Dejaré esto por aquí y me retiraré lentamente... Perdón! se que suena repetitivo pero en verdad la universidad devora mi tiempo, pero aun así no es escusa para incumplir mi palabra T^T
No seguiré con esto y espero que disfruten el capitulo :)


Día 6: Parte II.

- ¡Iwa-chan! – Le llamó algo alejado del moreno, agitando su mano para que acelerara el paso y le diera alcance – será mejor que busquemos un sitio para comer antes que te pongas de mal humor por el hambre.

- No seas idiota Oikawa y no me utilices de excusa.

- Tienes razón, tú siempre estas malhumorado – aseveró, alterando obviamente a Hajime por el tono sereno y honesto que utilizó al decirlo… aunque en parte si fuera verdad – deberías evitar arrugar tanto entre tus cejas o te verás más viejo de lo que ya aparentas.

- ¡Imbe-

El grito se atascó en su garganta al sentir que un pequeño bulto se estrelló contra su cuerpo, mas fue lo bastante ligero como para siquiera sacudirlo. Bajo la mirada, para hallar a un conocido pelinaranja tirado en el piso, quejándose adolorido producto del choque y caída.

- ¡Eso dolió! – Se sobó su colorada nariz causada por el golpe - ¡No te quedes ahí parado como un idiota…! – elevó la vista enfurecido, sin embargo al toparse contra la seria del moreno, se sobresaltó y congeló, abriendo y cerrando varias veces la boca sin emitir sonido alguno.

- El diez de Karasuno – masculló al reconocer al acongojado pequeño, quien no salía de su estupor.

- El As de Seijoh – dijo sin atreverse a mover ningún músculo por el miedo – y… el Gran Rey – Hinata tragó duro al ver a ambos chicos, maldiciendo su suerte que al parecer ya no solo provocaba encuentros peligrosos en los baños.

- Si chibi-chan está aquí – dijo para sí el armador con desagrado – eso quiere decir que…

- ¡Hinata idiota! – y la peor de sus predicciones y deseos, apareció gritando y corriendo con una cara aún más aterradora que la de Iwaizumi.

- Tobio-chan también está aquí – finalizó con un leve tic en el ojo por aquella absurda e inaguantable coincidencia.

- ¡Te dije que no corrieras cabeza hueca! – Shouyo lo contempló con los ojos acuosos y lentamente levantó su brazo, señalando al frente suyo – se puede saber que mierda te-¡Ugh! – se atragantó al ver a los dos jugadores de Aobajosai parados a unos cuantos pasos de ellos, los cuales no lucían nada complacidos.

- A mí también me desagrada tanto tener que toparme contigo, Tobio-chan – pronunció con desdén, logrando que la expresión del menor empeorara.

El moreno negó suavemente, ya exhausto del extremo infantilismo de Tooru, y que el ingenuo de Kageyama se dejase llevar tan fácilmente por sus provocaciones. Se giró hacia Hinata, quien aún permanecía en el piso, con claro pavor reflejado en sus irises acarameladas. Le tendió su mano para ayudarlo a levantarse, podían ser rivales pero la amabilidad e instinto maternal (?) de Hajime eran demasiado grandes como para dejarlo e ignorarlo. El bloqueador central lo dudó unos instantes, pero al ver la tenue y cálida sonrisa del mayor, aceptó el ofrecimiento sin reclamos.

- Gra-gracias y-y lamento haberme estrellado contra ti – hizo una pequeña reverencia, disculpándose entre avergonzado y asustado.

- No te preocupes por eso… ¿Hinata? – El menor asintió, confirmándole que estaba bien llamarlo así – después de todo, fui yo el que se quedó parado como un idiota – espetó con sarcasmo, ruborizando al señuelo.

- Lo-lo si-siento, e-en verdad yo-

- Cálmate, solo estoy jugando – colocó su mano sobre el esponjoso y desordenado cabello naranja, revolviéndolo con gentileza – no estoy enfadado por eso, y deberías estar aliviado de que no te lastimaste seriamente – de pronto Shouyo dejó de temblar, y aquella expresión de pavor fue reemplazada por una amplia y radiante sonrisa.

- Usted en verdad es una muy buena persona – expresó con admiración destellando en sus ojos.

Por otra parte, Kageyama y Oikawa habían dejado su discusión cuando apenas vieron al Nº4 interactuar con el Nº10 tan amistosamente, sorprendiéndose ambos de lo rápido que comenzaron a hablar entre ellos, y lo endemoniadamente bien y adorable que se había visto el mayor acariciando la cabeza de Hinata. Pero también rápidamente los celos absurdos de ambos armadores despertaron.

