Capítulo 16
Se negaba con todas sus fuerzas a interrumpir el beso. Simplemente le parecía inconcebible. Había suplicado por tenerla así durante una interminable y terrible semana de ansiedad y desazón, y ahora que finalmente saboreaba la realidad de saberla suya, no quería separarse, al contrario, hubiera dado media vida por continuar y continuar y ...
Sus manos se movían hábiles por el cuerpo y nuca de la muchacha que no dejaba de suspirar y temblar ante su experto toque. La había dominado por completo y sabía que no le pertenecía a nadie más que él. Su ego masculino henchido de orgullo ante esta realidad.
-Albert – murmuró sin alejarse completamente de su deliciosa boca pero tratando de detener poco a poco el avance – Tom no debe tardar en llegar …
El rubio la abrazó con fuerza.
-No te preocupes – dijo abandonando momentáneamente sus labios para viajar sensualmente a través de su encendida mejilla - no regresará hasta dentro de unas horas – añadió sobre su oído mordiendo ligeramente el lóbulo de su oreja y mandando escalofríos a su receptora.
-¿Cómo? - exclamó separándose para verlo sorprendida y cortando una situación que había vencido totalmente sus defensas. Estaba en el departamento de su hermano y no debía olvidarlo.
-Tom sabe lo que pasa - masculló con la mayor naturalidad del mundo.
-¿Le dijiste?
-¡Claro que le dije! - exclamó haciéndose el ofendido – No se si ya olvidaste que fueron los días más horribles de mi vida. Tenía que decírselo a alguien.
-Y ese alguien fue mi hermano …
-Que es mi mejor amigo – completó dando por finalizada la discusión.
-Está bien – aceptó suspirando – supongo que …
-No supongas nada – sugirió con una sonrisa cómplice - mejor prepara tus cosas que tenemos algunos temas pendientes y preferiría que los habláramos en casa.
Quizá Albert no fue consciente de la magnitud de sus palabras, pero a Candy le llenaron la cabeza haciéndola vislumbrar el futuro que se abría ante ella "en casa" … indicando con esas dos sencillas palabras que ella le pertenecía y la incluía como parte de él mismo en lo que concernía a sus cosas y su vida.
-Pero me dijiste que Tom …
-Candy … Tom es adulto y estoy seguro que sabe que no te encontrará cuando llegue.
-¡Albert! – exclamó apenada.
-Tenemos su aprobación y sabe que soy sincero. No hay nada que temer … al menos no de mi – alargó sus manos y apresó en ellas las sonrosadas mejillas – ¿Estás lista para irnos a casa?
Sonaba tan linda esa frase que aún le costaba convencerse de que era realidad lo que estaba viviendo.
-Dame unos minutos y lo estaré.
-Te ayudo …
-No es necesario …
-Candy – la interrumpió sujetándola por la muñeca – te ayudo.
Volteó a verlo vencida. No podía hacerlo a un lado así como así ni por algo tan sencillo.
-Está bien … vamos.
Albert sonrió y le pasó el brazo por los hombros para atraerla y caminar juntos a la habitación.
Apenas entrar y el aroma le invadió los sentidos. Aún recordaba sus visitas fortuitas al cuarto que había sido de ella para aspirar su fragancia y sentirla cerca. ¡Qué días aquellos! La apretó aún más sólo de recordarlo.
-¿Pasa Algo Albert?
-No, nada …
Entraron y Candy se dirigió de inmediato al closet. Albert avanzó hacia los cajones para comenzar a sacar la ropa. Lo primero que vió cuando abrió el primero fue unas pequeñas y sugerentes braguitas de encaje color salmón.
-Candy …
-¿Sí? - respondió ella aún dentro.
-¿Estos los guardamos o te los llevas puestos? - los tenía sobre el dedo índice y pasaba saliva convencido de que bromear era la mejor manera de controlar las sensaciones que lo habían invadido al imaginarse a su novia vistiendo la delicada prenda … y si a eso le sumaba la cercanía de la cama …
La chica se asomó para ver a que se refería y dejó caer la maleta al suelo, corriendo a su lado.
-¡Albert! - exclamó completamente roja y arrebatándole de la mano la prenda íntima – ¡me haces avergonzar! – fingió estar enfadada e hizo una mueca bastante conocida por él - No deberías estar buscando entre mi ropa.
-Sólo intentaba ayudar – se defendió - … además, no es que no vaya a volver a verlos en mi vida – completó acercándose para tomarla posesivamente de la cintura – si tengo suerte posiblemente esta noche …
-¡Eres imposible! – le dijo abochornada y con la sangre hirviéndole en las venas. Pero sería una mentirosa si no reconociera que ella estaba deseando lo mismo.
