Hola a quienes leen esta historia. Lamento la demora, siendo sincera me costó mucho escribir este capítulo, incluso logre escribir gran parte de los que vienen, pero este, sinceramente no salía.
Gracias por el apoyo que me han dado a través de sus comentarios. Ha sido sinceramente genial.
Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.
En fin espero que les guste mi historia. Besos.
Nota: Los invitó a leer mi historia: Mi mamá, tú y yo. Piénsalo Iron man.
La vida nos lleva por rumbos que no esperábamos, nos conduce a caminos no planeados porque al fin y al cabo nos lleva a donde se supone pertenecemos.
Capitulo: Juega con el niño que se cree adulto.
Oscuridad, todo lo que puede ver es una nube de sombras que no puede distinguir bien, un sonido fuerte proviene de ellas, y se está ahogando lentamente, aire es todo lo que necesita, pero no puede respirar, es demasiado caliente, demasiado fuerte la sensación que siente en su pecho.
El agua fría lo hace gritar su nombre y él tiene miedo de perderla para siempre.
Sus ojos se abren con sorpresa y escupe a un lado de su cama, se toca el pecho y siente como su corazón late rápidamente, está empapado en sudor y su respiración es anormal.
Malditas pesadillas.
-Su ritmo cardiaco se ha elevado durante los últimos cuarenta minutos, señor. – sentencia Jarvis, y él suspira profundamente tratando las mil y una sensaciones en su mente.
Asiente hacia el techo como si expresara una conversación tacita con su IA y trata de tranquilizarse tomando respiraciones profundas. Pero nada de eso está funcionando.
Fija su vista en el reloj, son casi las cinco de la mañana y no recuerda alguna vez, que se haya despertado tan temprano. Suspira.
-¡Tony! – su voz suave tiene algo que no puede identificar. Voltea su rostro para encontrarse con su rostro lleno de lágrimas y su cabello completamente desaliñado.
- ¿Enano que haces aquí? - es lo único que se le ocurre preguntar, no hay comentarios sarcásticos, ni gritos esta vez.
-Tuve una pesadilla – se limpia los ojos, que ahora se ven brillosos – y te escuche gritar – confiesa mirándolo con unos ojos tiernos - ¿también tuviste una pesadilla Tony? – sus ojos se abren con asombro.
-¿Tu estas bien? – desvía la conversación, no puede hablar del tema de sus propios sueños con nadie y mucho menos con un niño de seis años, que es nada más y nada menos que su mini yo del pasado.
-Um, si - responde sin poder mirarlo, su mirada fija en el suelo –el verano pasado quería jugar en la piscina con mamá - el pequeño comienza a explicar - pero ella estaba trabajando –el sonido de la voz pausada del castaño le indica continuar - ella dijo que no me acercara, pero no hice caso. Me resbale y caí.
Puede sentir como las lágrimas comienzan a querer irradiar fuera de sus propios ojos, como si un pensamiento atravesara su mente, un recuerdo de algo que cree que no sucedió. Algo que olvido.
Es la misma sensación, ahogo. El pequeño se le queda mirando con una expresión tímida.
-Pensé que iba a morir – susurra el niño completando su historia.
Él está mirando su cara ahora como si fuera transparente a él. Sinceramente, cree que el chico puede ver dentro de su alma, y eso lo asusta más que cualquier cosa. No ha limpiado allí por un tiempo. Uno realmente largo.
Tony se pasa las manos por su cabello mojado por el sudor. Se sienta en el suelo, que es donde el pequeño está ahora - ¿Puedo contarte un secreto, enano? – susurra al pequeño. Él asiente seriamente. - Yo realmente no quiero que te mueras.
-Y yo tampoco quiero que te mueras Tony – envuelve sus brazos tiernamente sobre él. Tony Stark es escéptico, es un abrazo que no sabe que venía, es una situación inesperada, pero hay algo en ese gesto, que lo hace sentirse reconfortado. Le toma unos segundos recuperarse y devolver el abrazo al niño.
Tal vez debe reconsiderarse a sí mismo, cuando era un niño. Por qué esta versión que dijo odiar, está haciéndolo cambiar de opinión rápidamente.
-¡Quiero ir a casa! – susurra colocando la cabeza sobre su pecho.
-¡Pronto, enano. Muy pronto! – Tony promete revolviendo suavemente su cabello.
Pocos minutos después, ambos están completamente dormidos.
La taza de café se aferra a su mano, tal como lo hace una lista de papeles ridículamente largos que debe leer para mañana, son solo las dos de la tarde y ya se siente exhausta por el resto del día.
Y esos pensamientos de él en su mente solo están haciendo que el día se aún más largo de lo que ya amenaza ser.
