Hola, volviendo de algún lugar donde mi mente ha decidido colocar esta historia, ha sido un tiempo. Realmente lo siento por ello. Pero he vuelto, eso es lo importante.

Gracias por el apoyo que me han dado a través de sus comentarios. Ha sido sinceramente genial.

Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.

En fin espero que les guste mi historia. Besos.

La vida nos lleva por rumbos que no esperábamos, nos conduce a caminos no planeados porque al fin y al cabo nos lleva a donde se supone pertenecemos.


Capitulo: Cuando un amor se va.

Cuando un amor se va, nos deja tristes, desorientados y llenos de ansiedad
Cuando un amor se va, deja una espera que solo llena la soledad.


Es hermosa, su cabello golpea al viento, un par de rulos enmascaran su rostro, y sus ojos azules, lo miran impacientemente, puede perderse en ellos, morir en ellos y volver a la vida simplemente para mirarlos nuevamente. Ella es perfecta.

Camina por el lugar con suavidad, como si fuera la dueña del sitio, y él no entiende como alguien podría negarle algo, como alguien podría no querer algo de ella.

La necesita más cerca. Él se pierde en ella. Él nunca ha estado tan encantado por nada en su vida.

Y ella lo complace, caminando estratégicamente hacia él, deteniéndose justo a unos centímetros de él.

-¿Qué quieres de mí? - dice débilmente regalándole una de esas sonrisas que hacen que su corazón golpee con fuerza y un cosquilleo se instale en su estómago. Es uno de esos adolescentes enamorado.

-Lo que siempre he querido, pero he tenido mucho miedo de preguntar –él vacila. - Te quiero, me encantas Virginia…

-Desvariando en un bar en medio de la nada ¿Te estas volviendo predecible Tony? - su voz lo despierta como una nubla de entendimiento golpea su visión, o tal vez solo se trata de su cabeza que ha decidido dejar de girar.

Él castaño no responde, solo abre y cierra los ojos dejando escapar suspiros incoherentes de palabras que quiere decir pero que no es capaz de pronunciar. Por lo menos no por el momento.

El hombre le da un gesto, sentándose junto a la barra, sus codos se apoyan en la tabla de color caoba al tiempo que el sabor del whisky fuerte inunda el paladar de su boca.

-Tómate tu tiempo, me voy a morir acostado en la parte superior del mostrador - Tony acepta, sonriendo borracho ante la idea. Su voz es un murmullo alegre muy bajo, como si no tiene ninguna preocupación en el mundo. Lamentablemente eso es lo más alejado de la realidad.

-¡Vaya! estoy anonadado esto es tan maduro y generoso, tan impropio de ti – replica el hombre y mueve sus lentes que se han establecido justo en el borde de su fina nariz. - Es un gusto verte.

-Lástima que no pueda decirte lo mismo hombre verde – intenta sonar sarcástico pero no lo logra. Tony luce como un chiquillo indefenso, es raro verlo así.

-¿Qué hiciste ahora? - Pregunta Bruce mientras da un trago a su bebida.

-¿Que te hace pensar que hice algo? – Tony susurra sin despegar su cabeza de la fría superficie del mostrador.

- Jarvis ha mencionado un par de cosas cuando pase por tu casa, la moral perdida y viajes en el tiempo – señala divertido - y tal vez un pequeñín de esta altura – dice señalando con su mano una altura no muy lejana del suelo – ha despotricado en tu contra – sonríe al comentar la última parte.

-¿Mi moral perdida? -Tony pide débilmente - ¿En serio? Es un maldito robot – se queja visiblemente molesto como un ceño aparece en su rostro. - Y no hablemos del enano molesto…

Bruce se ríe – Es un pequeño realmente divertido– dice defendiéndolo – sabe casi todo sobre mecánica robótica y tiene seis años, es como un mini genio – una sonrisa aparece en sus labios al ver como su amigo rueda los ojos.

-¡Sí, sí! – Lo calla moviendo sus manos sobre sus labios en un gesto - Es un genio lo he captado. Además no es como si él realmente no alardeara de eso todo el tiempo.

Bruce se ríe aún más fuerte.

-Aun así, ha viajado a atreves del tiempo, eso es sorprendente. Supongo que es algo de lo que se podría alardear – sonríe lentamente tomando una nueva bebida que el bartender amablemente ha servido.

