Holaaaaa a todos!
Tengo que suplicar perdón por la tardanza… T.T a partir de ahora no volveré a decir nada sobre fechas de entrega porque siempre acabo incumpliéndolas…
Pero aquí estoy con el 4º cap! XD Espero que os guste, ya que éste es el más peligroso de todos, al ser aquel en el que toda la trama explota y no quiero defraudar a nadie… espero opiniones sinceras al respecto, ya que llevo 3 días haciendo revisiones y cambiando cosas para que quede lo mejor posible.
Espero que el verano (o el invierno, depende de donde seáis XD) os haya ido muy bien, yo me he divertido mucho jajajajaja
Bueno, tengo que hacer una advertencia adicional a parte del Disclaimer habitual:
Este cap contiene "ya sabéis que" (y personalmente, creo que me he pasado un poco XD) así k si no os gustan ese tipo de fics no lo leáis. Sin nada más que decir, os dejo leer tranquilos.
Disclaimer: Bleach y sus personajes pertenecen a Tite Kubo.
El silencio de la Sociedad de almas ha permanecido imperturbable hasta hace escasos minutos. Los shinigamis que no están de guardia descansan en sus respectivos cuarteles mientras unos pocos desafortunados pasan la noche patrullando el Seretei. Se dividen en grupos pequeños para moverse más rápido y están repartidos por toda la S.S. por orden del Comandante General. Las horas se hacen largas, eternas, porque la mayoría de ellos aún se pierden en zonas que no son de su jurisdicción, y nada alarga más el tiempo que sentirte perdido. Los miembros de bajo rango del 3er escuadrón se turnan esta semana la vigilancia en busca de las zampakutó huidas y un grupo de 6 hombres se encuentra muy cercanos a la Puerta Espiritual.
Todo parece estar en orden, caminan y caminan entre risas y bromas. La noche sigue su curso sin que ocurra nada extraño… No se percibe ninguna presencia que ellos consideren peligrosa, pero es que su nivel tampoco les permitiría percibirla si se tratara de alguien experimentado en esconderla… y ése era el caso.
A unas pocas manzanas de la puerta de salida, se encuentra una calle grande y estrecha que representa el camino mas corto a la salida de ese laberinto que conforman los edificios y callejones de la S.S.
Soi-fong, capitana del 2º escuadrón, corre velozmente por dicha calle en dirección a la Puerta Espiritual, sin embargo ella sí percibe una presencia 4 calles más adelante. Enseguida la analiza: no se trata de un capitán, ni siquiera de un teniente o de un hombre con cierto rango, pero hay por lo menos 6 shinigamis cerca y quiere evitar ser vista. Los capitanes tienen prohibido abandonar la S.S mientras la rebelión continúe, a no ser que hayan sido enviados al mundo humano por orden del Comandante General.
Ella lo sabe, es consciente de lo que podría ocurrir si descubren que ha desobedecido una orden directa y mucho más si tenemos en cuenta que el Gotei 13 se encuentra en situación de máxima alerta y que ella es la comandante de las F.F.E.E.
Lo sabe, pero no le importa.
Las cosas están claras ahora. No sabe cómo, ni por qué, pero ha abierto los ojos, ha recordado aquello que jamás debió olvidar y va a acabar con la raíz de su sufrimiento de una vez por todas.
- Shihoin Yoruichi...
Se acabaron los honoríficos, se acabó el respeto… por que el respeto, no ha sido mutuo y nada duele más que dárselo todo a una persona y no recibir nada.
El grupo de shinigamis continúa avanzando sin prisa, cuando de pronto, la capitana pasa por detrás de ellos velozmente y sin molestarse si quiera en prestarles la mas mínima atención.
-Ah!- gritan todos sobresaltados por semejante vendaval.
El nerviosismo cunde entre los 6 hombres que miran de un lado para otro con el corazón en un puño. ¿Qué ha sido eso? ¿De dónde ha venido tal golpe de viento? ¿Será el enemigo?
Nadie dice nada durante unos segundos, todos tratan de ver algo en la oscuridad de la noche, pero no hay nada que ver… porque Soi-fong ya está lejos de allí.
Uno de ellos, el que parece más veterano, se recupera antes del susto y los mira a todos tratando de hacerse el valiente.
-Jajajajaja no os preocupéis, sólo ha sido un golpe de viento. ¡Qué rápido os asustáis las nuevas generaciones!
-¿No es posible que se trate de una zampakutó?
- ¡Qué cosas dices! Si fuera una zampakutó lo percibiríamos o habríamos visto algo. Nadie es tan rápido muchacho, cálmate.
Todos tratan de hacerse los duros y empiezan a acusarse entre sí usando frases como "si a mí me ha asustado éste con sus gritos". Unos segundos después todo vuelve a la normalidad y se alejan entre risas y bromas…
Es entonces cuando Soi-fong abre la Puerta Espiritual con cuidado y se adentra en el Dangai en dirección al mundo humano, siendo muy consciente de que su vida va a cambiar esa noche…
En la cuidad de Karakura, una mujer de piel morena y de pelo violeta está sentada sobre el tejado de una tienda de barrio en las afueras.
La noche es tranquila, las luciérnagas vuelan por el cielo y los gatos han vuelto a salir con la luna para poseer las calles en silencio.
Todo es paz y sosiego, pero eso apenas reconforta a la anterior capitana del Gotei 13, que está viviendo una tormenta dentro de su mente.
Está claro: el reiatsu extraño que ha sentido sobre Soi-fong es ahora distinto, ya no esta rodeado por aquella aura misteriosa, no obstante el dolor y la ira siguen intactos, imperturbables… y se están acercando.
No obstante, no es lo único que se acerca, pues el reiatsu de cierta avispa acaba de entrar dentro del rango de percepción de la mujer-gata, y eso es justo lo que le faltaba.
Estaba preocupada. No. Muy preocupada por su antigua guardaespaldas y no tenía ninguna gana de enfrentarse a su zampakutó… sobre todo porque de ella emanaba el mismo reiatsu que desprende ahora Soi-fong.
-Hemos vuelto donde empezamos- susurró para sí misma.
No obstante, aquella voz chillona respondió a ese pensamiento, sorprendiéndola.
- Eso parece.
Allí estaba, tan rápida como siempre, manteniéndose en el aire con su apariencia de hada y sonriendo maliciosamente. Suzumebachi acababa de llegar.
- Vaya, ya veo que el resto de ocupantes de esta casucha se han marchado- dijo examinando la tienda- No importa, ellos no me interesan lo más mínimo. Pero me alegra que tú te hayas quedado. Así no tendremos que jugar al gato y al ratón, o mejor dicho, a la avispa y al gato.
Yoruichi se puso en pie sobre el tejado y no estaba dispuesta a andarse con jueguecitos, así que habló claro.
- ¿Qué le has hecho a Soi-fong?
Suzumebachi interpretó falsamente el papel de ofendida.
-¿Por qué crees que le he hecho algo?
-Porque algo ha cambiado en ella y no es normal. Percibes su reiatsu tan bien como yo.
-Vaya, ¿te preocupa lo que le pase?
- Probablemente más que a ti-dijo entronando los ojos- Así que responde.
La cara de Suzumebachi mostró el más absoluto de los desprecios antes de responder.
-No te preocupes por eso. Es sólo un mal necesario.
-¿Necesario dices?
-Por supuesto.
-Explícate mejor.
La avispa dio entonces unas cuantas vueltas en el cielo, como pensando si quería responder o no a esa pregunta. Al final acabó respondiendo, y fue la pura verdad.
-Sólo ha recordado todo lo que la hiciste sufrir.
El tiempo se paró unos segundos.
Yoruichi no pudo responder nada ante esto pues un gran dolor se apoderaba de ella cada vez que pensaba en ello… en el daño que le hizo a si discípula cuando se marchó… ella era la única razón por la que lamentaba haberse marchado aquella noche de la S.S.
-¿No dices nada, Yoruichi?
