Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Advertencias: Contiene OoC. AU.
Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.
Sakura vestida de sangre
Capítulo 18.
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Sasuke abrió los ojos lentamente, parpadeó confuso para acostumbrarse a la luz. Frente a él estaba la cara de Jiraiya, demasiado cerca para su gusto. Así que intentó hundirse en la almohada lo más que pudo.
Sasuke vio sus labios moverse, pero no percibió ningún sonido del abuelo de Naruto. Jiraiya se alejó y fue a reunirse con Mikoto, que estaba de pie junto al reposabrazos del sillón. Entonces Sasuke pudo ver que estaban en la tienda del abuelo de Naruto.
Entonces, de repente, Sakura se colocó junto a él, arrodillada en el suelo. Él volteó la cabeza para seguirla. Ella barrió sus dedos en su frente pero no dijo nada, le regaló una pequeña sonrisa de alivio.
La audición de Sasuke regresó poco a poco, pero de manera extraña. Primero pudo oír sonidos apagados, y luego cuando finalmente se volvieron claros, no tenían sentido.
—¿Qué está pasando? — Preguntó Sasuke cuando por fin todos sus sentidos estuvieron listos.
—Qué alivio hombre, pensé que eras una tostada.— Exclamó Naruto, apareciendo al lado de Sakura.—Cuando te trajeron…— dijo Naruto, pero no terminó. Sus ojos azules se tiñeron de miedo.
—Estoy bien. —mencionó Sasuke y con esfuerzo logró sentarse. —He estado en peores líos.
De pie al otro lado de la habitación dándoles la espalda a todos, actuando como alguien que tenía mejores cosas que hacer, Jiraiya dio un resoplido.
—No lo creo. —replicó el anciano dándose vuelta. —Y no estás fuera de este "lío" sin embargo. Has sido Obeahed*
Naruto, Ino y Sasuke hicieron eso que se hace cuando alguien más está hablando en otro idioma: miraron a su alrededor y entre sí.
—¿Huh? —exclamaron los tres.
—Obeahed, chico. — Jiraiya contestó bruscamente. —Magia Vudú de indios occidentales. Eres más que afortunado de que pasé seis años en Anguilla, con Julian Baptiste. Ahora que fue un Obeahman real.
Sasuke estiró sus piernas y se sentó recto. Excepto por un pequeño dolor en su espalda y costado, además de la cosa escurridiza de la cabeza, se sentía bien.
—¿He sido Obeahed por un Obeahman? ¿Es como lo de los Pitufos que dicen pitufo pitufeado todo el tiempo?
—No bromees Sasuke. —lo regañó Mikoto. Ella lucía horrible. Había estado llorando. —Yo todavía no sé cómo entró a la casa. Siempre somos tan cuidadosos. Y el hechizo de barrera estaba funcionando. Lo hizo con Sakura.
—Fue un gran hechizo, Sra. Uchiha. — Respondió Sakura suavemente. —Yo nunca podría haber atravesado ese umbral. No importa que tanto me hubiese gustado. —Al decir esa última parte, sus iris se volvieron tres tonos más oscuros.
—¿Qué pasó? ¿Qué pasó después de que perdí el conocimiento o lo que sea? — Se interesó ahora. El alivio de no estar muerto se había desgastado.
—Le dije que saliera y se enfrentara a mí. No aceptó. Él sólo sonrío con esa sonrisa horrible. Luego se fue. No había nada excepto humo. — Sakura se volvió a Jiraiya. —¿Qué es él?
—Él era un Obeahman. ¿Qué es ahora? no lo sé. Cualquier limitación quedó abandonada con su cuerpo. Ahora es solo una fuerza.
—¿Qué es exactamente Obeahed? — Ino preguntó. —¿Soy la única que no lo sé?
—Es solo otra palabra para vudú. —mencionó Sasuke restándole importancia, y Jiraiya golpeó con el puño la esquina de madera del mostrador.