Puede escuchar risas que provienen fuera de la casa, Jarvis le ha indicado con su acento británico formal que su jefe se encuentra en el área de la piscina y ella realmente no sabe que pensar.
Por qué Tony Stark desde su cautiverio no ha tocado nada cerca del agua.
-Enano tienes que mantenerte derecho y patalear porque si no serás como una roca en el fondo del agua - instruye el castaño – Además las chicas adoran a un chico guapo que pueda nadar – sonríe divertidamente, y el niño con sus flotadores solo asiente para luego realizar el movimiento.
Sus ojos parpadean, Pepper se ha quedado sin respiración en el momento en el que sus ojos se encuentran con el pecho desnudo de nada más y menos el infame Tony Stark, un muy mojado Tony. Vestido únicamente con un par de bermudas negras que cuelgan deliciosamente bajo sus caderas.
Sus ojos parpadean involuntariamente, la sangre corre por sus mejillas mientras rápidamente vuelve su vista hacia el suelo. Maldice en voz baja, ha visto miles de veces a su jefe desnudo antes, pero ahora su presencia en bermudas, pecho y cabello mojado solo hace que su corazón se agite fuertemente, no ayuda nada a su cordura la imagen ahora está prácticamente grabada en su mente.
Después de unos instantes de silencio, armándose de valor, mira hacia arriba solo para encontrarse con su sonrisa depredadora. Su cuerpo a solo centímetros del suyo.
-¿Te gusta lo que ves? - bromea, sus cejas levantadas mientras se seca con una toalla su pecho cincelado.
-¿Es en serio? - Ella se echa a reír nerviosamente, tratando de esquivar astutamente la situación
-Tu rostro es todo rojo – le dice inocentemente, el humor evidente en su voz. -¿Qué vamos a hacer al respecto? -murmura él, peligrosamente cerca de su oído.
Ella sabe todo esto. Todo era un juego para él últimamente. Y todo gracias a su brillante idea,¡genial Pepper!, solo aumentas su ego, se dice a sí misma. Como si eso fuera posible, el ego de Tony debe superar la estratosfera como mucho.
Pero ella no es capaz de reunir la determinación para seguir adelante. No quiere juegos y menos después de lo que casi había sucedido la noche anterior.
- ¡Todavía estoy aquí! – se queja el pequeño desde el interior de la piscina.
Tony resopla y se aleja de Pepper. Otro momento perfectamente arruinado por ese niño.
-Acaba de llegar y ya está empezando a molestarme. - Tony susurra.
-¡ Hey Ed! – saluda la pelirroja divertida y aliviada por su intromisión. - ¿Aprendiendo a nadar?
- ¡No!, solo recordando cómo hacerlo – sonríe el pequeño, ahora chapoteando el agua a sus lados.
La pregunta no ha salido de sus labios, y sin embargo él ya se encuentra respondiendo.
-Los hombres inteligentes afrontan sus problemas alguna vez ¿no?, pensé que ya era tiempo de volver – explica el castaño y Pepper se encuentra notablemente sorprendida.
Feliz de que venza el miedo, ese miedo que ella sabe que lo paraliza en sus pesadillas. Es algo bueno, la llegada de ese niño a sus vidas, de eso está segura.
Tal vez es por eso que está aquí, necesitaba vencer su miedo – continua hablando sin dejar de mirarla – Pero eso lo sabremos cuando deje de cantar esa tonta canción todas las noches. ¡Espero sea pronto! – se ríe y el niño le saca la lengua traviesamente.
-Tony puedo nadar más rápido que tu – se mofa el pequeño, probando su punto al nadar de un lado a otro.
-¿Eso es un reto? – Tony pregunta lanzándose al agua sin pensarlo dos veces y salpicando agua hacia el chico.
-Juega bonito Tony - dice Pepper colocando su portátil junto a una mesita apartada de la piscina, y sentándose en una de las sillas, su taza de café aparentemente sigue en su mano. No deja de preguntarse cómo es posible que no la haya roto al tener esa vista.
-Él empezó - murmura Tony enviándole una de esas sonrisas que paraliza su espina dorsal.
Sí, no estaba equivocada, este sería un día de esos largos.
-¡Pero ese juego yo lo conozco!, ¡es muy viejo! – replica el pequeño con los brazos cruzados sobre su pecho – soy más sabio de los que piensas.
Tony se ríe, han discutido un par de minutos acerca de unos juegos de mesa. Le está empezando a agradar el chico, bueno por lo menos ya no lo odia tanto.
-Perdóname ancestro fósil, testigo de los dinosaurios, hijo de tutankamon - Tony sonríe insoportablemente victorioso. No sería Tony sin la actitud arrogante e infantil.
