Siento la tardanza… cosas que pasan cuando cambias de casa, de ciudad… y de vida en general :´(
¡¡¡Lo siento mucho!!!
Ni siquiera me arriesgo a decir que os compensaré con este capítulo porque tanto tiempo sin escribir puede que haya hecho mella, pero os debo, a toda/os las que que me habéis dejado reviews, seguir con el fic, de modo que… aquí estoy!!! Ya veremos cuando termine si sigo bien o mal xD. Al menos espero que os riáis, ok? ^^
Capítulo 10
Análisis de la situación
- Oh, Herrrmíone, cómo te amo…
- Calla Víctor, calla y bésame…
- No quierrro callar, tengo tantas cosas que decirte, aunque no todas son precisamente bonitas y muy dulces, algunas no son propias de el último caballero como yo... Además estamos solos.
- Ayyy me encanta cuando te portas mal…Hacía tanto tiempo que deseaba este momento…
- Y yo carrriño…
- Oh, Víctor…
- …
- ¿?
- ………….
- ¿Qué sucede?
- Oo …ehhh….
- ¿¿¿Víctor???
- Ehhh…¡tengo que irme! He dejado una… ¿snitch? en el horno…
- Una snitch…¿Víctor? ¡Víctor!
- ¡Adios!
- ¿Me llamarás?
- Yo…emmm…¡Adiós!
-¿Pero por qué…?¿Qué…? ¿Qués es lo que tengo entre las pir…?¡Oh Dios! ¡¡¡OH, NOOO!!! Creía que no habría efectos secundarios!!!¡¡¡Maldito Malfoy!!!¡¡¡Maldito seaaaaasss!!!!
.
.
.
- Joder…
Con un suave "¡puf!", Hermione Granger volvió a la realidad, con lágrimas en los ojos y apretando fuertemente las sábanas.
Nuestra Gryffindor no tenía el sueño muy profundo, pero agradecía sinceramente el haber despertado de aquella horrible pesadilla: una horripilante escena en la que, si bien había empezado de una manera bastante atractiva con cierto personaje de cuento basado en un personaje real del que tanto de acordaba ella y que empezaba por "k") se había convertido en algo espeluznante, ya que su cuerpo, no sabía cómo pero por fin había recuperado su forma original, no había llegado a curarse del todo, y Víctor había visto los efectos secundarios de esa desconocida solución: un par de acompañantes claramente masculinos colgando entre sus piernas.
Un escalofrío recorrió su columna vertebral sólo al recordar la cara de pasmo del buscador Búlgaro.
Se secó la frente con el dorso de la manga del pijama, despejándose los suaves mechones rubios platinos que se le pegaban a la piel.
Al tocarlos notó un sutil pero claro sentimiento de orgullo y satisfacción al reconocer en esos mechones la suavidad y delicadeza del terciopelo, y súbitamente le inundó la necesidad de ir al baño a mirarse en el espejo durante el resto de la noche…
- ¡¡¡NO!!!- gritó a la vez que sacudió violentamente la cabeza para alejar (o al menos intentarlo) esas sensaciones de su mente.
Una espesa montaña de esponjosos tirabuzones castaños interrumpió sus salvajes ronquidos de camionero removiéndose en la cama contigua, y murmurando en sueños un pequeño y bajito "…los testículos más grandes que has visto nunca…"
Hermione resopló.
Debo acabar con esto.
Sin rastro alguno ya de sueño, Hermione se levantó de la cama y sacó un grueso libro de debajo de su cama.
Atravesando la habitación se preguntó si los ronquidos tan horribles con los que había convivido esa noche eran restos Malfoy o su propia garganta Granger la que soltaba aquellos horribles sonidos.
"Tal vez mis compañeras de cuarto a veces se quejan con razón" pensó, sonriendo ligeramente mientras cerraba la puerta del baño tras ella. Esta situación le estaba otorgando cierto oscuro sentido del humor, por no hablar de las molestas sensaciones de orgullo y superioridad basadas sobre todo en la maravilla de su pelo…
Suspirando fuertemente, se sentó con las piernas cruzadas sobre las baldosas del baño y colocó el grueso volumen sobre sus piernas.
"Anatomía de Malfoy"
Hermione bufó.
Aquello no podía traer nada bueno, pero debía investigar entre aquellas páginas a la espera de hallar una solución.
Nada bueno…¡ja!
Como si hasta ahora todo lo que hubiera sucedido fuera una aventura de arcoiris.
Seguro que lo que pasó hace dos días era lo que le había traído esa horrible pesadilla.
Malfoy enseñándole a manejar un pene.
Por Dios.
Sólo decirlo evocaba la imagen más surrealista que existe. Incluso le haría reír si tan sólo no tuviera unas ganas inmensas de llorar de irrealidad.