-No … soy hombre y si no nos damos prisa y abandonamos esta habitación, te puedo decir qué otras cosas se me ocurren para aprovechar el tiempo.
Candy no tenía ni idea de lo que le estaba costando a Albert controlar los impulsos que lo urgían a dar rienda suelta a lo que había contenido durante dos interminables semanas.
-¡Basta! - dijo separándose – tú ve por la maleta y yo me encargo de la ropa.
-Está bien – exclamó resignado y riéndose interiormente por el rubor de la chica – pero que no se te olvide que yo compré todo eso ¡eh!.
-No se me olvida … pero tú tampoco olvides que me lo gané a pulso – contestó divertida.
Albert se rió sólo de recordar la situación que los había conducido hasta donde estaban. Todo había sido por Eliza … si no fuera por lo que le había hecho a George hasta las gracias le daría.
-¡Despierta Albert! - gritó al verlo perdido en sabría Dios cuál mundo - ¡La maleta!
-¡Ah sí! – respondió en automático y se apresuró a recogerla - aqui está.
Candy lo hizo a un lado y comenzó a acomodar rápidamente su ropa. Albert la veía concentrada en su trabajo. No podía apartar la vista y tampoco dejar de pensar en que pasaría toda su vida con esa mujer, que estarían juntos síempre. No habría ni un minuto más en el que desesperara por su ausencia, por no ser para ella, por no tenerla. La vida le estaba sonriendo y él sabría aprovechar la oportunidad.
Cuando hubieron terminado salieron del apartamento.
Albert llevaba la maleta en una mano y sujetaba a Candy con la otra. Pensaba en la suerte que tenía porque no era lo mismo enamorar mujeres de las que antemano sabías te desharías, que enamorarte de una mujer que pudo no haberte correspondido.
-Estaba asustado Candy. Por primera vez en mi vida … muy asustado.
Candy volteó a verlo sin comprender.
-Asustado de que no me quisieras y de no poderte olvidar nunca.
-No hubiera sido tan malo – respondió riendo – habrías probado una cucharada de tu propio chocolate ¿no?
-¡Eres cruel! – exclamó dándole una mirada de reproche y haciéndose el ofendido.
-Espero que estés preparado para escuchar tus verdades Andrey porque a pesar de quererte como te quiero … te las diré a la cara.
-No esperaba menos de tí – contestó - además también pensé en eso antes de venir a buscarte. Estoy preparado para lo que sea … con tal de estar contigo.
Algo se derretía en ella cada vez que él le confirmaba con una frase o con una acción que la quería. Jamás se hubiera imaginado importarle tanto a alguien … importarle tanto a él. ¿Se sentía halagada? No. Era más que eso: se sentía plena.
Albert le abrió la puerta del auto, la ayudó a entrar y después puso la maleta en la cajuela. Caminó rápidamente hacia el lado del conductor y entró.
-¿Lista?
-¡Claro! – respondió terminando de abrocharse el cinturón de seguridad.
-Siguiente parada … nuestro hogar.
Hizo un gran esfuerzo por no ponerse a llorar. Realmente ahora tendría un hogar, su hogar y con el tiempo ... su familia. Era demasiado hermoso, demasiado para ella.
-Suena hermoso.
-Suena mejor porque estamos los dos en esta aventura Candy.
-De repente me pareces otra persona – comentó de manera pícara.
-Lo soy …
-¿Ah sí?
-Sí. Soy un hombre enamorado. ¿Te parece poco?
-No … me parece perfecto – hizo una pausa con una sonrisa juguetona – aunque me pregunto si llegaré a extrañar a tu antiguo yo.
Albert soltó una carcajada.
-Estarás tan ocupada lidiando con el nuevo yo y sus exigencias … que no tendrás tiempo. Te lo aseguro.
Ahora fue el turno de Candy de sonreir.
No dijeron nada más durante el trayecto. Quizá sólo hacían consciente el giro que acababan de aceptar dar a sus vidas.
Llegando a la casa Albert bajó rápidamente del automóvil para abrir la puerta de la rubia. Le dió la mano para ayudarla y murmuró cerca de su oído:
-Bienvenida a casa … mi amor.
-Gracias Albert – dijo abrazándose fuertemente a él.
Recogieron la maleta y entraron.
Tan pronto pusieron un pie en el interior, Albert soltó el equipaje, volteó a verla y la atrajo hacia él para besarla desesperadamente, con urgencia.
