Hola a quienes leen esta historia. Lamento la demora, siendo sincera me costó mucho escribir este capítulo, es difícil tratar de expresar tantas emociones en un escrito, pero realmente espero que les guste. A dos capítulos del final probablemente.

Gracias por el apoyo que me han dado a través de sus comentarios. Ha sido sinceramente genial.

Acoto que todos los derechos son de Marvel, solo tomó sus personajes para escribir sin fines de lucro. Gracias también por tener mi historia en sus favoritos o alertas.

En fin espero que les guste mi historia. Besos.

Nota: Los invitó a leer mi historia: Mi mamá, tú y yo. Piénsalo Iron man.


La vida nos lleva por rumbos que no esperábamos, nos conduce a caminos no planeados porque al fin y al cabo nos lleva a donde se supone pertenecemos.


Me gusta mucho ese juego el mopolio, me gustan los juegos de cuentas, los de saltos son para tontos, a menos que sean chicas, no me gustan las adivinanzas y el ajedrez es solo para dos, las escondidas son divertidas también, pero hay juegos que no deben jugarse, y cosas que no deberíamos desear nunca, nunca porque pueden volverse realidad. Y la realidad no siempre es la mejor opción.

No cuando pides crecer y olvidarte de todo. No cuando la pérdida te toca siendo joven y es tanto el dolor que pides olvidarte de todo. Olvidarte de ellos.

Olvidarte a ti mismo.

Es un golpe en la puerta y una entrada súbita a la habitación lo que lo despierta. Sus ojos se abren con sorpresa y se llenan de pánico, evaporado rápidamente al ver la silueta de su yo mayor a lado de su cama. Es temprano, los primeros rayos del sol se cuelan por la ventana y el roció todavía puede apreciarse si eres lo suficientemente cuidadoso en las plantas del jardín.

El pequeño deja escapar un bostezo y le da una implícita mirada.

Las pregunta no llega a sus labios, cuando Tony expresa una respuesta - Ya sé por qué estás aquí. –Lo que quedaba de su sueño se desvanece, el pequeño ahora está de pie junto a él y definitivamente está despierto. Tony prosigue – el hombre verde tenía razón, no es para enseñarte a defenderte ni para que recordarás algo. Es mi culpa que estés aquí.

El niño lo mira expectante. Una sonrisa curva sus labios – No ha sido tan malo estar aquí. Pepper es realmente genial. Me han gustado mucho los juegos.

Tony sonríe. Por supuesto nada es terrible en compañía de la mujer de bellos ojos azules.

El niño le indica continuar y así lo hace.

-Si alguien debe aprender algo, soy yo. – su voz es un susurro cansado cuando habla – y creo que lo he hecho.

No está seguro exactamente de lo que sucede, tal vez es su admisión, tal vez es su visión cansada, el whisky o una combinación de ambas. Pero el mundo revolotea frente a sus ojos.

Todo gira rápidamente, por instinto quiere sostenerse de algo, pero le es imposible. Así que es respuesta a lo que está sintiendo cierra los ojos.

Toma una respiración, luego otra y repite el acto cuatro veces antes que su cuerpo se adapta a la sensación de mareo fuertemente que lo acompaña.

Una risa lo despierta de la sensación de querer vomitar y Tony se encuentra abriendo los ojos.

Sus ojos marrones son lo primero en lo que se fija, su risa es contagiosa como el revela – la primera vez que me paso también sentí ganas de vomitar.

¡Oh! Eso explica la manera en la que el niño llego.

¿Agujeros de tiempo? ¿Viajes en el futuro?

Ya habrá tiempo para detenerse a pensar en ello. Primero lo primero.

-¿Estás bien? –Tony pregunta como el niño no dice nada - Si me miras fijamente por más tiempo, vas a hacer un agujero en mi cabeza.

Los ojos del pequeño estallan para arriba encontrándose con los de él. Su expresión no se puede leer.

Un gritico emocionado retumba en sus oídos. Tony ve como el niño salta de un lado a otro - Mira tu ropa Tony – exclama señalando el pantalón de vestir, camisa blanca y chaleco tejido. Su cabello peinado de lado.

Por un momento se miran el uno al otro, Tony trata de atormentar su cerebro para averiguar lo que el pequeño está pensando.