- Deberíamos pedirle que se bañe con nosotros – susurra el pequeño olvidando fácilmente su comentario y desviando su atención hacia Pepper.
-Me leíste el pensamiento.
-No es difícil hacerlo- sonríe el pequeño - te conozco muy bien.
-Bueno, bueno deja de alabarte a ti mismo – responde sin dejar la burla de lado - ¿Señorita Potts tiene un momento? – pregunta posando su mirada en ella, quien parece estar concentrada tecleando en su portátil.
-¿Si?
- ¿Quieres meterte a la piscina con nosotros? – añade el pequeño antes de que el hombre pueda hablar. Tony lo mira con desaprobación.
A pesar de que él está hablando descubre que sólo puede concentrarse en una sola cosa.
Lo ridículamente sexy que luce Tony Stark saliendo del agua. Debería ser ilegal lucir así, o ser así de guapo.
Aunque podría considerar su oferta. Hace bastante calor, no es como si pudiera pasar algo más.
Pero ella nunca haría eso.
En cambio, ella sonríe con recato.
-Tengo bastante trabajo con que ponerme al día chicos, pero ustedes diviértanse – sonríe a ambos y puede ver la mirada desconcertada de Tony. Sabe que algo no anda bien con ella hoy. Maldito instinto para las mujeres.
-¡Pepper! – le llama con una voz suave, que usa solo en las ocasiones en las que está con ella- Este pequeñín puede sentirse decepcionado – dice con la típica mirada de cachorro herido.
De repente, se inclina hacia adelante, presiona su mejilla contra la de ella, los labios contra su oído - ¿Estás segura de no quieres nadar con nosotros?
-Mmm – respuesta nerviosa - sí, todavía estoy segura.
-Eres realmente una locura – Tony se ríe como si ha dicho la cosa más divertida sobre la faz de la tierra.
-¿Qué? - exclama la pelirroja, con una pequeña nota de histeria.
-Negarse este cuerpo - dice, sacudiendo la cabeza y gesticulando hacia su físico.
Se burla y lo empuja de nuevo hacia el marco de la piscina – sigue nadando Stark.
-Sí, señora – dice riendo en voz alta.
Trabajó durante las tres horas siguientes encerrada en su oficina, con poca interrupción. Pepper se sorprendió por el hecho de que su jefe se estaba llevando bien con el pequeño, luego de la piscina, los vio jugar una serie de juegos de vídeo, comer unas golosinas, y criticar netamente los programas infantiles mostrados en la tv. Eso ha hecho relativamente fácil su trabajo esa tarde, no hay quejas, ni peleas en 180 minutos y eso la llena de alegría.
Aunque sabe que esa alegría se disipa rápidamente gracias a los pensamientos erráticos que ahora está teniendo después de la noche anterior. Le gustó un poco, bueno demasiado si es sincera, la sensación de sus cuerpos juntos. Suspiro. Tenía que conseguir mantener sus hormonas bajo control antes de que ella hiciera algo de lo que se arrepintiera, y pudiera destruir el puesto que le ha tomado años construir.
No Pepper Potts no podía ser influenciada bajo los encantos de Tony Stark, no después de ser inmune tantos años. Solo debía evitarlo por el resto del día.
Pero allí estaba de nuevo, parado justo en la puerta de la oficina, una sonrisa en su rostro y un vaso de su mejor licor en una de sus manos.
Era extraño, pero podía adivinar sus movimientos. Aún sin mirarlo, percibía su mirada fija en ella, tan penetrante que era casi una caricia.
Tony estaba actuando inocentemente mientras caminaba tocando cada objeto del espacio entre ellos. Se detuvo contemplando el tablero de ajedrez que hace años había comprado para ella.
-En la vida como el ajedrez hay muchas formas de ganar – pronuncio con su sonrisa galante pegada a su rostro. Ella lo miro evitando a toda costa rodar sus ojos.
-¡Sí!, pero ya tú no puedes sorprenderme sé muy bien cómo darle las vueltas a tus trucos y salir ganando – respondió ella sin dejar de colocar toda su atención en las ultimas cotizaciones de las nuevas acciones de Industrias Stark en el mercado.
-Ha pasado el tiempo, he aprendido trucos nuevos. ¿No sientes curiosidad? – él sonrió divertido moviéndose de un lado a otro de la oficina.
-¿Curiosidad? - pensó por un momento su respuesta antes de admitir un sonoro sí - pero no estoy dispuesta a arriesgarme – ella tecleó en su computador - no si no nada que ganar - sus ojos se abrieron con asombro cuando la realización de sus propias palabras llego a ella.
