Ya decía Quintiliano en el año 61 después de Cristo "Condenan lo que no entienden". 18 siglos después Víctor Hugo nos decía "Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha". Me gustaría pensar que nosotros queridos lectores si escuchamos y por eso mismo no condenamos.
Dedicado especialmente a los lectores del museo, alias "mausoleo", y, como siempre, al resto de nuestros lectores, que se prestan generosamente a perder un minutito en dejarnos una review.
Con todo el cariño del mundo.
Samwell123 y Kimba68
FOR WHOM THE BELL TOLLS. Part 2: "The short"
—Lauren —Bo aparta el dedo del gatillo y levanta ligeramente las manos—, yo no lo sabía. Te juro que no es cosa mía.
"Nube Blanca" devora con su mirada los ojos bicolores de su oponente. Quiere creer, pero…
"Pequeño hombre" tensa el arco, esperando una señal de la Gran chaman.
"Flecha rota" y una docena de fieros guerreros hacen su aparición en lo alto de la colina. Al ver a los vaqueros, "Flecha rota" hace una suave señal y el grupo de indios se lanza al galope a proteger a "Nube Blanca"
—¡A cubierto! —grita Dyson—. No disparéis hasta que Bo esté fuera de tiro.
"Nube Blanca" está inmovilizada por la indignación. Una mano firme la toma del brazo.
—Ponte a cubierto con "Pequeño Hombre" y los demás, Lauren— le ruega Bo con ansiedad—. Yo solucionare esto.
—Mi nombre es "Nube Blanca", Bo —replica la airada india sin dejar que remita su indignación—. Nunca fue Lauren.
—Este no es el momento de pelear. Ve con tus hombres — Bo se acerca, resuelta y sin miedo, hacia las rocas guardando su revólver.
—¡Dyson, cobarde. Da la cara!
Dyson sale con las manos en alto y desarmado.
—¿Qué demonios te crees que estás haciendo siguiéndome y disparando a mis compañeros? —le espeta Bo con indignación.
—¿Compañeros? —el vaquero escupe con repulsión—. ¿Esos sucios salvajes?
—¡Basta! Responde a mi pregunta.
—Me envía tu padre —Dyson se apoya en el mandato del doctor para reafirmarse en sus acciones—. Tengo órdenes de seguiros a las dos, conseguir la localización de Nankoweap, y acabar con todos cueste lo que cueste.
—¿Y qué pasa conmigo? ¿Qué planes tiene mi padre para mí?
— Te lo acabo de decir —Dyson se mantiene firme—. Acabar con todos cueste lo que cueste.
Asombroso el dolor que podían causar unas pocas palabras. Bo traga saliva con fuerza y sigue hablando.
—Bien. Al fin se lo que valgo para mi padre: "Nada". Aunque no se dé que me sorprendo. ¡William! Sal inmediatamente de detrás de esas rocas.
—Sí, señorita Bo —el joven explorador se asoma con timidez.
—Serás expectador en nuestra pelea. Si gana Dyson, intentareis cumplir las órdenes de mi padre. Si gano yo, os marchareis al rancho y le diréis a mi padre que cuando vuelva le explicare todo. ¿Está claro?
—Sí, señorita.
—No hagas estupideces Bo —Dyson sacude la cabeza, sorprendido por la decisión de su jefa—. Sabes que no puedes ganarme. Y de todas las maneras os superamos en número. ¿Porque nos prestaríamos a tu estúpido juego?
-—Porque esos hombres que te siguen son mis hombres y tú nunca has demostrado que puedas superarme en nada. Maldigo el día en que llegaste al rancho y encandilaste a Ciara. Así que si te queda algo de hombría lucharas conmigo. Nuestras normas nunca han cambiado. La ley del más fuerte. El que gana se lo queda todo. ¿Estáis de acuerdo? —Bo pasea su mirada por el grupo de vaqueros, esperando con ansia una respuesta afirmativa.
—¡Si! ¡Si! — corean los hombres con gran regocijo.
—¡Pequeño Hombre! —Grita Bo—. ¿Me prestas tu cuchillo? William, préstale el tuyo a Dyson, aunque ya sabemos que a este solo le gusta pegar tiros. No le gusta ensuciarse las manos.
—Queridos espíritus —musita Nube Blanca, poniéndose en pie y secándose el sudor de las manos en la falda.
Pequeño Hombre se acerca a Bo con su cuchillo. Los demás, indios y vaqueros, se intercambian miradas mientras abandonan lentamente el refugio de las rocas y se acercan a los dos contendientes.
