Wola a todo el mundo!!!

He descubierto la forma de poder actualizar más a menudo: escribir en el trabajo!!! xD Esta semana no he tenido demasiado curro, por lo que cada dos por tres me ponía a escribir asi que ya esta el siguiente cap!!! Me encantaría revisarlo más a forndo, pero la presión mediática me puede xD

Gracias a JK Rowling por la inspiración y los personajes!!!

Ahí os dejooo!!!


Capítulo 7

Un problema gordo... y duro


"OH DIOS MÍO"

Hermione sabía qué era aquello que tenía entre las piernas, aunque su mente no estaba dispuesta a asimilarlo.

Era en lo que, a nivel inconsciente, había estado evitando pensar desde que adquirió la forma y físico de un tío. Y ahora más que nunca, era consciente de que no se había transformado en un tío "cualquiera", sino en el mismísimo Draco Malfoy, famoso por su fuerte y constante virilidad.

Y allí estaba ella, todavía observando ese bulto el cual había adquirido la consistencia el granito bajo la estiradísima tela negra, debatiéndose mentalmente entre el pudor y la decencia, o la innegable necesidad de conocimiento.

Sacudió la cabeza, aún sin levantar la vista, intentando que el último resquicio de su mente sana le inspirase un poco de cordura.

"¿Qué estás haciendo?" se increpó mentalmente.

O más bien, qué estaba tramando hacer, porque su mano derecha cada vez se hallaba más cerca del broche de los pantalones.

"Hermione, deja de NO pensar…"

Lo que le estaba ocurriendo era algo inaudito.

No sólo se había excitado (¡imposible no verlo!) con la simple imagen de Draco Malfoy mirándola de un modo extraño desde el espejo con unas cuantas fantasías añadidas sacadas del "mito Malfoy", sino que el hecho de que hubiera ocurrido había nublado casi por completo su capacidad de raciocinio. Y si no era así…¡¡¡qué cojones hacía su mano sobre el bulto en estos momentos!!!

- ¡Ahhhgggg!- gritó para sí, apartando la mano rápidamente y sentándose sobre ella, evitando así cualquier futuro contacto mientras pensaba en qué le estaba ocurriendo.

- Bueno, es casi comprensible- dijo para sí, respirando profundamente e intentando no pensar en las palabras duro o caliente. – A fin de cuentas ahora soy un tío¿qué esperabas? Ellos no son capaces de pensar con la bandera a todo mástil.

Pero aun así, ella era Hermione Granger a pesar de lo que aquel molesto a la vez que interesante bulto indicara, y necesitaba de la razón, conciencia y mente para ser ella misma, atributos que en esos momentos se encontraban muy perdidos entre una espesa bruma gris.

Se sacudió la cabeza nuevamente, intentando encontrar una solución a su grave problema.

"Vamos piensa Hermione, concéntrate. Tienes que intentar que esa…ESO se… baje, porque podríamos acabar… ¡no! No vamos a hacer nada, simplemente es un gran problema porque es…es…"

La imagen de Draco Malfoy completamente desnudo y en las condiciones en las que ella estaba en ese momento acudió a su mente.

El "problema" empeoró.

"¡Es incómodo!¡Eso es! Es incómodo y debemos acabar con esto. Será como intentar bajar una hinchazón."

Como mujer que era, nunca había tenido problemas de ese tipo (obviamente). Si se…excitaba en público, sólo tenía que procurar que no se le subieran demasiado los colores. Y eso sólo pasaba si se le ocurría fantasear en medio de clase o del Gran Comedor con escenas del libro que leyó la noche anterior o con escenas de su propia cosecha imaginaria, pero nunca le había ocurrido con motivo de la visión de una persona en concreto, razón por la que su situación en ese momento le preocupaba más de la cuenta. Al fin y al cabo, estaba ella sola…

Nunca se había enfrentado al problema de tener que disminuir su impulso sensual a ese nivel físico. "¿Cómo se las apañarán ellos?" se preguntó, porque seguro que cualquier chico sano de 16 años se debía encontrar en ese apuro por lo menos 10 veces al día.

Una bombilla se encendió en su cabeza.

"¡Claro¡Una ducha bien fría!"

Había oído decir Ron a Harry varias veces sobre darse una ducha de agua helada cada vez que hablaba de cualquier chica bien dotada, al igual que lo había oído murmurar a Harry cada vez que pasaba un buen rato cerca de Ginny.

