Capítulo 5 (yay :D) Creo que esta historia ya va llegando a su final D:

Capítulo dedicado a todos los que leen esta historia y al fandom de A&.

Advertencias:

-Si no te gusta el yaoi, no lo leas.

- flashback.

-AU.

-Posible OOC.


Capítulo 5: El ayer y el hoy

Y con otro beso y otro más fueron aumentando la temperatura. Inaho estaba levemente caliente debido al agua de la ducha, pero Slaine sentía que se estaba quemando vivo al tenerlo tan cerca y sentir su alta temperatura. Cualquiera lo confundiría con fiebre. Inaho prosiguió a levantarle la camiseta a Slaine, pero no por completo, pues la mano del rubio detuvo su encomendado. Slaine, con lágrimas amenazando su rostro, miró a los ojos al castaño, separándose del beso en el proceso.

Inaho, entre molesto y curioso, se enderezó y mantuvo a Slaine sobre él todo el tiempo. El rubio no solo se sentía avergonzado, sino que estar sobre la casi erección de Inaho lo incomodada un poco, el hecho de sentirla crecer bajo él era una sensación extraña, aun así siguió mirando a los ojos a su compañero.

—No quiero que me veas. —Dijo con vergüenza.

—Si te pones de ese modo solo me das más curiosidad. —Respondió el castaño. —Slaine, puedes confiar en mí.


Slaine caminaba por los pasillos a paso rápido, con el rostro rojo pero de la ira. ¿Cómo se atrevía el chico nuevo a avergonzarlo de ese modo?

Cargando sus libros iba, apegados a su pecho y con el ceño fruncido. Maldito Kaizuka, ¿se creía muy superior por sus buenas calificaciones y actitud indiferente? No le sorprendía porque a la mayoría de las chicas de la clase estarían tras de él, ¿cómo no? A todas esas chicas les encantan que las traten mal y que le digan las cosas directamente. Así como a él hace unos minutos, aunque más que nada le había molestado hasta el punto de querer golpearlo frente a todos, pero no lo hizo porque no quería tener problemas.

Bajó por las escaleras del pasillo. Colocó mal un pie y terminó en el primer piso aunque adolorido. Sus libros desparramados por el suelo. Bien, no es la primera vez que pasa eso. Miró hacia arriba para abrir la boca de vergüenza. Pero sí la primera vez que alguien lo veía. Y tuvo que ser esa persona.

¿Te has caído, Bat?

No sabía si era estúpido o solo lo preguntaba para recordarle su error.

No. Adoro besar el suelo. —Respondió con sarcasmo.

¿Sabes que está sucio, no? Cientos de estudiantes pasan sus pies por ahí. Es poco higiénico.

— ¿Acaso entiendes el sarcasmo?

Kaizuka negó con la cabeza con sinceridad. Slaine suspiró con resignación, era imposible hablar de forma normal con alguien así. Kaizuka ayudó a Slaine a levantar sus libros, para sorpresa del rubio. Luego el castaño le tendió la mano para ayudarle.

Aún tenemos clase. —Dijo Kaizuka. — ¿Vienes?

Slaine, bastante sorprendido, dudó en tomar su mano o no. Por una parte le había dicho murciélago en clase de inglés, por esa razón lo decía en ese idioma. Pero no entendía por qué lo llamaba así. ¿Por llevar fruta todos los días para comer? Resultaba gracioso y molesto al mismo tiempo.

En estos momentos una persona como tu esperaría una frase amable. —Dijo Kaizuka aún con la mano extendida. — ¿Qué te parece esta? —Hizo una leve pausa. —Puedes confiar en mí.


Slaine asintió algo dudoso. Inaho metió las manos bajo la camiseta, sintiendo un poco de relieve que antes no estaba ahí. Le daba algo de temor, debía de admitirlo. La forma en que Slaine se ponía no era normal para él. Estaba temblando. Slaine estaba temblando. Inaho se preocupó un poco más. ¿Algo le había pasado? Ágilmente y para ya acabar las dudas y temores, le sacó la camiseta.

Lo que vio…era algo…que jamás se esperó. Todo su cuerpo, o al menos el pecho y espalda, estaba cubierto de cicatrices, rayones y heridas. Parpadeó muchas veces pensando que se estaba imaginando cosas, pero luego, al rozar sus dedos con esas heridas, supo que en efecto era real. Slaine sollozó apretando los dientes, estaba avergonzado y no podía saber qué pensaba Inaho, nunca pudo saberlo.

