No daré más excusas patéticas, por lo que solo diré... espero que disfruten el último capítulo TT^TT
Día siete: Tras el Show.
- ¡Espera Iwa-chan! – Le gritó dando finalmente con el moreno, corriendo con desesperación tras él, entrando ambos en el inmenso gimnasio – solo cálmate y escucha-
- ¡No! ¡Escúchame tú a mí! – Le cortó volteándose hacia él con la cara tan roja como un tomate maduro, mas no se sabía si era a causa de la vergüenza que había pasado minutos antes o a la ira que ahora fluía por sus venas - ¡¿Por qué mierda sigues insistiendo?! ¡¿En qué rayos estabas pensando cuando montaste esa idiotez?!
- ¡En ti, maldición! – Esta vez fue Oikawa quien alzó la voz, sorprendiendo en demasía a Iwaizumi, pero el castaño ya había alcanzado su límite - ¡No he hecho nada más que pensar en ti hasta que duela, durante todos estos malditos e infernales días! – Hajime apretó la mandíbula luchando duramente contra aquel sentimiento de culpa y arrepentimiento que le recorrían.
- Si es tan doloroso ¡¿Por qué no te rindes de una buena vez?!
- ¡Porque te amo! – declaró avergonzándose y sonrojándose levemente – porque sigo enamorado de ti como un idiota... y a pesar de todo lo que dijiste ayer ¡Jamás te oí decir que tú no lo hicieras más! – gritó a todo pulmón resonando su voz por toda la instancia, perdiéndose en esta poco a poco para finalmente dar paso al tortuoso silencio.
Y fue en ese preciso instante en el que todo tuvo real sentido para Tooru, dándose cuenta del por qué se negaba tan fervientemente a renunciar a Iwaizumi. A pesar de todo el amor que sentía por el moreno, nunca se habría atrevido a pasar por todos esos humillantes planes para recuperarlo de haber oído de Hajime que ya no sentía absolutamente nada por él.
- Sigo yendo tras de ti y manteniendo mis esperanzas en alto porque… - su tono se suavizó al igual que su expresión de ira plasmado en su rostro –… porque a pesar de todo, nunca me has dicho directamente que no me amas más…
- ¿Eh? – Iwaizumi quedó completamente perplejo ante la persistencia que tenía el castaño, sin comprender como podía tener la fortaleza para aferrarse a algo que él tan duramente intentaba deshacer – pe-pero yo-
- Si…- cerró sus ojos unos segundos, evidentemente lastimándose con las palabras que se aferraban a su garganta, rehusándose tajantemente a salir –… si realmente deseas que me dé por vencido y que te deje en paz… solo… solo tienes que decirlo.
- Oikawa…
- Simplemente debes decir que ya no me amas, que me quieres lejos de tu vida, que me detestas a tal punto que preferirías mil veces el que estuviera jugando a las tacitas con Tobio y Ushiwaka-chan – espetó con ligera ironía – pero no me vengas con esa mierda de querer mantener nuestra amistad y no dañarla, porque esa barrera la cruzamos hace bastante…
Honestamente a Hajime se le contrajo su corazón al ver el rostro lleno de dolor y tristeza que ponía el setter al obligarse decir aquello, únicamente guiado por el deseo egoísta del As para que desistiera. Sin embargo por muy justo que sonara su petición, Tooru también estaba siendo cruel al hacerle decir aquello.
- Yo no… - se mordió el labio cubriendo su cara con ambas manos, incapaz de terminar la frase – yo… no puedo Oikawa, aunque sepa que es lo mejor para ambos, no puedo obligarme a decir algo que no es cierto…
- Entonces-
- Pero tampoco puedo corresponderte – tan rápido como sus esperanzas volvieron a resurgir, Iwaizumi se encargó de sosegarlas, dejando salir un gran suspiro, cuestionándose el por qué tenía que ser tan terco.
Transcurrieron varios minutos en completo silencio los cuales parecían ser eternos, Hajime con la mirada clavada en el piso, mientras Tooru lo observaba melancólico, ya sin saber que más decir para convencerlo. Hasta que una pequeña idea, o mejor dicho un recuerdo, cruzó por su mente al contemplar el enorme gimnasio.
- Iwa-chan – el nombrado no se movió ni trató de encararlo, solo dejó escapar un diminuto gruñido, dándole a entender que tenía su atención - ¿sabes en qué lugar estamos? – todo lo que el moreno había estado sintiendo hasta ese momento se esfumó en un instante, levantando finalmente el rostro y mirando al castaño con cara de "este idiota se fumó uno del bueno", mas no se sentía con energías para insultarlo y golpearlo, por lo que decidió seguirle la corriente.