-Es realmente molesto, no entiendo cómo ha llegado aquí – comenta molesto, golpeando sus manos con frustración sobre la barra – él sigue haciendo preguntas sobre todo, pensé que podría ayudarlo y lo he hecho… suspira moviendo su cabeza de modo que su cabello ha caído notablemente sobre su rostro, sus ojos están cansados y su ropa no es algo que pueda señalarse como presentable. Bruce se pregunta cuánto tiempo ha estado en ese lugar. –pero él sigue aquí.

-¿No crees que ha sido al revés?- indica haciendo énfasis en su punto, no siempre las cosas son lógicas o tienes explicación, hay sucesos que todavía son incomprensibles para la mente humana. Y él conoce bien ese punto, esos sucesos que cambian tu vida de una manera tan radical que no sabes que esperar o que hacer. Si él lo ha vivido. Desde que se convirtió en alguien que no quería ser, en ese monstruo verde, lleno de rabia pero a la vez tan solo. - ¿Y si olvidaste algo importante? – sigue argumentando.

Tony niega con su cabeza, pensando en que podría olvidar, sabiendo que alguien tan inteligente como él, pocas veces o nunca olvida algo.

-Eres lo suficiente inteligente para viajar en el tiempo y ayudarte a ti mismo si tienes problemas – analiza Bruce asintiendo brevemente a Tony.

-¿Ayudarme? – Pregunta el castaño tratando de seguir la línea de pensamiento de su amigo científico, claro que es un poco difícil cuando el alcohol invade la mayor parte de su cerebro -¡Crees que ha venido a ayudarme! – la realización lo golpea rápidamente.

- Tal vez está aquí para enseñarte algo – toma un largo suspiro y luego lo mira para añadir - o tal vez está aquí para ayudarte a recordar algo. Algo realmente importante.

Tony ora para que Bruce termine, pero el tema está lejos de caer.

-Todavía no has adquirido algo real- continúa con su diatriba - No has conseguido ninguna cosa que tiene valor. Has perdido la única mujer importante en tu vida.

¡Que alguien llame a la unidad de quemados! La última frase es un puñal directo a su corazón de metal. Tony parece tan vulnerable y Bruce está empezando a encontrar estos raros momentos desconcertantes.

-Ella no es – quiere contradecirlo y gritar que no es más que una pelirroja de piernas largas que hace cosas por él, que es simplemente una mujer que no ocupa un lugar en su vida, que no sueña con ella diariamente y que no la ha notado en los años que tiene trabajando junto a él. Pero simplemente él ha perdido la capacidad para mentir cuando se trata de ocultar sus sentimientos por ella.

-Pregúntale cosas de su niñez, averigua quien eras a los seis años – aconseja cambiando de tema. - Tal vez lo regrese al pasado.

-¿Lo harías tú?

-Quieres decir ¿Qué haría si apareciera un chico en mi puerta preguntándome que seré y si todo está bien? – Tony asiente ante su pregunta – Bruce toma una nota mental repensando su respuesta – le diría que la vida no es fácil, que habrá momentos en los que caiga y se sienta herido, que en algún punto se sentirá triste pero que todo valdrá la pena, porque será un hombre fuerte y rodeado de personas que se preocupan por él y lo aman. Y la mayor satisfacción será encontrar una persona para amar y ayudar a la humanidad. Así que si, cumplirá su sueño y estará eventualmente bien.

-¡Ugh!, y yo pensé que le dirías que se convertiría en un pequeño hombre verde – Tony se ríe.

Bruce solo es contagiado por su risa después de un par de segundos. Es lo mejor que puede hacer. Porque sabe que la noche está lejos de terminar como Tony se aferra a una nueva botella de Jack Daniels.


Cuando el mundo comienza a desacelerar, él ya no se siente como si toda la basura del mundo estuviera en su cabeza, sin embargo sigue allí, una ola de cansancio que se apodera de él, puede ser debido al alcohol ingerido por varios días seguidos, o que no ha dormido tan bien como él hubiese querido, pero él no se atreve a suponer.

Menos mal que no tenían un control de sobriedad en las escaleras de su casa, eso es lo que dice su mente cuando sus pasos tropiezan por todo el lugar.

