Los personajes pertenecen a la genial mente de Naoko Takeuchi


Darien POV

Mi vida no puede ser más perfecta, mi amada Serena, la mujer a la que le entregué el corazón sin proponérmelo me corresponde, me ha dado una familia, y lo mejor de todo es que ha aceptado ser mi esposa, y juro por la memoria de mis padres que la vida me será pequeña para demostrarle cuanto la amo, mi trabajo no me ha permitido involucrarme en los preparativos tanto como me hubiera gustado, pero admiro la manera tan determinada y poderosa con la que Serena da órdenes, pide cosas, saca presupuestos, sus años trabajando con su padre le han servido mucho y hace que la admire más cada día, el primer mes de los preparativos estuve involucrado aunque casi todo quedo al gusto de ella, yo solo opine para el pastel, que tenía que ser de chocolate, mis invitados, que en realidad no serian muchos, el lugar a donde viajaríamos, todo lo demás lo escogió ella y debo decir que tiene muy buen gusto, pero traté de acompañarla a ver arreglos, los salones, los recuerdos, entre otras cosas, aunque siempre estábamos rodeados de sus amigas y/o su mama, lamentaba mucho no tener intimidad con ella, pero podría tenerla toda la vida, así que podía ser paciente.

El problema fue después cuando tuve que irme tres semanas a una conferencia sobre cardiología infantil, que explicaría varios procedimientos, además de que me serviría según el doctor Tomoe para poder conocer a más gente del ramo, Serena casi me mata, yo incluso sentía ganas de matarme a mí mismo, las noches aunque hablaba con ella eran una tortura, extrañaba su cuerpo, sus labios, su olor, extrañaba también a mi hijo, aunque las cosas con él traté que fueran mejorando poco a poco, ya me tenía más confianza y me contaba sus cosas, pero aun no podía decirme papa, y aunque no quería presionarlo eso me hacía sentir un poco triste, afortunadamente el tiempo paso volando y llego el día que sin duda sería uno de los más hermosos de mi vida

Todo estaba listo para la ceremonia, Endy se quedo en mi departamento y después llegaron los chicos, los que ya eran mis amigos, estaba yo muy nervioso, tanto que Andy casi me golpea para calmarme cuando la esperaba yo en el altar, pero cuando la vi, fue como ver el ser mas perfecto y divino, los ángeles la envidiaban, los mortales la adorábamos, pero ella solo seria mía y yo de ella, para toda la vida, en el momento que la vi entrar a la iglesia el nerviosismo se convirtió en devoción, amor, la ceremonia fue tierna, emotiva, la fiesta estaba bien hasta que un ataque de hormonas desato la lujuria de Serena, y no me quejaba, pero yo tenía en mente disfrutar más en la luna de miel, besando cada centímetro de piel, llenando mis pulmones de su esencia, embriagándome con su sabor, pero no, ella necesitaba una liberación, y mi pequeña bruja tenía que sacar mi lado posesivo y celoso para obtener lo que quería y Dios que me volví loco solo de pensar que dadas sus circunstancias hormonales en verdad tuviera que buscar en otro lado lo que solo yo podía darle, pero no me iba a quedar así, de algún modo tenia que vengarme por su provocación así que mantener secuestrada su tanga me pareció un mínimo castigo, aunque después me arrepentí porque en verdad su cara y sus ojos me hacían pensar que lo que decía era la más absoluta verdad, y pasar unos días de tortura en un lugar tan romántico me hicieron reconsiderar mi actitud, aunque en apariencia todo se veía perdido en el avión toda su actitud perversa se vio frustrada por los celos que una chica común y corriente le provocó, aunque claro, yo contribuí a que los sintiera pero esa si era la moneda con que le pagaba querer buscar a Yaten, pero bueno, ponerla celosa me hizo darme cuenta que su amor es inmenso y su amenaza solo era una broma

-tontita – susurre besando su cabello – sabes que solo tengo ojos para ti – ella se removió bajo mi brazo

-te amo – susurro en sueños, después de un rato haciendo memoria de uno de los mejores días de mi vida el sueño me venció, no se cuantas horas pasaron, pero ya nos anunciaban que debíamos prepararnos para el aterrizaje

-amor – le dije dulcemente, mientras ella se acurrucaba como un gatito sobre mi pecho – despierta, ya casi llegamos – abrió los ojos y me miro, sonrió y mi corazón se acelero solo con verla, Dios, cuanto amo a esta mujer, besé dulce y brevemente sus labios – vamos amor, tenemos que abrocharnos los cinturones – poco a poco se fue enderezando en su asiento, pero como estaba encamorrada yo le abroche el cinturón tratando de no apretar demasiado su vientre pero que quedara seguro - ¿está bien así amor? – Pregunté, ella solo asintió, pero se notaba algo nerviosa - ¿estás bien?

-esta es la parte de los vuelos que no me gusta – dijo muy quedito, tome su mano después de colocarme mi cinturón

-no te preocupes amor – besé su mano – yo estoy aquí contigo – conforme íbamos descendiendo sentía que su agarre en mi mano se hacia fuerte, bastante para su complexión, después del tortuoso aterrizaje noté que había aguantado la respiración porque su largo suspiro me lo indico

-gracias – me miró sin soltar aun mi mano, me estaba perdiendo en sus hermosos ojos de cielo, pero el ruido a nuestro alrededor me regreso a la realidad, solté mi cinturón y el suyo, me levanté para tomar las maletas de mano, me las coloque al hombro y la otra la extendí para que se levantara

-bueno princesa, vayamos por el equipaje y después al hotel a descansar un poco – íbamos caminando por los pasillos del aeropuerto – aunque tu salud y la del bebe es buena yo no quiero que te agotes