-¡Estás en el pasado! – el niño grita nuevamente, sus ojos abiertos con sorpresa, y una sonrisa de lado a lado de su rostro.

-Estoy en el pasado – su voz es un eco de la incredulidad que lo consume.

-Estas en el pasado – el niño responde asintiendo.

Parpadea dos veces, su cabeza es un lio de confusión. Pero aun así, Tony deja liberar las tensiones y grita – ESTAMOS EN EL PASADO. – lo que logra una risa explosiva por parte del niño.

Tony se echa a reír. -Sí, bueno, es tiempo de arreglar las cosas aquí enano - Lo ve sacudir la cabeza y mirar hacia abajo a sus manos. - ¿quieres hacerlo, cierto enano?

El mini Tony piensa sobre su pregunta, queriendo dar la respuesta correcta. "Sí".

Hay algo que el pequeño sabe que Tony desconoce, nuevamente se siente desconcertado.

No es hasta que sus ojos recorren el lugar, como las partes del rompecabezas se unen.

Claramente ya no se encuentran en su propiedad, el lugar es diferente. Una casa ubicada en el centro de un terreno baldío los saluda.

Tony entiende. La casa que se quemó, mentira, la casa que casi se quemó.

Y justo frente de la puerta, el chico. Su agresor principal. El primer villano al que se enfrentó sin ser un súper héroe.

Puede oler el humo asfixiando la atmosfera, puede escuchar los gritos que vienen desde dentro de la casa. Y lo peor es que puede sentir la burla que recae sobre los labios del bravucón.

Los ojos de Tony lo buscan nuevamente, salvo que su rostro es solemne. Sus ojos, evitan la mirada de Tony, fijos en el suelo cubierto de hojas secas.

Hay una larga pausa antes que Tony habla de nuevo. -¿Sabes que tendrás que enfrentarte a ellos tarde o temprano?

El pequeño asiente, sus ojos permanecen en el suelo.

Tony coloca sus manos en sus hombros - Escucha si no quieres hacerlo no tienes no tienes por qué pelear hoy enano.

El niño niega con la cabeza, sus dientes mordiendo su labio inferior - Si no me enfrento a ellos hoy tendré que hacerlo otro día – el parece asustado – Pero tú estás aquí hoy.

Él de alguna forma puede sentir su ansiedad y responde animándolo - No tengas miedo, enano. Hoy estoy contigo. – Espera su reacción y continúa - Solo tienes que defenderte, hacerte valer, ya sabes, y él o cualquier otro chico no te molestarán más.

-Si – asiente tímidamente – Pero él sabe karate.

-Tú has aprendido a defenderte, venga enano. Demuéstrale. Recuerda – dice con solemnidad – si te ríes de mí, mueres. – dice aunque el pequeño sabe que es solo una frase, una broma.

Su rostro se vuelve hacia él con una risa traviesa.

-Yo puedo hacerlo - dice en voz baja, evitando por completo la cuestión, y camina hacia la casa.

Tony observa desde lejos. Los pasos del chico son cortos y decisivos, luce como si tuviera el peso del mundo bajo sus hombros pero su postura es orgullosa como si necesitará probar su punto.

El bravucón se ríe divertido. Hace una seña al pequeño como abre la puerta de la casa.

-Vamos Pequeñito ¿miedo de jugar con fuego? – se burla el bravucón.


Ira es lo único que siente durante un momento como el tiempo parece detenerse bajo su reloj, un par de pisadas lo despiertan de su mundo de sueños, son niños corriendo fuera de la propiedad, todos llenos de algo negro que él reconoce como carbón y algo entre agua, lodo y polvo.

El último que sale del lugar corriendo apresuradamente no es más que el bravucón, ahora con un terrible ojo morado y un par de lágrimas que combinan a la perfección.

Eso le enseñará – piensa Tony.

Una sonrisa y un grito a medias es todo lo que Tony escucha antes de reír.

-Has ganado. – lo felicita con un máximo de cinco usando su mano en alto.

El pequeño salta extasiado - Hice todo lo que tenía que hacer, ahora todo será diferente.

Tony asiente tomando la mano del niño para caminar hacia la que era su casa – Nunca lo dudé, Tú y yo solo tenemos solo dos velocidades: asombroso y alto.

El niño se ríe sin poder estar en desacuerdo.


