Hola a todos y a todas! Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, pero es k empiezo los exámenes de la universidad el viernes que viene y no tengo mucho tiempo libre.. Pero bueno, ya estoy aquí con el 2º cap! Espero que sea de vuestro agrado y que mi forma de narrar (no muy buena) consiga transmitiros lo que tengo en la cabeza. También veréis que he puesto líneas para separar ñas distintas escenas (cada vez controlo mejor las ociones de fanfiction XD)
Y bueno, lo de siempre, Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo y yo sólo me dedico a jugar con ellos ^^.
La estampa era desde luego absolutamente pintoresca.
Una niña de pelo rosa y coloreados mofletes se dedicaba a dar saltos, gritando y riendo por la estancia mientras rodeaba a una esbelta mujer de cabello negro trenzado sobre el pecho
¿El motivo? Llevaba una bandeja de dulces enorme en las manos.
-¡Bájalos, bájalos!
La aludida sonreía mientras una chica de gran estatura y pelo blanco trataba de controlar a la pequeña.
-¡Teniente Yachiru!¡Por favor deténgase!
-¡Dulces , dulces!
La portadora de tan suculenta bandeja, que no era otra que la capitana Unohana, se volvió a su teniente con una gran tranquilidad y amablemente le dijo:
-No te preocupes, Isane -a continuación sonrió ampliamente- Aquí tienes, Yachiru.
-¡BIENNN! ¡DULCES DULCES!
La niña agarró la bandeja con ambas manos y de un empujón se la vació en la boca. Veinte bollos de chocolate en la boca de una niña tan pequeña que, aunque parezca mentira, siguió pidiendo más provocando la risa de la Capitana del 4º escuadrón y un sudor frío en la espalada de su teniente.
Sin embargo la excentricidades que se podían contemplar en esa amplia habitación no acababan ahí.
En la otra esquina , una mujer de pelo anaranjado y ojos azules estaba abrazada a una botella de sake mientras una chica con un moño por peinado le rogaba que no empezara a beber a las 10 de la mañana.
En el centro de la estancia había una enorme mesa cuadrada ante la que se encontraba sentada una mujer que, con la misma frialdad que un robot, leía unos informes en los que se podía leer "posibles sujetos de investigación de interés para Mayuri-sama " (si te inclinabas disimuladamente , podías ver el nombre de varios capitanes ).
Pero el colmo de los colmos, fue ver cómo una mujer de gafas (portadora de un gran libro) abría un paquete regalo en el que , para su sorpresa, había un tanga acompañado de una nota que hizo que la mujer se pusiera roja de vergüenza e indignación.
Definitivamente, la escena era para inmortalizarla y a Soi fong, (que ya debería estar más que acostumbrada) seguía cayéndole una gota de sudor por la nuca cada vez que se encontraba con semejante circo.
Tras tirar el "regalo" a la basura más cercana , la mujer con gafas habló desde un atril cercano a la mesa .
-¡ATENCIÓN! ¡Da comienzo la reunión semanal de la Asociación de Mujeres Shinigami!
Ante esto, el resto de mujeres se sentaron y, sorprendentemente, reinó el silencio.
NANAO: Bien, el 1er punto del día es la seguridad de nuestro lugar de reunión.
MATSUMOTO:¿Seguridad? ¿Qué seguridad?- dijo recostada sobre la mesa
NANAO: ¿Debo recordarte que ÉL podría darse cuenta?-
M: Él no sedará cuenta, ¡el plan es perfecto!
N: ¡ESO DIJISTE LA ÚLTIMA VEZ!- la teniente, casi saltó del atril al decirlo.
HINAMORI: Disculpe… quizás podríamos usar un hechizo kidó para ocultarnos, ya que las barreras físicas no han servido…
ISANE:¡Es una gran idea Hinamori-san!
C. UNOHANA: No creo que eso funcione con él, su nivel de kidó es muy alto-su voz sonó conciliadora.
ISANE: Capitana Unohana ¿Qué sugiere usted?
UNOHANA: Quizás la teniente Kurotsuchi tenga algún artefacto que pueda ayudar.
La aludida desvió levemente la mirada.
NEMU: Quizás deberíamos buscar otro lugar de reunión…
YACHIRU: ¡¿QUÉEEEEEE? ¡¿Y RENUNCIAR A ESTE PRECIOSO JARDÍN Y AL ESTANQUE?
La discusión prosiguió durante largo rato y el volumen de la voz siguió aumentando a niveles considerables mientras Yachiru comenzaba de nuevo a brincar por todos lados…
Un hombre de pelo negro y ojos azules estaba parado delante del estanque de su mansión preguntándose cómo era posible que los peces estuvieran tan nerviosos. No dejaban de moverse de un lugar a otro y algunos alevines se habían quedado inmóviles cercanos a la superficie. Notaba un reiatsu extraño en el agua, la cual estaba llena de ondas provocadas por pequeños temblores, y el color del agua se había oscurecido.
