Los personajes pertenecen a la mente brillante de Naoko Takeuchi
Serena POV
-¿Qué te parece un baño de burbujas? – me ofreció susurrando en mi oído y me hizo temblar
-me parece tentador – respondía la tiempo que dejaba húmedos besos en su pecho, se levanto y se me antojo jugar un poco, me levanté antes que el me ayudara a levantar
-oye – reclamo– tenias que esperar a que te cargara – retrocedí cuando me iba a tomar en brazos– si no te quedas quieta no podré cargarte y llevarte a la tina – iba a ser divertido jugar un rato
-primero tendrás que alcanzarme – le dije al tiempo que salía corriendo hacia la habitación muerta de la risa
-ya veras – gritó Darien corriendo atrás de mí, me metí a la recamara y me escondí atrás de la puerta que dejé abierta, entró y se detuvo delante de mí, por detrás lo rodee con los brazos, suspiro con gusto, pero antes que se girara lo solté y lo empuje hacia adelante, se giró y me quiso abrazar pero me aleje de él – ya Serena – empezó haciendo puchero y yo no paraba de reír – deja de jugar
-oblígame – lo reté, se lanzó contra mí pero alcance a rodear el sillón que tenia a mi lado, lo que le impidió alcanzarme – claro – me burle – si me alcanzas
-ya veras bruja – sonrió divertido por el juego – cuando te alcance te voy a torturar – su mirada era divertida y llena de deseo, me dio un escalofrío placentero solo de pensar lo que me podría hacer, y mi mirada también estaba cargada de deseo, rodeamos dos veces el sillón cuando me tropecé y caí de rodillas, de suerte me alcance a sostener del respaldo del sillón si no hubiera ido de boca
-ouch – dije cuando caí, me dolieron las rodillas por el golpe
-Serena – se acercó Darien a donde estaba - ¿estás bien? – se preocupó y me iba ayudando a levantarme, me tocó la cara y luego me toco el vientre
-si amor – yo también estaba algo asustada, pero no me sentía mal, me tomó en brazos y me llevó a la cama donde me recostó – amor, en verdad estoy bien – me quise levantar pero el no me dejó
-déjame revisarte por favor – me pidió en un puchero pero con una sincera preocupación, yo solo asentí con la cabeza, tomo su maleta de mano y saco sus instrumentos médicos, lo miré extrañada – soy médico, y no salgo sin ellos – respondió algo divertido, sonreí también divertida, me hizo una revisión rápida, tomó mis signos y escucho al bebe, después respiro tranquilo al notar que todo estaba bien
-lo ves – me levanté mientras el recogía sus cosas – estoy bien, ahora vamos al jacuzzi – le sugerí acariciando su espalda
-no señora – respondió serio, girándose a verme de frente –usted no va a ningún lado – me cargó y me deposito en la cama, mientras jalaba las cobijas
-pero… - besó mis labios
-no señora, tienes que descansar
-pero Darien…
-pero nada, anda – se acomodo junto a mí, me abrazó, yo me removí en sus brazos – duerme princesa – besé su pecho esperando poder tentarlo – duerme Serena, mañana salimos al aeropuerto a medio día pero hay que descansar – yo bufé resignada y de mala gana me acomode en sus brazos y me fui perdiendo en el sueño, a la mañana siguiente me desperté temprano, aun podía seguir durmiendo antes que tuviéramos que levantarnos, pero sentí los fuertes brazos de Darien, me sentía feliz, pero recordé como se frustró mi sensual baño en el jacuzzi, eso me pasa por torpe, siempre lo he sido, y he sobrevivido, pero perder la oportunidad de usar ese jacuzzi con Darien fue como para azotarme yo sola, miré el reloj, miré las maletas, hice cálculos mentales rápidos, mientras sigilosamente me levantaba de la cama, si me movía rápido podría alcanzar mi objetivo, me dirigí rápidamente al baño, puse todo lo necesario, mientras iba terminando de arreglar las cosas en las maletas, lo cual era mínimo ya que todo había quedado desde anoche.
-Serena – me sobre salto su voz adormilada que me llamaba – aun es temprano – se acomodaba bajo las sabanas, pero al mirarlo bien me die cuenta que estaba con los ojos cerrados – vamos amor – me hizo un espacio a su lado en la cama
-lo siento amor – me disculpe hincándome en la cama – pero hay algo que necesito hacer antes de irnos – le hable cerca del oído, abrió los ojos como curioso e intrigado, yo le sonreí pícaramente
-Serena – me hablo serio - ¿Qué trama tu cabecita loca? – acarició mi mejilla, y yo me reí
-ven – lo fui jalando hasta pararlo, mientras él se resistía un poco – anda, hay que apurarnos
-apurarnos para que – decía al tiempo que se detenía a mitad del camino hacia el baño – aun tenemos más de dos horas antes de salir al aeropuerto – replico, yo me paré frente a él y empecé a besar y lamer su pecho de manera tentadora, el gimió un poco
-anda, sígueme – caminé al baño de manera sensual y él solo se quedo embobado mirándome – anda que no tenemos todo el día – le reclamé en el marco de la puerta
-pero Serena – empezó a reclamar, caminando unos pasos hacia mí
-¿es que me tienes miedo? – lo reté, eso le caló un poco reaccionó yendo rápido a donde estaba, yo solo pude hacerme para atrás hasta chocar con la pared del baño
-yo no te tengo miedo, bruja – me dijo al tiempo que besaba mi cuello y me atrapaba entre su cuerpo y la pared, yo no pude evitar gemir y reír ante sus caricias y su reacción, restregó su miembro sobre mi vientre y ambos gemimos, sin darme tiempo a pensar se hinco frente a mí tomó una de mis piernas y la colocó sobre su hombro, se fue directo a chupar mi clítoris de manera ansiosa y desesperada, mientras yo intentaba enterrar mis uñas en el azulejo del baño, rápidamente me fue llevando a un orgasmo que de no ser porque él me sostenía hubiera caído al suelo presa del intenso placer, se levanto y tomó mi pierna con su mano y la colocó para que rodeara su trasero, y antes que pudiera decir algo más me penetro de manera intensa, yo grité loca de placer y no pude evitar enterrar mis uñas en la espalda de Darien, el también gritó por el placer y el dolor de mi acto, sus embestidas eran rápidas e intensas, y fuimos alcanzando el orgasmo de manera deliciosa, una vez alcanzado recargo su cabeza en mi hombro tratando de controlar la respiración, ambos tratábamos de recuperarla y yo abrazaba su cuello de manera tierna y enredaba mis dedos en su sedoso cabello – eres… una… bruja…sexy – besó mis labios
-aun…falta…lo mejor – camine al jacuzzi tomando su mano para que me siguiera, lo encaminé para que entrara a la tina, y después me cargo en brazos para depositarme dentro mientras besaba mi mejilla, se sentó en el jacuzzi y yo hice lo mismo, pero me senté a horcajadas dándole la espalda, el iba acariciando mi cuerpo a medida que me sentaba, acaricio mis piernas, mi trasero y mis caderas, mi espalda y mis hombros, mi cuello, después pasó a mis senos mientras yo solo me removía disfrutando las caricias, después bajo a mi vientre y lo toco con ternura más que con lujuria, después toco mi centro, gemí un poco, a las caricias se unieron los húmedos besos que depositaba en mi espalda, encendí el jacuzzi en un volumen suave, el olor a lavanda era agradable y relajante tomé su miembro en mi mano y lo restregué entre mi mano y mi trasero, el iba gimiendo mas alto, cuando lo tuvo duro y listo me fui acomodando, de modo que lo fui devorando en mi centro, las manos de Darien se colocaron en mis caderas ayudando a mi desplazamiento, y una vez que lo sentí hasta el fondo el fue marcando el ritmo de mis movimientos, primero fue lento, después de un rato se aventuro a dejarme el control del ritmo mientras el atendía desmedidamente mi clítoris con una mano, y mis senos con la otra, sus labios y su lengua iban de mi oreja, mi cuello, mis hombros, mi espalda, y regresaban el camino, conforme lo necesitaba fui acelerando el ritmo, hasta que mi cuerpo se convulsionó en un orgasmo que arranco un grito de mi garganta, me tomó de las caderas y me movió unos segundos más mientras el alcanzaba su liberación, al tiempo que me mordía el hombro dejándome una marca y haciéndome gritar por el placer que me provocó – tienes…complejo…de…vampiro – bromee con él al tiempo que me acomodaba entre sus piernas, rodeada de sus brazos, recargada en su pecho
-quizá…en…otra…vida…lo…fui – me siguió la broma, besó mi hombro donde había dejado el chupetón, estuvimos un rato en silencio
-se esta enfriando el agua y es hora de irnos – le dije al tiempo que me levantaba, él me ayudo dándome sus brazos de apoyo, después se levantó, caminamos a la regadera, el me abrazaba por detrás dejándome sentir su ternura, nos enjuagamos rápido y nos terminamos de arreglar, las maletas ya estaban casi listas, solo acomodamos lo que ocupamos en ese momento, Darien pidió un taxi en recepción, bajamos y liquidamos la cuenta, la recepcionista estaba muy coqueta mirando a MI marido que lucía muy sexy, como siempre, pero afortunadamente y como me lo ha demostrado todo el tiempo, él solo tiene ojos para mí y yo para él. Después hicimos el trámite en el aeropuerto y esperamos a que nuestro vuelo saliera
