Advertencias: algo de RufusxGray
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Parte III: "Cold Kisses"
Desde donde se encontraba, tenía una preciosa vista panorámica de la ciudad, apenas iluminada por la luna. Pero no estaba de ánimos para disfrutarla.
Los vestigios de la pesadilla aún se encontraban impregnados en sus pupilas. La confusión, el dolor… los gritos de Juvia y Lyon resonando como un eco en su cabeza. ¿Qué había pasado en realidad? Ultear… había sentido la magia de Ultear. ¿Dónde estaba ella? ¿Se encontraba bien?
Chasqueó la lengua, molesto. Sentía como si algo le estuviera asfixiando. Había muerto durante unos instantes, para luego encontrarse con que todo fue una especie de ilusión. ¿Qué había sucedido?
A lo lejos, vio una cabellera azul girando en torno a cierto imbécil de cabello blanco, mientras ambos desaparecían tomados de la mano en algún lugar del inmenso Salón Real, lleno de gente. Y la soledad lo golpeó con fuerza en el rostro, mientras la amargura le tironeaba hacia la salida para alejarse de todo el mundo. Ya no quería quedarse.
-¡Grayyyy!-
Se dio vuelta justo para sujetar a una Cana alegre que se arrojaba sobre él. Unos metros atrás, Bacchus los observaba sonriente.
-¿Vienes a beber con nosotros? Encontramos una bodega con muuuuuuucho alcohol de todos los tipos. Especialmente ese ron tan helado que a ti te gusta.-
-Está bien. Vamos.-
OoOoOoOo Cold Kisses oOoOoOoO
Juvia esperó pacientemente a que Lyon se animara a hablar. Sabía que el momento de aclarar las cosas había llegado. Esa falsa relación que mantenían no podía seguir durando.
-Es un poco complicado, Juvia… pero…-
-¿Lyon-san está enamorado de otra chica?-
-¡No! Por supuesto que no, solo es que…-
-¿Entonces… es un chico?-
-Bueno… si.-
-Ah ¡Seguramente es Gray-sama!-
No pudo evitar reír cuando el mago de Lamia Scale la observó entre asombrado y temeroso.
-¡Juvia no tiene inconvenientes con eso! ¡Juvia estará satisfecha si Lyon-san y Gray-sama son felices juntos!-
Lyon la observó resignado, pero con una bonita sonrisa en su rostro. Juvia no pudo evitar pensar en que si, sonriera más, Gray-sama se hubiera enamorado mucho tiempo atrás de él.
-¿Pero por qué Lyon-san está perdiendo el tiempo con Juvia, cuando debería ir a buscar a Gray-sama? Seguro hay muchos rivales en el amor allí, además de que Loke-san…-
-Espera… ¿el espíritu celestial también está aquí?-
-Sí, Lucy-san lo trajo para que se uniera a la fiesta-
-Muchas gracias por todo, Juvia. Voy a ir a buscar a Gray, ¿vale?-
-Buena suerte, Lyon-san-
Lo observó alejarse, apresurado y mortalmente serio. Pobre Lyon-san. Seguramente se sentía igual que Juvia en los viejos tiempos.
En el momento exacto en que alzó la vista al cielo, una estrella fugaz atravesó la oscuridad, sobresaltándola.
-Estrella fugaz… deseo que ambos puedan ser felices… deseo que Gray-sama y Lyon-sama puedan estar juntos por el resto de su vida.-
Unas lágrimas surcaron sus mejillas, pero ella sonrió.
El amor era algo maravilloso.
OoOoOoOo Cold Kisses oOoOoOoO
Gray se preguntó por qué todo parecía dar vueltas, hasta que recordó – al ver la copa que sostenía en su mano – que probablemente estaba borracho. Cana le había obligado a beber tanto… no es que tuviera una resistencia como la de ella o Bacchus – ese hombre era un monstruo – pero al menos les pudo llevar el ritmo durante un rato. Y ahora estaba tambaleándose hacia una dirección aleatoria, mareado y perdido. Ah, las maravillas del alcohol.
Al menos no se sintió como basura al ver a Juvia hablando con Loke. Ni que la pequeña maga de agua le quisiera robar también a su mejor amigo.