Bo coge el cuchillo que le tiende Pequeño Hombre. Hoja larga y delgada. Flexible y letal. Lo balancea lentamente, sopesando su peso. Mientras tanto Dyson le arrebata el suyo a William sin pedirle permiso.
Se quitan las chaquetas y las botas y se levantan las mangas hasta los codos. Luego sin el menor temor se enfrentan, listos para la lucha.
—Necesitamos un árbitro —la voz de Bo resuena firme, sin atisbo de temor alguno—. Nube Blanca, ¿Te importaría establecer las normas que te parezcan justas?
Si fuerais miembros de nuestro pueblo —"Nube Blanca" imprime a su voz un tono ceremonial—, se os ataría la muñeca izquierda y deberíais luchar a muerte con la derecha. Pero para que pasara eso, Bo debería ser nuestro campeón mientras que Dyson debería ser el vuestro, así que no habrá lucha a muerte ya que ninguno de los dos contrincantes es digno de reunirse con los espíritus. Luchareis hasta la primera sangre. Esta declarara al vencedor.
El ambiente se tiñe de agitación, mezclado con regocijo, de temor y una firme determinación. Cada uno de ellos sabe que en el calor de la lucha y con el deseo de vencer, cualquier cosa podía ocurrir.
—¿Listo? —Pregunta Bo.
—Listo —responde Dyson.
Los cuchillos chocan con musical disonancia, rozándose, chirriando y luego separándose. Los movimientos son estilizados, como los de un baile y no parecen suponer esfuerzo alguno. Sin embargo, a los pocos segundos, gotas de sudor comienzan a aparecer sobre ambos rostros y las respiraciones se hacen más pesadas. Cada uno se mueve con precisión y los músculos se tensan y flexionan, esperando su momento.
Los hombres van formando un círculo cada vez más amplio. Gritan animando a los contrincantes.
—Venga Dyson, bájale los humos a esa zorra — grita alguno.
—Señorita, dele una zurra a ese borracho —vocifera otro.
Dyson se vale de su altura para acosar a Bo. De repente ella comienza a moverse más deprisa. Bo se mueve en zigzag. Se retuerce y se curva, adelante y atrás, sin perder el ritmo. La danza cobra intensidad justo cuando Bo tropieza.
—"Este es mi momento" —piensa Dyson, lanzándose a fondo a por el estomago de Bo que, en el último momento consigue desviar la puñalada. Dyson, a traición, le arroja arena en los ojos de una patada.
Los gritos se incrementan.
—¡Cobarde!, ¡Eres tan inútil que no puedes ganarle a una chica!
"Nube Blanca" hace una señal a sus hombres que empiezan a tomar posiciones y situarse estratégicamente entre los vaqueros.
El baile continua bajo el ardiente sol. Ahora el que tropieza es Dyson y Bo no duda, se lanza a fondo consiguiendo herirle en el brazo.
—¡Alto! —grita Nube Blanca entrando en el círculo formado por los hombres—, tenemos vencedor.
—¡No! —vocifera Dyson—. No te puedes ir con esa sucia india. Acto seguido se arroja sobre William, arrebatándole el revólver. Un rápido movimiento y ya está apuntando a Bo y Lauren.
Los gritos de agravió de todos los presentes son silenciados por el silbido de una flecha que se clava en el pecho del vaquero.
Nube Blanca se acerca a Dyson para examinar la herida.
—¿Por qué? —pregunta Bo arrodillándose para enfrentar su mirada a los ojos vidriosos del vaquero.
—Son indios —balbucea Dyson—. Salvajes peores que los animales. No se merecen nada.
—Pues esta salvaje —replica Bo al ver como "Nube Blanca intenta detener el flujo de sangre que mana de la herida de Dyson— está intentando salvarte.
Nube Blanca mueve la cabeza en sentido negativo.
—Despídete Dyson —Bo no tiene ni un atisbo de piedad para con su otrora compañero de cabalgadas—. No te queda mucho tiempo. Por Ciara y tus hijos no te preocupes, que mientras yo viva tendrán un techo para cobijarse y nadie les contara que intentaste matarme por la espalda como un sucio cobarde.
—A ti no Bo —la voz del vaquero se quiebra en un último estertor—. Apuntaba a la …
—Nube Blanca cierra los ojos del vaquero con un suave movimiento.
