Capitulo 8
El viernes había llegado demadiado pronto. La fiesta de retiro era ese fin de semana.
-Albert – llamó Candy abriendo la puerta del despacho – la junta se pospuso para las 5 de la tarde.
-Gracias Candy.
Como siempre, la chica al pendiente de todas y cada una de las actividades de su apuesto jefe.
-Sabes Al – comenzó a hablar la rubia mientras caminaba hacia su escritorio – creo que deberías relajarte un poco.
Le sonrió como pudo. Ese movimiento de caderas, la condenada blusa mostrando un escote discreto pero a la vez perturbador. ¿Por qué cuando la tenía enfrente se le hacía tan difícil concentrarse en cualquier cosa por importante que fuera? Y claro … el recuerdo de por qué Candy estaba ahí con él en la oficina.
-Tú misma viste cómo es Eliza…
-Sí, pero realmente no creo que haga una estupidez en su propia casa y menos con George ahí. Tenemos todavía esperanza de que haya algo de decencia y prudencia dentro de ese cerebro artificial - añadió sentándose en el escritorio para estar frente a él.
Albert tragó en seco.
-Las mujeres pueden ser complicadas – murmuró deseando que la tierra se abriera y lo tragara. ¿Por qué le pasaban estas cosas a él?
-No generalices … no todas somos iguales. Además hay cosas más importantes en las que pensar. Por lo pronto muero por contarte sobre mi vestido – dijo emocionada.
Albert estaba teniendo serios problemas en ese momento. Sólo podía ver esas deliciosas piernas cruzadas, los zapatos altos delineando los tobillos, la falda mostrando parte de esos muslos perfectos … ¡demonios!
-Es de color verde, bueno … algunas tonalidades de verde. La chica de la tienda me dijo que debería elegir siempre un sólo color para verme más alta y creo que funciona.
Las palabras de Candy resonaban en algún lugar de su cerebro mientras se debatía pensando en esos delicados y maravillosos tobillos …
-Los zapatos son preciosos, de pedrería y muy altos ... voy a estar hermosa.
Estaba seguro que podría rodearlos con una mano y quizá deslizarla poco a poco a esas pantorrillas de ensueño, disfrutar la suavidad de esa piel y viajar un poco más recorriendo sus muslos hasta la orilla de su falta y entonces …
-¡Albert! - exclamó fuerte la rubia al notar que no le había puesto ni pizca de atención.
Dio un respingo y volteo a verla.
-Te estoy escuchando … sobre tu vestido.
-Ajá ...
-Es color verde y los zapatos … ¿no se supone que deberías estar trabajando?
-¿Qué no sabes que no es bueno para la salud estar tanto tiempo frente a la computadora? Daña la vista.
Albert sonrió recostándose en su sillón y mordiendo la pluma.
-Tienes una respuesta para todo ¿no? Si fueras mi secretaria de verdad … te despediría.
-Sé que me quieres – contestó burlona y bajándose del escritorio para irse a su lugar.
-Gracias de nuevo Candy … no tienes idea de lo bien que me hace que estes aquí.
La chica le dedicó una sonrisa antes de cerrar la puerta, dejando al empresario pensando en lo maravillosamente perfecta que era.
La tarde pasó casi sin contratiempos, pero faltando una hora para salir ...
-Albert – llamó desde la puerta – tengo que ir a llevar unos documentos con el Lic. Donaldsson.
-No hay problema.
-Eliza está en el edificio – añadió interrumpiéndolo y haciendo una mueca de desagrado.
-¡Diablos! - pensó el rubio pasándose una mano por el cabello – Cierra la oficina con llave. Si alguien viene trataré de no hacer ruido y fingiré que no estoy.
-¿Y si hay un incendio? - preguntó en broma.
-Entonces tendrás que regresar a sacarme – contestó.
Era ridículo, humillante, pero esperaba que ya pronto se terminará esa situación.
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Era demasiado. Muy costoso para usarse sólo una noche pero qué más daba, simplemente no pudo resistirse. Además debía parecer una princesa para poder estar al lado del hombre más codiciado de Londres.
Los destellos en verde del vestido resaltaban sus ojos de manera increíble. Tanto para la noche más esperada.
-Hasta la cursi de Annie aprovaría este vestido.
Ya casi era hora. El maquillaje era perfecto, sus ojos ser veían magníficos, a la vez que un tenue y natural color complementaban el bello rostro de la joven. El cabello arreglado en alto, los hombros al descubierto en ese magnífico vestido con unos delicados zapatos altos que estilizaban más su figura. Tomó su bolso se vio por última vez en el espejo y con una sonrisa se dispuso a bajar.
Albert la esperaba al pie de la escalera. Estaba ansioso cuando escuchó el crujir del vestido y admiró en todo su esplendor a la mujer que tan delicadamente bajaba. Se imaginó muchas cosas al verla avanzar hacia él y tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol al contemplar esa vaporosa tela que dejaba ver a contra luz las torneadas y sexys piernas que lo traían loco desde hacía una semana. La breve cintura acentuada por el corte del vestido y ese pecho enmarcando los delicados y bien formados senos. Los ojos estaban a punto de salírsele de las órbitas y sus manos amenazaban con alcanzarla y recorrer cada rincón de su cuerpo.
-Preciosa ... – dijo en medio de un suspiro.
-¿De verdad te gusta? – preguntó mientras se daba la vuelta para que él pudiera admirarla.
¡Que si le gustaba! … si se le había secado la garganta. Candy notó el temblor en sus labios y el mirar de sus ojos. Se veía nervioso y cómo no estarlo si Eliza en su territorio sería mucho más peligrosa.