Intentando pasar desapercibido por ambos, atravesó una puerta y se topó con un enorme balcón de mármol blanco y rosales. Precioso si tenías pareja. Asquerosamente deprimente si estabas solo. Dejándose caer al suelo, y apoyando su espalda contra el blanco mármol del barandal, acabó el contenido de su copa y la arrojó al vacío. Una somnolencia se apoderó de él, y se obligó a levantarse, subirse al barandal y dejarse caer, justo sobre la fuente de agua que había debajo, guiado por la brillante idea de "acortar camino" y marcharse al hotel para dormir.
El golpe le dolió bastante, pero el agua bastó para aclarar su mente embotada de ron y aguardiente, aparte de quitarle la fiebre que sentía por tanto alcohol. Quizá no había sido la mejor idea tirarse de un balcón, pero no es como si le importara mucho. Por la mañana, ya se habría olvidado de ello. Aunque la resaca…
-Te recuerdo, Gray Fullbuster-
Gray se giró hacia su izquierda, poniéndose de pie tambaleante en medio del agua solo para volver a caer.
-¿Rufus de Sabertooth?-
-Me alegro de que tú también tengas buena memoria.-
-¿Puedes hacerme un favor?-
-Por supuesto-
Antes de que pudiera realizar su petición, Rufus también cayó al agua, demostrando que estaba igual o más borracho que el propio Gray.
Empezaron a reírse como idiotas, mientras se abrazaban como si fueran amigos de toda la vida. El sombrero con plumas estaba totalmente empapado, flotando a unos metros, y Gray tuvo que admitir que Rufus se veía guapo sin él y sin su máscara.
-¿Qué favor quieres que te haga?-
-Quiero que me borres la memoria. Quiero olvidarme de Lyon Vastia-
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Resoplando, Lyon volvió a recorrer con la mirada el salón, buscando a Gray. ¿Dónde estaba ese idiota cuando se lo necesitaba?
-Hey, Vastia, ¿aún no lo has encontrado?-
Su ceja se crispó en cuanto escuchó la odiosa voz del espíritu celestial que más detestaba. Con una elegante vuelta quedó frente a frente con Loke, mirándole como miraría a un posible enemigo.
-¿Se te ofrece algo, gatito? No tengo tiempo que perder contigo, así que se breve.-
-Lo seré, no te preocupes. Son solo seis palabras: SI DAÑAS A GRAY, TE MATARÉ. ¿Lo has entendido, o te lo explico con un dibujito?-
-Lo he comprendido a la perfección. Ahora, si mi disculpas…-
Se alejó antes de que su tranquila conversación resultara en una pelea.
Chocó contra Sting Eucliffe, quien le preguntó si había visto a un hombre rubio con máscara y sombrero que respondía al nombre de Rufus. Tras responder negativamente, siguió su camino, llegando hasta las escaleras que conducían a la planta baja y a los jardines. No perdía nada con revisar allí.
Así que presuroso descendió por los escalones, dispuesto a marcharse si no encontraba nada. Quizá, eso sería lo mejor. Tendría toda la noche para pensar y…
Encontró a Gray abrazando a Rufus, en medio del estanque y fuente de agua ornamental del Rey, riéndose como si les hubieran contado el chiste más gracioso del momento. ¿Qué demonios hacían juntos? ¡Si Rufus había humillado a Gray al comienzo del torneo, y Gray le había derrotado en las finales!
-¿Qué favor quieres que te haga?- Rufus ya había terminado de reír, aunque seguía abrazado a Gray. Este último solo se acomodó un poco mejor, mientras su sonrisa desaparecía y su semblante risueño cambiaba a un serio, y hasta cierto punto agonizante.
¿Qué demonios estaba pasando allí?
-Quiero que me borres la memoria. Quiero olvidarme de Lyon Vastia.-
¿Qué? Lyon parpadeó sorprendido, sin creerse lo que acababa de escuchar. ¿Por qué Gray quería olvidarse de él? Una punzada le hizo retroceder, hasta quedarse oculto entre los rosales y la pared, dispuesto a seguir escuchando por más que su cabeza le dijera que se marchara cuanto antes.
