Capítulo 6
-Albert, de verdad no se si me entiendes. Primero iba a ser tu secretaria y ahora debo ser tu novia y por nada tu amante.
El muchacho curvó los labios mirándola pensativo.
-Diciéndolo así se oye muy fuerte. Yo más bien diría que somos unos buenos amigos que pueden contar el uno con el otro en momentos difíciles … como este.
-No estoy para bromas ni para chantajes Andrey – contestó mirándolo severamente y esperando un momento a que la chica dejara los vasos con agua sobre la mesa después de darle dos indiscretas miradas al rubio – no me agrada en lo absoluto ser una más en tu lista, es humillante.
-¿Cuál lista? No exageres Candy.
-¿No hay lista? – hizo le pregunta de una manera sarcástica – pues digamos que tu secretaria perfecta tiene documentada completamente tu vida en una agenda. La agenda más buscada de Londres, me supongo.
-¿De verdad? – contestó sonriendo y tomando su vaso.
-Claro, cuando volvamos te la enseñaré. ¡Dios! Es imposible que hasta en ese tipo de cosas te tengan que recordar los gustos y fechas.
-Calma Candy, mejor volvamos a nuestro tema. ¿Recuerdas que estoy tratando de convencerte para que aceptes de buen grado?
Volvió a verlo como suplicando por paciencia ¿qué parte del No ... no entendía?
-¡Sería horrible! ¿No entiendes que conocemos a la misma gente, frecuentamos los mismos lugares y eso de que fuimos novios nos perseguiría toda la vida?
Albert la miraba serio. Comprendía lo que decía pero no iba a ceder.
-¿Imaginas lo que diría tu madre?
-Pues diría que por fin muestro algo de buen gusto.
Candy volteó a mirarlo esperando encontrar un brillo burlón en sus ojos. Que no lo hubiera la confundió.
-¿Y Tom?
-Candy, sólo es una fiesta.
Dio un trago más a su bebida mientras la mirada del rubio viajaba desde sus labios hasta su cuello siguiendo el recorrido de ese líquido vital.
-Me estoy pendiendo difícil ¿eh?
-Es interesante que una mujer no quiera salir conmigo
-Debería haberte pasado mucho antes.
Era verdad. Las mujeres prácticamente se aventaban en la cama de Albert a la primera oportunidad y él era como un niño en una tienda de caramelos. Todo se le daba sin esforzarse si quiera. La mujeres no eran más que una moda momentánea para él … se usaban y a la basura.
-Candy, si no lo haces por mí lo harás por George. Ya has visto a Eliza.
-Que listo.
-¿Qué podría pasar?
Esa pregunta no quería contestarla. No sabía qué le aterrorizaba más, que Albert terminara de gustarle o estar en boca de todos.
-Ya te lo dije. No quiero que la gente piense que soy una más en tu colección.
-Pero acuérdate que no eres mi tipo, tú misma lo dijiste.
Otra vez el comentario oportuno.
-Una cosa es pretender ante los demás, pero está George, tu madre … Albert conocemos a las mismas personas.
-Parece que esto es peor que una pesadilla para ti.
Estaba sorprendido con ella. El sabía que no era singularmente fácil entenderla. La conocía de toda la vida por lo que era absurdo que no quisiera acompañarlo a la fiesta y lo que le alteraba era que él deseara tanto que fuera ella la que estuviera a su lado ese día.
Era preciosa, su cabello rubio, sus ojos verdes, su piel blanca que ahora en conjunto develaban una mujer hermosa y misteriosa. Era la misma y a la vez diferente. Por un lado su casi hermana y por otro una mujer que no conocía y que daría todo por conocer.
-Candy, no hay nadie mejor que tú. Somos amigos y te necesito.
Se quedó pensativa.
-Si acepto ¿sólo sería esa noche?
Albert se sintió culpable.
-Te necesitaré hasta que se solucione este problema. Después de la fiesta se van una semana de vacaciones y con George ya retirado no tendrá nada que hacer en las oficinas y le dejaré muy claro que no quiero saber nada de ella.
-¿Crees que funcione? – preguntó dudosa.
-Digamos que sus gustos son bastante caros, así que no creo que quiera divorciarse.
-Y para eso tienes a la buena de Candy … al menos sirvo para algo – suspiró y miró su vaso.