-me la pasé muy bien – me dijo después de un rato de silencio en el que estábamos abrazados -¿y tú? – besó mi pelo
-fue increíble – me acurruque más en sus brazos que me rodeaban con amor – fue una luna de miel muy sexy – le dije en tono sensual y ronroneando un poco
-vaya que sí – me estrecho en sus brazos – pero así debería ser una luna de miel ¿no? – dijo muy propio
-no lo sé, cuando tenga otra luna de miel te platico – bromee
-pero la luna de miel es después de la boda – empezó atando cabos de lo que había dicho - ¿Cómo que cuando tengas otra?, recuerda que ya nos casamos
-pues sí – traté de contener la risa – pero si me vuelvo a casar tendré otra luna de miel, ¿cierto? – se giró a mirarme y yo tratando de poner cara de póker, aunque me estaba costando trabajo
-¿te vas a divorciar de mi? – preguntó entre asustado e indignado, parecía que iba a llorar, y yo no aguante más y solté la carcajada – y encima te burlas de mi – me dijo ofendido
-claro que no – me acerque a sus labios y mirándolo a los ojos – no te libraras de mí en toda la vida, te amo y jamás me separaré de ti – tomó mi rostro entre sus manos y acorto la distancia, su beso era amoroso pero también con miedo a perderme, yo correspondí gustosa
-no me hagas esas bromas – advirtió colocando su frente sobre la mía – solo de pensar que te alejes de mí siento que se me hace un hueco en el corazón – me remordió la conciencia
-lo siento amor – me disculpe – no volveré a hacer bromas de ese tipo, yo tampoco sabría que hacer sin ti – nos abrazamos, así permanecimos otro rato, después nos llamaron para abordar el vuelo, el vuelo lo pasamos entre besos, caricias y platicas cotidianas, dormimos un buen rato cuando llegamos nos esperaban Andrew y Lita con Endy para recibirnos, debo confesar que esta vez no me sentí tan nerviosa por el aterrizaje, sintiendo el apoyo de Darien, podía soportar cualquier cosa
-amigos – grito Andrew en cuanto nos vio y debo decir que asusto a más de uno con su grito - ¿Cómo se la pasaron? – nos abrazó en cuento estuvimos junto a ellos - ¿no derritieron la nieve con tanto…? – nos preguntó con cara pícara y dejando la pregunta al aire, lo que me hizo sonrojar hasta las orejas, Darien le golpeó la espalda
-amor déjalos – le dijo Lita dándole un codazo en el estomago
-mejor cuéntanos Andy, ¿ya pusieron fecha para la boda? – le pregunte mordazmente, el dejo de sonreír y se puso blanco como el papel
-bueno, bueno, déjenme saludar a mis papas – dijo Endy con una sonrisa de oreja a oreja, nos abrazamos los tres y yo me sentía dichosa
-¿Cómo te portaste amor? – pregunté con lagrimas en los ojos
-mama – me miro con fingida seriedad – sabes que yo siempre me porto bien – sonrió como quien hace una travesura, aunque siempre fue bien portado
-vamos Sere – empezó Darien – sabes que MI hijo es un ángel – defendió a Endy y pude notar en el niño un brillo especial al escucharlo hablar así
-todos nos esperan en la fuente de sodas – Lita rompió el encanto – que bueno que les fue bien – también me miró con cara pícara, pero no dijo más, seguro de nuevo estaba roja, ¿Qué pensaban que hicimos allá?, sonreí internamente recordando todo lo maravillosa que fue la luna de miel, solo de pensar en cómo lo até a la cama, como me despertó de esa manera tan sexy, como se desquito con el chocolate y las fresas, la manera en que lo hicimos en la alfombra de "peluche" y en el jacuzzi, solo de pensarlo me recorre un hormigueo en todo el cuerpo, siento la mano de Darien que me sujeta con fuerza y puedo ver en sus ojos que él piensa en lo mismo que yo, sonreímos cómplices
-se van a quedar ahí – nos interrumpe nuestro hijo con cara de travieso – vámonos que tengo hambre – sonrió
-ahora que lo mencionas yo también tengo hambre – dijo Darien rodeando mi cintura con su brazo y empezando a caminar
-nosotros también tenemos hambre – dije en un puchero acariciando mi vientre, entre platicar los momentos no íntimos del viaje llegamos a la fuente de sodas ahí nos esperaban mis amigas y sus parejas quienes ahora eran los inseparables amigos de Darien, me da gusto ver que esa tristeza y esa pena que cargaba en hombros era cosa del pasado y que podemos empezar una nueva vida juntos, estaban mis papas y los tíos de Darien, mi hijo y su inseparable amiga Hotaru, todos nos dieron un caluroso recibimiento, comimos, les enseñamos fotos, que por cierto tenia mucho que no usaba mi cámara profesional y andaba algo oxidada, les platicamos, ellos también nos contaron que había pasado en estos días, sé que parecía que nos habíamos ido un año o algo así, pero todos estaban tan emocionados por que nos habíamos casado, y no era para menos después de lo que sufrimos estos años, la sorpresa o las sorpresas del día fue que Mina estaba saliendo con Yaten el amigo de Darien quien se burlaba de su amigo, por dejar de lado su oficina para quedarse desde la boda con Mina, en su casa, con ella, y por lo que ella cuenta se la han pasado muy bien, la otra sorpresa fue con el primo de Darien quien conoció a Kakyu, la maestra de Endy, al parecer ellos se encontraron al salir de la boda, a ella se le pincho un neumático y Taiki la ayudo, en estos días han estado conociéndose, aunque debo mencionar que a comparación de Mina y Yaten, Taiki y Kakyu se lo están tomando con más calma, espero que a ambas parejas todo les salga bien, porque se lo merecen, no sé en qué momento Darien se fue a platicar con los chicos, y todos parecían misteriosos, pero quizá era mi idea, porque ya me empezaba a sentir cansada
-amor, me quiero ir al departamento – le dije a Darien acercándome a ellos y si que se veían sospechosos, aunque yo me quede pensando a cual iríamos si al mío o al de Darien – me siento cansada – bostecé
-bien amor, será mejor ir a descansar – me dijo dándome un beso en la frente – Endy se va a quedar con tus papás y mañana iremos a comer con ellos – me platicó al tiempo que nos despedíamos de todos, Andy le prestó el auto a Darien para irnos y además ahí estaban las maletas, nos subimos al auto y Darien manejó, yo iba a preguntar a casa de quien iríamos pero sin querer me fui perdiendo en la inconsciencia de un sueño profundo, esos sueños en los que no sabes ni cuanto has dormido, yo sentía que había dormido horas, cuando me desperté estaba acostada en mi cama o en una cama porque no reconocía mi colchón, las cortinas estaban corridas y apenas y se veía algo en la habitación
-¿Darien? – lo llame aun algo adormilada
-hmm – respondió a mi lado al tiempo que se giraba para abrazarme por atrás – despertaste – me susurro al oído y me hizo estremecer y hasta acabar de despertarme
-dormimos mucho – de reojo pude ver que estaba viendo su celular
-solo unas cuantas horas – besó mi cuello - ¿quieres seguir durmiendo? – me pregunto con tono seductor
-¿tienes algo en mente? – respondí con otra pregunta y entrando en un juego sensual, restregué mi cuerpo al suyo
-mmmm, muchas cosas, pero por ahora tengo algo en mente – mordió mi lóbulo mientras ronroneaba – primero tengo que cubrirte los ojos – me dijo al tiempo que se sentaba en la cama – pero no te muevas – sentí que se levantó y medio lo vi moverse por la habitación, escuche un cierre abrirse, algo de ruido y luego lo vi acercarse – siéntate – me pidió y yo lo hice, estaba tan a la expectativa que ni siquiera dije nada y obedecí ciegamente, me colocó una mascada
-¿A dónde me llevas? – le pregunté al sentir que me cargaba
-es parte de la sorpresa – respondió, sentí que salimos de la habitación, caminamos un tramo, ¿bajamos escaleras?, ¿en qué momento habremos salido del departamento que no lo sentí?, caminamos otro pequeño tramo y luego oí otra puerta abrirse, pude sentir el aire de la noche y escuchar algunos autos a lo lejos
-Darien ¿Qué pasa? – pregunté algo nerviosa, no por miedo, sino porque no entendía que estaba pasando
-tranquila pequeña – beso mi mejilla, me deposito en el suelo, me acomodó y se colocó a mis espaldas – te voy a quitar la venda, 1…2…3 – me la quitó yo tuve que enfocar bien mi vista, cuando pude visualizar adecuadamente vi algo increíble
-Darien, es broma ¿verdad? – me giré a verlo con lagrimas en los ojos, el negó con la cabeza – pero Darien, esto es demasiado, no puedo, yo..no… - de pronto me quedé sin palabras aturdida por la sorpresa
-es mi regalo de bodas – su mirada estaba cargada de amor, yo no podía detener el caudal de lagrimas que la felicidad me obligaba a derramar – pero no llores pequeña – su semblante se puso preocupado - ¿no te gusto? – se puso tenso y angustiado, yo negué con la cabeza, pero más que nada porque mis palabras estaban estranguladas en mi garganta, no podía hablar de todo lo que sentía en ese momento, podía sentir su angustia – no te preocupes, podemos conseguir otra, y quizá vivir mientras en tu departamento – empezó a decir algo acelerado, yo cubrí su boca con mi mano, el se quedo callado esperando que dijera algo, acaricie su mejilla y poniéndome de puntitas acorte la distancia entre sus labios y los míos, le di un beso dulce y tierno cargado de amor, el me rodeo la cintura con sus brazos y yo me colgué de su cuello, el beso parecía eterno, de no ser porque se nos acabo el aire, nos separamos un poco, pero lo miraba a los ojos
