Louise en el Infierno Infinito
Mundo ἀἀἀ
La pequeña tsundere despertó en la oscuridad.
Tenía jaqueca.
-¿Qué es lo que acaba de pasar? –se preguntó la mocosa. –esa estúpida de mi familiar, ella de seguro tiene algo que ver con esto.
Louise miro a su alrededor.
Solo podía ver negrura.
No era que faltara luz, eso podía notarlo en que podía ver perfectamente su propio cuerpo, alguna fuente de luz debía existir en aquella habitación negra.
Louise empezó a caminar, extendiendo los brazos esperando tocar las paredes de un momento a otro.
Pronto se dio cuenta de que algo estaba mal.
-¿qué es esto? ¡Familiar! ¡Preséntate de una vez maldita familiar! ¡¿Dónde demonios me encuentro?! ¡FAMILIAR!
-¿Incluso después de que aniquilara la propia existencia de todo aquello lo que conoces y amas sigues comportándote tan altanera? –pregunto una voz conocida por la pelirosada, con una voz tan impresionada como molesta. –me sorprendes, y no del modo bueno.
-¡¿Dónde estás?! ¡Familiar muéstrate de una vez! ¡Ya es bastante de este juego de las escondidas!
Louise examino por todos lados el horizonte, tratando de detectar de donde provenía la voz de su familiar, en cierto momento a la distancia la pelirosada pudo distinguir una leve bruma de luz dorada. –eso es... la salida?
Louise prácticamente salió corriendo, aun asi intentando conservar en la mayor medida de lo posible su dignidad como noble, pero lo que más le importaba en ese momento era salir de ese condenado lugar.
Tras una larga carrera, de lo que parecieron cientos de metros finalmente la fuente de luz dorada empezó a hacerse evidente, y Louise empezó a darse cuenta de que no se trataba de la salida.
Ahí se encontraba su familiar, aquella extraña mujer que sospechaba se trataba de alguien de baja vida por la indumentaria imposiblemente escasa que llevaba, la mujer parecía despreocupada, incluso aburrida, pese a ver la cara de ira de su ama.
Ella estaba descansando contra una gigantesca lanza clavada en el suelo que Louise no habia visto jamás en su vida antes.
-¡familiar! ¡Por fin te encuentro! ¡No sé como pero sé que tú tienes algo que ver en esto! ¡Te ordeno que se detenga!
-ni siquiera te molestaste en aprenderte mi nombre ¿verdad? –pregunto la mujer de cabello dorado.
-eh?! ¡Eso no importa ahora! ¡Sácame de este cuarto quiero salir! ¡Es una orden!
-ja jajajaja ¡en realidad eres estúpida!
-¡TUUUUUUUUUUUUU! ¡COMO TE...!
-¿Cómo me atrevo?, ¿tu cómo te atreves? Te di... ¿72 horas? Para que te dieras cuenta de quién me trataba yo, o de que era yo, cuando por tu estupidez debí destruirte inmediatamente, bueno, ahora aquí estamos, no vale de nada que llores por la destrucción de tu mundo, puesto que esta ruina de la existencia será tu prisión por toda la eternidad.
-¡¿de que estas hablando familiar?! ¿Ruina de la existencia? ¿Destrucción del mundo? ¿Qué crees que eres? ¿Un dios?
-bingo.
-no me hagas reír y ahora dime como salgo de este lugar.
-¿quieres salir? Está bien.
La mujer de los cabellos dorados chasqueo los dedos.
Inmediatamente Louise volvió a caer en la oscuridad.
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-ugh... mi cabeza. –se quejó despacio Louise mientras volvía a despertar.
La chica llevo una mano a su cabeza para para tratar de calmar el dolor que estaba sintiendo, algo estaba mal en todo este lugar, ese olor desagradable no debería ser algo que los nobles como ella debieran tener que tolerar.
La vista de Louis tardo algo en enfocarse y cuando lo hizo se dio cuenta de que algo estaba definitivamente mal.
-¿Qué? ¿Pero dónde...? ¿Qué está pasando acá?
Louise se encontraba sobre una banca de mármol finamente trabajado, pero esta banca estaba rota, al mirar a su alrededor la chica reconoció que se encontraba en algun castillo con un aire familia en él, pero que habia sido destruido de una manera despiadada hace algun tiempo, habia manchas de sangre en las paredes que se conservaban, y hiedras creciendo entre las losetas del suelo.
-esta es... la academia de magia ¡¿Qué ha pasado aquí?!