— ¿Qué es todo esto? —Preguntó lentamente.

—…Me llevaron a una correccional para menores.

Inaho lo miró sorprendido, no se molestó en ocultarlo.

—Pero ¿Por qué?

Slaine apartó la mirada de Inaho, no quería hablar de esto, siempre dolía, tanto como esas cicatrices.

—Mi padre murió en el mismo año que te fuiste. —Dijo apenado. —Mi locura me llevó a hacer algo horrible. Fue un año duro, pero al menos estar en ese lugar me distrajo un poco.

— ¿Cómo puedes decir algo así? Pudiste haber muerto.

Slaine lo ignoró y prosiguió. Si iba a saberlo, que lo supiera a totalidad.

—Y entonces…un amigo que le debía a mi padre un favor, me adoptó como su hijo, sintiendo que así le devolvería el favor a mi difunto padre. Entonces adopté el apellido Saazbaum. Él es una buena persona…

—Slaine…

—Yo…—Tapó su rostro con ambas manos. —Yo sufrí mucho en ese lugar.

— ¿Qué te hicieron?

Slaine sollozó.

—Lo que ves. Con alambres de púas. —Dijo llorando. —Y en mi espalda es aún peor.

Inaho no se resistió más y tomó a Slaine para apegarlo a su cuerpo. Abrazándolo. Slaine se aferró a Inaho, llorando en su hombro. Esto…necesitaba desahogar sus penas con alguien. No importaba que fuera Inaho, él lo hirió pero necesitaba esto.

—Ahora estás conmigo.

Slaine se sorprendió. ¿Podría confiar en Inaho de nuevo? Algo en su pecho le decía que lo hiciera, pero su cerebro le recordaba que él lo dejó, sin previo aviso, pero por su hermana…No podía pensar con claridad en ese momento, lo único que quería era estar así. Finalmente ya había confesado su dolor, no importaba que fuera a Inaho. Inaho…realmente, realmente lo amaba.


Asseylum, Slaine e Inaho estaban almorzando juntos en la azotea, disfrutando de los buenos vientos de la primavera, y deleitándose la vista con los crecientes árboles de sakura. Inaho masticaba lentamente su pan y Slaine bebía de su caja de jugo de naranja, mientras que ella solo comía un emparedado.

Asseylum miró de reojo a ambos chicos, ambos reservados y uno de ellos con poco tacto, mientras que el otro era más sentimental pero por rara vez. Eran opuestos, eso lo sabía, pero también sabía algo que ellos no sabían o no llegaran a admitir.

Se gustaban.

Cualquier persona que no fuera ella pensaría que eso no es normal, que es algo fuera de órbita. Dos chicos, que se gustan, por favor, solo son dos personas que sienten atracción por la otra. Personas, porque todos son personas.

La rubia tomó la mano de ambos y las entrelazó. Slaine se apartó de inmediato, tornándose rojo al instante. Inaho solo miró como siempre lo hacía, serio y sereno.

Slaine, por favor.

Seylum…—Dijo avergonzado, como pidiéndole piedad.

Seylum soltó la mano de Inaho, como diciéndole, eres libre de hacer lo que quieras con Slaine. El castaño comprendió y se acercó al rubio platino, que de inmediato comenzó a alejarse de él. Para Asseylum resultaba divertido, y aunque siempre imaginó en el futuro a Slaine con una chica, tampoco le molestaba que estuviera con Inaho. De todas formas eran sus mejores amigos, no podría negarles una relación el uno con el otro. Además le resultaba tierno imaginarlos juntos.

Bat, ven aquí.

¡No me llames Bat!

Inaho logró acorralar a Slaine en una esquina de la azotea, toda cubierta alrededor por mallas. Slaine estaba que no sabía qué hacer. Nervioso, pálido y con sus manos temblándole. Sus manos. Tenía el jugo de naranja. Sin pensarlo dos veces, apretó el juego frente a Inaho, empapándolo del líquido anaranjado. Seylum se cubrió la boca para contener una risa.

Orange…—Dijo sin pensarlo, luego se dio cuenta de lo que hizo. —Rayos, perdón, yo…

Antes de que pudiera continuar, Inaho le robó un beso. Slaine se sonrojó y se cubrió el rostro con las manos. Inaho se sacudió la ropa, aunque sabía que solo podría quitar esa mancha cuando regresara al apartamento, por ahora tendría que andar con olor a jugo todo lo que resta de la jornada escolar.