-me cuidas mucho – fingió enfado, pero le gano un bostezo – pero tienes razón, quisiera ir a dormir un rato – tomamos un taxi y nos dirigimos al hotel, el paquete que pagaron los papas de Serena consistía en el hospedaje y los alimentos, solo nos quedaríamos algunos días pero valían la pena, y yo me encargaría de que fueran inolvidables, los paseos correrían por mi cuenta, llegamos al hotel, el cual desde afuera parecía un castillo antiguo, se notaba que había nevado, porque el paisaje estaba cubierto de blanco, pero al entrar se notaba la modernidad y el lujo, era acogedor, después de registrarnos nos dirigimos a nuestra cabaña, ya que se tenia la opción de hospedarse en el hotel o solicitar una cabaña, lo que nos daría toda la privacidad que unos recién casados necesitan, la cabaña era amplia de un solo piso, la entrada daba a un pasillo, hacia el frente estaba la habitación hacia la derecha estaban el comedor y la cocina, a la izquierda la sala, lo que llamo mi atención fue la alfombra que daba la apariencia de mink, la miré extrañado y el botones me interrumpió interpretando mis ideas

-es imitación mink – aclaró desde la puerta, como si se supiera de memoria el discurso – es una alfombra hecha de un peluche muy suave, que es tratado para dar la apariencia de la piel del animal – se aclaró la garganta – pero no es de animal, se lo aseguro – su explicación no me dejó muy convencido

-se siente suave – dijo serena que se había agachado a tocarlo – pero no sé, se siente diferente al mink – la mire con sorpresa – algunas esposas de inversionistas presumen sus pieles de mink – su gesto de desagrado y repulsión me causo gracia – y la sensación es diferente – continuamos el recorrido, el comedor se veía sencillo pero agradable el comedor y la cocina eran separados por una barra como tipo desayunador, la cocina tenía el estilo moderno, dudaba mucho que cocináramos algo, quizá no la usaríamos, y pasamos a la habitación, era sencilla, pero muy acogedora, estaba toda alfombrada, la cama King size estaba pegada a la ventana, la vista daba a las montañas y a un lago congelado donde se podía ver a la gente patinando, el baño tenia un jacuzzi bastante amplio, desde que habíamos entrado empecé a pensar todas las cosas que podríamos hacer Serena y yo, el botones se retiro y nos dejo solos, Serena saco ropa de su maleta, unos pants y una playerita, entro al baño y después de un rato salió cambiada

-me cambie para poder dormir mas cómoda – me explico mientras se acercaba a la cama y se sentaba en ella

-yo haré lo mismo – le explique mientras sacaba ropa de mi maleta, me dirigí al baño, desde ahí podía escuchar que prendió la tele, me cambie y salí, la vi acomodada en la enorme cama, con las almohadas sobre la cabecera estaba viendo la televisión, pero no un canal fijo, solo la tapaba una cobijita, me miró, me hizo una seña para que me acomodara a su lado

-vamos a dormir un rato – me sonrió, me acomodé junto a ella y besé su cabeza, se acomodó sobre mi pecho

-no tienes hambre, no necesitas nada – le pregunté rodeando sus brazos

-ahora tengo todo lo que necesito – se acurrucó más en mis brazos

-te amo – le susurre

-y yo a ti – respondió de la misma manera, poco a poco la inconsciencia me fue llevando a un mundo de sueños donde podía vernos a mí y a mi princesa con nuestros hijos, felices, aunque ahora sé que eso no es más que el reflejo de lo que tengo, de pronto mí cuerpo extraño esa sensación de calor y seguridad, me fui despertando y note que MI ángel no estaba a mi lado, me enderece en la cama, apague la tele que estaba prendida, y pude escuchar el sonido del agua de la regadera, me levante y con sigilo me metí en el baño, ella estaba en la regadera la cual tenía un cancel transparente, lo que me daba una vista completa de ella, me daba la espalda y se veía tan hermosa y tan sexy que me estaba volviendo loco, cerro la llave después de mojar su cuerpo, me acerque mientras me quitaba la pijama y el bóxer, una vez desnudo abrí la puerta con cuidado y me metí la abrace por detrás y dio un pequeño gritito

-perdón bella – besé su cuello – no quería espantarte – sonrió

-estaba yo distraída pensando muchas cosas – me dijo mientras rodeaba mis brazos con los suyos – veo que decidiste acompañarme – su tono era entre tierno y pícaro

-es que no me gusta estar lejos de ti – la gire y atrape delicadamente sus labios - ¿descansaste? – pregunté, ella asintió, la solté, tomé el jabón y delicadamente la empecé a enjabonar, tocando su delicada piel muy suavemente, ella cerró los ojos disfrutando las caricias, masajee desde su cuello, sus hombros, sus senos, la fui recorriendo poco a poco todo su cuerpo, incluso talle delicadamente su centro, sin buscar nada más que un delicioso baño, después ella hizo lo mismo, me tallo con la misma ternura que yo a ella, todo mi cuerpo sin excepción, sus caricias no eran lujuriosas sino amorosas, después cada uno tallo su cabello, nos enjuagamos mutuamente, mientras nos dábamos delicados y tiernos besos, lentos y calmos, una vez limpios la envolví en una toalla y la ayude a salir de la regadera, después yo me envolví en otra toalla, salimos a la habitación, de nuevo la atrape por detrás con mis brazos y empecé a besar su cuello y hombro, con un poco mas de deseo, ella empezó a gemir bajito, pero de pronto su estomago rugió y le dio risa

-lo siento – dijo con pena – pero me muero de hambre – la giré para mirarla a los ojos

-vayamos a comer – besé su frente – pero primero hay que vestirnos y alistarnos – después de media hora estábamos bajando al restaurante del hotel, comimos algo ligero mientras conversábamos de cosas triviales, aprovechamos para llamar a casa y avisar que habíamos llegado y saludar a Endy, después caminamos por los alrededores del mismo, era hermosa la vista, tan blanca y brillante bajo los últimos rayos de sol del día, aunque el frío era fuerte íbamos abrazados, en silencio

-es una hermosa vista – rompió el silencio mientras se detenía un momento

-lo es – respondí – pero no más hermosa que tú – se ruborizó por mi comentario – volvamos a la habitación – susurré en su oído y la sentí estremecerse, regresamos en silencio, abrazados, en cuanto cruzamos la puerta no me aguanté más, la giré y devoré sus labios con desesperación, ella trató de separarse de mí, no correspondía el beso de la misma manera -¿Qué pasa?

