Los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.

Advertencias: Contiene OoC. AU.

Adaptación del libro Anna vestida de sangre de Kandare Blake.


Sakura vestida de sangre

Capítulo 20.

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Sasuke miraba el techo blanco de la habitación del hospital, con el pecho vendado e intentando respirara adecuadamente para no contraer neumonía. Llevaba ya varios días internado junto con Ino, quien necesitaba puntos y tenía que someterse a recibir vacunas contra la rabia, lo que apestaba, pero ese era el precio de su coartada.

Seguía admirado de que la gente creyera la historia que inventó Jiraiya, que fueron golpeados tan increíblemente, en tantas e interesantes formas, por el ataque de un oso. Sobre todo cuando Ino lucía una marca de mordedura que coincidía con las heridas encontradas en una de las escenas de uno de los crímenes más horribles de la historia reciente.

Según el abuelo de Naruto ellos habían salido a acampar cerca de las cascadas y el aroma de la comida atrajo un oso, el cual mordió a Ino en la pierna y Sasuke había sido arrojado detrás de un árbol después de heroicamente tratar de liberarla. También Jiraiya y Naruto habían salido lastimados por tratar de ayudarla, pero nadie, excepto Ino, fue mordido o herido por garras, y Mikoto estaba completamente ilesa, pero bueno, cosas así sucedían, supuso Sasuke.

Mikoto, Jiraiya y Naruto ni siquiera fueron admitidos.

A Sasuke le hicieron pruebas de sangre para revisar sus enzimas hepáticas, porque cuando lo llevaron al hospital todavía estaba de color plátano, pero no había daños. Todo estaba funcionando normalmente.

Mikoto y Naruto lo iban a visitar en una rotación constante, y llevaban a Ino una vez al día para que pudieran platicar o ver televisión un rato.

Nadie quería decir que estaban aliviados que no fuera peor, o que todos tuvieron suerte, pero Sasuke sabía que eso es lo que estaban pensando. Pensaban que podría haber sido mucho peor.

Tal vez fue así, pero él no quería oírlo. Y si eso era verdad, entonces tenían sólo una persona a quien agradecérselo.

—Sakura. —murmuró el chico con dolor, no físico, sino emocional, que le taladraba el alma.

Sakura los mantuvo vivos. Se arrastró junto al Obeahman a sólo Dios sabía dónde. Sasuke seguía pensando en que cosas podría haber hecho de otra manera. Trató de recordar si había otra manera en que podría haber resultado. Pero no se esforzó demasiado, porque ella se sacrificó, su hermosa, estúpida niña, y no quería que fuera en vano.

Unos toques en la puerta interrumpieron los pensamientos de Sasuke, dirigió su vista ahí y contempló a Naruto en la puerta.

Naruto entró mientras él presionó un botón del control de la cama para sentarse.

—Hey. —Saludó Naruto acercando una silla. —¿Vas a comerte tu gelatina? —preguntó viendo la bandeja de comida sobre el buró.

—Odio esa jodida gelatina verde. —contestó él. —cómetela si quieres.

—Yo la odio también. Sólo estaba preguntando.

Un pequeño silencio se formó entre ellos, Sasuke presintió hacia donde se dirigiría la conversación.

Naruto se aclaró la garganta.

—Lo sentimos por ella, ¿Sabes? —dijo Naruto. —Ino y yo. Como que nos gustaba, aunque era espeluznante, y sabemos que tú…— se detuvo y se aclaró la garganta de nuevo. No quería tocar un tema sensible.

—Yo la amaba. —completó Sasuke. —Eso era lo que ibas a decir. Eso era lo que todo el mundo supo antes que yo. —comentó desviando la mirada para ver el cielo azul a través de la ventana.

Naruto no sabía que decir para ayudar a su amigo. Sabía que él estaba triste y extrañaba a Sakura, aunque quisiera mostrar lo contrario.

—La casa estaba, como, una locura. —agregó Naruto cambiando el tema. —Como algo salido de Poltergeist. No de la primera. De esa con ese viejo terrorífico. —volvió a aclararse la garganta al notar que Sasuke seguía viendo la ventana con un aire nostálgico. —El abuelo y yo fuimos de nuevo, después, para ver si algo estaba todavía allí. Pero no había nada. Ni siquiera sobras de sus espíritus.

