Me encanta continuar con esta historia. Aún no tengo previsto el número de capítulos pero pronto lo veré, depende como irá la historia (e.e).

Advertencias:

-Si no te gusta el yaoi, no lo leas.

-AU.

-OOC.


De nuevo

Capítulo dos: Primer día

—Tenemos que hablar.

Slaine apretó los puños, ahora si debía de responderle a ese tonto.

—No hay nada de qué hablar.

—Yo creo que sí.

Inaho regresó a la cocina, apagó la llama y se quitó el delantal, dejándolo colgado sobre la barra de la cocina. Regresó donde estaba Slaine pero ahora ya no lo veía. No podía haberse ido, no hizo ruido la puerta. Se giró para verlo sentado en el brazo del sofá, mirando el vacío. Solía hacer eso cuando estaban en Tokio, ahí se quedaba por largo rato antes de que Inaho le robaba un beso, haciéndolo regresar a la realidad.

El castaño se acercó a pasos silenciosos al rubio, él se sobresaltó y se paró de un salto.

—No.

— ¿Por qué te cambiaste el apellido?

—N-No te lo diré.

Inaho dio un paso al frente, Slaine dio otro atrás pero antes de que Slaine diera otro paso más hacia atrás, Inaho lo agarró de la cintura y lo apegó a sí mismo, Slaine puso sus manos en los hombros de Inaho al estrellarse, trató de empujarlo pero Inaho era más fuerte que él, siempre lo había sido. Inaho puso ambos brazos alrededor de la cintura del rubio, haciéndolo sonrojar fuertemente y también enfurecer.

— ¿Me odias?

— ¡Claro que sí! —Respondió con las mejillas rojas de furia y de vergüenza.

Kaizuka acercó su rostro al de Slaine, el rubio se quedó paralizado al sentir su respiración con la suya. Sus labios estaban a milímetros de juntarse.

— ¿En serio?

¡Sí! Quería responder, pero al sentir su aliento con el suyo se lo impidió. ¿Por qué…? ¿Por qué tardaba tanto en besarlo? Slaine se estaba impacientando. Inaho era un odioso de verdad. Sus cuerpos estaban juntos, sentían casi la piel del otro a través de las ropas.

Slaine reaccionó. ¿Qué estaba pensando? Apartó a Inaho de un empujón, haciendo que diera un traspié. Slaine se cubrió su reciente sonrojo con sus manos pero no sus ojos, sino estaría haciendo una escena como aquella ocasión cuando ambos iban a hacerlo por primera vez. Avergonzado, apenado, tímido. Ese era su yo anterior, ahora ya había cambiado. No podía dejarse mangonear por Inaho de nuevo. No iba a caer en su jueguito de nuevo.

Inaho extendió su mano hacia Slaine, pero el rubio retrocedió mostrando los dientes de furia. Inaho pensó que parecía un perro que desconocía a su dueño, o cuando el dueño le hace algo muy malo al perro, haciendo que actuara de esa manera…Resultaba tan apegado a esta escena, y no se refería solo a lo visual.

— ¿Por qué actúas así?

Slaine gruñó irritado.

—Tú…de verdad que eres increíble. —Dijo furioso.

— ¿No me digas que es por qué me fui de Tokio?

Slaine tragó saliva.

—Era por razones. —Afirmó Inaho.

— ¿Qué clase de razones?

Inaho guardó silencio unos momentos, luego habló.

—Yuki perdió un bebé.

Entonces a Slaine se le vino a la mente la imagen de Yuki sonriendo, haciendo bromas sobre su trabajo duro. Parecía tan feliz…pero de seguro cargaba un infierno dentro de su ser. Inaho jamás le dijo eso, pero pudo haberlo hecho. Aun así…Debía de entender la situación de hermano a hermana a pesar de no tener hermanos o alguien tan cercano de ese modo.

—No he querido irme desde entonces. —Continuó Inaho. —Su novio la dejó luego de eso, no iba a dejarla sola.

—P-Pudiste haber escrito…

Inaho lo miró, Slaine permanecía con vergüenza pero siempre le agradó esa faceta de él. Que se sonrojaba fácil. Aún lo amaba, jamás había dejado de pensar en él en estos tres años.

—Lo siento.

Inaho se acercó a Slaine, lo tomó del rostro pero Slaine no lo miraba, solo tenía la mirada puesta en algún punto detrás de Inaho. No importaba. El castaño se fue acercando a los labios del rubio, Slaine miró sus ojos entonces. Y cuando estaban a punto de besarse, escucharon el timbre de la puerta.

— ¡Inaho!

Escucharon desde fuera. Inaho conocía esa voz, pero Slaine no, era la voz de una chica. Inaho quiso besar a Slaine nuevamente, pero el rubio apartó la cara, aún avergonzado.

—Mejor ve a abrir.

