Por fin volvía a casa. Después de toda la gira, las presentaciones de mi nuevo álbum, los autógrafos y todo el marketing de "mi", le había dicho a mi manager que me tomaría un receso para descansar y pensar en "mis próximos éxitos", se lo tomó bien. La "inspiración" siempre era una buena escusa.
Después de la última parada, había llevado casi 12 horas seguidas conduciendo, si bien estaba cerca de casa, ya no podía aplazar más las insistencias de mi estomago gruñón y de todas formas tenia sed, así que paré en la tienda de comestibles por unas colaciones. Ahora el gran dilema se daba entre las galletas rellenas o las de merengue "mmm…". Definitivamente las de merengue, ya no importaban las calorías y de todos modos nadie corría detrás mío recordándome que me debía cuidar, que mi imagen, la apariencia, "Por Dios!" son solo galletas y eran mis vacaciones así que haría lo que se me diera en gana.
Tan ensimismado estaba que no percaté del cuerpo que se me abalanzaba, llevándonos al suelo con galletas y todo.
--Ouch!! – un quejido totalmente encantador pensé – lo siento por favor, soy muy torpe.
Aparentemente la muchacha se había tropezado en una superficie plana y caído encima mío "si como no", ese truco ya lo conocía, las fan lo hacían bastante seguido, ¿es que acaso no podían innovar? Estaba aquí para relajarme y no podía escapar de este tipo de situaciones. Comenzaba a fastidiarme y debió notarse en mi cara, porque la chica aun en mi regazo se tenso y rápidamente se puso de pie.
--En serio como lo siento – y seguía con la farsa -- ¿estás bien? Déjame ayudarte – "ok" eso era nuevo, su voz denotaba ¿preocupación?
Vi una mano extendida hacia mí en su afán de ayudarme, levante mi rostro para sorprendido por su acción, normalmente mis seguidores solo se abalanzaban y no se percataban o tenían intenciones de "ayudar", solo aprovecharse de la situación. Pero la vi, "Hermosa…" entre mis cavilaciones, aun extendía su mano para auxiliar a levantarme, sin embargo no podía moverme, había quedado atrapado en sus profundos ojos color chocolate, su delicada piel, las suaves curvas de su cabello que caían por sus pequeños hombros.
--¿estás bien? –volvió a repetir, el tono rojizo subió a sus mejillas y en su rostro se dibujó una expresión de pura vergüenza, eso hizo que estallara en una muy audible carcajada.
-- si estoy bien – le tranquilice aun riendo, ¿qué más podía hacer? Se veía adorable con toda esa "vergüenza encima" y la incomprensión de mi actitud – sin embargo no puedo aceptarla – dije mientras me comenzaba a levantar.
Su rostro manifestó aun más incomprensión, retiró su mano y luego su ánimo decayó. Me estaba divirtiendo de ver cuán fácil podía ver sus sentimientos reflejados en ella, pero por alguna razón no ese sentimiento, tristeza, ahora pagaría por ver su sonrisa.
--si, como te decía no puedo aceptarla, me refiero a tu ayuda – continué – de lo contrario volveríamos a caer y no puedo permitir que una hermosa damisela vuelva a caer en apuros—jugué con las palabras.
Y ahí estaba, una bella sonrisa se hizo presente en sus labios, "Diablos!!" pensé, "que labios más apetecibles", Wow estaba yendo muy rápido, debía dejar de pensar eso de la muchacha, apenas si nos habíamos cruzado y ya quería besarla, ¿Cómo sería tocar su piel? ¿Acariciarla? "Edward detente!" me regañé.
--mi nombre es Isabella Swan, discúlpame otra vez, es que si soy torpe – rió – déjame compensarte, señor…? – dijo mientras levantaba las galletas de merengue que había dejado caer.
Me quedé en silencio tratando de comprender su silencio, ¿acaso me estaba preguntando mi nombre? ¿Compensarme?
--bien "señor anónimo", si así lo prefiere – continuó medio riendo – ¿llevará este paquete?
"¿señor anónimo?" ¿en serio no sabía quién era? Al parecer no era tan famoso como pensaba. Me aclare la garganta.
--disculpa, Edward Cullen, "para servirte" – anuncie con una reverencia, como en las viejas películas. Rió de actuación, que glorioso sonido.
--bien
Fue todo lo que dijo, y se llevo mi paquete de galletas. ¿se llevó las galletas? Cuando me di cuenta ya las estaba pagando en la caja registradora junto con sus cosas. ¿pensaba llevarse mis galletas? Pero luego se acercó y me las extendió, el rubor en sus mejillas se hizo nuevamente presente.
--toma – me dijo – por llamarme hermosa – Sus mejillas, sonrosadas se tornaron aun más rojas, encantador – gracias por detener mi caída – dijo esto último trayendo el sonido descubierto por mi, como el más precioso que había escuchado, su risa.
--cuando quieras – solo atine a contestar eso "cuando quieras" ¿Qué significaba? No quería que se marchara -- ¿eres la hija del jefe Swan? – eso era obvio, el jefe de policía tenía una hija y ella el mismo apellido, debía mantener la conversación hasta poder invitarla a comer -- ¿Cómo está el "jefe"?
Una mezcla de ternura o tristeza o ambas cruzó por sus ojos, no pude divisar bien.
--bien gracias, él se encuentra mejor – dijo en voz baja – debo irme, pero fue un placer.
¿Acaso se iba? ¿Había dicho algo malo? Iba detenerla cuando lo saludó…
-- nos vemos luego Mike, cuídate.
– si nos vemos, que estés bien –respondió él mientras la observaba de arriba abajo con una mirada de deseo.
Un sentimiento que reconocí como furia recorrió toda mi columna ante esa actitud, su mirada era desagradable para mi gusto, no se veía de forma tan descarada a una mujer y menos a un ángel como Isabella.
–que tal Edward, "¿como va el trabajo?", ¿me puedes firmar el disco de tu nuevo éxito? ¿estas de vacaciones por fin? – me tenia sin cuidado lo que quisiera de mí ahora y menos luego de la situación que había presenciado.
–en otra ocasión Mike, estoy retrasado.
Así cortante, salí de la tienda dejando a Mike estupefacto. Con el pecho comprimido me subí a mi Volvo puse a Debbusy y continué con mi regreso a casa.
Solo hubiera querido… deseaba haber retenido más a aquella muchacha, "Isabella". Ella no sabía quién era yo, no conocía de mi fama, se notaba encantadora y humilde. Por primera vez en mi vida, había encontrado la definición de belleza… "Ella", el mejor sonido que escuchar… "su voz". Las mujeres pasaba muy seguido por mi camino y no digo que no haya disfrutado y aprovechado ese paisaje, pero nunca una mujer me había tocado así, con su sola presencia.
Debía encontrarla e invitarla a salir, debía permanecer más tiempo con ella…
