El lado de la magia.
Mascarada
¿Conocen esa molesta sensación de aturdimiento, similar a la de salir recién de una operación y tu cerebro no es capaz de procesar lo que llega de tus sentidos? Es una sensación similar pero diferente a la resaca por el alcohol, que te impide pensar con claridad y hace que tomes las más estúpidas decisiones o no tomes ninguna en absoluto.
Louise Françoise de la Valiere estaba pasando por esa sensación, sus ojos le decían que se encontraba dentro de una catedral, aunque eso no significase nada para ella, a su lado un hombre que le resultaba familiar de algún modo, alguien al que creía conocer de toda la vida y pese a eso no podía ubicar de dónde.
Además de ellos dos había un hombre más en la iglesia, él era rubio y tenía los ojos azules.
Algo estaba ocurriendo, estaban discutiendo los que parecían asuntos de importancia, aunque a su mente aturdida esas palabras no le decían nada.
Lo único que captaba con claridad era un sentimiento de opresión en su pecho, la ominosa sensación de que algo que no debía suceder estaba ocurriendo y alguien que debía estar ahí no estaba.
-¿están seguros que es lo adecuado? ¿No es demasiado apresurado? –pregunto el rubio con cierto tono difícil de determinar en su voz.
-si estamos seguros, antes de que el destino decida arrojarnos más molestias en nuestro camino es mejor que realicemos esta ceremonia. ¿No es así? Mi pequeña Louise.
"¿ceremonia? ¿Qué ceremonia?" pensó Louise, ella miro al hombre que la había llamado pequeña, ¿Quién era él? Por su edad fácilmente podía ser su padre, pero no, algo estaba, nuevamente fuera de lugar, sin embargo en su aturdimiento consideró que afirmar lo que sea que aquel hombre estaba diciendo era lo correcto.
-sí, lo que usted dice, Vizconde Wardes. –respondió Louise. "vizconde Wardes, ya me acuerdo, ¿él es mi prometido no es así?" pensó.
-piénselo un poco señorita Valiere, ¿quizá no es un poco demasiado joven para contraer nupcias?
"¿nupcias?, recuerdo esa palabra pero no recuerdo que significa, solo recuerdo que es algo que hace feliz a cualquier mujer, entonces ¿por qué me siento así? ¿Por qué siento que esto no es lo correcto? ¿Por qué siento que esto está mal?"
Louise estaba por responderle al rubio, pero la voz del vizconde la interrumpió.
-la edad no es un inconveniente, después de todo esto es algo por lo que hemos estado esperando durante años. –dijo Wardes. –además ya tiene 16, que en Tristein es la edad de merecer.
Louise le dirigió una mirada, de pronto esta figura, la del hombre fuerte parado a su lado le produjo repugnancia, pero mayor que el asco que acababa de sentir era el miedo, se sentía sometida a su fuerza, no pudiendo negar sus palabras.
El rubio hiso un ruido bajo, a el tampoco no le había agradado eso último. –preferiría que ella misma me dijese lo que ella quiere o no, Vizconde.
Wardes hiso contacto visual con Louise, en sus ojos no había ninguna mala intención aparente, sin embargo su mirada era muy instancia, opresiva por decir lo menos.
La boca de Louise se abrió y las palabras que salieron de ella sonaron no solo ensayadas y forzadas, sino que no parecían suyas en lo más mínimo, como si ella hubiera movido los labios pero otra persona hubiera hablado, eran palabras de consentimiento.
El rubio no se molestó en mostrar su descontento con la decisión que ella aparentemente acababa de tomar, aun así continúo.
-si esa es realmente su decisión yo no tengo por qué interponerme, los casare ahora para que puedan regresar a su patria como una pareja.
"¡alto! ¡Yo no estoy lista para casarme! ¡No era esto lo que estábamos discutiendo!" grito por dentro Louise, pero no pudo reunir las fuerzas para hablar en voz alta y la ceremonia improvisada continuo.
-Usted Jean-Jacques Francis, vizconde de Wardes, ¿acepta a Louise Françoise de la Valiere, como su amada esposa para amarla y protegerla, en la salud y en la enfermedad, en la bonanza en la miseria, para bien y para mal hasta que la muerte los separe?
-sí, acepto.
La sensación de que alguien no estaba aquí continuaba para Louise, seguida del apremio de la situación y el estrés mental que este le causaba.
"¡si tan solo ese idiota estuviera aquí!" pero ¿quién era este idiota? "¿Quién es?" "¿es mi familiar?, no, no ese eso, es él y solamente el, ¿Quién es él? ¿Cómo se llama? ¡Vamos baka Louise!, ¡recuerda como se llama!"
-¿y usted, Louise Françoise de la Valiere, acepta a Jean-Jacques, como su legítimo esposo…
-Etzali~ -eso fue más un susurro que una autentica palabra.
-¿perdón?
-¡Etzali! ¡No acepto al vizconde como mi esposo! –de repente el sopor en el que se encontraba Louise desapareció, como si un conjuro se disipará.