El hombre camina a pasos cortos, su cabello está perfectamente peinado, viste un traje negro con corbata de color gris plomo a juego y lleva un maletín confeccionado con su nombre.

Su expresión es seria y sus ojos son de un tono oscuro cuando se fija en el niño.

No ha terminado, esto va a ser peor mucho peor. –Piensa Tony quien pasa desapercibido ante la perspectiva del hombre.

-Anthony – su voz es fría – pasa a mi despacho y siéntate – dice sin mirar atrás.

El pequeño solo observa a Tony, quien le da una sonrisa de apoyo, sin embargo es una de esas sonrisas que no llega a los ojos. Da la vuelta para merodear por la ventana y ver toda la situación.

Los pasos del niño son tímidos, su cabeza está agachada, su rostro es una mezcla de agua, lodo y su cabello es un lío revuelto. El niño lo sabe. Las lágrimas se deslizan por sus mejillas como se sienta en el sillón de cuero del despacho.

La mirada de su padre lo paraliza y sabe lo que vendrá.

-Me sacaron de una reunión con unos inversionistas de Tokio para decirme que mi hijo se ha metido en una propiedad privada. Y que además de eso, casi la ha quemado. Quemado Anthony. ¡Qué Diablos pensabas! Alguien pudo haber muerto.

Él chico baja su mirada al piso, puede sentir su corazón latir fuertemente mientras las lágrimas siguen descendiendo por sus mejillas.

-Esta ha sido la gota que derramo el vaso, desde hoy empacaras tus cosas porque te vas, ya no habrá contemplaciones contigo, me estas escuchando – Su padre exige acercándose al niño - mírame cuando te hablo Tony.

Sus hombros se encogen y su cuerpo tiembla como más sollozos se escapan de sus finos labios.

-Tengo una reputación que cuidar y no dejaré que un crio como tú, destruya lo que me ha costado años construir – grita por todo el lugar revolviendo los papeles que ocupan su escritorio.

-¡Lo siento! – dice llorando tapando su rostro con sus manos. -¡Lo siento mucho papi!, no…- se sacude la nariz – no quería.

El hombre le envía una mirada que mata cualquier esperanza en él - ¿Qué pasa contigo?

-¡Lo siento! - Repite con un susurro de voz.

Lo levanta del sillón con un solo jalón fuerte - Deja de llorar tienes que madurar ya – le grita sacudiendo el cuerpo del niño. - Crece y deja de llorar Anthony.

Por otro lado

Los ojos de Tony caen al suelo tan pronto como esas palabras se escapan de la boca de su padre, su corazón es pesado contra su caja torácica, y un dolor que hace mucho no sentía se instala en él. Es remordimiento, culpa, orgullo, odio y otro sentimiento que no sabe cómo describir.

Porque a pesar del tono de voz del hombre, él descubre algo más. Algo de lo que nunca se había percatado antes, no solo el pequeño es el que tiembla, el hombre también y Tony sabe que no se trata de la ira. Es temor a la pérdida del ser más querido en su vida.

Su mirada baja de vez en cuando y Tony ve el fantasma de las lágrimas en los ojos penetrantes del hombre, sus labios están en una línea fina pero su expresión es de terror puro. Es una contradicción de sentimientos.

El niño corre fuera del despacho en un santiamén. Y Tony está a punto de hacer lo mismo cuando la mujer de hermosos cabellos lacios aparece en la escena.

El corazón de Tony se rompe por segunda vez. Es tan perfecta como lo es en sus sueños, tan amable, tierna y carismática que él se detiene para tomar una respiración profunda.

Su pecho quema y sus ojos están en camino a hacer lo mismo.

-Es un niño Howard – su voz calmada lo trae de vuelta – sé que tienes miedo que pueda sucederle algo a Tony y tengo que admitir que siento lo mismo todo el tiempo – sus ojos son suaves como ella lo mira con amor – pero tienes que controlarte, lo estás asustando. Es solo un pequeñito.

No recibe una respuesta de él. Él simplemente la mira desde debajo de sus pestañas, sus ojos tristes y cansados, se ve tan diferente de lo habitual que la visión le causa un inmenso dolor a Tony.

Y en ese momento, es cuando finalmente se da cuenta de algo que él había sabido todo el tiempo, pero nunca había admitido antes, por lo menos no hasta la noche anterior.