La gata levantó entonces la mirada. No debía mostrar ningún tipo de emoción, no debía dejarse dominar por ellas si quería sobrevivir a esa noche. Cruzó los brazos bajo su pecho y dijo con renovada indiferencia.
-Lo que tenga que decir se lo diré a ella personalmente.
-Ohh…- dijo Suzumebachi- Muy bien, pero yo soy parte de ella, no lo olvides. Yo soy parte de su alma y a mi, a diferencia que a ti, no puede engañarme… a diferencia de ti a mi no puede esconderme nada.
Yoruichi era consciente de eso, sólo Suzumebachi y la propia Soi-fong sabían lo que había realmente bajo la superficie. Estaba a punto de responder algo, pero Suzumebachi no la dejó hablar.
-Soy parte de su vida, de su esencia, de sus sentimientos ¡Y esos sentimientos no han sido más que dolor desde que te conoce! ¡Llevo su sufrimiento marcado a fuego y a mi no me valen las reconciliaciones de una tarde! Yo…-dijo elevando peligrosamente su reiatsu- ¡NO TE PERDONO TAN FÁCIL, SIHOIN YORUICHI!
En apenas unos segundos dio comienzo otra batalla de velocidad como la que se produjo en el parque aquella noche. Suzumebahi parecía ahora más rápida, probablemente impulsada por ese rencor que la dominaba y a Yoruichi le estaba costando mucho seguirle el ritmo. Pelearon en unas obras cercanas a la tienda, golpeando estructuras y maquinaria con sus rápidos movimientos. Suzumebachi atacaba incansable a su rival, haciendo gala de esa nueva y rabiosa agilidad y llegó a alcanzar a Yoruichi con su aguijón en una ocasión. Era increíble la energía que desbordaba la avispa, pero la anterior capitana del Gotei 13 no podía responder como habría hecho de ser otro enemigo… no podía matar a Suzumebachi, sólo esquivarla por el bien de Soi-fong. Estaba claro, tenía que detener ese vendaval o no podría aguantar sin recibir dos golpes seguidos durante más tiempo… y sabía como hacerlo.
-¿Hay algo más debajo de ese odio?-preguntó de repente sorprendiendo a su rival.
- ¿Eh? ¿Qué quieres decir?
-Quiero decir que, ¿cómo eras tú antes de marcharme yo?- dijo con una leve sonrisa.
Suzumebachi entendió rápidamente lo que la anterior capitana quería decir… por que ella era débil antes de su marcha, ella se había vuelto realmente fuerte tras su deserción… pero sabía que sólo intentaba desequilibrarla y no lo iba a permitir.
-¡No creas que caeré en tus juegos!- dijo volviendo mas fuerte que antes.
No obstante Yoruichi no se calló.
-Hablar contigo es como hablar con la capitana Soi-fong de hace un año. ¿También guardas bajo tu odio ese sentimiento de abandono? ¿También me odias porque me has echado de menos?
Suzumebachi no iba a soportarlo más. No permitiría un una sola insinuación más.
-¡BASTA!¡TE ODIO PORQUE ME ENGAÑÁSTE! ¡Y NO HA NACIDO NADIE QUE ME ENGAÑE Y NO PAGUE POR ELLO!¡NO LO PERMITIRÉ!
Una enorme explosión de reiatsu se produjo y Suzumebachi se abalanzó sobre Yoruichi con un tremendo grito de rabia. Su velocidad seguía siendo enorme, digna de ponerla en aprietos, pero no era eso lo que más destacaba de esta nueva ronda de golpes.
Le dio muchas veces, marcó varios homonka en su cuello, cara y abdomen, pero no apuntaba con precisión… no era capaz de golpear dos veces exactamente en el mismo sito. ¿por qué? Porque la rabia se había apoderado de ella, ya no pensaba, sólo se movía y atacaba de forma instintiva, movida por la ira. Había perdido el control, había dejado de dominarse y ahora atacaba a lo loco. Justo lo que la mujer de ojos ambarinos había pretendido desde un principio, pues no quería matarla, sólo sacársela de encima sin tener que herir a la zampakutó.
Yoruichi continuó esquivándola durante unos minutos más y cuando notó que la avispa comenzaba a cansarse es cuando puso en marcha la segunda parte de su plan, que no podía ser más sencilla.
Suzumebachi estaba a punto de marcar su brazo derecho cuando la gata usó el Shunko para repeler su ataque… Infinidad de rayos blancos salieron de su cuerpo destrozando su característica chaqueta naranja, desequilibrando a la avispa en el aire… y eso le dio el tiempo necesario para golpearla con su puño y enviarla con gran fuerza contra un árbol que quedó hecho añicos.
Yoruichi se acercó lentamente al lugar donde había caído la avispa y esperó a la defensiva, pues quizás todavía quisiera continuar. Sin embargo eso no oscurrió.
Todo había acabado, pues Suzumebachi había perdido tanto psicológica como físicamente, y era consciente de ello.
Yoruichi debía admitir que le había costado mas de lo que pensaba en un principio, pues Suzumebachi era astuta como se dueña y se encontraba muy motivada para pelear dando lo mejor de sí misma debido a su odio… Sin embargo el odio es, de todas las emociones, la que más perjudicial resulta en un combate pues te da poder de ataque, cierto, pero si no lo dominas te desconcentra y acabas perdiendo el control sobre tus propias habilidades, así como dejando libres tus carencias… y eso era algo que un guerrero jamás se debía olvidar…
El silencio reinó durante unos segundos más hasta que la avispa alzó débilmente el vuelo y le dirigió las siguientes palabras cargadas de odio y desprecio.
-Je… eso ha estado bien, pero ¿sabes? No importa que seas más rápida o más fuerte que yo… nada importa lo que digas o lo que pienses porque de todas formas no vine aquí con la intención de matarte.
Yoruichi alzó las cejas al darse cuenta. Había estado tan ocupada peleando con Suzumebachi que había dejado de prestar atención al resto del mundo, a pesar de que era evidente: el reiatsu de Soi-fong era ahora tremendamente intenso… tanto que juraría que se hallaba en el mundo humano.
Suzumebachi enarcó una ceja para decir de forma chulesca:
-Supongo que ya habrás adivinado… quién hará los honores… ¿verdad Yoruichi?
Soi-fong corre a toda prisa por el mundo humano con un objetivo fijado. Salta de tejado en tejado, de árbol en árbol, atraviesa parques y zonas públicas conociendo muy bien qué camino debe tomar para llegar lo antes posible a cierta tienda.
Nota el reiatsu de Yoruichi claramente y se dirige hacia él como las polillas a la luz… pero ¿qué es esto? Yoruichi no está sola. Hay alguien más con ella… Es extraño, ¿de quién puede tratarse ese reiatsu tan cargado de odio y sufrimiento? No es de ninguno de los capitanes de la S.S. No es de ninguno de los amigos de Ichigo y mucho menos del shinigamis sustituto. ¿Entonces, de quién? La cuestión es que le resulta muy familiar.
Mientras corre, mira a su alrededor, observa a los humanos que caminan sin advertir su presencia… observa todo lo que la rodea.
La noche en el mundo humano es igual de oscura que en la S.S. La luna sigue en el cielo pero no la ilumina, una suave brisa se levanta pero no la reconforta… su corazón vuelve a estar cerrado y lo sabe. El dolor ha vuelto y esta vez no se frenará ante nada. Esta vez le dirá a esa persona todo lo que no le dijo y le preguntará todo lo que no le preguntó aquel día en el bosque… La obligará a responder y la matará sin ningún miramiento… eso es lo que siente ahora la capitana del 2º escuadrón…
Aunque parezca mentira, Suzumebachi y Yoruichi se encuentran peleando de nuevo y esta vez, lo están haciendo sobre los tejados del mundo humano. Cuando parecía que Suzumebachi se había rendido y que todo había terminado sorprendió a Yoruichi con una nueva ofensiva. Eso sí, ya no trataba de matarla, eso ya lo había intentado y no le había funcionado. Atacaba de forma despreocupada, como jugando al "pilla pilla" aunque de vez en cuando le daba alguna sorpresa. Algunos tejados quedaban marcados con el homonka y al menos 2 árboles se vieron afectados por las acometidas de ambas contrincantes… pero Yoruichi sabía que eso ya no era una pelea.