-nada – bostezó – es solo que estoy cansada – hizo una especie de puchero - ¿podemos dormir? – preguntó acunando mi mejilla con su mano, suspire resignado

-bien – besé su frente – de hecho yo también me siento cansado – y era verdad, aunque moría de ganas de estar con mi esposa, caminamos a la habitación y ella entro a cambiarse al baño, después de unos 15 minutos salió enfundada en un pantalón y una sudadera para dormir, yo entré al baño a cambiarme, solo usé el pantalón de la pijama, me lave los dientes, cuando salí del baño Serena ya estaba acurrucada en la cama, tan pacifica que no pude más que contemplarla por un rato, era tan hermosa y perfecta, y me siento tan afortunado que me haya aceptado para compartir nuestra vida, me metí en las sabanas y me acurruque a su lado, no tardé mucho en caer rendido al sueño, no sé cuánto tiempo estuve durmiendo, pero algo extraño me hizo despertar, sentía mis brazos sobre mi cabeza y no los podía mover, pero además sentía que me iban desprendiendo de mis pantalones y de mi bóxer, me encontraba boca arriba sobre la cama, cuando pude abrir bien los ojos y mirar hacia arriba me encontré con las manos atadas a la cabecera de la cama, no me podía mover, el amarre era fuerte, lo mas sorprendente era ver a Serena desprendiéndome de mi ropa, tenía una mirada totalmente traviesa

-veo que despertaste – rió – esperaba que lo hicieras en un rato más – ahora que la miraba bien ya no traía su pants de dormir, sino un sugestivo baby doll negro, casi transparente sin tanga

-pero Serena – estaba sorprendido por todo esto - ¿Qué haces?

-pues torturarte – se acerco a mi por un lado de la cama, besó ligeramente mis labios mientras yo trataba de soltarme de mis amarres, pude ver que eran dos mascadas, y estaban bastante bien apretadas o era mi desesperación por soltarme que estas no cedían – aun me debes lo de mi tanga – poco a poco fue bajando sus besos a mi cuello, se sentó a horcajadas sobre mi estomago, mientras iba dejando húmedos besos de mi cuello a mi pecho, pasando por mis hombros, lamió mis tetillas

-Sere… no…me… tortures – rogué al sentirme excitado ante tan ligeros roces, conforme bajaba sus besos ella misma bajaba, haciéndome sentir su sexo rozando mi piel hasta llegar a mi pene, se restregó fuertemente mientras los dos gemíamos – Sere… por… favor… - me estaba llevando al límite de mis fuerzas, mientras ella solo reía, seguía bajando de mi pecho a mi estomago, a mi pelvis, todo esto a una velocidad demasiado lenta – Sere… por …fa... ahhh – de una sola metió mi miembro ya endurecido en su boca, poco a poco, tomándose su tiempo fue introduciéndolo por completo, saboreándolo, degustándolo por completo, igual, a una velocidad lenta lo fue chupando – Sere… por… favor…estoy…a…a…punto… - yo rogaba mientras sentía mi cuerpo temblar por las sensaciones, ella no decía nada y continuaba con su labor, hasta que no pude más y me corrí en su boca con un ronco y sonoro gemido que surgió de mi garganta, cuando me relaje se volvió a colocar a horcajadas sobre mí, sobre mi sexo sentía el suyo algo húmedo, se acerco a mi rostro y me besó, podía sentir mi sabor en sus labios

-eres delicioso – me dijo al tiempo que cortaba el beso, me sentía frustrado, se empezó a restregar en mi miembro, y ambos gemíamos muy fuerte, se deshizo se su ropa, regalándome una vista de su perfecto cuerpo

-Sere…no…me – ni siquiera me sentía capaz de articular palabra, el placer era innegable, pero el estar atado no me dejaba disfrutar, quería tocarla, besarla, devorarla, pero no me dejaba, ella misma apretaba sus senos, y tocaba su clítoris mientras seguía restregándose, quería ser yo quien la volviera loca, pero su tortura era volverme loco a mí de deseo y frustración

-¿lo…quieres? – Pregunto entre jadeos, yo solo pude mover mi cabeza de manera afirmativa, pero ningún sonido más que de gemidos salía de mi boca – dime que me amas – demandó mientras se restregaba mas rápido

-sabes…que…te…amo…más…que…a…mi…vida – al escuchar esto se colocó sobre mi miembro, y poco a poco lo fue devorando, de una manera lenta y tortuosa, se quedó un momento sin moverse, mientras yo me sentía rodeado por sus paredes, yo solo podía jalar mis amarres, poco a poco se fue moviendo de adelante hacia atrás, y después de manera circular, mientras solo podíamos gemir, poco a poco fue aumentando la velocidad, y poco a poco fuimos alcanzando un maravilloso orgasmo, Serena se desplomó sobre mí, extasiada y temblorosa, y con la poca fuerza que le quedaba me desamarró – eres…mala…- le decía al tiempo que la abrazaba y llenaba de besos, ella solo sonreía y trataba de normalizar su respiración, se veía tan bien, ruborizada por la excitación.