- Estúpido Hinata, se ve demasiado feliz – farfulló fastidiado el pelinegro – "Solo me sonríe así cuando le doy un buen pase o le compro comida" – pensó, enojándose todavía más.

- "Tonto Iwa-chan, a mí nunca me revuelves el pelo así" – arrugó el ceño e hizo un puchero – "estoy segurísimo que el mío es mucho más suave que el de chibi-chan" – se cruzó de brazos, poniéndose cada vez más celoso de la escena en la que no lo estaban incluyendo, al igual que al azabache a su lado – deberías controlar mejor a tu noviecito.

- Es el tuyo el que está todo simpático con Hinata.

- Yo solo veo como le hace ojitos a mi… - la mirada de Oikawa se ensombreció repentinamente, preocupando a Tobio inconscientemente.

- ¿Ocurre algo? – cuestionó al verlo tan callado y melancólico.

- Iwa-chan ya no es mi novio – se golpeó mentalmente al percatarse de que había soltado aquello tan fácilmente.

- Oh – Kageyama se removió un poco incómodo de la situación y atmósfera generada – siento oír eso – dijo no muy seguro de cómo reaccionar.

- No necesito tú patético y nada sincero intento de compasión – dijo con ligera indignación – solo toma al enano y lárguense para que pueda continuar con mi plan para recuperarlo – declaró con convicción, asombrando al setter.

- Ya veo – una diminuta sonrisa curvó sus labios, enojando al de tercero.

- ¿Qué es tan gracioso?

- Nada… es solo que no acostumbro verte tan decidido con algo que no sea vóley

- No quiero escuchar eso del rey de la cancha – resopló indignado, haciendo reír al azabache.

- No tiene que enojarse tampoco Oikawa-san – dijo todavía divertido – me llevare al chico para que pueda… proseguir con su "plan".

- Te has vuelto un niño muy altanero, no recuerdo haberte criado así.

- ¿Y de quien cree que lo aprendí?

- Mamá Iwa-chan estará muy decepcionado de ti Tobio-chan.

- Luego de golpearlo por ser el culpable ¡Hinata, deja de jugar que nos vamos! – el pelinaranja hizo una leve reverencia antes de obedecer.

- N-no estaba jugando Bakageyama – se quejó portando un adorable mohín.

- A mí no me parecía eso, te veías muy feliz hablando con Iwaizumi-san.

- Eh~ ¿Podría ser que te sientas celoso Kageyama-kun? – la expresión burlona mezclada con sincera emoción, hicieron sonrojar al más alto.

- Cierra la boca – siseó girando su rostro tras golpear no demasiado fuerte la cabeza del señuelo.

Hinata comenzó a gritar y maldecir a viva voz al armador mientras este lo ignoraba y se disponía a continuar su andar, mas se abstuvo de hacerlo y se dirigió nuevamente hacia el castaño.

- Oikawa-san, no sé qué fue lo que ocurrió entre ustedes y tampoco es de mi incumbencia, pero… - contempló al pelinaranja unos segundos, haciendo que este cesara inmediatamente si berrinche por la seriedad con que lo miraba, sin embargo la expresión de Kageyama se suavizó y pasó a una tenue sonrisa – espero de corazón que puedan solucionarlo correctamente – finalizó tomando la mano del más bajo y emprendiendo su marcha.

- Con que de corazón, eh~ - el setter no pudo evitar sonreír con gracia.

- ¿Qué fue todo eso? – cuestionó Iwaizumi una vez a su lado, confuso de la sinceridad plasmada en el rostro de Tooru.

- Tobio-chan es menos detestable de lo que pensaba.

- Tu eres el único que siempre lo ha creído y lo ha sido – Oikawa resopló divertido antes de reanudar sus pasos.

- Supongo que es cierto – admitió con un ambiguo y extraño tono de voz, desconcertando al moreno ya que no supo cómo interpretarlo, optando por no agregar nada más y seguirlo en silencio hasta su siguiente destino.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~

- Delicioso~ - balbuceó eufórico, aun con la cuchara en la boca, disfrutando y saboreando como esa fría exquisitez se deshacía velozmente entre su lengua y paladar.

- Definitivamente eres un mocoso – declaró dándole un sorbo a su capuchino.

- Vamos Iwa-chan no seas un amargado – mas el otro decidió ignorarlo y continuar bebiendo su brebaje.

- Creía que no te gustaban las cosas dulces - comentó de la nada.

- Bueno, tuve que acostumbrarme a ellos ya que las chicas siempre me están regalando galletas o cosas similares – hundió la cuchara en su banana Split, contemplando el postre ahora sin mucho interés – simplemente me terminaron gustando después de tantas veces.

- ¿Estas presumiendo o solo siendo idiota? – cuestionó enfurruñado, haciendo que el setter lo encarara nuevamente, ligeramente sorprendido y agraciado.

