Epilogo:

Is the beginning of another


Hermione

Lamento no ser lo suficientemente valiente para decirte esto en persona, lamento haberte dejado sin ninguna explicación cuando merecías una. Pero debía hacerlo.

No por mí, o por ti. Sino por mi hijo. Espero que entiendas que es lo mejor y que no intentes buscarnos más, sabes que nunca lo amaste y nunca deseaste tenerlo. Yo te olvidaré y buscaré una vida a lado de mi hijo. Espero puedas hacer lo mismo

Con cariño, Fleur D.

PD. Dile a mis padres que estaré bien y que los amo y a Gabrielle, por acompañarme en este viaje.


Hermione permaneció inmóvil, la carta que había leído segundos atrás estaba sobre la mesa pero ella no la observaba más, su mirada estaba fija en un único objeto: la corteza de madera.

Ella había ido y revisado infinidad de veces el árbol donde ella y Fleur habían mantenido sus encuentros sexuales a causa del lobo y la veela. Y no había encontrado nada, ni una sola vez. Era extraño porque algo le decía que ese pedazo de corteza era la clave, aquella carta era falsa. La letra de la carta no le pertenecía a la francesa, sin embargo la letra del sobre que poseía únicamente las iniciales "H.G." si eran de ella.

Hermione pasó la corteza de madera sobre su nariz una vez más, no podía percibir ningún aroma y el color y textura no le recordaban nada. Sabía que había algún mensaje oculto pero no era capaz de descifrarlo. No estaba segura cómo es que Ginevra había dado con algo que ella misma no pudo encontrar pero ahora mismo no le interesaba.

Hermione dejó el pedazo de corteza sobre la mesa mientras intentaba buscar en sus archivos algo que le diera una pista, llevaba meses en la búsqueda de la francesa y aún era incapaz de dar con su paradero, en un acto de torpeza empujó un vaso que derramó su contenido sobre los papeles.

Comenzó a lanzar improperios tratando de salvar sus valiosos documentos hasta que algo le llamó la atención. El pedazo de corteza se había mojado y entonces hubo sintió que la conexión se formaba en su cabeza

- ¡Claro! –susurró para sí. Mientras garabateaba el nombre de los padres de Fleur sobre la carta y una sencilla pero clara orden a su amigo. Y en un par de segundos Hermione desapareció, dejando atrás todo lo que conocía y que le pertenecía. Sabía que no necesitaba nada más a dónde iba.


Hermione llegó frente a la puerta de una humilde casa, sentía el latir de su corazón apretujarle con fuerza el pecho, los pies cansados por la larga caminata habían quedado en segundo plano. Tomó el valor que había venido reclutando kilómetros atrás y con los nudillos tocó la puerta. Tres golpes secos fueron suficientes, sentía que el tiempo pasaba tortuosamente lento hasta que oyó un click del otro lado y la puerta se abrió. Hermione sintió que perdía la habilidad de respirar por un momento

- Hermione –susurró Fleur

Hermione sonrió sinceramente por primera vez en mucho tiempo. Lo primero que se le ocurrió fue levantar el pedazo de corteza que llevaba en sus manos desde el primer día que inició su viaje

Una ligera sonrisa comenzó a asomarse en los labios de la francesa- Lo hallaste –comentó asombrada

Hermione asintió- Por días no supe lo que era… Pero luego, se mojó y… -Hermione sacudió la cabeza ligeramente aun sonriendo- Lo supe. Había estado buscando el lugar equivocado, Yo supe que serías la única para mí en el momento en que te vi por primera vez en el bosque y el lobo perdió toda fuerza y voluntad ante ti, pero tú –

- Yo –interrumpió Fleur- Yo lo supe en el lago, después de la segunda prueba

Hermione asintió- En el lago, en el muelle –la castaña levantó el pedazo de corteza, la misma con la que estaba hecha el muelle- fue la primera vez

- Que nos vimos realmente como somos –concluyó Fleur con una amplia sonrisa- Supuse que ese sería el mejor lugar para dejarte saber nuestra ubicación

- Encontré el pedazo de pergamino entre los pliegues del muelle y dejé todo atrás –Observó el rostro preocupado de la rubia- Le dejé a Harry una nota… incluso he dejado la varita

Hermione se animó a dar un paso al frente, ya no sufría más del frío de la noche, la cercanía le permitía sentir el calor que la francesa emanaba. Temerosa sostuvo las manos de la rubia entre la suya, su cuerpo se erizó de inmediato y sintió al lobo gruñir de placer- Te he extrañado tanto

Fleur no pudo contener más sus emociones y se lanzó hacia ella- Lamento tanto haberte dejado así, lo siento mucho –comenzó a sollozar

Hermione no necesitaba oír disculpas, ni siquiera explicaciones. Sabía que Fleur había tenido miedo, si ella hubiera estado en su posición quizás no hubiera sido capaz de soportar tanta presión, quizás no fue la mejor de las opciones pero Fleur había hecho lo necesario para proteger a ella y a su hijo. Estaba consciente de ello porque había pasado días enteros odiando a la francesa, semanas en la tristeza y meses enteros para comprender poco a poco lo que la había orillado a tales acciones. Nunca había entendido tan bien el significado de la frase "Una madre hace lo que sea por su hijo" como aquella noche que lloró incansablemente por la desaparición de la rubia y su primogénito. Hermione había tenido que luchar una guerra, frente al ojo público, frente a las exigencias y humillación pública cuando conocieron su condición pero Fleur, ella había vivido una batalla recluida y en las sombras, con la única esperanza que su hijo no tuviera que pasar por los mismos conflictos que sus madres.