-me encanto el regalo – dije en un susurro casi imperceptible, sonreímos – es el mejor regalo de bodas que pudiste haberme dado, pero… - de pronto me puse triste
-¿pero? – pregunto preocupado
-yo no te tengo regalo de bodas – dije triste y apenada
-no te preocupes – sonrió y me abrazó – me has dado el mejor de los regalos – toco mi vientre con amor – bueno dos regalos, nuestros hijos, además me perdonaste y aceptaste compartir tu vida conmigo, que más podría pedir – me besó amorosamente
-te amo corazón – me giré a mirar mi casa – pero debió costarte una fortuna
-no soy rico, pero mis papas me dejaron un pequeño capital, que gracias a mi tio y primo se convirtió en algo sustancioso – me explicaba muy desinteresadamente -vamos a que conozcas nuestro hogar – me tomó en brazos y cruzamos el lumbral de la puerta – estabas dormida cuando entramos la primera vez, así que esa no cuenta – bromeó y yo palmee su hombro, reímos los dos, una vez que entramos me deposito en el suelo y tomó mi mano, caminamos juntos, la entrada daba de frente a las escaleras, a la izquierda estaba la sala y el comedor, los cuales aun no tenían muebles, la sala estaba alfombrada y un escalón abajo comparada con el comedor, el cual tenía un gran ventanal donde se veía el jardín, hacia enfrente del comedor estaba la cocina, donde había una barra en medio donde estaba la estufa y una parte como desayunador, los muebles de la cocina eran blancos y los azulejos de un azul cielo, tenía su refrigerador su micro, la cafetera y había trastes en la cocina
-estos son mis trastes y mis muebles – le dije como culpándolo de algo, el solo sonrió y asintió con la cabeza
-sigamos el recorrido ¿si? – hizo un puchero que tanto me encanta y que es idéntico al de Endy
-de acuerdo – continuamos el recorrido, al final de la cocina había una puerta que daba al patio de servicio, el cual estaba conectado al jardín, solo nos quedamos en la puerta, ya mañana tendría tiempo de admirar el jardín
-¿te molestaría que le compre un perro a Endy? – me preguntó abrazándome y susurrando a mi oído, solo sentirlo cerca me pone la piel chinita
-así no podría negarte nada – ronronee – yo no tengo problema, pero él tendrá que hacerse cargo, ¿algún problema?
-no, al contrario, me parece correcto – respondió y continuamos el recorrido, salimos al pasillo, al fondo de las escaleras había dos puertas debajo de la escalera que era un medio baño, en tonos beige, la otra puerta era un estudio donde podíamos trabajar los dos, igual no tenia muebles pero estaba alfombrado, el piso del pasillo era de duela, igual que el de el comedor, a un lado de la escalera había otra puerta hacia la derecha que daba al garaje del auto, donde podían caber muy bien dos autos
-la casa es enorme – estaba yo maravillada
-me encanta que te guste
-bromeas, es la casa de mi sueños – subimos las escaleras y había un pasillo frente a ellas, de un lado daba a cuatro habitaciones, dos de un lado y dos del otro – son muchas habitaciones – una sería para Endy, la cual estaba vacía, la otra sería para el bebe que viene en camino – no pensarás tener más bebes o ¿sí? – pregunte entre asustada y divertida
-yo por mí encantado – sonrió pícaramente – pero también estaba pensando en un centro de entretenimiento o un gimnasio, aunque eso ya lo veremos después – las cuatro habitaciones estaban alfombradas – no quise comprar nada para el bebé para que escojamos todos los muebles de la casa, bueno – me fue llevando a la habitación, la cual estaba al otro lado del pasillo – compre algunos muebles para la recamara – cuando entramos podía ver en el centro una cama King size de un estilo moderno con sus burós, a la izquierda estaba el tocador y una puerta que supuse era el baño, a la derecha se veían las cortinas cerradas – veamos la terraza – me jaló hacia la ventana, desde dentro pude ver una pequeña terraza que tenia vista al jardín, la casa en verdad era enorme
-Darien esto es demasiado
-aun falta lo mejor – me jalo hacia el baño, que en realidad estaba dividido en dos, a un lado había un vestidor con dos closets a los lados – uno será tuyo y uno mío – sonrió – y lo mejor – me miró con picardía, el baño tenia lo básico más un jacuzzi
-wow, me dejas sin palabras amor – me giré a abrazarlo y recordé mi luna de miel – creo que si podemos poner una chimenea
-en realidad si lo estuve pensando después de ver la de la cabaña – me sacó del baño y caminamos en la recamara – pero también eso será después ¿te parece? – yo asentí con una enorme sonrisa – me encanta verte sonreír –tomó mi rostro entre sus manos
-no puedo dejar de hacerlo desde que volviste a mi vida – nos besamos tiernamente – te amo tanto, y soy tan feliz – poco a poco lo fui moviendo hacia la cama – deberíamos aprovechar para estrenar la cama ¿no crees? – empecé a bajar mis besos por su cuello y su pecho
-pensé que nunca lo pedirías – nos acostó en la cama el sobre mí, pero sin lastimarme, lentamente nos deshicimos de nuestras ropas, las caricias y movimientos eran tiernos y delicados, besó cada centímetro de mi piel y yo no podía dejar de gemir y traté de besar lo más de piel a la que tenia acceso, al principio solo eran suspiros pero a cada caricia iban aumentando a unos sonoros gemidos, besó y chupo mis senos, mi cuello, mi vientre hasta que llego a mi centro el cual atendió hasta lanzarme a un orgasmo con el que grite su nombre mientras jalaba su cabello, cuando se levantó para volver a colocarse arriba de mí aproveche y me senté en la cama, tomé su miembro y lo chupé tan devotamente como si quisiera aprendérmelo de memoria, hasta que gritó mi nombre loco de placer, nos besamos, aun tenía mi sabor en sus labios, más su sabor en los míos fue una gloriosa combinación, sin más preámbulos se fue enterrando en mí, lenta y sensualmente, una vez dentro se quedo quieto un momento – te…amo – me dijo entre susurros y gemidos mirándome a los ojos
-y…yo…a…ti – respondí en el mismo tono cuando empecé a sentir sus embestidas que empezaron lentas pero que me hicieron perder la razón rápidamente, no pensaba, no razonaba, solo quería sentirlo así dentro de mí toda la vida, llegamos al orgasmo gritando pero sin sentido alguno, después se recostó a lado mío bocabajo con su cabeza sobre mi pecho y un brazo rodeando mi cintura, y con su mano acariciaba la piel de mi costado, la inconsciencia me quería llevar a brazos de Morfeo, y poco a poco la respiración acompasada de Darien quien de seguro si se había dormido me iba arrullando, pero rugieron mis tripas rompiendo el silencio
-veo que tienen hambre – dijo algo encamorrando y riendo
-en vez de burlarte deberías alimentarnos – le reclamé con fingido enojo
-tú solo tienes que pedir – empezó sentándose a mi lado – soy tu fiel sirviente – hizo una reverencia - ¿se te antoja algo? – pregunto dirigiéndose a la maleta, saco un pantalón de pijama y se lo puso
-mmmm - lo miré con deseo y luego sonreí al tiempo que me levantaba – ni sé que hay en la cocina, así que vayamos a ver que se me antoja – me acerque a él que seguía junto a la maleta, saque una bata y me la coloqué, nos dirigimos a la cocina tomados de la mano, revisé en el refrigerador y las gavetas y solo había para hacernos unos sándwiches y tomar algo de jugo de manzana que con el embarazo se ha vuelto mi favorito
-mañana podemos ir a ver muebles después de comer con tus papas – me dijo mientras comíamos – para que Endy escoja sus muebles también, ¿te parece? – Estábamos sentados en la barra del desayunador y nos la pasamos comiendo y besándonos y acariciándonos, me iba a levantar a lavar los trastes pero Darien no me deje – tu descansa amor, hoy te voy a tratar como reina – sonrió
-siempre me tratas como reina – sonreí también – y por tu propio bien más te vale hacerlo toda tu vida – le amenacé en broma
-te amaré y te adoraré toda mi vida – me dijo aun lavando trastes – y siempre te trataré como a la diosa que eres – suspiro – ya te hice sufrir muchos años
-vamos amor – me levanté y me acerque a él, lo abrace por la espalda – eso ya es cosa del pasado – besé su espalda desnuda, queriendo demostrar mi amor en esos besos, acaricie su pecho con ternura, tratando de consolar esa melancolía, lo escuche sonreír – yo también te amor, y te amaré toda la vida, te amo desde que te conozco y a pesar de todo el amor creció – lo estreche – supongo que eso es una especie de señal del destino que nos quería juntos a pesar de todo ¿no crees?