-Muy bien, empieza la misión "engañar a Eliza". Me siento como una agente secreto – comentó dejando escapar una risita de su garganta.
-Lo harás perfecto … estás bellísima.
Las palabras resonaron en sus oídos remarcando una palabra: "bellísima" y ella le creyó.
El viaje a la Mansión Johnsson fue lento. Candy veía de reojo a Albert que conducía en silencio y pensando no se qué cosas. Se mojaba los labios con la lengua inconscientemente en un acto que se le antojaba sensual a la rubia. Era mejor desviar la mirada, de otra manera … no iba a poder controlarse.
Llegaron y Albert abrió la portezuela con la intención de ayudarla.
-¿Te dije que estás preciosa?
-Sí, pero puedes repetirlo …
-Estás preciosa – añadió tomándola de la mano para que saliera.
Quizá fue su imaginación, pero sintió un leve beso sobre su cabello. Pudo haber sido un roce accidental de los labios de Albert … no estaba segura... sólo sabía que tenía el corazón latiéndole en la garganta.
-Candy – murmuró fijando su mirada en ella.
-Debemos entrar – cortó Candy al tiempo que Albert sacado de su ensueño la tomaba de la mano y se dirigía junto a ella por el empedrado hacia la puerta principal.
Habían avanzado sólo unos pasos cuando se tropezó y lanzó un pequeño grito.
-Esto de ser elegante es más complicado de lo que pensaba – dijo al sujetarse con más fuerza del hombre.
-No te preocupes – le contestó Albert alzándola en brazos.
-¿Pero qué haces? - exclamó apenada – bájame … todos nos miran.
-Pues que nos miren.
-No quiero que me vayas a tirar.
-Pero si no pesas nada – le respondió riendo - Además no te soltaría por nada del mundo.
Y ella no supo cómo interpretar su frase … sólo deseaba que por algun extraño giro del destino pudiera escucharla siempre.
Albert la llevaba en sus fuertes brazos y ella se sujetaba de su cuello. Sentía el inconfundible aroma del hombre rodearla y llenarla por completo. El corazón le latía desbocado al sentirse tan cercana a su cuerpo y para su mala suerte llegaron al final del empedrado donde él la depositó suavemente en el suelo dando un leve beso en su mejilla.
Candy se sonrojó nerviosa.
-Albert – saludó George a la puerta junto con su flamante esposa que se adivinaba furiosa – Candy, te ves hermosa – completó viendo detenidamente a su ahijada – ¿No lo crees cariño?
La señora Johnsson portaba un escandaloso vestido rojo, completamente entallado y con un escote de escándalo. El cabello suelto y divinamente arreglado era completado con un maquillaje exagerado.
-Muy diferente a la foto que tienes en el estudio.
-Pero claro, entonces era sólo una niña y ahora es toda una mujer.
-George gusto en verte – cambió el tema Albert al tiempo que Candy se acercaba a su padrino a darle un beso en la mejilla.
-Cuanto tiempo Albert – saludó Eliza acercándose peligrosamene al rubio y marcándole un enorme beso en la mejilla derecha – ¡Lo siento tanto! – exclamó hipócrita – tu pequeña Candy no me lo perdonará – añadió limpiándole la pintura.
-¿Candy y tú? - preguntó George sorprendido.
-No te creas, me ha costado lo mío – contestó Albert tomando por la cintura a la chica ante el disgusto de Eliza.
-¡Pero por supuesto! … es por eso que te está ayudando en la oficina. ¿Y qué opina Tom de esto? - preguntó llevándose la mano al pecho y reprimiendo un gesto de dolor.
-George ¿qué pasa? ¿Te sientes bien? - preguntó Candy alarmada.
-Tranquila no pasa nada – contestó.
-¿Quieres que llamemos al médico?
-Querido, voy a dar la bienvenida a las personas que estan llegando por la otra puerta – dijo Eliza dando un apretón de mano a su esposo y abandonando el lugar.
-Tomo suficientes pastillas al día como para saber que no es nada serio. Por favor no se preocupen y disfruten de la fiesta. No me perdonaría que algo saliera mal. Eliza se ha esforzado mucho por que todo sea perfecto.
Candy estaba furiosa pero no le quedó más remedio que entrar con Albert al salón.
-¿Cómo es posible que lo deje así? ¿Qué no se da cuenta de que está mal?
-A Eliza no le importa George...
-Y encima de todo mi padrino la disculpa – tenía unas ganas enormes de cachetearla, y arrastrarla por el cabello hasta que se se reventaran los implantes.
Por el momento no había más qué hacer, así que de la mano entraron al salón donde se desarrollaría la tan comentada, esperada y temida fiesta de retiro.
El primer embate con Eliza no había pasado a mayores, pero aún faltaba el resto de la noche.
Continuará …
Jijijijiji! que tal mi broma del dia de los inocentes? bueno para que vean que soy bien linda e intento disculparme ... acabo de terminar de escribir el cap. 8 y aqui lo tienen ... rapida y veloz como el rayo. Es otro regalito para darle la bienvenida al nuevo a;o que esta a punto de comenzar.
Mis mas sinceras gracias a todas las que leen este fic y a quienes se toman el tiempo de dejarme un review ... aunque le vez pasada fueran tambien para reclamarme la broma ... jejeje ... fue muy divertido =)
Tamborsita, Roni de Andrew, Claridad, Moni Gzz, Lady Karen, jazmine21, Yarda, chepy, Admiradora, Jenny, Hollymix aqui tienen especialmente para ustedes la continuacion! ya quede perdonada?
LES DESEO UN FELIZ A;O 2010!
Que Diosito las bendiga mucho, mucho, mucho!
Un besote y un abrazo!
Scarleth Andrey =)
