Los 7 días de Mugino.
Día 1
Levante las manos en señal de rendición y en silencio empecé a hacer algo que no habia hecho en años, tanto tiempo de hecho que ya casi habia olvidado como hacerlo.
Empecé a orar, esperando que Brimir pese a mis acciones y que fui desterrada de su clase favorita, todavía me permitiese entrar en sus palacios tas mi muerte, la cual esperaba, seria rápida... espere una señal de Brimir dándome fuerzas... espere y no vino nada, ni la señal, ni mi muerte.
Abrí los ojos lentamente, el monstruo ya no estaba en la puerta que habia creado, el monstruo ahora estaba al lado mío, tan cerca que podía oler su cabello, no parecía prestarme atención por suerte, estaba más interesada analizando el cadáver de la pequeña Valiere, con un aire de decepción.
Louise Françoise de la Valiere, orgullosa niña pese a ser un fracaso, aun así no se merecía lo que le habia pasado, la mitad de su cabeza se habia convertido en cenizas junto con buena parte de su torso, fue una muerte rápida, porque el monstruo habia fallado en el momento de abrir la puerta y un flash de su poder le habia golpeado.
Pensándolo mejor tuvo suerte de morir de esa manera, si el monstruo la hubiera podido capturar con vida, la tortura por la que la habría hecho pasa seguramente sería inimaginable.
Pero ahora quedo yo, yo al lado de este monstruo que si se lo mira desde cierto punto de vista podría parecer una chica hermosa, si no fuera por esa garra demoniaca que brota de su hombro derecho.
Ella me está mirando. ¿Habrá decidido torturarme para compensar la falta de diversión que tuvo con la valiere? ¿Me cortara en pedazos y alimentara a los perros con mi carne?, ¿me cortara piernas y brazos, destruirá mis ojos, clavara agujas en mis oídos y me arrancara la lengua solo para dejarme vivir de ese modo horrible? Basta, no debo permitir que mi mente recorra esos territorios perdidos, no muestres miedo, aun ante la muerte, eso me hice jurar a mí misma tiempo atrás.
Ella mueve los labios "¿Cómo te llamas?" me pregunto. "Matilda de Saxe Gotha" conteste rápidamente, sin pensar que estaba dando mi verdadero nombre en lugar del seudónimo que todos manejan, si este demonio detecta que le miento de todos modos de seguro me asesinara rápidamente.
"Matilda, ¿Dónde demonios me encuentro?"
¿Dónde demonios me encuentro? ¿Ella no sabe? Es decir, claro que no sabe, seguramente esta tan desorientada por llegar a este mundo producto del conjuro de la pelirosada como nosotros tras su repentino ataque, esta es mi carta de salvación, puedo servirme de informante, y ella me conservara mientras le sea útil, quizás hasta me deje ir.
"esta es la academia de magia de Tristein" le dije "estamos en el reino de Tristein, al norte de Galia al oeste de Germania"
"¿Cómo se llama esta continente?" pregunto "es Halkigenia, mi señora"
"muy bien, ya que me trajeron hasta acá, mándenme de vuelta hasta Japón, revierte el conjuro"
O no, yo no tengo idea de cómo hacer eso, ni siquiera sé si eso es posible, y ¿Dónde está Japón? Aun si de algun modo manejo para lograr lo que me está pidiendo no hay manera de que pueda devolverla a un lugar que no conozco, aunque pensándolo no me importa puedo lanzarla a cualquier lugar que este lo suficientemente lejos de mí.
"no-no puedo hacer eso... por ahora... tengo que refrescar mis conocimientos para poder hacerlo... si me permitiera..."
"está bien" la mujer se puso de pie "ven conmigo"
La mujer me condujo hasta el atrio del edificio, y de ahí a la enfermería.
No pude ver ni un alma en el camino, todos oh habían huido o estaban escondidos.
Una vez ahí pude ver los efectos de su gran poder, la enfermería estaba repleta, aunque más que los heridos quejándose pude ver sacos blancos herméticos, los mismos sacos que se utilizan para transportar a nobles caídos en una batalla, y eran muchos.