- Estamos en el gimnasio – Oikawa esbozó una sonrisa, divertido de que respondiera de manera tan normal a pesar de lo estúpida que se oía su pregunta.
- Si, eso también es cierto, pero no me refería a eso… aquí fue en donde me declaré ¿Recuerdas? – Iwaizumi se ruborizó, uno por su respuesta, y dos por el rumbo que comenzaba a tomar su conversación.
- No creo que sea buena idea hablar de eso-
- Me sentía muy molesto después de haber perdido el partido contra Karasuno, aun si solo jugué los últimos servicios – Hajime rodó los ojos al verse ignorado.
- Estuviste llorando por horas mientras maldecías a Kageyama y Hinata, luego me arrastraste hasta aquí y me obligaste a practicar contigo – agregó molestándolo.
- ¡No es cierto! Tú me seguiste voluntariamente para asegurarte de que no me lastimara de nuevo – le recalcó indignado.
- Tenía que hacerlo, si nuestro incompetente capitán terminaba lesionándose por su estupidez, nos habrías causado problemas nuevamente – aseveró cortando contacto visual y cruzándose de brazos.
- Solo admite que estabas preocupado por mí, y me estabas cuidando como siempre lo haces – como bien dicen: "el silencio otorga"; y al no replicar, Tooru prosiguió con calma – luego te enfadaste mucho cuando resbale y caí al piso – dijo con su mirada repleta de nostalgia.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
- ¡¿Estás bien?! – gritó Iwaizumi aproximándose rápidamente al castaño que se quejaba en el piso.
- No fue nada, además caí sentado, así que no dolió tanto – informó intentando apacigua la preocupación del moreno.
- Eso es bueno – suspiró aliviado, para luego marcarse una vena en su frente, propinándole un buen golpe al castaño en la cabeza - ¡Idiota! ¡Te dije que tuvieras cuidado! ¡¿Qué si terminas lesionándote de nuevo?! – le cuestionó enfurecido.
- Cálmate un poco Iwa-chan, estoy bien, no hay necesidad de que te preocupes por mi – enardecido lo tomó del cuello de la camiseta, quedando sus rostros a escasos centímetros.
- No juegues conmigo Kusokawa, sabes perfectamente que nos costó la victoria de hoy el que no jugaras… fue bueno que se tratase solamente de una práctica, pero no podemos darnos ese lujo en uno real – finalizó con su voz algo agitada tras gritarle al armador, y luego de varios segundos de silencio, Tooru se dispuso finalmente a abrir la boca.
- Sabes Iwa-chan – acercó su rostro mucho más al ajeno, al punto de que sus narices y frentes se rozaron – tienes unos ojos muy bonitos… me gustan – halagó serio, ignorando olímpicamente el sermón anterior.
- ¡¿Estas escuchándome?!
- Por supuesto, siempre lo hago pues amo tu voz aunque suene irritada, como tu rostro, es tan masculino – dijo embobado, colocando una mano sobre la mejilla ajena – me gusta~ - canturreó contemplándolo intensamente.
- ¡¿Hah?! – por otra parte, el cerebro de Iwaizumi era incapaz de procesar y entender de hablaba el setter.
- También adoro que te preocupes tanto por mi… siendo honesto, amo absolutamente todo de ti, inclusive tu muy mal carácter – agregó con una gran y gentil sonrisa.
- ¡¿Qué diablos estas diciendo?!
- Hmm… básicamente que estoy perdidamente enamorado de ti y que si quieres salir conmigo – y fue en ese preciso instante en que las mejillas de Hajime decidieron que era un muy buen momento para teñirse de rojo, y que su cabeza dejara de funcionar correctamente - ¿Te gustaría?
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
- Luego de eso, te quédate callado como por diez minutos.
- Bueno, tu confesión salió de la nada, y fue tan romántica que me dejó sin habla – espetó con sarcasmo, avergonzando a Tooru.
- No pude evitarlo, entre en pánico al tener tu rostro tan cerca – dijo con su cabeza gacha, jugando insistentemente con sus índices.
- Si, tu cara de idiota me lo dijo – se mofó riendo entre dientes, ruborizando aún más a Oikawa.
- Qué esperabas, en un descuido terminé diciéndote muchas cosas, las que me había guardado durante mucho tiempo – confesó mirando el piso como si fuese la cosa más interesante del mundo – y tu te burlas de que intentara ser honesto con mis sentimientos – la risa de Iwaizumi se avivó todavía más ante sus reproches.