Se quedó pasmado. ¿Y ese comentario?.
-¿Por qué hablas así? ¿Pasó algo?
-No es la gran cosa. Lo de siempre – contestó con un nuevo suspiro y tomándo un sorbo de su bebida.
-¿Tiene algo que ver con el chico de la navidad pasada?
Candy dió otro suspiro … finalmente llegaba el tema. No quería recordarlo pero en fin, no afectaba en nada.
-Sí, con él – explicó lentamente – digamos que encontró una chica mucho más interesante … nada raro ...la historia de mi vida – hizo una pausa recordando ese tiempo – y no me gustó ser el blanco de las miradas de lástima y compasión de la gente.
Albert simplemente no podía creerlo. ¿Así se veía ella? ¿Como la mujer a la que dejó un hombre? ¿Acaso no sabía lo deliciosamente maravillosa que era?. Miró a su rostro, a sus bellísimos ojos verde esmeralda que tenían una chispa de tristeza en ese instante.
-No puedo creer que te dejes afectar por algo así.
-Llámalo como quieras, pero detesto estar en boca de todos.
-Candy, si ese es el problema, tiene remedio. Haremos creer que tú me has dejado.
Volteó a verlo.
-No me mires así. Diremos que me encontraste tan insoportable e insufrible que no pudiste estar conmigo ni un día más.
No pudo contener la risa que hizo resplandecer sus ojos para deleite del hombre.
-Y yo me fingiré destrozado una semana.
-Tres semanas.
-Dos.
-Ok dos y le cuentas la verdad a tu madre.
Claro que sabía lo que pedía. Si la madre de Albert se enteraba que ellos andaban encargaría el pastel antes de lo que se dice ¡ya!.
Se levantaron después de terminar los bocadillos. Al final había terminado aceptando lo que él quería. Debería sentirse mal pero pensaba que no estaba mal dejar pensar a la gente que ella lo había cortado.
-No te preocupes Candy, no dejaré que nadie te haga daño.
Regresaron a las oficinas y cuando estaban en el vestíbulo, Albert le pasó el brazo por encima de los hombros.
-George.
-¿Dónde?
-Justo ahí.
Venía directo hacia ellos y con una gran sonrisa en el rostro.
-Candy, preciosa. Los buscaba desde hace un rato.
Se acercó a besar la mejilla de su ahijada y la tomó por los hombros para verla bien.
-Qué hermosa estás. Tenía tiempo de no verte.
-Digo lo mismo padrino.
-Si Albert me hubiera dicho que hoy comenzabas habría venido a saludarte en la mañana.
La sola idea le hizo dar un vuelco en el estómago a la joven. ¿Qué hubiera pasado si George hubiera coincidido con su esposa en la oficina de Albert?. Le dio una sonrisa forzada y contuvo el aliento.
-Vamos a la oficina para platicar más cómodos – interrumpió el rubio.
Avanzaron por los pasillos ante la mirada curiosa de las personas que trabajaban en el corportativo.
-Veo que Londres te ha hecho mucho bien, estás simplemente preciosa.
-Gracias George.
-No me lo agradezcas, sólo digo lo que veo. ¿Cómo ha estado Tom?
-Bien, el negocio va funcionando mejor cada vez.
-Sì, lo vi hace unos meses y platicamos sobre sus planes. ¿Venderán la casa de Henley?
Candy siempre evadía ese tema, pero sabía que tarde o temprano sería algo que tendría que hacerse.
-Quizá luego padrino. Aun no estoy lista para hacerlo
-Yo creo que sería bueno pequeña – dijo levantando la barbilla de la jovencita – esa casa tiene demasiados recuerdos tristes que no te hacen bien.
Hubo un silencio algo incómodo y Albert que era un mero espectador decidió darles un poco de privacidad.
-Voy por un café ¿alguien gusta?
-Para mi está bien uno hijo – contestó el multimillonario.
En cuanto salió Albert, George tomó de la mano a Candy y caminaron hacia la ventana.
-¿Cómo está tu padre?
-Bien.
-¿Cuáles son tus planes aquí en Londres?
-Bueno, quiero trabajar y reunir el dinero suficiente para poder rentar mi propio departamento.
-¿Steve no te ha mandado dinero?