En el otro lado de la sala estaban los supervivientes, la pequeña prodigio de pelo celeste habia perdido por completo ambas piernas, el hijo del general Gramont habia perdido un brazo, varios alumnos y profesores tenían quemaduras graves en todo su cuerpo, aun así eran pocos.
Cuando entramos las enfermeras y sirvientas que fueron reclutadas para ayudar debido a la falta de personal se paralizaron al ver a la mujer, atemorizados por lo que ella podría hacer.
"sigan trabajando" ordeno ella antes de pasar a mirarme "¿tú eras una secretaria verdad? Cuanta a los heridos a los muertos y a los demás, quiero saber cuántos escaparon y cuantos de los que quedan pueden ser útiles para mandarme de regreso, y quiero que lo hagas rápido"
Yo asentí con la cabeza y tome mi block que en mi trabajo como secretaria, aunque fuera una cuartada cumplía eficientemente y siempre cargaba conmigo.
La mujer al cabo de unos segundos apunto a una sirvienta al azar, una de pelo negro y le dijo "tu sirvienta, llévame a la cocina tengo hambre.
Cuando se habían ido yo solté un suspiro de alivio. "vamos, tenemos que huir de aquí" le dije a una de las enfermeras. "eso no tiene caso" me contesto. "vez al hijo del general Gramont, el intento huir pero cuando toco el... conjuro de barrera supongo, que envuelve la academia este comió su carne hasta su codo"
Mire al joven Gramont, el chico estaba haciendo aspavientos de dolor, con justa razón, luego pase la mirada a Tabitha, la chica tenia las piernas cortadas hasta la altura de la ingle, no me sorprendería que tuviera también los intestinos y el útero malogrados debido al intenso calor que ese ataque generaba, era impresionante la manera estoica en que la chica afrontaba esas heridas pese a su corta edad, al mirar por la ventana pude ver como el borde de la escuela, junto por fuera de la muralla estaba rodeada de una pared de luz verde similar al escudo que ella habia usado, no podía ver su altura máxima pero algo me decía que era una cúpula todo alrededor de la escuela.
"señorita Longeville ¿Qué vamos a hacer?" me pregunto una estudiante rubia, Montmorency. "¿Cómo saldremos de esta?" yo la mire, ella tenía quemaduras en el rostro, pero no parecía que le hubiera disparado a ella, mas parecía que el rayo hubiera pasado cerca de ella y eso la hubiese quemado, con todo era la que mejor estaba.
"tenemos que soportar, evitar ser sus víctimas y esperar a que se valla, o esperar a que los supervivientes traigan refuerzos para ayudarnos"
Era una esperanza vana, pero era mejor que ninguna esperanza. "debemos intentar evitar enfurecerla, por lo pronto tengo un trabajo que hacer"
Empecé enlistando a todos los alumnos y profesores heridos y una descripción de sus heridas en la sala de emergencias, luego pase a revisar los sacos.
El primero que vi tenia al pobre de Colbert dentro, la cabeza por separado del cuerpo, luego seguí revisando las demás bolsas, la mayoría de ellos eran profesores, solo habia un alumno, un chico un poco gordo, creo que él se llamaba Malicorne o algo por el estilo.
"que fue del viejo Osmond, no lo veo en la enfermería él está bien" la enfermera sacudió la cabeza y mostro una urna sobre su escritorio "no encontramos ningún cadáver, esas cenizas son lo poco que quedo de el"
Ella, la mujer cuyo nombre no sé, redujo al mago más poderoso de la academia a cenizas, sin recibir ninguna marca evidente ella misma, que pesadilla es esta.
...
Día 2
En efecto es una cúpula donde estamos encerrados, tras el conteo pude saber que solo quedan 200 personas vivas en la academia la mayoría debieron huir, no creo que a tantas personas las haya reducido a cenizas en tan corto tiempo, eso espero, los heridos son 14 y los muertos de os que sabemos contando a Louise son 31.
Ella empieza a mostrarse aburrida, y si se aburría podía empezar a matar nuevamente.
En este momento nos tenía encerrados a todos los magos capaces de realizar una investigación de manera apropiada, es decir aquellos que de momento no estábamos heridos en la biblioteca, buscando por cada registro histórico acerca de viajes interdimencionales o lo parecido.
