¿Qué mierda es esto?
Eran las palabras o más bien, la pregunta que cruzaba por la cabeza de los chicos. Permanecieron escondidos detrás de la puerta, sin comprender lo que sus ojos presenciaban, pues todos los trabajadores del internado se encontraban allí, incluyendo a su gran amigo Chef.
No, enserio. ¿¡Que mierda?!
En el sótano el director, los maestros y Chef formaban una especie de círculo alrededor de un extraño símbolo de arena dibujado en el suelo, todos estaban tomados de la mano, traían puesta una especie de túnica negra y hablaban o más bien cantaban utilizando una jerga extraña, un idioma claramente desconocido. No había energía eléctrica, por lo que utilizaban tan solo unos candelabros para iluminar el lugar, como si aquella escena ya no fuese lo suficientemente perturbadora.
¿¡Qué carajo hacen?!
Stan, kyle, Cartman, Kenny y Butters estaban estáticos, un horrible nudo se les formó en el estomago, jamás habían sentido semejante temor, esto sin lugar a dudas logró superar todas esas situaciones del pasado en las que creyeron estar asustados; ahora sí lo estaban, ahora sí conocían el miedo.
_ Pareciera como si…- Comenzó a decir Stan, el temor provocaba que inconscientemente tomara pequeñas pausas antes de proseguir– Como si le estuviesen hablando a alguien, o a algo
_ Sí – Kyle asintió con un ligero movimiento de cabeza, sin despegar la vista de aquella escena – Tal parece que están adorando a alguien, o en su defecto a algo
_ Dios mío, estoy que me cago en los pantalones – Cartman se escabulló detrás de ellos y cada tanto cubría sus ojos con ambas manos – ¡Estos hijos de puta están invocando a Satanás!
_ No culón – Espetó Kenny – La hora correcta para invocar al príncipe de las tinieblas sería a las tres de la madrugada, y apenas son las diez y treinta. Además, hasta el cornudo les tendría miedo a todos estos
_ Oh hamburguesas –Butters frotaba sus nudillos
_ Kyle tú eres judío, tradúcenos lo que sea que estén diciendo – Le ordenó Cartman – Vamos cabrón tradúcenos su jerga, no seas marica
_ Maldito gordo inmundo – Respondió el susodicho pelirrojo - ¿Por qué crees que por ser judío debo entender ese lenguaje de mierda?
_ Todos los judíos son iguales
_ Cállate Cartman
_ Todos los judíos son iguales
_ No sigas culón, o te patearé
_ ¿Estarán haciendo algún rito? – Butters interrumpió la discusión anterior, aún continuaba frotando sus nudillos - ¿O alguna especie de reunión?
_ No lo sé – Respondió Stan – Pero si de algo estamos seguros, es que sea lo que sea, no puede tratarse de algo bueno
_ ¿¡Y qué carajo hace Chef metido allí?! – Mencionó Kenny – Y peor aún, utilizando esa jerga
_ Chicos, chicos, chicos ¿Sabían que…? – El obeso hizo una pequeña pausa, sus amigos esperaban que continuara – ¿Sabían que todos los judíos son iguales? En pocas palabras, kyle es marica
_ Ya estuvo, culón
El mencionado judío impulsivamente le dio una patada al obeso, sin sentir ni la más mínima compasión por la paliza que este había recibido a primeras horas de la mañana. Cartman soltó un quejido, acompañado de unas cuantas maldiciones.
_ ¡Basta ya, ustedes dos!
_ Él comenzó…
_ ¿¡Quieren que nos descubran?!
Los trabajadores del internado voltearon sus cabezas hacia la puerta, afortunadamente los chicos fueron lo suficientemente rápidos para ocultarse detrás de ella antes de ser vistos. Hubo absoluto silencio durante unos segundos, esa especie de canto en jerga desconocida había acabado o más bien, había sido interrumpida gracias al pleito que habían tenido los personajes anteriores.
Hay alguien afuera…
Mierda, nos descubrieron...
Comenzaron a correr, a excepción de Butters que se quedó parado como estatua, probablemente por causa del miedo, por fortuna Kenny se percató de esto y lo arrastró junto consigo. Mientras corrían podían oír a lo lejos la repulsiva voz del director y también las voces de los demás trabajadores.
_ ¡Hey no me dejen atrás, espérenme, hijos de puta!