- Y parloteabas con tanta seguridad, pero tu aspecto declaraba todo lo contrario – Tooru deseaba que se lo tragara la tierra, sin embargo le aliviaba que la situación entre ellos se hubiese calmado al menos un poco – inclusive te veías casi lindo – en cuanto lo dijo, se cubrió la boca, arrepintiéndose de decir tan descuidadamente aquellas embarazosas palabras.
- Cualquier persona normal reaccionaria de esa manera si se declara a la persona que ama – se excusó esbozando una cálida sonrisa – y tú también lucias casi lindo cuando me hiciste la persona más feliz del mundo al aceptar mi confesión.
- Idiota…
- Pero dijiste que si Iwa-chan, sin dudarlo tanto como lo haces ahora – le reprochó entristecido.
- No son dudas… simplemente no puedo-
- Lo sé, por alguna razón ya no confías ni en mí ni en mis sentimientos-
- ¡Te equivocas! – negó con fervor.
- ¿En qué exactamente me equivoco? – le cuestionó irónico.
- Eso... - se mordió el labio inferior, temeroso de enfrentar la intensa mirada del castaño – no importa ya, no vale la pena discutirlo ahora – se dio media vuelta con todas las intenciones de marcharse, mas Oikawa lo alcanzó velozmente, sujetándolo firmemente del brazo.
- ¿Vas a huir otra vez? – le cuestionó con cierta irritación en su voz.
- Suéltame Oikawa – le exigió tratando de zafarse, sin embargo el setter solo afianzó aun más su agarre.
- No Iwa-chan, no permitiré que sigas huyendo de mi – lo jaló, obligándolo a girarse – basta de las mentiras Iwa-chan... quiero que de una vez por todas seas honesto y digas exactamente qué es lo que pasa por tu cabeza – Iwaizumi apretó la mandíbula, guardando silencio por un largo tiempo, mas Oikawa esperó pacientemente a que este respondiera, pues sabia mejor que nadie lo mucho que le costaba al chico expresarse con palabras – por mucho que nos conozcamos, no podre entenderte si no lo dices Iwa-chan – agregó suavizando su voz.
- Yo...- su voz parecía no querer salir de su boca, pero él tampoco quería seguir ocultándose y lastimando a Tooru por su inseguridad y cobardía – yo... yo no soy... una chi-chica – masculló entre dientes con la cara roja, descolocando al castaño ya que eso definitivamente no se lo esperaba.
- Eso lo sé mejor que nadie Iwa-chan, lo he comprobado por mi mismo muchísimas veces – dijo con una sonrisa un tanto sugerente.
- Y... - decidió ignorar el comentario fuera de lugar de Oikawa, sin embargo de igual forma se apenó por este – y sin importar cuan duro lo intente... jamás nos veremos bien juntos...
Si antes Hajime no podía mantenerle la mirada a Tooru, ahora era prácticamente imposible de que siquiera lo intentara, y menos si el armador seguía dedicándole aquella mirada de incredulidad. De verdad no quería decirle nada de lo que cruzaba por su cabeza, pero sentía que ya no quería, que ya no podía ocultarlo más.
- Iwa-chan… tú… ¿eres idiota? – bufó molesto, liberándolo y masajeando fuertemente su sien.
- Estoy harto de oír las mismas cosas cada vez que estamos juntos – el moreno se cuestionaba exactamente lo mismo al contarle todo eso – las chicas siempre están gritando lo apuesto que eres, y lo sorprendidas que están de que seamos tan íntimos.
- Déjalas que digan lo que quieran, solo están celosas de nuestra excelente química.
- Antes de salir, nunca le di importancia a los comentarios de las chicas, creía que era absurdo que se molestaran y me preguntaran como podíamos llevarnos tan bien si éramos tan diferentes… y que continuaran diciendo que no encajábamos el uno con el otro aun cuando solo éramos amigos… - bufó en voz baja – pero cuando comenzamos a salir, cada vez que las oía hablar de nosotros… no pude evitar pensar también que… que no nos veíamos bien juntos… mejor dicho, que yo no me veía bien a tu lado.
- Iwa-chan, no eres un adorno ni nada parecido.
- Pero eso no quita el hecho de que sea verdad, y eso me a echo cuestionarme numerosas veces el…- su rostro ya no podía estar más rojo de la vergüenza que sentía al decir todas esas cosas tan embarazosas.