Slaine le echó los brazos a Inaho, besándolo. Inaho, sorprendido, aprieta a Slaine contra sí mismo, y aunque siente el relieve de las cicatrices, y ahora conoce el pasado oscuro de Slaine, no le importa y prefiere solo disfrutar el presente, dejando enterrado el pasado.

Slaine abre la boca dejando entrar a la lengua de Inaho. Siente algo bajo sí mismo, ya sabe que es y ya dejó de sentirse tan nervioso. Inaho había aceptado todo su pasado, aunque sabía que debían de terminar de hablarlo luego. Inaho procede a tratar de quitarle el pantalón al rubio, que lo ayuda con los botones y luego a sacarlo. El castaño comienza a toquetear toda la espalda del rubio, haciéndolo estremecerse al contacto. Deja de besarlo para comenzar a besar su cuello con delicadeza, Slaine inclina la cabeza hacia un lado para darle mejor espacio y luego suspira al sentir sus besos.

Slaine se quejó cuando Inaho le mordió el cuello, fue con delicadeza pero se sorprendió. Inaho bajó sus manos a la última prenda de Slaine, ya no podía soportarlo más. Slaine podía sentir la erección de Inaho bajo sí mismo, ya desde hace tiempo que estaba así. Sonrió sin que Inaho lo viera, siempre fue algo impaciente a decir verdad.

Rápidamente arrojó los interiores de Slaine lejos. Bajó las manos por la espalda del rubio. Slaine ya sabía lo que venía. Inaho introdujo un dedo en Slaine, el rubio arrugó la cara y se aferró al castaño. Luego vino el segundo dedo y finalmente el tercero. Slaine aguantó sus gritos y quejidos durante ese momento. Inaho sacó sus dedos y miró a Slaine a los ojos. El rubio asintió bastante seguro.

Inaho lo tomó de las caderas y lo posicionó sobre su miembro. Slaine apretó la boca para reprimir sus gritos.


Slaine despertó encontrándose con unos orbes color rubí. Inaho sonrió un poco.

Buenos días.

—…Buenos días.

Slaine se enderezó algo adolorido. Supuso que es normal la primera vez que hacen eso las personas, o cuando dos chicos lo hacen. No recordaba haber dormido con la ropa puesta. Miró de reojo a Inaho, que estaba de espaldas a él. ¿Acaso él lo habrá vestido? Bueno, al menos solo con una camiseta.

Giró la cabeza para ver sus pies mientras se sentaba en el borde de su cama.

Lo habían hecho. Reprimió una sonrisa. Y se sentía genial.

Se sentía genial ser amado.


Slaine se aferró a Inaho lo más que pudo mientras sentía su miembro dentro suyo, como destruyéndolo por dentro. Por más que lo hubieran hecho en el pasado, igual dolía como si fuera virgen. Inaho le acarició la mejilla con delicadeza y procedió a besarlo de la misma forma. Quizás así se iba a dolor.

—Pu-Puedes moverte…

Inaho asintió mientras comenzaba a moverse dentro de Slaine. Slaine le mordió un poco el labio cuando hizo eso. No le importó, él lo pidió y cuando Slaine pedía o quería algo era siempre por sí mismo y con razones incluidas, y aunque no dijera sus razones, Inaho sabía que era para su propio placer.

Y entre embestidas y embestidas, ambos sentían que sus cuerpos ya no podían más. Slaine se lo dijo a Inaho con sus ojos, e Inaho entendió recostándolo y cubriéndolo con la misma toalla.

Podían descansar pero ya no sentir al otro era algo que no se podían permitir.

Slaine se acurrucó con Inaho, que fue una sorpresa para el castaño. Podría preguntar pero de cierta forma tenía la certeza de que Slaine iba a negarlo, era bastante orgulloso en ese sentido. Inaho era el que tenía que llevar las riendas para llegar a algo.

Pero ahora Slaine iba a hablar.

— ¿Sabes porque Lemrina se fue en realidad? —Ocultó su mirada en el pecho de su compañero.

— ¿Por qué?

—Porque le dije que te amaba.

Era increíble como Inaho podía hacerlo volver a quererlo en solo dos días. Dos días. Y estaba seguro de que el resto de días que le quedaban iba a hacer que se enamorara de nuevo de él, todos los días. Le recordaba a una vieja película romántica.

