8. Muchas sorpresas

— ¡Tío Liú! — dice Toph con cara de asombro — Mu-muchas gracias. Y-yo… n-no sé qué decirte…

— Con eso es suficiente sobrina mía — dice Liú secándose las lágrimas con su mano humana —. Dime que serás muy feliz, y me harás un viejo tío muy feliz.

Los dos se abrazaron con mucha ternura. Katara los veía con una lagrimita surcándole la mejilla, mientras las esposas de los primos inválidos soltaban el llanto de alegría, y se abrazaban de sus esposos como lo hacía Sokka abrazado de Suki, y Aang miraba el cuadro enternecido.

— Tío — le dice Toph al soltarlo —, ¿por qué no nos acompañas? Ven con nosotros, me gustaría que estuvieras ahí, a nombre de mis padres.

—Créeme sobrina, que me encantaría ir — contesta Liú tristemente —, pero por mi estado actual debo permanecer cerca de donde haya combustible para poder mover la maquinaria que me permite vivir y moverme. Todo lo que hay aquí trabaja a base de vapor, y necesito agua y madera en abundancia para poder generar energía para mis fraguas y las máquinas que me mueven. Lo siento pequeña Toph.

La chica ciega suspiró con profunda tristeza. Estuvo a punto de pedirle a su tío que fuera él quien la entregara en el altar, pero decidió callar para no entristecer más al hombre-má salen entonces de la montaña, para emprender nuevamente su camino.

— Bueno, creo que es hora de marcharnos — dicen Chen y Wong —. Debemos avanzar un poco más antes de que caiga la noche.

— Yo creo que ya se nos viene encima — replica Toph —. Siento una gran sombra, tal vez se está ocultando el sol, ¿Verdad?

— ¡Oh vaya! Eso no se ve hace tiempo. No sobrina, son unos bi… — empieza a decir el tío, pero se calla ante las señas de todos y rehace lo que ha dicho ya — Eh, son unos vientos que traen nubes de lluvia. Pienso que es mejor que se queden por esta noche, me será un gran placer el que acepten mi invitación.

— Pues… creo que está bien. ¿Nos quedamos amigos — pregunta la chica ciega, a lo que todos aceptan reiteradamente, mientras Aang se levanta un poco del piso y hace señas hacia el cielo, sin que Toph pueda percibirlo.

— ¡Fantástico! Vengan adentro, les daré comida y bebida, y a ti sobrina; te enseñaré lo mucho que he aprendido sobre el metal-control.

— ¡Sí, sí, vamos, enséñame el truco de las cadenas tío! — contesta Toph saltando de alegría, mientras los demás respiran aliviados de que su amiga no los descubriera.

Los amigos pasan una divertida velada en compañía del hombre-máquina, quien les enseña algunas habilidades del metal-control nunca antes vistas. Toph aprende rápidamente, y aunque no las domina bien al principio, sus amigos saben que se empeñará hasta dominarlas.

— Con el tiempo, aprendí las propiedades de muchos minerales, y de casi todos los metales que conocemos — explica Liú a su auditorio —. Incluso he logrado hacer algunas aleaciones si el uso del fuego, es decir, puedo ligar o mezclar dos metales distintos para formar un tercero con mejores propiedades.

— ¡Wow! ¿Me enseñarás tío? — dice Toph emocionada.

— ¡Pues claro sobrina! No tienes que pedirlo — contesta Liú emocionado.

A la mañana siguiente, Toph es la que menos ha dormido junto con su tío, pero a cambio ha aprendido muchos secretos desconocidos del metal-control. Se siente animada y feliz, pues ha vuelto a ver a su querido tío y tiene el aprecio sincero de sus amigos. Pero últimamente siente en ellos algo raro, mas no quiere ser suspicaz y deja todo así, sin averiguar más. Confía en que si hubiera algo extraño, su amiga Katara se lo diría, aunque también a ella la siente extraña…

— Katara — le dice antes de partir —, ¿seguimos siendo amigas, verdad?

— Claro que si Toph — dice la morena.

— Y los amigos confían unos en los otros, ¿cierto?

— Por supuesto amiga. ¿Por qué preguntas?

— Quizá no es nada… Pero he sentido a todos muy raros últimamente. ¿Les pasa algo Katara? Quiero saberlo, sea lo que sea.

Katara se puso nerviosa, y trató de disimularlo alejándose unos pasos de su amiga, para evitar que ella detectase su nerviosismo. Pero por más que quiso, no pudo dominarse del todo.

— A eso me refería Katara. ¿Sucede algo que yo no deba saber?

— No, no Toph, claro que no — contestas al fin la morena — ¿Por qué iba a pasar algo? Ya solo nos falta poco menos de un día de viaje, tal vez es la emoción de volver a la aldea lo que nos tiene así. ¿Tú no sientes emoción?