—Si piensas eso cuando estas prácticamente muerto. —escupió con coraje.
—¿De qué estás hablando? — Preguntó Sasuke sorprendido. Se puso de pie, vacilante, y Sakura tomó su mano. Esa no era una conversación para tener acostado.
—Obeah es el vudú. Sin embargo, el vudú no es el Obeah. Vudú no es nada más que la brujería afro-caribeña. Sigue las mismas reglas que la magia que todos practicamos. Obeah no tiene reglas. Vudú canaliza el poder. Obeah es poder. Un Obeahman no canaliza mierda, la tiene en sí mismo. Él se convierte en la fuente de energía"
—Pero la cruz, encontré una cruz negra, como la tuya.
Jiraiya agitó su mano. —Probablemente empezó con el vudú. Él es algo más, mucho más ahora. Nos has metido en un mundo de mierda.
—¿Qué quieres decir con que los he metido? — Preguntó Sasuke. —No es como si lo llamara, 'Oye, tipo que mató a mi papá, ven a aterrorizarnos a mí y a mis amigos'.
—Lo trajiste aquí. —Gruñó Jiraiya —Él ha estado contigo todo el tiempo. — Miró la daga en la mano de Sasuke. — Enganchando un paseo a ese maldito cuchillo.
Sasuke abrió los ojos en consternación. Eso no podía estar sucediendo. Sabía lo que estaba diciendo ahora, pero no podía ser verdad.
La daga se sentía pesada, más pesada que antes. El destello de su hoja en la esquina de sus ojos lució secreto y traidor. Él estaba diciendo que ese Obeahman y su daga estaban conectados.
Su cerebro luchó incluso cuando sabía que él estaba en lo correcto. ¿Por qué más el fantasma le habría traído el cuchillo? ¿Por qué mas Sakura olió humo cuando la cortó? Estaba atado a otra cosa, dijo ella. A algo oscuro. Solo pensó que era un cuchillo inherente de poder.
—Él mató a mi papa. —murmuró Sasuke.
—Claro que lo hizo.— Jiraiya escupió —¿Cómo crees entonces que se conectó con la daga en primer lugar?
—Es por culpa de tu padre. —mencionó Mikoto con pesar. —Porque él se comió a tu papá.
—La carne. —exclamó Naruto, y sus ojos se iluminaron. Miró a Jiraiya por aprobación y luego continuó. —Es un comedor de carne. La carne es su poder. Esencia. Cuando se comió a tu papá, él tomo el poder de tu padre para el mismo. — Miró la daga como si no la hubiese visto antes. —Lo que tú llamas tu atadura de sangre, Sasuke. Ahora él tiene un enlace a ella. Ha sido su alimento.
—No. —rebatió Sasuke débilmente. Naruto le dio esa indefensa expresión de disculpa, tratando de decirle que no lo ha estado haciendo a propósito.
—Esperen. —interrumpió Ino. —¿Me están diciendo que esa cosa tiene trozos de Sasori y Hidan? ¿Qué las lleva colgadas consigo? —comentó horrorizada.
Sasuke miró hacia la daga. La había usado para mandar lejos a docenas de fantasmas. Sabía que Jiraiya y Naruto estaban en lo cierto.
¿Entonces donde diablos los había estado enviando? No quería pensar en eso. Las caras de los fantasmas que había matado relampaguearon en sus parpados cerrados. Vio sus expresiones, confundidos y enojados, llenos de dolor. No podía decir que pensaba ponerlos a descansar. Lo esperaba, pero no lo sabía. Pero estaba seguro que no quería hacerlos parte del fantasma que mató a su padre.
—Es imposible. —dijo Sasuke finalmente. — El cuchillo no puede estar atado a la muerte. Se supone que es para matarlos, no para alimentarlos.