- ¿El qué, Iwa-chan? – pero Oikawa no iba a permitir que se guardase algo a esta altura de la conversación.
- El… el por qué te gusto…- confesó finalmente aquello que siempre había estado rondando por su mente, mas nunca se había atrevido a preguntar – a-aun cuando hay muchas chicas lindas que matarían por estar contigo – sus mejillas ardían y ya ni siquiera podía mantener los ojos abiertos, pero su boca simplemente parecía no querer detenerse ya – yo nunca podría competir contra ellas… solo soy un hombre testarudo con muy mal carácter… por lo que realmente no te entiendo… por qué yo…
Quería morirse, realmente no podía creer que finalmente le había dicho absolutamente todo a Tooru, y definitivamente no ayudaba que este no soltara ni siquiera una burla en el vano intento de suavizar el ambiente, y romper el doloroso silencio. De pronto una amplia y boba sonrisa se dibujo en su rostro, para luego envolverlo firmemente entre sus brazos.
- En verdad eres un idiota Iwa-chan – dijo apretando su abrazo – idiotamente adorable~ - se corrigió acariciando con ternura el cabello del más bajo.
- ¡No te burles Kusokawa! – rugió ocultando su cara completamente colorada en el pecho del setter, de ninguna forma le daría otro motivo para que siguiera riéndose de él.
- No lo hago – susurró en su oído, mandándole escalofríos por todo su cuerpo – solo digo lo idiota que eres por pensar esas cosas, porque tu no tienes siquiera la necesidad de competir contra nadie – aflojó su agarre solo lo suficiente como para lograr contemplar el rostro colorado de Hajime – ya que tu siempre has sido el único para mi Iwa-chan, nunca he tenido ojos para nadie más.
- ¿Cómo estás tan seguro de que no cambiara? ¿De qué seguirás diciendo lo mismo aun cuando alguien mucho mejor que yo aparezca en tu vida?
- Iwa-chan, en verdad estoy pensando seriamente de que eres un completo idiota – murmuró divertido - ¿realmente tienes la necesidad de preguntar eso después de todo lo que he hecho los últimos siete días? – Cuestionó entre incrédulo y ofendido – nunca me hubiese ridiculizado a tal extremo si no fuese por ti.
- Pe-pero…
- Iwa-chan – lo sujetó del mentón, asegurándose de que lo mirara para alejar de una vez por todas, las dudas que lo atormentaban – sin importar la cantidad de gente que se cruce en mi vida, jamás existirá alguien mejor que tu – juntó sus frentes, enternecido de su inusual actitud – no habrá nadie a quien ame tanto como te amo a ti, te lo aseguro.
Tooru tomó el rostro del chico con ambas mano, procurando acercarlo a él lo más posible, de que lo mirara directamente a los ojos y comprendiera que sus palabras no tenían ni el mínimo rastro de falsedad o duda.
Aunque también luchaba con el terrible impulso de querer besar a Hajime ahora que parecía que finalmente había bajado sus defensas, pero no quería forzar nada, no hasta oír de esa boca que era toda una tentación, aquellas maravillosas palabras.
- Entonces Iwa-chan ¿Qué me dices? ¿Quieres intentarlo una vez más? – probó una vez más, expectante y ansioso de una respuesta positiva.
Una tímida y ahogada risa se deslizó de los labios de Iwaizumi ya incapaz de contenerla, se sentía tan estúpido y avergonzado por todo lo que había pasado, pero más que nada, se sentía aliviado, se sentía agradecido de sus tiernas y honestas, aunque ligeramente clichés, palabras.
- Eres un bastardo obstinado – masculló aun riendo – sin embargo en algo estoy de acuerdo contigo… yo tampoco encontraré a alguien que me desespere, pero que aun así ame tanto como a ti… y eso en verdad me cabrea muchísimo – elevó su rostro sin ningún rastro de dudas reflejado ya en este, solo una dulce y leve sonrisa – pero siendo así, supongo que vale la pena-
Sin poder soportar un solo segundo más aquella tortuosa distancia, Oikawa estampó sus labios contra los de Iwaizumi de forma desesperada, sorprendiendo al moreno por el repentino beso, pero al darse cuenta de su acto, Tooru se apartó de manera brusca de la boca ajena sin siquiera permitirle responder.
- Lo-lo lamento Iwa-chan – se reprendió mentalmente por dejarse llevar por sus instintos y no escuchar la respuesta del más bajo – te veías tan adorable que simplemente no pude contenerme – se excusó algo nervioso, mas no arrepentido - pero no volveré hacerlo a menos que tú quieras.