La avispa sólo trata de distraerla, de darle a Soi-fong tiempo para llegar hasta donde se encuentran… trata de retenerla para que no pueda huir y eso puede ser muy peligroso.
Si Soi-fong llega y se une a Suzumebachi las cosas se van a poner muy feas para la gata, pues por el reiatsu que percibe sabe que la visita de Soi-fong no es de cortesía y que la fusión de los poderes de su discípula con su zampakutó puede acabar con ella… y no sólo por el poder que desencadenarían juntas…
Para qué mentir, Yoruichi jamás podría hacer daño a Soi-fong, al menos no de forma intencionada, y esa era una situación a la que tendría que enfrentarse en unos minutos si las cosas seguían así. Debía irse de allí, debía escapar, pero ¿a dónde? Tal y como estaban las cosas Soi-fong y la avispa la perseguirían allá donde fuera y tarde o temprano tendría que enfrentarlas, así que ¿qué ganaría huyendo? Sólo ganar tiempo, ya que el enfrentamiento era sencillamente inevitable.
No, no va a huir, no serviría de nada.
Su única salida es hablar con Soi-fong, pues con Suzumebachi es imposible razonar debido al control que Muramasa ejerce sobre ella. Eso es, esperará a que la peliazul aparezca, escuchará lo que tenga que decirle y actuará en consecuencia. No queda mucho tiempo para que eso suceda, mientras tanto jugará al descarado juego de la zampakutó que tiene delante.
Es curioso como Suzumebachi no tiene la más mínima intención de ocultar sus intenciones, ya que toda esa distracción, todo ese intento de ganar tiempo no puede ser más obvio y ella lo sabe. Los ataques son débiles en fuerza, concentrándose en no dejar al enemigo espacios abiertos para huir o esconderse y sabe que Yoruichi está dentro de su juego sin intentar realmente hacer nada… y podría hacerlo pues ya había demostrado su superioridad. Entonces, ¿por qué no hacía nada para huir? O mejor dicho, ¿por qué no la mataba? Jamás entendería el juego de esa mujer, siempre había sido absolutamente impredecible desde que la conocía y odiaba su falta de transparencia.
El silencio entre ellas es sepulcral y sólo se oyen los típicos sonidos de batalla. Su silencio sí sería normal, teniendo en cuenta que ya ha dicho y hecho todo lo que quería, pero Yoruichi no ha dicho nada salvo afirmar que se preocupa por Soi-fong, pero eso va a tener que demostrarlo.
De pronto, una tremenda sensación invade a las dos contrincantes. Se trata de una sensación intensa, extremadamente potente, como si hubiera explotado una bomba en el mundo espiritual. Un tremendo y lejano reiatsu se puede percibir en el mundo humano y parece estar tratando de enviar un mensaje. Yoruichi entorna los ojos extrañada, pues no reconoce ese reiatsu para nada, sin embargo al mirar a la avispa se da cuenta de que a ella sí le resulta familiar pues una cara de fastidio se dibuja en su rostro.
"¿Por qué?" se pregunta la anterior capitana del Gotei 13.
Ella jamás lo sabría, pero ese reiatsu pertenecía al líder de las zampakutós y la cara de Suzumebachi era perfectamente lógica teniendo en cuenta cuál había sido el mensaje: "Suzumebachi, vuelve a la S.S inmediatamente. Tenemos un nuevo miembro y necesito que lo vigiles de cerca"
Maldita sea, ¿precisamente ahora? ¡Soi-fong está llegando y se encuentra a escasas manzanas de este lugar! ¡Básicamente está aquí y ella tiene que irse! Durante unos segundos se plantea la idea de desobedecer, de quedarse a terminar lo que ha comenzado, pero esos pensamientos pronto son desechados, pues Muramasa la castigaría severamente por ello y no le conviene enfrentarse a la espada que tuvo el poder de materializarla no sólo a ella, si no a todas las zampakutós de la S.S.
No le queda más remedio, se marchará y dejará a Soi-fong acabar con Yoruichi… y después ya veremos.
Cuando giró su cabeza para mirar a la gata se encontró de lleno con sus ojos ambarinos, escrutándola severamente, tratando de adivinar que estaba pasando. La avispa no puedo evitar dibujar en su cara una tremenda sonrisa desafiante y en cuestión de milésimas de segundo echó a volar a la velocidad de la luz.
-¡Espera!- ordenó Yoruichi.
Pero como era de esperar, ésta no obedeció. Era algo muy extraño.
¿A dónde se supone que iba ahora Suzumebachi? No lo sabía, pero no iba a permitir que se escapara sin saber qué demonios estaba pasando. Habían pasado casi 1 hora peleando, el hada había estado casi 1 hora entreteniéndola, esperando a Soi-fong… ¿y después de tanto esfuerzo se marchaba así de fácil?
No.
Algo importante había pasado y seguro que tenía que ver con Muramasa, no sabía qué era, pero estaba claro que era algo lo suficientemente importante como para que la zampakutó se fuera en un momento tan esperado.
No se lo pesó y se lanzó a perseguir a la avispa… sin embargo , mientras corría tras ella recibió, sin entender muy bien cómo, una patada enorme salida de la nada que la envió contra una de las obras de la zona con una velocidad pasmosa.
-¿A dónde vas con tanta prisa?- preguntó una voz familiar desde el cielo- ¿Es que has perdido a Urahara?
La polvareda de humo que levantó la mujer de pelo violeta al caer había sido tremenda y tardó unos cuantos minutos en disiparse del todo.
Fue entonces cuando Yoruichi salió de los escombros para verificar con sus ojos lo que su oído ya le había advertido: Soi-fong ya estaba aquí y con un brillo de odio en sus ojos que acompañaba a su ceño fruncido y a su postura desafiante en el cielo.
-Es extraño, percibo a ese tendero muy lejos de aquí. Todo un logro considerando lo "juntos" que estáis-dijo con esa voz indiferente que ya había usado cierto día en el bosque de la S.S.
Yoruichi se incorporó entonces del todo y permaneció en silencio observando a la capitana desde el suelo, sin contestar a dicha provocación. Su mirada era seria y analítica y Soi-fong no perdía detalle de ninguna de sus expresiones. Recordaba sin duda a las primeras frases que se dijeron hace 1 año después de un siglo sin verse.
-¿Por qué me miras tan fijamente? ¿Estás sorprendida de verme, Yoruichi?
-En parte.
Soi-fong esbozó una sonrisa torcida ante esa respuesta.
- Acabemos con esto.
Lo que Yoruichi sintió cuando su antigua discípula se abalanzó sobre ella para matarla no podía describirse con palabras. Era una sensación oscura, triste y dolorosa, distinta a la que había sentido la primera vez que pelearon.
Ahora todo era más intenso porque Yoruichi había llegado a empatizar con el dolor de Soi-fong de una forma extraordinaria gracias a la aparición de Suzumebachi. La avispa había sido la ventana abierta a ese corazón tan oculto y cerrado que guardaba sus sentimientos para sí hasta el punto de llegar a destruirla por dentro. En cierta forma, este combate era la liberación definitiva, sería el que cerraría ese capítulo para siempre, y ya veríamos cómo acabaría. Los golpes eran directos, elaborados y dignos del nivel que caracterizaba a la capitana del 2º escuadrón, pero Yoruichi no hacía otra cosa que evitarlos y moverse a gran velocidad por los árboles mas elevados de la zona. No obstante Soi-fong la perseguía insistentemente y no le permitía un sólo segundo de descanso. La gata, ya cansada del silencio entre ambas, decidió comenzar a hacer preguntas, ya que no tenía la más mínima intención de herir a su discípula.