_ ¡Jodete Cartman!
_ ¡Si me atrapan los arrastraré conmigo, pendejos!
Finalmente lograron huir sin ser descubiertos, sus corazones volvieron a latir al saber que estaban a salvo, lo estaban, por ahora al menos. Se escabulleron en la habitación de Stan, debían descubrir de alguna manera que era ´´eso´´ que se encontraban haciendo los trabajadores, incluyendo a Chef. Después de todo, después de haber sido testigos de aquello tan perturbador, no podrían conciliar el sueño fácilmente, así que no perdían nada con investigar un poco al respecto.
_ ¿Y bien, Kenny?
_ ¿Encontraste algo?
_ UF…- El mencionado cerró la laptop que tenía en sus manos y echó fuera un suspiro – Supongo que sí, ¿están preparados para saberlo?
_ Sí, dilo ya
_ Bueno, como saben, ingresé a internet, que por cierto me tomó mucho trabajo porque tuve que robar cobertura – Comenzó a decir el susodicho rubio – Reuní algunas palabras de esa jerga desconocida y las anoté en un traductor utilizando cada idioma del mundo, inclusive algunos que ni puta idea que existían
_ ¿Y a qué idioma pertenece ese extraño lenguaje?
_ No lo sé, eso aún es un misterio – Respondió el de la capucha anaranjada con un encogimiento de hombros – El traductor no me ayudó en nada, ningún idioma reconoció esas palabras
_ Entonces, ¿qué fue lo que encontraste?
_ Verán – Kenny nuevamente abrió la laptop, sus amigos se le acercaron – Hice averiguaciones y me encontré con algunos testimonios de antiguos estudiantes que pertenecieron a este internado, ellos confesaron que cada año desaparece un grupo de estudiantes sin dejar rastro alguno
_ ¿¡Enserio?!
_ Y eso no es todo, lean aquí – Mencionó señalando con un dedo – Aquí dice que la policía se negó a cooperar, según los hechos no habían suficientes pistas para culpar a los trabajadores de este establecimiento, y cerraron el caso a pesar de estar inconcluso
_ ¿Esto tendrá algo que ver con lo que vimos hace un rato atrás?
_ No lo sé chicos, saquen sus propias conclusiones – Kenny se encogió de hombros – Pero aquellos estudiantes confesaron que también fueron testigos de extraños rituales por parte de los trabajadores, algo muy similar a lo que acabamos de ver, ¿coincidencia? No lo creo.
Mierda….
_ Comienzo a sospechar que esto no es solamente un internado educativo – Stan tragó en seco, el resto se sumó a ello – Sino una especie de secta
_ Oh, salchichas…
( (….) )
Las primeras campanadas del día se manifestaron a las seis de la mañana, aún no salía el sol, la intensidad del ruido era tan extrema que hasta las ventanillas vibraban, aquel ruido podía oírse por todo el lugar, hasta en las habitaciones, lo que logró interrumpir el complacedor sueño de todos los estudiantes.
El director habló por alto parlante para darles las indicaciones, les ordenó que se reunieran en el patio principal, dándoles tan solo cinco minutos como tiempo límite, no sin antes amenazarles en que si se excedían en solo un par de segundos pagarían por ello.
_ ¡Espalda recta, hombros atrás y brazos hacia los lados! – El director dio la orden e hizo sonar su fastidioso silbato - ¡Cuantas veces tendré que repetirlo, esa es la postura adecuada!
Somnolientos y agotados a más no poder accedieron a dicha orden, sus ojos se entrecerraban debido al cansancio, pero debían mantener la compostura frente al tipo.
_ ¿Saben? Ocurrió algo anoche, algo que me hace enfadar, y mucho – El sujeto se paseaba de un lado a otro, el resto se preparaba para oír una fastidiosa charla – Anoche cinco de ustedes decidió romper las reglas, no sé por qué, no sé quiénes, solo sé que subestimaron las reglas de este prestigioso establecimiento y no estoy dispuesto a tolerarlo
_ ¿Permiso para hablar? – Uno de los estudiantes pidió la palabra y levantó una de sus manos
_ Concedido
_ ¿A qué regla se refiere, señor director?
