IV

-¡Haru-chan!-.
Y un rubio llegó corriendo a abrazar a un azabache que salía del trabajo completamente distraído, sin embargo al sentir el asfixiante cariño de su amigo, trató de quitárselo de encima, pero Nagisa no pensaba soltarlo, así que todo intento fue fallido.
-¿Qué haces aquí, Nagisa? -Preguntó Haruka con un leve tono de molestia en su voz y el entrecejo fruncido.
-Que frío eres Haru-chan... ¡Mira, mira!- y después Nagisa buscó entre sus bolsillos hasta hallar lo que buscaba.
Y sacó algo parecido a un par de boletos y se los mostró. Haruka se quedó mirando a Nagisa y luego elevó una de sus cejas con duda. "¿qué es eso?" murmuró.
-Son boletos para un parque acuático, Haru-chan. Iremos el día de tu cumpleaños-.
Haruka era un amante del agua, pensaba que sí no se hubiese dedicado a la gastronomía, se hubiese dedicado a ser nadador olímpico.
Giró un poco el rostro con un suave rubor en las mejillas murmurando un 'gracias', no fue la gran cosa, pero para Nagisa era una gran muestra de felicidad, cosa que lo impulsó a abrazarlo aún más fuerte entre risas, pero esta vez Haruka no trató de separarlo.
-¡Haru!-aquel gritó llamó su atención y buscaron la fuente de dónde provenía.
Por la calle, Makoto y un chico de gafas y cabello azulado caminaban rumbo a los dos amigos, Nagisa al ver aquello, se separó de Haruka, cosa que asombró de alguna u otra manera al azabache.
Una vez que Makoto y Rei llegaron frente a ellos, el castaño sonrió y mirando a Haruka dijo:
-Espero no estemos interrumpiendo-.
-Descuida-respondió Haruka.
-Haru, te presento a mi amigo Rei.- habló Makoto.
-Un placer-se presentó Rei haciendo una ligera reverencia la cual fueron correspondida por Haruka.
-Quisiera hablar contigo, Haru-.
Y Haruka accedió.
Makoto entonces decidió caminar haciendo que Haruka lo siguiera, pues ahora entendía que Makoto se refería a "hablar a solas".
Nagisa y Rei los siguieron con la mirada, pero el silencio fue interrumpido por Nagisa que se colocaba frente a Rei.
-Entonces tú eres el mejor amigo de "Mako-chan"-.
Rei alzó la ceja "¿Mako-chan?" pensó.
-Sí-respondió.
-Entonces, "Rei-chan", ¿Mako-chan tiene pareja, novia, novio, compromiso, o es casado?-preguntó Nagisa con una sonrisa, Rei alzó la ceja y acomodó sus gafas.
-A Makoto le gusta ó.
Nagisa se sorprendió al escuchar la respuesta de Rei, y después se giró para poder ver a Haruka y Makoto que hablaban a unos metros, en voz increíblemente baja.
-¿No tengo ni siquiera una oportunidad?-preguntó Makoto cabizbajo.
-Makoto, entiéndeme. Si yo pudiera quererte como tú a mí, sería completamente distinto, pero no puedo quererte más que como un amigo.-
Y aquello rompió aún más el corazón de Makoto, Haruka era bastante sincero y bastante directo, cosa que lastimaba sin intención a Makoto.
-¿Tan enamorado estas de otra persona? Dime algo, Haru ¿son novios?-preguntó Makoto.
Haruka se quedó pensativo, en completo silencio y después murmuró un "No"
-Si aún no son novios ¿Cómo es que estas así de enamorado?-la voz de Makoto comenzaba a sonar irracional.
-Aún no somos novios porque no me lo ha pedido-respondió Haruka.
Por primera vez en toda la historia de la humanidad, o al menos así lo sintió Haruka, vio a Makoto fruncir el entrecejo. Jamás creyó que algo como eso pasaría.
Entonces Makoto le dio la espalda, y después le miró sobre su hombro y le sonrió.
-No me daré por vencido.-
Y después caminó hacia Rei el cual en cuanto llegó el castaño se despidió de Nagisa y después de Haruka a distancia
Entonces Nagisa llegó a lado de Haruka y le dijo:
-Le gustas-.
Haruka le miró y suspiró.
-Lo sé-respondió.
Mientras tanto, un joven en una habitación oscura, se encontraba sentado frente a un escritorio. Llevó sus manos a su frente y cerró los ojos, una voz en su mente, lejana como recuerdo que era le gritaba "¡Hermano!".