Sasuke volteó a verlo momentáneamente, luego regresó a ver el cielo, aunque su mente se perdió en sus pensamientos.

Debería alegrarse de que estuvieran libres. Pero eso significaba que ella realmente se había ido. La injusticia de eso casi lo ahogó por un segundo.

Finalmente encontró una chica con quien podría realmente estar, tal vez la única chica en el mundo, ¿Y estuvo qué? ¿Dos meses con ella?

No fue suficiente. Después de todo lo que ella tuvo que pasar, todo lo que él pasó. Se merecían más que eso.

O tal vez no. De todos modos, la vida no funcionaba así. No le importaba lo que era justo o injusto. Sin embargo, estar sentado en esa cama de hospital le había dado mucho tiempo para pensar. Últimamente había estado pensando en muchas cosas. Más que nada sobre puertas. Porque eso es esencialmente lo que Sakura hizo. Abrió una puerta, de ahí a otro lugar. Y las puertas se podían hacer para abrirse en ambos sentidos, en su experiencia.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó Naruto.

Sasuke miró a Naruto, sorprendido. Y se dio cuenta que había empezado a sonreír.

—Sólo la vida. —respondió con un encogimiento de hombros. —Y la muerte.

Naruto suspiró y trató de sonreír.

—Entonces, supongo que serás transferido pronto. Libre para hacer lo que sea que hagas. Tu mamá dijo algo acerca de un Wendigo.

Sasuke se rio y luego hizo una mueca de dolor. Sus costillas aún no sanaban. Naruto se le unió a medias. Él estaba haciendo lo posible por no hacerlo sentir culpable por irse, intentaba hacer parecer que no le importaba de una u otra manera si se iba.

—¿Dónde…?—Comenzó Naruto tratando de ser delicado. —¿Dónde crees que haya ido ella?

Sasuke miró a Naruto, a su rostro sincero y serio.

—No lo sé. —dijo en voz baja y pensando que debía tener un brillo diabólico en sus ojos. —Tal vez tú e Ino puedan ayudarme a averiguarlo.


Gracias por comentar:

Yuno-Uchiha, Strikis, Karina Uchiha, DaniiiLokis.


Tengo dos noticias que darles, la primera es que este fue el último capítulo del libro, lo que dejaría un final medio abierto.

La segunda noticia es que hay una continuación del libro, aunque no es tan buena como la primera parte.

Así que no sé si quieran que continúe la historia o ya la dé por terminada. Les dejo un pequeño adelanto para que los ayude a decidir.

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Sasuke cerró los ojos, y sintió subirle un escalofrío por las piernas. La temperatura de la habitación cayó en picada, como si una de las ventanas se hubiera abierto. Bajo la almohada, el áthame estaba prácticamente cantando.

—No estás aquí realmente. —Sasuke trató de convencerse a sí mismo. Tal vez para convertirlo en realidad.— Si fueras tú de verdad, no sería así.

¿Cómo lo sabes, Sasuke? Nunca has estado muerto ni siquiera una vez. Yo he muerto en un montón de ocasiones.

Sasuke abrió los ojos un poco, lo justo para ver sus pies desnudos arrinconados junto a la cómoda. Subió un poco más, hasta el dobladillo blanco de su falda, por debajo de las rodillas. No quería ver nada más. No quería ver cómo se rompía los huesos, o se tiraba por la ventana.

A él le resultaba más aterradora así de lo que le pareció jamás con las venas negras y el pelo alborotado. A Sakura vestida de sangre sabía cómo enfrentarse. Al cascarón vacío de Sakura Haruno… no lo entendía.

—No puedes estar aquí. Es imposible. El hechizo de barrera de mi madre sigue protegiendo la casa. —replicó Sasuke.

Reglas, reglas, reglas. Ya no existen las reglas.

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—Te echo de menos. —susurró Sasuke.

Ella parpadeó y cuando lo miró de nuevo, sus ojos aparecieron ensangrentados. La mandíbula se le tensó de dolor mientras unos cortes fantasmales se abrieron y cerraron en su pecho, y unas grotescas flores sanguinolentas aparecían y desaparecían por sus brazos.

Y Sasuke no pudo hacer nada para ayudarla. Ni siquiera podía tomar su mano. No estaba realmente ahí.


Saludos. Muchas gracias por leer.