Claro que no íbamos a encontrar nada, y si encontrábamos algo era obvio que iba a ser inútil, el único personaje en la historia capaz de abrir portales a otro lado del mundo, ni siquiera a otra parte del universo habia sido Brimir con su magia del vacío, y ese poder llevaba extinto 6000 años.
Ahora que pienso sobre esto... esas runas que aparecieron en su mano derecha, en la mano normal... se parecen extrañamente a cierto juego de runas que he visto antes.
Disimuladamente, fingiendo que seguía con la investigación que se nos ordenó decidí cambiar el tomo que estaba revisando por uno un tanto más general, uno de historia, titulado "los familiares del fundador"
"imposible" me dije en un susurro, la profesora Chevrouse, quien se encontraba a mi lado se inclinó para ver lo que yo estaba mirando y sus ojos se abrieron como platos al entender lo que significaba.
El capítulo del libro se titulaba Windarf la mano derecha de dios y las runas escritas en esa primera hoja del capítulo eran idénticas a aquellas grabadas en la mano derecha de la mujer, Mugino, como nos habia dicho que se llamaba.
Era genial, la única persona que quizás pudiera manejar para crear un conjuro para mandarla lejos de nosotros y ella la asesino sin reparo alguno.
"podemos usar esto" le susurre a Chevrouse, deslizando una mirada fugaz a Mugino quien estaba cómodamente sentada en un escritorio desde el que vigilaba toda la biblioteca, una sirvienta se estaba acercando a ella con unas botanas.
"¿Cómo piensas hacerlo?" me pregunto "es simple, le decimos que hemos descubierto un conjuro pero que debido a su naturaleza del vacío ninguno de los que está en esta academia puede efectuarlo, y le decimos que podemos ir a busca a este descendiente del vacío para ayudarla"
"y puede que nos asesine a todos cuando se entere de que no le somos útiles" "nos matara a todos si no le damos resultados, esto es algo"
Aproveche para robar una nueva mirada a Mugino, la sirvienta habia colocado una bandeja frente a ella, yo ley sus labio, Mugino pregunto "¿Cómo te llamas sirvienta?" ella respondió "siesta es como me llamo" "muy bien siesta, comete uno de estos tu primero"
Pude notar como la respiración de la sirvienta se detenía, aterrada. "pero señora, ese es un honor que no merezco, esos son de una calidad demasiado alta para una simple sirvienta como yo"
"adelante come, es una orden" dijo Mugino, su mirada fría.
Siesta con mano temblorosa cogió uno de los pastelillos y le dio un mordisco pequeño.
"¿Qué esperas? ¡Acábatelo!"
Siesta con lágrimas en los ojos forzó el pastelillo dentro de su boca, lo mastico por un rato y lo trago, al cabo de unos 30 segundos su boca empezó a llenarse de espuma, cayó al piso convulsionando, sus ojos desorbitados, Mugino no hizo nada eh impidió que los demás movieran un dedo hasta que dos minutos después la sirvienta habia muerto.
Ella cogió la bandeja que aún tenía varios pastelillos "sigan trabajando" nos ordenó antes de irse.
Lo siguiente que supe es que habia forzado a comerse los pastelillos envenenados al cocinero y a sus asistentes que le habían ayudado a envenenarlos.
...
Día 3
Un ejército amaneció rodeando por completo la academia de magia, pude ver desde mi posición en la torre central como las tropas estaban esperando, sus reclamos no llegaron al interior de la barrera que envolvía a la academia, y dudaba que cualquier cosa pudiera pasar por esa barrera sin ser completamente reducida a cenizas.
De pronto vi como de la enfermería, y de los cuarteles de la servidumbre la mayoría del personal que atendía la escuela se reunió en el patio, cerca de la puerta.
No logre comprender lo que significaba cunado un agujero en la barrera, solo del tamaño suficiente para que pasara una persona se abrió.
Solo cuando los heridos empezaron a salir, renuentes y asustadizos por que podían de un momento a otro se cortados a la mitad si la barrera se restablecía, pude comprender que era lo que estaba pasando.