Al menos no tuvo mucho tiempo para pensar en ello. El día siguiente a aquel fatídico accidente estuvieron todo el día separados, en manos de McGonagall y Snape respectivamente y unos cuantos medimagos como ayudantes, y 24 horas después, ambos estaban semiinconscientes sobre sus camas son el trasero lleno de agujeros de jeringuillas.
Esas 24 horas ( o 24 años como así le parecieron a la Gryffindor) estuvieron llenas de vanas esperanzas por cada prueba que le realizaban, para luego ver la cara de decepción en el rostro de su jefa de casa. No podía distraerse demasiado, y habían sido 24 horas rayándose la cabeza, y preguntándose por qué no sólo no estaba incómoda ataviada con esa fina túnica de hospital que dejaba poco a la imaginación, sino que disfrutaba con ello, e intentaba llegar a ver su reflejo en el espejo.
Pero sobre todo, se preguntaba por qué…
¿¿¿POR QUË???
En el cuerpo de Draco Malfoy.
¡DE DRACO MALFOY!
No podría haber sido ningún otro no… tenía que haber sido él, con sus manías de niño pijo, sus modales crueles y su ilimitada capacidad para adorarse a sí mismo.
No podría aguantar mucho más compartiendo cada neurona de ese cuerpo que se no pertenecerle a ella en ese momento le escupiría en la punta de…
Bueno…
Ahora que lo pensaba había tenido algún par de momentos buenos: la pelea en el gran comedor, el disimulo frente a Snape, el momento íntimo en la ducha…
¡¡¡Cuántas chicas del colegio, por no hablar de sus compañeras Gryffindors, habrían dado todos sus galeones por ver un solo momento la espectacularidad de Draco Malfoy desnudo y en todo su..."apogeo"!!!
No es que ella pensara que fuera espectacular, en absoluto…
…
Bueno, un poco sí que lo pensaba. Al menos ella (pensó con raciocinio) le había visto completamente desnudo, y tenía por ello razones claras y objetivas por las que tenía derecho a pensar que aquel cuerpo era digno de ser admirado. No como el resto de las que babean por un cuerpo que nunca han visto más allá de su manía de dejarse la camisa menos abrochada de lo normal. No tiene sentido obsesionarse por ese cuerpo si no tienes conciencia real de que es merecedor de tu obsesión, y por esa razón ella tenía completo derecho a obsesionarse si quería…
…
¡Y no es que ella se estuviese obsesionando!
Hermione sacudió la cabeza otra vez a la vista del hilo que seguían sus pensamientos.
Resopló.
Bueno, en el fondo era una chica, es lógico sentir curiosidad ante un cuerpo masculino juvenil y aún así tan bien formado. Es un pensamiento femenino normal.
Era una chica…
Era algo que se estaba repitiendo últimamente con mucha frecuencia, porque tenía auténtico terror a que ese incidente y ese huésped masculino acabaran por atrofiarle el pensamiento.
Porque estaba segura de que ella no era así.
Obviamente era una persona sexual ( aunque todo el mundo se empeñase en pensar lo contrario y las oportunidades de demostrarlo a los demás o a sí misma habían sido hasta el momento escasas por no decir nulas) ¡pero no hasta ese punto!
Porque era obvio que ese comportamiento en la ducha no era digno de una respetable estudiante. Y era obvio que la manía por reconocer con sus manos cada dos por tres el pecho fibroso que ahora le pertenecía no era normal. Y era obvio que la obsesión por mirarse al espejo de vez en cuando tampoco era normal.
Dejando atrás sus pensamientos por un momento, bajó la vista otra vez hacia el grueso libro sobre sus piernas.
- Por favor…- murmuró por lo bajo, mientras intentando mirar hacia otro lado acongojada, abría las pesadas tapas por una página al azar.
Su mente se dividía entre la posibilidad de encontrar alguna palabra de alivio a su situación, o de leer algo que lo empeorara más.
Respirando hondo y decidiendo que no había nada que lo empeorara, abrió un ojo, luego otro, y miró de refilón a la página.
Y escrito en medio de la página derecha, en gruesas y elegantes letras verdes y enmarcado por un suntuoso marco de tinta plateada rezaba:
"Un miembro masculino de la familia Malfoy piensa en el sexo una media de 300 veces al día."
Hermione cerró el libro violentamente.
- ¡¡¡MERLÍN!!!- gritó hacia el techo si poder reprimirse.
Unos segundos más tarde, e intentando recuperar el aliento, su mente lógica le avisó de que eso era normal ( o al menos para un hurón como él), pero que independientemente de la mente torcida de Malfoy, parte de esa necesidad imperiosa de los hombres radicaba en sus hormonas, las cuales se encontraban en ese momento recorriendo el flujo sanguíneo de ella.