-Te ves muy mal.

No, él no, no de nuevo, grita su mente fuertemente como se voltea para mirarlo. Tiene el rostro repleto de algo muy parecido a algodón de azúcar, el cabello revuelto y una ridícula pijama de un personaje animado.

-¡Gracias capitán obvio! – replica el mayor de los castaños dándole una mirada dura.

- Pensé que no volverías – dice pellizcando el puente de su nariz, gesto que Tony encuentra molesto - ¿Qué vamos a hacer contigo? –murmura, más para sí mismo que para Tony.

-Podrías ayudarme – dice mirándolo a los ojos, el pequeño le lanza una sonrisa -He olvidado algo… algo importante… y si lo recuerdo lo más probable es que te haga volver.

- Necesitas un nuevo pasatiempo, uno que no implique acosar a Pepper- Tony se ríe de su declaración – y dejar de meter la pata con todo Tony. Tienes que cambiar, ser mejor – dice el pequeño con convicción caminando hacia su yo mayor – Pero tranquilo que yo te voy a ayudar.

Sabe que esto va a ser la cosa más difícil, cambiar y aprender cosas de sí mismo cuando era pequeño, pero no espera la repentina oleada de emoción que surge a través de él, tal vez una cosa buena surja de conocerse otra vez.

-¡Hey Ed! – El canto de los ángeles suena en su oídos, es la perfecta armonía de su voz, que hace que su cabeza quiera girar nuevamente, pero gracias a una emoción diferente – Es hora de hacer la tarea – dice evitando a toda costa su mirada y posándose junto al pequeño. Él sonríe a ella y asiente, saltando a pasos hacia su habitación.

El silencio incomodo llena su casa y ella está apunto de caminar lejos de él, cuando él pasa por delante de ella, con los ojos casi suplicándole – ¡Pepper! -dice, con la voz recogida.

-No me hables - su voz es tranquila y serena.- No a menos que sea algo relacionado con el trabajo.

Está ansioso, avergonzado. Él no quiere que ella lo vea así, sin embargo, no quiere asustarla.

-Pepper por favor, déjame explicarte – su mirada intensa de nuevo en ella.

Ella cierra los ojos por un segundo, luego fija su mirada en él otra vez, la culpa claramente visible en ellos.

Bastardo. Ella no logra contener la lucha contra las lágrimas que corren por sus ojos.

-Fue algo estúpido y yo…

Ella abre la boca, y luego una risa seca deja su garganta y ella niega con la cabeza, presionando a la baja las lágrimas de nuevo, pero esta vez son lágrimas de rabia.

-¡Yo confiaba en ti! -grita, levantando los brazos.

Él no se mueve, la emoción se cruza en sus ojos de nuevo.

-¡Yo confiaba en ti y tú estabas jugando conmigo! - Ella lo fulmina con la mirada, con los dientes apretados.

Ella siente que las lágrimas se levantan de nuevo como un malestar formándose en su pecho. Él la lastimó.

Se miraron el uno al otro por un momento. No hay palabras que pueda decir para arreglar eso, no hay una expresión sarcástica, una broma que borre el malestar. Él a fin de cuentas la ha herido.

-¿Por qué lo hiciste? -Pregunta finalmente, su voz más pequeña de lo que era cómodo.

Su rostro es un sinfín de emociones, se lame los labios y la mira con ojos de cachorro.

Ella traga saliva, frunciendo el ceño con enojo hacia él.

Se lame los labios otra vez y da un paso más cerca, una preocupación genuina y la culpa que destella a través de sus ojos. Ella siente su aliento en sus labios, pero ella no retrocede.

-Nunca quise hacerte daño - La mirada que le dirige la hace desear perdonarlo instantáneamente. Pero, al mismo tiempo sólo intensifica el dolor.

-Pero lo has hecho.

Cuando un amor se va, nos deja tristes, desorientados y llenos de ansiedad
Cuando un amor se va, deja una espera que solo llena la soledad.


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Espero hayan disfrutado al leer este capítulo. Besitos y abrazos. Acepto opiniones, sugerencias, críticas, todo es válido…

Besos, el siguiente capítulo depende de sus cometarios.

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Estimada Serenithy.

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