— Eh… pues claro que sí, pero no creí que fuera contagiosa.

Toph iba a seguir interrogando a Katara, pero para alivio de la morena su tío la llamó para despedirse. Katara aprovechó para avisar a los demás sobre las sospechas de la chica ciega.

— Adiós tío Liú — se despide Toph —. Espero volver a verte pronto.

— Lo harás sobrina querida — le contesta Liú, guiñándole un ojo a Aang, con quien hablaba minutos antes —. Estoy seguro de que lo harás.

Al fin, parten camino a la aldea. Todo marcha si contratiempos, y llegan a su destino poco antes de que llegue el atardecer. Al entrar en el pueblo son los nuevos sobrinos de Toph los primeros en recibirlos.

— ¡Tía Toph! ¡Maestros, bienvenidos! — gritan los chicos con alegría, abalanzándose sobre su tía. Ella los recibe gustosa, y se da cuenta de que en su ausencia han crecido un poco. Ming se ha vuelto más fuerte, y Sung es más espigado y ágil.

— ¡Hola Ming, hola Sung! — les dice la chica ciega — ¡No saben cuánto me alegra estar con ustedes! Los extrañé mucho, igual que a su tío Lee, ¿dónde está?

— Eh… Bueno tía, él… — dice Ming, algo confusa — E-él está… en…

— Se está preparando para ti, tía — dice Sung rescatando a su hermana —. Pero nos ha dicho que te pongamos cómoda, que descanses de tu viaje y que él te verá en cuanto estés lista… con tu vestido de novia.

Aquello alegró tanto a Toph que no preguntó más. Sintió ansias por vestirse de novia, pero recordó su sueño y se tranquilizó. Mientras los demás se retiraban a descansar, sus sobrinos la llevaron a la que sería su casa, y así se lo dijeron.

— Estamos en casa tía — le dice Ming —. Y éste es precisamente su habitación, tío Lee la ha arreglado y decorado como se imaginó que te gustaría. ¿Quieres verla?

— ¡¿Eh, c-cómo dijiste? — pregunta Toph, para asegurarse de haber oído bien.

— Que si deseas verla tía — contesta Sung extrañado —. Tío Lee nos ha dicho que puedes ver tu hogar en el momento que quieras, al igual que todo lo que te ha preparado para su boda. Espera, iré a buscar tu perla y…

— ¡No Sung! Déjalo así — se apresura a decir Toph — Me gustaría verlo todo, pero prefiero que me lo enseñen los tres juntos, ustedes dos y Lee, ¿de acuerdo?

— ¿Uh? — dicen ambos chicos desconcertados, y Ming toma la palabra —. Está bien tía, pero al menos debemos saber cómo te queda tu vestido, para arreglarlo si hace falta.

— Bueno, está bien pero, ¿quién lo arreglará? — pregunta la chica ciega, y una voz a sus espaldas le contesta.

— ¡Pues nosotras lo haremos Toph! — dicen a un tiempo Suki y Katara, quienes ya llevan en sus manos el vestido de novia. Toph sonríe y, haciendo salir a Sung; tanto sus amigas como su sobrina, se apresuran a arreglar a la futura novia, quien está tan nerviosa que no puede estar quieta.

— ¡Toph, deja de moverte! — le exige Suki —. No podemos medírtelo bien si no estás quieta.

— Sí Toph, tranquilízate — dice Katara serenamente —. Entre más rápido terminemos, más pronto serás la esposa de Lee. Ahora, relájate y deja que terminemos.

Toph escucha a su amiga, y se calma un poco. Ahora sólo tiene una cosa en mente; y es que nada la detenga para ser la esposa de su amado Lee, el exladrón sin nombre. Luego de un rato, las tres chicas admiraron su obra.

— ¡Aaayyy Toph! — exclama Suki — ¡Te ves tan bella que hasta me das envidia!

— Déjate de bromas — replica la chica ciega —. Díganme la verdad, ¿cómo me veo?

— Toph amiga — contesta Katara —, no tengo palabras, simplemente te ves ¡maravillosa!

— ¿Estás segura de que no quieres tu perla tía Toph? — pregunta Ming sin dejar de mirarla — Aquí hay un espejo, y si quieres…

— No Ming, estoy segura — dice Toph —. Insisto, quiero ver todo con Lee a mi lado, por favor.

— De acuerdo Toph — le dice Katara —. Si eso quieres, así será, sólo que…

— ¿Sólo que qué Katara? — pregunta Toph intrigada.

— Sólo que eso será más pronto de lo que crees Toph — dice Suki. No ha terminado de hablar cuando llaman a la puerta.

— ¡Hey chicas! — dice la voz de Sokka desde afuera — ¡¿Ya están listas? ¡El novio está esperando!

Toph enmudece de la emoción. Ella no lo sabía, pero está a punto de convertirse en la esposa de Lee.