-sí, tienes razón – se giró cuando termino de lavar los trastes y secarse las manos, me estrecho en sus brazos y suspiramos, bajó su rostro a mi cuello, yo enterré mis manos en su cabello, empezó a besar y a lamer mi cuello y mi oreja
-Darien – me quise resistir, pero sus labios y su lengua me estaban desarmando – estamos en… la cocina… compórtate – en verdad trataba de resistirme
-¿no quieres estrenar la cocina? – me preguntó desabrochando mi bata y atacando sensualmente mis senos, los cuales besaba, lamía y chupaba despacio, tratando de doblegarme a su voluntad
-no…esta…creo que no…malo…malo – empecé a decir sin sentido, mi mente no podía procesar frases coherentes, me fue empujando hacia la barra, me tomó de la cintura y me sentó en ella – no…yo… no - de mis senos paso a mi centro mientras yo solo jalaba su cabello y arañaba ligeramente su espalda, rápidamente llegue al orgasmo mientras arqueaba mi espalda – eres…malo - lo dije como un medio puchero, porque aun sentía las descargas del orgasmo
-¿con que malo? – me jaló de la mesa a modo que lo único que me sostenía eran los brazos, sin darme tiempo a nada me embistió rápidamente, dejé un brazo en la mesa y con el otro me colgué de su cuello -¿soy…malo?, dime…que…soy…malo – decía entre embestidas
-malo…malo…malo – gritaba mientras me llegaba el segundo orgasmo, fuerte y placentero – pero…te…amo – le dije al tiempo que me colgaba de su cuello mientras me llenaba de besos en el cuello, los hombros, y me estrechaba entre sus brazos
-yo…también…te…amo-…bruja – suspiro, me bajó y nos acomodamos mutuamente la ropa, involuntariamente se me escapo un bostezo – vayamos a dormir – me cargo en brazos hasta la recamara y nos acomodamos en las sabanas nuevas, dormimos muy juntitos, abrazados
Así pasaron un par de semanas, compramos algunos muebles en especial para Endy y la casa en general, aun no me animaba a comprar los muebles del bebe, tenía que pensar muy bien como decorarlo y que todo quedara perfecto, así había sido con Endy y así tenía que ser con el bebe, Endy esta feliz disfrutando a su papa, aunque aún no se anima a llamarlo así, pero sé que lo quiere, hasta se vuelven cómplices contra mí, sé que Endy le confiesa cosas que conmigo le dan pena, y sé que Darien se esfuerza por darle consejos y de que sea un buen chico para después ser un buen hombre, un día se me ocurrió ir a visitarlo al hospital de sorpresa por lo que no le avisé que iba, tomé un taxi de la oficina al hospital, le pedí que me dejara una cuadra antes, había una tienda de bebes y quería por lo menos mirar desde afuera para darme ideas, me quedé mirando el aparador cuando escuche que alguien me llamaba
-¿Serena? – me giré para encontrarme a mi primer novio
-Seyia – lo abrace gustosa de encontrarlo, tenía yo muchos años de no verlo
-que gusto verte bombón – me decía abrazándome el también con gusto – pero déjame mirarte mejor – me tomó por los hombros para verme mejor – estas más hermosa que antes, te invito un cáfe
-gracias Seyia pero…
-no acepto un no por respuesta – me dijo tomándome de la mano y jalándome a una cafetería cercana, nos sentamos y él pidió un cappuccino mientras yo pedía un té
-y ahora porque el té – me preguntó – si no te gusta
-bueno es que no puedo, me lo prohibió el doctor – le explicaba y su cara se puso algo tensa
-¿éstas enferma?
-no, como crees – me dio risa su preocupación
-ya me habías asustado, dime bombón no nos vemos desde hace unos 12 años, que ha sido de tu vida en ese tiempo
-ya tantos años, increíble, pues he hecho muchas cosas, ya sabes – poco a poco le fui narrando todo lo que había pasado en mi vida desde que lo deje de ver, desde Diamante, luego Darien, sus años de ausencia, su regreso, mis hijos, mi boda
-eres demasiado buena bombón, yo que tú no lo hubiera perdonado – se podía notar la molestia en su voz
-quizá tengas razón, pero siempre lo ame, desde el momento en que lo conocí – parecía que no le agradaban mis comentarios, tenso la mandíbula – además mis hijos merecen un padre y sé que él los ama, nos ama mucho, todos cometemos errores, y tenemos derecho a tener otra oportunidad
-supongo – dijo algo molesto – en fin – acaricio mi mejilla y me ruborice – insisto en que estas muy hermosa
-¿te diviertes? – escuche una voz muy familiar a mi lado, al girarme me encontré a Darien totalmente enojado y con los puños apretados
-Darien – me asuste al verlo, no porque hiciera nada malo sino porque se veía tan enojado que me dio miedo, sin proponérmelo empecé a temblar de nervios
-lamento interrumpir este encuentro romántico – soltó furioso
-Darien no es lo que parece – trataba de calmarlo
-así que este es tu marido – dijo Seyia con veneno en la voz
-Darien déjame explicarte – le rogaba mientras ambos se miraban con coraje – Seyia es mi… - no me dejo terminar porque me tomó del brazo con fuerza y me levanto – ahh – solo pude quejarme
-nos vamos en este momento – me dijo al tiempo que me iba jalando hacia afuera de la cafetería, todos nos miraban, yo no podía evitar llorar
-oye idiota déjala – le dijo Seyia al tiempo que le jalaba el brazo
-tu no te metas – le soltó un golpe en el rostro, lo que lo tiro al suelo
-Darien – fue lo único que pude gritar llorando desconsoladamente, me jalo hasta sacarme del lugar, paró un taxi y nos subimos, nos llevo a casa, en cuanto entramos me soltó, por suerte Endy estaba en la escuela, caminó como fiera enjaulada por la sala, mientras yo me sentaba en el sillón, esperando que dijera algo, tengo mi carácter pero en ese momento estaba tan asustada que no sabia que decir - ¿Darien? – le hable en un susurro
-no llevamos ni un mes de casados – grito mirándome con furia – y tú ya andas viéndote con tus amiguitos
-Darien, por favor, deja que te explique – le rogué, me levanté del sillón y me acerque a él, quien se había detenido dándome la espalda – por favor – repetí al no obtener respuesta – por favor – toque su espalda y se giro, podía ver su rabia y tristeza en su mirada
-¿Qué me vas a explicar? – gritó – todo está muy claro para mí, pero no pensé que fueras tan descarada, eres una cualq… - no lo deje terminar, le solté tremenda cachetada que lo hice tambalear
-no te permito que me ofendas de esa manera – grité – si no me dejas explicarte, está bien, piensa lo que quieras, pero no te permito que me ofendas – su mirada cambio de rabia a sorpresa, quizá no pensó en mi reacción, me giré para salir corriendo de ahí, pero solo caminé unos pasos cuando sentí sus fuertes brazos rodeándome
-perdóname – su voz denotaba miedo – no te vayas, perdóname – me giró y se lanzó a mis labios, a devorarlos con desesperación, yo movía la cabeza tratando de cortar el beso, pero no me dejaba, y mi cuerpo reaccionaba ante su caricia
-Darien – jadee en un suspiro cuando sus labios bajaron a mí cuello, pero solo recordar cómo me trato y sentir el dolor en mi brazo reaccioné – no Darien – lo aventé – déjame – me miro sorprendido de mi reacción – no puedes arreglar todo con sexo – le grité – no puedes tratarme así – señalé mi brazo donde se podían notar sus marcas de dedos, su rostro empezó a palidecer, podía ver la culpa en sus ojos, pero en verdad me sentía furiosa, me di media vuelta y caminé a las escaleras
-Serena – me tomó del brazo y me giró, pero lo mire con odio y mirando mí brazo, me soltó arrepentido – perdóname, estaba furioso, como crees que me sentí cuando voy entrando a la cafetería con unos colegas y veo a mi esposa con ese tipo, que la mira con lujuria y deseo, y encima le acaricia la mejilla y ella no dice nada, ni se aleja – grito colérico por recordar la escena
-pero no es como piensas, todo tiene una explicación, pero tu ego de macho pudo más que el amor que dices tenerme – le grite ofendida – y encima te comportas como un hombre de las cavernas jaloneándome, golpeando a Seyia y haciendo esas escenitas delante de "tus colegas" – hice un ademan con los dedos imitando comillas, estaba furiosa – para tu información Seyia fue mi novio – vi como se tenso por mis palabras – hace 12 años – se relajó un poco – y tenia yo mas de 10 que no lo veía, nos estábamos poniendo al día yo no vi nada de malo en su caricia, pero de todos modos no puedo creer que no confíes en mí y en que te respeto, y te amo y jamás, jamás te traicionaría, pero veo que no te es suficiente, y creo que tu amor no es sincero – le dije con tristeza, se quedo helado frente a mí por mis palabras, agacho la mirada y yo aproveche para subir las escaleras – lo mejor es que me vaya con mi hijo – le grite desde arriba de las escaleras llorando, él reaccionó y empezó a subir las escaleras rápidamente, yo fui más rápida y entre a la habitación cerrando con seguro
-Serena ábreme – rogó desde afuera tocando con fuerza la puerta – por favor vamos a hablar – suplicó
-yo quería hablar contigo y no me escuchaste, me ofendiste – grite del otro lado de la puerta