-por fin despertaste Dorothy, lamento informarte que el tornado ni te saco de Kansas, ni hizo que tu casa callera convenientemente sobre la bruja mala dejándote las zapatillas de rubí. –dijo una voz.
Louise se dio la vuelta violentamente, lo que hizo que su jaqueca se volviera insoportable por un momento.
La de pelo rosado le lanzo una mirada asesina a su familiar.
-familiar. –dijo Louise con veneno en su voz. -¿Qué está ocurriendo acá?
-me aburrí de tu mundo, asi que lo destruí, nada me fuerza a mantenerte con vida como es el caso con el Kamijou, pero eh decidido que en vez de simplemente aniquilarte voy a jugar contigo por un tiempo.
-¿vas a empezar a decir algo con sentido en algun momento?
-No. –contesto tranquilamente la mujer. -Nos vemos cuando te mueras. –dijo la rubia poniéndose de pie y retirándose.
Louise ignorando su jaqueca terrible intento detenerla, pero cuando extendió la mano para atrapar a Othinus, está la atravesó y su cuerpo se disolvió en humo.
-¿pero cómo? ¡Familiar! ¡No me dejes acá!
-eh! ¡Hay alguien ahí!
Esa fue la voz de una joven mujer, a Louise le resultó levemente conocida, pero no podía recordar de dónde.
Por si acaso, la pequeña noble saco su varita de su bolsillo, tal vez lo único que podía hacer eran explosiones, pero eso bien podía servirle para defenderse.
"yo no haría eso si fuera tu~" susurro una voz directamente en su mente.
Pasos vinieron por el pasillo.
-¿Quién anda ahí? –vino una voz.
Atravesando un arco en la muralla, eh ingresando a esa pequeña plaza destruida Louise vio emerger a una mujer joven que por algun motivo resultaba muy familiar.
-ella... pero no puede ser, ¿es un fantasma? –se preguntó la mujer en un susurro.
La mujer llevo su mano a su bolsillo y extrajo un pequeño dispositivo parecido a una pistola hecho de materiales sintéticos, no que Louise supiera lo que eso era. Y lo empuño preparada para lo que fuera.
Aun si Louise no reconocía lo que la mujer de cabello negro estaba sujetando, algo le indicaba que eso podía hacer mucho daño asi que afianzo su firmeza en su varita, lista para usarla, la tensión creciendo en el aire cada segundo.
-Si eres Louise de la Valiere, y eres una fantasma regresa al infierno, tu trabajo en esta vida ya termino, si no lo eres tira esa varita al suelo y levanta las manos muy lentamente. –dijo la mujer moviendo esa cosa que sujetaba en sus manos.
Louise se enfadó con eso, ningún noble tira su varita, no sabía la condición de la mujer de cabello negro pero lo que decía era un insulto para ella.
-¡Soy Louise de la Valiere, pero no soy un fantasma! ¡¿Tu quién te crees que eres para decirle a una miembro de la familia Valiere de todas las personas que tire su varita?! ¡Más bien tú tira esa cosa y dime que le paso a la academia! –Louise levanto su varita amenazante contra la mujer, preparada para hacer que la respetara por la fuerza.
La mujer pareció ponerse muy nerviosa, como Louise esperaba, pero su reacción no fue la que la de cabello rosado esperaba.
Rápidamente la mujer levanto su arma, y apuntando al pecho de Louise jalo del gatillo, una pequeña explosión en la punta del arma lanzo dos agujas con cables conectados a ellas que se clavaron en el cuerpo de la bruja, y antes de que esta pudiera reaccionar una intensa descarga eléctrica paso atraves de todos sus nervios.
-¡Gh! ¡Aaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!
Ese fue el único sonido que ella pudo hacer, mientras que caía cara primero al suelo sin poder ni siquiera poner sus manos para protegerse, Louise se desmayó.
Pronto la mujer que le habia disparado corrió hasta Louise y de una patada lanzo a volar lejos su varita, luego se arrodillo y usando el peso de su cuerpo inmovilizo a la chica, por seguridad, aunque parecía estar inconsciente.
-esto no tiene sentido, en definitiva es ella, y sin embargo se siente tan cálida. –dijo la mujer colocando unos dedos sobre la yugular de la chica y sintiendo su pulso. –su corazón late, y jamás habia oído que una pistola tazer pudiera incapacitar a un fantasma.
