Capítulo 17
El sol se elevó lentamente, pero su intento de abrirse paso entre las nubes bajas fue un completo fracaso.
A nadie le apeteció desayunar, pero hubo café caliente en abundancia a lo largo de la mañana.
Holmes acercó una butaca al sofá y no se movió de allí durante la mayor parte del día. Los minutos se convirtieron en horas. Las horas convirtieron el día en noche, y la noche nuevamente en día. Holmes no abandonó la silla, pero echaba alguna que otra cabezada mientras los demás miembros de la casa deambulaban a su alrededor.
Finalmente, Holmes despertó de golpe, con todos sus sentidos alerta. No sabía qué lo había despertado. Entonces se dio cuenta y sonrió.
—Ah —dijo en voz baja, inclinándose hacia delante—, me alegra verlo despierto.
—Holmes —susurró Watson con voz ronca—. Siento mucho… que escapara…
Holmes frunció ligeramente el ceño.
—Watson, necesita descansar. Está herido… pero me temo que debo preguntárselo. ¿Vio a quien lo atacó?
—Sí.
—¿Puede describirlo?
—Se parecía… a Jack Stapleton. Pero… no era él…
—¿Qué quiere decir?
—Su estilo… su cara… una forma diferente. Se… se disfrazó… para parecerse a… Stapleton…
Holmes se recostó en la silla mientras Watson dejaba escapar un gemido, estremeciéndose levemente bajo las mantas. La genial mente de Holmes comenzó a dar vueltas al problema y, poco a poco, las piezas del rompecabezas empezaron a encajar…
