Capítulo 2
-En teoría podría serlo y pienso cobrarte una fortuna.
-Estupendo – sonrió su hermano – sabía que lo harías.
-Dije en teoría, mi cuenta corriente no está para pagar hoteles.
-¿Quién ha dicho algo de hotel? Te quedarás en mi casa – dijo Albert.
-No puedo hacer eso ...
-Claro que puedes … hay mucho espacio.
-¿Y Annie?
-Annie puede decir lo que quiera. ¿Vas a ir a mi casa al rato Tom?
Se quedaron platicando mientras Candy subía a su habitación sin que ellos notaran su ausencia.
Todo era lamentable, 23 años y sin un trabajo real … ¡Momento! Ahora era la secretaria temporal de Albert Andrey ... no podía pensar en nada más degradante, pero si Albert pensaba que le haría el café y filtraría las llamadas de sus innumerables novias estaba muy equivocado. Pero protegerlo de Eliza sí, eso sí.
Abrió el armario y buscó entre su vieja ropa. Tenía años sin comprarse nada nuevo, aún tenía que pagar el crédito de la universidad y eran demasiados gastos. Eligió un vestido verde, soso y aburrido … tal como ella misma se consideraba.
El código de etiqueta de la regatta era muy específico: nada de pantalones, nada de faldas cortas ni ropa ajustada o alguno de los finísimos miembros y socios podrían sufrir una apoplejía.
Era el único que tenía que cumplía con esas reglas. ¿A quién quería engañar? Inmune a los encantos de Albert Andrey … No, jamás lo había sido. Bastaba con que él la mirara y se le olvidaría que era arrogante y mujeriego.
No sabía lo que depararían esas dos semanas ... pero ya quería que terminaran.
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Annie Brigton … era tal como la recordaba, llevaba una falda abajo de la rodilla pero un escotazo en la espalda que seguramente no llevaba sujetador. A su lado Candy se sentía como una enana. Su único consuelo era ver como se enterraban sus tacones de aguja en el césped.
La mano de la trigueña se apoyaba posesivamente en el brazo de Albert, quizá como advertencia, quizá para que todo el mundo supiera que la relación estaba mejor que nunca.
Candy ajustó mejor su sweater ya que el aire estaba bastante frío.
-Creo que es hora de ir por el almuerzo – comentó la rubia.
-Déjame ayudarte …
-¿Estás seguro que quieres dejar a Annie con esta gente que apenas conoce?
-No le va a pasar nada.
Candy volteó a mirarla viendo como el viento movía la falda y el cabello de la mujer. Era bellísima y tenía definitivamente un cuerpo espectacular.
-No se como puede andar con un vestido así ¿No tiene frío esa chica?
-Así son las mujeres …¿qué podemos hacer?
-Nuestra Candy no – añadió Tom acercándose y pasándole el brazo por los hombros a su hermana – Ella se viste para estar cómoda …
-¿Qué quieres decir? - exclamó sorprendida y molesta - ¿Que no me visto como ella?
-Pues claro que no.
Candy miró su vestido … por supuesto no podía llamarse sexy. Aplastaba su busto y sus piernas se veían muy delgadas. Pero recordarle que no tenía dinero para gastarlo en ropa era en verdad demasiado. Tom se olvidaba que había tenido que sobrevivir con un crédito para estudiar mientras a él en aquella época habían podido darle todo.
-Déjala Tom … está bien.
¿Está bien? Aquello no era lo que esperaba escuchar y se sintió muchísimo peor.
-No Albert, no está bien. Si no te gusta este vestido deberías ve el resto de su guardarropa. Jamás he visto a una mujer en el consorcio Johnsson vestida así. Además tenemos que hacer algo con su cabello, parece una quinceañera.
-No hablen de mi como si no estuviera presente.
-Es una lástima que parezca tan joven – comentó el rubio.
-Si va a tener que enfrentarse a Eliza cuando menos tiene que hacer bien el papel. Eliza pasaría a su lado sin verla.
-¿Pueden parar? – gritó Candy enojada.