Suponía que es eso lo que necesitaba hacer: enfriar esa… cosa. Además le vendría bien darse una buena pasada de jabón, dado que había sido un día demasiado intenso y largo para sus glándulas sudoríparas.

Concentrándose en lo que tenía que hacer e intentando no pensar en la hinchazón que no disminuía, corrió al baño, cerró con pestillo, fijó su mirada en el infinito delante de ella ( lejos de la parte de abajo) y comenzó a desvestirse.


Mientras tanto, Draco ya estaba desnudo.

Y desde hacía un buen rato.

Acababa de leer el primer capítulo de "Anatomía de Granger" titulado: "El nacimiento de una pequeña estrella", y no había podido resistirse a la tentación de comprobar si era cierto lo que en ese libro se decía.

Y era verdad.

Y llevaba un cuarto de hora demostrándoselo a sí mismo, repasando una y otra vez con el dedo índice una pequeña marca en forma de estrella de cinco puntas situada en el lado interior del muslo izquierdo de Hermione Granger.

Malfoy sonrió por décimo octava vez.

En aquel capítulo, se relataba con todo lujo de detalles los acontecimientos más relevantes de la concepción y nacimiento de Hermione Granger.

Saltándose por completo los desagradables detalles sobre su concepción literal ( al sano juicio de un adolescente los padres de cualquiera son vírgenes ¡ajjj!), se divirtió de lo lindo saber que nació con casi un mes de retraso, de nalgas, muy arrugada, y con un pequeño antojo en forma de estrella, fruto de la pasión de su madre por el cielo nocturno.

"¿Habrá heredado ella esa pasión?" pensó, mientras giraba un poco la cabeza hacia la derecha para tener una mejor visión de la manchita que tanto le fascinaba.

Nunca había visto un antojo así.

Sabía de gente (no él por supuesto, su cuerpo y piel eran perfectos sin el menor atisbo de imperfección) que poseía pequeñas marcas de nacimiento, en forma de manchas más oscuras en alguna parte de su cuerpo, y las que había podido ver, sobre todo sobre cuerpos femeninos, eran formas indefinidas que le dejaban indiferente.

Pero éste no. Éste tenía esa forma particular casi perfecta de estrella que parecía haber sido creado para dotar a esa pierna ( y quizás a esa mujer al completo) de una guinda, para coronar el momento tan dulce como lo es haber llegado hasta ese lugar.

Le recordaba a esos dibujos que se hacían los muggles en la piel como símbolo de rebeldía, los…¿Tatooine¿Tartu¡ Eso! Los Tartu. No le gustaban en absoluto. Rompían con lo que se suponía debía ser una piel bonita y limpia, y afeaban algunas partes del cuerpo de las mujeres que más le gustaban.

Pero aquella marca… Le recortaba a un Tartu con toda seguridad, y si no hubiera sabido que era un antojo desde el principio, en el momento en que hubiera descubierto aquella manchita ( que aun en el sitio donde se encontraba el sabía que no hubiera tardado en encontrarlo) habría apostado su melena rubia a que era un dibujo tartuado con tinta marrón.

Y sabía que no le habría desagradado en absoluto.

Entornó los ojos.

No sabía si por la situación de la marca, la forma, el color el tamaño… pero aquella manchita insignificante le había atraído desde que leyó de su existencia en aquel libro.

De repente, y al comprender algo repentinamente, levantó la cabeza de entre sus piernas con tanta violencia que se hizo daño en las cervicales. Ahogando un grito y llevándose la mano a la nuca, intentó repasar mentalmente aquel nuevo y estremecedor pensamiento: le interesaba algo de Hermione Granger.

El objeto de su interés era pequeño, casi insignificante y meramente físico, y aún así, era un hecho que le estremecía por completo.

Porque sabía que, si algún día lograba recuperar su cuerpo, y volvía a la rutina de siempre, nunca más podría mirar, insultar o despreciar a aquella repelente sin recordar que bajo su falda y entre aquellos muslos a su apreciación bastante bien formados, se hallaba una pequeña manchita con forma de estrella que una vez él pudo ver y acariciar, y que sabía nadie excepto él y su propietaria sabían de su existencia.

Y comprendió que lo peor de todo aquello era, que eso le gustaba más que simplemente despreciarla.