Le había llevado mucho tiempo entenderlo, muchas lágrimas y mucho esfuerzo pero al fin la guerra mágica había terminado. Su propia guerra, aquella que batía consigo misma había concluido.

Separó a Fleur de su cuerpo, sus sollozos aún era notorios pero ella se encargó de limpiarle el rostro con la mano- Te entiendo

Y estuvo segura que eran las palabras que la rubia necesitaba oír porque de forma inmediata sus ojos recobraron ese brillo intenso que ella tanto añoraba.

- ¿Disculpen?

Hermione dirigió la mirada hacia el interior de la casa, en ella se encontraba una irreconocible Bellatrix, con aspecto muggle pero fiero dedicándole una sonrisa socarrona. La castaña observó a Fleur antes de regresar su vista a la pelinegra

- Quizás –la voz de Bella se había suavizado, aún poseía ese tono rasposo pero sin duda alguna era más amable- Desees ver a tu hijo

Hermione observó intermitentemente a la rubia y a la pelinegra. Había soñado tantas veces con ese momento

Fleur se hizo a un lado para darle libre acceso a la casa

Hermione avanzó tímidamente, al llegar a Bellatrix la observó y le sonrió compresivamente para continuar avanzando hacia el cuarto donde un pequeño cuerpo yacía durmiendo plácidamente sobre la cama.

Fleur avanzó y se detuvo en el marco de la puerta, sintiendo que Bella colocaba un brazo sobre su hombro- Te dije que no era tan tonta, algún día lo descifraría –susurró la pelinegra

Fleur le sonrió antes de dirigir su mirada hacia la escena que tenía enfrente, la castaña sosteniendo por primera vez a su hijo. Sintió que una lágrima le escapaba por el ojo. Aún tenían mucho que aclarar y perdonar, un futuro por definir pero ahora mismo lo único que le importaba era que al fin estaban reunidas. Observó nuevamente a Hermione que luchaba su propia batalla interna- Bienvenida a casa –le susurro.


- ¡Jean! –Hermione reprendió a la mayor de sus hijas, el cabello castaño perfectamente rizado le caía por debajo de los hombros. La pequeña niña lanzó un puchero al verse sorprendida. Hermione rodó los ojos, sabiendo que no podría reñir más a su pequeña- No corras –le pidió

La pequeña asintió mientras sonreía y comenzaba a caminar a paso lento

- Juro que me van a matar -Hermione observó el rostro de fingido cansancio de Bellatrix- Tienen la energía de 4 vidas juntas

Hermione no pudo evitar reír ante el comentario de la mayor- ¿No me digas que ya te cansaste? Si no haces nada

Bella arqueó la ceja molesta- Disculpa pero sabes que apenas me estoy acostumbrado a la vida mugg-

- ¡Bella! –intervino Fleur

Bella cerró los ojos, sabiendo que cualquier referencia al mundo mágico estaba prohibida- Lo siento, se me escapo

Hermione rodó los ojos mientras entrelazaba su mano con la de Fleur- Llevas 7 años viviendo así –agregó la castaña- ¿cómo es que apenas te acostumbras? –Hermione bufó ante la mueca indignación de la pelinegra- Te recuerdo que tú sólo me dejaste dos días en paz antes de que empezaras a mandarme a entrevistas de trabajo

- No podías ser una mantenida, no había que abusar de Fleur

Hermione intentó replicar pero la mirada de Fleur la detuvo. Sabía que inevitablemente Bella era un miembro de su familia, era lo más cercano a una madre, no para ella, sino para Fleur. Hermione nunca la había considerado como tal pero debía admitir que cada vez la idea de que fuera su madre se le hacía más aceptable, sobre todo cuando les leía cuentos a sus hijas pensando que nadie la veía.

- Este caballero cada vez pesa más –comentó Fleur

- Puedo –Hermione intentó ofrecer su ayuda pero Fleur la rechazo de forma inmediata

- No, está dormido. Puedo llevarlo hasta la casa

La castaña asintió mientras se detenía observando el cúmulo de negocios frente a ella. Fleur observó a su esposa un momento y después a Bella, quién simplemente se encogió de hombros, aceptando cualquiera que fuera su decisión. La francesa tomó una bocanada de aire- Hermione, es tu decisión

La castaña observó a la rubia, asegurándose de tener su apoyo y entonces asintió. Comenzaron a caminar por los locales hasta que ella inevitablemente chocó ligeramente con un hombre.

- Disculpe –Hermione observó que el hombre giraba la cabeza y pudo observar unas ligeras canas en su cabello que seguía igual de incontrolable de cómo lo recordaba. Sus ojos verdes se escondían detrás de unas redondas gafas y una cicatriz, apenas visible, en su frente- Perdona, no fue mi intención –Hermione le sonrió ligeramente al atónito hombre.

La castaña se dirigió a su esposa y entrelazó sus dedos- Vámonos a nuestro hogar

Fleur observó un momento al hombre de gafas y asintió. Aquella inusual familia comenzó a alejarse de aquél sitio. Observó que Bella se adelantaba y tomaba de la mano a su hija mayor, Hermione entrelazó su mano entre la suya y Fleur sonrió hacia el cielo, no había nada de qué preocuparse.


Hace dos años que comencé este fic, les agradezco el apoyo durante todo este tiempo

Con suerte, no será la última vez que lean de mí, la vida siempre tiene sorpresas.