_ A la regla de ingresar a sus respectivos cuartos a las nueve de la noche – Respondió – Está estrictamente prohibido salir al exterior a partir de ese horario, y cinco de ustedes lo hizo, sin pesar en las terribles consecuencias
Los culpables de aquello no pudieron evitar compartir miradas entre sí, mucho menos imaginar en las terribles consecuencias mencionadas anteriormente.
_ Exijo que las basuras se entreguen en este preciso momento – Dio la orden el tipo – Si no lo hacen, todos pagaran por ello. Tendrán que deshacerse de sus prendas y procederemos a molerlos a latigazos, las huellas les acompañaran por el resto de sus vidas
_ ¡Eso no es justo!
_ La vida es injusta
¡MIERDA!
_ Contaré hasta cinco – El director extendió la palma de su mano – Si los culpables no se entregan, lo anterior sucederá – Aclaró su garganta y procedió a hacer el conteo
Uno….
Los estudiantes tragaron en seco
Dos….
Se abrazaron a sí mismos
Tres….
Cerraron fuertemente sus parpados
Cuatro….
Lágrimas en sus ojos
Cinco….
¡Fuimos nosotros, fuimos nosotros!
Una vez dicho lo anterior, Stan, Kyle, Kenny y Butters levantaron ambos brazos y dieron un paso al frente, ganándose miradas fulminantes por parte de todos los estudiantes. No podían permitir que el resto pagara por sus errores, simplemente no lo harían y como era de esperarse, Cartman no asumió su responsabilidad.
_ Y el gordo también – El judío señaló a Eric
_ ¡Maldito seas cabrón, hijo de perra!
¡SEGURIDAD, HAGANSE PRESENTES!
Oyeron nuevamente el tormentoso silbato del director, los guardias no tardaron en llegar y jalar a cada uno de ellos de sus prendas, sus infalibles gorras quedaron en el trayecto del camino, ya no quedaba nada más por decir ni hacer, solo dejarse llevar, acceder a ser arrastrados hasta tal punto que sus rostros hacían contacto contra el suelo.
Dieron a parar al sótano, allí estaban los maestros y también Chef. Los guardias de seguridad finalmente soltaron de ellos y los arrojaron con brusquedad, sus cabezas aterrizaron la brusca caída.
_ Oh no… - Chef desvió la mirada, parecía estar triste – Por qué ustedes chicos, por qué tenían que ser ustedes... – Este se llevó una mano al rostro, lamentándose al respecto
_ ¿Quién les dijo que podían ponerse de pie? – Comenzó a decir el director, sin dejar a un lado su altanería – Arrodíllense todos, ahora ya.
_ Si señor…
_ De modo que fueron ustedes los que se atrevieron a espiarnos anoche – Comenzó a decir el tipo – Tienen tanto que aprender mocosos, este es su segundo día de internación y ya rompieron las reglas, no puedo expresar la repulsión que me provoca cada uno de ustedes – Mencionó mirándoles con desprecio
_ Lo sentimos mucho, señor
_ Disculparse no arreglará nada
_ Porque ya nos interrumpieron – Uno de los maestros se incorporó a la conversación – Y no pudimos continuar, todo gracias a ustedes, mocosos impertinentes
_ Y eso amerita un castigo – Añadió el director
_ ¡Por favor señor director, tenga piedad! – Cartman unió ambas manos en señal de suplica, no fue necesario adoptar una pose de rodillas porque ya se encontraba en dicha posición - ¡Prometemos nunca más violar las reglas!
_ ¡Somos niños malos, no lo volveremos a hacer! – Butters imitó al personaje anterior
_ Eh…. – Stan, Kyle y Kenny lo meditaron por un momento, no estaban seguros de suplicar piedad y rebajarse a tal punto- ¡Sí, sí, no lo volveremos a hacer, seremos buenos! – Finalmente cedieron, quizá las suplicas jugarían a su favor y así no recibirían un castigo tan severo
_ JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA, JA – El director junto a los maestros estallaron en risas, excepto Chef, él mantenía la seriedad – En este prestigioso internado no existe la palabra piedad, eso es una ofensa.