"No mires abajo, no mires abajo"

Hermione se encontraba ya en la ducha, con el agua bien fría cayendo sobre ese nuevo e irresistible cuerpo masculino, mirando hacia la alcachofa desde donde caía el agua, y evitando a toda costa bajar la vista hacia el motivo de su ducha helada.

Sabía que su problemilla no había disminuido ( literalmente) por la sensibilidad con la que notaba cada puñetera gota de agua que caía sobre aquello…

Lo que no facilitaba nada las cosas, por cierto.

"Oh, vamos, es imposible…"

Lo había probado todo dentro de esa ducha: pensamientos completamente anti-eróticos, relajarse por completo con ejercicios de yoga, hacer sentadillas hasta caer exhausta en la bañera…y nada.

Ese tío era imperturbable. O más bien dicho AQUELLO era imperturbable.

Ya empezaba a estar molesta por aquel peso y esa tirantez ente las piernas. ¡Ella era una mujer, no estaba preparada psicológicamente para soportar aquel elemento extraño!

Aunque…

Hermione bajó un poco la cabeza hasta dejarla en posición relajada, mirando a la pared como si ésta fuese repentinamente interesante.

¿Aunque por qué no?

Como mujer que era, parecía ridículo que evitase observar aquel cuerpo tan tremendamente atractivo que muchas chicas deseaban llegar a ver algún día, si éste se hallaba ahí, debajo de su cabeza, completamente a su merced.

La Gryffindor medio sonrió.

¿Por qué no?¿Por qué no podía ser atrevida y aprovechar una MUY buena oportunidad ahora que se le presentaba?¿Por qué no podría ella ser tan perversa como Malfoy, el que seguro se encontraría divirtiéndose de lo lindo poniéndola en evidencia leyendo sus intimidades con ese maldito libro?

Hermione había crecido desde niña con las inseguridades que cualquier hija única aprende de los padres sobre el recato, la prudencia y la decencia. Pero hacía ya tiempo que su despertar sexual le había enseñado muchísimas más cosas, y lo que es más importante, que no había nada de malo en ello. Aunque eso sí, siempre había sido en la intimidad y, para su desgracia, ella sola. No porque no quisiera…

Bueno en el fondo seguro que era así, era todavía demasiado tímida y sobre todo, le daba mucha vergüenza mostrar esa faceta suya ahora que todo el mundo en Hogwarts la conocía como la santurrona sabelotodo Granger. Ni siquiera sus dos mejores amigos…

Y aunque ella ya se sentía cómoda sus libros eróticos, sus diversiones solitarias y sus fantasías, había un mundo de diferencia entre eso y aprovecharse de la situación, y del cuerpo de Malfoy.

"Aprovecharme de él…"

Un escalofrío que no tenía nada que ver con el agua fría le recorrió la espalda, y el minúsculo logro de la última media hora ( una pequeña, pequeña, pequeña disminución) fue adelantada cual alonso por una nueva oleada de calor en su parte inferior que aumentó su "problemilla" hasta un nivel extremo.

"Mierdaaaa"

Hermione cerró los ojos fuertemente a la vez que el último resquicio de la "niñarecatadadepapá" se esfumaba junto con el agua.

"Se acabó" pensó, y con firme determinación pero sin bajar la vista, cerró el grifo de la ducha, se apoyó con la mano izquierda en la pared mojada de azulejos amarillos que tenía delante, y dirigió la otra mano hacia el problema que estaba dispuesta a solucionar de una vez por todas.

Casi se resbala en la bañera cuando sus dedos alcanzaron lo que le pareció el mango de la escoba de Harry en grosor y resopló cuando notó que tenía su misma consistencia.

"IM-PO-SI-BLE"


Al cabo de un rato, ya lo tenía dominado.

No era tan difícil, había que realizar el movimiento una y otra vez, de forma continuada, recorriéndolo todo, desde el principio hasta la punta, con suavidad pero firmeza. Cada vez le parecía más placentero, a ratos dolía, no sabía si era por su torpeza o porque ese cuerpo no estaba preparado para un tratamiento ajeno al propietario "¿Bueno, alguna vez se lo habrá hecho otra persona, es lo normal, no?" pensó.