-Serena, no tomes una decisión apresurada – trato de dialogar conmigo - ¿Qué le vas a decir a Endy?, piensa en él – no respondí nada, tenía razón, ante todo el niño era feliz ahora con su papa, y no podía arrebatarle esa oportunidad me senté en el suelo con la espalda recargada en la puerta, me sentía triste enojada, ofendida, después de mucho pensarlo decidí no irme, estuve sentada como una hora, supuse que se habría ido desde hace rato, tomé su almohada y una cobija iba a dejarle una nota en la entrada de la casa, abrí la puerta y mi sorpresa fue grande al verlo sentado junto a la puerta con los ojos cerrados, en cuanto abri me miro
-no me iré – sonrió – por el niño, pero no te quiero cerca de mí – le lancé las cosas en la cara – me iría a dormir al estudio yo, pero mi bebe no merece la incomodidad – no deje que dijera nada, cerré la puerta de la habitación, de nuevo con llave y me tire en la cama a descansar un poco, tantas emociones me agotaron y tenía que cuidar mucho a mi bebe, abrace mi vientre y llore hasta dormirme, no se cuento tiempo me dormí cuando desperté se veía que estaba anocheciendo, escuche que tocaron la puerta y supongo que eso fue lo que me despertó
-mama – escuche a mi hijo – abre la puerta – podía notar que estaba preocupado
-ya voy – le dije - ¿Qué pasa cariño? – le pregunté al abrir la puerta
-te traje algo de comer – me dijo mostrándome una charola que tenía en las manos, hasta ese momento sentí el hambre que tenía – te traje un poco de sopa de fideo con pollo – me hice a un lado para que pasara, dejó la comida en una mesa que estaba junto a la ventana
-gracias cariño – le dije besando su frente
-yo solo la traje – sonrió pícaro – Darien te la preparó – no pude evitar sentirme triste – está preocupado por ti
-tengo hambre – me senté en la mesa ignorando su comentario – me acompañas a comer – el sonrió y se sentó frente a mí
-Darien me platico que se portó muy mal contigo – soltó el niño queriendo seguir la conversación, yo solo asentí con la cabeza - ¿te vas a separar de él? – me preguntó algo preocupado, supongo que le contó que pensé irme con mi hijo
-no amor, no me voy a separar de él – le acaricié el cabello – no nos vamos a ir – sonrió – pero te voy a pedir un favor – me miró extrañado – no intervengas en este asunto
-no te entiendo mama – dijo confundido
-supongo que además de traerme la comida te mando a averiguar qué pasaba y a que intercedieras por él – el niño agacho la mirada como a quien se le atrapa en la travesura, le levanté el rostro para que me viera – yo no voy a separarte de él ni a ponerte en su contra, nos vamos a quedar aquí y lo vas a tratar como siempre, en su nueva relación, pero no me pidas, ni me digas nada para defenderlo, ni para que lo perdone, a él es al que le tiene que costar trabajo – sonreí porque mi hijo no entendió a que me refería – él se portó mal conmigo y él tiene que hacer algo para que lo perdone
-está bien mama – suspiro resignado
-ahora si no te importa me dormiré otra vez – bostecé – aun tengo mucho sueño – se llevo las cosas y volví a cerrar la puerta con seguro, me di un baño en la tina y después me acosté a dormir, dormí toda la noche, a la mañana siguiente escuche el despertador como todos los días, me levantaba a preparar el desayuno a mi hijo, baje a la cocina y mi sorpresa fue encontrar a Endy desayunando
-buenos días amor – le besé la mejilla y desacomodé su cabello - ¿tú te preparaste tu desayuno?
-no, fue Darien – sonrió emocionado por las atenciones de su padre – se fue hace un rato al hospital y dice que regresará tarde – sin querer me sentí mal – me dijo que tendría una operación – trató de aclarar mi hijo
-bueno pequeño, entonces me visto y te llevo a la escuela
-no te preocupes, Hotaru pasa por mí – sonrió feliz
-bueno, entonces que tengas bonito día – le di otro beso – y pórtate bien – sonreímos los dos, me fui a arreglar y después me fui al trabajo, mi día estaba normal, aunque yo me sentía desanimada traté de que mis problemas personales no afectaran mi día, quizá en la noche hablaríamos, regresé a casa cerca de las siete, Endy ya estaba con su pijama haciendo su tarea, yo preparé la cena, cenamos el niño y yo, recogí la cocina y me fui a dormir, no supe ni a qué hora llegó Darien, ni si había cenado o no, así pasaron dos semanas en las que no lo vi para nada, no sabía que pensar, me sentía molesta, aun me sentía enojada con él, pero pensé que trataría de arreglar las cosas, pero no, huyo una vez más, sabía que iba a la casa porque había ropa suya en el estudio pero no me había topado con él en todo este tiempo
-te ves triste – le dije a mi hijo con el que estaba cenando
-casi no he visto a Darien – me dijo amargamente
-¿y eso? – pregunté extrañada
-es que ya casi no viene a la casa o al menos no viene cuando estamos nosotros, además se ve mal – se veía preocupado – es como si hubiera vuelto el hombre que nos encontramos en el centro comercial – recordé como lucia Darien cuando nos reencontramos, me angustie un poco recordando que justo ayer Tomoe me hablo para decir que Darien pasaba mucho tiempo en el hospital, y que cubría muchas horas extras, mi rabia en vez de bajar subía, pensé que quería arreglar las cosas, pero está dañando a Endy y eso no me agrada, al día siguiente me aventuré a visitarlo en su oficina
Darien POV
-¿podemos hablar? – escuche la dulce voz de mi esposa en la puerta de la oficina, pensé que alucinaba por lo que levanté la vista
-¿Serena? – me levanté sonriente, quizá quería que arregláramos las cosas pero su rostro se veía sin expresión alguna, y eso me desilusionó, se me borro la sonrisa– pasa – dije secamente – siéntate por favor –le señale la silla frente a mi escritorio
-Darien, sé que tenemos nuestros problemas, pero veo que esto esta afectando a Endy y no me gusta, no me parece justo para él – dijo de corrido y algo tensa – creo que esta situación no tiene porque dañarlo a él
-tienes razón – suspiré – yo trate de mantenerme alejado para darte tu espacio, para que no te molestara mi presencia – que arrepentido me siento – pero no me di cuenta que también afectaba a mi hijo
-hagamos esto – me propuso – tratemos de llevar una vida normal, sé que tu trabajo te exige mucho, pero no te mantengas aquí todo el día para no llegar a casa, ten tus horarios normales –suspiro– aun dormirás en el estudio – eso no me agrado y me tensé– pero come con nosotros, juega con Endy, ayúdalo con las tareas, no te alejes de él – me suplico
-está bien – dije suspirando – los veo esta noche – sonreí con amargura, se levantó de la silla y se fue, tal como había llegado, se marcho dejándome solo, al poco rato llamé a Andrew - hola hermano… no tan bien como quisiera – le narre todo lo que había pasado con Serena – hay hermano, me siento tan mal…pero tenia que alejarme…pensé que darle su espacio era lo mejor… tienes razón hermano… ¿crees que funcione?...pero ella no es de gustos caros…ah, entiendo, sí, tienes razón, hmm, gatitos, rosas rojas, cierto, cierto, gracias hermano, que haría sin ti, jajaja – esa noche cuando llegue a casa me encontré con Endy en la entrada
-Darien – grito emocionado al verme y corrió a abrazarme
-hola enano – lo abracé con el mismo gusto, pero algo apenado con él – pequeño necesito un favor – me miro suspicaz – déjale esto a tu mama en la recamara ¿si? – le hice un puchero, el solo sonrió, tomo la rosa y subió corriendo, Serena estaba poniendo la mesa para cenar, estaban los tres servicios –buenas noches Serena – le dije desde la sala
-buenas noches – respondió sin mirarme, mientras ella seguía con los arreglos de la mesa
-voy al estudio – me fui al ver que no me miraba, ella no dijo nada, al poco rato fue Endy a verme
-Darien, que ya está la cena – asomo la cabeza por la puerta
-ya voy pequeño
-me da gusto que estes aquí – me dijo y se fue al comedor, no sentamos a comer en silencio, ella no me hablaba, aunque mas bien trataba de ignorarme, le preguntaba a Endy de su día aunque él nos lo contaba a los dos, cuando acabamos de cenar decidi hablar con ellos
-antes de levantarme de la mesa – ambos se me quedaron viendo – quiero pedirles perdón, por mi comportamiento – miré a Serena pero no dijo nada – y por mi ausencia – mire a Endy quien me regalo una sonrisa sincera
-no te preocupes Darien – me dijo el niño sonriente
-mañana recojo la cocina – se levanto Serena – buenas noches – se dirigió a su recamara, yo la miré con tristeza
-anímate Darien –el niño me abrazo – sé que te perdonara – se puso serio – aunque nunca la había visto tan enojada – yo trague en seco, él sonrió – pero en verdad te ama mucho – eso me animo un poco, nos fuimos a dormir, desde ese día cada día le mandaba una rosa roja, le mandé peluches o se los dejaba en la puerta de la habitación incluso mande traer de no se donde una alfombra como la que usamos en nuestra luna de miel, así me la pasé dos semanas, entre detalles, una noche me animé a hacer algo que quería desde que nos peleamos, el bebe ya tiene seis meses y es cuando más contacto debía tener con él, cuando Serena se acercó a servirme la comida, como siempre seria y sin mirarme le hablé