- Y después tienes el descaro de llamarme a mi idiota – exhaló entre divertido y frustrado, para luego cogerlo con fuerza del cuello del traje, dedicándole una mirada de reproche – no te atrevas a arruinar el maldito momento, Bakakawa – le reprendió acercándolo y reanudando el beso que el mismo castaño había interrumpido anteriormente.
Decir que Oikawa era feliz era quedarse corto. La dulce y cálida sensación que lo llenaba al ser sus labios presionados con tanta vehemencia por los del moreno, eran algo que hasta hace pocos minutos atrás parecía ser ya casi imposible de volver a experimentar, parecía como si estuviera en un lindo y maravilloso sueño.
Iwaizumi por su parte, se sentía avergonzado y algo inquieto ya que el castaño no reaccionaba para nada a su beso. Sin embargo, en cuanto intentó apartarse, Oikawa lo sujetó firmemente de la nuca con una de sus manos, mientras la otra la reposó en su cintura, impidiendo totalmente el que se alejase, finalmente respondiéndole el beso a Iwaizumi, sintiéndose en la gloria absoluta con cada exquisito y apasionado roce.
- ¿Es eso un si? – le cuestionó cuando finalmente sus labios se habían apartado.
- ¿Tú qué crees idiota? – Oikawa negó repetidas veces con su cabeza.
- Si no lo dices, no lo sabré – frunció el ceño ante la petición de Tooru, pues sabia perfectamente que él lo había entendido, aquella sonrisa desbordante de satisfacción se lo decía, pero que más daba ya, con todas las cosas que había dicho, una más no lo haría sentir mas avergonzado de lo que ya estaba.
- Si Oikawa, acepto salir contigo una vez más – aunque aquella expresión de suficiencia lo fastidio, el júbilo que lo llenó fue mayor al decir lo que realmente había querido decir desde un principio.
Mas justo en el instante en que sus labios ansiaban volver a reencontrarse, el lugar se inundó de estruendosos aplausos y felicitaciones, sobresaltando a ambos que al estar tan pendientes del otro, no habían notado al publico, que en algún momento de su disputa, se había reunido a su alrededor.
- ¡¿Pero que mierda?! – Hajime observó perplejo a toda esa gente que los ovacionaba, también dándose cuenta de la posición en la que se encontraba, tratando de apartarse de Oikawa, pero este lo sujeto firmemente de su cintura, frustrando completamente sus intenciones – Suéltame maldición – le exigió nervioso, mas este no cedió.
- Olvídalo Iwa-chan, de ninguna manera hare eso – sentenció firme inflando sus mejillas – después de todo el tiempo que tarde para tenerte nuevamente entre mis brazos ¿piensas que voy a dejarte ir tan fácilmente ahora? – ambos se mantuvieron la mirada unos instantes, hasta que Hajime la bajó, apenado y sorprendido de las palabras del setter, sonrojándose hasta las orejas pero estando secretamente feliz por ellas, aunque jamás en su vida lo admitiría.
- Solo fue una semana – trató de argumentar en vano, pero de nada sirvió pues tampoco lucia como si quisiera ser soltado.
- Pero yo lo sentí una eternidad – afirmó sujetándolo del mentón para que lo mirase.
- Awww~ - los olvidados espectadores corearon enternecidos, haciendo a Oikawa abstenerse de realizar algún otro movimiento que cohibiera todavía más al moreno, a pesar de que amaba sacarlo de quicio, en ese momento no quería que nadie más además de él viera sus lindas e inusuales expresiones.
- Es suficiente, dejen de ser tan malditamente empalagosos – les regañó Matsukawa, acercándose a ellos junto al resto del equipo – parecen una pareja idiota comportándose tan desvergonzadamente enfrente de tanta gente – incluso él parecía algo apenado de la rosa atmósfera que los envolvía.
- No pida lo imposible Matsukawa-san, después de todo estos dos siempre fueron el tipo de pareja idiota y sosa – aseguró Kunimi avergonzando a ambos por la convicción con que lo dijo.
- Son tan crueles, mira que interrumpirnos en la mejor parte – les reprochó haciendo un puchero.
- ¿Creías que íbamos a permitir que mancharan nuestro gimnasio con su desenfrenada pasión?
- Tacaños – chistó la lengua infantilmente, irritando al azabache de tercero.