- No tienes que ponerte celoso~, si quieres puedo compartir mi helado contigo – guió su cubierto repleto con aquel postre cerca de los labios de Hajime – di "Ahh~" – ofreciéndose a alimentarlo inclusive.

- Idiota – apartó de un golpe la mano del castaño, ligeramente ruborizado por la acción.

- Aww~, no hay necesidad de sentirse avergonzado Iwa-chan.

- No lo hago – refutó no muy convincente, pues no se atrevía a mirarlo siquiera.

Tooru sonrió internamente, un poco aliviado de que las cosas estuviesen saliendo tan bien... o al menos eso es lo que él hubiese deseado de no ser por el grupo de chicas a unas cuantas mesas de ellos, quienes prácticamente se lo estaban devorando con la mirada.

"Y tendrás que dejar de ser tan coqueto con las chicas".

Las palabras que le dijo Watari cuando se organizaron para ayudarlo, seguían repitiéndose incansablemente en su cabeza. Pero para su propia sorpresa y en contra de su naturaleza egocéntrica e innato deseo de atraer la atención de todos, el armador las ignoró con demasiada rapidez y facilidad

- "Quizás es porque Iwa-chan está enfrente mío".

Ante tal pensamiento, esbozó una boba sonrisa, después de todo hace ya bastantes días que el moreno era el único dueño de sus pensamientos y acciones. Sin embargo no quería arriesgarse a que este notara a las mujeres y que se arruinase el ambiente entre ellos, como había sucedido en el metro.

- Iwa-chan~ - ante el repentino llamado, despegó algo apresurado la taza de sus labios, develándose una especie de mostacho de crema blanca - "adorable" - quedó totalmente enternecido por el torpe e inconsciente aspecto del otro.

- ¿Qué quieres?

- Después tienes el descaro de llamarme a mi mocoso, cuando tú no puedes ingerir algo correctamente - se inclinó sobre la mesa con servilleta en mano, decidido a asearlo.

- No hagas nada innecesario - le advirtió sujetándolo de la muñeca, quitándole la servilleta para limpiarse el mismo.

- ¿Por qué no puedes dejarte llevar? Siempre tienes que arruinar nuestra atmósfera rosa – reprochó, regresando a su silla de brazos cruzados – eres un aburrido, un amargado que le gusta hacerse el difícil.

La vena hinchada en la sien de Iwaizumi parecía a punto de estallar ante el interminable berrinche del castaño, quien parecía no limitarse ni guardarse ningún insulto dirigido al As de Seijoh. Este por su parte, solo deseaba hundir el rostro de Oikawa en el banana Split, mas el montar otro escándalo tampoco le parecía muy buena idea.

- Si solo dejaras esa actitud de tsundere y te dejaras guiar, sería todo más fácil…- Y Tooru continuaba en su labor de quejarse, que no se percató que el moreno se levantó un poco de su asiento y se inclinó sobre la mesa.

- Oikawa – como había estado todo ese tiempo con los ojos cerrados, no se percató de la cercanía de este hasta que lo llamó y su aliento acarició su rostro.

Sin embargo tampoco tuvo tiempo de reaccionar, ya que apenas lo encaró, Hajime lo sujetó del mentón, para acto seguido (y bajo la atenta mirada de casi todos los presentes en el lugar) lamer con una tortuosa lentitud una de las mejillas de Tooru, la cual tenía rastros del helado que anteriormente degustaba.

Al finalizar, se alejó para sentarse nuevamente, topándose con la incrédula mirada de su capitán, sonriendo satisfecho al ver aquel rostro tintado con un rojo muy intenso, acompañado de la boca ligeramente abierta, congelado e incapaz de articular frase alguna a causa de la sorpresa y vergüenza que lo carcomían.

- Con esto ya no tendrás más motivos para lloriquear o quejarte Kusokawa - espetó indiferente, quizás demasiado para el gusto del castaño, que llevó una de sus manos a la mejilla, todavía escéptico.

- Jamás esperé que hicieras algo así - se burló aún sonrojado - tan atrevido~.

- Pero sí recién no dejabas de reprocharme lo aburrido y destructor de atmósferas que era.

- Sí, pero no creí que reaccionaras así y lo hicieras frente a tantas personas, eres tan cool Iwa-chan~.

Y en ese mismísimo instante, Iwaizumi realmente cayó en cuenta de lo que había hecho y en donde lo había hecho, solamente impulsado y cegado por las provocaciones del setter. Y ahí estaba ahora él, con la mirada de los clientes y empleados sobre si, ruborizado hasta las orejas, y con deseos de esconderse bajo tierra, no sin antes asesinar y descuartizar al causante de todo.