Podía escucharse a sí mismo gritando, su voz de infante lo torturaba.
Abrió los ojos, eran color violeta y sus cabellos rosáceos formaban un flequillo.
-Hermano... -Se levantó entonces del asiento y caminó al espejo- han pasado ya varios años desde que ese par...-mordió su labio con rabia y después suspiró- Rin y Sousuke... Por ellos estoy solo.-
Y aquel joven, se llevó las manos al rostro soltando un suave sollozo.
-No te preocupes, hermano. Yo vengare tu muerte-. Y la fiereza de la mirada del joven se fijó en la ventana.
-¿Por qué los odias tanto, Hayato?-y un joven de cabello castaño le habló preocupado.
-Ya te lo he dicho, Ren. Unos policías atraparon a mi hermano y en el auto dónde lo transportaban a prisión, cayó por una barranca, el maldito auto explotó y mi hermano estando con esposas no pudo escapar... -Llevó sus manos a su cabeza y después suspiró tratando de relajarse- la última vez que lo vi, mi hermano había ido por mí a la escuela, pero justo antes de que llegara a su lado, ese par de policías, Matsuoka Rin yYamazaki Sousuke capturaron a mi hermano injustamente.- se aproximó y sirvió una copa de vino, la cual ingirió con rapidez y de un solo trago sintiendo el calor agonizante de la venganza pasar por su garganta.
Ren miró al de cabellos rosáceos y después miró por la ventana.
Él esperaba algún día encontrar a su hermano mayor.
Había conocido a Hayato por casualidad, y al final fueron amigos. Shigino Hayato era un joven agradable, eso le pareció de primera instancia. Cuando, al transcurrir los meses Hayato le pidió que fuese su pareja se sintió realmente feliz. Ahora a pesar de que llevaban siendo pareja alrededor de un año, odiaba ver a los ojos a Hayato. Últimamente, desde que descubrió que aquellos policías vivían en Iwatobi, sus ojos no miraban igual. En ellos había odio desbordante. Y a menudo decía que se mudarían de Tokio y se trasladarían a Iwatobi.
Varios días pasaron y en el transcurso de estos, Rin y Sousuke habían ido por Gou, la cual estaba muy feliz, ahora más que nunca. Hacía mucho que no veía a su hermano ni a Sousuke, por eso el hecho de volver a Japón la reconfortaba de una manera impresionante.
"Vayamos todos al espectáculo acuático, para celebrar que Gou ha vuelto. Invitamos a Mikoshiba también" propuso Rin. A Sousuke y Gou les agradó la idea, e irían al espectáculo acuático, los últimos lugares eran del 30 de junio así que no les quedó más opción que aceptar.
Aquella mañana del 30 de junio, Nagisa y Haruka caminaban hacia el espectáculo acuático, regalo del rubio para Haruka.
-Haru-chan...-habló Nagisa- quiero decirte algo.
-¿Qué ocurre, Nagisa?-habló Haruka dirigiéndose al rubio el cual se sonrojó un poco.
-Bueno... Es que... A mí me gusta Mako-chan.-
Haruka se quedó mirando a Nagisa por un momento.
-¿Y?-.
-¡¿Cómo que "Y"?! Tú le gustas a Mako-chan, y no importa cuántas veces lo veamos, siempre querrá verte a ti, a ti y nadie más.-
Haruka suspiró, ya se estaba cansado de repetirlo.
-Ya te dije, yo estoy enamorado de Sou. A Makoto solo lo veo como un amigo. Si tanto lo quieres ve y haz que me olvide-.
Y Nagisa jamás había escuchado a Haruka hablar tanto sobre el tema, sabía que su amigo le daba ánimos para confesarse. Pero por ahora no era oportuno.
Pasaron por un callejón oscuro, y sin percatarse que el pelirrojo estaba cerca lo pasaron de largo.
Un joven de cabellos grises se colocó detrás de Nagisa, a una distancia considerable. Pero cuando menos se dieron cuenta, aquel muchacho de cabellos grises le había arrebatado la mochila a Nagisa. Todo fue tan rápido que apenas y notaron en que situación estaban.
"¡Haru-chan, ahí tengo los boletos!" y los ojos de Haruka brillaron con pánico. Corrió detrás del peligris pero fue imposible alcanzarlo.
Nagisa llegó detrás de Haruka y suspiró.
-No te preocupes, Haru-chan. Yo te llevaré a esa función. Lo prometo.-
No se dio cuenta.
No supo cuándo.