Ellos lo amaban.


Todo comenzó con una simple pregunta - ¿mamá que tengo que hacer para poder volar y llegar al cielo? – añadió el pequeño niño sentado en el rincón de la cama, su cabello castaño cubría su rostro.

-Tienes que imaginar que puedes hacerlo – la mujer sonrió con ternura revolviendo el cabello de su hijo - porque en esta vida Tony, nada es imposible, si soñamos con ello. Algún día lo conseguirás, volarás tan alto que los pájaros te invitaran a estar con ellos.

-¿Y si hago eso podré volar mamá? – el niño pregunto con un tono de ilusión en su voz, sus ojos abiertos brillando con emoción. - Prométeme que volarás conmigo, que siempre estarás aquí - dijo el niño, esbozando una sonrisa.

-Lo prometo – Añadió ella solemnemente mientras cruzaba sus dedos - jamás te dejaré Tony, algún día volaremos juntos amor.

Sus ojos se abren lentamente cuando las lágrimas traicioneras se cuelan por sus mejillas.

Los recuerdos que parecieron estar en el olvido aparecen de uno en uno, dejando una marca en su maltrecho corazón.

Está desecho. Esta roto. Y es Tony Stark quien está llorando.

Después de varios minutos se descubre a si mismo de pie en silencio, cerca del pequeño sentado en la acera, su mirada se vuelve hacia él una vez más, las lágrimas dolorosas se forman en sus ojos, dándoles una humedad terrible.

Tony sonríe casi con timidez hacia él - ¿Puedo sentarme contigo? -pregunta él. Como si él realmente necesitaba su permiso para hacer algo. Cuando el pequeño le da una seña para que lo haga, lo hace muy rápidamente, mirándolo por un largo momento.

El niño deja escapar un sollozo ahogado. Y en un instante los brazos del castaño se aferran suavemente a él.

-"Shh" susurra, calmándolo con toques suaves como sus manos corren por su espalda. -Está bien, todo va a estar bien - le asegura.

-Estoy aquí - susurra de nuevo como él aparta el mechón de pelo en frente de sus ojos.

-Lo siento – son las palabras del pequeño que se ahogan y hay un calor propagándose en el corazón del castaño mayor. Uno que se une al dolor ya existente.

Su agarre sobre el niño se tensa mientras trata de mantenerse fuerte por los dos.

-Tienes muy mala pinta – es la observación del pequeño a su lado - Tony le da una mirada llena de tantas emociones que el niño no sabe cómo manejar.

-Lo siento – es la única respuesta que Tony puede proporcionar en el momento – lamento haberte olvidado.

El pequeño le regala una de esas sonrisas que puede derretir el corazón más frio – Lo importante es que ya recuerdas todo. – Sus ojos están llenos de honestidad.

Tony rompe una suave sonrisa mientras una lágrima se escapa de sus ojos.

-Pensaba que no llorabas.

-No desde que tenía tu edad. - Tony toma un bocado de aire - Hay cosas que no te he dicho – comienza con incertidumbre - cosas que pensé que había puesto detrás de mí.

Traga saliva, sin saber cómo seguir.

-Cosas que nunca vi. Y me arrepiento de ello. Estaba tan apurado por crecer, que olvide ver el mundo a mí alrededor, fijarme en los detalles pequeños. En los momentos que realmente importaban. – su voz es débil como él continua. –Tu padre te ama enano, y si te grito hoy, fue porque estaba asustado.

Los ojos del niño se abren, claramente impresionados ante la nueva información.

-Asustado por que podría perderte. Por perder a una de las personas que más ama, enano. Sé que suele ser duro y trabaja en exceso. – Sus ojos se detienen en él fijamente – y aunque él no lo diga te ama. Más que nada en el mundo.

-¿En serio? – pide con los ojos de cachorro más increíbles que Tony ha visto.

-Absolutamente seguro amigo. –le guiña un ojo y revuelve su cabello castaño, haciendo que el pequeño se ría. – Solo necesito algo de ti: prométeme que estarás el mayor tiempo posible con mamá y papá. Y – su voz se tranca, un nudo crece en su garganta como las palabras salen desgarrándolo - que les dirás que los amas mucho y que son importantes para ti.