Inaho lo abrazó contra sí, conmovido al escuchar tales palabras. Slaine se sonrojó pero no dejó que Inaho lo viera, solo lo abrazó también.

—También te amo, Slaine.


Slaine leía un libro en el salón de su casa, estaba esperando la llegada de su padre. Eran las nueve de la noche y aún no aparecía, de seguro había algo en el laboratorio que lo hacía tardar tanto, generalmente era así, pero gracias a la compañía de Inaho, su nuevo novio, no se sentía tan solo a veces.

Escuchó el timbre sonar. Dobló la esquina de la página que leía y se levantó estirándose para abrir la puerta.

Al abrirla se encontró con Inaho. Se sorprendió al verlo aquí a estas horas.

¿Inaho?

Inaho solo se acercó a Slaine para besarlo en los labios. Slaine iba a acariciarle el cabello pero fue cuando Inaho retrocedió, dejándolo con ganas de más.

Debo irme, solo pasaba. Tu papá vendrá pronto.

Oye, esp-

Buenas noches, cariño.

Y luego corrió lejos de ahí. Slaine se cubrió el rostro con las manos por la vergüenza.

—No me digas cariño. —Pensó totalmente avergonzado.


Durmieron unas cuantas horas. En verdad estaban cansados.

Slaine estaba sentado en la barra de la cocina mientras Inaho revisaba si había algo para cocinar o comer en ese momento. No había nada salvo agua y una que otra especia. No podía hacer nada con eso. Revisó el reloj de la casa, eran las 7:55 P.M, aún podía ir a la tienda de servicio que estaba a kilómetro y medio.

— ¿No hay nada, cierto? —Slaine suspiró las palabras.

—No. ¿Quieres acompañarme a la tienda?

—Vamos.

Tomaron sus chaquetas y salieron a la calle. Aún había gente que regresaba a sus hogares a pie y los autos que estaban detenidos en el semáforo mientras aún permanecía en color rojo. Aprovecharon para cruzar rápidamente.

El ambiente estaba fresco, luego de la lluvia se sentía genial. Ya casi eran las ocho de la noche, había un aire frío en el ambiente. Llegaron a la tienda y compraron lo necesario para el momento. Se estaban asegurando de regresar rápido al apartamento, a veces resultaba bastante peligroso el andar en la calle a estas horas. Claro, había personas pero eso no quitaba el peligro de las calles cerca de las nueve de la noche.

Reían mientras cargaban las bolsas de la tienda de servicio. Ya todo estaba bien, ya nada podría romperlos de nuevo. Slaine tomó la mano libre de Inaho con la suya, y a pesar de estar en público, la poca luz de la noche iba a impedir que llamaran la atención.

— ¿Eh? Vaya, vaya…Marylcian, mira quién es.

Slaine se detuvo en seco al escuchar esa voz. Inaho lo miró preocupado y notó que estaba temblando. El castaño giró la cabeza para encontrarse con dos chicos de quizá su misma edad o mayores que él. Quizá rozando los veinte.

—Troyard. Oh, mira está con su novio.

El hombre de cabello rubio y el otro de un tono verde musgo rieron de forma sonora. Slaine se limitaba a no verlos, le traía muy malos recuerdos de la correccional.

— ¿De dónde los conoces? —Preguntó Inaho a Slaine.

—Somos buenos amigos. —Respondió el rubio. — ¿No, Marylcian?

—Claro que sí, Barouh-Cruz.

Ambos se comenzaron a acercar a la pareja. Inaho arrugó la cara. Slaine seguía estático, no podía reaccionar. Tantos traumas de cuando ambos lo sacaron de su cama una noche y lo azotaron con alambres de púas, y hasta lo hicieron beber su propio sudor. Palizas cada tres noche para no llamar la atención del cuidador, cuando unas heridas sanaban, ellos venían a abrirlas de nuevo.

—C-Correccional…—Respondió Slaine como pudo.

Inaho comprendió. Estos tipos le habían hecho a Slaine lo que tenía marcado en heridas y cicatrices en su cuerpo.

—Slaine, vete, yo me encargaré de ellos.

Inaho soltó la mano de Slaine y lo empujó para animarlo a correr. Soltó la bolsa y se lanzó contra ambos tipos. Marylcian fue golpeado en el rostro al igual que Barouh. Slaine se recuperó del tropezón que dio, y cuando iba a comenzar a correr, escuchó algo más.

