Lamento profundamente mi tardanza, pero una mezcla de numerosos infortunios me impidieron continuar, ademas de un indeseable bloqueo que finalmente logre superar U.U pero quiero decir en mi defensa (sonara a más escusas patéticas pero ñe) como es la ultima parte, nada de lo que escribía me convencía en lo absoluto, lo que terminó siendo lo bastante frustrante tanto para mi, como para lo que esperan pacientemente actualización ;;A;;

En fin, espero disfruten, y gracias tan por esperar y seguir leyendo esto, como los reviews que me dejan, realmente aprecio mucho eso ^^


Día siete.

- ¿En verdad haremos esta estupidez? - replicó Kunimi avergonzado mientras terminaba de arreglarse al igual que el resto.

- Pues claro que si Kunimi-chan – respondió Oikawa contemplándose en el espejo, probando distintos peinados, mas no gustándole ninguno, decidiendo quedarse con el de siempre.

- Cuando te ofrecimos nuestra ayuda en esto, jamás acordamos humillarnos y ridiculizarnos en público, solo hablamos de apoyarte desde las sombras y reírnos de ti – acotó Matsukawa, sentándose de brazos cruzados en el banquillo del vestidor.

- Ustedes solitos me ofrecieron su ayuda, e incluso me convencieron de que intentara arreglar las cosas con él – refutó mientras enviaba mensajes para avisar que ya estaban listos.

- Kunimi pagaras por esto – el de primero se sobresaltó al ver que todos lo miraban con reproche – tú nos metiste en esta idiotez.

- ¡Hey! ¡Yo solo quería ayudar!

- Y lo harás – siseó con malicia Issei – durante un mes completo te encargaras de guardar y limpiar todo después de la práctica – ordenó tajante el azabache.

- Junto a Kindaichi – agregó Hanamaki al ver que este se reía.

- ¡¿Por qué?! - cuestionó alterado al oír su nombre.

- ¡Esto es tiranía!

- Silencio chicos de primero – les ordenó con burla el colorín – deben obedecer lo que digan sus senpais – Oikawa tosió forzosamente para llamar la atención de su equipo.

- Dejen de comportarse como mocosos y asuman las consecuencias de sus actos – les reprendió sin ninguna seriedad en su voz – además no sé de qué se quejan si todos tendrán sus ojos en mi – declaró con soberbia, rodeándole un aura cegadoramente brillante, fastidiando al resto.

- No sé si sentirme aliviado o enojado ahora – bufó Matsukawa colocándose de pie.

- Solo dejen de lloriquear y disfruten de esto – abrió la puerta, indicándoles que comenzaran a salir – los preparativos están listos, así que demos comienzo a este grandioso espectáculo.

Dejaron escapar un audible y lastimoso suspiro, resignados a tener que vivir y compartir, según ellos, la humillación de sus vidas. Uno a uno salieron del cuarto para dirigirse al escenario en donde se llevaría a cabo la última fase del loco plan de reconquista.

~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~

Contempló el puesto vacío a su lado con suma tristeza, sintiendo su corazón oprimirse dolorosamente dentro de su pecho, pues a pesar de que estaba dentro de lo esperado de que Oikawa no asistiera a clases después de lo ocurrido el día anterior, no significaba que Iwaizumi no se sintiese como si se fuese a romper en llanto en cualquier momento.

- Maldición – dejó caer su cabeza sin ninguna delicadeza, estrellándose duramente contra su pupitre, atrayendo la atención de todos en el salón, sin embargo ya nada de eso le era relevante, solo deseaba que el tiempo transcurriese más rápido y que de alguna forma, las cosas entre ambos lograran arreglarse.

Tan sumido estaba en sus pensamientos que no notó al tipo del consejo estudiantil que ingresó en el salón a dar una pequeña información, para luego retirarse. En cuanto el sujeto salió, todos se colocaron de pie a excepción de Hajime que no tenía la menor idea de lo que estaba ocurriendo, por lo que simplemente siguió a sus compañeros en silencio, no le apetecía preguntar, quedando así como un idiota distraído que no escucha.

Los estudiantes caminaron hasta el gigantesco salón de actos, el cual estaba totalmente a oscuras y en donde ya estaban reunidos algunos cursos de primero, segundo y tercero… los cuales curiosamente eran en los que estaban los miembros del club de vóley, mas no le dio importancia a este hecho que lo mas probable le hubiese dado una idea de lo que ocurriría a continuación, y sobre todo si se hubiese percatado de la gente que faltaba en dichos cursos.