-te importa si hablo con el bebe – me miro extrañada pero no dijo nada se quedo quieta frente a mí –hola bebe, soy tu papa – no pude evitar que se me estrangulara la voz, toque el vientre de Serena y sentí como se movía el pequeño – te quiero mucho, ya queremos que estés con nosotros – sentí que pateo y no pude evitar derramar una lágrima, recargue mi frente en su vientre y rodee su cintura con mi brazo, ella se tensó un poco pero no dijo nada, desde ese día y durante una semana Serena empezó a pedirme antojos con un Darien, el bebe quiere, al bebe se le antojo, y yo no pudiendo hacer nada al respecto corría aunque fueran las 3 de la mañana para conseguirle sus fresas con crema, su chocolate batido, sus conchas con frijoles, lo que fuera yo como súper papa salía al rescate, no me importaba cumplir los antojos de Sere, pero era para lo único que me hablaba y yo no podía hacer nada mas que consentirla, una mañana mientras estaba en el hospital en mi oficina sonó mi celular, era Serena
-Darien – su voz se notaba extraña, algo agitada – me siento rara, estoy en la casa, ven por favor
-¿te duele algo? – Me asusté – quieres que lleve a Amy, que te duele
-no, no le digas a Amy, no me duele nada pero no sé, por favor, ven – suplico y colgó, yo no pude más que salir corriendo, ni me quité la bata solo tome el maletín las llaves y sali casi mato a un cristiano y casi me mato yo en el auto, pero por fin llegue a casa
-Serena – grite desde la entrada
-acá – grito desde nuestra habitación, yo subí de dos en dos los escalones, cuando entre la puerta estaba abierta de par en par, la vi sentada en la cama con la espalda recargada en la cabecera, traía una camisa mía con solo dos botones cerrados, se podía ver la piel entre sus senos y me di cuenta que no traía sostén, tenía una cobija encima de las piernas, pero tenía las manos bajo ella, supuse que tenia frio o algo, además se veía algo sonrojada y agitada, temí que tuviera fiebre, acorte la distancia y toque su frente mientras me sentaba
-estas algo caliente y sonrojada, sientes alguna molestia – le pregunte
-siento algo extraño aquí - tomó mi mano entre las suyas y la movió hasta su pecho, entre sus senos, su corazón latía fuerte – y aquí – guio mi mano a su seno derecho y yo me tensé – y aquí – guio mi mano al seno izquierdo, yo trague en seco, su mirada brillaba con lujuria – pero sobre todo, aquí – llevo mi mano bajo la cobija hasta su centro y ahí me di cuenta de dos cosas, una que no traía nada bajo mi camisa, y dos, que estaba total y completamente húmeda, y mi autocontrol, mi susto y todo se estaba perdiendo, rozo mis dedos en su centro, sus piernas estaban ligeramente abiertas, pero no mucho
-Serena – suspiré – estas tan… -no me dejo terminar de hablar, tomo mi rostro entre sus manos y me besó, con deseo y pasión, mis dedos seguían en su centro y no pude evitar acariciarla, tuvo que dejar de besarme para gemir
-tengo un antojo – me dijo jadeante mientras me detenía en mi caricia que era tímida, abrió sus piernas y pude sentir más todo su centro húmedo y palpitante – tengo antojo de ti – hizo una especie de sensual puchero, y yo jadee solo con mirarla
-Serena – mi autocontrol se perdió en el momento que toco mi miembro sobre el pantalón de manera arrebatada –oh, por Dios Serena – casi me llevaba al clímax, tomé su mano antes que me corriera
-Darien – me miró suplicante – te necesito tanto – se colgó de mi cuello y busco mis labios, bajo a mi cuello, haciéndome perder la razón, solo quería sentirme dentro de ella, quería hacerla vibrar y gritar mi nombre
-Serena – gemí – soy tu esclavo – no pude mas que tumbarme en la cama, y ella cual experta me desprendió de mis ropas, besándome a cada paso que daba, lamia y chupaba mi piel, yo estaba listo, ella se desprendió de mi camisa, se sentó a horcajadas mías, yo permanecí quieto, mientras ella me devoraba, solo un ronco gemido salió de nuestras gargantas, tomó mis manos y las coloco en sus senos, pidiéndome que los acariciara, yo solo me dedique a atenderlos mientras que ella se movía de manera cadenciosa, hasta que fuimos lanzados al precipicio del orgasmo, yo cerré los ojos – te...amo...tanto – no podía dejar de decirlo una y otra vez, ella no se había movido, podía sentir como seguía dentro de ella, mientras también calmaba su respiración, pero solo la había escuchado gemir, no menciono mi nombre, ni dijo que me amaba, quizá siga enojada conmigo, abrí los ojos, y ella me estaba mirando, su mirada era entre picara y triste – Serena, yo... - estaba apenado, seguro ella seguía enojada y yo tendría que decir algo – perdóname, soy un idiota – tapo mi boca con su mano y movió la cabeza negativamente
-sé que lo eres – me dijo algo divertida – pero también sé que me amas, ya no quiero estar peleada contigo, también te amo – movió su cadera y me hizo gemir – y te necesito – volvió a mover la cadera yo solo gemí – y te deseo – seguía moviéndose y yo ya estaba listo de nuevo, tomé sus caderas con mis manos y la detuve
-no debí ofenderte, fui grosero, y un maldito al tratarte así – la moví para que saliera de mi y me miro extrañada – quiero demostrarte lo mucho que te amo – la abrace para luego acostarla delicadamente, bese y chupe sus senos con devoción, mientras ella gemía, besé amorosamente su vientre y me dedique a atender su centro de manera delicada, dulce y suave mientras sus gemidos inundaban mis sentidos
-Darien...yo...me...sentía...ofendida – empezó a hablar
-shhh... no hables...solo disfruta – ella ya no dijo nada y se dejo llevar, la acosté de lado y desde atrás la penetre lentamente, con delicadeza, mis manos acariciaban su cuerpo con ternura, mis labios y lengua dejaban húmedos rastros en su espalda, cuello y hombro y mis embestidas fueron lentas hasta que no pude más, aceleré y de nuevo nos dejamos llevar por el orgasmo, una vez alcanzado, la abrace y me quedé en silencio un rato, escuchando como su respiración se normalizaba – te amo tanto, y no quiero perderte – susurre en su oído, ella no dijo nada, ni se movió, la solté de entre mis brazos, me senté en la orilla de la cama y empecé a llorar, cubrí mi cara con mis manos, la sentí moverse pero no levanté la cara, hasta que sentí sus brazos rodear mi cuello, estaba atrás de mí
-no llores – besó mi mejilla – yo también te amo mucho – recargo su cara en mi mejilla – no quiero perderte, perdóname, es solo que estaba muy enojada contigo – suspiro – te pones de macho, y me lastimas – me estrecho – y en vez de arreglar las cosas te alejas, y lastimas al niño – me gire a verla, ella se hizo un poco hacia atrás, me hinque frente a ella
-no sabes como me arrepiento – tomé sus manos entre las mías – te amo – las besé devotamente – pero me cegaron los celos, perdóname amor
-Darien – me regaló una tierna sonrisa – olvidemos el pasado ¿si? – extendió sus brazos, y yo no lo pensé dos veces me lancé a sus brazos – pero si me haces otra escenita de celos – me apuntó con el dedo amenazante – te juro que no nos vuelves a ver
-no – grité – no lo digas ni de broma – ella se espantó por mi reacción – te juro que no la haré – besé sus labios con devoción, como extrañaba su cuerpo su calor, su olor, su piel, como temblaba ante mis caricias, recorrí su cuerpo con mis manos, mis labios bajaron de sus labios a su cuello y su hombro
-Darien – dijo en un sensual susurro, regresé a sus labios y la aprisione en mis brazos
-te amo tanto Serena – susurre en su oído – y te necesito tanto – mordí ligeramente su hombro – te extrañé – bajé mis atenciones a su seno lo besé, y lo chupe, ella arqueo la espalda dándome mejor acceso y gemía suavemente
-yo…también…te extrañe – su respiración se hacia mas pesada, mi mano recorrió su vientre y llego a su centro, donde suavemente acaricie su clítoris – tanto…tanto – gimió, mis labios y lengua no daban tregua a sus pechos, podía escuchar su corazón que latía fuerte – hazme...hazme – intentaba pedirme mientras con su mano acariciaba mi miembro, que no necesito mucho para estar preparado
-shhh, no tienes que pedirlo – besé sus labios con ternura, nos fui acercando a la cabecera, me sente en la cama con la espalda recargada en la cabecera, fui acomodando a Serena de modo que me diera la espalda y se sentara a horcajadas mias, la vista de su espalda y sus gluteos era perfecta, no pude evitar degustar toda su espalda con besos y lamidas suaves, solo podia escuchar los suspiros de Serena,, mientras movia insinuosa sus caderas, se rozaba con mi miembro y eso me estaba matando – ten...calma...amor – le pedia al tiempo que la tomaba de las caderas para que no se moviera
-por...favor – suplico casi llorando, así que aun con las manos en sus caderas la fui acomodando de modo que nuestros sexos quedaron alineados y listos, al sentir la punta en su entrada no pudimos evitar gemir y Sere se esforzo por mover las caderas por lo que nos rozamos un poco y el gemido fue mas alto por parte de los dos, no pude soportar y la fui bajando lentamente mientras yo retenia la respiracion y ella gemia, me quedé quieto unos segundos disfrutando la sensacion de su calido y húmedo abrazo interior, para sentirla mas cerca de mi rodee mis brazos al rededor de ella y posee mis manos en su vientre abultado