-¿El de Lamia Scale? ¿Le conoces?-
-Desgraciadamente, si.-
-¿Y por qué quieres olvidarlo?-
-Es el causante de todo mi sufrimiento.-
Lyon se tapó la boca antes de dejar escapar un leve gemido de angustia. ¿Por qué? ¿Qué le había hecho él a Gray? ¿Cuánto daño le había causado sin saberlo? Quizá era por el incidente de Isla Galuna, o por el tiempo que le ignoró. Pero no era por descuido o por venganza. Después de su reencuentro, después de que su meta se hiciera pedazos, después de que Gray le abriera los ojos y le mostrara todo el mundo del que se había estado perdiendo… sentimientos que llevaban años enterrados en un fondo de su corazón habían sido sacudidos y emergieron con fuerza hacia la luz, sacudiendo todo a su paso, confundiéndole y desestabilizándole. Y cuando le vio de nuevo, ese día en el desfile, vestido como un príncipe de cuentos y sonriendo con esa sonrisa idiota suya… tuvo que realizar una catarsis, ordenar sus pensamientos y admitir lo que llevaba tiempo negando para volver a un aparente estado de "paz interior". Lo amaba, lo amaba tanto… pero era mejor mantenerse al margen y desearle desde la distancia. Lyon no podía perdonarse haber derretido el hielo de Ur y liberado a Deliora, por más que este hubiera sido destruido igual, ni podía perdonarse haber odiado a Gray durante todos esos largos años, culpándole. Demonios, incluso no podía perdonarse el haber abandonado a Gray tras la muerte de Ur.
Cuando le había visto morir… cuando había visto como su cuerpo se derrumbaba quieto y ensangrentado sobre el suelo… su mundo se había caído en pedazos… y cuando todo resultó ser una extraña visión… no podría haber estado más aliviado. Y asustado. ¿Qué sería de él si Gray moría?
Había sido un idiota al pensar que Gray lo amaría, cuando Lyon no había hecho más que echarle en cara el pasado, lastimándolo con el recuerdo de un fantasma.
-¿Qué te ha hecho ese pobre hombre? No parece el tipo de persona que interfiera en la vida de los demás, sea para bien o mal.-
-Es que de eso se trata. No le importo en absoluto. Es mi culpa, pero me duele tanto… nunca va a quererme. Yo le amo tanto… Y odio verle tan feliz con Juvia… pero al mismo tiempo… sé que no debería… Lyon se merece toda la felicidad que quiera… y yo… yo…- Gray no pudo continuar la frase, cuando ya se había puesto a llorar, escondiendo su rostro en el pecho de Rufus, quien torpemente le golpeteaba la espalda, en un intento de consuelo.
Lyon no supo si realmente había escuchado eso. ¿De verdad, Gray…? No, no era posible. Gray no…
-Por eso quiero olvidarle… no quiero seguir sufriendo… has que olvide hasta mi propio nombre… quiero… quiero…-
-Es peligroso, pero si así lo quieres… te sacaré de tu dolor.-
De inmediato, Lyon salió de su escondite y se aproximó hacia los dos borrachos. Rufus intentó enfocar su rostro, torciendo la cabeza.
-No te recuerdo. ¿Quién eres?-
-Mmmm, creo que es Lyon… nah, no es Lyon. Tiene el cabello muy oscuro para ser Lyon. ¿Es usted, Jura-san?-
Temblando aún por haber escuchado las palabras soñadas, se acercó a Gray y con cuidado le alejó de Rufus.
-Alguien te buscaba, Rufus Lohr.-
Casi como invocado, Sting apareció.
-¡Rufus! ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué estás en la fuente? ¡Ni siquiera tienes puesto tu sombrero y tu máscara! ¿Y por qué Gray-san también está en la fuente? ¿Peleaste con él?-
-En absoluto. Somos amigos. Iba a ayudarle a que dejara de…-
-¡Han peleado! ¡Y yo dije que no quería ver a nadie de Sabertooth pelear con ningún miembro de Fairy Tail! ¡Nos vamos, Rufus!-
Era algo cómico ver a Sting arrastrando al pobre enmascarado, que intentaba colocarse su empapado sombrero, mientras canturreaba una canción.
-¿Usted sabe borrar memorias, Jura-san?-
-Que no soy Jura, Gray. Jura es calvo. ¿O se te olvidó?-
-Mmmm… ¿Toby?-
-Soy Lyon.-
Gray alzó una ceja, y acercó su rostro hasta el punto en que sus narices se rozaban. Y luego se echó a reír, chapoteando en el agua como un niño pequeño.
-Ya vale, Natsu. ¿Te has puesto una peluca? Te ves genial.-
-¡Soy Lyon Vastia!- su paciencia se agotaba.
-Nah, eres Natsu. Aunque tu imitación es bastante mala. Lyon nunca grita, creo.-
Esa conversación no tenía sentido alguno. ¿Era necesario que Gray se emborrachara tanto? Lo mejor sería llevarlo a su habitación de hotel y dejarle dormir. Por la mañana se sentiría terriblemente enfermo, pero al menos sí podrían tener una charla normal sobre sus respectivos sentimientos.