-¿Por qué haces esto?- dijo poniendo fin a esa primera ronda de golpes mientras se dejaba caer sobre un tejado.
-¡¿Por qué debería yo contestarte?-respondió la peliazul ya sobre el tejado contiguo- ¡Tú aún no me has contestado a mí!
Yoruichi abrió los ojos sorprendida, y un flashback vino a su mente tan claro como la luz de de luna: Soi-fong de rodillas, llorando y haciendo una simple pregunta que ella dejó sin contestar aquella tarde, "¿Por qué no me llevaste contigo?".
Miró a su discípula, que la vigilaba desde unos pocos metros de distancia y se dio cuenta de que ambas habían pensado en lo mismo. Sus ojos azules parecieron reflejar algo más que odio durante unos segundos y una profunda tristeza los cubrió momentáneamente.
Yoruichi no soportaba ver eso, pero Soi fong tampoco le dio más opciones antes de lanzarse sobre ella con un grito de rabia.
-¡AAAAHHHHHH!
Ese golpe de la peliazul casi alcanza a Yoruichi de lleno en el abdomen pero gracias a Dios logró esquivarlo. Soi-fong era estrepitosamente rápida, sobre todo ahora que volvía a estar enfurecida, pero al contrario que la zampakutó, no era tan descuidada.
Lanzó un puñetazo sobre la gata seguido de 30 más en apenas dos segundos, la atacó con poderosas patadas usando ambas piernas y se movió alrededor de ella como lo haría un rayo a través del cielo… pero Yoruichi no era menos. Estaba a la defensiva, pero no por nada era la Diosa de la Velocidad, y logró esquivar los golpes de su antigua discípula, eso sí, no sin esfuerzos.
Cuando menos se lo esperaba, ambas estaban peleando directamente en el cielo y la libertad de movimientos era total. Los humanos que pasaban por lugares cercanos a la zona llegaron a pensar que los vientos del Norte y del Sur se habían encontrado en ese preciso punto del cielo y estaban peleando por le título de "el más fuerte". Continuaron "bailando" en combate unos minutos más hasta que la propia Soi-fong se alejó unos metros finalizando esa 2º e igualada ronda.
La Shihoin la miraba desde su posición, atenta, expectante, pues su antigua discípula era impredecible y nunca sabías cuándo iba a volver al ataque. No obstante, una duda aparecía en su mente y tuvo que volver a hablar con la mujer que intentaba matarla.
- ¿Te has encontrado con Suzumebachi?
La capitana enarcó una ceja antes de contestar con esa voz cargada de rabia contenida.
-No y no lo necesito. ¡Te mataré sin ayuda de nadie!
-¿Sabes que ha estado aquí? ¿Sabes también que ha intentado matarme 2 veces?
-¿En serio?- dijo burlona la mujer de ojos azules con una marcada indiferencia ante tal revelación- Jaja no me sorprende, al fin y al cabo es lo mismo que intento hacer yo… mi querida maestra.
-Fue antes de esto. Hace unos días.
Yoruichi había dicho esa frase con la intención de hacer reaccionar a Soi-fong, de hacer que se diera cuenta de lo que ocurría… y funcionó, al menos momentáneamente.
Esa frase lo cambió todo y Soi-fong se detuvo al momento abriendo fuertemente los ojos. ¿Hace unos días?
La capitana no era precisamente estúpida y recordó entonces la mañana de ayer en la cueva en la que Yoruichi se había comportado de forma extraña y le había preguntado si había visto a su zampakutó…
Entonces, ¿había sido por eso? ¿Yoruichi ya había sido atacada por Suzumebachi? De ser así entonces la avispa también podría estar relacionada con el extraño sueño que había tenido, así como con esas visiones sobre su pasado… podría ser responsable de todo aquello.
Esos pensamientos ocuparon su mente unos segundos hasta que la rabia y el orgullo volvieron a hacer acto de presencia.
¿Qué importaba que Suzumebachi estaba implicada? Al fin y al cabo lo que estaba ocurriendo era fruto de sus sentimientos contenidos hacia "esa mujer" y no culpa de su espada. Todo era resultado de un pasado doloroso que había abierto una brecha en su corazón que no acababa de curarse.
-¿Insinúas que esto es un truco de mi zampakutó?- dijo entonces con voz chulesca y recuperando la mirada asesina.
-En parte.
Soi-fong la miró desafiante.
-…No sé si es por tu soberbia o simplemente que te da lo mismo, pero siempre acabas echando la culpa a los demás por todo.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Yoruichi con una curiosidad oculta.
Pero la capitana ignoró su pregunta y simplemente.
-Voy a darte un consejo, Yoruichi – dijo elevando su reiatsu hasta el punto de hacerlo visible- ¡No metas a mi zampakutó en esto!
La gata elevó su reiatsu a tiempo evitando así ser aplastada por tal vendaval. La tercera ronda acababa de comenzar… y era la más violenta hasta ahora, tanto, que Yoruichi pasó a la ofensiva.
Ahora ya no se trataba de una batalla entre dos Diosas del viento, ahora se trataba de un combate entre dos auténticos truenos que estaban poniendo muy nerviosos a los humanos.
Soi-fong golpeaba, Yoruichi bloqueaba.
Yoruichi atacaba y Soi-fong esquivaba.
Más de 5 minutos repitiendo el mismo ciclo que de vez en cuando se rompía al recibir ellas algún golpe de la contraria. Los puños y las piernas se encontraban constantemente con la velocidad del viento y la fuerza de los truenos.
Acabaron entrando dentro de una obra cerca del río de la ciudad y las infraestructuras no estaban saliendo precisamente bien paradas, pues a ambas se les daba muy bien esquivar y los golpes acababan dando a las frágiles paredes recién instaladas.
Aquellos materiales que no quedaban partidos por un ataque, salían volando al paso de las dos mujeres que continuaban peleando sin importarles las consecuencias. Llevaban ya un rato haciendo añicos el lugar cuando Yoruichi se alejó de su "pareja de baile" y se dio cuenta de algo que la sorprendió.
La boca le sabía a hierro y notaba un líquido caliente bajando a través de su barbilla.
Cuando se llevó la mano al lugar en cuestión, se dio cuenta de que estaba sangrando abundantemente, y esa herida ya la había tenido antes… y precisamente peleando contra su actual contrincante.
-Ya veo- rió entonces Yoruichi- Así que esta es la continuación de la pelea en el bosque.
Unos metros lejos de ella, una Soi-fong sonriente se sujetaba el hombro dolorida, recordando cuáles habían sido sus lesiones durante aquel primer combate.
-Sí- dijo casi riendo con incredulidad que asomaba a través de su rabia- La continuación y el final. Esta vez no me convencerás tan fácilmente.
Ahora fue Yoruichi la incrédula.
-¿Convencerte?
Se enfrentó entonces a la mirada de odio de Soi-fong que se mantenía alejada de ella. Recordaba sin duda cómo había acabado esa batalla.
-… Yo no dije nada Soi-fong, paraste de pelear por voluntad propia.
-Hm… No vale la pena explicártelo. Eso fue distinto, ahora lo veo todo claro.
-Sí-respondió la gata- gracias a algún truco de Suzumebachi.
Este último comentario dibujó de nuevo una mueca de furia en el rostro de la capitana.
-¡¿Crees que todo esto es fruto de un burdo truco de magia o algo así, Shihoin Yoruichi? ¿¡No se te ha ocurrido pensar que quizá yo tengo mis motivos para hacer lo que hago!
Yoruichi sabía que sí, pero no dijo nada. Se limpió la sangre de la boca y Soi-fong continuó.
-¡TÚ ERES LA QUE ME ABANDONÓ!¡TÚ ERES LA CULPABLE DE TODO YORUICHI!- dijo gritándole todo lo que siempre le había querido decir- ¿Y SABES QUÉ? TENÍAS RAZÓN. ¡NO TE HE PERDONADO!
Una cuarta ronda dio comienzo, pero esta vez no fue igualada.