-Lo siento – respondió Albert volteando a verla – sólo estamos diciendo que es una pena que no parezcas más grande.
-Pues lo lamento mucho, no tengo dinero para cambiar de imagen.
-No te enojes hermanita, sólo estoy diciendo lo que veo. Albert tiene que comprarte algo de ropa.
-¿No me digas? exclamó sarcástica - ¿y puedo elegirla yo o la elegirá él?.
Para este momento ya estaba realmente con todos sus sentimientos encontrados.
-No te enojes Candy.
-Sólo me enojo cuando me provocan y quizá tiene algo que ver con que hoy es mi cumpleaños y por favor no digan que se les olvidó porque eso ya lo se.
Los hombres se miraron horrorizados y por unos segundos guardaron silencio. ¡Oh miseria y calamidad! Sus mentes completamente en blanco. ¿Cómo demonios se les pudo pasar?
-Lo siento Candy, no tengo excusa … tengo una memoria fatal.
-Perdónanos Candy – añadió Albert sumándose a la frase de su amigo.
-Lo mínimo que podrían hacer es no anularme por completo. ¿Creen que es divertido ponerse los mismos jeans todos los días? A quién le gusta estar hasta el cuello de deudas pero no tengo más por hacer ... no hasta que …
No terminó la frase. Sabía que ambos se sentían fatal y eso le daba gusto … que le recordaran que iba mal vestida era el colmo. Además sólo había ido a la regatta porque no quería pasar su cumpleaños sola.
-¿Alguien ha recordado tu cumpleaños? – preguntó Tom.
-¡Por supuesto! - contestó irritada -No estoy sola en el mundo ¿sabes? Mis compañeros de la universidad me enviaron mensajes y tarjetas electrónicas, la madre de Albert me llamó temprano y George me regaló estos aretes que hacen juego con el collar que me dio en navidad.
-Son muy lindos.
Se hizo un silencio espantoso. Los pensamientos de la rubia se remontaron a años anteriores en que su cumpleaños, la regatta y su madre iban ligados y ahora … sin su madre todo parecía tan triste, tan vacío …
Sus ojos se llenaron de lágrimas y era horrible, no quería llorar delante de Albert, pero se sentía tan triste, tan insignificante, tan sola.
Albert le pasó en silencio un pañuelo. No sonreía pero se acercó a su oído y murmuró de una manera dulce:
-Feliz cumpleaños.
-Candy, no debí olvidarlo.
-Por favor ya basta, vamos por el almuerzo,
Dieron por fin el asunto por terminado y cuando acababan de acomodar el mantel y sacar las cosas Tom exclamó:
-Maldición, olvidé las sillas. Voy por ellas… Albert, quédate con Candy a ayudarla a acomodar las cosas.
-No hace falta – interrumpió ella – quizá quiera ir a buscar a Annie.
-No, prefiero ayudarte a ti.
-No es necesario …
-Quiero hacerlo, además no creo que tarden mucho. ¿Quieres una copa de vino mientras tanto?
Estuvo a punto de rechazarlo, pero lo pensó mejor.
-Está bien.
Candy sacó unas bolsas de plástico y se sentaron sobre ellas en lo que Tom volvía con las sillas. Se recostó sobre el tronco de un gran árbol que les regalaba su sombra y cerró los ojos mientras Albert descorchaba la botella.
-Pareces cansada.
-Lo estoy.
Las manos y el cuerpo de Candy temblaron cuando tomó la copa que Albert le ofrecía.
-¡Basta Candy! – pensó la chica. Ya era mayorcita como para dejar que Albert la pusiera nerviosa. Además tenía una novia que parecía sacada de una revista. Los hombres como él salían con mujeres guapísimas, no con chicas bajitas que conocían desde la infancia.
-¿Te levantaste muy temprano?
-Mucho… tenía que preparar todo. Antes solía levantarme temprano porque mamá no podía dormir pero …
-Tuvo mucha suerte de tenerte a tí.
-No, yo tuve suerte de tener una mamá como ella.
-Sacrificaste tu carrera, abandonaste la universidad a los 18 años por atenderla. No todos hacen algo así.
