Aqui el epilogo prometido, espero que les haya gustado mi historia! gracias a todos por leer!

Epílogo

Caminaba en silencio por los pasillos oscuros de la corporación Capsula, era tarde de madrugada, y no había podido dormir con facilidad, se había levantado para ir a las cocinas, todos dormían plácidamente desde hace algunos meses, luego de…lo sucedido.

Frunció el ceño con molestia mientras apretaba los dientes, aun recordarlo le causaba rabia.

Sus pijamas solo consistían en un par de pantaloncillos color azul, eran días de calor y eso lograba darle insomnio. Abrió la puerta de la nevera y sacó el envase de leche, para luego servirse en un vaso de vidrio y volver a guardarla. Al cerrar la nevera, mientras tomaba su leche, sintió una presencia detrás de él.

Una pequeña infante de ojos azules tapado por su negro y liso flequillo, con un pelo que le llegaba hasta su pequeña cintura, traía puesto un pijama color rosa, donde tenía un pequeño agujero por el cual salía su cola color blanca, su piel era pálida como la porcelana, y su rostro aniñado era opacado por un gran bostezo, mientras que con su pequeña mano refregaba sus ojitos. Traía con ella un pequeño gato negro perteneciente al Dr Brief, conocido como Tama.

-¿No te ha dicho tu madre que no molestes mocosa?-preguntó Vegeta observándola con reproche, los ojos de esa niña le causaban escalofríos, tan parecidos a su padre…

-papi está en mi habitación-murmuró con sueño, su voz era de campanillas, Vegeta bufó al entender que la niña había vuelto a tener pesadillas con el estúpido de su padre.

-¿y qué quieres de mí?-gruñó con molestia el príncipe mientras se cruzaba de brazos, debía admitir que no era bueno con los niños…

-¡Mami dice que eres el más fuerte de todo mundo!-dijo con alegría la niña mirándolo con adoración, los ojos de la niña brillaban por la expectación- ¿puede hacer que se vaya?-

Vegeta sonrió de lado con el ego por las nubes, esa niña lo seguía para todos lados, y estaba seguro de que era porque él era una de las pocas personas, aparte de su madre, que la trataban como una persona grande y no como una bebe.

Luego de que Krolock desapareciera desintegrado en la gran explosión de su hermana, quien desapareció junto con el; La joven, al igual que la gente que había sufrido junto con ella los tratos del desquiciado joven saiyajin, habían sido revividos con las esferas del dragón, cosa que fue algo complicada ya que los deseos tenían que ser específicos debido a que nada de sus cuerpos habían quedado en el planeta. Sorpresa fue para la joven encontrarse con que su niña también había revivido, y mientras Bulma se tomaba su tiempo para reparar su nave por completo, (según una conversación que había escuchado de la humana con su padre, retrasaba la partida de las dos saiyajin ya que se había encariñado con ambas), ellas se quedaban en la corporación Capsula.

A Katrina no parecía molestarle el hecho de que su nave parecía tomar más tiempo del esperado, pasaba sus días disfrutando la compañía de la pequeña niña quien alegraba la casa y la vida de todos, incluyendo la del príncipe, aunque este no se diera cuenta del cambio.

Su relación había avanzado poco hasta el momento, pero era más serio de lo que ambos quisieran admitir. Incluso sin darse cuenta, el había pasado a ser una figura paterna para la niña, la cual, lo seguía a todos lados a pesar de las protestas de este mismo, y los regaños de su madre por molestarlo.

Así que… Katrina le había dicho a la niña que era el ser más poderoso del mundo…

-Son solo sueños niña, vuelve a dormir-dijo con el tono algo más duro de lo que pretendía. Los ojos de la niña comenzaron a aguarse, mientras sus pequeños labios comenzaban a temblar. Vegeta pasó una mano por su rostro con frustración, odiaba los niños.-Te acompañare, ya para de lloriquear- gruñó con la vena de la frente a punto de saltarle

La niña limpió sus lágrimas rápidamente y su rostro se tornó alegre como si nunca hubiera estado triste en su vida. Maldita mocosa manipuladora, era igual que su madre, siempre obtenían lo que querían.

Vegeta emprendió camino hacia el primer piso por la escalera, girando disimuladamente su cabeza para ver si la pequeña niña lo seguía, subió con lentitud las escaleras y se dirigió al primer cuarto del pasillo, el cual contenía varias puertas, entrando por la primera de ellas.

La habitación rosada, llena de peluches y muñecas de todas formas, tamaños y colores, traídas a ustedes por la señora Bunny, experta en malcriar niños y niñas de todas las edades, estaba completamente a oscuras, solo la luz de la luna se observaba por el ventanal colocado frente a la cama.

La niña se subió a la gran cama en silencio, observando toda la habitación con la desconfianza pintada en su pequeño rostro aniñado.

-No hay nadie aquí mocosa, vuelve a dormir-dijo mientras observaba el también el perímetro de la habitación, no confiaba en Krolock, si podía joderles la vida desde el otro mundo lo haría.

-Señor Vegeta ¿usted es mi nuevo papi?-preguntó la niña con inocencia y curiosidad mientras se acostaba de lado y abrazaba al pequeño gato Tama, ya dormido.

El príncipe tragó saliva quedándose pálido por completo y luego balbuceo-Ya duérmete- queriendo salir de allí lo antes posible

Vegeta abandonó la habitación en silencio mientras la niña sonreía intentando dormir, y se dirigió hacia la puerta continua donde entró velozmente intentando no despertar a la joven que allí residía.

Se acostó del lado izquierdo de la cama como habían acordado silenciosamente desde el día que habían empezado a dormir juntos, la joven junto a él dormía plácidamente de costado, con su cola de mono (la cual ahora estaba como nueva) desparramada sobre el lado que le pertenecía a el saiyajin, quien la corrió intentando ganar espacio.

La joven no despertó cuando el pasó su brazo posesivamente sobre su cintura, pero sí lo hizo cuando media hora después una pequeña voz llegó a sus oídos por segunda vez en la noche.

-¿Qué haces aquí Tris?-Preguntó algo dormida mientras se apoyaba sobre sus codos, podía sentir el aliento de vegeta colarse sobre sus cabellos.

-No puedo dormir mami, ¿puedo quedarme aquí?-preguntó haciendo un puchero, había dejado al gatito en su habitación, sabiendo que estaba forzando la cordura de su "nuevo papi" como ella había pensado llamarlo.

Katrina giró su vista hacia Vegeta algo preocupada, no quería forzarlo a una situación así cuando no sabía cuáles eran los términos de su relación.

-Ya deja de pensar, puedo sentir el humo salir de tus orejas mujer-gruñó Vegeta aun con los ojos cerrados y el ceño fruncido, recordándole el día en que había pasado la primera noche en su habitación- duérmanse de una vez o las terminaré masacrando y alimentando al gato de Brief con ustedes-

La joven intentó disimular su sonrisa mientras lo observaba, sabía que Vegeta le estaba dando permiso para que la niña durmiera en la habitación, de a poco su relación iba yendo mas allá de lo físico, y ambos estaban enterados de ello.

-Como si pudieras-murmuró la joven mientras tomaba a su hija por debajo de los hombros y la levantaba, llevándola hacia la cama, entre Vegeta y ella.

La niña sonreía con victoria al ver su objetivo cumplido mientras se acomodaba a sus anchas entre ellos, sintiendo el calor de una verdadera familia.

El no era su nuevo papi, porque ella nunca tomo a Krolock como tal, vegeta su único papi, el más poderoso del mundo.