Pero ahora él y Haruka estaban "regaloneando" la entrada en la puerta, cosa un poquito vergonzosa, pero de verdad Haruka quería ir a ese espectáculo.
Dos cabelleras rojas bajaron de un auto, seguida de una negra, caminaron hasta la entrada entre risas.
-Por favor, por favor. Nosotros teníamos las entradas pero acaban de robarnos- suplicó Nagisa jalando de la camisa al dueño del lugar.
-Lo siento, no puedo...-y levantó entonces la mirada topándose con Sousuke -¡Hey Sou!
Y Sousuke volteó y sonrió mirando a Rin, Gou y Mikoshiba les dijo "en un momento los alcanzo" y entonces los tres entraron y Sousuke se acercó al dueño del lugar.
-Sasabe-san...- y después ambos se dieron un apretón de manos.
-¡Sou!- y Sousuke volteó mirando a Haruka que le miraba con aquel bello brillo en sus ojos.

V

Sousuke se quedó atónito al ver a Haruka ahí, frentea él.
-Nanase... ¿Qué estás haciendo aquí?-.
Haruka iba a contestar, pero Nagisa lo interrumpió aferrándose a la camisa de Sousuke cómo un niño pequeño.
-¡Por favor "Sou-chan" dile al señor que nos deje entrar!-chilló Nagisa.
-¿"Sou-chan"?-repitió Sousuke con el entrecejo fruncido.
-¿Los conoces?-preguntó Sasabe.
-Sí...-Respondió Sousuke y después se acercó a Sasabe-déjalos entrar, por favor.
Y Sasabe sonrió, afirmando con la cabeza.
-Está bien. Solo porque son tus amigos.-
Y entonces Haruka y Nagisa entraron, Sousuke se quedó atrás mirando. Haría lo que fuera para que Rin y Haruka no se vieran, sería su perdición.
-Nanase... -Habló Sousuke y Haruka se detuvo para encararlo.
-¿Qué te parece si te quedas aquí, yo volveré en un rato?-.
Y Haruka asintió mirando a Sousuke perderse entre la multitud.
Entonces Sousuke comenzó a buscar a Rin entre la gente que se encontraba en las gradas. Al fin lo encontró, asientos más adelante de dónde había dejado a Haruka, se abrió paso en la multitud hasta que llegó junto a sus amigos y su pareja.
-Volví-habló Sousuke llegando a lado de los tres. Rin alzó una ceja e hizo una cara de molestia.
-¿Dónde estabas?-preguntó el pelirrojo.
-Me quedé saludando a Sasabe-san-respondió Sousuke-Mikoshiba, tengo que hablarte de algo.-Susurró al oído de Mikoshiba.
Y en seguida ambos caminaron alejándose de los hermanos Matsuoka, poniendo como excusa ir por algo de comer.
-Nanase está aquí... ¿Qué hago?-.
Y Mikoshiba le miró con la ceja levantada, y se cruzó de brazos.
-¿Qué tiene? Dijiste que no lo verías más.-
Y Sousuke mordió su labio inferior y después soltó una risita.
-De acuerdo, me atrapaste.-
Y Mikoshiba frunció el entrecejo molesto, cosa que Sousuke captó de inmediato.
-Yo no lo busque, él fue quien me buscó a mí.-Se defendió.
-Pues dile que estas con alguien-.
-No puedo-aceptó cabizbajo.
-¿Por qué? ¿Acaso serias capaz de perder la relación de tantos años y después de tantos problemas solo por un chiquillo que conociste en una cafetería?-. Y Mikoshiba dio en el clavo.
-No digas eso, no quiero perder a Rin. Es solo que no puedo decirle a Nanase la verdad; no te pido que me apoyes ni que apruebes mi conducta. Pero somos amigos, ¿no? Solo te pido que me comprendas.-
Y Mikoshiba negó.
-No puedo comprender.-
Sousuke frunció ligeramente el entrecejo y suspiró después.
-Entonces si no lo comprendes, ve y dile que tengo pareja y no pienso dejarla- Le dijo Sousuke.
-¿Yo por qué?-preguntó Mikoshiba.
-Porque eres mi amigo-.
Entonces Mikoshiba aceptó, sin más remedio por supuesto.
Compraron algunas cosas para comer y ya volvían a sus respectivoslugares.
No fue hasta que sintió un agarre suave en la manga de su camisa, y miró entonces a Haruka detrás suyo con la mirada fija en él. Miró también a Mikoshiba alejarse, sí, no se había percatado que Sousuke había sido atrapado por el fruto del Edén.