-¿Cómo qué? – él siguió el mismo juego que ella misma comenzó. Nada más divertido que una distraída Pepper Potts. - ¿Qué quieres ganar de mí?
Ella rodó los ojos, cerró su portátil y se levantó. Seguía continuamente jugando con ella, y ella lo dejaba, ¿que tenía en la cabeza últimamente?. Era hora de parar el juego. Estaba cansada de jugar. Años de juegos arrogantes y sonrisas platónicas.
-Cualquiera que nos haya podido escuchar pensaría que hablábamos de otra cosa que no fuera un juego de ajedrez - admitió con vergüenza apoderándose de sus mejillas, ya teñidas de rosa.
Tony estableció cuidadosamente el vaso sobre la mesa e inclinó la cabeza hacia ella.
Pepper lo miró con ansiedad mientras se acercaba lentamente.
Su cálido aliento le calentaba la mejilla cuando él deslizó un brazo alrededor de su cintura y la atrajo hacia su pecho. Fue un movimiento rápido e inesperado.
Ella se puso rígida, tragando con fuerza la posibilidad de alejarse, su mente acelerada. Se sentía como si estuviera en un sueño sin control de su cuerpo. Mirando a sus ojos, vio el dolor y la confusión que le devolvía con la mirada.
Acaba esto con ella, ella es demasiado buena para ti, repetía en su cabeza mientras una de sus manos libres le acariciaba el cabello rojo.
-¿Y tu como puedes saber si me refería a otra cosa? – dijo en tono de burla, mirándola con sus ojos picaros.
No tenía idea de esa nueva sensación que trajo el rozar de sus manos sobre su cintura y las caricias de su mano sobre su cabello. Él se encontró con que ella lo estaba mirando con una expresión que no supo descifrar.
Espera algún comentario arrogante de algún tipo del que ella es experta y una risa. En cambio, sus dedos encuentran su barbilla, y ella levanta suavemente su cara así que él está mirando directamente a ella. Su expresión es seria.
-¿Por qué sigues jugando conmigo Tony?
-Porque no puedo sacarte de mi cabeza. – Murmura a medias.
Pepper traga el gran nudo que se ha formado en su garganta mientras absorbe la sinceridad de sus palabras. Ella cierra los ojos por un breve instante para recoger sus pensamientos antes de soltar su rostro y alejarse un paso atrás. No iba a ser fácilmente encantada por él.
Probablemente no. Ella suspiró.
-¡Pero eso es culpa tuya! – se queja sin poder mirarlo - Siempre juegas con mi cabeza. Nunca sé lo que es real y lo que es un juego para ti.
-¡Tienes un problema hay gente que cambia! – responde evitando salir herido por las palabras que sabe que son verdad. Hasta cuando seguiría viéndolo como el Dios del sexo.
-Bueno, eso no está sucediendo. Te lo dije antes, no soy ese tipo de mujer - Ella lanza sus manos en el aire en señal de frustración. ¡Ugh! Puedes tener cualquier mujer a tus pies, solo déjame en paz Tony.
-¡Dame una oportunidad, Potts!. Deja que te lleve a cenar - Su tono es insistente mientras da un paso hacia adelante dejando unos centímetros entre ellos.
-¿Por qué quieres llevarme a cenar cuando los dos sabemos que sólo quieres dormir conmigo y no voy a dejar que eso suceda.
-Tal vez he cambiado de opinión - Murmura, el sabor de su dulce aliento bailando en sus labios. Sólo necesita apoyarse en unos pocos centímetros y finalmente podría besarla.
-¡Me tengo que ir! - Ella respira, sus ojos se encontraron con los suyos.
-¡Por favor! Vamos a cenar mañana en la noche, como amigos, eso es todo lo que pido - Dice en voz baja mientras extiende la mano para meter un mechón de pelo suelto detrás de su oreja.
-¡No puedo! – Ella dice con dolor - Yo no voy a mentir y decir que no me siento atraída por ti, porque lo soy. Por Dios todas las mujeres de esta ciudad lo son, pero solo me harás daño. ¡Así que por favor!, si realmente quieres ser mi amigo, detén todo esto.
-¡Está bien!. ¡Amigos! – dice pensando bien sus palabras por unos segundos - Puedo conformarse con eso - Sonríe vacilante dando un paso atrás lejos de ella, no estaba seguro de cuánto tiempo más podría controlar su necesidad de estar cerca de ella.
Pero estaba decidido a demostrarle que esto ya no era un juego, solo necesitaba comenzar a moldear su plan, poco a poco la iba a conquistarla, de eso estaba seguro o se dejaba de llamar Tony Stark.
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