Casi podía notarlas presionando en sus venas, en su cerebro, en su… bueno, eso.
Se fue todo a la mierda.
Había ocurrido.
Una pérdida total de lo que ella daba por sentado.
Sucedía que, aparte de notar ciertas influencias de ese cuerpo sobre su mente (suaves pero claramente "Malfoyanas" influencias), ella había creído por completo que tenía total control en esa nueva situación. Control refiriéndose a que sabía que ella seguía siendo Hermione Granger, tenía total conciencia de su pertenencia al sexo femenino y de su carácter y personalidad, y ningún pedazo de carne masculina que sustituya a su verdadera anatomía iba a cambiar eso.
Tal vez fuese eso…
Tal vez el esfuerzo por concentrarse en su identidad femenina, mezclada con un poco del carácter del Slytherin (tanto por pasar tantas horas con él como por estar dentro de su cuerpo) estaba empezando a afectarle al comportamiento… y a la líbido.
Se preguntaba si, de haber tenido la oportunidad (es decir, si ese cuerpo le perteneciese a su dueño original, y por supuesto si ese dueño en cuestión no fuese un niñato repelente y fuese una persona perteneciente a la raza humana) hubiese podido sentir algún tipo de atracción hacia él, cosa que todavía no le había pasado con nadie de Hogwarts. Y si, por cualquier motivo él sintiera lo mismo, hubiese acabado por comportarse con ese chico de la misma manera que se estaba comportando hacia el cuerpo que ocupaba, es decir, de manera lasciva…
Hermione Granger espera la oportunidad de poner caliente a un chico antes de los 20 años y demostrar que no es una virgen frígida y sin sangre en las venas.
La chica dio un salto, no sólo por la repentina aparición de Draco Malfoy en el baño sino porque aún no se había acostumbrado a verse a sí misma de otra manera que no fuese en un espejo.
- Bueno, no es exactamente lo que pone, pero hay que saber leer entre líneas, tú ya me entiendes…- dijo su reflejo.
El chico llevaba todavía el pijama masculino plateado de seda que se había empeñado en que le trajeran y que le quedaba muy grande para su nuevo cuerpo, y sostenía entre las manos el libro marrón que reconoció como su propia "Anatomía de…"
-¿Qué haces?- preguntó Hermione al no tener otro comentario mejor a la repentina interrupción de su intimidad.
- Después de tu alboroto no pude dormirme, así que decidí estudiar. No sé porqué esa necesidad de coger un libro entre las manos, supongo que tienes parte de culpa - dijo Draco torciendo el gesto.
"Al menos no soy la única que se ve influenciada" pensó Herms con alivio.
- ¿Cómo es que te has despertado? Pero si roncabas como un camionero…
- Eso también debería agradecértelo a ti, ¿no crees?
Hermione calló. No tenía ninguna gana de discutir esa noche.
Draco la miró de refilón. No era normal en ella no responder a sus pullas…
- ¿Cómo llevas tu trasero?
- ¿Cómo?- preguntó ella.
- Los pinchazos- Draco se sentó cuidadosamente junto a ella.- ¿Toda la sangre que nos sacaron ayer con esas cacho jeringas no te ha hecho mella?
- ¿A ti también?
- Sí, creo que nos hicieron las mismas pruebas, al fin y al cabo, tenemos la misma "enfermedad".
- No lo llamaría enfermedad.
- ¿A no?
- Nop.
- ¿Cómo lo llamarías pues, sabihonda?
- Maldición.
- ¿Imperdonable?
- Seguro. En la vida te perdonaré esto.
- Uy, mira como tiemblo- respondió Draco, tumbándose sobre las baldosas del baño. Le ponía nervioso la actitud extraña de la chica.
Hermione se le quedó mirando un instante.
- Tu… ¿no estás incómodo con la situación?
- ¿Incómodo?
- Sí.
- No estoy incómodo, ¡estoy jodido!
- Pues no se te nota- dijo Herms dejando de mirarlo.
Draco se incorporó un poco sobre sus codos.
- Sólo porque no tenga una cara más mustia que un micropuff inválido no significa que no me duelan mis posaderas- dijo, poniendo una mueca de dolor al cambiar un poco de postura sobre el suelo.- No puedes malgastar mi belleza con ese careto.
- Tan mal estoy, ¿no?
En ese momento Draco ya se preocupó.
- Oye… ¿no habrá ocurrido algo que yo no sepa?
- ¿Algo más que lo obvio?- contestó ella evitando contarle sus paranoias acerca de hormonas masculinas en una mente femenina. Sólo lograría que el Sly tuviera más material para meterse con ella.
- Bueno… el otro día estabas más inclinada a buscar una solución que a compadecerte.