- ¿Tienes el descaro de llamarnos así? Aun después de que te consolamos y ayudamos a que se reconciliaran de su ridícula pelea – dejó escapar un enorme suspiro de cansancio, para luego señalarlos con su índice – les exijo compensación por todas las horas que nos hicieron desvelarnos y el mal rato que pasamos por algo tan absurdo y que fue tan sencillo de solucionar.
Al ver que la patética discusión que mantenían Oikawa y Matsukawa tenía para rato, y que el castaño no daba señales de querer soltarlo, Iwaizumi resopló agotado, e intentó buscar en la estancia algo que lo distrajera, ya que el ser el centro de atención de toda esa audiencia y no poder ocultarse, no le era del todo satisfactorio.
De pronto se dio cuanta de algo al oír a Issei que les ordenaba que le pagasen terapia, siendo apoyado por Kunimi, mientras que Kindaichi y Watari solo reían nerviosos; de que el que primero saltaba a molestarlos al ver la mas mínima oportunidad, no había dicho ni la más mínima palabra, es más, ni siquiera estaba entre los otros chicos que argumentaban.
No tardó demasiado tiempo en dar con Hanamaki, quien estaba a unos cuantos pasos mas atrás, con una socarrona sonrisa pintada su rostro, manteniendo su celular en alto.
- ¡¿Qué rayos…?! – Al verse descubierto, chistó molesto, guardando su celular rápidamente en su bolsillo - ¡¿E-estabas grabando?!
- Necesito beneficiarme del que haya perdido mí tiempo en ustedes – soltó indiferente acercándose al grupo sin pizca de culpa por su descaro.
- ¿Vas a ponerte igual de quisquilloso que Mattsun? – Le regañó Oikawa haciendo mohín – son tan malos amigos… pero si me das una copia de ese video, podría perdonarte Makki – se sujetó la barbilla pensativo, considerando realmente la propuesta del armador.
- De acuerdo – aceptó luego de unos segundos, sacando el aparato de su bolsillo, ilusionando a Tooru, que incluso sus ojos le llegaban a brillar – pero te costara caro capitán.
- Eres un maldito sinvergüenza y mal amigo – lo fulminó haciendo reír al colorín entre dientes - ¿Cuánto?
- Por ser tú, te costara el doble.
- Juro que si no cierran su maldita boca, se las cierro yo a la fuerza – amenazó el moreno ya harto de oír solo sandeces de parte de sus compañeros, quienes seguían argumentando del elevado precio de la dichosa e infame grabación.
- Pero antes de hacer cualquier trato, solo quiero que ambos me confirmen algo por última vez – advirtió Hanamaki viendo que el castaño rebuscaba entre sus bolsillos el dinero que pedía como pago.
- No te atrevas a subir el precio, quede corto este mes después de la barbaridad de cosas que comieron en la cafetería el otro día.
- ¿Está realmente todo resuelto entre ustedes esta vez?
La repentina pregunta seria de Takahiro los decoló a ambos por unos instantes, para después dar finalmente el paso a la vergüenza, bueno, más bien a que Iwaizumi se apenara y que Oikawa se sintiera orgulloso y pleno mientras una sonrisa se curvaba en sus labios al poder expresar lo que había deseado afirmar desde que todo aquello había comenzado.
- Para alivio de todos, ya estamos perfectamente bien – declaró haciendo con su mano haciendo gesto de victoria – reconciliados y más locamente enamorados que antes – anunció estrechando a Hajime fuertemente, restregando su mejilla contra la ajena.
- ¡Corta eso Oikawa! – hubo un pequeño forcejeo entre ambos, intentando el moreno apartarlo para conseguir su tan preciado espacio, sin embargo lo único que consiguió fue que quedaran una vez más cara a cara, sin un solo lugar al que escapar ante la penetrante mirada del castaño.
- ¿Acaso dije alguna mentira? – murmuró a escasos centímetros de su rostro.
Los nervios volvieron a jugarle en contra, entrando en pánico sin ser capaz de responderle con claridad o siquiera con coherencia al setter además de balbuceos. De un momento a otro, la gente comenzó a gritar, exigiendo que se besaran, terminando por colapsar el cerebro de Iwaizumi.
- ¡Beso, Beso!
- ¿Qué dices Iwa-chan? ¿Los complacemos? – dijo medio en broma, mas también serio, pues de esa forma dejaría 100% en claro que tanto como él como el atacante tenían dueño.
- ¡Vete a la…!
Sin embargo su queja solo quedó en el intento al ser acallada con los labios de Oikawa, dejándose llevar rápidamente por ese dulce y embriagador beso que develaba todo el amor que sentía por él, dándole esa seguridad que tanto le faltaba.