-Por una madre sí Albert. Y yo la amaba mucho.
Albert la admiraba por eso. Candy poseía una cualidad muy rara y difícil de encontrar. Anteponía la felicidad de los demás a la de ella misma. Era lógico que su madre y todos la adorasen.
-Tom no sabe lo que tiene Candy – dijo poniéndose en pie - ¿quieres más vino?
El problema con Albert era que a pesar de parecer un hombre superficial en el fondo era maravilloso y en momentos como ese Candy se sentía completamente atraída hacia él
Siguieron platicando un rato.
-Pagaré mis deudas cuando vendamos la casa que nos dejó mi madre y Tom podrá ayudarse en su negocio, sólo que aun no nos decidimos, la casa tiene demasiados recuerdos.
-Les vendría bien hacerlo.
-Sí, pero primero necesito hacerme a la idea y encontrar un trabajo, establecerme en Londres. Quizá mientras finjo ser tu secretaria puedo encontrar algo.
Albert asintió sonriendo.
-Cuéntame como son las mujeres que trabajan en el consorcio Johnsson, cómo visten.
Albert trabajaba con George en una gran empresa de servicios financieros que orientaba a empresas realmente fuertes de Europa.
-Bueno pues … Bárbara lleva chaqueta y trajes sastres. No es necesario que tú los lleves … claro está que tampoco puedes ir en Jeans ¿verdad?. Tendremos que hacer algo con tu ropa – suspiró Albert viéndola de reojo – Tom tiene razón.
-¡Como crees Albert! - exclamó Candy casi brincando en su lugar - No, no puedes comprarme ropa.
-¿Por qué no? - le respondió de lo más tranquilo - Si te da un ataque de escrúpulos por favor recuerda que me estás haciendo un favor. Yo soy el que te esta poniendo en este apuro así que ...
Sabía que debía negarse pero la tentación era mucha. Después de todo eran años de no comprarse ni chicles ... no podía realmente mantenerse en la postura de decir que no.
-¿Cuánto puedo gastarme?
Albert dijo una cantidad sin pensar mucho y la rubia abrió enormemente los ojos.
-No necesitaré tanto.
-De cualquier forma compra lo que quieras.
-¡Wow! Eres como el hada madrina de cenicienta – dijo sonriendo y encantada para sus adentros.
-Como el padrino querrás decir, sólo asegúrate de elegir bien a tu príncipe – se acercó a darle un beso en la mejilla.
-Te lo prometo – contestó mientras el aroma de Albert se le colaba hasta al cerebro agitándole la sangre y desbocándole el corazón.
-Tómalo como mi regalo de cumpleaños pequeña.
-Aquí traigo las sillas – gritó desde el fondo Tom rompiendo de pronto la magia del momento.
Continuará ...
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Listo el segundo capitulo!!! Muchisimas gracias por sus review y espero que les guste!!!!!
Roni de Andrew: Amiga ... aqui esta la continuacion!!! veamos que tan "hot" se pone la situacion con estos dos bajo el mismo techo. Besos!!!
Cotapese: Siiiiiiiiiiii!!! pobre de mi Albert ... Eliza se lo quiere desayunar por eso Candy tiene que encontrar la manera de ponerla en su lugar!!! Besitos!!!
Lady Andrey: Todo puede pasar ... la idea es que ya que la pecas tiene que hacerse cargo de Eliza ... pues le recomendaria que tambien se haga cargo de Annie =) Besitos!!!!
Abi: Amiga ... te debo los datos ... cuando vaya a Mexico la busco en mi mundo de libros y te aviso. Gracias por toooooooodo tu apoyo!!! siempres estas ahi tks!!!! Besos!!!
Jenny: Parece que no me canso verdad??? y sigo y sigo... hasta que las aburra de tanta historia jijijiji!!! Besitos preciosa!!
Tania: Hola hermosa! ya actualice!!! espero que te guste y nos vemos en el sig. capitulo!!!! Besitos!!!!!
Gracias a todos por leer y no se olviden de dejar un review =)
Un beso enorme de
Scarleth Andrey =)