-pero…así…te gusta – respondió acurrucándose en mis brazos

-no me gusta – se enderezo para mirarme, sonreí – me encanta, me fascina – la estreche más fuerte

-te amo tanto amor – me dijo en un susurro

-y yo a ti – nos cubrí con la sabana y nos dejamos rendir a los brazos de Morfeo, la noche dio paso a la mañana, al despertar podía sentir el calor de mi ángel y yo me sentía tan feliz, que creía que mi corazón se saldría de mi pecho, abrí los ojos y pude verla dormida tan tranquila, quien la viera convertida en una diosa del sexo, desde la primera vez que estuve con ella pude sentir su fuego, pero me sorprende las facetas y las ideas que puede tener en la intimidad, besé el tope de su cabeza – despierta dormilona – la sacudí un poco en mis brazos

-cinco minutos más – respondió entre sueños

-vamos princesa – le decía al tiempo que acariciaba su espalda desnuda, su costado, iba bajando por su trasero – no quieres desayunar – le pregunte – hoy vamos a conocer un poco la ciudad

-no quiero – me abrazo más fuerte, mientras sentía sus senos presionados a mi pecho, pensé que tendría que tomar otras medidas para despertarla, me gire con ella para quedar encima, abrí sus piernas, me fui directo a su centro, lo empecé a chupar lentamente, las escuche jadear, sentí que se arqueaba, levanté el rostro para mirarla, pero seguía dormida, así que decidí aumentar la velocidad, sus gemidos se hicieron más fuertes, hasta que sentí su mano sobre mi cabeza, empujándome hacia ella – no…te…detengas – me pidió, y yo como su fiel sirviente la obedecí, la llevé a un sonoro orgasmo, ya después pensaría como cobrarme lo que me hizo anoche – que…bien…se…siente…despertar…así – dijo tratando de recuperar el aire

-pero ni creas que lo hare siempre – le dije acercándome a sus labios, hizo un puchero – ahora sí – la besé apasionadamente – buenos días amor – me rodeo la cintura con sus piernas y mi cuello con sus brazos

-muy buenos días – se movió haciendo que nuestras pelvis chocaran, sonrió pícaramente – es bello despertar así ¿no crees? – se seguía restregando

-amor, ¿no quieres desayunar? – pregunté con tono pícaro

-solo te quiero a ti, en mí – dijo, yo me hinque en mis rodillas llevándola conmigo que seguía aferrada a mí, la acomodé y de un movimiento me fui enterrando en ella, rápidamente y tomándola de las caderas la empecé a subir y a bajar sobre mí

-¿así? – Pregunté con la voz entrecortada, ella solo asintió con la cabeza, nos besábamos y estábamos tan abrazados que no se podía ver donde acababa uno y empezaba el otro, el ritmo fue tomando velocidad y rápidamente alcanzamos el orgasmo – Dios…Sere…me…vuelves…loco – le decía mientras la abrazaba fuertemente

-y…tu…a…mí…me…pones…mal – me respondía, nos quedamos abrazados en esa posición un rato más – creo que es hora de desayunar amor – me dijo al tiempo que se sentaba en la cama – me doy un baño rápido, y te dejo la ducha – hubiera querido ir tras ella pero si lo hacia no saldríamos a comer, y ella tenía que alimentarse bien y a sus horas

-no te preocupes, yo mientras leeré algo – tome mi bóxer, fui a mi maleta de mano para sacar mis expedientes, mientras Sere salía de la ducha yo me puse a revisar algunos casos clínicos, recostado en la cama, después de unos 15 o 20 minutos salió del baño envuelta en una toalla, con su cabello mojado suelto

-ya puedes pasar amor – decía al tiempo que se quitaba la toalla y paseaba por la habitación regalándome una perfecta vista

-amor, te encanta provocarme ¿verdad? – se detuvo y giró a mirarme, me sonrió y me guiño el ojo, me levanté de la cama y me acerqué a ella, ella retrocedió dos pasos pero fui más rápido y la atrapé entre mis brazos

-amor, recuerda que vamos a desayunar – fingió seriedad, le di un apasionado beso, robándole el aliento, se quedo un tanto perturbada, porque quedo estática esperando que hiciera otra cosa, pero la solté

-voy a bañarme – le dije al tiempo que caminaba al baño, solo pude oírla bufar y me dio risa, después de 10 minutos estaba saliendo de la regadera, salí a la habitación a vestirme. rasuradora, Serena estaba sentada en el tocador, secando su cabello, la idea que poder mirarla todos los días me hace sonreír como tonto

-¿te estás burlando de mi? – pregunto algo seria mirándome a través del espejo

-claro que no – acorte la distancia y me hinque a su lado – es que verte y saber que eres mi esposa me hace feliz – le dije rosando su mejilla con la mano

-yo también soy muy feliz – la besé dulcemente en los labios – pero si no me llevas a comer te voy a castigar de nuevo – se rió

-bruja – susurré a su oído para luego morderlo – pero yo encantado de estar bajo tu embrujo – ella sonrió, me levanté y me vestí, salimos a desayunar, y debo decir que el apetito de ambos era impresionante y curiosamente mis antojos también, comí un pastel helado de limón cuando en realidad no es uno de mis preferidos, después tomamos un transporte tipo carruaje que nos llevo por un tramo de la ciudad, y donde pudimos realizar compras, después de mucho caminar, mucho que comprar y muchas fotos que nos tomamos decidimos comer ahí, y como pasó en el desayuno, el apetito de ambos era increíble

-¿y qué vamos a hacer? – preguntó mientras tomábamos el café después de la comida

-pues no sé, quieres seguir de compras, o quieres ir al lago que esta congelado – me puse serio – aunque tu no vas a patinar – le advertí

-pues no me refería a eso, pero no tenía pensado patinar – rodó los ojos – es que estaba pensando ¿Qué vamos a hacer ahora que volvamos?, vamos a vivir en mi departamento o en el tuyo – preguntó

-por eso no te preocupes ahora amor – le dije sin tomarle importancia

-como no me voy a preocupar – se puso algo tensa – tenemos que ir pensando en la mudanza, en como nos acomodaremos, no sé, en muchas cosas

-amor, relájate – traté de que se calmara – yo tengo resuelto todo eso – sonreí, le tenía una sorpresa para cuando regresemos – cuando volvamos ya arreglamos eso ¿te parece?

