Disclaimer: los personajes de Tokyo Ghoul son toditos del Sui Ishida.

Aviso: Esta serie de drabbles participa en el reto libre "Dame un prompt" del foro de Anteiku: la cafetería para los fans de Tokyo Ghoul.


Desesperación

A los cuatro piensa que desesperación es esperar la navidad durante todo un año. Los días en ese entonces eran muchos y muy largos - más no lo suficiente piensa ahora con recelo-. Le hormigueaban las manos con deseos de abrir regalos, y le revolvía el estómago el recuerdo del aroma a pavo. Eran pocas y simples cosas las que podían hacerle sentir una infantil y similiar versión de la desesperación. Mas nunca imaginó, ni en sus más retorcidas pesadillas algo parecido a lo que vendría...

Noches de insomnio, y nauseas, y una imperiosa necesidad de apretar juntas sus mandíbulas lo mas ridículamente posible.

Las palmas de sus manos leían en marcas rojizas sus preocupaciones y sus miedos, las ansiedades que le comían viva desde sus adentros. Era la historia de todos los días, el fantasma de una promesa y una plegaria...

Papá regresa, por favor regresa

Poco después cambia de hábitos, cambia la sensación de las uñas encarnadas por la ternura de sus labios y el metálico sabor de su sangre. Y muerde siempre hasta sangrar, el interior de sus mejillas laceradas guardan el recuerdo de cada uno de sus ayunos. Tiene siete y no puede recordar lo que era levantarse en las mañanas sin sentir que se le colapsa el esternón con la promesa inexorable de otro día de hambre y huídas y muerte. Se detiene cada tanto a observar con aprehensión el semblante de su hermano, con sus parpados caídos y el pequeño ceño fruncido que marca con insistencia su frente. Escanea con rapidez y cuidado, buscando el mínimo indicio del peor de sus temores.

Cada día que despierta su corazón da un sobresalto y se le va el aire de los pulmones, al borde de las lágrimas con una paranoia casi franática zangolotea sin cuidado la pequeña forma de su hermano menor. Es la historia de todos los días, el fantasma de una promesa y una plegaria...

Despierta, por favor despierta

Un fruncido prominente y el susurro de un "idiota hermana",sin embargo, es lo que le devuelve el oxígeno a los alveolos...

le regresa el color a la cara,

y guarda el grito trepándole por la garganta para mañana.