Acababa de inclinarse a tocar el agua cuando una voz familiar (y odiosa a su parecer) le sacó de su ensimismamiento.
-Buenos días pequeño Byakuya, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que pisé este jardín…
El aludido se levantó lentamente advirtiendo la identidad de su visitante: los brazos en jarra a ambos lados de la cadera, el cabello violeta recogido en una alta cola y unos ojos dorados brillando al sol. De nuevo ELLA estaba allí, en su jardín, llamándolo "pequeño" como antaño y tratando de molestarlo. Hacía ya 1 año desde que la vio por última vez cuando todos juntos trataron de detener a Aizen y volver a ver a esa gata del demonio no era plato de su gusto (y mucho menos si no lo trataba como lo que era, "el cabeza de familia de los Kuchiki").
-Sihoin Yoruichi- dijo con frialdad- ¿Qué buscas en mi mansión ?
-A Soi-fong
Yoruichi había hablado con toda la naturalidad del mundo, como si eso fuera obvio. Byakuya respondió arqueando levemente la ceja derecha.
-¿Y qué tiene que ver eso conmigo?
La Shihoin sonrió ampliamente y estuvo a punto de estallar en carcajadas, pues era evidente que el capitán del 6to escuadrón no era consciente de la situación. Ella, como mujer Shinigami, sabía perfectamente donde se encontraba el nuevo lugar de reunión de la asociación, pero no parecía que el pequeño Byakuya lo tuviera tan claro.
-Lamento decírtelo, pero creo que hay algo más que peces en ese estanque.
Byakuya entornó los ojos y al fín lo comprendió todo. El reiatsu tan extraño que sentía no era otra cosa que la fusión de los reiatsu de todas mujeres shinigami; de nuevo se habían asentado en su propiedad sin su consentimiento.
Se acercó al estanque y desenfundó su espada.
-Shire…. Senbonsakura.
La hoja de la espada se desintegró en miles de pétalos rosas que se abalanzaron sobre el estanque con una potencia bárbara. Junto a los trozos de tierra y rocas salieron volando todas y cada una de las integrantes de la asociación de mujeres shinigamis. Los peces, que también habían salido volando, volvieron a caer al agua mientras Yachiru gritaba divertida por el salto e Isane se preocupaba por su capitana.
-¡OTRA VEZ , OTRA VEZ!
-Capitana Unohana, ¿se encuentra bien?
-Perfectamente, Isane.- dijo la capitana sonriendo
Byakuya se acercó entonces a ellas.
-Capitana Unohana ¿puede decirme por qué motivo se han empeñado en usar mi jardín para sus reuniones?
Sin embargo, fue Yachiru la que habló…
¡PORQUE HAY SABROSOS PECES !
A Byakuya casi le da algo cuando la vio con uno de sus preciados salmones en la boca…
Ajena a todo esto, Soi-fong se sacudía el pelo tratando de quitarle toda el agua que pudiera. Su uniforme estaba completamente empapado y sus sandalias estaban llenas de agua.
A Yoruichi le hizo mucha gracia verla sacudiéndose como un gato y no pudo evitar acercarse con una amplia y divertida sonrisa en la boca.
-Hola Soi-fong.
-¡Yoruichi-sama!- dijo la aludida dando un respingo y rubrizándose levemente. ¿Q.. qu..que haceis aquí?
La capitana maldijo su suerte ,¿por qué tenía que aparecer Yoruichi justo ahora? Ella definitivamente no estaba presentable. Parecía una rata mojada, tirada en el suelo, y encima se había quitado una de las sandalias y tenía un pie descalzo. Con sólo mirar a Yoruichi podía suponer lo que había pensado al verla….
La mujer de ojos ambarinos, ajena a este tren de pensamientos que habían pasado por la mente de su antigua subordinada, enarcó una ceja al no saber cómo interpretar las palabras de la peliazul.
-¿No te alegras de verme?
-¡Sí !¡Claro que sí! ¡Discúlpeme!-dijo recuperando poco a poco su tono serio.
Yoruichi se relajó al ver que Soi fong había reaccionado con la misma inocencia a la que la tenía acostumbrada. Quizás estuviera dándole muchas vueltas al asunto de Suzumebachi, quizás la zampakutó se había independizado más de lo que pensaba de su antigua discípula y su claro intentó de asesinarla no estaba relacionado con los sentimientos de Soi-fong.
-Lamento haber revelado el lugar de reunión, pero hay algo que debo tratar contigo y que no puede esperar.
Ahora fue la peliazul la que enarcó una ceja.
-¿Tan importante es?
-Sí. Acompáñame. Corramos un poco, así te secará antes.