Soi-fong seguía pletórica, usando esa rabia contra su adversaria a pesar del fuerte golpe recibido en el hombro, mientras que Yoruichi perdía terreno por momentos y encajaba un número de golpes considerables que, de no haber sido por esa última frase, no habría encajado.
Soi-fong acababa de gritarle a la cara todo lo que ella ya se temía, todo lo que ella ya había imaginado, pero que se había negado a sí misma para no sentirse tan culpable… y ahora estaba recibiendo literalmente la paliza de su vida si tenemos en cuenta que en toda su existencia nadie había logrado alcanzarla jamás.
Por supuesto, este nuevo desequilibrio de poderes no pasó desapercibido para la actual capitana del 2º escuadrón.
-¿Qué ocurre? ¿Estás pensando en Kisuke?
Yoruichi se quedó entonces de piedra pero ninguna cesó la pelea, sólo bajaron un poco el ritmo.
-No sé de qué hablas- dijo Yoruichi lanzando una patada sobre el hombro contrario de la peliazul.
No obstante Soi-fong lo detuvo y respondió con un puñetazo.
-Te hablo de tu querido amigo, ése al que estás tan sumamente unida.-rió entonces antes de complementar su puñetazo con una patada- Siempre me he preguntado, ¿qué has estado haciendo aquí, sola con él durante todo un siglo? Porque han sido 100 años para… "desarrollar" vuestra amistad…
Yoruichi detuvo la patada a duras penas sorprendida por el doble sentido con el que iba cargada esa frase. Sin embargo, la sola insinuación de una relación entre ella y el rubio la hacía reír, no sólo por lo que ello conllevaría, si no también por lo que significaba que fuera su antigua discípula la que lo dejara caer.
-¿Estás celosa, avispita?- dijo con voz provocativa sin poder contenerse.
La cara de Soi-fong ante tal insinuación se puso completamente roja de rabia, ¿o quizá también había cierto rubor en el gesto?
Eso jamás se sabría, y la actual capitana del 2º escuadrón respondió de nuevo con la furia en su voz.
-¡¿Cómo te atreves?
Su contrincante le dedicó una sonrisa de triunfo y burla mientras disfrutaba del rubor de su rostro.
-¡Oye bien! ¡Jamás he sentido nada por ti y jamás lo sentiré! ¡Eres una falsa, una traidora! ¡Y yo sé bien qué hacer con la gente cómo tú!
A Yoruichi le encantó esa última frase.
-Sí- dijo mirándola fijamente a los ojos- Seguro que sí. Y dime, ¿qué harías conmigo, Soi-fong?
Esa última provocación fue la que colmó el vaso y la que dio comienzo a una quinta ronda de golpes que, de nuevo, tuvo su propia peculiaridad.
Los golpes de Soi-fong eran ahora más distraídos, fallaba con frecuencia y daba gritos de rabia que ya no era contenida en absoluto.
Yoruichi la esquivaba con facilidad, pero se divertía con cada contacto, con cada intento de ataque. Era oficial, ahora estaba jugando con ella y no lo podía evitar. Esa clara demostración de celos la había excitado demasiado, aunque no hasta el punto de perder la concentración como había ocurrido en la cueva de la S.S. la mañana anterior. Aunque pudiera parecer cruel, ahora se lo estaba pasando bien, y pronto se arrepentiría de ello… porque su antigua discípula no parecía reírse en absoluto, si no todo lo contrario sus ojos reflejaban un sufrimiento que le partió el alma a Yoruichi.
-¡Te burlas de mí!-le grito Soi-fong- ¡Te burlas de mí como ya lo hiciste en el pasado! ¡Nunca me has tomado en serio, sólo soy una cría para ti! ¡Recibirás el castigo que te mereces!
Yoruichi borró la sonrisa de su cara y se puso seria de nuevo… y Soi-fong pareció tomar ejemplo de ello.
La pelea recuperó su espíritu original tras ese breve episodio burlesco y ambas volvieron a la ofensiva.
La tormenta volvió a desatarse en el cielo de Karakura y los humanos volvieron a asomarse a sus ventanas para buscar algún indicio de nubes en el cielo… pero éste estaba completamente despejado.
La única tormenta que de veras existía se desataba entre estas dos mujeres que tenían asuntos pendientes y que estaban resolviendo esa noche entre patadas y puñetazos.
Yoruichi esquivaba de nuevo, Soi-fong volvía a atacarla y al final la gata se cansó de esa situación, se cansó de la pelea y en un movimiento digno de la Diosa de la Velocidad se situó tras la peliazul y la sujetó con un fuerte agarre extremadamente difícil de romper hasta para la actual comandante de las .
-¿Crees que matándome te sentirás mejor? –le espetó hablando en su oído-¿Crees que así vas a solucionarlo todo?
Soi-fong se revolvió entonces tratando de escapar.
-¡Suéltame!- dijo cargando su voz con ese sentimiento que la dominaba-¡No me toques! ¡Te odio! ¡Te odio Yoruichi!
No obstante, la gata no cedió ni por un instante en su agarre a pesar de lo que acababa de escuchar, a pesar de que la frase definitiva ya estaba dicha… a pesar de que sus temores se hubieran, aparentemente, hecho realidad.
Sin embargo, y tras unos segundos de shock, recordó el rubor en las mejillas de la peliazul al hablar con ella, recordó todas las veces que había intentado protegerla, y recordó todos esos gestos y frases que le habían hecho pensar esa noche que seguía habiendo algo más en el alma de Soi-fong de lo que nadie había hablado hasta ahora… ni si quiera Suzumebachi.
Soi-fong le había dicho que la odiaba… pero la gata tenía algo que decir al respecto, y lo hizo tras unos segundos que le dieron a su voz un tono ronco y calmado…
-Sabes que eso no es verdad- susurro Yoruichi casi posando sus labios en la oreja de la capitana- Sabes que si llegaras a matarme, lo cual dudo, me echarías de menos.
Soi-fong abrió los ojos ampliamente ante esto y sintió como su cuerpo iba perdiendo fuerza, dando paso a un sentimiento cálido y excitante que la recorría por completo. Yoruichi la abrazaba contra su cuerpo firmemente, sus brazos la tenían rodeada y se sintió débil por un segundo. Sintió el deseo de dejar de luchar y descansar en el cuerpo de aquella mujer, sintió la necesidad de notar su calor como lo había hecho en la cueva de la S.S. …
Sin embargo una voz interna asomó a través de todos esos cálidos sentimientos diciéndole "¿Vas a dejar que vuelva a liarte con sus palabras? ¿Hasta cuándo vas a seguir permitiéndo que te domine?"
Escuchó atentamente aquella voz que era sin duda el instinto, se concentró en sus palabras, que eran la pura verdad, y se dijo a sí misma que tenían toda la razón. Ya estaba bien de subordinarse a la Shihoin, esta vez no se frenaría ante nada, no se dejaría llevar por lo que su antigua maestra pudiera decirle. En el pasado los recuerdos la habían hecho débil, la había hecho perder la determinación, pero hoy nada ni nadie la detendría.
Aprovechando que Yoruichi la había soltado levemente al notarla más relajada, se zafó por completo de la gata y se alejó unos metros adoptando de nuevo una posición defensiva. Contempló a una Yoruichi de rostro serio y mirada penetrante que se encontraba ahora con los brazos vacíos y volvió a sentirse fuerte y fría.
Tanto, que no dudó un solo instante en decidir qué es lo que le iba a responder.
-Estás seriamente equivocada si crees que te echaría de menos.
Yoruichi, que se había sorprendido por la maniobra evasiva de su antigua discípula, se sorprendió aún más al notar la aparente tranquilidad con la que Soi-fong le había respondido. En sus ojos brillaba la determinación, parecía ahora más dueña de sí misma y seguía transmitiéndole ese sentimiento de profundo rechazo a través de su ceño fruncido y su actitud combativa.