—Eso no es el Santo Grial en tus manos, chico. — dijo Jiraiya. —Ese cuchillo fue forjado hace mucho tiempo con poderes olvidados. Sólo porque lo uses para bien no significa que para eso está hecho. No significa que eso es todo lo que es capaz de hacer. Lo que sea que fue cuando tu padre lo usaba, ahora no lo es. Todo fantasma que has matado ha hecho a este más fuerte. Él es un comedor de carne. Un Obeahman. Es un colector de poder.
Las acusaciones hacían que Sasuke quisiera ser un niño otra vez. ¿Por qué no estaba su mamá llamándolos grandes mentirosos? Pero ella estaba parada en silencio, escuchando todo eso y no estando en desacuerdo.
—¿Estás diciendo que él ha estado conmigo todo el tiempo? —preguntó Sasuke sintiéndose enfermo.
—Estoy diciendo que la daga es como las cosas que tenemos en esta tienda. Ha estado con él. —Jiraiya miró sombríamente a Sakura. —Y ahora él la quiere a ella.
—¿Por qué no hacerlo por sí mismo? — preguntó el Uchiha con cansancio. —Es un comedor de carne ¿No? ¿Por qué necesita mi ayuda?
—Porque yo no soy carne. —respondió Sakura. —Si yo lo fuese estaría podrida.
—Sin rodeos. —susurró Ino. — Pero ella tiene razón. Si los fantasmas fuesen actualmente carne, serían más como zombis, ¿No?
Sasuke empezó a dudar al lado de Sakura. La habitación empezó a darle vueltas, y Sakura lo sostuvo con su brazo de la cintura.
—¿Por qué importa todo esto, ahora mismo? — Preguntó Sakura. —Hay algo para hacer. ¿Puede esta discusión esperar?
Ella lo dijo por beneficio de Sasuke. Hubo un borde de protección en su voz.
Él la miró agradecido, parada a su lado en su vestido blanco de esperanza. Ella era pálida y delgada, pero no podría confundirla por débil. Para ese Obeahman, ella debía lucir como la fiesta del siglo. Él la quería para ser su gran premio de retirada.
—Voy a matarlo. —declaró Sasuke.
—Vas a tener que hacerlo. —corrigió Jiraiya. —Si quieres mantenerte vivo.
Eso no se escuchó bien.
—¿De qué estás hablando? —preguntó el chico.
—Obeahed no es mi especialidad. Que tomaría más de seis años para hacerlo, Julian Batiste o no. Pero incluso si lo fuera, no puedo quitar ese hechizo de ti. Sólo puedo combatirlo y comprar tiempo, pero no mucho. Estarás muerto en la madrugada a no ser que hagas lo que él quiere. O al menos matarlo.
A su lado, Sakura se tensó y su mamá se colocó una mano en la boca y empezó a llorar.
—¿Qué me va a pasar exactamente? — preguntó.
—No lo sé. — Replicó Jiraiya —Podría lucir natural, muerte humana, o podría tomar la forma de envenenamiento. De cualquier manera creo que puedes esperar que algunos de tus órganos colapsen en las próximas horas. A menos que lo mataran o matarla. — El asintió con la cabeza a Sakura y ella le apretó la mano.
—Ni siquiera pienses en eso. — Le indicó Sasuke a Sakura. —No voy a hacer lo que él quiere. Y este fantasma suicida dramático está usando algo un poco débil.
Ella levantó la barbilla. —No iba sugerir eso. —mencionó. —Si me matan, sólo lo haría más fuerte y luego volvería a matarte de todos modos.
—¿Entonces qué vamos a hacer? —preguntó Naruto.
A Sasuke no le gustaba particularmente ser un líder. No tenía mucha práctica en eso, y estaba mucho más confortable arriesgando solo su propia piel. Pero no había tiempo para excusas o conjeturas. Sin embargo, era bueno no estar luchado solo.
Él miró a Sakura. —Nosotros luchamos en nuestro propio territorio. —mencionó. —y le tenderemos una trampa.