Se sobresaltó cuando Gray tocó su rostro, pensativo.
-Joder, Natsu, ¿por qué tienes la piel tan fría? Siempre que te toco estás cálido.-
Si, mejor conversar mañana. Intentó sacarlo del agua, pero Gray se negaba obstinadamente, murmurando que el agua estaba muy cómoda.
-Tienes que dormir, Gray.-
-No tengo sueño.-
-Estás borracho. ¿Cómo demonios hiciste para emborracharte tanto?-
-Cana y Bacchus me invitaron a beber. Encontraron una bodega llena de todas las bebidas que te puedas imaginar. Creo que probé un poco de cada cosa. Me voy a morir. ¡Pero no importa! ¡Ya no tendré que ver a Lyon nunca más! ¿A ti no te importa, verdad, Natsu?-
-Soy Lyon, Gray-
-No. Lyon no se preocupa por mí. Tú lo haces a veces, cuando tenemos misiones complicadas o me ves deprimido.-
-Gray… soy Lyon, de verdad. ¿Qué tengo que hacer para convencerte?-
-No sé, cuéntame algo que solo los dos sepamos.-
-Mientras entrenamos con Ur, accidentalmente te quebré un brazo en un entrenamiento y tuve que ayudarte en todas las tareas por orden de Ur. Hasta dormimos juntos, abrazados.-
Gray lo observó durante un largo rato, completamente serio.
-¿Cuándo te conté eso, Natsu?-
-¡Que soy Lyon, joder! ¡Maldita sea, Gray! ¡Soy Lyon Vastia!- le sacudió con fuerza, desesperado. Y al parecer funcionó, porque los ojos de Gray empezaron a llenarse de lágrimas.
-¿Por qué…? ¿Por qué… estás aquí?-
-Te estuve buscando. No esperaba encontrarte con Rufus Lohr riéndote y llorando.-
Gray solo empezó a llorar más.
-Déjame.-
-Nunca.-
-Vete con Juvia-
-Terminamos.-
-No importa. Vete. Déjame tranquilo.-
-Jamás.-
Ahora sí, Lyon consiguió sacar a Gray del agua, arrastrándolo hacia el cuidado césped del jardín y manteniéndolo apretado contra su pecho en un fuerte abrazo. Gray sollozaba, susurrando palabras incomprensibles.
-Tú no me quieres.-
-Si te quiero, Gray. Aún más de lo que tú me quieres a mí.-
-Estabas con Juvia…-
-No nos amábamos. Solo teníamos ojos para una sola persona. No llores, Gray. Porque me rompes el corazón.-
Acarició sus cabellos, sin dejar de abrazarle, mientras poco a poco Gray se calmaba, hasta quedarse dormido. Con ternura, Lyon besó su frente, y cargándole, lo llevó consigo, dispuesto a dormir y aclarar todo a la mañana siguiente.
Todo empezaba a salir bien.
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Gray no pudo evitar preguntarse si estaba en el infierno. Su cabeza parecía a punto de estallar, y los retorcijones en su estómago le advertían que si realizaba un movimiento en falso acabaría vomitando.
Ni siquiera era capaz de abrir los ojos. Así que se acurrucó un poco más cerca de aquella extraña fuente de frío que al menos calmaba su dolor. ¿Qué era? Cómodo, fresco, suave…entreabrió uno de sus ojos para ver si se trataba de alguna almohada dura, para encontrarse descansando sobre el pecho de Lyon Vastia.
El horror le paralizó. Luego de unos minutos, lentamente e ignorando el martilleante dolor que sentía, se alejó del durmiente e intentó escapar. Por supuesto, acabó en el suelo, enredado entre las sábanas y casi a punto de vomitar, pero para su alivio Lyon no dio muestras de despertar.
Comenzó a arrastrarse fuera de la habitación, reconociendo el lugar como el hotel donde Lamia Scale se instaló para el torneo. ¿Cómo demonios había llegado allí? No recordaba casi nada, excepto el haberse caído a una fuente de agua y haberse abrazado con Rufus Lohr de Sabertooth. Demonios. Nunca más volvería a beber.
¿Y si había dicho algo que no debía? El miedo se instaló en su pecho.