Y tras decir esto echó a correr.
La capitana, que acababa de escurrir una de sus trenzas, la siguió rápidamente.
Yoruichi odiaba que la hicieran esperar….
Soi-fong tenía la vista más que acostumbrada a correr a altas velocidades y no le resultó difícil reconocer los territorios del 2º escuadrón en esa ardua carrera.
Yoruichi corría ágilmente a unos cuatro pasos por delante de ella, esquivando árboles, saltando riachuelos y levantando una polvareda considerable a su paso, mientras que los desafortunados animales que se cruzaban en su camino huían despavoridos ante tal vendaval.
Unos minutos después, ambas mujeres se encontraron ante una preciosa cascada que caían majestuosamente sobre una preciosa laguna.
La mujer de cabello violeta cruzó de un salto al otro lado de la cascada mientras que Soi-Fong, que jamás había estado en aquel lugar, permanecido inmóvil. La peliazul llevaba desde niña sirviendo al 2º escuadrón, recorriendo sus territorios, explorándolos y jamás (ni como subordinada ni como capitana) había visto ese lugar en los mapas.
-¡Me van a salir canas de tanto esperar!- se oyó entre el estruendo del agua.
Por fin Soi-Fong reaccionó y saltó rápidamente para evitar mojarse otra vez. De repente
Se encontró en una enorme cueva que parecía iluminada por la luz del sol. Había peñascos, enormes rocas por todo el suelo y una escalera que subía hasta el techo. Otro nuevo lugar que jamás había visto y otro nuevo enigma sobre su antigua capitana, la cual se paseaba por la estancia con toda naturalidad. Definitivamente, esta no era la primera vez que estaba en aquel lugar.
-Bueno, ¿qué te parece?
Soi-Fong enarcó una ceja.
-¿El qué?¿Este sitio?
-Sí
-Es interesante. Reconozco que jamás me había percatado de su existencia.
Yoruichi subió de un salto a una roca y se sentó.
-Kisuke y yo lo construimos cuando éramos unos niños. Por aquel entonces lo usábamos para jugar, pero cuando entramos a formar parte del Gotei 13 lo modificamos un poco y empezamos a entrenar aquí.
Yoruichi sonrió al darse cuenta de la mueca de desprecio que se había dibujado en el rostro de Soi-Fong con sólo oír el nombre del anterior capitán del 12º escuadrón.
Trató de quitarle importancia al asunto.
-Bueno, olvida eso. La cuestión es que por fin he conseguido quedarme a solas contigo.
-¿Q…qu…qué?
Soi-fong se ruborizó hasta la raíz del pelo de manera instantánea… ¿Acaso Yoruichi no era consciente del doble sentido con el que se podían interpretar sus palabras? Pues parecía que no, porque tras observar la reacción de Soi-fong había enarcado una ceja mientras sonreía levemente…
Aunque bien pensado, su maestra tenía razón. Era cierto, estaban solas, en un sitio de cuya existencia nadie sabía nada, nadie las molestaría allí, nadie podría interrumpirlas… y a eso había que añadirle que hacía ya un año que no hablaban…
Soi-fong se había embobado tanto con estos pensamientos que no se dio cuenta de que Yoruichi la estaba mirando fijamente. Sus ojos dorados estaban posados en los suyos y la miraban con una intensidad que la hacía sentirse incómoda…
Jamás sería capaz de sostenerle la mirada a aquella mujer.
-¿Qué pasa?- preguntó Yoruichi.
-¡Nada, Yoruichi-sama!
Yoruichi dio un respingo.
-No te he llamado la atención antes porque había capitanes y tenientes presentes, pero ¿pero cuántas veces tengo que decirte que no me llames "sama"? Puedes llamarme por mi nombre de pila, hay confianza.
La morena desvió la mirada, incómoda.
Era cierto que pocas personas se dirigían a Yoruichi utilizando honoríficos, ya que ella misma lo exigía así, pero para Soi-fong era inconcebible tratarla de tú a tú. Obviamente ya no la trataba como a su superior, o al menos ya no la trataba con ese excesivo respeto, pero tratar a la persona que más admiraba de una forma tan cercana era extraño para ella…
Antes de que se diera cuenta, Yoruichi había bajado de la roca, situándose a escasos milímetros de ella.
-Estás muy tensa- dijo agarrándola suavemente de los hombros- ¿Te incomoda mi presencia?
Soi-Fong sintió un escalofrío al notar las suaves manos de Yoruichi sujetándola.
-¡Claro que no! –se apresuró a decir-¿Qué le hace pensar eso?
Yoruichi sonrió levemente, pero no respondió.
Continuó en esa misma posición, sin hablar, recordando el ataque de Suzumebachi…
Ahora que estaba tan cerca de Soi-fong se le hacía difícil pensar que pudiera odiarla.