La gata, que había guardado la respuesta de Soi-fong en la memoria, le respondió entonces pausadamente, aunque sin bajar la guardia.
-Esa es la razón por la que me odias tanto. Porque me marché y no regresé, porque desaparecí de tu vida y me echabas de menos. Te sentías vacía y abandonada, y fuiste almacenando ese sentimiento de rencor hacia mí que no es más que el fruto de mi ausencia. Porque a ti no te importa que abandonara mi puesto o que dejara indefensa a la S.S. , a ti lo que te dolía era no verme todos los días, porque necesitas mi presencia para ser feliz.
Ante esta respuesta desapareció toda tranquilidad en Soi-fong, dejando paso a una rabia cargada de dolor que la paralizó.
Yoruichi acababa de decirle la verdad sobre su vida y esa verdad se le clavó en la garganta ahogándola en compañía del orgullo herido que la dominaba al haber sido precisamente su maestra la única persona en el mundo que parecía haberse dado cuenta de sus sentimientos… esos sentimientos que se había esforzado tanto en guardar… y ahora no podía reaccionar como debía.
Pero la voz volvió a hablar dentro de la capitana, reaccionando por ella y transmitiéndole una nueva y renovada fuerza, transmitiéndole otra verdad que la quemaba por dentro: "¡¿Quién demonios se cree Yoruichi para hablar sobre lo que he pasado por su culpa? ¡¿Qué maldito derecho tiene ella a hablar sobre un dolor que ella misma ha provocado y encima con la parsimonia con la que acaba de hacerlo?"
La sangre volvió a hervirle al ver a Yoruichi hablar sobre sus sentimientos de una forma tan frívola y analítica, como si se sintiera orgullosa de ello. ¡¿Es que acaso se sentía orgullosa de haber sido capaz de destruirla?
-¡No te creas tan importante, Shihoin Yoruichi! ¡He vivido 100 años sin ti y me he convertido en todo lo que un día fuiste!
-Sí, es cierto- respondió Yoruichi al comprender que había tocado una fibra sensible- ¿pero has sonreído alguna vez?
Otra frase directa de la gata que no estaba teniendo consideración…
Y la caja de Pandora volvió a abrirse
-¡YA BASTA!
El reiatsu de Soi-fong se concentró entonces en sus piernas y brazos, pero sobre todo en su espalda, destrozando su haori y haciéndose más que visible para la anterior capitana del 2º escuadrón que reconoció el Shunko al instante.
En a penas 3 segundos ambas mujeres habían liberado la técnica de combinación Hakuda-Kidó definitiva… y estaban preparadas para usarla.
-¡TÚ NO SABES NADA DE MÍ!-gritó Soi-fong lanzándose sobre la gata.
No obstante, Yoruichi la esquivó mientras respondía.
-Te conozco de sobra.
-¡NO! ¡Sólo te interesaba usarme! ¡Darme esperanza para luego abandonarme sin ninguna explicación! ¡Ésa es quien eres!
-Yo nunca he querido hacerte daño- le dijo entonces Yoruichi con un brillo de sinceridad en sus ojos. Era la primera vez que hablaba de sus propios sentimientos.
-Ah, ¿en serio? ¡Entonces responde de una vez! ¿¡POR QUÉ!
Fue sólo un instante, pero en ese preciso segundo en el que hacía esa pregunta Soi-fong perdió el control del Shunko (como ya había ocurrido en el bosque de la S.S hacía un año) y el cielo se iluminó con una luz cegadora, visible básicamente desde cualquier punto de la ciudad de Karakua.
La explosión habría matado a ambas mujeres de no ser porque Yoruichi logró protegerlas a ambas usando su propio Shunko para contrarrestar los rayos descontrolados que emanaban del de la menor.
Como resultado a ello, ambas se precipitaron violentamente al vacío desde el cielo, acabando en la orilla del río... y cayendo Soi-fong justo encima de Yoruichi, quedando ambas aturdidas por el impacto. En el cielo, el brillo blanco del descontrolado Shunko tardó unos segundos en disiparse y el sonido del estallido continuaba haciéndose eco en las zonas contiguas. Los pájaros habían elevado el vuelo al contemplar tamaño accidente, y los peces se habían desplazado río abajo para evitar ser alcanzados por el fogonazo. Había sido sin duda algo épico, pero poco a poco la calma volvió a aquella zona en la que nunca solía pasar nada.
Nadie habría dicho que hacía unos segundos se había producido aquella tremenda explosión, pues todo estaba tranquilo ahora. Había silencio y una suave brisa se levantó en el lugar trayendo consigo un despreocupado olor a cerezo que se expandía por doquier, imponiendo una falsa sensación de sosiego en un lugar que ni en broma estaba tranquilo.
A pesar de que todo estaba ahora en una calma aparente, dos mujeres a la orilla del río aún respiraban entrecortadamente. El golpe había sido enorme y Soi-fong se encontraba ahora encima de Yoruichi, tremendamente cansada por el esfuerzo y a escasos milímetros del rostro de la mujer que acababa de salvarle la vida.
Porque era cierto, aunque ella no lo entendiera, Yoruichi le había salvado la vida y por un momento el pasado en la S.S se apoderó del presente y la hizo sentirse justo como se sentía hacía más de 100 años cuando su comandante la rescataba de los hollows cuando aún era muy débil. Los recuerdos de todo ese cariño y afecto que le había demostrado parecían reflejarse en los protectores ojos de su maestra que se encontraban a escasa distancia de los suyos y la miraban de forma hipnótica. Soi-fong se encontró de pronto temblando, nerviosa e intimidada por la extrema proximidad de su maestra y la timidez, que siempre había sido unos de sus rasgos más característicos, volvió a aflorar. Sus labios casi se rozaban y podía sentir su aliento contra el suyo mientras ambas trataban de recuperarse. Aquella posición le permitía sentir su calor y podía sentir como el pecho de su mentora subía y bajaba bajo su cuerpo, moviéndola con él en un excitante compás que, junto a la mirada fija de la gata, estaba empezando a provocarle un sofocante calor.
Los orbes dorados de la mujer que tenía debajo no se apartaban de sus ojos azules y la miraban de una forma misteriosa, casi salvaje, felina, como ya lo habían hecho en la cueva de la S.S. la mañana anterior… sólo que ahora era la peliazul la que se encontraba encima.
Se quedó paralizada durante unos segundos, en esa posición, perdida en esa mirada que la embriagaba, y cuando quiso darse cuenta el contacto directo con el cuerpo de su antigua maestra la había excitado de una forma insoportable. Notar sus pechos, su vientre, sus muslos, sus suaves curvas… todo ello acabaría por hacerle perder la razón pues ahora mismo la deseaba de tal forma que sentía que se moría.
Tenía que incorporarse, tenía que alejarse de aquella mujer y recuperar la compostura y la actitud de combate. Tenía que deshacerse de aquellas sensaciones que la dominaban en ese momento y acabar de una vez lo que había empezado… ¿O quizás debía regresar a la S.S. y olvidarse de todo? ¿Debía perdonarle la vida a su maestra? Al fin y al cabo, Yoruichi acababa de salvarle la vida a pesar de sus claras intenciones homicidas, a pesar de todo lo que había dicho y hecho, pero ¿por qué? ¿por qué la había salvado?
Ella nunca significaría nada para alguien como Yoruichi, era algo que había aprendido con el paso de los años, era algo que ella le había demostrado con su marcha. Entonces ¿por qué la había salvado?
Se incorporó lentamente sobre el cuerpo de la Shihoin, tratando de ponerse en pie para emprender la huída, tratando ponerse en pie para alejarse de aquel lugar a la velocidad del rayo… pero antes de que lograra hacerlo unas ágiles manos la agarraron por las caderas y volvieron a tumbarla con decisión.
-Quédate ahí- dijo de pronto la gata en un ronco susurro que rompió el silencio.