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Conducían en una pequeña caravana, un poco nerviosos, rellena de estropeados coches que dejaban un rastro oscuro por sus tubos de escape, preguntándose si estaban listos para hacer lo que sea que tenían que hacer.
Sasuke no había explicado el plan, pero sabía que Jiraiya y Naruto sospechan lo que era.
La luz comenzaba a volverse dorada, cubriéndolos y preparándose para la puesta colorida del sol. Meter todo en los autos, les había tomado una eternidad, tenían la mitad de mercancía de la tienda oculta y apretujada en el coche de Naruto y la furgoneta Chevy de Jiraiya.
Cuando llegaron a casa de Sakura, comenzaron a descargar, cargando con todo lo que podían. A ese lugar se refirió Sasuke cuando dijo que lucharían en su propio territorio. Su casa se sentía contaminada, y la tienda estaba demasiado cerca al pueblo.
Sasuke aprovechó para mencionarle el inquieto estado de los fantasmas a Jiraiya, pero él le respondió que saldrían corriendo hacia una esquina oscura ante la presencia de tantos brujos.
Ino entró en su Audi y sacó todo lo que estaba dentro de su mochila, vaciándola para que pueda meter ramos de hierbas y botellas de aceite adentro.
Hasta el momento Sasuke se sentía bien. Todavía recordaba lo qué Jiraiya dijo, acerca del Obeah siendo cada vez peor. Había un dolor formándose en su cabeza, justamente entre sus ojos, pero eso debería de ser a causa de su golpe contra la pared.
Si tenían suerte, estaban acelerando la línea de tiempo lo suficiente como para que la batalla terminara antes que el maleficio se convirtiera incluso en un factor. Sasuke no estaba seguro de lo útil que sería mientras se retorcía de agonía.
Él estaba tratando de mantener una actitud positiva, lo cual era extraño, ya que tendía a darle muchas vueltas a las ideas. Debía de portarse como el líder de todo ese asunto de prueba. Tenía que verse bien. Aparentar que tenía confianza. Porque su madre estaba tan preocupada al punto de llenarse de canas antes de tiempo, e Ino y Naruto lucían mucho más pálidos.
—¿Crees que nos encontrará aquí? —Naruto preguntó mientras sacaban un saco de velas de su coche.
—Creo que él siempre sabe dónde es que estoy. —respondió Sasuke. —O, al menos él siempre sabe dónde está el athame.
Naruto miró por encima de su hombro hacia Ino, quien aún estaba empacando botellas de aceite y frascos con objetos en su interior flotando.
—Tal vez no debimos de haberlas traído. —mencionó el rubio. — Ino y tu madre, quiero decir. Tal vez deberíamos de enviarlas a algún lugar seguro.
—No creo que exista ese lugar. —dijo Sasuke. —Pero podrías llevártelas, Naruto. Tú y Jiraiya podrían llevarlas a algún agujero en cualquier parte. Entre los dos, podrían dar algo de pelea.
—¿Y tú? ¿Qué hay con Sakura?
—Pues bien, parece ser que él nos quiere. —respondió Sasuke encogiéndose de hombros.
Naruto negó con la cabeza.
—No iré a ningún lugar. Además, probablemente ellas estén más seguras aquí como en cualquier otro lugar. Podrían estar en medio del fuego cruzado pero al menos no están solas, siendo blancos fáciles.
Sasuke lo miró afectuosamente. La expresión que llevaba Naruto era pura determinación.
—Eres un buen amigo, Naruto. —expresó Sasuke. El rubio rio.
—Sí, gracias. ¿Ahora quieres dejarme participar en este plan que se supone que evitará que nos coman?
Sasuke miró hacia atrás hacia los coches, donde Sakura estaba ayudando a Mikoto con un brazo y llevando un six-pack de agua en el otro.
—Todo lo que necesito de ti y Jiraiya es una atadura cuando él llegue aquí. —dijo mientras continuó mirando. —Y si hay algo que puedas hacer para cebar la trampa, eso ayudaría también.