—Te crees el valiente, ¿eh? Es una lástima.

Escuchó que cargaba una pistola. Slaine se giró para volver donde Inaho pero vio que Marylcian lo tenía de rodillas contra el duro suelo. Corrió lo más que pudo para impedir que Barouh disparara. Llegó hasta él y justo al mismo tiempo que le apuntaba a la frente, Slaine pudo desviar el tiro, pero no a otra dirección, sino que apenas pudo moverlo lejos de la frente de Inaho.

Al ojo izquierdo.

Slaine, horrorizado al ver caer a Inaho sobre la acera. Se volvió contra ambos pero gracias a su poca fuerza física, fue empujado directo al suelo. Sus lágrimas corrían por sus mejillas. Inaho…le habían disparado y todo por su culpa y cobardía. Barouh apuntó su arma contra Slaine. Marylcian estaba de brazos cruzados y apartó la mirada.

Cerró los ojos con fuerza.

Pero el disparo nunca llegó.

—Baja el arma, muchacho.

Abrió los ojos al escuchar una nueva voz. Había una mujer de cabello castaño corto apuntando con un arma a la cabeza de Barouh. No parecía ser un policía. Y otra mujer de cabello corto y negro apuntaba a Marylcian. Slaine no tardó en reaccionar y se juntó con Inaho. Cabello con sangre le cubría el agujero en su ojo izquierdo. Era mejor así. Lo abrazó contra sí mismo mientras escuchaba una llamaba telefónica por parte de la mujer.

—Aquí oficial Magbaredge y oficial Mizusaki. —Dijo ella. —Tenemos una emergencia, le dispararon a un joven y tenemos a los culpables. Quiero una ambulancia en este momento, no hay que perder tiempo.

Entonces si eran policías.

Slaine permanecía aferrado a Inaho como podía, no quería alejarse de él. Después de todos estos años no quería perderlo ahora. Esa idea lo aterraba en sus entrañas y corazón.

Escuchó el sonido de las esposas al cerrarse. Luego vio como la mujer de cabello negro y corto los golpeaba para dejarlos inconscientes.

La castaña suspiró.

—Mizusaki-san, ¿ya ves porque no le agradas a los hombres?

La peli negra se encogió de hombros.

—Hey, chico. —Dijo la mujer. —Levántate.

Slaine, aunque le costó mucho alejarse de Inaho, hizo lo que la oficial le ordenó.

— ¿Lo conoces? —Preguntó como en tono amenazador.

—Soy…soy su novio... —Dijo avergonzado de sí mismo. Mizusaki lo miró sorprendida aunque no dijo nada al respecto.

—No sabía que el hermanito de Kaizuka tuviera esos gustos. —Dijo tratando de sonar divertida, no le salía muy bien. —Pronto vendrá la ambulancia.

—Pero está…—Un nudo se formó en su garganta.

— ¿Muerto? No. —Dijo ella acercándose a Inaho, le tomó los signos vitales, tenía pulso débil pero tenía pulso. —El hermanito Kaizuka es bastante resistente.

Slaine alzó ambas cejas. No sabía a qué se refería, pero al menos Inaho estaba vivo. Escuchó la sirena a lo lejos. Le preocupaba demasiado el estado de Inaho, pudo haberlo impedido pero también es un cobarde. Apretó la boca para evitar gritar de frustración. Por su culpa Inaho puede morir.

La ambulancia junto con un auto policial aparecieron. Los paramédicos subieron a Inaho en una camilla y luego a la ambulancia. Magbaredge y Mizusaki subieron a ambos criminales al auto. Slaine intentó subir a la ambulancia pero fue denegado por no ser un familiar. Magbaredge, indignada, habló.

—Hey, déjenlo subir. Es su novio.

Los paramédicos, algo desconcertados dejaron que Slaine subiera. Slaine ya no se avergonzó esta vez, lo único que importaba era Inaho, lo demás podía esperar, y con eso su orgullo.

Mientras iban de camino al hospital, en ningún momento soltó la mano de Inaho. Miraba impaciente el electrocardiograma, rezando para que esas líneas no desaparecieran, pues, a decir verdad, estaban muy débiles.


Drama 7w7

¿Qué les pareció? Me encanta saber su opinión de mis escritos. Por cierto, gracias por el apoyo que me dan :3 se agradece, en serio.

¡Gracias por leer!

By: Dazo.