- ¿A dónde vas? - cuestionó con sorna y disfrutando en demasía al ver a su acompañante ponerse de pie con tanta prisa.

- Baño - siseó mordaz, alejándose rápidamente.

Sin importar las veces que mojó su rostro, el intenso calor agolpado en su cara no daba ni la más mínima señal de querer descender al igual que su sonrojo, el cual sólo parecía resaltar aún más cuando miraba su reflejo en el espejo sobre el lavabo.

- Se supone que es él el que tiene que conquistarme - se regañó en voz baja aprovechando que el baño estaba vacío - tal vez el idiota tenga razón... quizás sea más sencillo sí simplemente me rindo y dejo llevar - una media sonrisa curvó sus labios - después de todo, esta infantil cita no ha sido mala - rió un poco ante su propia afirmación.

Una vez se sintió más calmado y recompuesto, decidió que era momento de salir de su escondite, había demorado más de lo esperado y seguramente Oikawa vendría a buscarlo en cualquier momento, tal vez creyendo que había huido. Ante la cómica y vívida imagen mental, volvió a reír divertido... sí, definitivamente ya no le parecía mala idea ceder y retomar su relación, eliminando toda la distancia y desagradable tensión entre ellos.

Mas al alcanzar el pomo de la puerta y oír la conversación que se desenvolvía al otro lado de esta, todo su optimismo se desvaneció tan rápido como surgió.

- Es algo patético que haya hecho una escena así sólo para llamar su atención, ¿no lo crees? - criticó la chica bastante indignada.

- Sí, es claro que estaba desesperado - se mofó la otra.

- "¿Por qué siempre tiene que terminar así? ¿Por qué tienes que atraer la maldita atención de las chicas?" - cuestionaba frustrado de que siempre se repitiese la misma situación.

- Por mucho que se esfuerce, nunca se verán bien juntos - puntualizó justamente en el aspecto que más afectaba al moreno.

- Un chico sexy y otro, aunque no tan apuesto, muy masculino... me pregunto quién irá arriba y quién abajo - ok, las chicas a veces podían ser muy desvergonzadas, y elegían los temas más raros para debatir.

Optó por salir y no continuar escuchando, una porque sería descortés hacerlo a escondidas, y dos porque realmente no ansiaba por descubrir el cómo terminaría aquella trastornada charla.

Al pasar por su lado, les dedicó una gélida y atemorizante mirada, intimidándolas y avergonzándolas, dándoles a entender que las había oído hablar claramente de ellos, su relación, e inclusive la discusión de sus posiciones.

- ¿Qué te ocurrió Iwa-chan? Tardaste demasiado y además estas todo mojado - preguntó consternado, preocupándose cuando este se negó a hacer contacto visual.

- Vámonos - le pidió, casi rogando, dedicando una rápida mirada sobre su hombro, acción que obviamente no pasó desapercibida para Tooru.

-Sí eso quieres - mientras dejaba el dinero sobre la mesa, contempló de reojo en la dirección que lo había hecho Hajime minutos atrás.

Apenas guardó su billetera, Iwaizumi lo tomó de la muñeca, jalándolo para salir de allí más rápido. Definitivamente era muy extraño que actuara así, como si estuviese huyendo con la cola entre las piernas, pero Oikawa tampoco desaprovecharía la oportunidad que él mismo le estaba otorgando, así que sujetó la mano que lo arrastraba entre la suya, acelerando un poco el paso para poder ir a la par de su rematador estrella.

- ¿Sabes Iwa-chan? Puedes lavar tú rostro cuantas veces se te antoje, pero en lo que a mí respecta, el mío no lo lavaré durante el resto de vida que me quede - canturreó afianzando su agarré.

- Puedo asegurarte que no será tanto tiempo - aseveró malicioso, sin embargo sin ninguna intención de apartar esa mano que le brindaba tan cálida y agradable seguridad.

- Eres tan cruel~ - y antes de cruzar la puerta, miró a las muchachas, sonriéndoles con desdén - y aun así eres mi número uno - declaró con un volumen de voz innecesariamente elevado, asegurándose de que todos lo oyeran.

- Lo que sea, sólo vayamos a la siguiente atracción - dijo más tranquilo... pero esa conversación no saldría con tanta facilidad de su cabeza.


Espero que haya sido de su agrado, y como siempre, y nunca esta de mas, agradecerles por leer y dejarme sus comentarios que en verdad me motivan a continuar :')
Les advierto que esto se pondrá cada vez mas dramático ya que estamos llegando al clímax y necesito hacerlos sufrir un poquitito antes de que sean felices :D, también me gustaría agregar algo de lemon... pero no se como saldría ya que nunca lo he escrito... me gustaría saber que opinan ^^

Los adoro y hasta la próxima
Bye bye ^w^