Mugino confiaba en sus capacidades lo suficiente para dejar que esas personas se marcharan, no nos estaba reteniendo como rehenes como en un principio supuse, sola y sinceramente nos estaba usando como una fuerza de investigación. De verdad lo único que deseaba esa mujer, a quien nadie dudaba en clasificar como un demonio era regresar a casa.
Cuando los nobles heridos habían pasado y era el turno de la servidumbre para empezar a retirarse, varios soldados ocuparon la entrada y pasaron al interior del domo, tuve un pésimo presentimiento cuando en lugar de cerrar el domo este simplemente se amplió, permitiéndoles a más personas salir a la vez.
Los soldados y la servidumbre vieron esto y actuaron de maneras diferentes, los soldados tratando de entrar, los sirvientes saliendo.
No sé cuánto tardo, pero vi salir a la última sirvienta, una chica con un fiero cabello rojo que el domo se volvió a cerrar, para ese momento ya unos 50 soldados habían entrado al domo.
Se me helo la sangre cuando la puerta de la torre principal se volvió a abrir y de ella salió Mugino, la mujer los miro como si fueran una plaga de hormigas molestas.
Ellos no pudieron hacer nada, nadie podría haber hecho nada, fueron cortados a la mitad y dejados en el patio, como una señal para las demás tropas de que no debían intentar nada.
...
Día 4
El ejército seguía estacionado, Mugino le dio autorización a un par de soldados para que entraran en la barrera para retirar los cadáveres de sus camaradas.
Algo me quedo en claro después de observarla durante estos cuatro días, y es que ella en cierto modo todavía tiene humanidad dentro de ella, sus acciones son terribles, pero un noble con su poder también es capaz de hacer cosas terribles y las hace sin considerar las consecuencias para los demás, solo que Mugino estaba en una escala de poder totalmente diferente de la de cualquier noble que yo conozca.
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Día 5
Sin la servidumbre ella nos hace encargarnos de nuestras propias necesidades de alimentación y de las suyas, cualquier intento de usar veneno, o de matarla durante el sueño probaron ser contra producente, eso lo prueba la muerte de Siesta y de uno de mis camaradas, al que ella forzó a cometer suicidio con la misma daga que el intentara usar en ella la noche anterior, la magia también está fuera de cuestión, ella nos ha quitado varitas y báculos y los a destruido todos menos uno que conserva consigo ¿podrá hacer magia convencional?
Pero aun así, ella come, duerme y tiene todas las necesidades que un ser humano normal, la eh observado mientras duerme y mientras se daba un baño. Y en ambos casos la garra de luz que usa como brazo izquierdo desaparece, algo más, su cuerpo tiene varias cicatrices, pude notar esto mientras se bañaba, no es invencible, existen formasen las que puede recibir daño.
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Día 6
¡Eureka!
Mientras ella creía que nadie la veía yo me quede observándola, ella estaba tomando un te mientras leía uno de los libros de nuestra academia, parecía fascinada por lo que decía, aunque lo que estaba escrito no era nada que estuviera sobre lo que le enseñamos a alguien de primer año, sus conocimientos mágicos deben ser mínimos, así como los hombres aves que saben por instinto usar sus poderes pero no saben la naturaleza de estos, o al menos eso creí hasta que ella levanto su tasa y supongo que él se te abría enfriado por el gesto de desilusión en ella.
Luego de mirar por un momento a la tasa y luego al libro ella decidió coger la varita que ella esconde en sus ropas con su mano derecha e hizo un leve momento con esta.
Pude leer sus labios así que reconocí lo que estaba haciendo, el más básico de los conjuros de la magia de fuego, que crea una pequeña llamarada constante, útil para encender fogatas o calentar cosas.
Pero cuando ella lo hizo, y una pequeña flama se formó en la punta dela varita, una herida fea, de 30 centímetros de largo, como un corte con un cuchillo, se formó desde la muñeca hasta parte del antebrazo de Mugino y empezó a sangrar, ella emitió un quejido de dolor revelando que realmente estaba lastimada.
Yo me fui cuando ella se paró y fue a buscar unas vendas para su brazo.