Cada vez que tenía más confianza y se acostumbraba a realizar el movimiento, aceleraba la velocidad con la urgencia de quien desea terminar pronto…

Y cuando por fin deshizo el último nudo, Draco respiró tranquilo y con cara de satisfacción, pues había conseguido peinar por completo por fin domar ese cabello enmarañado que cada vez que veía le ponía de los nervios. El cepillo había quedado destrozado y llenito de pelos largos y marrones, pero había merecido la pena.

No es que fuese un maniático del cabello ( nooooooooooo…), pero antes de saber siquiera quién era, Hermione Granger le había irritado por su pelo espeso y enmarañado que parecía no conocer la palabra cepillo ni mucho menos poción hidratante. Y ahora que aquella estrellita le había abierto los ojos a una nueva pero inquietante concepción de su sangresucia favorita, había decidido mejorar el aspecto de ésta, aunque sólo fuera exteriormente y para su propia autocomplacencia. Y había que comenzar por esa mata de pelo.

Tras esa cepillada dura e intensa, había conseguido que aquel disparate cabelludo quedase transformado en algo parecido a una melena semi-ondulada, mucho más brillante , y un poco menos encrespada, lo que la hacía más larga y le llegaba a Draco hasta mitad de espalda. "Bueno, vamos mejorando" pensó, mientras hacía una lista mental de las cosas que quedaba por hacer: lavar, hidratar, secar, planchar y fijar.

Tenía una imagen fantástica de una Hermione Granger de pelo largo, liso y brillante, un aversión femenina y en color castaño de lo que era su cabello, es decir, a su manera de verlo, la mejor manera de lucir el pelo.

Pero se quedó observando la melena de Hermione, con aquellas ondulaciones indefinidas que sólo ahora bien cepilladas parecían prometer algo más, e imaginó que deshacer a la Gryffindor de esos rizos la despojarían del único rasgo físico que complementaba su característico mal genio que tanto le encantaba sacara a relucir.

…Que… ¿tanto le encantaba?

Draco sacudió su cabeza. ¿Qué estaba pensando? Hermione Granger no le encantaba en absoluto, nada de ella, nunca.

Bueno… quizás la pequeña marca en forma de estrella. Y también debía admitir que las peleas verbales con ella eran de lo más entretenidas, pero de ahí a decir qu ele encantaban… Rió por lo bajo divirtiéndose de su propio desliz mental, y siguió observando el cabello sobre su cabeza.

Sí, definitivamente dejaría a aquellos rizos adornando su cabeza, pero no sin antes…


Una hora más tarde y tras mucho sudar de esfuerzo, Draco Malfoy se dirigía hacia la torre Gryffindor sin importarle quién lo viera, no por nada se encontraba dentro de la mejorada Hermione Granger: una cascada de ondas muy definidas y brillantes le caía sobre los hombros y rebotaba conforme sus pasos se hacían más ligeros y presurosos, ansioso como estaba el Slytherin de mostrarle a esa sabelotodo cómo debía tratarse el cabello DE VERDAD.

La gente se le quedaba mirando de impresión cuando pasaba por su lado, y Draco sonreía orgulloso por la manera en que su gran trabajo causaba sensación entre los alumnos. Una parte de sí mismo pensó que el peinado quizás no hubiera resultado tan favorecedor e impactante de no ser por los atributos físicos originales de la chica, pero reprimió ese pensamiento tan pronto le sobrevino, ya que aquella sangresucia no tenía atributo ninguno.

Un flashback del antojo de estrella entre los muslos de la chica le vino a la cabeza.

Aceleró el paso al llegar a la escalera de la torre Gryffindor.

- ¡Ey, ey, ey, Hermione!

Una chica que él desconocía le paró a mitad del camino agarrándola por un hombro.

- Tengo prisa- le espetó, mirando por encima del hombro de la chica la puerta de la señora Gorda. No tenía tiempo de conversaciones idiotas entre chicas Gryffindor.

- Vale, chica… Oyeeeee- abrió mucho los ojos- ¿¿¿Qué te has hecho en el pelo???

Draco sonrió con arrogancia.

- ¿Te gusta?- le preguntó a la desconocida, echándose un lado del pelo por detrás del hombro e inclinando la cabeza.

- ¡¡¡Me encanta!!!- exclamó maravillada- ¡Te queda genial!

