatarme mi buen humor~

- No es lo único que me gustaría arrebatarte en este instante – siseó fulminándolo con la mirada, mas el otro ni se inmuto.

- ¿Y qué es lo que te tiene tan estúpidamente feliz? – cuestionó con recelo, arrepintiéndose al instante al ver el brillo y las flores aumentar drásticamente en torno al setter.

- Iwa-chan halagó mi bento~ - exclamó lleno de vigor, abrazándose a sí mismo en un ¿intento? De mantener el control – dijo que estaba delicioso y que deseaba ansioso tener otro – todos rodaron los ojos menos Takahiro, quien temblaba levemente por la ira contenida que no tardo en estallar.

- ¡Ni una mierda dijo eso! – Alzó la voz lo suficiente para sacar a Tooru de sus ensoñaciones - ¡Dijo que tenías agallas para darle algo tan malo y desabrido, cuyo único punto fuerte fue la melosa apariencia! – Todos asintieron en apoyo - y si alguna vez osabas darle otra vez algo así, mejor te asegurabas de tener un ataúd listo para tu funeral – finalizó agitado ya que no acostumbraba a gritar ni tan rápido además.

- No tienes que decir eso solo porque te sientas celoso Makki – ignorando todo, se dispuso a terminar de guardar sus cosas en el casillero – puedo hacerte un bento si quieres, aunque no con el amor con el que se lo di a mi Iwa-chan – Hanamaki suspiró exhausto y rendido, ya era difícil ganar una discusión estando Oikawa con su idiotez habitual, pero en modo doncella enamorada… era imposible.

- Ni aunque hubiera un apocalipsis zombi, probaría esa porquería que llamas comida – bufó volviéndose a su bolso.

- ¿Y qué es eso de "mi Iwa-chan"? – inquirió con burla Issei que hace bastante resistía la tentación de reírse a carcajadas a causa de ellos dos.

- Si~, es verdad que Iwaizumi-san se comió aquella cosa radioactiva, pero nunca dijo nada de volver contigo o de que te pertenecía – secundó con malicia Akira, quitándole todo el entusiasmo al armador.

-Son tan crueles – se hizo ovillo en uno de los rincones del vestidor – echarle sal a la herida no es algo que deberían hacerle a su lindo capitán – sollozaba culpándolos, rodeado ahora de una aura negra.

- Hablando de Iwaizumi, siempre es el último en terminar de cambiarse – acotó Matsukawa, mirando en todas direcciones por si se había equivocado.

- Es cierto, Iwaizumi-san fue el primero en salir, y se notaba que tenía prisa – informó Kindaichi.

- Me pregunto si los rumores serán ciertos – murmuró Hanamaki pensativo.

- Yo también he oído bastantes de ellos de mis compañeras – agregó Akira con la misma expresión del mayor.

- ¿Qué rumores? – cuestionó con molestia apareciendo repentinamente a su lado, sobresaltándolos un poco.

- Chicas confesándosele a Iwaizumi – respondió serio el azabache de tercero – yo también los he escuchado e incluso he visto unas cuantas por mera casualidad.

- Iwa-chan…. ¿es… popular? – el temor reflejado en sus irises chocolate era claramente visible.

- Creo que siempre lo fue – aseguró Takahiro, sintiendo compasión por su capitán al igual que el resto – después de todo es amable, atento y no digamos que tiene mal aspecto, pero nadie antes se le había acercado ya que tenía a un mocoso brillante y molesto siempre revoloteando a su alrededor.

- Y ya que no estamos ni pasamos tiempo juntos….

- Exacto, las chicas están comenzando a tomar ventaja de eso…

- Bueno, no perderé contra ellas en apariencia – espetó desafiante y ardiendo en espíritu de lucha – si quieren ir tras mi Iwa-chan, primero deberán pasar sobre mí.

- ¿Que harás exactamente?

- Poner en marcha la fase cuatro: Caminata bajo la Lluvia.

- Es más estúpido de lo que imaginaba si cree que puedes hacer algo así con el sol que está alzándose – largó en un resoplido Kunimi.