Paso horas analizando lo que acababa de ver, no hay manera de que alguien falle un conjuro de fuego y termine hiriéndose de esa manera, incluso Louise La Valiere, quien ahora sabemos que era una maga del vacío al fallar creaba explosiones de mana quemado y mal empleado, otra forma de fallar es exagerar y crear una flama descontrolada, o no producir ningún efecto, magos de nivel punto fallan produciendo un conjuro de bajo nivel de su propio elemento en lugar del elemento deseado.
El único modo de obtener ese efecto es tener una total y definitiva incompatibilidad con la magia, no como los plebeyos que no tienen ninguna, sino ser alérgico a la magia.
Realmente lo he visto una vez antes, un chico que parecía tener talentos para la magia de viento, al punto de no usar varita, en el momento en que cogió una para realizar un conjuro más avanzado por primera vez murió desangrado por la cantidad de heridas que se formaron en el cuerpo.
Sabiendo esto ya puedo actuar para liberarnos de una ves de la aterradora, pero de alguna manera humana mujer que nos tiene prisioneros.
...
Día 7
No en vano pase la mayor parte de mi infancia con mi media hermana Tiffania y su madre en aquel orfanatorio en el bosque al sur de Albión, la madre de Tiffania pese a la reputación que los elfos tiene era una persona muy amable y considerada, mucho mejor que la mayoría de humanos que conozco, pero además de eso ella tenía muchos conocimientos mágicos alienígenas para nosotros los humanos, conocimientos mágicos que me transmitió y salvaron mi vida más de una vez en mis andadas como caza recompensas.
Uno de los conjuros mágicos que me enseño, o más bien una de las clases de objetos mágicos, por ser mas precisa, son lo que ella llamaba grimorios originales.
Los grimorines que tenemos en la escuela son copias de copias de copias de recopilaciones de traducciones de grimorios realizadas sin un verdadero respeto por el material original y que habían perdido su valor a lo largo de siglos y siglos de repetición mecánica, nuevo conocimiento jamás se agregaba a estos grimorios.
En cambio los grimorios originales contienen conocimiento mágico en su forma más pura.
La señora me enseño que la magia de forma pura y el conocimiento de manera concentrada juntos son capaces de envenenar un cerebro humano, o incluso uno elfico, si es que no se es cuidadoso y se toma todo de un solo golpe.
El único modo de estar completamente seguro de los efectos de un grimorio es internalizarlo de tal modo que forme parte de ti.
Una cosa que me enseño fue a investigar y desarrollar nueva magia en lugar de confiar siempre en trucos conocidos y gastados, es verdad que me gusta repetir una y otra vez los golems, pero es que nunca he estado en una situación en que tenga que usar los demás trucos de mi repertorio.
¿Pueden adivinar a donde estoy yendo? Anoche me dedique durante horas a poner bajo escrito en esquemas y descripciones todos los trucos nuevos que yo eh desarrollado, y los incluí en un viejo grimorio de magia básica, al recibir este una nueva carga de significado técnicamente paso a ser un grimorio original, el primer grimorio de mi autoría, puedo decir que estoy orgullosa conmigo misma, sin presumir.
Al ser mi creación yo soy inmune a sus efectos, pero nadie más lo es.
Además de eso coloque en este grimorio original un conjuro, que fuerza al lector a realizar los conjuros contenidos en este uno por uno hasta memorizar su contenido, ya que los deberes de un grimorio son dos, proteger los conocimientos y transmitirlos.
Ahora solo tengo que tender la trampa.
Estoy de nuevo junto con mis camaradas prisionera en la biblioteca.
Voy a apostar mi vida a que esa mujer sufre una alergia violenta al mana, si no funciona voy a terminar mal, pero si funciona esto finalmente acabara.
"señora, creo que eh descubierto algo, un conjuro de teletransportación que puede ser ampliado para enviarla de regreso a su mundo" dije de manera inocente, Mugino levanto la vista de lo que sea que estuviera haciendo y me observo. "en serio, fantástico, ven muéstrame" me dijo.
Yo me levante de mi sitio sujetando con cuidado el grimorio, tratando de ocultar mi nerviosismo, en algun punto ella debió haber descubierto mi actuación, pero la confundió con que le tengo miedo, ya que no me hizo detenerme.