- Lo sé – inquirió Malfoy, volviendo a centrar su atención en el retrato de la señora Gorda, que en ese momento se abría para dejar paso a algunos alumnos de primero- Oye escucha, me quedaría aquí tranquilamente a charlar de lo bien que me queda el pelo, que es un trabajo fantástico… pero llego tarde a una cita así que si no te importa…- y dando un pequeño empujón a la desconocida se adentró presurosamente en la sala común antes de que la puerta se volviese a cerrar.

- ¡¡¡No te lo creas tanto ¿ehh?!!!- oyó que gritaba la Gryffindor antes de que se cerrase el retrato.

Sin hacer caso de la gente que intentaba meterse en su camino con más elogios seguramente, se dirigió directamente a la habitación de las chicas por el pasadizo que descubrió espiando hace unos años a los gemelos Weasley. Procurando que nadie lo viese, salió del conducto secreto dando directamente a la habitación de las chicas de 7º, agradeciendo que no hubiera nadie allí cerca para ver la trampilla.

"¿Dónde estará esta?" pensó, dirigiéndose al centro de la sala dando vueltas y observando todas las camas. En ese momento, vio que sobre una de las camas había un bulto de opas negras. Se acercó y comprobó para su horror que, sí, eran de su propiedad, y exactamente las mismas que Hermione llevaba hacía un par de horas.

Draco entornó los ojos.

No se atrevería…

Con las ropas en la mano, escuchó el ruido de la ducha.

Y sin pensarlo dos veces, arrojó su ropa al suelo, rápidamente llegó hasta la puerta del baño, abrió y…

- ¡¡¡Ohhhhhhggmmmmmmm…..!!!

Los insultos que tenía preparados para cuando viera su propio cuerpo desnudo y Granger observándolo meticulosamente se le quedaron atascados en la punta de la lengua, cuando aquel gemido gutural le sorprendió justo al abrir la puerta.

No podía ver nada, pues el baño estaba lleno de vapor de agua, pero había podido oír perfectamente.

Era un sonido que él había oído antes. Y muchísimas veces. Durante mucho tiempo.

Era el sonido de su propia voz, pero no el que usa en una situación cualquiera.

Ese sonido no lo provocaba Malfoy intencionadamente, era un sonido que se le escapaba, un sonido que dejaba salir su garganta en un momento concreto.

El momento cuando se corría.

Palideció intensamente mientras la densa bruma de vapor se desvanecía muy poco a poco, dejando ver borrosamente una silueta pálida y desnuda dentro de la ducha, respirando ruidosamente, doblada en dos y con uno de los brazos apoyado trabajosamente en la resbaladiza pared de azulejos. El otro brazo no se veía.

Sin poder pensar con claridad ante lo surrealista de lo que debía de estar sucediendo a su alrededor, Draco carraspeó, y la figura pálida levantó la cabeza alarmada.

- Ejm…me voy…Se me va a encrespar el pelo.

Y salió del baño sin fuerzas para dar un portazo, dejando a una Hermione Granger inquieta y aterrorizada dentro de la ducha, mirando incrédula la puerta del baño.

Pero, todo sea dicho, al menos había conseguido por fin librarse de su "notanpequeño" problemilla íntimo.


jajajajjahahfhhggg Que mente más perversa tengo xDDD

Se cambian las tornas, es increíble, Draco ilusionadísimo con un nuevo peinado, y mientras Hermione... bueno... ya sabéis xD

Sigo haciendo capítulos en los que nada ocurre, es una historia lentísimaaaaaa, seguimos en el mismo día que en el capítulo 1 os acordáis?

Reviews!!!MUCHAS MUCHAS graciaaaas!!!!!cada vez que veo que tengo otro review se me ponen los ojos chirivitas xDDD. Gracias pues a Sybelle Malfoy, Damary, Jules Richards, Beautifly 92, Bea Black y Kiitah (muchos faltan, algunos están en Azcabán y otro me ha abandonado para siempre, debe morir por supuesto xD) y la gente que comienza a apoyarme demasiauuu Merodeadora Chii, Herms Granger Potter, Est-Potter, Pau Tanamachi Malfoy, Valery Ryddle, Alella, Nicole de Malfoy, Kaoryamy y Adi Felton :)))

Bueno, espero subir pronto el prox capi, enfrentamiento entre un Draco más sensible y una Hermione más... Malfoy xDDD

Adiuuusss:)