—William — Bo reclama la presencia del explorador con voz firme—. Regresa con los hombres al rancho. Coge el cadáver de Dyson y llévaselo a Ciara. Si te pregunta, cayó en una incursión armada contra un poblado indio y tú no sabes nada mas. Adviértela que cuando yo regrese le contare todo. Cuando mi padre pregunte, le dices lo mismo. A mi regreso aclarare toda la situación. ¿Puedo confiar en tu discreción? ¿Sabrás manejar la situación con el resto de los hombres?
—Si señorita —replica el muchacho con timidez—. ¡Muchachos! A los caballos. ¡Enrique!, ¡Señor Lannister!. Encargaros del cadáver de Dyson.
En menos de cinco minutos solo queda una polvareda y un charco de sangre como testigo de los sucedido.
—¿Estás bien? —Nube Blanca posa su mirada en la mujer de mirada bicolor.
—¿Bien? —responde Bo con amargas carcajadas—. Soy la responsable de la muerte del que creía mi amigo. Por cierto, "Pequeño Hombre", ya sé que no debo enfadarte más y debo de reconocer que fue un tiro soberbio. Y para rematar la faena —Bo maldice al cielo—, le importo tan poco a mi padre que no duda en dar la orden de matarme. Si. Sin duda no podría estar mejor.
—Bo, ven conmigo —replica Nube Blanca cogiéndole la mano—. Monta en tu caballo que tenemos un largo camino por delante.
—¿Qué me pasa, Lauren? —Bo se da cuenta del error y baja los ojos, ligeramente avergonzada—. Lo siento, "Nube Blanca" es tu nombre y a ciencia cierta que me va a costar llamarte de esa manera.
—Ya te acostumbrarás —la Gran chaman le dedica una tierna sonrisa.
—¿Por qué lo destrozo y lo contamino todo? —Bo deja salir todo su pesar. Su dolor. Su angustia—. Tu visión era correcta. Soy un demonio y tú tienes que matarme antes de que siga haciendo daño a todo el mundo, sobre todo a la gente a la que quiero. Soy tan despreciable que hasta mi padre ordena mi muerte.
—¡Basta,Bo! —"Nube Blanca" deja salir su preocupación con un exabrupto—. Piensa. Tú no eres un demonio, solo eres un alma perdida en busca de su destino. Y no serás la causa de la perdición de Nankoweap sino más bien al contrario. ¿Aún no te has dado cuenta! Nankoweap está enferma y se muere, pero si mi abuelo me ha mandado llamar es porque él no consigue entender el origen de esa enfermedad. Tienes que creerme, Bo. Mi abuelo lo sabe todo ya que nosotros no tenemos libros en los que escribimos nuestros conocimientos. Tenemos nuestra memoria y a nuestros venerados ancianos. El saber en nuestro mundo se comunica a través de historias contadas de padres a hijos. Si "Alce Negro" no sabe a qué se enfrenta es porque mi pueblo nunca ha visto nada igual. Por eso robe las medicinas y el diario de tu padre, pero necesito que leas ese diario que lo interpretes para mí. ¿Me ayudaras Bo? ¿Harás eso por mi y por mi pueblo?
—No lo sé —Bo se derrumba. Amargas lágrimas corren por sus mejillas—. Yo ya no sé nada.
Un chillido rompe el silencio y Bo alza la mirada. Ahí está la dichosa águila que no deja se seguirles.
—"Nube Blanca" —Bo inquiere entre sollozos—. ¿Podrías decirle a ese estúpido pájaro que deje de gritar y de seguirnos? ¿Porque nos está siguiendo,verdad?
—No Bo. No nos sigue —la Gran Chaman ahoga una dulce sonrisa—. Nos está guiando y protegiendo.
—Pues menuda protección. Me parece que, aparte de leerte diarios, te voy a tener que enseñar una o dos cositas sobre la vida —Bo se seca con el dorso de la mano las lágrimas y le dedica a su acompañante una dulce sonrisa.
Nube Blanca hace un gesto de desdén con la mano.
—Bo soy yo la que te enseñare a saber hacer frente a las minucias mundanas.
—¿Lo harás?
—Por supuesto —contesta la Gran Chaman con total y severo convencimiento.
A Bo se le escapa una ligera risa.
—Patas arriba. Pones mi mundo patas arriba, "Nube Blanca" —Bo agacha la cabeza y entrelaza sus dedos con los de su acompañante.
—Y tú el mío —suspira "Nube Blanca" apretando con firmeza la mano de la indómita vaquera—. Eso es lo que me da miedo…