-bueno – dijo a regañadientes – entonces volvamos a la cabaña, me siento algo cansada – bostezó y después se sobo un poco los pies

-bien amor, volvamos para que descanses – regresamos en un taxi para que fuera más rápido, me dirigí a recepción mientras ella se sentaba un rato en el lobby, se me estaba ocurriendo una idea así que hice algunas solicitudes en recepción, las cuales fueron cumplidas adecuadamente, nos dirigimos a la cabaña – porque no te recuestas un rato – dejamos las cosas en la sala – ve a la recamara

-¿me acompañas? – me preguntó extendiendo su mano hacia mí

-en un ratito – tomé su mano y la besé – pedí unas cosas a recepción y las voy a esperar aquí para que no te despierten – me miro extrañada, pero un bostezo se le escapo y ya no dijo nada – pero te puedo llevar – la cargue y besé sus labios, la llevé a la habitación y la deposite suavemente en la cama

-no te vayas – dijo en un puchero aferrándose a mi cuello

-no tardo – besé su frente – mientras descansa – se acomodo y la cubrí con una cobija – te amo – susurre en su oído, ella suspiro y sonrió, salí de la habitación, mientras esperaba a que llegara lo que pedí hice una llamada telefónica

-hola hermano ¿ que cuentas?… que bien… estamos bien gracias… sí, es hermoso y romántico este lugar, yo diría que hasta mágico… deberías venir con Lita para su luna de miel, jajaja… oye hermano ya te toca, ya no te puedes echar para atrás…jajaja, bueno hermano, ¿cómo va mi encargo?... bien, ahhh, ok, sí, ok, yo ahorita le llamo, sí, muchas gracias, bien, saludos a Lita, suerte – colgué mi llamada, en eso llego mi encargo, lo dejaron y realice otra llamada

-hola Nick, ¿Cómo están?... nosotros también gracias… sí, disfrutando la luna de miel, jajaja… sí, yo le doy sus saludos, gracias… acabo de hablar con Andy sobre mi encargo…ok, si, me parece bien… bueno, en eso habíamos quedado, ok, ¿sube mucho?... bien, si, regresando firmo todo lo necesario, muchas gracias, saludos a Rei, nos vemos – tomé lo que me acababan de traer y lo llevé a la recamara, encontré a Sere tal como la dejé pero profundamente dormida, acomodé todo a un lado de la cama, le quite la cobija, ella no lo notó, le desabroche el suéter que para mi suerte era de cierre, por lo que fue fácil, ella se removió en su lugar, estoy empezando a notar que tiene el sueño pesado, y también me di cuenta que sería difícil desvestir a Serena sin que ella se despertara, así que me acomodé con ella en la cama para dormir un rato, después de un tiempo que no supe cuanto fue pero supongo que fue poco desperté sintiéndome feliz y completo, sentir su calor, y saber que dentro de ella crece una vida que es producto de nuestro amor, y que me dio un hijo maravilloso, sé que tengo mucho que reparar pero también sé que teniendo a mi familia conmigo todo estará bien, la estreche más para sentir su calor y se removió entre mis brazos

-hola amor – levanto su rostro para mirarme y regalarme una hermosa sonrisa - ¿dormí mucho?

-no – acaricie su mejilla – quizá solo una media hora - ¿descansaste? – ella solo asintió, sonreí pícaramente

-¿Qué pasa? – Se notaba nerviosa - ¿Por qué me miras así? – supongo que la miraba como desvistiéndola porque instintivamente se cubrió con sus brazos – me pones nerviosa, no me veas así – empezó entre apenada y divertida, yo solo sonreía, estaba acostada en la cama

-vamos amor – me coloqué arriba de ella, mordí su labio inferior muy delicadamente – sabes porque te miro así – besé su cuello, subí a su oído – sabes que te deseo – susurre y luego lo mordí

-Darien – dijo en un suspiro, ella estaba atrapada y no se movía

-te tengo una sorpresa – le dije separándome un poco – pero quiero que – la ayudé a sentarse en la cama, quedo recargada sobre la cabecera – cierres los ojos – los cerro y sonrió extendiendo las manos – manos abajo – hizo un puchero, la vi abrir ligeramente un ojo cuando me iba alejando de ella – no los abras

-anda Darien – empezó como niña pequeña – no juegues conmigo – intento abrir otra vez un ojo, en la mesita de noche se quedo una de las mascadas con las que me amarro, así que la tome

-para que no hagas trampa – le coloqué la mascada, aunque ella trataba de evitarlo, se movía pero lo único que conseguía era quedar mas pegada a la cabecera, después de un momento le coloque bien la mascada – no te la vayas a quitar o te olvidas de la sorpresa – le advertí y se quedo quieta, atraje las cosas que había pedido, una orden de fresas y chocolate derretido, tomé una fresa y comí la mitad, la restante la froté en los labios de Sere – no te muevas – luego la besé dulcemente probando el sabor en sus labios – sabe mejor en ti – sonrió, le di de comer la otra parte de la fresa con un poco de chocolate, no sin antes frotarlo un poco en sus labios – y este es el mejor chocolate que he probado en mi vida – quería devorar sus labios en otro beso – pero tengo que cerciorarme – le empecé a quitar el suéter

