[nota del escritor: No tenía contemplado esto, pero debo creer que a más de uno quería verlo feliz después de todo Gohan es un amor, yo le tengo afecto como adolescente y hermano de mi pequeño Goten, bueno ya esta no me gusta mucho interrumpir en mis escritos.
Pd: hoy fue poco no quería ponerle más a la historia el siguiente cap va regresar nuestro amado Mirai Trunks relatando en primera persona.]
El no sentir dolor, el sentirse como si uno flotara en medio del mar eso es lo que se siente un cuerpo sumamente ligero y no sé por qué no puedo abrir mis ojos, "¿Qué pasa Trunks?, ¿puedes escucharme?" En eso abrí mis ojos sentí mucha paz era como la montaña Paoz todo tan limpio y con un gran césped como si acabara de llover estaba todo fresco, el olor a tierra húmeda se percibía a mas no poder y eso me relajaba, así que me levante un tanto confuso ya que no estaba Trunks y lo último que estaba recordado era que yo estaba peleando con C-17 y C-18.
"¿Qué paso?", caminaba un poco confuso pero al mismo tiempo era todo más lindo que de costumbre yo trataba de buscar mi casa según recordaba no estaba tan lejos y conocía el lugar a la perfección pero no había señales de ella, así que di media vuelta y seguir adelante hasta donde ya era visible la montaña, de pronto escuche un sonido y un ki que me alertaba y si era un ki familiar. —¿Trunks?— Miraba con atención aquel traje morado era muy típico junto a su pose. —Has crecido mucho Gohan, siento no haber estado allí en todos estos años, pero me hiciste orgulloso. — Mi sonrisa se alargó al verlo yendo directamente a mi maestro y padre adoptivo. —¡Señor Piccoro, señor Piccoro, cuanto lo siento lo quiero mucho! —
Mis lágrimas no podía guardarlas, no para él era un hecho de que ya me había visto llorando infinidad de veces y su muerte me había afectado, ese sentimiento de nudo en la garganta era un poco frustrante para mí ya que le dejaba toda la responsabilidad a Trunks de defender la tierra. —Descuida él lo va hacer bien, él es muy brillante más de lo que piensas. — Era sorprendente como sabía lo que pensaba y lo que iba a pasar con el futuro de la tierra, no pude evitar sonreír ante eso. —Es la luz de la esperanza del mundo, me alegra que sea un buen guerrero con justicia. — El mayor me dio una palmada caminando de forma lenta donde el camino se distorsionaba y se hacía estrecho, solo era ahora caminar hacia el camino de una serpiente y ver que veredicto me daba el señor Enma-sama para ir al cielo o el infierno.
—Señor Piccoro, ¿y mi padre está bien en este mundo? — El mayor solo afirmo levemente con la seriedad que se le caracterizaba. —Solo te vengo a guiar, tu padre y Vegeta siguen entrenando, van a seguir haciéndolo por el resto de sus vidas, luego reencarnaremos ya te sabes el ciclo de la vida todo lo que se murmura es verdad. — Me quedaba tranquilo al saber que mi vida no había sido en vano, que había amado por un periodo corto, defendido la tierra y ahora iba estar todo en tranquilidad.
—Muchas gracias por todo lo que hizo en vida, usted fue mi mejor amigo y mi padre adoptivo, cuando reencarne voy a pedir que usted sea mi padre, claro quiero ser un guerrero poderoso no olvide eso. — Le dije extendiendo la mano, era de momento lo último que recordaría con claridad hasta que me quedara en el lugar, pero como era debido nunca se sabía si podía reencarnar rápido o simplemente quedarme, el mayor solo me regreso el saludo desvaneciéndose por aquellos segundos.