Dijo todo esto aunque no tenía nadie quien le escuchara, entonces la mujer tomo una decisión, lo que habia venido a hacer a las ruinas de la academia podía esperar, lo que más le interesaba ahora era saber cómo es que esa aparición era posible.
Describamos a esta mujer un momento, cabello negro hasta la mitad de la espalda, ojos azules en un rostro de rasgos asiáticos y europeos, y un cuerpo muy bien moldeado, ella estaba vistiendo unos pantalones negros de mezclilla que se abrazaban bien a su figura, y un polo blanco sin mangas, con todo no era la vestimenta que esperarías encontrar en ese mundo si no en otro que el lector conoce muy bien.
La mujer se quitó el cinturón, que igual no necesitaba ya que el pantalón le encajaba muy bien, y lo utilizo para amarrar a Louise.
-y ahora ¿tengo que llevarla hasta la camioneta sola? Ugh... no vuelvo a venir sola a este lugar.
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-dime, ¿recuerdas quién soy?
"es la tercera vez este día, ¿Cuántas veces más me voy a desmayar?" se preguntó Louise no entendiendo bien la nueva situación.
Sabía que estaba amarrada, podía sentir sus brazos atados, y además se encontraba en alguna especie de pequeña cabina de metal con ventanas de vidrio, no entendía como o porque habia despertado hay.
Frente a ella estaba la mujer de cabello negro que hubiera visto más temprano.
Su jaqueca la estaba matando.
-¿Quién eres?
-mi nombre es Siesta Takeo, solía trabajar en esta escuela hace unos años, antes de la revolución.
-Siesta... –alguna campana sonó en la mente de Louise. –sí creo haberte visto, ¿tenías el pelo más corto, y eras una sirvienta no es asi?
Siesta asintió.
-vine a la academia a buscar algun tesoro que hubiera quedado atrás, no me esperaba encontrar a un fantasma viviente, la vida no deja de sorprenderme.
-¿de que estas hablando? –la mente de Louise ya se estaba despejando nuevamente, y el hecho de encontrarse amarrada la disgustaba enormemente.
-¡Tu maldita plebeya! ¡No sé qué hiciste pero te ordeno que me desamarres antes de que te haga pagar por haberte atrevido a hacerle esto a un noble!
Siesta no se mostró ni un poco intimidada, sino que por el contrario empezó a reír como si lo que hubiera dicho Louise fuera un chiste muy bueno.
-¿Qué es tan gracioso? –dijo Louise forcejeando con sus ataduras. –tu sabes quién soy, soy una Valiere, tu cabeza rodara por esto.
-ya, ya, es divertido ver que un mago como tu intente todavía aferrarse a sus títulos de nobleza después de todo lo que paso, ¿pero claro tu no recuerdas nada verdad?
-¿recordar que? ¡Suéltame de una buena vez!
-no, te vas a comportar de manera violenta cuando te suelte, asi que primero iremos hasta la ciudad, y luego te soltare. –dijo la ex sirvienta dándose la vuelta y encarando la ventana.
Louise vio que la pelinegra sacaba un pequeño llavero y colocaba una de las llaves en una hendidura al lado del anillo de ella tenía en frente, de pronto la cabina metálica empezó a vibrar y empezó a moverse solo ¡ni siquiera tenía caballos!
Louise no tenía como saber que era una camioneta, asi que esta naturalmente nerviosa.
-¿pero cómo? ¡Tú eres una plebeya! ¡¿Cómo conduces un carruaje mágico?! Jamás habia visto algo como esto.
Siesta rio. –no hay nada de magia en esto, las cosas han cambiado muchísimo por aquí desde que no estabas.
La ex sirvienta empezó a narrarle a la pelirosada lo que habia llevado a Tristein de un país débil atapado en una estasis medieval a la mayor potencia que ese mundo habia conocido en muy poco tiempo.
Todo habia comenzado cuatro años atrás.
Ella habia invocado a un joven humano de otro mundo como su familiar.
-Hiraga Saito. –dijo la sirvienta como saboreando la pronunciación.
-no es asi, yo invoque a una mujer, no recuerdo su nombre pero tiene el cabello rubio y es tuerta, y ella es la culpable de que este aquí.
-¿una mujer rubia y tuerta? –pregunto Siesta, llevando un dedo a su mentón, pero luego asintió fuertemente. –eso tiene sentido, no creo que ningún fantasma sea tan enérgico como tú, tú debes ser una Louise de otra línea de tiempo. –dijo Siesta.
-¿línea de tiempo? ¿Qué diablos significa eso?