-¡¿Etzali?! ¿De verdad sentías algo por ese familiar tuyo? –dijo Wardes con una voz que trataba de mantener calma, fracasando miserablemente.
-¡SEÑOR! ¡SE HACERCAN TROPAS DE RECOQUISTA! ¡TENEMOS QUE RETIRARNOS! –entro un soldado, de los pocos hombres todavía fieles al príncipe en la catedral, trayendo la malas noticias.
-¡oh bueno! ¡Parece que fracasare en uno de mis objetivos! –dijo Wardes desenvainando su espada y clavándola en el pecho del príncipe Wales, o eso pretendió, ya que la punta de la espada se atravesó tanto el acero de la armadura como la seda de su camisa pero se quebró al tocar la piel del príncipe.
¡! -¡pero qué demonios…!
-lamento decirle Vizconde que necesitara esforzarse mas si desea asesinarme, estaba esperando a que revelase su verdadera afiliación, la verdad se tomó su tiempo. –dijo el príncipe con la voz cambiada mientras partes de su rostro empezaban caerse revelando una piel morena debajo.
-¡tú, familiar! ¡¿Pero cómo?!
-Un simple disfraz, la técnica más básica de los magos aztecas, pero bastante por encima de lo que un inútil como tu puede esperar comprender.
-¡Etzali! ¡¿Estuviste acá todo el tiempo y por qué no lo detuviste antes?!
-lo siento Louise, necesitaba confirmar la traición del vizconde, cuando volvamos te recompensare por las molestias. –dijo Etzali con una mirada cariñosa a su ama, ganándose un furioso sonrojo de esta.
-¡cállate perro idiota!
-¿no crees que me estas subestimado? –dijo Wardes recuperándose de su sorpresa y blandiendo su espada tratando de decapitar al mago azteca.
Etzali reacciono rápidamente desenfundando su confiable lanza de Tlahuizcalpantecuhtli, con un movimiento hiso reflejar la luz de las estrellas, pese a que en Halkigenia el n podía disponer de la luz de venus había podido adaptar el conjuro para funcionar con la luz de otros planetas.
La luz reflejada corto la espada, cuya punta ya estaba rota a la mitad y avanzo a hasta la mano de Wardes cortándole los dedos y forzándole a soltar el arma.
-¡Louise, tapate los ojos, no quiero que veas esto! –dijo Etzali.
La chica normalmente no hubiera obedecido una orden de su familiar, en especial una tan extraña como esa, pero la magia de Etzali era sumamente extraña y en su mayoría desconocida para ella así que por su seguridad se tapó los ojos.
-¡conejo de la luna, jaguar de la maleza, serpiente del humo hártense con la carne de mi enemigo y envíenle la sangre a los dioses!
La iluminación general cambio dentro de la catedral cambio, como si de pronto la luna llena estuviera asomándose por el horizonte, en la luz se materializaron los animales que Etzali había invocado.
Wardes para defenderse trato de esgrimir con su mano izquierda su varita y lanzar un conjuro de viento contra los animales, pero esto no tenía sentido ya que ellos estaban hechos de luz y el viento no los afectaba.
La serpiente se enrolló alrededor del torso del hombre cortándole el aliento, el jaguar lo derribo sujetando sus brazos y piernas, mientras que lo mordía para hacerlo gritar, cuando el Vizconde lo hiso el conejo aprovecho su oportunidad e ingreso al cuerpo de hombre por la boca, tornándolo en una estatua de piedra que luego se tornó en cenizas.
-ya puedes abrir los ojos Louise, ya todo a terminado. –dijo Etzali al ver como Louise temblaba con los ojos tapados.
-¿ya acabo?
-sí, ya todo está bien.
Louise hecho una mirada al montón de cenizas de lo que había sido su prometido, no sabía que sentir al respecto.
Decidió aplazar su análisis de sus sentimientos para más tarde había algo más importante que atender. -¿Dónde está el verdadero príncipe Wales?
-dentro de una de mis serpientes del mar de nubes, rumbo Tristein, la princesa recibirá una sorpresa en un par de horas.
La serpiente del mar de nubes o Mixcoatl era una especie de aeroplano mágico, hecho de madera tela y obsidiana que volaba a velocidades supersónicas, era menos de un par de horas lo que le tomaba llegar a Tristein.
Del exterior empezaron a llegar los sonidos de espadas chocando.
-creo que en realidad esto no se acabó todavía. –dijo Louise.
-hora de encargarnos de Reconquista. –dijo Etzali. -Lo siento mi ama, tendrá que esperar un poco más antes de volver. –Etzali suspiro, en realidad quería evitarle toda la molestia posible a Louise.
-comprendo… Etzali…
-¿sí?
-¡cuídate!
¡Cuánto tiempo sin publicar nada! Problemas la vida real, que se hace, creo que seguiré con un pequeño arco de Mugino, por favor déjenme comentarios con su opinión o qué clase de historia les gustaría después, hasta pronto espero.