Fue un susurro en voz baja, casi un ronroneo desgarrado que provocó en Soi-fong un caliente suspiro cargado de excitación al sentirse de nuevo entre los firmes brazos de su maestra que la poseían intensamente y que no pensaban dejarla escapar.
¿Por qué no dejaba que se fuera? ¿Por qué tenía que hacerle esto?
Las manos de Yoruichi sujetaban a Soi-fong con seguridad, y poco a poco comenzaron a moverse furtivamente hacia sus muslos mientras sus ojos miraban sensualmente los de su antigua discípula que ya no podía ocultar más lo que estaba sintiendo, aunque hacía notorios esfuerzos por parecer indiferente.
-Suéltame- dijo costosamente.
Pero la mujer-gata le respondió con una suave caricia en su cuello y una dulce pero juguetona sonrisa.
-¿No te gusta?- dijo suavemente en su oído.
Por toda respuesta, Soi-fong gimió suavemente cuando notó la mano de Yoruichi abriéndose paso entre sus muslos.
-Por favor…
Pero la gata no se detuvo y acarició suavemente su intimidad con una mano mientras jugaba con su pelo usando la otra.
-Por favor…- susurró débilmente Soi-fong-… Deje que me vaya… por favor… Yoruichi-sama.
Y al decir estas últimas palabras la voz se le quebró… y toda la fortaleza, toda la decisión abandonó su cuerpo dejando paso a las lágrimas que se agolparon en sus ojos tratando de sacar todo ese dolor que sentía al pensar que su maestra sólo estaba jugando con ella como siempre había hecho.
Cerró los ojos fuertemente para contenerse, no podía ponerse a llorar encima de Yoruichi, no podía mostrar debilidad alguna después de haber llegado tan lejos…
Seguro que se reiría de ella, seguro que se burlaría de una asesina que había fallado dos veces en sus intentos homicidas… seguro que pensaba que no era más que una cría, una sirvienta débil que todavía no había alcanzado su fuerza, tanto en combate como psicológicamente. Seguro que Yoruichi la consideraba tan poca cosa como ella misma se consideraba al compararse con su antigua mentora.
Aún estaba tratando de luchar contra esos sentimientos cuando sintió una cálida mano sujetando su rostro.
Dicha mano acarició sus mejillas lentamente, con cariño, tratando de calmar con caricias aquellos sollozos que anudaban su garganta. Cuando abrió los ojos se encontró con los orbes dorados de Yoruichi mirándola con un brillo de ternura y excitación en ellos. La mano que antes acariciaba su intimidad ahora se desplazaba por su espalda suavemente, con una dulzura y cariño que cortó su respiración al instante. ¿Por qué?
Notó como una lágrima se resbalaba por su mejilla y cómo la mano de su antigua maestra la recogió suavemente.
-No llores por favor… no creo que pueda resistirlo.
Los ojos de Yoruichi brillaron al decir estas palabras y Soi-fong se sintió como una niña a su lado…
-No…no merezco que me mire… no merezco que me consuele… -dijo angustiada- no soy más que una estúpida cría que se pone a llorar cuando no debe…
Volvió a cerrar los ojos con fuerza, pues la vergüenza le impedía mirar a Yoruichi a la cara, pero la gata no dejó las cosas como estaban.
En un suave movimiento cogió la mano de una tímida Soi-fong y la guió lentamente a través de su cuerpo, pasando por su cuello, sus pechos, su vientre… hasta llegar a su intimidad.
Soi-fong, excitada por aquel suave paseo por el cuerpo de su maestra, se excitó aún más cuando al acariciar su zona íntima se topó con una sorprendente humedad.
- ¿Lo notas?- suspiró Yoruichi excitada. La mano de la menor en su intimidad la hizo estremecerse y le costó mucho seguir hablando- Eso es todo lo cría que te considero… desde hace ya más de un año.
La peliazul la miró entonces extremadamente sorprendida. No podía creerse aquello, era imposible que Yoruichi estuviera así por ella, era imposible que Yoruichi la deseara de esa manera… pero aparentemente, así era.
Siguió moviendo su mano de forma inconsciente ante las palabras de su maestra, provocándole roncos gemidos que estaban acompañados de suaves movimientos pélvicos para notarla mejor.
Nada podía ser ya más caliente cuando Yoruichi tomó el rostro de Soi-fong entre sus manos y la miró directamente a los ojos.
Lentamente, sus rostros fueron acercándose, poco a poco, hasta que sus labios se rozaron tras décadas de deseo contenido. Los labios de Yoruichi besaban a la tímida Soi-fong con delicadeza y parsimonia, tratando de transmitirle con besos todo lo que ella le estaba haciendo sentir con sus caricias en su bajo vientre. De vez en cuando, Yoruichi gemía entre beso y beso, no pudiendo contener el placer, y fue entonces cuando no pudo resistir la tentación de introducir su lengua en la boca de Soi-fong.
Lo hizo suavemente, con delicadeza y sensualidad, adentrándose en ella hasta arrancarle un suave gemido que la volvió loca.
Al notar la lengua de Yoruichi en su boca, Soi-fong confirmó lo que ya sabía: eso era lo que siempre había deseado desde que volvió a encontrársela hacía un año y ahora que ese sueño inalcanzable se estaba cumpliendo de una forma tan surrealista creía, literalmente, que se moría. Yoruichi la exploró a placer incrementando, aún más si cabe, la excitación que le provocaba hasta que la actual capitana buscó finalmente su lengua y ambas continuaron besándose durante largo rato.
Entre beso y beso, Yoruichi volvió a deslizar su mano entre los muslos de Soi-fong como ya había hecho anteriormente y los gemidos de ambas se fundieron en la noche.
Unos minutos más tarde comenzó a escucharse a lo lejos un sonido de sirenas que parecían acercarse al lugar con extrema rapidez. Al mismo tiempo, y en cuestión de minutos, una gran masa de curiosos había llegado al lugar, sin duda atraídos por la explosión que había provocado el shunko de Soi-fong.
Los humanos bajaron de forma desordenada al río y se encontraban, sin saberlo, muy cerca de las shinigamis… aunque obviamente no eran capaces de verlas al estar ambas fuera del gigai.
Mientras que la capitana del 2º escuadrón parecía nerviosa por la llegada de los humanos, Yoruichi, en contraste, parecía más excitada que nunca.
-Tranquila- le dijo entre gemidos- ellos no pueden vernos.
-Lo sé…-dijo bajando distraídamente el nivel de las caricias que proporcionaba a su maestra- pero…
Antes de que pudiera acabar la frase, Yoruichi la besó de nuevo e incrementó el ritmo de su mano para ayudarla a olvidarse de los intrusos.
-No pares Soi-fong- dijo al notar como habían bajado la intensidad de sus caricias- no pares…
La policía llegó en ese momento y el tumulto de la prensa desplazada al lugar del incidente rompió con la calma del lugar. Las reporteras querían hablar con el comisario, querían saber que explicación tenía la policía ante los extraños sucesos que se habían producido esa noche, pero era obvio que de momento no tenían absolutamente nada… y eso era lo que iban a encontrar: nada. Los curiosos iban siendo desalojados por la policía que comenzó a acordonar la zona mientras que corresponsales de otros canales llegaban haciendo las mismas preguntas que el resto de periodistas…
Todo era ahora un auténtico caos y eso era lo mismo que sentían las dos capitanas del 2º escuadrón que, casualmente, alcanzaron el orgasmo a la vez entre todo ese gentío.
Una intensa oleada de placer la inundó a ambas y Soi-fong abrazó a Yoruichi como si fuera su última noche en la tierra.
Jamás había sentido nada parecido, jamás se había descontrolado de esa forma y nunca había estado en una situación así con nadie…
Nunca nadie la había excitado, nadie había llamado su atención en ese sentido jamás… y ahora que había vivido esto con Yoruichi ese sentimiento intenso que la inundaba la hizo desear abrazarla de forma posesiva, como si fuera suya y de nadie más.
Yoruichi correspondió a ese abrazo con la misma intensidad y besó con cariño el pelo de Soi-fong mientras disfrutaba del eco de aquel orgasmo que su antigua discípula le había proporcionado.