—Debería ser bastante fácil. — respondió el rubio. —Hay toneladas de hechizos de invocación utilizados para llamar energías, o para llamar a un aficionado. Tu mamá debe saber docenas. Sólo los alteraremos. Y podemos poner un poco de cuerda para la unión. Podríamos modificar la barrera de aceite de tu mamá también. — Tenía su entrecejo fruncido mientras divagaba sobre los requisitos y los métodos.
—Debería funcionar. —comentó Sasuke aunque no tenía idea de la mayor parte de lo que el rubio dijo.
—Sí. — dijo con escepticismo. —Ahora si tan sólo pudieras conseguirme 1.21 gigawatts y un condensador de flujo, estaremos listos.
—Naruto el incrédulo. No seas tan negativo. Esto va a funcionar. —apuntó Sasuke.
—¿Cómo lo sabes? —replicó.
—Porque tiene que hacerlo.
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Dos frentes fueron instalados en la casa, la cual no había visto tanto movimiento desde... posiblemente nunca. En el nivel superior Naruto y Jiraiya estaban agitando una línea de incienso en polvo a lo largo de la parte superior de las escaleras. Jiraiya tenía su propio athame afuera, cortando el signo del pentagrama en el aire.
A gusto de Sasuke no estaba cerca de ser tan atractivo como el suyo, el cual tenía en su funda colgada de cuero, tirada sobre su hombro y a través de su pecho.
Él había estado tratando de no pensar mucho sobre lo que Jiraiya y Naruto dijeron. Era sólo una cosa; no era algún artefacto inherentemente bueno o malo. No tenía voluntad propia. No había estado saltando alrededor y llamándolo su Tesoro todos esos años. Y en cuanto al vínculo entre él y el Obeahman, seguro que para esa noche debía de estar roto.
Arriba, Jiraiya estaba susurrando y girando lentamente en un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj. Naruto tomó algo que parecía una mano de madera con dedos estirados, y barrío a lo largo de lo alto de las escaleras, luego la dejó a un lado. Jiraiya terminó su canto; él asintió con la cabeza a Naruto, quien encendió un cerillo y lo soltó. Una línea de llama azul invadió el piso superior y luego se extinguió.
—Eso es el pachulí. —comentó Naruto bajando las escaleras, al ver que Sasuke olía la casa.
—¿Qué hay de la escoba de dedos de madera?
—Raíz de consuelda. Para una casa segura. — Él miró alrededor.
—¿Qué estaban haciendo ahí arriba, de todos modos?
—De ahí es donde haremos la atadura. —Mencionó Naruto cabeceando hacia el segundo nivel. —Y es nuestra línea de defensa. Vamos a sellar todo el piso superior. En el peor de los casos, nos reagrupamos allí. Él no será capaz de acercarse a nosotros. —Suspiró. —Así que supongo que será mejor que empiece a pentagramear las ventanas.
El segundo frente comenzó a hacer ruido en la cocina. Esas serían Mikoto, Ino, y Sakura.
Sasuke se acercó a la cocina para observar parado en el umbral.
Sakura estaba ayudando a su mamá a orientarse con una cocina de leña mientras trataba de preparar pociones de protección.
Mikoto empezó a picar una especie de hierba frondosa. Había un tarro abierto de líquido verde en el mostrador que olía como a una mezcla de encurtidos y corteza de árbol. Sakura revolvió una olla en la estufa. Ino husmeaba por los alrededores de la puerta del sótano.
—¿Qué hay aquí abajo? —preguntó Ino abriendo la puerta.
Sakura se tensó y miró a Sasuke. ¿Qué es lo que podría encontrar allí abajo Ino si se atreviera a ir? ¿Cadáveres confundidos que se arrastran?
Probablemente no. El hostigamiento parecía ser una manifestación de la propia culpa de Sakura. Si Ino encontrara algo, serían probablemente algunos débiles puntos fríos y que la puerta se cerrara misteriosamente en algunas ocasiones.