Por suerte estaba completamente vestido, seguramente gracias a su malestar. Solo tendría que hacer el menor ruido posible, salir de allí, correr hacia el hotel donde tenía su propia habitación y encerrarse en ella hasta que todos se olvidaran de él. O empacar todo apresuradamente y huir a Magnolia, y encerrarse en su departamento hasta que todos se olvidaran de él, por supuesto.
Serían unos buenos planes si pudiera mantenerse de pie. ¿Quién había inventado las resacas?
-¿Gray?-
No importaba. Tenía que salir de allí cuanto antes.
Se levantó con ayuda de una pared, y sujetándose la cabeza intentó caminar. Pero terminó cayendo hacia atrás. Un par de brazos le sujetaron, y Gray tuvo que admitir la derrota. Levantando un poco la mirada, se encontró con la divertida mirada de Lyon, quien sonreía burlón.
-¿A dónde quieres ir en estas condiciones? Dudo que puedas moverte hasta la noche. Pediré algo al servicio de habitación. ¿Qué quieres desayunar?-
-Quiero irme.-
-Lo siento, dudo que eso esté en el menú.-
-¿Qué hago aquí?-
-Te traje a mi habitación porque quedaba más cerca. Estabas muy borracho ayer. Te quedaste dormido y te dejé en mi cama. De verdad, Gray. No deberías beber tanto. Y deberías comer más. Pesas poco.-
-¿Hice algo malo?-
-En absoluto. Bueno, excepto que te abrazaste con Rufus Lohr como si fueran amigos de toda la vida y le pediste que te borrara la memoria. Pero fuera de eso… no hiciste nada malo.-
Intentó escapar, pero pronto Lyon le arrastró de nuevo a la cama.
-Igualmente, necesitamos hablar. Pero después del desayuno, si quieres.-
-No, vamos a hablar ahora. Mientras más pronto termine, mejor para mí.-
Aprensivo, contempló a Lyon sacudir la cabeza, mientras suspiraba.
-¿Es necesario que estés tan a la defensiva? No hiciste nada malo, Gray. Solo será una simple conversación de viejos amigos que han estado tan encerrados en la autocompasión que no se dieron cuenta que al otro le sucedía lo mismo. Así que desayunemos y hablemos.-
-Prefiero dormir, entonces.-
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Lyon abrió uno de sus ojos, lo suficiente como para fijarse la hora. ¿Ya eran las dos de la tarde? Durmiendo el tiempo pasaba demasiado rápido. Pero realmente no importaba. Si fuera por él, podría pasarse la eternidad allí, con Gray en sus brazos. Todo se sentía como un sueño, como si estuviera flotando en una maldita nube esponjosa o algo así. Sonaba tan meloso… pero tan cierto…
La charla no había sido lo que hubiera deseado. ¿Quién era el idiota que decía que Gray era optimista? Ese chico no creía en nada de lo que le dijeran hasta que no lo viera con sus propios ojos.
-¿Por qué debería creerte, Lyon? ¿Cómo sé que no es parte de algún retorcido plan de venganza o una broma cruel? ¿Estabas con Juvia y ahora dices que me amas? ¿De verdad?-
-¿Qué tengo que hacer para que me creas?-
-Nada, porque no voy a creerte nunca.-
Resoplando un poco, se resignó a que tendría que evitar siempre discutir con Gray. Era demasiado terco para el bien de ambos. Pero no dudaba que, cuando ese pequeño cuervo decidiera aceptar todo lo que Lyon le ofrecía por completo, su relación sería maravillosa.
Hasta entonces, tendría que lidiar con un desconfiado Gray. Al menos no había huido o rechazado a Lyon. Estaba bien. Irían paso a paso. Lento. Lento.
Besó el cuello del durmiente, y sopló su nuca, intentando despertarle. Podrían ir a comer algo por allí y luego recorrer un poco Crocus antes de que sus gremios regresaran a sus respectivas ciudades. Por supuesto, visitaría a Gray cada vez que pudiera, y lo llevaría a los lugares más bonitos que conocía.
-Lyon… tus besos son fríos.-
-¿Eres un mago de hielo y te quejas del frío?-
-No me estoy quejando.-
Lento. Lento. Hasta que Gray se acostumbrara a ser el novio de Lyon Vastia. Hasta que aceptara por completo que sus sentimientos eran devueltos. Hasta que aceptara toda la felicidad y amor que Lyon estaba más que dispuesto a darle.
-¿Quieres que te bese de nuevo?-
-Tus besos son fríos, Lyon. Y me encantan.-
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Fin de "Hypothermia"