De repente el gran telón comenzó a levantarse, y una luz se proyectó sobre el escenario, iluminando únicamente al sujeto que se encontraba de espaldas al público, pero que era lo suficientemente conocido como para que más de alguno lo reconociese.

- ¿Está funcionando esta cosa? – apenas escuchó la inconfundible voz de Hanamaki quejándose del micrófono, Iwaizumi elevó la vista, cuestionándose el por qué el chico traería un traje negro - ¿está encendido? – volvió a preguntar golpeando el aparato, y al parecer sin percatarse que tenia numerosos espectadores a su espalda.

- Idiota, estás haciendo el ridículo – dijo Issei vestido igual de elegante que el colorín, apuntando a la gente que ya no se molestaba en ocultar sus risas.

- ¡¿Por qué no me dijiste que el telón ya se había levantado?! – le regañó avergonzado y sonrojado, haciendo reír de manera más bulliciosa a la audiencia.

- Porque es divertido – se burló sin piedad el azabache, siendo también iluminado al pararse a un lado de Hanamaki – pero dejando los chistes de lado, supongo que todos se estarán preguntando el por qué el equipo de vóley esta haciendo el ridículo sobre el escenario con esta tonta vestimenta.

- Dices eso solo porque el traje no te queda bien – esta vez fue el turno de Makki de mofarse de Matsukawa.

- Hoy un miembro de nuestro equipo quiere transmitirle un muy importante mensaje a alguien muy especial, tanto para él como para todos nosotros – decidió dejar pasar el comentario de su compañero, y seguir con lo que estaba planeado.

- Hay quienes dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero yo sinceramente no creo que exista mejor forma de transmitir los sentimientos que a través de una hermosa canción.

- No te bastó con hacer nuestra presentación un chiste, si no que ahora vas y revelas nuestro número – le regañó ya cansado de sus equivocaciones, claro que sin pasar a algo realmente serio – yo me largo de aquí – dijo con indignación, entregándole su micrófono y desapareciendo tras el segundo telón.

- Bu-bueno, sin más que decir, les dejo a la persona de que estábamos hablando ¡Oikawa Tooru!

Los gritos agudos de las chicas no se hicieron de esperar, y más cuando este lucia condenadamente sexy con aquel traje negro ajustado, regocijándose en las numerosas alabanzas de las mujeres, mientras que Makki quería morirse por la vergüenza que aun no terminaba de pasar, y a Hajime simplemente se le había fundido el cerebro y no sabia ya que esperar.

- ¡Hola a todo el mundo! – saludó agitando enérgicamente una de sus manos – como Makki ya les informó de mis intenciones, solo me queda una cosa que agregar – buscó entre el público a la persona que le estaba dedicando todo esto, y cuando hizo contacto visual con Iwaizumi le guiñó un ojo – Iwa-chan, esto es para ti, My Honey~ - finalizó lanzándole un beso.

El telón del fondo se corrió y el escenario completo fue iluminado esta vez, mostrando a los cinco chicos restantes, los cuales estaban bastantes avergonzados. Con Matsukawa en la batería, Hanamaki en el bajo, Kunimi en la guitarra, Kindaichi y Watari en los sintetizadores, y finalmente Oikawa como el vocalista; dieron inicio a lo que Iwaizumi rogaba que no hicieran.

Estoy sufriendo cariño,
estoy deshecho,
necesito tu amor, amor,
lo necesito ahora.
Cuando estoy sin ti,
me siento algo débil.
Me tienes rogando,
rogando de rodillas.
No quiero estar necesitando tu amor,
solo quiero estar atrapado en tu amor,
y me mata cuando estás lejos.
Oh cariño, porque a una bala no le importa dónde estás,
solo quiero estar donde tú estás,
y tengo que conseguir probar un poco.

¿Azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?
Oh, justo aquí, porque necesito
un poco de amor y un poco de compasión.
Sí, tú me enseñas un buen amor,
lo haces bien.
Necesito un poco de dulzura en mi vida,
¿azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?

Mis pedazos rotos,
tú los recoges,
no me dejes colgando, colgando,
ven, dame un poco,
cuando estoy sin ti,
estoy tan inseguro,
tú eres la única cosa,
la única cosa por la que vivo.

No quiero estar necesitando tu amor,
solo quiero estar atrapado en tu amor,
y me mata cuando estás lejos.
Oh cariño, porque a una bala no le importa dónde estás,
solo quiero estar donde tú estás,
y tengo que conseguir probar un poco.