- Es una pena que esto sea lo máximo que podrán presenciar – pasó su pulgar sobre su labio inferior de forma tortuosa, sonsacándole un diminuto suspiro.
- ¿Eh?
- Que esta noche me aseguraré de dejarte en claro tanto a tu mente como a tu cuerpo, lo mucho que te amo – afirmó sonriéndole coquetamente.
Iwaizumi bajo la mirada, haciendo creer a Oikawa que quizás lo hacia por estar avergonzado, sin embargo el resto fue capaz de ver a través de esto, sintiendo el inminente peligro en el aire, a diferencia del tonto enamorado.
En una coordinación increíble, al igual que en todos sus partidos, el club de vóley hizo muestra de sus habilidades, pasándose aquel objeto tan conocido haciéndoselo llegar rápidamente a las agiles manos de Hajime, quien no dudo ni una milésima de segundo en estampar dicho balón en la irritante expresión de alegría de Tooru, tirándolo al piso por la potencia del golpe.
- ¡Eso duele Iwa-chan! – Se quejó pasando su mano por la nariz para chequear que no sangraba – sé que siempre ocultas tu vergüenza con violencia, y lo encuentro de lo mas adorable, pero terminaras matándome unos de estos días.
- Por mi puedes morirte – espetó dando media vuelta, pisando fuerte mientras empezaba a alejarse.
- No digas eso Iwa-chan – se levantó dándole alcance casi al instante – tu serias el que se pondría más triste si algo llegara a pasarme – le susurró al oído causándole escalofríos.
- ¡Muérete dos veces maldito imbécil! – Rugió saliendo del recinto tras darle un fuerte golpe al desvergonzado chico, quien no tardo ni medio segundo en reponerse y perseguir a su pareja, esbozando la sonrisa mas brillante y complacida de que alguien alguna vez hubiese presenciado alguna vez.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
Terminó de cambiarse rápidamente, y se aseguró de cerrar al ser el último en quedar en la habitación, le había ordenado estrictamente a Oikawa que lo esperara en la entrada cuando el resto del equipo también se disponía a marcharse, su cuerpo aún acarreaba el cansancio no sólo de un duro entrenamiento, sí no que además llevaba las consecuencias de haberlo hecho tantas veces con el setter la noche anterior, por lo que definitivamente no quería estar a solas con él y que se calentaran las cosas... aunque estuviera orgulloso de su resistencia, sabía que no podría con todo ello.
Le fue fácil visualizar a Oikawa recargado cómodamente en uno de los pilares de la entrada, sin embargo el sujeto no estaba sólo. Unas tres chicas, quizás de primer año, hablaban con él muy animadamente, y a pesar de no parecer muy interesado en la banal charla, el castaño respondía alegremente, no notando la presencia de Hajime, disgustándolo obviamente.
Aún después del espectáculo montado, y dejando más que claro que ambos se había reconciliado y volvían a salir, la popularidad de Tooru no había disminuido ni un ápice. Simplemente no lo entendía, quizás sus locas fans en un intento por huir de la realidad, se forzaron a pensar que todo lo hecho fue sólo una especie de estrategia del club para llamar la atención, o eso había oído de algunos alumnos. Sinceramente no le importaba que creyeran, pero eso no disminuía los celos que le invadían al verlo rodeado de mujeres, y lo molesto que estaba porque las cosas no hubiesen cambiado.
- ¡Ah! – Recién percatándose del moreno, trató de llamarlo, mas este sólo lo ignoró y pasó de largo, caminando fuera del recinto – Iwa-chan, espérame.
- No quería molestar, parecías estar divirtiéndote con ellas – sintió los brazos del chico envolviendo firmemente su cintura, recargando su cabeza en su hombro derecho, impidiéndole completamente el seguir avanzando – suéltame – su rostro rápidamente se tornó rojo ante el sorpresivo abrazo.
- Sólo te estaba esperando como me lo dijiste, ellas se acercaron y comenzaron a hablarme por su cuenta – le explicó con ligero pánico.
- Y no lucias molesto por ello - espetó con ironía, sintiendo que el agarre se afianzaba todavía más.
Quizás decir que las cosas no habían cambiado era erróneo, pues en definitiva sí lo habían hecho. Oikawa nunca había sido el tipo de persona que se excusaba sin importar sí era culpable o no, y ahora se aferraba a Iwaizumi como sí su vida dependiera de ello, tratando de explicarse desesperadamente. Y él por su parte, jamás había mostrado su irritación y celos de manera tan obvia al toparse con aquella situación.