- Sabes que para mí no hay imposibles – argumentó Oikawa con su socarrona sonrisa.

- A no ser que sea una deidad del clima o haga la danza de la lluvia, dudo que pueda llevar a cabo aquel plan – el setter solo amplió su expresión ante la incredulidad de sus compañeros.

- Solo esperen y verán – aquel semblante rebosante de astucia y petulancia les dio un muy mal presentimiento a los chicos.

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Las clases habían finalizado con éxito, al igual que el agotador entrenamiento de la tarde, por lo que seis chicos se precipitaron a los vestidores, provocándole confusión y molestia al vice capitán, ya que tuvo que quedarse hablando con el entrenador (cosa que supuestamente debía hacer Oikawa). Así que luego de debatir con él posibles jugadas y planes de entrenamientos, se retiró para cambiarse y por fin quitarse todo ese molesto sudor.

Apenas ingresó, los mismos seis chicos, encabezados por nadie más que Oikawa Tooru, salieron a tropezones de allí. Hajime rodó los ojos, largando un profundo suspiro, imaginándose que algo molesto y ridículo seguramente estaría esperando por él cuando terminara de asearse y cambiarse.

Una vez terminó y egresó del camarín, pude visualizar al origen de su reciente e incrementado estrés, recargado cómodamente en el umbral de ingreso a la cancha, con su usual pose de arrogancia, creyéndose el ser más genial y atractivo del universo. Iwaizumi también notó que dicho individuo traía un ¿paraguas? colgando del brazo, lo que le pareció completamente ilógico hasta que dio unos cuantos pasos más en su dirección y vio la "lluvia" que caía copiosamente y casi con gracia divina fuera del recinto.

- Te estaba esperando Iwa-chan – dijo con una voz profunda, suave y seductora, una que hubiera derretido a cualquier fan del castaño, pero obviamente ni cosquillas le causo al As.

- Aha – masculló monótono como respuesta, asomándose solo un poco para no mojarse.

El agua se precipitaba en la tierra con ímpetu, salpicando y ensuciando la entrada con barro. Hajime fijó su vista más allá, al despejado, hermoso y anaranjado atardecer. Se giró al setter, arqueando una ceja, observando como este entraba en pánico ante su mirada inquisidora y penetrante.

- Es… es en serio – su enojo no pasó desapercibido, asustando a Oikawa.

- Siempre soy serio, y más cuando se trata de-

- Solo cállate y muérete de una vez Kusokawa – le calló acertando un fuerte puñetazo en su estómago.

- Eso duele Iwa-chan – lloriqueó cuando pudo recuperar el aire perdido – hey ¿A dónde vas?

- Pues a casa – se dispuso a salir sin importarle el agua.

- Pero está lloviendo, te vas a-

Iwaizumi se detuvo a unos pasos más allá, mirando el cielo, del cual no caía ni una sola gota, luego dirigió sus ojos al segundo piso del edificio, viendo a sus kohais asomándose por las ventanas mientras sostenían mangueras apuntando al cielo, para que el agua cayera lenta e intrépidamente, imitando un día de lluvia. Estos al verse descubiertos, agitaron sus manos libres para saludar al mayor, quien les devolvió el gesto con media sonrisa.

- Con que estaba lloviendo ¿eh? – Replicó con suspicacia – pues donde yo estoy parado está bastante seco –aseguró burlesco.

- Eres injusto Iwa-chan – se quejó haciendo un mohín.

- Y tu un completo idiota sin remedio – aseveró frunciendo el ceño – deberías usar tu estúpida imaginación para crear estrategias y jugadas, en vez de hacer toda esta mierda inútil e involucrar a los chicos – espetó mordaz.

- Lo lamento – dijo entristecido y con la cabeza gacha.

- Eso espero maldito idiota – le dio la espalda, dispuesto a marcharse, sin embargo frenó tras dar apenas dos pasos – Bakakawa – le llamó.