La morena se mostraba siempre gentil y servicial cuando ella aparecía, convirtiéndose de nuevo en la niña que ella conoció, y esa cara infantil y tímida no era precisamente la que la nueva capitana del 2º escuadrón solía mostrar al público… Yoruichi trató de relajar un poco el ambiente
-¿Sabes? Mientras te buscaba vi a Omaeda con el resto de tus hombres.
-¿En serio?
-Sí. Les estaba contando una de sus flamantes anécdotas, algo sobre cuando rescató a dos personas en medio de una gran tormenta…
Soi-fong dibujó una mueca de repugnancia en su rostro… otra vez ese impresentable inventando estupideces…
-¿Pasa algo?-preguntó Yoruichi
-Nada, es sólo que hay gente que no sabe cuándo callarse…
Yoruichi soltó una carcajada
-¡Ja! Ahí te doy la razón.
-Yoruichi-sama …-retomó Soi-fong alzando la cabeza
-¿Si?
-Sabéis lo de la rebelión de las zampakutó, ¿verdad?
Yoruichi asintió entornando los ojos
-…¿Es por eso que estáis aquí?
Por fin salió el tema… Yoruichi giró la cabeza buscando las palabras adecuadas para iniciar la conversación que había venido a mantener mientras Soi-fong la observaba expectante.
-Verás…He venido a hacerte una pregunta Soi-fong y necesito una respuesta sincera.
-¿Una pregunta?¿Qué pregunta?
-Es sobre tus sentimientos hacia mí.
Soi-fong se tensó. Parecía que a Yoruichi le encantara usar frases que pueden malinterpretarse.
-¿A.. a qué se refiere?
-Necesito saber si me has perdonado por marcharme un siglo atrás… o si me sigues guardando algún tipo de rencor.
Soi-fong se quedó de piedra. ¿Yoruichi había ido a la S.S a preguntarle eso? Aunque ahora que lo decía, ellas no habían vuelto a hablar desde el ataque de Aizen, desde que ambas pelearon a muerte en el bosque… Era lógico hacer esa pregunta… no obstante ahora que lo pensaba fríamente, ni ella misma lo sabía.
¿Le guardaba rencor? No, o al menos eso creía. Era cierto que sentía añoranza a veces, pero ya no sentía toda esa rabia que llegó a acumular...
Se dispuso a responder y se encontró con la mirada seria de su maestra fija sobre ella.
-No os odio, Yoruichi-sama.-dijo levemente intimidada por esos ojos dorados- Es más… estoy muy contenta de que volváis a formar parte de la Sociedad de Almas.
Lo decía de verdad, de verás se alegraba de que hubiera vuelto, pero Yoruichi se quedó pensativa, como si eso no la convenciera… o al menos eso le pareció a Soi-fong, que seguía atrapada por las manos de su antigua mentora.
A Yoruichi le encantaba hacer eso, quedarse callada, manteniendo la mirada y haciéndole preguntarse en qué demonios estaba pensado… Y lo peor es que nunca le respondía si le preguntaba qué ocurría. Yoruichi era así y no iba a cambiar a estas alturas.
La mujer gato cambió totalmente la expresión en apenas un segundo, mostrando una sonrisa fugaz.
-Bueno… me alegra que no me odies, Soi-fong.
Ésta le respondió con una tímida sonrisa.
Yoruichi la soltó suavemente y se alejó unos metros de su antigua discípula. Soi-fong tenía la intención de preguntar si había ocurrido algo, pero Yoruichi la cortó.
-¿Te apetece que entrenemos?-dijo adoptando una postura defensiva.
Soi-fong, sorprendida, vio en los ojos de Yoruichi que esa conversación ya había acabado para ella. Sonrió resignada y se dispuso a entrenar con aquella gata, como solían hacer 100 años atrás. Dicen que el pasado siempre vuelve, y Soi-fong se alegró, al menos esta vez, de que los refranes sean verdad.
Posada en una pared rocosa de la estancia, una pequeña "hada" con un enorme aguijón por brazo derecho observaba la escena.
Las dos mujeres peleaban ahora, esquivando, atacando y ambas parecían divertirse con ello.
-Vaya, vaya…- bufó y sonrió con suficiencia- Soi-fong… maestra… así que dices que ya has olvidado todo lo que pasamos, todo lo que sufrimos por esa mujer… muy bien, entonces yo te haré recordarlo.
Y dicho esto voló fuera de la estancia dejando a las dos shinigami atrás…
Bueno! Y se acabó este cap! Sé que no han pasado tantas cosas como os hubiera gustado pero la historia sólo está arrancando. La próxima actualización será ya en a mediados de julio, que es cuando acabo los exámenes. Espero veros en el próximo cap y que dejéis alguna review ! ;)