-a, nada, solo soy fan de las películas de ciencia ficción.
Tras una complicada explicación de lo que era la ciencia ficción, y las películas, y antes de que se viera inmersa en la necesidad de explicar una cosa tas otra como que es la electricidad, o que es una cámara y asi, Siesta decidió continuar contándole a Louise su historia.
Este chico, Hiraga Saito habia resultado ser un estudiante en una tal ciudad academia, la cumbre en su mundo en el campo del desarrollo tecnológico, y pese a que él era simplemente un nivel cero, o sea, parte de la mayoría sin rostro de la ciudad, su desaparición no habia pasado desapercibida, pronto los científicos de esa ciudad pudieron aislar un rastro residual de la energía con la que el habia sido abducido fuera de su mundo.
Para Hiraga Saito fue más o menos un mes, en ciudad academia fue algo más de un año, pero un equipo de rescate logro llegar hasta Tristein y hacerse con el chico que habia sido reducido a algo menos que un esclavo de todo menos de nombre por una ama completamente despiadada y lo llevaron de vuelta.
Pero las cosas no terminarían tan fácilmente como eso.
La maquinaria necesaria para abrir portales hacia ese mundo no iba simplemente a desparecer una vez su propósito inicial habia sido cumplido, la capacidad de ingresar a un mundo completamente nuevo de una manera tan ridículamente simple no sería desaprovechada.
Pronto equipos de exploración y científicos de ciudad academia recorrían hasta los últimos confines de Halkigenia, por primera vez, aviones varias veces más rápidos que la velocidad del sonido orbitaba el planeta en cuestión de horas, y sondas tomaban muestras del terreno y los recursos únicos que ese mundo tenía para escoger.
La justificación fue la más simple y la más evidente.
La disparidad social entre los nobles y los plebeyos, es decir entre poderosos e impotentes.
Fue hipócrita de parte de ciudad academia, donde ser un nivel cero es también considerado casi como ser un ciudadano de segunda categoría, sin embargo, ciudad academia por las sombras preparo y armo células rebeldes de plebeyos, para que lucharan contra el sistema establecido.
La revolución estallo rápidamente, los nobles de manera repentina vieron desaparecer su supremacía de poder, las armas de fuego eran más letales que las espadas, y jalar el gatillo era mucho más rápido que conjurar, en el caos de aquellos días muchas personas murieron, incluyendo inocentes, Louise recibió una bala perdida en el pulmón y agonizo durante 4 días ya que la magia de agua no pudo hacer mucho para aliviar la infección que se habia propagado por el cuerpo de la pequeña.
Siesta habia sido contratada como su enfermera, al quinto día, Louise estaba alucinando, pero en un momento de cordura entre las fiebres y el sufrimiento la pelirosada le pidió que le hiciera terminar el dolor.
Siesta la ayudo a morir.
Sin embargo, pese a la enorme ventaja armamentística que habia significado la ayuda de ciudad academia, los rebeldes eran pocos y los nobles podían sostener su posición.
Ciudad academia no necesito esperar demasiado para tener una excusa para intervenir directamente en Halkigenia.
Fue el conde Mott.
Una división médica de Ciudad Academia fue enviada a Tristein para asistir a los heridos de ambos bandos con medicina de última generación, y establecieron su hospital de campaña a un par de millas de la hacienda del conde, cerca de la academia de magia que para ese momento ya habia evacuado a todos sus estudiantes de vuelta a sus hogares o países de origen y cerrado sus puertas.
Mott acuso a los médicos de estar armando al enemigo, lo cual ya que estos eran de ciudad academia era verdad, y decidió atacar el lugar con un pequeño ejército personal de mercenarios que el mismo habia contratado.
El saldo, más de 100 muertos incluyendo al conde Mott y todos sus hombres, pero uno de los médicos también habia muerto y tres más habían quedado heridos.
Un ciudadano de la capital de la ciencia habia perdido la vida a manos de barbaros medievales, mientras intentaba brindar ayuda médica a los pobre damnificados.
Esa fue la noticia que corrió por el mundo de Saito, la comunidad internacional se compadeció, y dio el visto bueno para que ciudad academia ayudara a "pacificar" a los primitivos.
Luego de eso la revolución no duro ni una semana, la monarquía de Tristein cayo, y Henrietta quedo como una figura decorativa, mientras que los plebeyos establecieron una presidencia con la ayuda y la guía de Ciudad Academia.
Continuara...?
Ha sido un tiempo eh?