- Ya sé Iwa-chan, me aseguraré de limpiar, y deja de acortar los insultos – le reprochó completamente deprimido y apenas mirándolo.

- Más te vale que dejes la entrada reluciente – amenazó crispando al armador – pero no es eso lo que quería decirte – se rascó la nuca con evidente incomodidad, luciendo incluso avergonzado.

- De-decirme qué – instó Tooru, ansioso y anonadado de la actitud de su amigo de la infancia.

- Suerte para la próxima – sonrió altivo, agitando su mano mientras se alejaba.

- Espera un segundo-

Apenas puso un pie fuera de la cancha, un balde de agua fría (literal) le cayó encima, empapándolo de pies a cabeza. Elevó la vista, topándose con la mirada burlesca de Kunimi y las de pánico de Kindaichi y Watari, quienes se inclinaron repetidas veces a modo de disculpa. Oikawa resopló fastidiado y agotado, después se aseguraría de reprender a los chicos, específicamente a Akira que solo dijo un simple y nada sincero "lo siento", dejando en claro que lo había hecho a propósito.

- La Fase cuatro fue un fiasco – anunció Matsukawa, arrojándole una toalla al rostro – pero era de esperarse con algo tan ridículo.

- Pero tampoco resulto tan mal – refutó Hanamaki, tomando la toalla y comenzando a secar el cabello del castaño con intencional brusquedad.

- Podrías ser un poco más amable – le regañó infantilmente – Ku-ni-mi-chan~ - el nombrado se sobresaltó al oír la tétrica voz de su capitán - ¿Cuál fue el motivo de lanzarme toda esa agua adrede?

- ¿La emoción del momento? – contestó sin atreverse a hacer contacto visual con el mayor.

- Entonces yo también estoy autorizado para dejarme llevar – declaró balanceando el paragua entre sus manos.

- Antes de que te desquites con tu kohai, será mejor que mires eso – le instó con cierta inquietud y recelo en su voz el líbero.

A regañadientes obedeció la petición de Shinji, fijando sus orbes en la dirección que este señalaba, hallando a un lejano Hajime… pero en esta ocasión no estaba solo. Parecía que estaba hablando con una chica delgada y bajita, de cabello rubio y largo; todos podían asegurar que era una belleza aun a la distancia. Ambos lucían incomodos ante la presencia del otro, pero nadie podía asegurar de que hablaban por la lejanía, pero por el ambiente que les rodeaba, era fácilmente deducible.

- Chicos, ¿Quién es esa niña? – interrogó con esa voz cantarina, pero con un ligero deje de instinto asesino en ella.

- Es de primer año, algunos en mi salón van tras ella…! – Kindaichi se sobresaltó como todos, al oír y ver como partía en dos el innecesario paragua, mientras esbozaba una sádica sonrisa, que les erizaba hasta el último pelo en sus cuerpos.

- Esa niña cometió un grave error al enamorarse de Iwa-chan – ensanchó su expresión a una que hasta la misma Yuno* admiraría – le hare ver que conmigo como rival, no le queda otra salida más que retirarse "voluntariamente" – se giró a los chicos, quienes aún temblaban – espero también su ayuda para la fase de mañana – todos asintieron frenéticamente – excelente, entonces nos vemos – se despidió, silbando una tétrica melodía, alejándose del lugar.

- Se-será mejor que limpiemos este desastre – propuso Kindaichi intentando olvidar el pavor de hace unos segundos atrás.

Sin cruzar más palabras, tomaron los utensilios de limpieza, iniciando su tarea forzada implícitamente sobre ellos por el capitán, mientras aun sudaban frio, cuestionándose una vez más si en verdad había sido buena idea haberse involucrado en aquel desastre.


Aclaracion: Gasai Yuno es la tipa pelirosa psicopata que acosa al protagonista en el anime Mirai Nikki (es la mas yandere que conozco xD)

Gracias por leer y cualquier opinion, critica o sugerencia, me gustaria que me la hicieran saber y espero verlos en la proxima actua
Bye bye ^w^