¿Azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?
Oh, justo aquí, porque necesito
un poco de amor y un poco de compasión.
Sí, tú me enseñas un buen amor,
lo haces bien.
Necesito un poco de dulzura en mi vida,
¿azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?

Sí, quiero ese Red Velvet
quiere ese dulce Azúcar,
no dejes que nadie lo toque,
salvo que ese alguien sea yo.
Tengo que ser valiente,
no hay otra manera,
porque cariño, estás más ardiente
que la bahía del sur de California.
No quiero jugar a ningún juego,
no voy a tener miedo,
no me hables de esa mierda de la vergüenza,
nada de maquillaje, ese es mí...

¿Azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?
Oh, justo aquí, porque necesito
un poco de amor y un poco de compasión.
Sí, tú me enseñas un buen amor,
lo haces bien.
Necesito un poco de dulzura en mi vida,
¿azúcar? Sí, por favor,
¿no vendrías y la esparcirías todo sobre mí?

El salón se llenó de aplausos, gritos y alabanzas al show de los chicos, que pese a no ser profesionales y haberlo organizado en tan poco tiempo (una noche para ser exactos), les salió bastante bien. Los chicos agradecieron su atención y halagos con una sonrisa nerviosa mientras se reverenciaban sobre el escenario.

Luego las luces fueron perdiendo intensidad paulatinamente hasta apagarse por completo, quedando únicamente Oikawa iluminado por un foco. Dio unos cuantos pasos adelante, sin despegar sus ojos de Iwaizumi, quien claramente no tenía la menor idea de como reaccionar a la canción, ni a la mirada del castaño o a la del curioso y ahora silencioso público.

- Entonces Iwa-chan ¿quieres que lo intentemos de nuevo? – le preguntó estirando su mano, invitándolo a subir al escenario.

Un prominente silencio se hizo presente, mientras todos esperaban ansiosos por una respuesta por parte del rematador. Este por su parte, aun no terminaba de procesar todo lo que acababa de ocurrir, pues el armador no solo había montado un enorme y ridículo espectáculo, sino que además le pidió salir frente a medio instituto.

- ¡Vamos Iwaizumi! ¡No te quedes en blanco y respóndele! – Le alentaron a gritos los emocionados espectadores - ¡Si tu no lo quieres, nosotras si! – exclamaban unas tantas chicas en broma, ya que honestamente querían verlos reconciliados.

- ¿Y bien? – insistió inquieto puesto que el moreno no había reaccionado en lo mas mínimo.

No soportó tener la atención de tanta gente, y el ser iluminado tampoco ayudo a la situación, por lo que Hajime optó por la acción más lógica en la que pensó… salir de ahí lo más rápido posible sin emitir respuesta alguna.

- Págame – pidió triunfante Matsukawa, estirando su mano a Hanamaki que gruñó y sacó su dinero bastante disgustado.

- Maldición, realmente creía que Iwaizumi le lanzaría un balón – espetó frustrado entregándole el dinero al azabache.

- ¿Eh? – Tooru los miró a ambos con incredulidad.

- ¿Qué? Teníamos que beneficiarnos de esto de alguna manera – respondió Issei, contando el dinero que había ganado.

- No puedo que creer que hallan apostado acerca de nuestra situación – se quejó ofendido, haciéndolos sentir un poco culpables – y que ninguno creyera que esto resultaría bien – les reprochó inflando sus mejillas.

- Bueno, era obvio pensar así, pues Iwaizumi, a diferencia de ti, tiene su orgullo intacto – se mofó Hanamaki.

- No vale la pena hablar con ustedes – dijo indignado, entregándoles su micrófono y bajando del escenario - ¡Iwa-chan espérame! – gritó a todo pulmón, saliendo a toda prisa del gran salón, siendo animado por los gritos de toda la gente presente.


Como estaba resultando tan largo y no, aun no lo termino, decidi dividir el episodio final en dos partes, para que mientras ustedes acumulan sus deseos de asesinarme por no terminar nunca, yo finalmente me doy el valor de finalizarlo por mucho que no quiera hacerlo, pero tampoco resisto más el mantener separados a Iwa-chan y Oikawa cuando se aman tanto *^*

Espero leernos en la próxima, y si tienen algún consejito o algo que les gustaría que saliera en el lemmon (que haré si o si) apreciaría mucho que guiaran a esta novata :D

bye bye ^w^