Capítulo 12
—¡Tú!
Holmes irrumpió furiosamente en el salón, despojándose del gabán de sir Henry, y se abalanzó sobre Sally, fulminándola con la mirada.
—¡¿Quién es el hombre al que escondías con tanto cuidado en el ático?!
Sally apartó los ojos y se mordió el labio. Sir Henry clavó en ella una mirada atónita. La señora Barrymore se cubrió la boca con las manos y miró sorprendida a su sobrina mientras el señor Barrymore apoyaba una mano en el hombro de su esposa.
—Oh, Sally —suspiró el señor Barrymore—, ¿qué has hecho, niña tonta?
—Dijo que me amaba —respondió la chica de rostro cetrino con voz queda. Una lágrima se deslizó por su mejilla.
Holmes respiró hondo. Las mujeres emotivas no eran su fuerte. Por fortuna…
—Sally —dijo sir Henry, sentándose frente a la llorosa doncella—. Cuéntanoslo todo.