—Nada de lo que debamos preocuparnos. —respondió Sasuke caminando para cerrarla. —Las cosas van muy bien arriba. ¿Cómo están aquí?
Ino se encogió de hombros.
—No soy de mucha ayuda. Es casi como cocinar, y yo no sé cocinar. Pero parece que les está yendo bien. — Arrugó su nariz. —Está un poco lento.
—Nunca apresures una buena opción. —Respondió Mikoto sonriendo. —Sería muy aburrido para ti. Y has sido de gran ayuda, Ino. Ella limpió los cristales.
Ino le sonrió. —Creo que voy a ayudar a Naruto y a Jiraiya. —dijo viendo a Sasuke.
Después de que se fue, Sasuke deseó que no se hubiera ido. Estando él, Sakura, y su mamá el cuarto se sentía extrañamente lleno. Había cosas que se tenían que decir, pero no en frente de su madre.
Sakura aclaró su garganta. —Creo que esto se está disolviendo, Sra. Uchiha. ¿Necesita que haga algo más?
—Ahora no, querida. Gracias. —respondió ella.
Luego Sakura y Sasuke caminaron a través de la sala de estar hacia el vestíbulo, Sakura inclinó la cabeza hacia atrás para echar un vistazo a los acontecimientos del piso de arriba.
—No tienes idea de lo extraño que es. —comentó. —Tener gente en mi casa, y no querer destrozarlas en piezas diminutas. —explicó.
—¿Pero eso es una mejora, no?
Ella arrugó la nariz.
—Eres... ¿qué fue lo que dijo Ino antes? —Miró abajo, luego de nuevo hacia Sasuke. —Un imbécil.
—Te estás poniendo al día. —respondió Sasuke con una sonrisa de lado.
Salieron al porche. Sasuke cerró su chaqueta. Nunca se la quitó; la casa no había visto calor en medio siglo.
—Ino me cae bien. —comentó Sakura. —No lo hacía al principio. —reveló.
—¿Por qué no?
Ella se encogió de hombros. —Pensé que era tu novia. —respondió con una sonrisa tímida.
—Pero esa es una razón absurda para rechazar a alguien. —comentó Sasuke.
—Sí, bueno. Creo que Ino y Naruto están en curso de colisión. —Ellos se apoyaron contra la casa, y Sasuke sintió la putrefacción en la baranda tras de él. No se sentían seguros.
El dolor en su cabeza fue más insistente. Parecía el comienzo de un insoportable dolor de cabeza aunado al dolor en su costado.
—Comienza a doler, ¿verdad? —Sakura lo miró con preocupación.
—Estoy bien.
—Tenemos que llegar hasta allí pronto. — Ella dio un paso hacia la verja de hierro y regresó. —¿Cómo vas a traerlo? Cuéntame.
—Voy a hacer lo que siempre has querido. —mencionó él.
Ella necesitaba un momento. Si era posible para una persona verse herida y agradecida a la vez, esa era la cara que ella hizo.
—No te emociones tanto. Sólo voy a matarte un poco. Será más como un ritual de derramamiento de sangre.
Ella frunció el ceño.
—¿Funcionará?
—Con todos los hechizos de invocación adicionales saliendo de esa cocina, creo que sí. Él debería ser como un perro de dibujos animados siguiendo el perfume de un camión de hot dogs.
—Esto me debilitará. —aseguró Sakura preocupada, porque entonces no podría ayudarlo si algo salía mal.
—¿Cuánto?
—No lo sé.
Sasuke maldijo en silencio.
La verdad era que ya no sabía nada. No quería lastimarla. Pero la sangre era la llave. El flujo de energía moviéndose a través de su hoja lo atraería como el aullido de un lobo alfa.
Sasuke cerró ojos. Un millón de cosas podrían salir mal, pero era demasiado tarde para pensar en otra cosa.