-¿Qué haces? – preguntó Serena algo contrariada

-vamos amor, tengo que probar que este sea el mejor chocolate

-y eso que tiene que ver que me quites la ropa – fingió inocencia

-pues que tengo que probarla con tu piel – lo dije como si fuera lo más obvio - ¿te molesta? – pregunté antes de empezar a besar su cuello, ella gimió bajito

-no…para nada – sin más dejo que la desprendiera de toda su ropa mientras la besaba y acariciaba, quedó completamente desnuda

-lo mejor es que te acuestes querida – la ayudé a que lo hiciera, ella seguía con la mascada puesta y no se movía, aunque podía notar como temblaba por la expectativa, le di otra fresa con chocolate, después tomé una fresa la sumergí en el chocolate y se la fui pasando de la boca a la barbilla, por el cuello, después le lamia la marca saboreando todo, deleitándome, ella solo gemía y se estremecía

-eso…se…llama…tortura – decía con la voz entrecortada, pero permanecía inmóvil en espera de mi próximo movimiento, para sorprenderla más, en lugar de seguir con sus senos repetí la acción pero ahora pasando chocolate de su ombligo a lo mas cerca de su centro, al sentir el chocolate se arqueó un poco y gimió más alto, pero al sentir mi lengua además de gemir sentí que tanteaba mi cabeza con su mano y al alcanzarla jaló un poco mis cabellos – eso…se…siente…bien –

-¿entonces es tortura o no? – me burlaba de ella y jaló más mi cabello

-cállate…y…sigue – demandó, levantó un poco las caderas esperando que continuara, pero preferí atender sus senos, primero cubrí uno con el chocolate y me deleite lamiendo, chupando y hasta mordiéndolo un poco, podría jurar que Serena había perdido la razón desde hace rato porque solo gemía y se estremecía, incluso su mano seguía enredada en mis cabellos pero no la movía ni me jala, después de un rato atendí su otro seno deleitándome de la misma manera, los gemidos de Serena eran más altos, mi autocontrol estaba llegando al límite porque podía sentir mi erección que crecía y hasta dolía dentro del pantalón, me acomodé frente a ella, abrí sus piernas, coloqué chocolate sobre sus muslos – ohh, Darien…me…vuelves…loca – alcanzó a decir de manera entrecortada, su respiración era errática

-¿te gusta? – pregunté soplando en su centro, ella solo gimió bastante alto, acomode sus piernas a manera que me diera mas acceso a su centro, ella ya se imaginaba porque se empezó a retorcer un poco

-no…Darien…ahí…no – trataba de cubrirse con sus manos

-amor, no pasa nada – la tranquilizaba – no te va a pasar nada

-¿seguro? – dudó

-claro – aseguré – te va a encantar

-más te vale – amenazo riendo, y la idea era que suplicara por más, tomé la fresa, y la introduje al chocolate, tomé lo más que pude y la fui pasando por su centro, tratando de dejar la mayor cantidad

-se…siente…muy… - empezó a decir entre suspiros y gemidos, pero no la deje terminar por que empecé a chupar y lamer el chocolate y su centro y ella solo grito de placer, mis movimientos eran suaves y hasta delicados

-dime que te gusta – demandé antes de volver a atacar su centro

-me…me…fascina – dijo con mucho trabajo – pero…no…me…tortures

-¿Qué…quieres? – Esperaba que pidiera más, mis movimientos seguían siendo lentos – tu…solo…pide…y yo…te complazco

-más…- podía sentir que le faltaba poco para alcanzar el orgasmo, pero a la velocidad que llevaba quizá lo perdería – no…seas…cruel…más…rápido… por…favor – empezó a gritar a medida que aceleraba – más…más… mmmm – y de manera casi violenta se arqueo y gritó alcanzando el orgasmo, lo que hizo que yo perdiera toda la paciencia y autocontrol que tenía, bajé las fresas y el chocolate y me comencé a desvestir con desesperación

-¿Qué pasa? – pregunto algo inquieta, la vi tratar de quitarse la mascada

-no te muevas – le advertí y por un momento se quedo estática, mientras yo luchaba por quitarme la ropa

-¿Darien? – volvió a preguntar, yo ya me había deshecho de la ropa pero no dije nada, de nuevo intento quitarse la mascada, así que rápidamente atrape sus manos con las mías y las coloqué arriba de su cabeza, con una mano las deje sujetas

-te dije que no te movieras amor – con la mano libre iba acariciando su piel, la embestí de manera apresurada y un gemido ronco escapo de mi garganta, mientras ella gimió fuertemente, una vez que sentí llegar al fondo me quedé quieto, besé sus labios con desesperación y necesidad

-no…te quedes…así – exigió moviendo un poco las caderas para hacer mas contacto y forcejeando un poco para que soltara sus manos, sabía que no podría yo aguantar mucho, pero me divertía ver sus ansias –vamos…no…me tortures – chilló

-esto – la embestí una vez despacio – se llama – otra lenta embestida – venganza – una última embestida lenta, pero debo admitir que la tortura era para ambos

-por…favor – suplico casi llorando, y no pude más, empecé a acelerar el ritmo poco a poco, en ese momento dejé de pensar, solo quería sentir a Serena rodeándome y haciéndome perder la razón como yo sabía que hacía con ella, seguí acelerando y nuestros gemidos y suspiros inundaban la habitación, al poco tiempo pude sentir el orgasmo que explotaba dentro de ella y que me lanzaba al mío propio de manera deliciosa, solté sus muñecas y le quité la mascada, su mirada se encontró con la mía y podía ver su mirada picara y feliz –te amo – me dijo y yo besé dulcemente sus labios