-te...amo – susurre en su oido, y ella empezo a moverse lentamente, sus dedos se enredaron en mis dedos
-y...yo...a...ti – decia al tiempo que su movimiento se hacia un poco mas rapido, yo no podia dejar de besar y lamer su cuello y sus hombros, lamia su oreja, como si fueran mi droga y necesitara saciarme de ellos, la velocidad fue aumentando igual que los gemidos y suspiros, hasta que tuve que tomarla de las caderas para hacer mas profundos sus movimientos, hasta que el placer nos llevo a un orgasmo desvordado de pasion, donde pudimos tocar el cielo de nuestro amor, ella colocó su cabeza sobre mi hombro y se giró un poco para besar mi mejilla, mientras regulaba su respiración que golpeaba la piel de mi rostro y me estremecia – te extrañe mucho amor – dijo despues de un rato
-y yo a ti – gire mi cara un poco buscando sus labios en un beso lento, como si el mundo se detuviera frente a nosotros, se acomodo a mi lado, yo la abracé mientras ella recargaba su cabeza en mi pecho, nos cubrí con la cobija – eres una bruja pícara – le mencione recordando como habia llegado ahi en primer lugar, ella solo rió
-es que de verdad estaba de antojo – no paraba de reir y su risa me contajio – y como has estado muy atento a mis antojos sabia que me ayudarias – me explico
-sabes que estoy dispuesto a cumplir tus antojos – rei con ganas – pero me asustaste – le reclame en broma
-pensé que si te decia directamente me rechazarias – se apeno un poco
-bromeas ¡cierto? - me incliné a besar su cuello – yo cumplo todos tus antojos – lami su oido – tus caprichos – lamí su hombro – y fantasias – ella solo se estremecia en mis brazos, miré el reloj, Endy saldria pronto de la escuela y se me ocurrio una idea - ¿que te parece si vamos por Endy a la escuela y luego vamos a comer? - la mire haciendo mi tipico puchero, ella sonrio feliz
-es buena idea, el niño se pondra feliz de vernos juntos de nuevo – se iba a levantar pero la detuve
-espera, solo necesito hacer algo más – decia al tiempo que me inclinaba hacia ella
-Darien, tu no te sacias – reí, ella se acomodaba, pensando que iria a su centro, pero me detuve en su vientre
-hola pequeño – sobe su vientre y el bebe empezo a moverse y a patear – hola hermoso – no pude evitar sentir lagrimas de felicidad en mis ojos – te quiero mucho bebe – besé su vientre y ella acarició mi cabello
-amamos cuando haces eso – tambien ella estaba llorando, y al mirarla sus ojos brillaban de felicidad, nos apresuramos a arreglarnos y fuimos por el niño, quien no cabia de la emoción, tenia una sonrisa de oreja a oreja, las cosas en casa se calmaron, incluso un mes despues acepte que ese tal Seyia fuera a la casa, Serena lo sugirio una noche y con ese hermoso puchero que hace no me pude negar, ella queria que arreglara las cosas con él y a mi no me quedo mas que aceptar, ese día la pasamos bien, al parecer Seyia era agradable, me disculpe con el por el golpe y al parecer todo quedo en paz, al parecer tambien dijo que se iria a Italia a trabajar lo que me dio mas gusto, porque aunque confiara en mi esposa el tipo, bueno, era mejor que estuviera lejos, la vida no podia ser mejor para mí, despues de ese tropiezo de celos las cosas eran perfectas, aunque me encantaba la idea de que Endy me llamara papa no podia presionarlo y sabiendo que me queria no podia pedir más, a los ocho meses del embarazo de Serena el cual habia pasado sin problemas, sin mas antojos salvo el que nos permitio reconciliarnos , habiamos decidido que en vez de un tipico baby shower hariamos una parrillada en casa con mis tios, mis suegros, y los amigos, mi familia, las chicas se dedicaron a atender a Sere y a preparar la comida, mientras los chicos nos dedicamos a preparar la carne, beber algo de cerveza pero poca, entre las bromas de Mina, Yaten y Andrew, la seriedad de Amy, Richard, Nicolas y Taiki, el temperamento de Lita, Rei, y Kakyu, para sorpresa de todos la estabamos pasando de maravilla, al final de la comida nos preparamos para tener un partido de americano
-ese es mi marido – gritaba emocionada Serena mientras yo anotaba un touch down para mi equipo conformado por mi hijo, Taiki, Andrew y Lita, mientras que el equipo contrario estaba formado por Nick, Richard, Yaten y Mina, nos la estabamos pasando de maravilla cuando el balon fue a caer en el techo de la casa, justo arriba de la terraza
-yo voy – grite al tiempo que entraba a la casa, sali por la terraza y me subi al barandal, pense que seria lo mas facil y rapido
-cuidado – grito espantada mi mujer, pero no pense que habria problema, no se en que momento mi pie resbalo y no pude sostenerme de nada, por lo que solo sentí mi cuerpo caer al vacio, oía gritos porque por instinto cerre los ojos y me hice un poco ovillo, cai de lado el golpe fue doloroso, creo que me golpee la cabeza porque poco a poco todo se fue apagando a mi alrededor, los gritos y todo, de un momento a otro me encontre en la inconciencia, no se cuanto tiempo estuve asi, pero cuando poco a poco recobre la conciencia, estaba acostado, de lado, y escuchaba claramente voces
-Darien, amor, reacciona – sentía unas suaves manos tocando mi rostro, era Serena su olor es inconfundible
-papa, papa – ese era Endy, y me llamaba papa, en ese momento abri los ojos – papa
-Endy – susurre, quise moverme pero me dolia el cuerpo - ¿como...me...llamaste? - pregunte con un hilo de voz
-papa – respondió de inmediato el niño – papa, papa, papa – repetía una y otra vez su sonrisa de oreja a oreja y sus ojos cristalinos fue hermoso oírlo llamarme así pero que susto se llevo el pobre, todos
-Sere – me quise levantar y no pude
-no te mueva Darien – oi a Amy – ya vienen los paramedicos
-Darien – el rostro de Serena se pego al mio y atrapo mis labios - ¿estas bien?, oh amor que susto nos diste – se pego a mis labios de nuevo
-lo siento – susurre en sus labios, los paramedicos llegaron y me revisaron, me llevaron al hospital y me dijeron que solo tenia el brazo fracturado y unas cuantas contusiones, por suerte he sido de cabeza dura, yo también me asuste pero todo sirvió para escuchar al niño llamarme papa, solo de pensarlo se me hincha el corazón, como me dieron incapacidad por mi brazo, me la pasaba en casa con Sere quien tambien ya estaba en casa de incapacidad, esperando el momento, no pudimos evitar estar muy acaramelados mientras Endy estuviera en la escuela, o mientras sus amigas o parientes no estuvieran en casa, terciado iba una señora en las mañanas a ayudar con la limpieza de la casa, pero Sere se ocupaba de cocinar y yo la ayudaba
-ya llegué – grito Endy entrando a la cocina mientras estabamos besandonos – ups – se rió y salio a su habitacion
-ese niño – Sere escondio su rostro en mi cuello, comimos los tres y yo no podia evitar besar el vientre de mi mujer, y hablarle al bebe, por un momento pude ver en el rostro de Endy algo de ¿amargura?, ¿tristeza?, ¿celos?, no sabia con exactitud, estaba con la vista puesta en la nada
-¡que tienes enano? - le pregunté sacandolo de sus meditaciones
-nada papa – sonrio con amargura – tengo que estudiar para un examen – se levanto de la mesa y corrio a su cuarto, se encerro toda la tarde, así estuvo varios dias y cada que le preguntaba no decia nada un día tuve que ir a la escuela del niño porque se habia peleado con un compañero, su rostro estaba apenado y contrariado, ademas de un poco golpeado, aunque al parecer el otro chico quedo peor, no me gusta la violencia pero al menos se que mi hijo se puede defender, aunque esa parte la omitiré de la platica con Sere, ella ya no salia de casa porque era pesado para ella, quiza le falte una semana, lleve a Endy a dar una vuelta por el parque y por mas que trataba de que me dijera que pasaba no lo hacia, solo decia que el otro chico tenia dias molestandolo, que el lo ignoraba, pero hoy se le fue encima a mi hijo y el solo se defendio, pero no creo que esa sea toda la verdad ya platicaria con el, mi celular sono
-Chiba...si, hola Ikuko, pasa algo...¿que? - grite mientras me ponia de pie y camine de un lado para otro – si...si...,voy, vamos para alla...gracias – colgue y me quede estatico
-Darien – Endy paso una mano frente a mis ojos, reaccione mas a como me llamo
-tu mama...el bebe...hospital – no podia ni hilar ideas
-papa – grito y me empujo
-ya va a nacer tu hermanito – reaccione al tiempo que jalaba a Endy, llegamos rapido al hospital, Serena tenia poco de haber sido ingresada y estaba en su cuarto, cuando llegamos con ella le estaban conectando los monitores, Endy no se habia movido de mi lado
-mis amores – dijo Sere al tiempo que extendia los brazos, nos acercamos rapido y nos colocamos a cada lado de la cama – ya pronto... tendremos otro... miembro en la...familia – las contracciones parecian ser un poco mas fuertes, pero Endy se veia raro, se fue a sentar en un rincon del sillon – amor – me susurro Sere - ¿que tiene el niño?