Candy se sorprendió por la reacción, pero no opuso resistencia, al contrario, se dejó llevar también por el fuego que envolvía a Albert con su cercanía.
-Eres mía – murmuró completamente encendido sobre los labios de la mujer. Estaba ahora en su casa, ya no tenía que contenerse ni esperar alguna interrupción. Ahora sólo dependía de ellos …
-Y eres mio … ahora podré deleitarme al verte.
-¿Sólo verme? - contestó con una voz sumamente íntima, sumamente sexy.
-Sabes a lo que me refiero. No sé por qué siempre intentas abochornarme.
-Lo que intento ahora no tiene nada que ver con abochornarte – murmuró volviendo a concentrarse en su boca para ahondar más en ese beso que le había alterado los sentidos.
Dejó de pensar y se dedicó a actuar. La levantó en sus brazos y subió las escaleras sin dejar de besarla. Se estaba haciendo adicto a ella … pero no se quejaba en lo absoluto.
Al llegar frente a su habitación deslizó hábilmente su mano para abrir y colarse, sin soltar su preciosa carga.
Candy apenas era consciente de lo que sucedía. Se sentía transportada a otro mundo. Su cuerpo temblaba y le gritaba que estaba listo para lo que tuviera que suceder. Y sabía lo que venía y le emocionaba, al mismo tiempo que la asustaba porque después de todo era el hombre que la haría mujer.
A Albert se le daban demasiado bien las mujeres, pero no sabía si era porque en esta ocasión había un sentimiento genuino que lo unía a la rubia que se sentía nervioso, distinto y deseaba con toda el alma ser todo lo que ella anhelaba, todo lo que soñaba porque quería hacerse indispensable en todos los sentidos, incluyendo el fisico. Y era esta última parte la que lo tenía a punto de explotar porque estaba listo para seguir …
Se acercó a la cama y la depositó cuidadosamente para después cubrirla con su cuerpo.
-Te amo – le dijo viéndola a los ojos y llenándose de su presencia.
-Yo también te amo Albert – le contestó jadeante al sentir las manos de él perdiendose en su cabello.
¿Qué rayos hacía Albert con sólo tocarla? Lo había experimentado antes y ahora se sentía más rendida que nunca.
-Sabes que a pesar de lo mucho que lo deseo … no te obligaré a nada ¿verdad? - murmuró perdiéndose en su cuello y recorriéndolo con ardientes y delicados besos de arriba a abajo.
-Espero que no estés pensando en dejarme a medias después de seducirme Andrey – le dijo con los ojos cerrados y esbozando una sonrisa de placer al sentir su tibio aliento.
Era todo lo que Albert necesitaba saber. Despejó de su mente cualquier duda o sentido de culpa y se dispuso con todas sus fuerzas a dedicarse en cuerpo y alma a "su mujer".
Continuará...
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Hola chiquitinas! aqui estoy por fiiiiiiiin! despues de mil a;os y de no tener acceso a mis files ... pues me agarro un ataque de inspiracion y escribi el cap. desde cero! sip! orgullosa de mi misma y sin planearlo me salio un capitulo completo y que no es el final todavia .. asi que minimo nos queda un capitulo mas por leer y si me da otro ataque de inspiracion (que dudo mucho) igual hasta dos!
Mil gracias por su tiempo, por su paciencia y por su constancia con esta historia que me ha dejado tan buenos sabores de boca. Ahora veamos como les quedan los sabores a estos dos durante la noche jejejeje!
Roni de Andrew, Elena, Anilem, Jenny, Anttealb, LadyGV, Moni Gzz, Abi, Tamborsita333, Incoip, Tzitzi Janik, Cotapese, Admiradora, Claridad, Chepys, Anabel G,. Mily, Anahis, Mushita ... mil gracias por sus palabras! Les dedico este capitulo con tooooodo mi cari;o y les prometo que el final lo tendran muuuy pronto por aqui porque ya estoy trabajando en el (pero mejor no pongo fecha porque luego no cumplo jijijiji).
De verdad espero que tengan una idea de lo importante que son sus comentarios tan lindos a mi historia porque es la gasolina que me impulsa a seguir escribe y escribe ... GRACIAS! Y QUE VIVA ALBERT! que sin el ... no podriamos leer nada de esto jejejejeje!
Por cierto ... voy pero bieeeen atrasada en mis lecturas de fics ... pero ya me pondre al corriente ... prometido!
Besos y mas besos!
Scarleth =)
p.d. Feliz 4 de julio!