Inaho fue resignado, abrió la puerta y encontró a su amiga Inko. Le sonrió y entró al apartamento rápidamente. Se llevó una sorpresa al ver a Slaine. No había visto jamás a alguien como él. Era raro que Inaho tuviera visitas. Slaine se sobresaltó al ver a la chica, era muy bonita, tenía cabello negro y ojos violetas. ¿Acaso sería amiga de Inaho?

— ¿Q-Quién es tu amigo, Inaho? —Preguntó ella mirando de reojo al castaño.

—Es-

—Soy Saazbaum Slaine. —Inclinó la cabeza hacia la chica.

—Oh, vaya. —Sonrió. —Soy Amifumi Inko. —Hizo el mismo gesto.

Inko miró a Slaine un momento más, poniendo algo nervioso al rubio. Inko ahora se giró hacia Inaho con los ojos brillantes e ilusionados. Inaho desvió la mirada un momento. Inko soltó una risa. Slaine no comprendía pero esos dos se hablaban con la mirada, más no podía descifrar que se estaban comunicando con sus ojos.

—Un placer conocerte, Slaine. —Dijo rápidamente. —Nos vemos. Adiós, Inaho.

¿Tan rápido se iba? Eso era raro. ¿Solo vino a pasarse unos minutos y se iba? No le veía sentido. Inaho cerró la puerta, que hizo ruido. Luego se dirigió a Slaine, que tragó saliva.

— ¿Es tu novia?

Inaho torció la boca pero siguió acercándose a Slaine, el rubio bajó la mirada avergonzado al sentir a Inaho tan cerca de él. Inaho lo tomó de la cintura de nuevo, ya se hizo una costumbre, desde Tokio vivía haciendo eso con él.

— ¿Y si lo fuera?

Slaine se removió molesto. Lo supuso, estaba jugando con él. Quiso apartarlo de inmediato, pero Inaho lo besó con pasión, ahogándolo un poco. Slaine se quedó estático unos segundos pero luego se vio obligado a devolverle el beso, entregándole su boca para que la lengua del castaño la explorara.

Inaho lo empujó al sofá, poniéndose sobre él y atrapándolo entre sus rodillas. Slaine dejó caer su cabeza hacia atrás mientras respiraba entrecortadamente, seguía mirando los ojos de Inaho, rojos como los recordaba.

—Es tu novia…

—No lo es.

Slaine se quedó un momento pensativo. ¿Debería creerle?

—Una novia…—Empezó Slaine. —Visita a su novio, aunque sea por cortos momentos.

— ¿Me considerabas una novia en aquel entonces también? —Rió el castaño, Slaine se sonrojó. —Inko sabe…—Se acercó a su boca buscando sus labios. —…sabe lo que siento por ti.

Y lo volvió a besar. Slaine se conmovió un poco al oír esas palabras, haciendo que le echara los brazos al cuello del castaño, profundizando más el beso. Inaho puso sus manos en los botones de la camiseta de Slaine, desabrochando el de más abajo, el siguiente y el siguiente, pero Slaine le enterró las uñas en las manos, haciendo que dejara los botones.

Inaho se separó del beso pasmado al ver a Slaine. Estaba molesto, aunque también tenía expresión de preocupación.

— ¿Slaine?

—Déjame.

El rubio se apresuró a salir debajo de su cuerpo, abrochando los botones de su camisa en el proceso. Poniéndose de pie y dándole la espalda a Inaho. Su actitud de repente había cambiado, de no ser porque Inaho hubiera tratado de quitarle la camisa, eso hubiera pasado de forma inevitable.

Yandere*.

— ¡No me llames así!

—Es que otra palabra mejor no te describe, cariño.

—No me digas cariño.

— ¿Te quedas con yandere?

Slaine dio un grito exasperado. Maldito Inaho, no solo de poco tacto, sino también irritante. Cuando iba a alejarse, Inaho lo tomó de la cintura (de nuevo, ¿en serio?) y lo hizo sentarse entre sus piernas, apresándolo con sus fuertes brazos, que en estos años se notaba que había estado ejercitándose. Slaine ensartó las uñas en sus brazos cuando Inaho comenzó a besarle el cuello. Slaine sentía asco a la vez que placer, no debía de caer tan fácil en sus juegos (y encantos).

—Déjate llevar, Bat.

Slaine apretó los dientes al sentir las manos de Inaho sobre su entrepierna. Abrió la boca e hizo una mueca. Quería alejarse, debía de hacerlo. No iba a perdonarlo tan fácil, o mejor dicho, no iba a perdonarlo jamás. Slaine era de las personas que no olvidaban nunca y guardaban el rencor siempre en su ser.

—Orange…solo…

Inaho lo miró con sus intensos ojos escarlata. Slaine apretó los dientes, se sentía algo inseguro de lo que iba a decir a continuación, y no sabía si Inaho aceptaría su condición. Aunque por lo comprensivo que era Inaho cuando estaban en Tokio puede que sí.

—…no me quites la camisa.

— ¿La camisa…?