Hermione se encogió de hombros.
- Las esperanzas se desvanecen.
Draco abrió mucho los ojos.
No sabía que ocurría en la mente de la chica, pero sólo en apenas un día había dejado de ser la marimandona y optimista Hermione a pasar a ser una babosa que se arrastraba deprimida.
¿Acaso le había contado algo McGonagall que no le hubiera contado Snape a él? ¿Acaso no había esperanzas?
…
No… su querido padrino se lo habría dicho. Es más, le dijo que no se preocupase mucho más tiempo. Eso sabía que significaría más días de pruebas, pero no le importaba demasiado, ya que tampoco estuvo junto a esa pesada en todo el día de ayer.
Fue un día muy tranquilo.
Ahora que lo pensaba… demasiado tranquilo.
Bueno, dejando de lado la súbita vergüenza que lo inundó cuando le tuvieron que poner esa estúpida bata minimalista… Nunca se había sentido incómodo con su desnudez aún en ese cuerpo (se rió para sus adentros al recordar esos primeros momentos del incidente), pero parecía que contra más pasaba dentro de él, más aumentaba la conciencia de pertenencia, y aunque disfrutó bastante viendo cómo se marcaban todas sus nuevas curvas en ese batín, no pudo sino enrojecer estando desnudo delante de los medimagos y Snape. Menos mal que éste último lo ignoró, porque Draco se sintió como un estúpido.
¡Ése era un comportamiento de chicas! O de Neville…
Estuvo el resto del día concentrándose en las partes del cuerpo de Hermione que se transparentaban bajo él para no seguir dándole vueltas a ese comportamiento tan infantil y…(tragó saliva) …femenino.
¡Ruborizarse! Por favor…
No quería ni pensar que ALGO de Hermione Granger estaba influyendo en su personalidad.
Sabía que la manía de travestirse no era ningún problema. Siempre le había gustado ponerse las braguitas de cuantas chicas pasaban por su cama (y ellas lo encontraban muy sexy). Y siempre había pensado, que de haber nacido chica, habría hechco lo imposible por lucir los atributos de mujer.
Era un comportamiento Malfoy 100%, de modo que ponerse el uniforme de colegiala no le importó en absoluto.
Y qué decir si disponías de unas piernas, un trasero y unos pechos como los de Granger…
Ay!
Dios quisiera que su padre nunca tuviera que averiguarlo, pero desde el primer momento que se dio cuenta de lo que la Gryffindor escondía bajo capas de gruesa ropa, no pudo evitar felicitar en silencio a sus padres (aún siendo muggles), ni envidiar secretamente a Víctor Krum (sabía que ni el pobretón ni el cara-rajada la habían llegado a catar ni un poco), ni pudo tampoco evitar pensar que, si ella hubiera sido un poco menos irritante, un poco menos Gryffindor, y sobre todo un poco menos sangre-sucia…
Bueno…
¡Ni que fuera el primero que querría echar mano de la mejor amiga de "El Elegido"!
Había oído hablar por los pasillos a grupos de chicos sobre Hermione Granger y los días en los que se tenía que poner su falda antigua (la que le quedaba más pequeña). Incluso en la sala común de Slytherin había llegado a oír algún comentario subido de todo sobre ella.
Hasta ahora había ignorado esos comentarios, y alguna vez que otra había despreciado a quien hablaba así de ella. Pero ahora…
Al menos él (pensó con raciocinio) le había visto completamente desnuda, y tenía por ello razones claras y objetivas por las que tenía derecho a pensar que aquel cuerpo era digno de ser admirado. No como el resto de las que babean por un cuerpo que nunca han visto más allá de su manía de ponerse esa falda más corta de lo normal. No tiene sentido obsesionarse por ese cuerpo si no tienes conciencia real de que es merecedor de tu obsesión, y por esa razón él tenía completo derecho a obsesionarse si quería…
…
¡Y no es que él se estuviese obsesionando!
Bueno, no ha estao mal ¿no?
No, ha sido horrible, lo sé. Pero weno. Me gusta por la parte de que los dos piensan lo mismo y les ocurre lo mismo en esa situación. Y parece que se empiezan a hablar como personas normales xD
Por cierto, supongo que no me creeréis, pero actualizaré más a menudo ok?
Y hablando de actualizar, creo que uno de mis otros fics, "Cómo conocí a vuestro padre" lo voy a eliminar, ¿por qué? no sé cómo seguir la historia, así de facil :S
En cambio quiero continuar "seda", aunque esperaba más apoyo, así que los que podáis hehcarle un vistazo y decirme si merece la pena, os lo agradecería MUCHIISISMOOOO!! :D
Y nada, espero que sigáis conmigo en la brecha, y no me odiéis por mi silencio :_(
KIZ!