George conocía muy bien a la madrastra de Candy.
-Debió pensarlo mejor cuando se casó con Linda. Ella no es de las que comparte.
-Bueno, ellos creen que debo buscarme mi futuro yo sola. Es algo que me va a hacer madurar.
-No lo disculpes, y por dinero no te preocupes yo te voy a dar lo que necesites para que te puedas establecer.
-Gracias padrino, pero de verdad no es necesario.
-Es necesario y lo voy a hacer. ¿Qué diría tu madre si supiera que te dejo desamparada?
-Insisto en que no es necesario. Ahora con ayudarle a Albert en la oficina es más que suficiente en lo que logro encontrar algo mejor.
-Si te interesa continuar en el consorcio sólo tienes que decírmelo.
-Gracias, pero prefiero hacerlo en otra área y con mis propios méritos.
-Como diga mi princesa pero recuerda que si necesitas ayuda no tienes más que pedirla.
Albert entró en ese momento con una charola.
-Aquí tienes - dijo ofreciendo la taza a su jefe.
-¿Ya estás listo para la fiesta? – preguntó mientras la tomaba.
-Por supuesto.
-Supongo que tú llevarás a Candy.
-Claro, iremos en mi auto.
Era una cobardía pero ninguno de los dos se atrevía a decirle que irían como pareja. Decepción.
-Eliza ha trabajado muy duro en esta fiesta. Estoy seguro que será un éxito.
Los dos titubearon un poco al oir mencionar ese nombre.
-Me siento mal por tenerla un poco abandonada, pero ahora que me retire tendré todo el tiempo para estar con ella.
Candy casi sintió ganas de llorar. Si su padrino supiera que su mujercita andaba feliz de la vida buscando quién le diera "atenciones".
-Cuento con ustedes para ese día. Los estaré esperando.
Se retiró después de besar a Candy y despedirse de Albert.
-¡Qué horror! No lo puedo creer. ¿Cómo es que no se da cuenta de cómo es su mujer?
-Porque ella finje cuando está con él.
-Tiene que estar muy enamorado.
-O loco por ella. Si vieras los cambios que ha hecho en la mansión. Esa sala de estar tienes que verla para creerlo. Creo que sospecha que Eliza se siente sola y por eso la deja hacer todo lo que quiere.
-No entiendo cómo puede ser tan brillante y perceptivo para tantas cosas y tan obtuso en lo referente a su vida privada.
-Porque así mi querida jovencita ... es el amor.
Continuará …
Regalito de navidad adelantado para los fieles lectores de Dos semanas de negocios. Mil gracias por tomarse su tiempo y dobles gracias para las que ademas se toman mas tiempo para dejarme un review!! ... ese es mi mejor regalo!!!
Valebu: Aqui tienes se;orita otro cap. mas de este fic!!! Estare al pendiente de los tuyos!!! Besos!!!
Roni de andrew: Yo tampoco podria negarle nada a Albert!!!. Digamos que seria como la genio de la lampara ... todo lo que deseara yo se lo concedia jijijiji!!!! Besitos amiga!!!
Admiradora: No te creas ... el subir este capitulo me ha dejado sin colchoncito porque lo demas esta sin escribir jijiji!! asi que intentare ponerme las pilas y actualizar lo mas pronto posible ... te late?? Besos!!!!
Abi: si amiga... ya todos sabran porque dicen que cuando el rio suena ... es que agua lleva ... asi que la pobre aunque se la lleve ... pero ahi esta al pie del ca;on!!! jijiji!!!! Ya veras lo que pasa en esa dichosa fiesta juar juar juar!!! Besitos tronados!!!
Jenny: Puedes contar con que Albert ya la convencio jijiji!!! usando medio malas ma;as pero dicen que en la guerra, en el amor y en la desesperacion toooooodo se vale jajajajaja!!!! Besos!!!
Tamborsita: Si con el puro alacran de Eliza tiene la pecas para andar alerta. Esa mujer no se anda con rodeos y menos cuando no consigue lo que quiere!!! Hay que desearle suerte ... y mucha porque la va a necesitar. Mas besos!!!!
Preciosas les deseo una feliz pero muy feliz navidad!!!!
Ma;ana subo un regalin mas!!!
Scarleth Andrey =)