El dolor entre sus ojos lo hizo parpadear frecuentemente. Ignoraba si estaría bastante bien para hacer los cortes si la preparación tomara mucho más tiempo.
—Sasuke. Temo por ti. —confesó ella.
—Eso es probablemente sabio. —él apretó sus ojos cerrados. Eso ni siquiera era un dolor punzante, pero era constante y enloquecedor. No había alivio.
Sasuke sintió algo frío tocar su mejilla. Dedos suaves se deslizaron hacia el pelo en su frente, empujándolo atrás. Luego la sintió rozar su boca, tan cuidadosamente, y cuando abrió sus ojos miró perdidamente hacia los suyos. Los cerró otra vez y la besó.
Cuando terminaron, y no se terminó por un rato, descansaron contra la casa con sus frentes juntas. Las manos de Sasuke estaban en la parte pequeña baja de la espalda de Sakura. Ella todavía acariciaba sus sienes.
—Nunca pensé que lograría hacer eso. — ella susurró apenada.
—Yo tampoco. Pensé que iba a matarte.
Sakura sonrió burlonamente. Ella pensaba que nada había cambiado. Estaba equivocada. Todo había cambiado. Todo, desde que él llegó a ese pueblo. Y ahora sabía que él tenía que llegar ahí.
Que en el momento que escuchó su historia, la conexión que sintió, ese interés, tuvo un propósito.
Sasuke ya no tenía miedo. A pesar del dolor abrasador entre sus ojos y el conocimiento que algo iba por él, algo que fácilmente podría arrancarle el bazo y hacerlo reventar como un globo de agua, no tenía miedo.
Ella estaba con él. Ella era su propósito y ellos iban a salvarse el uno al otro. Iban a salvarlos a todos. Y después él iba a convencerla para que ella se quedara ahí, con él.
Adentro, hubo un pequeño estrépito. Mikoto había dejado caer algo en la cocina. No fue la gran cosa, pero hizo a Sakura saltar y retirarse.
Sasuke flexionó su lado y respingó. Quizá Obeahman había comenzado a trabajar ablandando el bazo más temprano. ¿Dónde estaba el bazo de todos modos?
—Sasuke. — exclamó Sakura. Ella volvió a dejar que se apoyara en ella.
—No te vayas. —pidió él acariciando su mejilla.
—No voy a ningún lado. — respondió ella mirándolo con aquellos destellantes ojos verdes.
—No te vayas, nunca. — bromeó, y ella puso una cara como si pensara que él necesitaba que lo estrangularan.
Y entonces Sakura lo besó otra vez, y él no dejó ir su boca.
Esa noche enfrentarían un gran peligro, pero por ese instante se olvidarían de todo, de que él podía morir, de que ella ya estaba muerta, y sólo serían dos jóvenes enamorados, entregándose a sus sentimientos.
—Ve y enfócate en esta noche. —le dijo ella separándose un poco.
Pero el hecho de que Sakura lo besara mucho más fuerte le dijo mucho más.
*Obeah es una religión africana, que trata del uso y del conocimiento de antiguos poderes ocultos transmitidos de generación en generación por medio de historias contadas por los antepasados de una Orden Religiosa secreta.
*Un Obeahman es un shaman afrocaribeño que practica el Obeah. Tiene conocimientos similares con respecto a otras practicas como el vudú, la brujería, etc. Pero un verdadero Obeahman puede incluso alterar el orden natural de las cosas sin repercusiones.
Gracias por comentar:
Yuno- Uchiha: El capítulo anterior estuvo muy bueno por tanto suspenso, yo tuve que dejar de leer el libro en ese capítulo porque era de madrugada y se escucharon ruidos extraños en la cocina. Pero el capítulo que viene será más intenso.
Strikis: Me alegra que te hayan gustado los capítulos, el que viene será igual de intenso y Sakura demostrará lo fuerte que es.
Daniiiilokis: gracias por darle una oportunidad a la historia, me alegro que te haya gustado.
Saludos. Muchas gracias por leer.