-Lamento que Nagisa te haya pedido que nos colaras. Pero esta mañana cuando veníamos para acá nos robaron-esa fue la excusa del joven de pálida piel.
Sousuke asintió con la cabeza, demostrando entonces que no pasaba nada.
En ese instante las luces se apagaron, sustituyendo entonces la iluminación del escenario con luces blancas y azules, suaves y tranquilas... Aun así, la oscuridad era la reina de aquel lugar... Oscuridad, como el negro de su cabello.
Sousuke se quedó mirando a Haruka por unos momentos y después, pudo observar gracias a la luz escasa del lugar como los párpados de su dulce pecado cubrían sus globos oculares, sus pestañas eran largas, muy largas. Aunque sin llegar a la exageración.
Sus rostros se acercaron, y de nuevo su vista se mantuvo en los delgados y finos labios de Haruka que le rogaban a los suyos un abrazo.
Haruka... Cuanto lo amaba. Cuando al fin sus labios y los de Haruka se unieron, Sousuke sintió los delgados brazos de Haruka rodear su cuello, sintió sus manos rozar con su nuca y sus dedos enredarse en el su cabello; los dedos de Haruka eran delgados y largos, sus manos estaban frías, y eran pequeñas a comparación de las de él.
Sousuke entonces llevó sus manos a las caderas de Haruka atrayéndolo más hacia él, rozando sus ropas.
Haruka... Haruka... ¿Qué has hecho con Sousuke?
La gente ya no existía, los gritos y risas emocionadas no se escuchaban. Ahora ambos estaban en un Universo único y exclusivo para ellos.
Para Sousuke ahora más que nunca, Rin no existía.
Rin era algo fuera de lugar. Rin no formaba parte del jardín del Edén en dónde estaba.
Haruka... Pobre Haruka.
Si él supiera que su presencia solo terminará en caos.
Porque, tal vez si Haruka supiera que romperá el corazón de otra persona no lo haría.
Porque Haruka podrá ser inexpresivo, pero nunca lastimaría a alguien con intensión.
Y es porque Haruka no sabe que Sousuke está con otra persona.
Porque Haruka cree que es el único.
Entonces Sousuke rompió el beso por falta de oxígeno.
Llevó sus manos al suave rostro de Haruka y acarició sus mejillas, con una dulzura casi inimaginable. Pues, Haruka podría pensar que las manos de "Sou" podrían romper un muro si así lo deseará.
-¿Qué somos?-preguntó Haruka.
Sousuke soltó una risita y mordió el labio inferior de Haruka.
-Lo que desees que seamos-.
Y entonces Haruka frunció el entrecejo, ¿Qué clase de respuesta era esa? Sousuke notó aquel gesto y volvió a reír para después plantarle un rápido y suave beso en los labios.
-Seré lo que quieras que sea, novio, esposo... Lo que quieras.
Y Haruka apenas y sonrió, no porque no quisiera sonreír sino porque sus músculos risorios se lo impedían.

Mientras tanto, Mikoshiba llegaba, tratando de no chocar con la oleada de gente que está reunida.
Gou está feliz, Rin no tanto.
En cuanto miró a Mikoshiba, buscó a Sousuke, pero para su sorpresa, no había rastro de Yamazaki Sousuke. Su entrecejo se arrugó y de nuevo clavó sus ojos ardientes por su color rojo cual fuego en Mikoshiba.
-¿Dónde está Sousuke?-.
Y Mikoshiba no entendió al principio, se giró hacia atrás notando que Sousuke había desaparecido.
-Estaba aquí hace un momento-.
Rin entonces le empujó un poco, sólo para hacerlo a un lado y así comenzar a abrirse el paso entre la multitud.
Gou y Mikoshiba trataron de retenerlo, cosa que resultó en vano. Sousuke lograba cabrearlo.
A unos metros, Haruka besaba los labios de Sousuke una última vez.
-Debo irme o Nagisa llamará al servicio de personas extraviadas.-
Sousuke entonces rompió el abrazo con lentitud no sin antes apoderarse de los labios de Haruka una vez más.
Después Haruka le dio la espalda y caminó, no volteó puesto si lo hacía no podría contenerse las ganas de volver a sus brazos.
Gracias a eso no pudo ver el rostro de Sousuke al verlo a Rin acercarse. Haruka y Rin se cruzaron, rozaron sus ropas, e incluso Sousuke podría jurar que los vio intercambiar miradas.
Su tensión arterial aumentaba, su pulso, su respiración.