-no lo sé, quizá este nervioso – sonreí como tonto – tanto como yo – bese torpemente sus labios
-ya lo veo – se burlo de mí, una hora después entrabamos a sala de parto – te odio Darien, te odio – gritaba cada que tenía una contracción, me tenia sujeto de la mano y que fuerza aplicaba mi mujer, de seguro me rompería la muñeca por tanta fuerza y con los dos brazos imposibilitados como abrazaria a mis amores, estaba nervioso
-amor, calma – susurraba en su oído – respira pequeña, tranquila amor, tranquila bebe – ella seguía gritando su "odio" contra mí
-bien Serena – decía Amy lista para la llegada del bebe – necesito que pujes fuerte – Sere obedeció yo pujaba con ella – bien Sere relájate, ahora una vez más y tendremos al bebe aquí, vamos amiga puja, puja – y escuche lo más maravilloso del mundo, algo que nunca se me olvidara, el llanto de mi bebe, no pude mas que derramar lagrimas de felicidad – es una hermosa niña – Amy se acercó con un pequeño bultito en brazos y lo colocó en brazos de Serena
-hola amor – Serena estaba llorando de felicidad – amor – me miro – acércate – me pidió, yo me había quedado estatico solo mirándolas
-es hermosa – era idéntica a Serena, rubia de piel blanca, sus ojitos eran dos cachitos de cielo, y yo no podía respirar de la felicidad que sentía en mi pecho – te amo Sere – besé sus labios – las amo a las dos – besé la cabecita de la pequeña
-¿Cómo la llamaremos? – Preguntó aun sonriente – yo elegí el nombre de Endy te toca elegir el de la pequeña
-Serena – respondí
-mande – dijo ella
-no, quiero que se llame Serena y que tal si de cariño le decimos Rini – sonrió mas ampliamente, eso significaba que le gustaba, nos regresaron al cuarto y Sere le empezó a dar de comer a la beba, yo estaba embobado viéndolas cuando reparé en Endy, su rostro se veía ensombrecido, molesto, enojado ¿celoso?
-amor –susurre en su oído – voy a llevar al niño a que coma algo – besé su frente – no tardamos - casi arrastro al niño, se veía consternado, asustado, triste, enojado, todo al mismo tiempo – enano – no dijo nada, ni me miro, estabamos sentados en una mesa de la cafeteria, no habia mucha gente – Endymion – hable con voz firme pero sin gritar, él me miro y se le cristalizaron los ojos – Endy – acaricie su mejilla – vamos hijo – palmee su hombro - ¡que pasa?, tienes dias muy extraño, y no me gusta verte así
-tu ya no me quieres – dijo y empezo a llorar como niño pequeño – ahora que llegó la bebe ya no me vas a querer
-pero que dices – no entendía su comportamiento
-ademas tu no estuviste conmigo cuando naci, pero si con el bebe – se escuchaba la amargura en su voz, seguia llorando, con la cabeza agachada – Alan tenia razón, cuando llegara el bebe te olvidarías de mí, me dejarías de querer, por eso lo golpee porque estaba enojado de todo lo que decía y sabia que tenia razón – seguía llorando
-basta – le tome la cara para que me mirara – no digas eso – el arrepentimiento me golpeo de nuevo y no pude evitar empezar a llorar – no sabes cuanto me duele y me dolera toda la vida no haber estado con ustedes desde un principio – y en verdad eso me doleria hasta el ultimo dia de mi vida, ahora entendí la molestia del niño – entiendo como te sientes, no quise que te sintieras mal – lo abracé y el lloro más – no puedo regresar el tiempo – tome su rostro para que me mirara a los ojos – pero jamás, oyelo bien, jamas voy a dejar de quererte, eres mi hijo, estoy tan orgulloso de tí eres tan inteligente, guapo – se sonrojó – eres buen niño, de buen corazón y tengo mi confianza puesta en ti, de que serás el mejor hermano del mundo y cuidaras ese bebe – me acerque a él para susurrar – y entre tu y yo cuidaremos que nadie lastime a la pequeña Rini
-¿Rini? – sonrió
-Serena, pero como es pequeña será la pequeña Rini – le expliqué
-es bonito nombre – se miraba algo arrepentido – Darien, ¿no me vas a dejar de querer? – su mirada era suplicante
-si me vuelves a llamar Darien – bromee – entonces si te dejare de querer – sonreí y el palideció – es broma – palmee su espalda – jamás dejare de quererte, sé que no estuve contigo los primeros años, pero aquí estaré para ti, siempre, de ahora en adelante, seré tu papa, tu amigo, tu confidente, tu maestro, todo lo que necesites siempre te ayudare – sus ojos brillaban de felicidad – te quiero mucho, y siempre lo haré
-yo también te quiero papa – me abrazo – tengo hambre – hizo un puchero chiba patentado
-pastel de chocolate y leche ¿cierto? – el solo asintió feliz, por cierto, ahora que lo pensaba – Endy – me miró – cuando registremos a Rini quiero hablar con el notario para que lleves mi apellido – se lanzo a mi brazo
-pensé que no lo harias – dijo algo triste
-perdon pequeño, eso si se me olvido – dije apenado – es que de mi regreso a hoy han sido tantas cosas – suspire agotado
-descuida – ahora el palmeaba mi espalda – esto solo es el incio – bromeo, pero tenia razón, ese solo era el inicio, todos estaban felices con la pequeña, mi tia y mi suegra parecían locas con las atenciones, igual que las chicas, mis amigos me palmeaban y abrazaban, aun con mi brazo enyesado, todo era fiesta en el hospital y en casa, las noches eran pesadas y más para Serena pero ella estaba tan contenta que no lo sentía
Había pasado tres meses desde que la pequeña Rini llego, mi mujer y yo estábamos acostados en la cama, apenas iba amaneciendo, yo estaba despertando abrazando a mi hermosa compañera, suspiré sintiéndome dichoso y completo, no me hacia falta nada en la vida y amaba a mi familia, mi esposa, mis hermosos hijos
-te amo tanto – susurre en su oído y ella se revolvió en mis brazos – soy tan feliz
-yo también te amo – aun tenia los ojos cerrados y una divina sonrisa, besé sus labios con ternura, su piel desnuda brillaba ante los pálidos rayos de luz, no pude evitar acariciar su piel – hmm, amor, amaneciste muy inquieto – su voz era seductora, pego su pecho a mi torso y besó mi pecho
-¿y yo soy el inquieto? – bromee al tiempo que me giraba para colocarme arriba de ella, besé sus labios con delicadeza – te amo tanto amor
-y yo te amo mas – acaricio mi mejilla y acomodo un mechón de mi cabello, mi mano fue directo a su centro y mi boca a su seno – Darien, los niños – me advirtió, pero yo no podía dejar de chupar su seno, el cual empezaba a derramar el alimento de mi hija
-solo estoy preparándole el desayuno a la beba – hice un puchero y me golpeo el brazo, en eso tocaron a la puerta
-¿se puede? – era Endy quien tocaba, yo me levante y me puse mi pantalón de la pijama mientras le acercaba a Sere su bata
-pasa – dijo ella
-perdón – el niño asomo la cabeza tras la puerta, entro lentamente, venia cargando a la pequeña y la trataba como si fuera de cristal – pero este pequeño diablito – le hizo cosquillas en el estomago y la niña se rió – tiene hambre – se acerco a Serena y la niña por instinto abrió los brazos, Sere la cargo y se la colocó para darle de comer yo me senté a su lado, y Endy al otro al ver la imagen no pude evitar tomar la cámara de Sere y tomar unas cuantos fotos
-saben – suspire – no puedo pedirle nada a la vida – Endy y Sere sonrieron y la niña se veía feliz – TODO LO QUE QUIERO lo tengo aquí y soy feliz
-yo tampoco pido nada – hablo Serena – TODO LO QUE QUIERO esta a mi lado – me miro – y a mi otro lado – miro a Endy – y entre mis brazos – miró a Rini – y soy feliz
-y yo TODO LO QUE QUIERO – dijo Endy – es desayunar, tengo hambre – hizo un puchero y los tres reímos, era tan feliz que no cabia de la felicidad y como dijo Endy eso solo era el principio de nuestra pequeña pero hermosa familia, por que a pesar de los errores y los tropiezos la vida me llevo a mi lugar y no desaproveche la oportunidad de ser feliz con mi familia
F I N
hola chicas, que tal el último capítulo, espero que les haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo, es extraño cuando tiene uno que cerrar ciclos, o en este caso historias, debo confesar que me encanto poder escribir esta historia que nacio de mi cabecita loca, jeje.
Tengo otras hisotrias pendientes y otras mas en mente, espero que les sigan gustando y no defraudarlas.
Gracias a todas por el apoyo, y los rw, fueron pocos o fueron muchos, no lo sé pero para mí son importantes, y los agradezco de corazón
Saludos
Angel Negro