Slaine lo miró por el rabillo del ojo. Inaho se sorprendió al ver los ojos llorosos de Slaine. El castaño lo apegó un poco más a él.

—Está bien.

Slaine abrió los ojos poco a poco. Estaba en una cama…su ropa estaba tirada en el suelo, no tenía nada puesto, salvo su camisa, Inaho hizo lo prometido. Se envolvió en sus brazos y se reprochó en sus adentros. Se entregó a Inaho, se sentía como un ser inútil, pero sinceramente Inaho sabía cómo hacerlo caer ante él de muchas maneras más.

Se fretó con sus manos sobre su camisa, sintiendo un poco de relieve sobre su piel, hasta que la puerta de la habitación se abrió. Apareció Inaho con una bandeja.

— ¿Qué…?

—No esperaba que te desmayaras, antes no lo hacías. —Dijo encogido de hombros.

¿Se había desmayado…? Vaya…

Inaho dejó la bandeja al lado de Slaine. Slaine se cubrió un poco más con la manta sobre él, y a pesar de que Inaho ya lo había visto desnudo, aún le daba vergüenza en cualquier momento que no fueran cuando tenían relaciones.

—Has cambiado.

Slaine apartó la mirada. Todos cambian. Inaho también cambió.

—Slaine…

—No digas nada, por favor. —Pidió el rubio. —Yo no quiero esto, no de nuevo. Me lastimarás otra vez.

—No, Slaine, yo ya no…—Inaho extendió su mano hacia el rubio, pero él se apartó con brusquedad.

—No sé si puedo confiar en ti como antes. —Dijo encogido de hombros. —Ya me distes tus motivos de partida pero eso no cambia el hecho de que me abandonaste.

Inaho guardó silencio. Slaine tenía razón, él hizo algo muy feo. No era que no confiara en Slaine, sino que no lo hacía lo suficiente como para contarle lo de Yuki. Inaho solo había ido a Tokio a terminar la secundaria para asistir a una preparatoria de ahí y luego la universidad, pero lo de Yuki lo hizo volver a Shinawara. Aquí terminó la preparatoria y aún no tenía en claro qué quería estudiar en la universidad.

¿Cómo podía ganarse de nuevo la confianza de Slaine? El chico que realmente amaba y que quería proteger. Cuando le dijo que no le quitara la camisa se preocupó un poco, quería preguntarle sobre eso, pero sentía que no le daría ninguna respuesta. Le preguntó por su apellido y no soltó ni una palabra. Slaine era una piedra para los secretos o cosas importantes que pocas personas debían saber.

—Tengo una semana.

— ¿Eh? —Preguntó Slaine bastante confundido. De repente dijo eso.

—Una semana para hacer que confíes en mí de nuevo. —Aclaró con seriedad. —Y si no lo logro, entonces volverás a Tokio como si nada hubiese pasado.

Slaine sintió temblar su labio inferior al escucharlo decir esas palabras, que por alguna razón le dolían. Una semana… ¿para enamorarlo de nuevo? Eso venía en el paquete de confianza, supuso. No lo haría. Y si lo hiciera, lo negaría rotundamente.

—Por cierto, deberías vestirte, Yuki-nee vendrá pronto.

Luego Inaho salió de la habitación cerrando la puerta. Al menos daba algo de privacidad.

Alto… ¿Cómo que Yuki vendría pronto? Si ella dijo que siempre llegaría tarde…

Slaine buscó con la mirada un reloj, vio el de la pared, marcaban las 11:35 P.M. Demonios…sí que se había desmayado bastante tiempo. No sabía si era por la falta de práctica o por qué Inaho se había excedido con él. Cualquiera de las dos resultaba bastante creíble. Pero tomando otro tema. ¿Podría no caer ante Inaho? No quería de nuevo todo esto. No quería salir lastimado.

Mientras se vestía y tenía la gran tentación de tocar esa comida, que le daba la impresión que sabía muy bien porque Inaho la cocinó…como cuando Inaho lo visitaba en las noches cuando estaba solo en casa, para hacerle la cena. Inaho siempre visitaba su casa, estuviera o no estuviera su padre.

Agitó la cabeza y siguió vistiéndose. Debía de dejar de tener esa clase de pensamientos. Todo eso quedó en el pasado.

Mientras abrochaba el último botón de sus pantalones, simplemente descalzo, Inaho abrió la puerta, solo asomando su cabeza.

—Y sí, esta es mi habitación. Deberías de verla mejor ya que dormirás conmigo porque no hay más cuartos.

Antes de que Slaine pudiera replicar, volvió a desaparecer.

Maldito Inaho. Cómo lo odiaba.

Y apenas era el primer día.


Inaho es tremendo (¿) xD

Yandere*: personalidad que inicialmente es amorosa y gentil pero luego, por determinadas razones, se vuelve hostil, psicópata y violenta.

Decidí omitir el lemon, no es necesario tanto "amor" desde el capítulo dos (XD).

¡Gracias por leer!

By: Dazo