- No quiero que Iwa-chan tenga una idea equivocada – era extraño notar esos ahora evidentes cambios en ellos, pero aunque fuera vergonzoso, no le era para nada desagradable.
- No lo haré, no soy idiota – llevó sus manos a las del castaño para deshacer el abrazo, pues seguían estando en público y bajo la mirada de las tres chicas.
- Es que eres tan temperamental, que terminarías enojándote por un simple malentendido – se dio media vuelta para toparse con el enorme puchero que hacia él armador.
- Cierra la boca imbécil – le propinó un golpe en la cabeza.
Elevó su vista un par de segundos, chocando con las de las estudiantes, las que parecían bastante perplejas con todo lo que habían presenciado, haciéndolo sentir incómodo, porque a pesar de no oír de que hablaban, podía figurarse que estarían criticándolos por como los miraban.
- A esto es exactamente a lo que me refería – rio entre dientes, acariciando la parte dañada.
- Eso fue por ser un completo idiota – masculló decidiendo ignorarlas.
- Vamos a casa y yo te mostraré quién de los dos es el verdadero idiota aquí – declaró con voz seductora y sonrisa sugerente, dejando más que claro sus verdaderas intenciones.
Antes de que pudiera reprocharle algo, Tooru lo tomó de la mano, entrelazando sus dedos y arrastrándolo en dirección a casa, sin borrar esa dulce y brillante expresión de su rostro.
Tal vez Iwaizumi no podría controlar nunca aquel desagradable sentimiento de inseguridad que lo llenaba al ser señalado por las chicas interesadas en Oikawa, de que no se veían bien juntos, y quizás sí era así, pero jamás se dejaría cegar otra vez por esos comentarios, no mientras su mano fuera sujeta con tanta fuerza por la de Tooru y le dedicara una tierna sonrisa repleta de afecto sólo hacia él, como lo hacia en aquellos momentos, y como estaba seguro de que lo seguiría haciendo en todo el tiempo que les quedara por delante.
.
.
.
- Eso fue...- las tres muchachas no le habían quitado el ojo de encima a los chicos, hasta que estos desaparecieron completamente de su vista – ¡Maravilloso! – exclamó entusiasmada aplaudiendo un par de veces al tener que haberse contenido.
- Te lo dije, esos dos juntos simplemente son hermosos – dijo la que estaba detrás de ambas, ya que secretamente había estado grabando todo eso con su celular.
- Su intenso amor es una delicia para nuestros ojos – apoyó la tercera, igual de extasiada que las otras dos.
- Aún no puedo creer que me haya perdido su bendita reconciliación – se quejó la primera ahora bastante decepcionada – no me lo perdonaré nunca por haber faltado – declaró mientras le enviaban el video que acaban de hacer.
- Agradece que Hanamaki-sama fue extremadamente benevolente y nos deleitó con la hermosísima grabación de aquello – dijo condescendientemente, esperando animarla en vano.
- Aun así me hubiese gustado verlos con mis propios ojos – sollozó deprimida, así que sus amigas sólo pudieron darle unas cuantas palmadas de consuelo, y a pesar de que comprendían perfectamente esos horribles sentimientos, no desearían estar bajo ninguna circunstancia, en su cruel posición.
~Fin~
No sabía como rayos terminarlo, y tampoco quería que quedara demasiado cursi, así que esto fue lo que salio, por lo que pido mis mas sinceras disculpas ^^u
Wow, sinceramente no creí que tardaría tanto en terminar, y cuando me vi, simplemente no fui capaz de plasmarlo aun cuando en mi cabeza estaba más que claro, supongo que da un sentimiento de tristeza y vacio al terminar algo que considere tan especial, no solamente por resultar tan largo, sino ademas porque me dio la oportunidad de compartirlo con ustedes, que si al menos les logró sacar una sonrisa, me sentiré más que satisfecha y feliz, pues se dieron el tiempo al darme una oportunidad de enseñarles esto.
Gracias por leer, apoyarme y por sobre todo, su infinita paciencia, porque si que fui mala para cumplir cuando se trataba de actualizar (llora desconsoladamente en un rincón por su irresponsabilidad TT-TT) Y tengan por seguro que esto no sera lo último que verán de mi con esta pareja que amo tanto, es más, ya estoy trabajando en otro proyecto larguito ;), y por supuesto no me he olvidado del lemmon, por lo que esperenlo pacientemente que ya esta casi listo (lamento hacerlas esperar hasta el último minuto :c)
Hasta la próxima ^^/
bye bye