Yo abrí el grimorio en una de las páginas que yo habia agregado y poniendo el dedo sobre este indicándole donde mirar, tan pronto la mirada de la mujer barrio sobre la hoja buscando el punto que mi dedo apuntara, empezó la reacción.
Ella se dobló de dolor sujetando su cabeza con su única mano de carne mientras que de la cavidad de su ojo derecho surgía mucha sangre.
Cortes pequeños empezaron a aparecer en su piel.
"¡PUTA MALDITA! ¡¿Qué ME HAS HECHO!?" grito mientras me disparaba, con ese poder suyo, yo estaba preparada así que esquive y empecé a correr, lejos de ella.
Ella destruyo el grimorio con su poder, incrementando simplemente su martirio, un grimorio original no puede ser destruido, si destruyes su contenedor físico los conocimientos se transfieren al contenedor más cercano, en este caso la mente de Mugino.
Yo no podía verla pero la intuía, ahí acercándose a mí, cuando un rayo verde paso muy cerca de mí al llegar a l patio rosando mi costado y causándome serias quemaduras, pero la adrenalina en mi torrente sanguíneo era demasiada como para que el dolor pudiera detenerme, correría hasta el final posiblemente.
Al salir de la torre note que la cúpula que envolvía la escuela habia desparecido, y el ejército acampado a las afuera s de este estaba entrando para eliminar a la mujer.
Pobres tontos, yo no dude en usarlos como cortina de humo para correr hacia el bosque.
Escuche gritos, y escuche el sonido de la carne humana siendo cortada por esos haces de luz, eh incluso varios árboles siendo cortados, luego de eso silencio, pero yo no me detuve, seguí avanzando, cuando una pared de luz verde corto mi camino, una fuerza atroz me jalo del cabello.
"es hora de morir bruja" me dijo, jalando mi cabeza para abajo, ¿acaso planeaba degollarme? Ella estaba completamente cubierta de sangre, no me sorprendería que muriera desangrada dentro de pocos minutos si seguía así, pero yo no podía esperar pocos minutos.
Mientras me jalaba, yo habia torcido un flexible retoño de abedul, y cuando ella se colocó encima mío lo solté, el arbolito recupero rápidamente su posición y como un látigo la golpeo en la cara, no fue mi habilidad, fue mi suerte lo que me salvó de morir instantáneamente en esa ocasión, ya que el árbol golpeo el ojo sano que le quedaba, dudo que se lo halla vaciado, pero vasto para quitarle la visión temporalmente.
Aproveche los gritos de dolor de la mujer para huir, ella empezó a disparar láseres al azar en todas direcciones, un árbol derribado por uno de estos me rozo al caer y me hizo rodar, rompiéndome varis huesos, incapacitada me escondí en un desnivel del terreno, justo en el momento en que una especie de explosión en forma de cúpula de esta luz verde se extendía a partir de Mugino.
El bosque desapareció, y yo quede con quemaduras de por vida y jamás volví a caminar, de Mugino no se volvió a ver ni un rastro, la academia de magia fue clausurada, y nunca más se volvió a incluir la invocación de familiares en el currículo de ninguna escuela.
En cuanto a Mugino, ella debió morir en aquella ocasión, el sentido comun dice eso, pero yo aun en las noches veo como ella aparece en la nube de polvo causada por una explosión, venir a buscarme nuevamente, eh tenido ese sueño todas las noches desde el incidente, y supongo que lo seguiré teniendo hasta el día de mi muerte, como si en el fondo mi mente me advirtiera de que ella todavía está ahí, o de que del lugar del que ella vino todavía a muchos más.
Muy bien, dije que esta iba a ser una trilogía, pero ya que Troleando a Zero ha tomado una ruta similar a la que yo tenía pensada para este arco pero con Misaki, decidí darle una ruta diferente y bueno... resulto bastante trágico.
El siguiente capítulo será de la magia, no sé si Othinus o Marian Slingeneyer, me inclino más por la ultima pero no se me ocurre muy bien como construir la historia con ella, en fin, no es que valla a actualizar esto muy pronto tampoco.