El niño asiente, su cabeza se hunde en el cuello del castaño como él lo abraza con fuerza.


Están caminando por los alrededores de su casa, es raro para Tony darse cuenta que realmente no recuerda mucho del lugar. Debimos mudarnos rápidamente – piensa el castaño como se detiene para detallar las casas vecinas pintadas con colores pasteles, flores decorando los jardines, cercas blancas, y por supuesto lo más importante ese aroma en el aire a confort y comodidad.

Eso trae una sonrisa a sus labios.

-¿Crees que esté molesto mucho tiempo? – pregunta el pequeño con el ceño fruncido y manos revoloteando por su camisa, tratando de alisar las arrugas implantadas allí.

Sus siguientes palabras vienen luego de un minuto de pensar en el asunto.

-Dale tiempo. Eventualmente volverá a su estado de ánimo normal – Tony sonríe con su propia broma interna.

Siguen caminando juntos recorriendo las calles, observando todo. Tomando una nota mental de lo que solía ser su primer hogar. Realmente extrañará este lugar.

Es totalmente diferente a todo lo que alguna estuvo acostumbrado.

El niño se detiene, sus manos ahora en sus bolsillos y una mueca en su rostro. Ahora libre de manchas, gracias al castaño mayor.

El comienza – ¿No estás enojado? - Sus ojos esperando pacientemente su respuesta. Tony suspira deteniéndose junto a él.

El pequeño continúa, como si no se ha dado a entender con la primera pregunta. –No cambiamos nada.

El asiente regalándole una sonrisa sincera –No, no lo hicimos. –Asegura, su mirada ahora en el suelo por un instante antes de volverse al niño – Pero ahora sé dónde empezó todo.

El niño suelta una carcajada – Viste tu yo interior.

Tony hace una mueca divertida. El niño tiene cierta razón en ello. Se topó con su pasado para entender porque su presente era así.

Él era un hombre completamente diferente al niño que una vez fue.

Eventualmente todos cambiamos pero la esencia de lo que somos permanece dentro de nosotros para siempre. Y eso era la dosis de realidad que necesitaba. Necesitaba entender que una parte de él, una parte importantísima de él había estado oculta, escondida en la profundidad de su pecho y corazón esperando el momento para escapar. Y ser él. El verdadero Tony Stark, y no ese chico roto, que pensó que nunca fue amado.

-Nunca dejas de sorprenderme con tu sentido del humor enano. - Él sigue -Al menos algo bueno sucedió - le da una palmadita en el hombro – estás en casa. Como diría Pepper las cosas buenas vienen a aquellos que saben esperar.

El niño pone los ojos – Lo dice el hombre que tiene todo lo que quiere.

-A excepción de ese desastroso Perro – otro golpecito en el hombro – esposa –Tony se ríe - y de ser un asombroso piloto.

El castaño menor apunta con sus dedos hacia él, -Aún tienes una oportunidad de hacerlo.

Tony entrecierra los ojos. - ¿Dices eso en serio? – Lo mira estupefacto.

Se encoge de hombros - Ya lo he dicho.

Él se ríe mientras Tony arquea las cejas y ladea la cabeza, conmoción tocando fondo. -¿Cómo sabes todo eso?

El niño mira ofendido - Porque soy inteligente. Duh.

Tony no puede dejar de reír.-Sigue por ese camino y serás el chico más rudo del canal Disney cannel.

Él le da una mirada seria, una sonrisa jugando en sus labios. – Tendrás todo lo que deseas.

Tony no está muy seguro -Me gustaría tener tu fe.

El niño lo mira de reojo, una sonrisa traviesa y una risa divertida -Me gustaría tener tus bíceps.

-Tony se echa a reír. - Todavía estas en crecimiento.

A dos capítulos del final probablemente.

Es un capitulo que me ha costado escribir, sin embargo me ha gustado el resultado. Espero que con ustedes sucediera lo mismo. Ansió leer sus respuestas.

Si te tomas el tiempo de leer, por favor tomate el tiempo de comentar.

Besitos y abrazos, el siguiente capítulo depende de sus cometarios. ¿Ideas?

En caso de que usted no sabe qué hacer después de leer el capítulo tedioso, sólo tienes que seguir mi ejemplo:

Estimada Serenithy.

¿Cómo te atreves a durar tanto tiempo sin actualizar?

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