_ Mire, señor director – Comenzó a decir Stan – Si le sirve de algo, no tenemos ni la menor idea de lo que hacían anoche, de veras…
_ Les conviene no saberlo
_ ¿Por qué? –El judío se armó de valor y se atrevió a encarar al tipo - ¿Qué esconden cada uno de ustedes? – Mencionó frunciendo levemente el ceño
_ ¿Te atreves a hacer preguntas en vez de suplicar por tu patética vida, mocoso? – El director se le acercó y se agachó para estar a su altura – Vamos, repítelo en mi cara
_ Kyle… - Susurró Stan, temiendo por su mejor amigo
_ Eh, bueno, yo… - Su valentía decayó abruptamente al tener al tipo a escasos centímetros de su rostro – Lo siento señor, no debí haber preguntado
_ Eso es, buen chico
El director sonrió complacido y le acarició la cabeza como si fuese una mascota, Kyle cerró fuertemente sus parpados ante esto, esperaba algún golpe por parte de él.
_ Muy bien colegas – Comenzó a decir el tipo, refiriéndose a los trabajadores – Ya saben qué hacer, aplíquenles a estos mocosos el castigo número diez
El sujeto chasqueó los dedos, los maestros y maestras asintieron con la cabeza y cogieron de una especie de bañera de madera y colocaron el objeto frente a los chicos, estos solo compartieron miradas entre sí, sin comprender la finalidad de ello.
_ ¿Qué nos van a hacer?
El director levantó su dedo pulgar y luego lo bajó, sus colegas comprendieron la señal y sonrieron de oreja a oreja. Jalaron bruscamente de la cabellera de los chicos y hundieron sus cabezas en el agua que yacía en la bañera, el agua estaba claramente sucia; no había que ser un genio para comprender el castigo, pues consistía en ahogarlos hasta tal punto de dejarles sin oxigeno.
_ ¡Díganlo, díganlo ya! – Exclamaba el tipo - ¡Digan ahora, que fue lo que vieron anoche!
Pese a tener sus cabezas sumergidas bajo el agua los chicos pudieron razonar perfectamente lo irónico que había sido lo anterior, cómo podrían hablar, cómo podrían pronunciar palabra alguna si en ese preciso instante estaban siendo ahogados, sus respiraciones estaban siendo forzosamente bloqueadas.
_ ¡Confiésenlo, hablen ahora! – Continuó insistiendo – Si no lo hacen los ahogaremos hasta tal punto que ya no les llegue más oxigeno al cerebro, acabarán con un traumatismo cerebral y si se preguntan por sus padres, les diremos que cayeron accidentalmente a la piscina
Stan, Kyle, Cartman, Kenny y Butters no aguantarían por más tiempo, sus fuerzas comenzaban a agotarse de tanto luchar contra las poderosas garras que sostenían sus cabelleras bajo el agua, la desesperación aumentaba cada vez más, el anhelo de querer respirar y no poder hacerlo, por un momento pensaron que este sería su fin.
Oían las sonoras carcajadas de cada uno de los trabajadores, el hecho de que se burlaran de su sufrimiento solo era otra tortura más que coleccionar. Chef por otro lado giró la cabeza y cerró fuertemente sus parpados.
_ ¡Ya estuvo señor, por favor! – Chef interfirió, su voz se oyó quebrada, al parecer el también le temía al director – Los matará, ya tuvieron suficiente, déjelos en paz
_ Sáquenlos – Dio la orden el tipo – No han tenido suficiente, pero aún así sáquenlos
Una vez que sus cabezas abandonaron el agua, los chicos cogieron aire con sus ojos abiertos de par en par, sus cuerpos temblaban ligeramente debido a la tensión y por otro lado, temblaban de miedo, de pánico, de terror.
_ Felicidades, han sobrevivido – El director aplaudió con ambas manos – Esto les servirá de lección, piénsenlo dos veces antes de romper las reglas, basuras.
Cabrón, hijo de puta….
_ Ninguna palabra de lo que vieron anoche – Dio la orden – Si le dicen a alguien, volverán a sufrir este castigo, y no tendrán suerte esta vez, los ahogaremos hasta el extremo que quedarán retrasados mentales para toda la vida
_ S- S- Sí, sí señor director….
( (….) )
Nota de autor: ¡Hola a todos/as amantes de South Park! ¿Les gusto?
Sé que tienen muchas dudas sobre que hacían el director y los demás trabajadores (incluyendo a Chef) pero paciencia, todo se aclarará a medida que avancen los capítulos.
MUCHAS GRACIAS POR SUS REVIEWS, ME HACEN FELIZ ;)