¿Esto es lo que se llama adrenalina pura?

VI

Sousuke se quedó mirando a Rin que se acercaba a él con una mirada de pocos amigos y no es para menos, no estaba nada feliz.
-¿Dónde estabas?- habló Rin con los brazos cruzados, exigiendo una explicación.
-Me perdí. Un sujeto se atravesó y perdí a Mikoshiba de vista. Ya sabes que mi sentido de la orientación no es muy bueno-.
Rin alzó una ceja y después suspiró.
-Se supone que íbamos a estar juntos, así que deja de perderte.-
¡Había caído! Rin no vio nada de lo que sucedió con Haruka y eso lo hacía sentir mucho más tranquilo. Ahora más que nunca agradecía su falta de sentido de orientación.
Mientras tanto, en una sala, un joven se encontraba sentado, sus cabellos grises cubrían su frente y sus manos apretaban una mochila, estaba nervioso, sus pies se movían, sentía el sudor bajar por su frente... Pegajoso.
-Ya puedes entrar-habló Ren, el joven de cabellos castaños que abría la puerta.
El joven asintió y tragó saliva comenzando a caminar, siguió la castaña cabellera del joven y después miró al hombre más poderoso de Tokio. Su nombre era Shigino Hayato.
-Vamos, entra.-ordenó Hayato con una sonrisa.
El de cabellos grises se encaminó un poco, y después escuchó el "clac" de la puerta que se cerraba.
-Espero que hayas conseguido lo que te pedí...-y Hayato estiró su mano.
-Claro que lo traje... Pero recuerda que no es gratis.-
Hayato soltó una suave risa, y después Ren se acercó a la silla del de mirada violácea y recargó sus manos en el respaldo de esta.
-Lo sé, mi querido Nitori-kun. Sé que una información así es importante, además acabas de fundamentar mi teoría: todos los ladronzuelos callejeros son tan estúpidamente ambiciosos.- Habló Hayato con un ligero tono de burla y después abrazó a Ren por la cintura.
Nitori gruñó en voz alta. Ese chico se veía por mucho, más joven que él y aun así, había logrado humillarlo... "Estúpido chiquillo" pensó Nitori.

-Entonces, ponle precio. Puedes ser tan exigente como desees... Yo pagaré lo que sea. Claro, siempre y cuando esté lo que busco-.
-Una gran casa, una muy grande en un lugar muy apartado.- Fue el precio por la mochila.
-Está bien. Déjame ver la mercancía. No compraré nada que no me sirva-.
Y entonces Nitori le acercó el bolso, Hayato lo tomó y leyó entonces el nombre bordado "Hazuki Nagisa-kun" soltó una risita y la abrió. Ahí estaba.
Una billetera negra con azul. La abrió y dentro de ella había una identificación. Ren estiró un poco el rostro para poder ver también, Hayato sonrió y miró a Ren mostrando entonces la identificación.
-Ren, haz un depósito en el banco para Nitori-kun. Él será libre de escoger su nuevo hogar.-
Y Ren afirmó con la cabeza, de algo debíamos estar seguros, Shigino Hayato era un hombre de palabra, no había ningún tipo de engaño tras esto.
Una vez Nitori se fue, Hayato tomó una vez más la identificación, Ren le abrazó por detrás rodeando el cuello de su pareja con sus brazos, se inclinó un poco más y le sonrió.
-No se parece a Matsuoka-san ni Yamazaki-san...-.
-Lo sé, y es porque no es ninguno de ellos. Su nombre el Nanase Haruka. Según la información, éste sujeto es algo importante para Sousuke.- y volvió a guardar la identificación dónde estaba y llevó sus manos a las de su pareja y las acarició con suavidad.
-Estoy seguro qué Nanase-san querrá recuperar sus cosas personales, pues no sabe en qué manos habrán caído. Bien. Iremos a devolverlas-.

Varios días pasaron, días aparentemente normales, la familia Yamazaki-Matsuoka no tenía problemas, Sousuke había estado junto a Rin la mayor parte del tiempo, Haruka había estado trabajando, no había podido ver a "Sou", pero esperaba verlo pronto. Obviamente no lo demostraría jamás, pero anhelaba volver a verlo.
En la calle, Makoto y Rei caminaban hacia la casa de Haruka, ambos no habían hecho nada relevante, o bueno. Aparentemente así parecía.
-¿Te has dado cuenta que Hazuki-san es algo "extraño" contigo?-preguntó Rei.