-yo también te amo – respondí suspirando al tiempo que me acostaba a su lado, nos acomodamos bien sobre las almohadas, tomé la cobija y nos tape abrazando dulcemente a mi esposa, a la que sin duda también considero mi amante y dicho sea de paso, es increíble, dormitamos otro rato rendidos por la pasión que desbordamos, más tarde decidimos salir a un bar cercano, que nos recomendaron en recepción, el lugar esa rustico con un toque campirano, estaba concurrido pero pudimos conseguir mesa rápidamente, yo no dejaba de mirar a Serena que admiraba el lugar, podía ver que a pesar de ser toda una profesional y una diosa del sexo su mirada reflejaba esa inocencia y esa alegría que tenía cuando la conocí y eso me hacía feliz

-desean ordenar algo - la mesera se acercó a nosotros, Serena se giro a verla y frunció el seño un poco

-¿Qué quieres amor? – le pregunté tratando de que me mirara

-un refresco – respondió secamente sin dejar de mirar a la chica, me gire para ver a la chica y pude darme cuenta que me miraba con coquetería, yo no hice ni dije nada

-para usted señor – me pregunto sonriente

-una cerveza – respondí secamente, Serena no dejaba de ver a la mesera - ¿no quieres algo de comer amor? – Le pregunté tomando su barbilla y girándola hacia mí para luego besar dulcemente sus labios - ¿no tienes hambre? – ella sonrió complacida por mi acto

-después de tanta acción muero de hambre – sonrió pícaramente

-podría traernos la carta – le pedí a la mesera sin dejar de mirar a mi esposa, ella solo se retiro

-gracias – me regalo una de sus hermosas sonrisas

-¿Por qué?

-por darme mi lugar – acaricio mi mejilla

-amor – tomé sus manos con las mías – no tengo ojos para nadie más, para mí no hay otra mujer en la faz de esta tierra, solo tú – la besé suavemente, coloqué mi frente sobre la suya y nos quedamos así hasta que la mesera carraspeo a nuestro lado, nos separamos y nos entregó la carta, pedimos algo ligero los dos, estuvimos platicando de anécdotas de nuestra infancia, ella siempre fue una niña feliz y yo, no era desdichado pero siempre tuve esa ausencia de mis padres, le conté que los extrañaba, y ella solo acariciaba mi rostro amorosamente, volvimos tarde a la cabaña y nos acostamos a dormir, a la mañana siguiente nos levantamos algo temprano, seria nuestro ultimo día por lo que quisimos aprovechar un poco, por suerte los regalos para los amigos estaban hechos así que podíamos pasear por la ciudad con calma, paseamos un rato en la mañana después de desayunar en el restaurante del hotel, a medio día comimos un pastel que se me antojo, y después nos fuimos a ver a la gente patinar al lago congelado, nos fuimos a pasear otro rato y ya cuando empezaba a caer la noche decidimos regresar a la cabaña y cenar allí, cuando llegamos a la recepción ordenamos lo que queríamos comer y nos fuimos a la cabaña, mientras esperábamos que llegara la cena nos pusimos a arreglar las maletas y tratamos de dejar todo listo para que no nos agarrarán las prisas mañana, después de una hora ya estaba listo todo, al poco rato llego la cena, nos prepararon el comedor y además les pedí que nos encendieran la chimenea, desde que llegamos tenía ganas de sentarme a leer frente a la chimenea, la cena transcurrió tranquila, entre charla, caricias y besos

-¿te gusto la cena? – le pregunté una vez que terminamos

-pues, no es como lo que cocina Lita – sonrió – pero no esta mal

-¿Qué te parece si nos sentamos un rato frente a la chimenea? – pregunté haciendo un pequeño puchero

-me parece genial – sus ojos brillaron emocionados – solo deja voy por una cobija

-bien – nos levantamos – deja pido que se lleven esto – llamé a recepción y en un rato llegaron por las cosas, mientras Serena ya me esperaba sentada en el suelo sobre la alfombra imitación, cubierta con su cobija, tenia recargada la espalda en la mesa de centro de la sala, estaba leyendo su libro – no me esperaste – le reclame de broma, ella solo rió, me hinque a su lado, me quedé observándola, hasta que ella dejo de leer para mirarme, sus ojos llenos de amor

-¿Qué tanto me miras? – preguntó algo incomoda por mi mirada, pero sonriendo

-lo hermosa que eres – ella se ruborizó

-eres un adulador, sabes – dijo en broma

-claro que no – tomé su libro y se lo quité, lo deje en la mesa de centro – solo digo la verdad – ella sonrió más ampliamente – no entiendo que hice para merecerme a un ángel como tú – acaricie su mejilla con mi mano y acerque su rostro para besar su otra mejilla – soy tan afortunado, Dios Serena, si tu no me hubieras perdonado… - cubrió mi boca con su mano

-calla, no digas nada, todo lo que pasó ya no importa – acarició mi rostro y yo cerré los ojos – todo vale la pena por estar aquí contigo, mírame – pidió, y yo abrí los ojos – por estar contigo, y mis hijos – sobó su vientre – volvería a pasar estos años una y otra vez – posé mi mano sobre la suya en su vientre – yo soy la afortunada – se sonrojo un poco – eres todo un dios griego – sonreí por su comentario – eres un buen hombre, un buen padre y sé que contigo soy y seré muy feliz – la besé dulcemente, queriendo transmitir todo mi amor en ese beso, y podía sentir el de ella, igual – además – dijo rompiendo el beso y su mirada se tornó pícara – eres un buen amante – me besó más apasionadamente, su mano se enterraba en mi cabello