Dios, ¿cómo podía Soi-fong ser así de excitante para ella? ¿cómo podía provocarla de esa forma?
Su bipolaridad era sin duda lo que más le gustaba. Una mujer que en un momento podía ser la asesina más mortal del mundo, provocando en ella una excitación insoportable al contemplar esa tremenda mirada, y al siguiente una tímida niña asustada que le inspiraba un profundo sentimiento protector… fruto sin duda del amor que le tenía.
Ninguna parecía tener intención de separarse cuando un reiatsu familiar apareció en el rango de percepción de ambas. Se trataba de un gran reiatsu, una potente energía espiritual que no estaba encubierta para nada
Teniendo en cuenta el lugar en el que estaban y esa nula capacidad para esconder la presencia de la que hacía gala el poseedor de la misma, no cabía duda alguna de quién podía ser el conocido que se acercaba a la zona.
Kurosaki Ichigo, el shnigami sustituto residente en Karakura, iba de camino a la zona catastrófica a averiguar qué había sucedido esa noche… y no le quedaba mucho para llegar al lugar en cuestión.
Soi-fong miró a Yoruichi con la preocupación en sus ojos, pues ellas no estaban precisamente presentables para hablar con el pelinaranja y mucho menos si teníamos en cuenta que ellas eran las culpables de tanto alboroto. Yoruichi reaccionó sin necesidad de palabras, se incorporó de inmediato tomándo a Soi-fong en sus brazos y echó a correr sin decir absolutamente nada.
En a penas unos segundos llegaron al lugar de destino…
Yoruichi caminó con la peliazul en brazos unos segundos hasta que llegaron a la puerta… y no había que ser muy listo para saber dónde se encontraban,
De hecho, bastaba con tener dos ojos en la cara para saberlo.
"TIENDA DE URAHARA"
Ése era el cartel que presidía aquella modesta casa que se había salvado de la pelea con Suzumebachi.
A Soi-fong casi se le salen las órbitas de los ojos al ver a dónde la había llevado Yoruichi… y desde luego se iba a quejar.
Pero antes de que pudiera hacerlo, la mujer de piel morena la besó apasionadamente, sorprendiéndola, haciéndole saber que no admitía réplica alguna.
Así era Shihoin Yoruichi, amable y cercana con todos fueran quienes fueran, cierto, pero una noble al fin y al cabo… y por lo tanto acostumbrada a hacer lo que quería y cuando quería.
Y Soi-fong, después de haber estado sirviéndola durante décadas, sabía esto mejor que nadie.
Resignada, abrazó el cuello de la mujer de pelo violeta y correspondió a ese beso volviendo a sentir la excitación que ya la había dominado antes al juntar sus labios con los de su maestra.
Cuando quiso darse cuenta, estaba tumbada en un futón con Yoruichi encima, y las luces estaban totalmente apagadas, quedando ambas sólo iluminadas por los rayos de la luna que entraban por la ventana de la habitación.
Yoruichi comenzó a desnudarla lentamente, besándola y acariciándola, lanzando lejos la ropa que tanto molestaba, estando sin duda más cómoda ahora que por fin estaban en un lugar más íntimo.
En esos momentos Soi-fong no podía entender cómo había sido capaz de desear en algún momento matar a esa mujer… porque en esos momentos se moría por ella. No había sido capaz de vivir al estar separada de Yoruichi y ahora tenía claro más que nuca que jamás podría vivir sin ella.
Comenzó a desnudarla con decisión, sorprendiendo a la propia gata que
se dejó hacer mientras esbozaba una felina sonrisa… Le encantaba cuando Soi-fong sacaba ese lado seguro de sí mismo y tomaba la iniciativa, le encantaba sentirse subordinada por un rato, y mucho más si era Soi-fong la que hacía el papel de superior…
Pronto la ropa había desaparecido y todo era perfecto.
Hacía rato que tenían los labios hinchados por los besos y caricias, y de nuevo estaban preparadas para continuar con lo que estaban haciendo en la orilla del río.
Yoruichi que se había vuelto a subir encima de Soi-fong, comenzó a darle suaves besos en la nariz, la boca , el cuello y los pechos.
Todo ello mientras Soi-fong le sujetaba la cabeza con deseo para evitar que su antigua maestra dejara lo que estaba haciendo por cualquier motivo… aunque Yoruichi no tenía ninguna intención de parar.
Continuó bajando entonces, paseando su boca por el vientre plano de la capitana, poseyéndola con su lengua en un desquiciante juego que acabó en la entrepierna de la menor… y todo fue maravilloso…
En ese momento, Yoruichi se adentró en ella con su lengua, haciéndola suya mientras besaba su intimidad con sus labios. Llegó un momento en el que Soi-fong ya no podía contener más sus gemidos. Su mente se nublaba, no podía pensar con claridad y todo daba vueltas para ella.
Y fue entonces cuando recordó sin saber por qué todo lo que había ocurrido esa noche y cómo habían acabado así.
Recordó los gritos, recordó los golpes y también todo lo que le había dicho…
Ella se había sentido tan rabiosa, tan dolida después de aquellas dolorosas visiones en la S.S… y había dicho cosas que ahora sabía que no podían ser verdad, aunque ella misma las hubiera creído ciertas en su momento…
Era cierto que Yoruichi seguía sin responderle, era cierto todo el dolor que había sentido… pero también era cierto que Yoruichi la había protegido, no sólo cuando perdió en control del shunko si no también al no herir a su zampakutó. Además le había demostrado que la quería en la orilla de aquel río, tratándola con ese cariño que ya le había profesado en el pasado a pesar de haber intentado matarla…
No.
Por mucho que hubiera sufrido por la mujer que ahora la poseía, ella jamás podría odiarla… y tenía que decírselo.
-Yoruichi-sama… espere…-dijo Soi-fong sintiéndose más suya que nunca al notar claramente su lengua- lo que he dicho antes…
-No te preocupes- dijo interrumpiéndola Yoruichi.
Su voz más que una voz era un ronroneo que sorprendió sensualmente a la peliazul que se retorcía en la cama de placer. La gata, sabedora del poder que ejercía ahora sobre la avispa, abandonó la intimidad de Soi-fong y se deslizo ágilmente por su cuerpo hasta alcanzar sus ojos. Besó sus labios, tomó su rostro y comenzó a acariciar de nuevo su entrepierna antes de decir juguetonamente.
-Te ayudaré a perdonarme.
Esa última frase le arrancó a Soi-fong un gemido inolvidable… uno de los muchos que no podría contener en aquella noche que iba a ser la más larga de su vida… La luna seguía alta en el cielo, faltaban aún unas cuantas horas para el amanecer y los brazos de Yoruichi eran todo lo que necesitaba.
Lejos quedaba la Sociedad de Almas, lejos quedaba la rebelión de las zampakutó y lejos quedaba Suzumebachi… porque esta noche era simplemente perfecta, nada podría separarlas… porque esta noche sólo existían ellas dos.
Y se acabó este cap! Casi me da pena ponerme a hablar ahora porque rompo la magia de la fantasía… XD
Jajajajaja
Quiero decir que el final no está tan revisado… así que me gusta menos XD
Bueno, para acabar quiero dar las gracias a 2 usuarias de fanfiction: Lady Poison Dreams y Naybi . Soy super vaga y me cuesta mucho ponerme a escribir, pero vosotras me habéis animado mucho a seguir trabajando en esta historia (también hay otros usuarios que lo han hecho, pero a ellas se les nota mucha empatía con esta pareja, la misma que tengo yo )
Tengo pensado escribir otro capítulo más y luego hacer un pequeño One shot para cerrar este fic (será el "capítulo 6"). Espero veros en el proximo! Pasadlo bien esteis donde esteis!
PD PARA NAYBI: No ha sido coincidencia XD Jugué al juego y me encantó, así que le hice un pequeño homenaje a Matsuri.