-¿Extraño? ¿Ocurre algo con él?-preguntó Makoto.
Rei suspiró, ¿acaso no había notado como se comportaba el rubio cuenta estaba cerca de él? Incluso Rei que no era un experto en amor, lo había notado. Pues el rubio no se avergonzaba de expresar abiertamente sus sentimientos.
Bueno, no le sorprendió tanto, pues Makoto era muy distraído.
-Incluso yo, que no soy un teórico amoroso me he dado cuenta de los sentimientos que tiene Hazuki-san contigo-.
Makoto parpadeó perplejo, ¿De verdad? Soltó una suave risa y después observó a Rei.
-¡Cómo crees! Nagisa es así conmigo porque es amigo de Haru.-
Rei se acomodó las gafas con cierto estrés. Su amigo podía ser demasiado torpe a veces.
Cuando ambos llegaron a la casa de Haruka, tocaron el timbre y de inmediato los atendió Nagisa con una sonrisa.
-¡Bienvenidos!-exclamó con alegría y después se hizo a un lado para dejarlos pasar-Haru-chan está en la cocina. No tardará-.
Ambos afirmaron que estaba bien con un movimiento de cabeza y entonces Nagisa-kun los guio hasta la sala.
Haruka llegó después quitándose el delantal azul qué llevaba y se sentó junto a ellos.
-La cena estará lista pronto-dijo.
-¡La comida de Haru-chan es pecado delicioso!-halagó Nagisa mientras sonreía con alegría.
-Lo sé, en el restaurante Haru siempre prepara cosas deliciosas-confirmó Makoto.
Haruka suspiró ladeando un poco el rostro, aunque no lo admitía le daba un poco de vergüenza que elogiaran así su comida. Aunque también lo hacía feliz.
Después de un rato de estar escuchando a Nagisa que hablaba sin parar, Haruka se levantó de su lugar disculpándose por ello. Rei se levantó en seguida detrás de Haruka diciendo que lo ayudaría, Haruka como siempre murmuró un "como quieras".
Rei comenzaba a sacar los platos cuando decidió romper el silencio.
-Tengo una duda...-y levantó entonces el rostro para ver a Haruka el cual también le observaba- usted lo ha notado también, ¿no?... A Hazuki-san le gusta Makoto.
Haruka entonces buscó la tetera y la colocó al fuego.
-Al parecer, Makoto es el único que no se ha dado cuenta de eso-respondió.
-¿Usted sabe qué él no amará a otro que no sea usted, verdad?-preguntó Rei.
-Makoto es mi amigo. Aunque lo desee no podré verlo como otra cosa. Si a Nagisa le gusta Makoto, pues puede conquistarlo. Así Makoto no seguiría esperando algo que nunca pasará.-
Y Rei se sorprendió por tales palabras, porque Makoto tenía razón... Nanase Haruka no tenía tacto ni Delicadeza al decir lo que pensaba. Él era directo y sin rodeos.
Mientras tanto, en el hogar Yamazaki-Matsuoka, Rin y Gou habían salido de Iwatobi debido a unos pagos que debían realizarse en Osaka.
Por tanto, Sousuke y Seijuro estaban sentados en el sofá, ambos mirando el televisor, fue entonces que Mikoshiba miró a Yamazaki, le observó pensativo.
-¿Sigues pensando en Nanase, verdad?-.
Y Sousuke suspiró cerrando los ojos.
-Lo extraño, Mikoshiba.
Seijuro dio un suspiro y le tiró un golpe.
-¡Eres un hombre con pareja, Yamazaki!-.
Y Sousuke le observó molesto...
Aunque debía aceptar que Mikoshiba tenía razón
-Estoy cansado de que quieras lastimar a Matsuoka, pobre te ha soportado toda su vida y encima de eso tú estás jugueteando con Nanase...- en ese momento Seijuro se levantó tomando su chaqueta del perchero.
-¿A dónde vas?-preguntó Sousuke sorprendido.
-Voy a decirle a Nanase que estas con alguien y que se olvide de ti-.
Mikoshiba no le dio tiempo de contestar pues ya había salido.
Gracias a que un día se dio a la tarea de seguir a Sousuke logró recordar la dirección de la casa, así fue colocado llegó al edificio.
Preguntó por Nanase Haruka en la recepción y después subió. Tocó el timbre varias veces y finalmente Haruka atendió, le miró por el interfono y Mikoshiba dijo:
-Nanase soy Mikoshiba Seijuro, tengo que hablarte de algo muy importante. Esto es de vida o muerte.