-pues tú no te quedas atrás – le dije cortando yo el beso – eres una diosa del sexo – bromee y mis besos fueron bajando de sus labios a su cuello, ella suspiró – adoro tu piel…tu olor… tu sabor – fui susurrando mientras me acercaba a su oído – te amo tanto – lamí su oído y ella se estremeció, se hincó frente a mí, me abrazó y nos besamos más intensamente

-yo también te amo – volvió a besarme con amor y pasión, poco a poco y mutuamente sin dejar de besarnos fuimos desprendiéndonos de nuestras prendas posteriores, ella me quitaba la camisa y yo su blusa, despacio, sin prisas, tratando de tocar mas piel de la que se pudiera, los besos iban bajando de nuestros labios a donde la piel iba quedando descubierta, el calor de la chimenea era agradable y tentador

-eres tan hermosa – le dije al tiempo que me lanzaba a devorar sus senos que acababa de librar del sostén – y tus senos son tan perfectos – intercambiaba mis atenciones entre uno y otro, lamía, chupaba y hasta mordía un poco, ella solo gemía y con su mano acariciaba y jalaba mi cabello

-me encanta…cuando haces…eso – decía entre suspiros mientras atendía sus senos, después de un rato jaló mi rostro con sus manos para que besara sus labios – te…amo – decía al tiempo que bajaba hacia mi cuello – acuéstate…bocabajo – me pidió y yo obedecí, se coloco a mi lado hincada y empezó a repartir húmedos besos desde mi nuca, cuello, hombros bajando por toda mi columna, todo a una velocidad suave y lenta, esto disparaba mis terminaciones nerviosas de manera insospechada, mi entrepierna se veía limitada por el suelo, ya empezaba a doler, yo solo podía apretar las manos en la alfombra, que ahora que lo notaba bien podía ser del tamaño de la cama – gírate – me dijo jalándome de los hombros, de nuevo obedecí, jalé su rostro para devorar sus labios, podía sentir sus senos rozando mi pecho, la acomode para que quedara a horcajadas, acariciaba su espalda, sus hombros, sus senos, los masajeaba, ella se iba restregando sobre mi miembro que estaba a punto de estallar, después de un rato se deshizo de mi pantalón, mis calcetines y mi bóxer, masajeo delicadamente mi pene queriendo tenerme listo, mis gemidos eran roncos

-es…mi…turno…de…consentirte – le dije al tiempo que me movía quedando arriba de ella, lentamente empecé a besar sus senos mientras la iba desprendiendo de su pantalón y sus calcetas largas, y su tanga, después me dedique a chupar delicadamente su centro, luego de un rato subí a sus labios y nos fundimos en un beso apasionado, el calor entre nuestros cuerpos podía igualar el de la chimenea, lamí su oreja, besé su cuello y lentamente la iba girando, me acosté a su lado, ella me daba la espada, y me concentre en llenar de besos su cuello, su hombro, su espalda, mientras desde atrás me iba acomodando en su entrada, en un brazo descansaba su cabeza mientras con el otro acariciaba sus senos, su vientre, su clítoris, abrí su pierna y lentamente como si tuviéramos todo el tiempo del mundo me fui adentrando en ella, mientras mis dedos daban delicada atención a su clítoris, gemimos al sentir que estaba completamente en ella, no dejaba de besar su hombro y su cuello, me fui moviendo lentamente marcando un ritmo pausado, sus gemidos eras sonoros, movía su cadera, y podía sentir su perfecto trasero restregándose, haciendo más placentera la fricción, pero llegué al punto en tener que acelerar, y lo hice, pero tratando de no perder la magia, de la cercanía, y del romanticismo que inundaba cada caricia y cada beso

-te…amo – decía entre gemidos, la velocidad se intensifico, y de súbito fuimos alcanzando el orgasmo, solo podíamos gritar de placer, después nos relajamos sin que yo soltara su pequeño y hermoso cuerpo, besé su cuello – te amo tanto – dijo después de un rato, al tiempo que se giraba, besó mis labios, mientras nos abrazábamos

-yo también te amo y soy tan feliz, que siento que mi pecho va a estallar – le dije colocando su mano en mi corazón que seguía latiendo fuertemente, ella sonrió feliz

-esta alfombra es muy suave – suspiro

-sí – respondí – fue sexy hacerlo aquí ¿no crees? – besé su cuello y ella tembló

-deberíamos comprar una para el departamento – besó mi hombro

-y tal vez poner una chimenea – divague en mis pensamientos

-Darien – se enderezó – como pondremos una chimenea en el departamento – me regaño

-jajaja – no pude evitar soltar una carcajada –tienes razón – mentí, por suerte mi secreto aun esta seguro, ella bostezó -¿quieres que vayamos a la habitación? – la abracé

-me gustaría quedarme aquí otro rato – tomó la cobija que había traído y nos cubrió mientras se abrazaba más a mí, nos quedamos un rato en silencio escuchando el crujir de la chimenea que poco a poco se iba consumiendo y nuestros suspiros

-¿Qué te parece un baño de burbujas? – le susurre al oído

-me parece tentador – iba dejando besos en mi pecho, lentamente la solté para levantarme, ella se levanto antes que yo pudiera ayudarla

-oye – le reclame – tenias que esperar a que te cargara – la iba a cargar pero se hizo para atrás – si no te quedas quieta no podré cargarte y llevarte a la tina – ella solo reía como niña pequeña

-primero tendrás que alcanzarme – dijo al tiempo que salía corriendo de la sala a la habitación, solo podía escuchar su risa que me contagiaba y me llenaba de felicidad.


Chicas gracias por sus rw: shessid, SalyLuna (gatita amiga, gracias por tu apoyo), Luz K, anyreth, Juanis, TrishCiba, de corazón a todas gracias por su apoyo y por que tengan mi historia dentro de sus gustos.

Debo confesar que este capitulo me encanto, jeje, espero que les haya gustado

Saludos

Angel Negro